¡Holas! Me disculpo por las demoras en actualizar, espero que el capítulo les guste uvu
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto, hago esta historia con el único fin de entretener.
Arco II
Capítulo 15: Búsqueda
Sunagakure
Regresar a la aldea y encontrarse con la noticia de que su abuela había muerto resultó más impactante de lo que hubiera imaginado. Verla ahí, tendida sobre una camilla en la morgue del hospital le produjo un dolor en el pecho que sólo había sentido dos veces en su vida: cuando aceptó que sus padres nunca volverían y cuando creyó que Komushi había muerto.
Apretó los puños con fuerza así como su mandíbula, no quería exteriorizar todo lo que estaba sintiendo. Sabía que su abuela tendría que morir algún día, pero tenía la esperanza de que fuera por vejez y que él estaría junto a ella cuando sucediera.
—Aún siento como si fuera a empezar a reírse y que abrirá sus ojos en cualquier momento —comentó el anciano Ebizo, mirando el cuerpo de su hermana con tristeza.
Pakura sujetó la mano de su esposo, queriendo transmitirle un poco de fortaleza. Sintió sus ojos llenárseles de lagrimas y se abrazó al brazo del pelirrojo, manteniendo la mirada en el cuerpo de Chiyo que reposaba tan pacíficamente que realmente parecía dormida.
—Nunca creí que ella entregaría su vida por salvar a Gaara —murmuró Sasori, extendiendo su mano libre hacia el rostro de la anciana, acariciándolo tenuemente con sus dedos—. Nunca te lo dije, pero gracias por todo…—levantó su mirada para ver hacia afuera de la habitación, donde estaba la alumna de su esposa cuidando de su segundo hijo, él era muy pequeño aún para entender lo que sucedía.
Si todo lo que le habían dicho era cierto, su sacrificio fue porque confiaba en que Gaara traería un mejor futuro para los niños de la arena, niños como Takumi y Koushiro.
…
Pronto la anciana Chiyo fue enterrada en el cementerio de la aldea. Sasori junto a su esposa, hijo pequeño, tío abuelo, el Kazekage y hermanos, así como los ninjas de Konoha, se encontraban observando la lápida durante un breve silencio. Takumi, quien sostenía un pequeño ramo de flores, miró a sus padres y estos le dieron su aprobación para que las colocara sobre la tumba.
—Kankurō —una vez se retiraban, Sasori llamó al segundo de los hermanos—, necesito que me acompañes después al lugar donde quedó el cuerpo de Komushi.
—Claro, Sakura de Konoha ya me dio todos los detalles de la batalla.
—¿Sakura? —Preguntó y el más joven la señaló con la mirada, ella iba caminando más adelante.
Una extraña punzada provocó que Sasori se llevara la mano a la cabeza, había sido sólo por unos instantes, pero llegó a confundirle. Sentía que conocía a esa chica de algo, pero no podría asegurar de que.
…
Gaara y Naruto se despidieron con un apretón de manos, fortaleciendo aun más su lazo amistoso de esa manera. Así, pronto los dos equipos de la Hoja regresaron a su aldea, siendo Kakashi llevado en la espalda de Gai por lo debilitado que estaba ante el uso excesivo del Mangekyo sharingan. Por eso, al llegar acabó en el hospital, no sería capaz de moverse en una semana al menos.
—No dudes que Obito se burlará de ti cuando te vea —comentó Tsunade, viendo al jounin reposar en la cama—. Ya leí todo el reporte de misión y ya designé a quien te reemplazará como líder del equipo Kakashi para la misión del puente Tenchi.
—Confío en las decisiones que tomas —Kakashi cerró su único ojo abierto y suspiró— y no dudo que Obito se burlará, ¿Cuándo crees que regrese?
—No lo asigné para esta misión porque está con Rin en una misión complicada, es tanto por parte de Konoha como de Akatsuki —explicaba, tensándose un poco al pensar en la clase de misión que era.
—¿Le preocupa que ellos no puedan con esta misión? —Preguntó volviendo a abrir su ojo—¿o es algo más?
—Sería bueno esperar a dos personas más para poder hablar de esto.
Tsunade le dejó descansar por unas horas, tenía varias cosas que comunicarles tanto a Kakashi como a Jiraiya y al nuevo capitán del equipo. En ese tiempo, Danzo se apareció en su oficina pidiéndole o más bien informándole que uno de sus subordinados de Raíz permanecería con el equipo Kakashi para la misión. La idea no le gustaba en lo absoluto, pero no le quedó de otra que aceptar.
Para cuando el otro sanin y Yamato se reunieron en la habitación de Kakashi en el hospital, Tsunade junto a Shizune regresaron para platicar el tema de la misión en Sunagakure y la actual de Obito y Rin.
—Akatsuki me envió un informe mediante Obito sobre la organización que ha estado causando estos problemas —empezó a hablar con total seriedad—. El ataque al Kazekage parece confirmar que realmente van tras todos los bijus, no solo tras el Kyuubi como pensamos cuando vinieron por Naruto hace tres años.
—Sí, también intentaron separar a Naruto de nosotros durante la batalla para rescatar a Gaara —comentó Hatake, recordando como el chakra del zorro comenzó a emerger del Uzumaki en aquella misión.
—Muy pocos saben esto pero, uno de los bijus pertenece a una aldea de un país pequeño —comenzó a explicar, ganándose toda la atención de los presentes—. Hace algunos meses, Takigakure envió a su jinchuuriki a participar en el examen chuunin que se realizó entre Konoha y Suna. Dentro del examen, hubo un intento de robo de bijus al Kazekage y a esta kunoichi de la Cascada, claro que al final esto fue frustrado y el perpetrador fue capturado y sometido a interrogatorio. Se confirmó que ese hombre, Hoichi, trabajaba como fachada para los golpistas, en realidad lo hacía para Tsuki no Me.
—Esos bastardos, ¿Qué es lo que quieren exactamente? —Gruñó Jiraiya, manteniéndose de brazos cruzados—Ya tienen al Ichibi, ¿Qué pretenden buscando a los demás?
—Puede que no sólo tengan al Ichibi —intervino Shizune.
—Shibuki, líder de Takigakure, envió un pedido de ayuda recientemente a Akatsuki, su jinchuuriki lleva dos semanas desaparecida —añadió la Hokage con una seriedad que dejó helados a los tres hombres—. Tras el ascenso a chuunin comenzaron a asignarle misiones fuera de la aldea con más frecuencia siempre que fuera respaldada por dos jounin que forman equipo con ella. Estos siempre enviaban reportes a Shibuki, pero en su última misión, estos informes dejaron de llegarle cuando se suponía que ya debían estar de regreso. Su último reporte era que ya habían entrado al país de la Cascada, pero nunca llegaron a la aldea.
—¿Qué biju tiene la aldea de Takigakure? —Preguntó Yamato incrédulo.
—El Nanabi. Significa que no están tras ellos en orden. Lo extraño es que no han encontrado nada, ni cuerpos ni rastros —Tsunade se llevó el pulgar a la boca, mordiendo su uña mientras meditaba sobre toda la información.
—Decidieron que Akatsuki les ayudara en la investigación porque los ninjas de su aldea no parecían encontrar nada al respecto —intervino Shizune nuevamente—, es por eso que enviaron a Obito y Rin a investigar.
—¿Enviaron a Rin a investigar a ninjas que roban bijus? —Preguntó Kakashi alterado, aquello le parecía sumamente imprudente—¡Podrían matar…!
—¡Kakashi! —Reprendió la rubia—Está con Obito y con una ninja rastreadora, estará bien, además te recuerdo que Akatsuki aun desconoce que Rin es una jinchuuriki, no había excusa para no dejarle ir a esa misión.
—¿Estás seguro que Obito será capaz de protegerla? No dudo de las habilidades de ninguno, pero estamos hablando de ninjas peligrosos, probablemente todos son de rango S —el Sanin de cabellos blancos enarcó una ceja, mirando expectante a la Hokage.
—Ya envié al equipo Kurenai como refuerzo —bufó la Quinta, cruzándose de brazos—. Tendré que informar a Yahiko de la condición de Rin, es mejor que sepan que ella también podría correr peligro con esos criminales…
—Yo comenzaré a investigar por mi cuenta también —anunció el hombre más viejo dispuesto a retirarse—. Enviaré informes de cualquier descubrimiento que haga…
—Gracias —murmuró la Sanin—. Yamato…
—¿Si, Quinta?
—Quiero que vigiles al subordinado de Danzo que fue asignado al equipo Kakashi, ya sabes que no confío para nada en ese anciano. Y tú Kakashi, recupérate pronto, te necesitaré en acción —dicho eso, salió seguida de Shizune.
…
Mientras el equipo Kakashi comandado por Yamato se dirigía al puente Tenchi en Kusagakure, el equipo Kurenai llegaba al país de la Cascada. Tsunade les había indicado donde se reunirían con el otro equipo aunque igual no fue un gran problema. Moverse por el país de la Cascada no era difícil, no era un país muy grande. Los insectos de Shino y el Byakugan de Hinata eran un gran apoyo al olfato de Kiba y Akamaru.
—Este olor es de mi hermana —murmuró Kiba.
—¡Los veo! —Anunció Hinata—Hacia las once, en una zona alejada del camino, cerca de lo que parece un risco, pero todo está muy dañado, hay varios árboles caídos y paredes de roca dañadas, parecen indicios de una gran batalla —explicaba todo lo que veía antes de dar un respingo—…también veo dos cuerpos…
Kurenai y sus estudiantes intercambiaron miradas antes de asentir y seguir la dirección señalada. Cuando llegaron a la zona pudieron presenciar con asombro lo descrito anteriormente por la Hyuga.
—Gracias por venir Kurenai, chicos. —Espetó Obito al verles llegar.
—Estamos listos para ayudarlos en lo que sea —dijo la jounin recién llegada con plena seguridad.
—Nee-chan, no sabía que esta era la misión que habías mencionado —Kiba se dirigió a su hermana quien estaba junto a la otra castaña.
—Hana y sus perros han sido de gran ayuda, al parecer nadie había encontrado este desastre —comentó el Uchiha con una leve mueca que expresaba incredulidad.
—¿Cómo es posible eso? —Preguntó Shino extrañado— De algún modo debieron hallar este lugar antes, hay indicios de una batalla muy evidentes.
—Por lo que nos dijo el líder de Takigakure, no contaba con mucho apoyo de sus ninjas para buscar —explicó Obito con pesar—. Él cree que por su condición de jinchuuriki no tenían mucho interés en hallarla, tal vez ni siquiera se molestaron en salirse del camino, sólo asumieron su desaparición.
—Eso es muy cruel, ella seguía siendo su compañera de aldea —susurró la portadora del Byakugan con tristeza.
—Así suelen ser las cosas para estas personas —Obito notó como Rin ladeaba la mirada. Llevó una mano a su chaleco y sacó una foto para enseñárselas al equipo recién llegado—. Su nombre es Fu, para estas alturas dudamos que este viva; ella es la jinchuuriki del Nanabi.
—Es la chica del examen chuunin —murmuró Hinata al recordar a aquella hiperactiva muchacha, horrorizada de pensar lo que le habrían hecho—¿Ella está…?
—Es muy probable, pero tal vez podamos averiguar algo sobre su desaparición y sus captores —explicó el Uchiha antes de pasarles una prenda—. Esto era de ella, el líder de la Cascada nos lo entregó para facilitar la búsqueda. Cuento ustedes, Hana, Kiba.
—¿Qué hay de los cadáveres que Hinata mencionó? —Preguntó Shino antes de que los miembros del clan Inuzuka iniciaran su búsqueda.
—Eran los guardianes de la jinchuuriki, eran de nivel jounin lo que implica que los enemigos que los enfrentaron son fuertes y sumamente peligrosos —explicó Hana—. Ya enviamos un mensaje con uno de mis perros para que los ninjas de Takigakure recuperen los cadáveres.
Los cuerpos de Kegon y Yōrō fueron acomodados en bolsas de cadáveres por los tres jounin. Los cuatro chuunin junto con los canes se habían dedicado a la búsqueda de rastros o pistas.
—¿Descubriste algo en los cuerpos cuando los revisaste? —Preguntó Yuhi.
—Están muy maltratados, si no fuera por la descomposición podría ver mejores patrones de los signos de lucha —respondió la médico, fijándose en los dos sacos cerrados—, pero lo más llamativo es que a ambos les arrancaron el corazón…
—Por Kami-sama…—Kurenai se llevo una mano a la boca, no podía con la impresión de saber algo tan espantoso—¿Qué clase de psicópatas son estos?
—De los peores…—gruñó Obito, volviendo a sentir una punzada en la cabeza.
…
Obito dejó un kage bunshin al cuidado de los cadáveres mientras llegaban los ninjas de Takigakure a buscarlos. Los dos equipos se dedicaron a seguir el leve rastro que fueron capaces de encontrar y no fue borrado por el clima. Saltaron de árbol en árbol por un largo rato hasta que acabó anocheciendo. Decidieron parar a descansar, encendieron una fogata y se distribuyeron alrededor de esta a platicar, excepto por Rin y Obito, la castaña se mantuvo un poco apartada mirando el cielo mientras el Uchiha estaba sobre un árbol haciendo de vigía.
Obito había decidido darle su espacio, sabía que aquella situación le afectaba más de lo que admitía. Si había aceptado esa misión era porque entendía lo mucho que Rin deseaba ayudar a las personas y más a los que eran como ella, incluso si le ponía en peligro, pero ella era testaruda como ninguna otra persona.
—Rin-senpai…—la suave voz de la Hyuga le tomó por sorpresa—¿Se encuentra bien?
—Oh si, si estoy bien, no te preocupes —sonrió esperando tranquilizar a la ninja menor—¿Quieres sentarte?
—Gracias —murmuró antes de tomar asiento a su lado.
Ambas permanecieron en silencio un momento bajo la atenta mirada de los otros dos jounin; Shino también observaba a través de sus oscuros lentes, los hermanos Inuzuka dormían recostados del otro y sus canes junto a ellos.
—Kurenai-sensei nos contó que usted es como la kunoichi que buscamos…—habló luego de lo que pareció un mar de minutos—¿No le preocupa que también puedan buscarla a usted?
—Sí, así es —respondió sin apartar la mirada del estrellado cielo—. Durante la última guerra, ninjas de Kirigakure me secuestraron y encerraron en mi al biju de tres colas —empezó a contar, era algo que simplemente nunca iba a olvidar—; planeaban usarme para liberarlo en Konoha y así destruir la aldea. Eso no pasó porque Mina-, es decir, el Cuarto Hokage sobrescribió el sello del biju para que los ninjas de la Niebla no pudieran manipularlo a distancia.
—¿El Cuarto Hokage? —Preguntó con sorpresa, Rin sólo asintió—¿Naruto-kun lo sabe…?
—No, pero sería bueno contárselo, ¿no crees? —Sonrió un poco y esta vez fue el turno de Hinata de asentir—Y sobre si estoy preocupada, lo estoy, mucho, pero quiero hacer todo lo posible por ayudar a quienes lo necesitan.
Luego de un rato charlando, las dos kunoichis regresaron con el resto y pronto ambas se quedaron dormidas. Obito y Shino permanecían despiertos, vigilando. La fogata finalmente se extinguió, dejándoles únicamente con la luz de la luna y las estrellas. El Uchiha tenía la cabeza en otro mundo a pesar de que su mirada estaba clavada en la leña quemada; los dolores de cabeza estaban volviendo y no entendía porque, claro que aunque las pesadillas no habían regresado, le preocupaba que no fuera por mucho tiempo. Notó como la castaña se removía un poco, cosa que llamó su atención de inmediato. Parecía intranquila, muy diferente a las veces que la había visto dormir, y es que un extraño sueño la inquietaba.
—Ayúdame por favor, tengo que volver a casa —escuchaba aquella voz una y otra vez; nunca antes la había escuchado—, Shibuki me espera, debe estar muy preocupado…
—¿Eres Fu-san de Takigakure? —Preguntó y pronto la dueña de la voz se hizo presente, confirmándole que era la joven jinchuuriki. Ella sujetó sus manos con desesperación—¿Dónde estás? ¿Cómo puedo ayudarte?
—No lo sé, algo está restringiendo mi chakra, no puedo moverme, no sé qué sucede, no sé donde estoy.
Rin miró con tristeza a la otra kunoichi, sus ojos anaranjados se veían tan tristes, nada que ver con los alegres de la foto que le habían enseñado. No dudó en abrazarla contra si, quería ayudarla, quería salvarla.
—¿Quién te hizo esto? —Preguntó, sintiendo como le correspondía el abrazo, aunque pronto notó como una especie de cadena que se unía a su espalda baja comenzó a jalarla y no importó cuanto trató de sujetarla, aquello era más fuerte.
—Dos hombres, muy peligrosos…uno de ellos…por favor no me dejes…aun no sé tu nombre…aun no somos amigas…—Fu trató de aferrarse a ella usando sus alas para mantenerse allí, pero acabó siendo arrastrada por la cadena y desapareciendo en una extraña penumbra.
—¡Fu-san!
Rin abrió los ojos de forma abrupta, respirando de forma agitada y sintiendo el corazón latirle con fuerza. Había sido tan real que le causó escalofríos, incluso su piel se erizó y no pudo evitar tocarse los brazos, como si aun sintiera el agarre desesperado de la peliverde.
—¡Rin! —La voz de Obito llegó a sus oídos finalmente. Él no dejaba de mirarle con una profunda preocupación—¿Estás bien?
—S-Si…fue sólo una pesadilla…—susurró a pesar de que no sentía aquello como un simple sueño. El azabache le abrazó contra sí y ella correspondió el gesto apoyando su cabeza en su pecho, tratando de tranquilizarse con la respiración del Uchiha—Estoy bien, no te preocupes…
…
La búsqueda continuó hasta la frontera del país por un par de días, pero en cierto punto ya no fueron capaces de detectar mucho más, ni con el olfato de los Inuzuka, ni con los insectos del Aburame ni el ojo blanco de la Hyuga. Era probable que se debiera a las recientes lluvias.
Aunque todo parecía tranquilo en aquella zona y que no había nada más que hacer, una sensación extraña embargó a Obito. Era cierto que había desarrollado habilidades como ninja sensor con el tiempo, pero le parecía extraño que nadie más fuera capaz de notarlo, ni siquiera los perros. Fue entonces cuando notó el cuervo que le observaba desde una rama. Frunció el ceño, sabía bien que se trataba de una invocación.
—Obito-senpai…—escuchó a la Inuzuka llamarle.
—¿Si? ¿Qué pasa? —Preguntó, tratando de ignorar al ave que le observaba.
—No hay ningún rastro que seguir, todo termina aquí. Shino dispersó a sus insectos para buscar, pero no es muy probable que encontremos algo —explicó con algo de pesar en su tono de voz—¿Qué hacemos ahora?
—Eh…—meditó unos segundos su respuesta. Ser capitán de un escuadrón era difícil, era algo que había aprendido con los años, pero sentía que en esos momentos decir que se rindieran y volvieran no le agradaba, debía confiar en sus instintos—Hay una ciudad que hace de frontera con el país de la roca, sé que está más al oeste, pero sólo nos queda la recolección de información. Vayamos allí y averiguamos lo que podamos.
—De acuerdo —asintió para ir a comunicárselo al resto del equipo.
Obito volvió a mirar el cuervo, no le sorprendía que Itachi pudiera ocultar bien su familiaridad con este. Hana Inuzuka identificaría su aroma con facilidad, sin mencionar que los perros lograrían reconocer al ave como una invocación. Decidió ignorarlo y unirse a los demás para seguir con su camino a la mencionada aldea.
Al llegar, no quedó más que dividirse en parejas para abarcar lo más posible en la aldea, preguntando por la presencia de sujetos con batas negras y nubes rojas. Era natural que pensaran que hablaban de Akatsuki, después de todo, ese era el emblema de ellos y aun les parecía un insulto que aquellos criminales también lo usaran. Al final del día, no fueron capaces de encontrar nada y no les quedó más que hospedarse en un hotel por esa noche.
—No puedo creer que no pudiéramos encontrar nada —comentó Hinata luego de cenar—¿Qué haremos ahora?
—Primero, informar a Takigakure sobre esto, después, sólo nos queda volver a Konoha —respondió Rin a pesar de que no deseaba rendirse con la búsqueda—. Ojalá pudiéramos hacer más…—apretó las manos en su regazo.
—Que nos detengamos ahora no significa que nos hemos rendido —sentenció Hana con determinación—. Seguiremos buscando pistas de Tsuki no Me y la kunoichi.
—Tienes razón, no nos hemos rendido aún —apoyó Kurenai.
Las cuatro mujeres sonrieron con convicción. Pronto se llevaron las mesitas con los platos vacíos y tras un baño, se acomodaron en sus futones para dormir. Con los hombres fue más o menos igual, excepto por Obito, quien permaneció despierto en el pequeño balcón que le daba vista a la ciudad. Se fijó en los dos menores y Akamaru, quienes dormían plácidamente, pensaba dormir también cuando el graznido emitido por el cuervo llamó su atención.
—Que persistente… —extendió su mano y dejó que el ave se posara en su brazo—Te has escabullido mucho y de repente eres tú quien me busca —murmuró, cuidando de no despertar a los dos muchachos. Llevó su mano contraria al cuello del cuervo, acariciándolo con el dorso de sus dedos; el ave se dejó hacer a gusto.
Se fijó en el ojo del pájaro, reconociéndolo inmediatamente como el Mangekyo sharingan de Shisui. Sabía por palabras del mismo que se lo había entregado a Itachi antes de su intento de suicidio. Miró a los chicos un momento antes de levantarse del suelo.
—Bien, dime lo que quieres —dijo antes de saltar por la ventana, siguiendo al ave que se alejaba volando.
…
Encontrarse con Itachi no fue difícil y, por supuesto, lo primero que hizo fue atraparlo en la dimensión del kamui cuando se aseguró que se trataba realmente de él. Lo curioso era que estaba solo y no con Kisame Hoshigaki, aun así, se mantuvo a la defensiva empuñando un kunai.
—Sólo quiero hablar —dijo el más joven, manteniendo su clásica expresión taciturna—, me costó mucho acercarme a ti sin que se dieran cuenta, nadie debe saber que te contacté.
—Habla de una vez antes de que me arrepienta de escucharte —bajó la mano con el kunai, en espera de que hablara.
—Eres más fuerte que yo Obito, no deberías preocuparte —añadió bastante tranquilo—. Necesitaba hablar contigo, es importante que te cuente todo, desde el día que desperté mi sharingan, cuando Tenma murió.
Obito le miró completamente confundido, pero estaba dispuesto a escuchar todo lo que Itachi tenía que decir.
Continuará…
