Hanabi

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Siempre hay cierto… favor hacia las confusiones dentro de los tumultos. Entre una marea de gente apresurada, sonriente o malhumorada era más fácil ocultar las intenciones. Nadie notaba un rostro, no lo miraban a pesar de tener la mirada fija en él, nadie prestaba atención realmente. Las conversaciones se volvían casi un grito colectivo que ahogaba cualquier sonido alarmado y furtivo. Nada ni nadie desencajaba dentro de los centros comerciales…

Solo ella. Quizá solo él. Pero, ¿quién se fija?

Sin embargo, Hanabi no era una muchacha distraída.

La musa lo miraba fijamente.

Sus cejas apenas se alzaron ante aquel reconocimiento, sus manos temblaron ante la idea de otro estrepitoso intento fallido agregado a la lista. Sonrió apenas con altanería y siguió caminando, fingiéndose desinteresado, ignorando por completo el ligero asentimiento que le era dedicado y la descarga eléctrica que le erizara la piel al estar a la misma altura que ella.

Dio un paso más, pero su mano se aferró fuertemente a la muñeca delgada y menuda.

—¿Qué crees que haces?

Posó la otra mano suavemente sobre la espalda de la muchacha, respetuosamente entre los omóplatos… y ella entendió su sonrisa de inmediato; guardando silencio. Las manos se apretaron apenas sobre las bolsas que sostenían.


Sábado, 08 de febrero de 2020