RESPONDIENDO REVIEWS:
LuzWritingHope:
La mejor vaina que he leído
Lo amé demasiado
Estoy en shock
AJHDASJD Me alegra mucho que te guste, linda :'0
El público la había amado. Vitoreaban, gritaban y aplaudían solo para ella y su excelsa actuación tras el fin del primer acto. Christine sonreía radiantemente con los brazos extendidos hacia las personas, con su corazón latiendo al ritmo de un galope veloz, el sudor sobre sus brazos y la dicha recorriéndola de pies a cabeza.
A pesar de los nervios iniciales que amenazaban con borrar de su memoria todo lo que había leído en el libreto, ella se superó a sí misma y le dio una patada a su TDAH, musitando cada línea con maestría y elegancia, interpretando correctamente las emociones como debían ser. Simplemente no cabía más alegría en ella, y estaba muy emocionada por fangirlear con Jeremy con respecto a su logro. Puede que ya se hubiera calmado y dejado atrás por hoy el extraño asunto del cual hablaban antes.
Ingresó a través del telón, con la mirada aún perdida sobre la gente. –¡¿Me vieron allá afuera, chicos?! ¡La audiencia me amó! –No escuchó respuesta alguna. Le pareció raro, ya que desde el escenario que estaba escuchando un escándalo bastante ruidoso de dudosa procedencia, y no pudo intervenir. Volteó, encontrándose horrorizada con que todo el elenco, los encargados de la utilería y las luces, incluso el señor Reyes y alumnos que nada tenían que ver con la obra, yacían inconscientes derrapados en el suelo. –¿Chicos?... ¡¿Chicos?!
Instantáneamente corrió hacia la persona más cercana, zarandeándola para despertarla, y así fue pasando de una persona a la otra sin que diera resultado. Todos se habían desmayado y no despertaban, ni siquiera Jeremy a quien había propinado cuatro bofetadas, zarandeos y gritos, se dignaba en siquiera moverse o dar señales de vida.
Se levantó asustada ¿Qué estaba ocurriendo? No podía ser una broma, ni siquiera a sus compañeros se les daba tan bien la actuación ¡Además había chicos que no participaban de la obra! ¡Hasta algunos maestros estaban ahí!
–A-Ah… ¡Ayuda, ayúdenme, por favor! –Gritó horrorizada, casi al borde del llanto. Y es que no entendía qué ocurría, y no sabía si los aludidos estaban muertos. –¡Por favor, están…! –Para su desfortunio, la gente creía que ese pánico no era más que una actuación más. Eso frustró a Christine, sin embargo supo cómo callarlos y hacerse entender. –¡No! ¡No aplaudan! ¡No estoy actuando! ¡Todo el elenco se ha desmayado! ¡TODA LA ESCUELA SE HA DESMAYADO! ¡LLAMEN AL 911!
Así fue como todo el mundo pasó de estar en silencio a murmurar, y algunos adultos a gritar por sus hijos mientras que los demás hacían caso a Christine y llamaban a la ambulancia.
Todo lo que siguió a ello fue un completo caos. Ambulancias iban y venían a la escuela buscando por cantidades a los estudiantes y maestros que encontraban inconscientes. Todos se preguntaban los unos a los otros a qué se debía esto, también había padres angustiados colgándose de los paramédicos para obtener respuestas que ellos no tenían. Ella en cambio se había quedado lo más serena que podía, intentando ayudar en todo lo posible a los médicos para identificar a los estudiantes que no reconocían y no traían a sus padres consigo.
Afortunadamente solo eran los estudiantes de tercer año en adelante los que estaban ahí, y es más, de ese año solo había algunos al igual que con quinto año. Solo cuarto año estaba completamente presente esa noche, junto a los maestros encargados como la señorita Sawyer, la enfermera, la señorita McNamara, la señorita Heron, etc.
Ella también quería ir al hospital a cerciorarse de que Jeremy estaba bien, pero no la iban a dejar subir a la ambulancia por falta de espacio. Para su fortuna, sí podría ir, conoció rato después a alguien que podría llevarla.
–¡Esperen, esperen…! ¡Mínimo díganme qué le pasó a mi hijo! ¡¿Él está bien?!
Miró a la dirección de donde provenían los gritos, era un señor en bata, aunque con pantalones, siguiendo a un par de paramédicos que llevaban a uno de los chicos en la camilla. Era… ¿Jeremy? Entonces… ¡Ese era el señor Heere! No sabía que los padres de Jeremy iban a asistir a la obra, de haberlo sabido le hubiese encantado presentarse.
Lo veía tan preocupado… Tuvo la necesidad de acercarse a él para tranquilizarlo mientras los médicos le decían que se mantuviera lejos por seguridad.
–¿Señor? –Ella le llamó, picando su brazo. –Hola, uh… Usted es el papá de Jeremy ¿Verdad?
–¿Ah?... Sí, soy yo ¿Y tú quién eres, jovencita?
–Soy Christine, soy una amiga de Jeremy. –Explicó, posando entonces su mano sobre su hombro. –Despreocúpese, yo creo saber lo que está pasando. Jeremy vino aquí en auto, las llaves están en su mochila ¿Quiere que se las busque para que vayamos a verlo en el hospital? Yo también estoy algo preocupada por él.
El hombre dudó un segundo, mirando fugazmente a su hijo, después se volvió hacia ella y asintió.
En cinco minutos ya estaban en la sala de espera del hospital junto a otros padres. Hasta el momento pudo mantener conversación con Paul, quien le resultaba muy simpático, gracioso—No cabía duda de que era el padre de su amigo—y muy interesado por la vida de Jeremy.
Él le contó que no eran muy cercanos desde el divorcio, y eso terminó por explicarle a Christine el que Jeremy nunca mencionara a su madre o que hablara en plural sobre sus padres.
–Estoy segura de que aun así ha hecho un buen trabajo, señor Heere. –Lo animó ella, dándole palmaditas en el hombro. –Ha criado a un hijo maravilloso, se lo digo yo que soy su amiga.
–Cielos, hasta hace unas horas creí que Jeremy no tenía otros amigos. –Rió por lo bajo el hombre, sonriendo conmovido por el comentario de Christine. –Y gracias, solo… Uh, espero mejorar un poco con eso de criarlo ¡Pero basta de eso! Cuéntame ¿Son amigos hace mucho?
–Nos conocemos desde noveno año porque le presté unos apuntes para teatro, pero nos volvimos a ver este año y somos amigos desde inicios. –No recordaba los días con exactitud, aunque no creía necesitarlo. –Él se había unido al taller de drama y… Él y yo tenemos muchas cosas en común.
–Me alegra que se haya amigado con una chica como tú. Le hace falta más amigos así. –Suspiró, recordando entonces algo que todavía lo tenía dudoso. –¿No sabrás de casualidad si hizo las paces con su novio?
Christine parpadeó dos veces y alzó una ceja ¿Jeremy tenía novio y no se enteró? –¿Novio? Él no… ¡Oh! ¿Está hablando de Michael? –Cuando comprendió el malentendido, se guardó la risa para sí misma y le siguió el juego a Paul, notando que dio en el blanco al mencionar al de gafas. Sin duda esto le daría más de qué reírse más tarde.
–Sí, él ¿Jeremy te dijo algo de eso?
–Bueno… Están peleados desde Halloween, pero desconozco los motivos ¡Pero no se preocupe! Probablemente se van a reconciliar, no creo que puedan mantenerse lejos el uno del otro tanto tiempo aunque lo intenten.
–Dímelo a mí.
Ambos rieron y siguieron hablando. Christine le explicaba sobre la trama de la obra y recitaba algunas líneas que se sabía del resto del elenco, también le hablaba sobre los dioses griegos y por qué ella y Jeremy hablaban mucho de ellos, y Paul le contaba un poco más sobre la infancia de Jeremy y hasta le enseñaba alguna que otra foto vieja. Oh santa Afrodita, Jeremy era una cosita adorable de niño.
Después de otro rato, las enfermeras iban llamado a algunos padres para que fueran a ver a sus hijos. Aparentemente todos estaban despertando en excelentes condiciones y no se veían dañados más allá de tener un poco de migraña. Eso esperanzó a Christine ¿Ves, tonta Christine? ¡Jeremy está bien! Y puede que despertara en un rato.
Se equivocó. Pasaban los minutos, todos se retiraban con sus hijos, y todavía no tenían señales de Jeremy. Estaba cerca de llamar a sus padres para que la pasaran a buscar, pero entonces vino hasta ellos una enfermera. Se veía de la edad de Paul, pero las arrugas no le quitaban su belleza, tenía el cabello rubio y ondulado atado, y en su cartelito de presentación decía su nombre: Heidi Hansen.
–Disculpe ¿Es usted familiar directo de Jeremy Will Heere Moore? –Preguntó revisando un portapapeles, y Paul se levantó de un salto.
–Sí, soy yo. Soy su padre.
Heidi miró a su alrededor y suspiró. –Muchos ya se han ido, así que… Venga, le llevaré a la sala donde está su hijo para que pueda ver su estado. –Hizo una seña y ambos la siguieron por los pasillos hasta el ascensor. Aparentemente los estudiantes internados fueron tantos que pudieron llenar hasta los pisos más altos del hospital. Jeremy por suerte no estaba tan lejos… Solo en el tercer piso. Tras presionar el botón que los llevaba allá, Heidi se fijó en Christine. –¿Es ella hermana del paciente?
–N-No, ella es amiga suya ¿Se le permite pasar también? –Paul preguntó nervioso y Heidi se alzó de hombros sin mostrar señales de que era inconveniente.
–No hay problema con eso. –Finalmente llegaron al piso indicado y la enfermera los encaminó hasta la habitación correcta. –Es aquí. Si necesitan algo solo deben llamar.
Christine, quien estaba más apurada, se metió inmediatamente al cuarto, pero luego se dio cuenta de que era descortés desaparecerse sin agradecerle a la enfermera por lo que se asomó unos segundos. –¡Gracias por la guía, adiós!
Paul se rió por lo bajo, entretenido por la forma de actuar de la joven Canigula, y entonces se volvió hacia la enfermera. –Gracias.
Ella sonrió ladinamente, guiñando un ojo de forma cómplice. –Es lo menos que puedo hacer por el hombre que ayudó a mi yerno a no terminar en la cárcel, oficial Paul Heere. –Sin más que decir, y dejando al pobre hombre anonadado, ella se di media vuelta moviendo su cabello rubio y se retiró por los pasillos. El adulto apenas pudo reaccionar a tiempo para contestar.
–E-Eh… ¡N-No fue nada! ¡Me agrada mucho su hijo! Es muy… Elocuente... ¿Por qué dije eso? ¡Tonto, tonto! –Se regañó a sí mismo en un tono bajo mientras se dirigía a la habitación, sin notar que la enfermera lo había oído y se reía enternecida.
Cuando pasó se encontró con que en las otras tres camillas de la habitación descansaban un chico con las dos piernas rotas, una chica y en la que estaba junto a Jeremy se encontraba un chico vendado de pies a cabeza. Al primero lo acompañaba una chica castaña, mientras que al último le hacía compañía una chica rubia.
Se alivió al ver a su hijo en buen estado, aunque… ¿No debería haber despertado hace rato?
–¿Jeremy está bien? –Christine le preguntó, notando que aunque todos empezaban a despertar él seguía inconsciente y ni siquiera sacudirlo lo despertaba.
Paul se quedó mirando algo dudoso, posando su mano en la frente de su hijo. Por lo que él notaba en su temperatura, tenía fiebre o algo así. –No lo sé, uh… Llamaré a una enfermera. Vuelvo en un rato. –Se retiró de la habitación, y entonces el grupo de ex amigos se quedó ahí con el silencio tenso moviéndose entre ellos.
Nadie estaba dispuesto a hablar. Brooke no quería cruzar palabras con Chloe, Chloe no quería hablar con Jenna, Jake no sabía si hablarle a Rich, este último miraba nerviosamente la expresión arrugada de furia de Brooke al mirar a Valentine, Christine… Ella estaba más preocupada por Jeremy, no tenía tiempo para formar parte de este drama silencioso.
Suspiró, apartando los mechones de cabello de su frente. Su piel se sentía demasiado caliente y su rostro estaba congelado en ese semblante adolorido. –Ay, Jeremy… ¿Por qué tuvo que pasar esto?
Brooke chasqueó la lengua sin estar más dispuesta a guardar silencio. –"Pobre Jeremy". –Pronunció con una voz ridícula a propósito. Christine percibió el sarcasmo y el enojo, alzando una ceja de forma expectante ante ello.
–¿Disculpa? ¿Hay algo de lo que quieras hablar, Brooke? –Mantuvo la calma ante todo, esperando respuesta de la malhumorada rubia.
–¡Sí, hay algo de lo que quiero hablar! Puede que no recuerde mucho de lo que pasó esta noche ¡Pero no olvido que mientras fui un maldito zombie todo giraba en torno a Jeremy! ¡No sé qué ocurrió pero estoy segura de que él es responsable!
–Brooke, respira. –Pidió Rich en voz baja, logrando con éxito que la rubia se detuviera para inhalar y exhalar.
–Eso, Brooke, sé que estamos todos algo confundidos pero…
–¡Tú cállate, Chloe! –Explotó de nuevo, mandando los ejercicios de respiración muy al carajo y con justificación. –¡No puedo creer que tuvieran que ponernos en la misma puta habitación!
–Oh, ya veo. Prefieres estar con el pirómano demente que quemó una casa llena de gente que compartir la habitación conmigo. –No se dejó contestar, alejándose de la camilla de Jake al igual que Brooke, acercándose paso por paso. Jake sudó en frío y trató de llamarla, pero no lo escuchó. Rich hizo igual, ambos fueron rotundamente ignorados.
–Preferiría estar en la misma habitación con un asesino serial que con una amiga falsa como tú.
–Chicas, por favor. Este no es un sitio para sus peleas. –Christine intervino, queriendo tranquilizarlas, sin embargo solo logró ser el foco de atención de su furia por un instante.
–¡CÁLLATE, CHRISTINE!
–¡No puedo creer que sigas haciéndote la ofendida luego de todo lo que me hiciste! –Gritó colérica, a este punto le daba igual tener que ponerse el mechón de cabello detrás de la oreja ¿Para qué? Un solo ojo ya expresaba bastante deseo homicida.
–¡Ni siquiera me das la oportunidad de disculparme! ¡Es más, ya lo hice!
–Lo hiciste ¿Y sabes qué? Esa fue una disculpa de porquería. Mientras me hablabas del incendio lo único que podía pensar era "Y la perra seguía, y seguía…" ¡Como si pudiera perdonarte así y ya! ¡Tú y Jeremy son una mierda! –Bramó, ignorando el "¡Oye!" que le landó Christine, los nervios a flor de piel de los otros tres chicos presentes. –Ambos son tal para cual ¡Se creen tan buenos pero cuando menos te lo esperas te apuñalan por la espalda!
–¡Oye, es mi amigo del que estás hablando! –Saltó de inmediato Christine. Una cosa era no intervenir en una pelea que no le incumbía, otra muy diferente era que insultaran a su amigo frente a ella y ¿Por qué no? Frente al aludido que estaba inconsciente.
Brooke se rió sarcásticamente. –No defiendas a tu noviecito, Christine. Tuvo a otras antes que a ti ¡Y las tendrá!
–¿Noviecito? –Murmuró para sí misma ¿Qué acaso ese término no lo usaban solo las señoras mayores? –¡Él y yo solo somos amigos!
–¡Todos sabemos que ustedes dos están siempre juntos, por favor! ¡Felicidades por ser la tercera en la lista!
Ahora que eran Christine y Brooke las que peleaban, Chloe se quedaba en silencio sin saber cómo intervenir. Nunca había sido parte de este tipo de pleitos así como no era testigo, solo lo veía en novelas o series de televisión. No parecía que ellas se fueran a detener, así que miró hacia su novio buscando ayuda y él solo le dijo sin sonido "Díselo". No era buena leyendo labios, aun así con la mirada de Jake ya estaba todo dicho, por lo que se acercó a ambas chicas para detenerlas.
–Brooke, basta. Jeremy no tiene la culpa de lo que pasó en Halloween.
–¡Oh! ¿Ahora lo vas a defender tú? ¡Pensé que estabas volviendo con Jake! –Soltó la rubia sin piedad, logrando apenas que la castaña bajara la guardia.
–Brooke, él no quiso serte infiel. Y-Yo… Yo lo engañé para que me siguiera a la habitación de Jake, porque le dije que querías darle una sorpresa. Le dije cosas feas de ti pero él se dio cuenta de que estaba celosa de ti. –Continuó, observando que poco a poco Brooke abría más los ojos con impresión. –Él no quería acostarse conmigo y yo casi lo obligo a hacerlo. Él no te traicionó, lo hice yo.
Jake quería sonreírle orgulloso a su novia, pero poco duró la paz, ya que justo después de que Chloe se explicara, Brooke le gritó millares de insultos y se abalanzó contra ella dispuesta a romperle la cara a puñetazos. Su mandíbula casi cae al suelo y por reflejo miró hacia Christine y Rich, quienes estaban igual de aterrados. Jenna no parecía impresionada, ella miraba la pelea como si la hubiera esperado toda su vida, perdiendo la mirada en otro lado.
Ambas chicas se tiraban del cabello y gritaban enardecidas de ira. Brooke lloraba de rabia con el deseo ferviente en su interior de hacer mierda a la amiga que traicionó su confianza, Chloe pedía ayuda a los presentes e intentaba quitarse a la rubia de encima respondiendo a su agresividad de la misma forma.
Christine intentó calmarse y murmuró decepcionada para ella sola. –Qué bonita sororidad… ¿Y tú por qué lloras? –Se fijó en Jenna, quien silenciosamente se secaba las lágrimas e hipaba.
–Es mucha presión. –Fue lo único que respondió y que nadie comprendió.
Casi pareció un chiste que justo cuando esta guerra estaba en su clímax alguien abriera la puerta de la habitación y se quedara patidifuso con cara de idiota al entrar solo para encontrarse con ese huracán de golpes e insultos.
–¿Michael? –La azabache se levantó en seguida al ver que se trataba del chico de auriculares blancos, cual con los ojos todavía abiertos de la impresión le dirigió una mirada para saludarla con la mano.
–Yo solo venía a ver a Jeremy, pero… Uhm… ¿Quieren que mejor les ayude? –Y claro, con ayudar se refería al par de chicas que reconocía perfectamente como las zombies que se portaron como un par de locas tétricas en la obra. Christine miró a Jake buscando respuesta y él asintió. –Muy bien… Si hoy muero, díganles a sus hijos que lo intenté.
Cabe a mencionar que por supuesto su primer intento de separarlas fue un fracaso porque lo mandaron a volar al demonio, pero con la ayuda de Christine lograron sentarlas en sus lugares justo en cada extremo de la habitación. Llegó a un punto en el que solo Brooke seguía pataleando contra Michael para volverse a ir contra Chloe, pero él logró calmarla diciéndole que las enfermeras los echarían si seguían haciendo escándalo.
–Ugh, al fin. –Masculló Mell, frotándose un poco la cabeza. –Todavía tengo migraña y ver esto… ¿Qué diablos les pasa a ellas? –Señaló a Brooke, algo dudoso. –¿Ella no es la novia de Jeremy?
–Ex novia. –Corrigió la rubia, siendo un cambio de notar el que ya no se mostrara enojada con la mención del pecoso. –Soy… Su ex novia. Christine es la novia de Jeremy.
–¡Que no soy su novia! –Chilló ella, con el rostro rojo del coraje.
La expresión de Michael decayó de repente al fijarse en Christine. Diablos… Desde que despertó había estado muy motivado después de que por su mente pasaran las imágenes de lo que ocurrió en la obra. Tan grande había sido su emoción que se hubiese levantado en el instante en que recordó todo, pero sus madres no lo dejaron levantarse y solo pudo huir del cuarto cuando ellas salieron a hablar con una enfermera.
No sabía muy bien qué es lo que iba a hacer apenas viera a Jeremy, es decir… Maldita sea, se le había confesado en la obra escolar. No estaba en sus planes hacer eso, de hecho no planeaba decírselo en un futuro cercano ¿Cómo es que se le pudo escapar en el peor momento? Solo él era tan estúpido para expresar sus emociones en medio de un apocalipsis e intentar besar a su crush de toda la vida ahí mismo. Sin embargo se sentía ligero, es decir… Nunca había sentido tanta confianza en sí mismo como la sintió en el instante en que se lo dijo. Además no recordaba que Jeremy reaccionara mal por eso, incluso se sacrificó para salvarlo ¿Significaba eso algo que estaba dejando pasar por alto? Creyó que sí, hasta que volvió a encontrarse con Christine.
–E-Está bien, uh… Sé que siempre le gustaste a Jeremy, me alegro por ambos. –Trató de sonreír, aunque esto le dolía. La azabache no se contuvo en corregirlo al notar—Ese detalle la emocionó un poco pero lo disimuló—que enterarse del supuesto noviazgo lo entristecía.
–Michael, créeme, no soy su novia ¡Él y yo solo somos amigos! No soy el tipo de persona que Jeremy quiere, además… Soy lesbiana.
–¡¿ERES LESBIANA?! –Jake fue el primero en reaccionar. –Oh, viejo… Eso explica muchas cosas.
Christine rodó los ojos, se olvidaba de la presencia de Jake. –Aún si no lo fuera, creo que no eres mi tipo, Jake.
–Oh… Bueno, yo… C-Cómo sea. –El de gafas carraspeó la garganta intentando pasar de ese momento incómodo. –¿Pueden explicarme por qué estaban peleando hace un rato?
Canigula miró a las chicas cruzadas de brazo con rostros molestos. –Hasta donde yo sé, las dos "amigas por siempre" se pelearon porque Chloe trató de acostarse con Jeremy en Halloween cuando estaba saliendo con Brooke.
–¡Lo hizo porque me odia! ¡¿Por qué siempre estás buscando lastimarme?! –Chilló repentinamente Brooke.
Michael agudizó la mirada sobre Chloe. Ah, claro, se le olvidaba que esta tipa casi violaba a su casi novio y que tenía intenciones de asesinarla todavía. –Oh… Tú eres la chica que hizo a Jeremy llorar en Halloween. Dame al menos una razón por la cual no debería matarte aquí mismo.
–Michael, no creo que esa sea la solución. –Lo detuvo la más baja, posando una mano sobre su hombro para volverlo a su lugar. Por mucho que no le agradara Chloe por la forma en la que la trató antes, no estaba a favor de una masacre tan temprano.
Él bufó fastidiado. Tendría que ser para otro momento ¿No? Por el momento podía ser un terapeuta temporal, porque todos gritaban "Problemas emocionales" con solo respirar. Inhaló hondo y soltó el aire con un bufido, moviendo su silla hasta el centro de la habitación y haciendo un gesto a ambas chicas para que se acercaran. Tendría que hacerle a compañía a Jeremy después, porque tanto griterío no terminaría bien.
–Ok, vamos a resolver esto. Vengan aquí las dos. –Chloe asintió, moviendo su silla cerca de Michael.
–Me niego. –Brooke se cruzó de brazos alzando la cabeza orgullosamente.
–Brooke… Tal vez debas. –Comentó Rich, y solo eso fue suficiente para hacer a la joven Lohst soltar un quejido alargado y fastidiado hasta que cayó sentada en la silla luego de moverla frente a Chloe.
–Bien… Podemos empezar hablando de cómo nos sentimos ¿Brooke? Empieza tú, ya que… Veo que eres la más acongojada por todo esto. Chloe, tú irás después.
–De acuerdo, para empezar… Nunca me apoyas en nada. –Masculló, bajando la mirada. –Se supone que somos amigas y aun así te portas como si yo fuera basura. Siempre me criticas, crees que todo lo que hago es ridículo, no te gusta la ropa que uso, mi maquillaje ¡Ni siquiera te dignas en admitir que te gusta el sabor de menta granizada de Pinkberry porque no quieres darme la razón! ¡Y ahora resulta que me intentaste robar un novio y hablaste mal de mí a mis espaldas! –Había enumerado con sus dedos, volviéndolos a su posición para apretarlos sobre sus rodillas. –¿Qué es lo que te hice? ¡¿Por qué me tratas tan mal?! ¿Sabes lo difícil que es que tu mejor amiga desde niñas te trate de ese modo?
Michael rodó los ojos. Esto le recordaba a algo. –Si eso es todo… Chloe, te toca.
Ella suspiró, frotándose los brazos. –Lo cierto es que… Estoy celosa de ti.
–¿Por qué? Eres más popular que yo, incluso creen que eres la más sexy de la escuela.
–Es porque a ti no te importa. –Soltó una risa, probablemente por los nervios. –Brooke, tú eres genial. Eres linda, eres amable, inteligente… También eres muy talentosa en el dibujo y la jardinería. Tienes buen gusto en todo ¡Le gustas a todo el mundo! Y-Yo solo… No quería quedarme atrás. Pensé que si te superaba en todo te quedarías conmigo pero… Luego empezó a darme rabia que a ti no te importara ¡Porque lo tienes muy fácil! ¡Eres increíble! Destacas con solo estar ahí. S-Supongo que por eso empecé a tratar de quitarte todo.
Brooke enarcó las cejas. A pesar de que la mitad de esa confesión le pareció bonita, no ignoraba el resto. –¿Por qué creíste que iba a dejarte? Soy tu amiga desde que tenemos seis años, no iba a abandonarte solo porque les agrado a todos.
–No lo sé, solo lo pensé y… Me dio miedo.
Michael se quedó en silencio, escuchando atentamente hacia donde iba la conversación y sintiéndose extraño al escucharla.
–También te envidio porque… Eres más segura de ti misma que yo, no te importa lo que otros piensen y… Sabes amarte.
–¿Por qué no me dijiste cómo te sentías?
–Creí que era una tontería y te ofenderías.
–Chloe, no me ofendería por eso. –Brooke ya había ablandado sus gestos hace rato y ya no tenía dureza al hablar. –Escucha, nada justifica lo que me has hecho ¿Sabes? Ninguna de tus inseguridades es mi culpa.
–N-No quiero que creas que me victimizo. –Interrumpió, haciendo un ademán con las manos de rendición. –Al final fui yo la que te hizo daño. P-Pero solo quería que entendieras y… Que no creas que te odio o algo así. –Michael siguió mirándolas sin perderse de nada, por extraño que sonara… Esto lo hacía sentir confortado. –Te quiero mucho, Brooke. Siempre te consideré mi mejor amiga. Pero no supe cómo hacer que lo supieras y… Si ya no quieres que seamos amigas está bien, yo entiendo que no quieras perdonarme.
La rubia, quien estaba cruzada de brazos y recostada sobre su silla, entrecerró los ojos con un brillo de desconfianza y prosiguió a hablar malhumoradamente. –Si tan solo supieras cuánto me has herido. –Chloe al escucharla agachó un poco la cabeza, mas no dejó de mirarla. – Tendrías que trabajar muy duro para hacerme sentir que soy tu amiga y para compensar lo que me hiciste. –Se levantó posando sus manos en su cadera de forma firme e imponente.
–L-Lo sé, yo…
Chloe no terminó de hablar, fue más grande su sorpresa cuando Brooke la abrazó fuerte hundiendo su rostro en su hombro. –Por favor prométeme que lo vas a hacer. –Las lágrimas no se hicieron esperar de parte de ambas, abrazándose con fuerza como no hacían hace años. –P-Por favor, dime que lo intentarás.
–T-Te lo prometo, te juro que lo haré bien esta vez. –Frotó su espalda cariñosamente, y se separaron sonriendo. –Te quiero, Brooke.
La aludida sonrió ampliamente. –Yo también te quiero, Chloe.
Se abrazaron nuevamente y se separaron en cuanto escucharon a Jake llorar escandalosamente y sonándose la nariz. Eso las hizo reír un poco ¿Tanto lo habían enternecido? No tenían ni idea, ya que hasta Michael se había quedado muy tocado, solo que nadie notaba cómo lo afectaba porque se había quedado callado y volvía su atención al adolescente desmayado.
–Jakey, cariño ¿Estás bien?
–E-Es solo que… Ay, esperen. –Se sonó la nariz ruidosamente y solo entonces habló, aunque algo acongojado. –Yo también quiero hablar con Rich. Luego de lo que pasó… N-No lo sé ¿Siempre fuimos amigos? ¿Crees que somos amigos, Rich?
El de quemaduras se quedó mudo sin saber cómo responder. No esperaba eso, no creyó que Jake tenía las mismas dudas sobre su amistad, mas era algo predecible luego de haber quemado su casa. –N-No lo sé… Yo… Usé ese Squip tanto tiempo y… Fue su idea que fuéramos amigos, pero… Yo sí te veo como un gran amigo. De hecho eres mi primer amigo, es solo que no creía que lo vieras tan así.
–¿Estás bromeando? Jake se rompió las piernas porque te salvó del incendio. –Soltó Christine, sonriendo al sentir que la atmósfera perdía toda su hostilidad. –Rich, si eso no es amistad yo no sé qué es.
El corazón de Rich se encogió al escuchar eso. No sabía cómo agradecerle o cómo reaccionar a semejante acción genuina de preocupación. –Te… ¿Te rompiste las piernas salvándome del fuego?
–Viejo, claro que sí ¡Eres mi mejor amigo! Te aprecio mucho, y me gustaría que ahora que toda esta locura se terminó pudiéramos… No sé, ser más sinceros y conocernos mejor.
El pobrecito de Rich ya no podía contener las lágrimas y solo soltó una palabra. –Bro…
–Bro…
Entre tanta aura de amistad y cariño, Christine no pudo evitar notar que la única que no tenía un amigo con quien hacer las paces estaba llorando en su rincón de la camilla. –¿Jenna? ¿Sigues llorando? ¿Qué pasa?
Ella no respondió en seguida, primero se sorbió la nariz un par de veces e hipó interrumpiendo sus propias palabras, y para cuando pudo ser entendida ya tenía a Brooke, Chloe y Christine cerca para oírla. –E-Es solo que… Jeremy no le dio Squips a nadie más que a mí y… Y-Yo provoqué todo ese desastre.
–¿Tú? ¿Por qué?
–Él me prometió… M-Me prometió que la gente me prestaría atención y que ya no estaría sola. –Se refirió a su Squip, limpiándose los ojos como podía, pero evitando ver a los demás por pena. –Lo siento, yo solo… Q-Quería dejar de ser ignorada.
–Ay, Jenna... –Por obviedad, Chloe fue la primera en sentirse culpable ¿Cómo no hacerlo? Siempre estaba apartando a Jenna del grupo o ignorándola, y no es porque la odiara, simplemente creía que con su reputación de chismosa solo buscaba de ella un chisme jugoso que podría mostrarle a los demás para burlarse de ella ¿Cómo iba a saber que quería una amistad seria? Sin embargo no se quitaba la culpa de encima, debía recordar que fue muy grosera también. –Lo siento, yo… Es solo que no confiaba en ti, ya sabes… Eres la primera que esparce rumores sobre la gente.
–Lo hacía porque era la única forma de que me escucharan. –Respiró más calmadamente para evitar las lágrimas. Admitía que no era muy conveniente tener esa reputación al acercarse a otros pero… No sabía de qué otro modo acercarse. –C-Chicas como yo… Muy rara vez son vistas como ustedes.
–¿Qué? ¡Pero si eres guapísima! –Chilló Brooke con un tono ofendido falso, apretando las mejillas de la castaña entre sus manos. –¡Eres como un malvavisco de fresa!
–Y ambas lo sentimos. –Se volvió a disculpar Chloe. –Estamos… En proceso de mejorar el cómo somos con la amistad, así que… Sería genial si quisieras darnos una oportunidad siempre y cuando no esparzas nuestros secretos a otros.
Jenna tenía la mirada iluminada, no podría creer que realmente le estuvieran ofreciendo ser su amiga. Hasta podía volver a llorar. –¡C-Claro! ¡Lo prometo! Y… Le debo una disculpa a Rich por haber hecho correr su rumor.
–Meh… Yo también tengo que disculparme por incendiar la casa de Jake.
–Creo que podemos hablar de eso luego pero… ¿Estás bromeando, viejo? ¡Mis padres son ricos! Verás que en poco tiempo construirán otra casa y culparán al calentamiento global por esto.
–Esperen, uh… Todavía me falta algo más. –Recordó Chloe, volviéndose hacia Christine. –Lamento haberte tratado tan mal por haber salido con Jake. Fue… Muy inmaduro, y ahora me siento más ridícula que antes sabiendo que ni siquiera te gustan los hombres.
La joven Canigula se terminó riendo. A decir verdad ella no sentía tanto rencor por eso. Chloe la había llegado a intimidar en la escuela, sin embargo Jeremy le había ayudado bastante a ignorar esos comportamientos. –Descuida. Te perdono.
–¡Owww! ¡Es tan lindo que estemos arreglando las cosas, chicos! –Festejó Brooke, todavía abrazada a Jenna, quien se veía tan feliz como un cachorro abandonado recién adoptado.
–Es extraño, no creí que necesitaríamos de un apocalipsis tecnológico para llegar a esto. –Se rió Jake. Era bastante cómico si lo pensaba bien.
–Siento que deberíamos hasta agradecerle a Rich y a Jeremy por meternos en esto. –Opinó a modo de broma, la joven Canigula. –¿No lo crees, Michael?
Esperaba un comentario chistoso de su parte, incluso un simple asentimiento, sin embargo el filipino no dijo absolutamente nada. Toda su atención estaba en su mejor amigo que no daba señales de despertar pronto ¿Y si no despertaba y se quedaba en coma? ¿Y si al final esto había sido demasiado para él? Nunca podría arreglar por completo las cosas con él, nunca podría disculparse por haberse rendido con él tan fácilmente, no podría agradecerle el haberlo salvado al final aunque eso significara que él se volvería una marioneta de una computadora japonesa.
Necesitaba verlo despierto, saber que estaría bien. Quería decirle… Pero esta vez sin que alguien más lo hiciera por él.
Se mordió el labio conteniendo un sollozo, pensando que era estúpido llorar por esto frente a los demás. Y ¿Saben? Cambió de opinión cuando Christine posó su mano sobre su hombro y lo miró compasivamente, diciéndole con sus ojos que lo comprendía y que no tenía nada de malo que quisiera desahogarse. Eso bastó para Michael, que ya hundido en su llanto abrazó a Jeremy con todas sus fuerzas, deseando con todo su corazón que abriera los ojos pronto.
–M-Maldita sea… Despierta, por favor.
Lo extrañaba, lo extrañaba demasiado. Había tanto de qué hablar… Tanto que vivir junto a él. Y solo por ello esperaría lo que hiciera falta.
. . .
Su primer pensamiento al recobrar consciencia fue… ¿Seguía vivo? ¿En serio estaba vivo? Todo seguía siendo tan oscuro a su alrededor que lo dudaba. Por supuesto que eso cambió cuando sus párpados comenzaron a responderle lentamente y lo dejaron entreabrir los ojos.
Le costó acostumbrarse a la luz, por lo que terminó parpadeando muchas veces antes de poder abrir los ojos totalmente. Estaba en el hospital, lo sabía porque reconocía el olor inconfundible de limpieza y medicamentos, junto al color beige y azul claro de las paredes… Y porque suponía que luego de lo que pasó sí ameritaba que lo llevaran a hacerse un chequeo.
–¿Hola…? –Titubeó nervioso. Estaba seguro de que alguien debió traerlo hasta aquí, dudaba mucho que él solito pudiera haberse arrastrado desde la escuela hasta allí estando inconsciente ¿Había sido su padre, tal vez? Nadie le respondía, así que decidió incorporarse en la cama para buscarlo, lo cual fue una muy mala decisión. Jesús… Apenas se levantó la cabeza empezó a punzarle como la puta madre. –¡Ow! Ow, ow, ow, ow.
–Se siente como si hubieras perdido una parte de ti ¿Verdad?
El de pecas se sobresaltó al oír esa voz familiar a su costado, encontrándose con el joven Goranski. –¿Rich? –Estaba sorprendido. Había escuchado rumores de que lo habían enyesado hasta la cabeza, pero no creyó que fuese cierto. Aunque omitía el detalle de que no era yeso, sino más bien vendas.
–También me duele como un hijo de puta. –Le comentó. Se escuchaba muy tranquilo. –Sé honesto ¿Qué están diciendo de mí en la escuela? –Jeremy no pudo decirle, sentía que eran demasiadas cosas malas como para mencionarlas luego de todo lo que le había pasado a Rich. Simplemente no era justo. –¿Así de malo?
–Lo siento.
–¿"Lo siento"? Soy finalmente libre de esa feliz y brillante colmena. –Suspiró con alivio. –De ahora en adelante las chicas aprenderán a amar al verdadero Rich Goranski. –Hizo una pausa pequeña. Jeremy lo vio mirar de soslayo de un lado a otro como si tratara de decidirse sobre algo. –Y los chicos… Oh por Dios, soy totalmente bi.
Para ser franco, tal declaración sorprendió mucho a Jeremy, no esperaba otro como él. Aun así lo dejó pasar, no era eso lo que le importaba ahora, sino más bien el por qué Rich decía que se había deshecho de su Squip… Un minuto ¿Cómo es que él mismo no estaba siendo controlado por él? ¿Dónde estaba? –¿Tu Squip desapareció? ¿Pero, cómo?
–Pregúntale a tu amigo ¿El chico antisocial de los audífonos? Ha venido aquí una tonelada de veces. –Se refirió a Michael, volteando para verlo de forma acusatoria. –¿Acaso es tu novio? –Probablemente Rich entendió su sonrojo como "No me hables de eso, por favor", ya que inmediatamente agregó otra cosa. –Es solo curiosidad. No te juzgo, Totalmente bi ahora.
Hablando de Michael… ¡El desgraciado estuvo ahí todo el tiempo! Solo que… Bueno, estaba del lado opuesto, por lo que no pudo verlo al centrarse solo en Rich. Christine también estaba ahí, pero permanecía en silencio mientras leía Las pruebas de Apolo y solo hizo un gesto de saludo antes de volver a su lectura.
Michael sonrió. Por alguna razón lo notaba algo afligido, cosa que contrastaba mucho con lo nervioso que se sentía él al verlo a la cara luego de lo de la obra. –Estoy seguro de que alguien especial será afortunado de tenerte, Rich.
El joven Goranski pudo haber soltado un arcoíris por los ojos. –¿Tú crees?
Jeremy se sentía fuera de lugar y no encontraba explicación a nada ¿Todos estaban bien? ¿Los Squips ya no estaban? ¿Las cosas no eran tensas entre esos dos? ¡¿Christine lo había traicionado al empezar a leer Las pruebas de Apolo sin él?!
–Hey ¿Qué sucedió? Todo lo que recuerdo es ese sonido…
–Hombre ¡Fue asombroso! –Le respondió su amigo con emoción genuina. –Se estaban comunicando unos a los otros ¡Estaban vinculados! Lo que significa que si consideras el tipo de perturbación de alta frecuencia sónica necesaria para limpiar un sistema así de poderoso…
Jeremy tuvo que detenerlo. Para empezar no le entendía una mierda, y para finalizar su cerebro todavía era papilla. No estaba en condiciones para una explicación al nivel de Einstein. –Michael, Michael, Michael… Mi cabeza aún me duele.
Apenado, él se rió y se detuvo. –Oh, cierto… Resultaba que no tenías que destruir cada Squip. Solo uno. Y el resto… –No hizo falta explicar más, con solo imitar los sonidos de explosivos consecuentes Jeremy fue capaz de entender lo que había ocurrido. Y se sentía estúpido por ello ¡Pudo haber vencido sin necesidad de hacer nada!
Sin duda eso lo molestaría hasta el día de su muerte, aunque no tanto como una duda que había empezado a picarle desde que escuchó a Rich decirle que Michael había venido a verlo en muchas ocasiones y que se hizo más fuerte cuando él apoyó su mano sobre la suya y le miró tan gentilmente como solo él sabía hacer, revolviéndole las tripas y acalorando sus mejillas en un instante.
–Creí que no despertarías… Estaba tan asustado.
Eso le rompió el corazón a Jeremy ¿En serio Michael estaba por ponerse a llorar? ¿Tanto se había preocupado? –Michael…
–L-Llevabas como una semana así y y-ya no sabía…
–Estoy bien. –Lo tranquilizó, apretando su mano. Quería que sintiera su calor, la fuerza que todavía podía imponer con sus dedos, que sintiera que la vida todavía no estaba lista para abandonar su cuerpo y dejar a su corazón inerte. Y funcionó. Michael se recuperó al instante, inhalando al tiempo que recobraba su sonrisa. Pero Jeremy no pudo imitarlo, todavía seguía confundido. –Hey, no lo entiendo. Después de todo lo que hice… Tú seguiste ahí para mí ¿Por qué?
Había sido tan estúpido e injusto… Pero aun así su amigo regresó por él sin saber al peligro que se enfrentaba. Michael había arriesgado su consciencia por ayudarlo a pesar de que lo había mandado a la mierda ¿Cómo es que no se había quedado en su casa esa noche, dejándolo arruinar su vida de esa forma? ¿Por qué volvió por él?
Michael conocía la respuesta, la misma bailaba en la punta de su lengua rogando por salir. Su corazón se desembocaba, sintiendo que cada latido le pertenecía al pecoso de cabello rizado y mirada azulada que lo tenía hechizado desde los trece años. Oh, no sabía Jeremy lo mucho que deseaba decírselo pero lo fuerte que se volvió el miedo cuando el momento llegó. Simplemente no podía, ya no se sentía tan valiente, tampoco se sentía tan fuerte como para un rechazo.
Al final decidió soltar la mano de su amigo y levantarse, dejando que Jeremy se ocupara de algo más importante ahora. –No puedo tomar todo el crédito.
–Entonces…
La puerta se abrió, dejando pasar a Paul, quien al ver a su hijo despierto se acercó rápidamente. –¡Jeremy! ¿Estás bien?
–¡Papá! –No le sorprendía verlo ahí, pero… No negaba que estaba muy avergonzado de tenerlo cara a cara después de la pelea que habían tenido en la noche de la obra. No había sido nada justo con él y quería disculparse, tal solo no sabía cómo hacerlo todavía. –En realidad… Estoy bien.
Michael sonrió. A pesar de su fallo le alegraba el corazón ver a Jeremy llevarse bien con su padre. Era mejor si los dejaba resolver las cosas a solas. –Uh… Iré a buscar bocadillos de la máquina expendedora ¡Ya regreso! –Y sin más, se retiró, dejando a Jeremy confundido y a Paul algo risueño.
–Me alegra que estés bien… Porque estás castigado.
El más joven soltó una risa leve. Su padre lo estaba castigando, pero él se sentía feliz por ello. Joder, que había deseado hace mucho algo de atención de su parte, incluso si eso significaba que tenía que castigarlo. Además… No mentiría, sí lo merecía. –Sí, ya lo estaba esperando.
–Vas a ver unos serios cambios, jovencito. Empezando por… –El hombre sonrió misteriosamente, quitándose la bata que llevaba puesta solo para dejar ver que traía una camiseta blanca planchada y unos pantalones ¡Pantalones! ¡Su padre usaba pantalones! No pudo contener el suspiro de sorpresa y su enorme sonrisa al verlos.
–¿Qué…? ¡Papá! ¡Estás usando pantalones!
–No luzcas tan sorprendido. Soy tu padre ¡Y yo uso los pantalones por aquí! –No había que exagerar, tampoco era tan tonto como para salir a la calle o al trabajo sin unos puestos. –Tú y yo tenemos mucho de qué hablar, jovencito. Pero lo dejaremos para otro día. Ahora vayamos al grano. –Se frotó las manos, sentándose en la silla al lado de su cama, justo frente a una atenta y emocionada Christine. Jeremy alzó una ceja sin comprender a qué se refería su padre, y la verdad hubiese preferido no saberlo de haber previsto que eso le dejaría la cara tan roja como tomate. –¿Qué pasó con Michael y por qué todavía no veo que me confiesen que están saliendo?
Ok… Estaba seguro de que un poco más de calor de parte de sus mejillas y podría haber evaporado su sudor. Su cerebro no procesaba esa pregunta, no por el contexto, sino más bien porque era su padre quien la hacía. –¿Nosotros qué?
–Vamos, Jeremy. Soy tu padre y sabes que te apoyaré en todo ¡No necesitabas ocultarme tantos años tu noviazgo con Michael!
La mandíbula casi se le cae al suelo. No es posible que… ¿En serio su padre lo creía novio de Michael desde hace años? ¡¿Por qué?! ¡¿En qué momento?! ¡¿Tan obvio había sido?! ¡¿Cómo es posible que su padre lo haya notado pero Michael no?! …Oh por Dios ¡¿Y SI MICHAEL TAMBIÉN LO SABÍA?! No sería extraño, no después del incidente de la obra ¡Pero aun así! ¡¿POR QUÉ?!
–Oh por… –Christine no ayudaba, ella se partía de la risa. Prácticamente lloraba de lo mucho que se reía y hasta casi se caía de su silla.
El pecoso tragó grueso sin saber por dónde empezar para hablar de este tema con su padre. –P-Papá… Michael y yo no somos novios.
–¡Por ahora, pero porque aún no arreglan las cosas!
Maldita sea, el hombre se veía tan esperanzado que le dolería decirle que Michael no era su yerno, y eso que de por sí ya le dolía con solo saberlo. –Papá… No. Soy bisexual y eso pero… Nunca fuimos novios.
Casi le pareció cómico ver lo rápido que su sonrisa se esfumó y cómo de repente sus expresiones y gestos le recordaban a ese meme famoso de una señora haciendo ecuaciones mentales sin llegar a un resultado. –Pero… Eh… Uhm… ¿Estás seguro?
Y justo cuando las cosas no podían ponerse más raras, afuera comenzó a escucharse un escándalo de proporciones bíblicas que los calló a todos. La puerta se abrió de golpe y entró a la habitación… ¿La enfermera de la escuela? Y no estaba sola, la seguían la profesora Sawyer, la señorita McNamara y otra mujer de vestimenta rosa, las tres llamándola para que se detuviera y no hiciera ninguna estupidez, pero nada de eso paró a la mujer de ropa verdosa para acercarse a él.
–¡A un lado! ¡Fuera! ¡Yo soy la enfermera de este niño! –Chillaba, sacando de su bolso el kit completo de enfermera. Jeremy con suerte entendía qué demonios estaba ocurriendo.
–¿Señorita Duke? ¿Qué está haciendo aq-? –Antes de poder siquiera decir "ah", la mujer ya le había metido un termómetro en la boca y estampado un paño húmedo y frío en la frente, callándolo de paso con sus gritos.
–¡No puedo creer que esperaras años para meterte en problemas y necesitar mi ayuda de nuevo! ¡Eres tan irresponsable! Tuve que interrumpir una cita importante para venir a verte, deberías estar agradecido. –Se quejaba sin descanso, buscando entre sus medicamentos algo quizá mágico que le ayudara a sanar su dolor de cabeza, mientras que el resto de mujeres se acercaban a explicarles la situación al pobre de Paul, quien no entendía quiénes eran ellas y qué hacían allí.
–Lamentamos haber llegado así, señor Heere. –Dijo Verónica apenada. –Yo soy Verónica Sawyer, la profesora de lenguaje de estos chicos. Es un placer. –Le ofreció la mano para estrecharla, a lo cual Paul accedió, todavía con la confusión en su rostro. –Esta hermosa mujer a mi lado es mi esposa Heather McNamara, la psicóloga escolar. –Luego miró a la otra Heather. –Ella uh… Es la enfermera de la escuela, la señorita Heather Duke. Perdone su entusiasmo, no tenía a su hijo como paciente desde hace unos años y cuando se enteró de que estaba aquí no pudimos detenerla. Ella nunca nos escucha. –Se aseguró de casi gritar la última oración para que Heather la escuchara, sin embargo no sirvió de mucho para superar el volumen de la voz de la enfermera que todavía se quejaba.
–Su hijo era todo un busca problemas, le sorprendería las veces que vino a parar a la enfermería. –Soltó con disgusto estricto la mujer, sin dejar de revisar a Jeremy.
–Cariño, nadie te obligó a venir aquí hoy. –Mencionó la mujer de gafas y camiseta rosa. Se notaba en ella un aura muy amistosa y amorosa, en especial con la enfermera Duke.
–Martha, cuando el deber llama tienes que atender.
–Cada día aprendo más cosas sobre mi hijo. –Murmuró el hombre, sin saber todavía cómo digerir esto.
–Es una pena haber interrumpido así. Lo sentimos. –Se disculpó la Heather rubia, mirando atentamente a los dos jóvenes. –Probablemente hablaban de algo muy privado y los detuvimos.
–No tanto. –Christine se alzó de hombros, viendo divertida cómo a Jeremy no se le era permitido hablar, hasta que Duke le quitó el termómetro de la boca. –Solo hablábamos de cómo Jeremy iba a resolver un asunto pendiente con Michael.
La enfermera alzó una ceja, observando a Jeremy como quien hace lo mismo con un hijo que mentía descaradamente. –¿Te peleaste con tu novio?
–¡¿POR QUÉ TODOS CREEN QUE SOMOS NOVIOS?!
–Porque los ven juntos las 24 horas del día y la homosexualidad que irradian es tal que veo arcoíris rodeándolos a ambos. –Terminó por decir la enfermera.
Luego de haber satisfecho su hueso de la risa, Christine intervino dándole unos codazos y mirándole de un modo que lo avergonzó. –Ya desearía ser su novio ¿A que no, Jeremy?
–¡O-Oigan, basta! –Chilló, ya rojo de la vergüenza. No quería que le siguieran restregando por la cara lo obvio que era él sobre sus sentimientos, y cómo ya todos los creían una pareja cuando en realidad no lo eran. Era penoso que todos lo notaran excepto ellos mismos. –E-Eso ya no importa. Después de lo que hice no hay manera de que quiera salir conmigo.
Todos guardaron silencio, excepto por Christine. Jeremy no sabía cómo interpretar esas miradas escépticas. –Me tranquiliza. Sigue sin saber nada acerca de los chicos y eso que él es uno.
Paul asintió. –Imagino que podemos contar con tu ayuda ¿No, Christine?
–Voy a intentar, señor Heere. Pero no prometo nada, no soy exactamente la indicada para hablar de chicos.
–¿No has tenido novio?
–Soy lesbiana, señor. –Tal mención hizo a Jeremy voltear a verla impresionado y orgulloso. Ella le sonrió cómplice, no necesitaban decir más al respecto.
El hombre pensó detenidamente al respecto. No podía hablar por otros, mucho menos volver algo como la práctica una teoría ya que nunca había salido con hombres, pero haría lo posible por ayudar a su hijo dándole consejos decentes. –Tienes que comprarle un slushie, elogiar los parches de su hoodie.
Christine se unió, imitando cómicamente una pose típica de superhéroe musculoso. –¡Dile que aprecias que es inteligente y valiente como ninguno!
Y cuando menos lo esperó, Rich se unió a ellos, alzando y levantando las cejas sugerentemente. –No, hombre ¡Dile a él que te excita sexualmente!
La profesora Sawyer posó su dedo en su mentón, como si pensara en su consejo antes de decirlo. –Sé quién eres en realidad, creo que eso le gustará.
–Escúchalo y entiéndelo. –Siguió McNamara, sonriendo ampliamente al abrazarse de su esposa. –A todos nos gusta que nos escuchen.
–¡Sé dulce con él! –Martha aconsejó, ofuscando un poco a Duke al besarle la cabeza. –¡Eso ablanda el alma!
–Intenta no tropezar y caer de cara frente a él. –Refunfuñó ella, alarmándose al fijarse en la temperatura que marcaba el termómetro. –¡Oh por Dios!
–¡Y esa es la manera de llegar a su corazón! –Concluyó sonriente Paul, aunque Jeremy no se veía tan animado y confiado como esperaban.
Es que… Lo decían como si fuera tan sencillo ¿En serio tenía chance con Michael luego de todo lo que ocurrió? Luego de que no arreglara lo que ya era y que siguiese siendo tan defectuoso e imperfecto para él ¿Lo merecía realmente?
…No, a la mierda ¡No daría el gusto a ese hijo de puta que tanto lo denigró ahora! Él era Jeremy Will Heere, y estaba decidido a confesarle su amor a Michael Mell, su mejor amigo, sin importar qué respondiera o el costo. Ya había hecho demasiadas cosas para darse confianza y para llegar a él y nada había funcionado, lo que significaba que al final la respuesta siempre estuvo ante él: Solo tenía que decirlo. Sin rodeos, sin plan B, sin cursis tarjetas o pastillas computarizadas que te ayudasen. Solo debía respirar, darse valor y decirlo.
Christine lo abrazó de lado, ambos se sonrieron el uno al otro. –Confía en mí, sé cómo te irá ¡Confía y verás!
–Intentaré hacerles caso, yo… Le diré que me gusta cuando salga de aquí.
Y así pasaron las horas hasta que le dieron el alta. Jeremy regresó a su hogar y se preparó para asistir al día siguiente a la escuela.
Su padre y él se habían dado el tiempo para hablar de muchas cosas, se dieron el tiempo para escucharse el uno al otro y tratar de entenderse. Eso lo había hecho sentir mejor, más cercano a él como siempre había querido. Era irónico pensar que lo único que necesitaban era que alguno de los dos diera el primer paso y dejaran de esperar que el otro lo hiciera. Y aunque todavía había mucho que resolver y heridas que sanar, estaba feliz de saber que ahora su padre estaría ahí para apoyarlo.
Y es cierto… Nada cambiaría de la noche a la mañana. Ese odio hacia su persona que cosechó durante años no se esfumaría en un abrir y cerrar de ojos. Las voces en su cabeza nunca desaparecerían, seguirían gritándole constantemente todos sus defectos, buscando minimizarlo, pero ¿Saben qué? Lidiaría con eso y se esforzaría por volver a componer su mente.
El mayor alivio sería que aunque seguía teniendo voces en su cabeza… Estas eran del tipo normal, y no de una dañina computadora de Japón.
Vestido y preparado, Jeremy salió de la casa para tomar el autobús directo a la escuela. Hoy sería el día en que una nueva vida para él comenzaba. Aunque no empezaría del modo que estaba esperando al principio, ya que no planeaba encontrarse todavía con el grupo de populares que al final sí se cruzó en la entrada y que por cortesía fue a saludar.
Bueno, también era por el remordimiento de haberlos metido en todo ese caos sin haberlo pedido.
–Hola, chicos. –Caminó hasta ellos, siéndole un poco extraño verlos tan unidos y tranquilos después de todo, pero sin comentar nada al respecto, solo concentrándose en buscar un modo rápido de escape si se les ocurría caerle a golpes. –Acerca de lo que pasó…
–Te estuvimos buscando, tonto. –Jake lo interrumpió. Él estaba sobre silla de ruedas, cual Chloe llevaba por los mangos. Jeremy hubiese felicitado a la parejita por estar juntos nuevamente de no ser por el tono severo de Jake que lo asustó. Agradeció al cielo en ese instante que al tener las piernas rotas no podría perseguirlo, sin embargo el joven Dillinger lo sorprendió de todos modos esbozando una sonrisa simpática y gritando. –Para decirte ¡Buena suerte invitando a Michael a salir!
El resto empezó a reírse, quizá por cómo le habían hecho creer que lo iban a matar, o por lo increíblemente fácil que era teñir su cara de rojo. –¿Es en serio? ¡¿Cómo es que todos lo saben?!
–Quién no lo sabe, querrás decir. –Comentó Brooke, acercándose a él con un andar despreocupado. Casi ni parecía molesta, mas eso no le quitaba de encima la responsabilidad del daño que le había hecho y su necesidad de disculparse.
–¡Brooke! E-Escucha, sobre lo que pasó entre nosotros…
Ella no le dejó terminar, le puso el dedo índice sobre los labios. –Antes de que digas nada. –Y no terminaba ahí, sin haberlo previsto, la rubia le propinó una bofetada. –Esto es por romperme el corazón. –Antes de dejarlo reaccionar le dio otra. –Esto es por haber salido conmigo cuando te gustaba alguien más. Y esto… –A decir verdad, ya se estaba esperando un golpe en el estómago, pero en vez de eso Brooke lo abrazó cariñosamente. –Y eso es por lo de Halloween… Y porque estoy feliz de que hayas despertado. –Dejándolo todavía más perdido, se separó de él con una sonrisa.
–C-Creo que me devolviste la migraña. –Murmuró, aunque admitía que eso último había sido muy lindo de su parte. –No creí que… Ya sabes… ¿Te lo tomaras tan a la ligera?
–Uh… Más bien es porque Chloe me explicó lo que pasó. –Señaló a la aludida, quien se alzó de hombros con pena. –Ella siente mucho lo que te hizo ¿Verdad, Chloe? –La castaña asintió, y el de pecas se sintió aún más como sapo de otro pozo ¿Por qué todos estaban juntos y no intentaban matarse entre ellos?
–Esto es inesperado… Pero, aun así quiero disculparme contigo. –Se frotó el brazo, esforzándose por no mirar a otro sitio que no fueran sus ojos. Después de todo, ella merecía una disculpa real. –No debí ser tu novio sabiendo que no me gustabas… Fue muy cruel de mi parte ilusionarte así.
–Disculpa aceptada. –Contestó sin pensarlo mucho, cosa que sorprendió al más alto. –Tú sí me gustabas pero… No mentiré. Rich me calienta más que el sol de verano.
–E-Espera ¡¿Rich?! –Esto sí que no lo había visto venir.
–Tienes que admitir es un papucho. Su cara fue tallada por los mismísimos ángeles. –Concluyó ella muy tranquila, ignorando cómo los demás rodaban los ojos con cierto fastidio. Aparentemente no era la primera vez que decía algo como eso en voz alta, pero lejos de molestarle, a Jeremy le aliviaba enterarse de que Brooke podía seguir adelante con alguien más y que no quería cortarle el pene con tijeras de formitas.
–Si tú lo dices. Él no es realmente mi tipo.
–¡Ah, cierto! Volviendo a ese asunto… Sabemos que irás a confesarte a Michael, así que queríamos aconsejarte para evitar que metas la pata. –Intervino Chloe, sonriendo ladinamente al ver cómo Jeremy se alzaba de hombros como diciendo "No te lo voy a negar, soy capaz de eso".
–Todavía me parece extraño que todo el mundo lo sepa. –Murmuró. Seguía creyendo que era patético que todos supieran de su crush excepto el objetivo de ese crush.
–Bueno… Sé que suena loco. Pero desde el éxtasis de la obra me siento tan conectada con ustedes, chicos. –Amplió una sonrisa misteriosa, codeándole suavemente a Jenna. –Dile, Jenna.
Ella asintió. Increíblemente no la había visto usar el teléfono desde que llegó, y de por sí el que Chloe le cediera la palabra era algo que no se veía todos los días. –¡Solo reúne fuerzas desde adentro!
Brooke agregó algo, alzándole el pulgar. –No te preocupes demasiado por tu apariencia.
Después Valentine habló, diciéndole algo que no sabía si tomar como halago o una señal de que sí debía preocuparse. –Él probablemente crea que el acné y las pecas son sexys.
Jake fue quien siguió, guiñándole el ojo amistosamente. –Te tiraré una soga, mi amigo ¡Por si necesitas un buen consejo!
–¡Ahora ve con él y dale una oportunidad! –La rubia gritó como festejando, y no se hicieron esperar los mismos ánimos del resto.
Jeremy sentía que no solo las mejillas se le calentaban, sino también el pecho. Había estado tan nervioso por hacer esto que no se había molestado en intentar darse ánimos él mismo—Generalmente cuando lo intentaba solo terminaba provocando el efecto contrario—, y aunque Christine le había asegurado que todo iría bien… Era inusual el sentimiento de que fueran muchas las personas que te tuvieran fe y te impulsaran emocionalmente hacia un objetivo.
Se sentía tan agradecido... Y no solo por esto. Todos habían sido muy amables por haberle perdonado un error que por poco terminaba con una gran parte de la humanidad, cosa que era más de lo que podía pedir.
–C-Chicos, yo…
Las palabras tuvieron que quedarse en su garganta. Brooke lo empujó por la espalda hacia la entrada de la escuela. –¡Ya no pierdas el tiempo y ve allá! –No se lo estaba pidiendo, se lo estaba ordenando con una firmeza que resultaba ser adorable. –¡Verás que saldrá perfectamente si nos escuchas a nosotros!
Soltando una última risa en voz baja, Jeremy volteó hacia ellos deseando que su sonrisa expresara toda su gratitud y entonces se apresuró a entrar al establecimiento, sabiendo que Michael sería el primero en llegar al salón que le correspondía.
No podía decir que se sentía mejor que su primer día escolar usando el Squip, sin embargo era magnífico poder caminar por los pasillos y no detenerse a preocuparse sobre qué pensaban las personas sobre él. Se sentía ligero, como si hubiese desatado de sus pies una carga equivalente a un bloque de cemento.
Y por supuesto que no todo era perfecto. Habría voces por doquier y no podría apagarles el sonido. Gritarían y gritarían, pero él las desconectaría y compondría su mente otra vez. Nadie le quitaría jamás la satisfacción de estarlo intentando y lograr con ello un progreso. Y todo era su mérito, no el de un Squip, sino suyo ¡Total y maravillosamente suyo! Sabía que, aunque supiera que no debería sentirse de ese modo, las miradas ajenas seguirían haciendo presión sobre él. Y aun así estaba dispuesto a enfrentarlas cada día a partir de hoy. Aceptaría que… Cierto, uno no puede gustarles a todos. Pero al único que debía gustarle de verdad era a sí mismo.
Sería difícil, algo le decía que no se terminaban las noches en vela llorando o cubriendo el espejo, pero como dicen por ahí… Estas cosas se hacen paso por paso.
Así es como Jeremy tenía que aprender a amarse: Paso por paso, escalón por escalón. Aunque… Era válido que el día de hoy no deseara ser amado solo por él mismo ¿Verdad?
Una vez estuvo frente al salón de historia, inhaló hondo. Este era el momento que tanto había esperado desde que tenía trece años y al cual tanto le había temido. Debía ser valiente… Pero puede que sea más conveniente decírselo en el recreo… ¡No! ¡Basta, Jeremy! ¡No más cobardía! ¡Deja de ser un conejo asustadizo por una vez en tu vida!
–¿Creen que deberíamos encerrarlos ahí para hacer esto más rápido? –Murmuró Christine, quien había llegado un poco tarde para los ánimos pero no para espiar el desenlace homosexual junto a los demás.
–No, hay que esperar. –Opinó Chloe. –Tienen que hacerlo con naturalidad, él tiene que entrar por su cuenta… Y luego escuchamos a través de la puerta.
–Suena bien para mí.
Jeremy por otra parte, ignoraba completamente al grupo de fisgones y se preparaba mentalmente. –Ok… Jeremy, tú puedes. Solo vas… Te disculpas como Dios manda… Y te preparas para un posible rechazo. No morirás, debes afrontarlo ¡Ve, ve, ve! –Así fue como entró, cerrando la puerta detrás de sí.
Tal como pensaba, Michael se encontraba sentado cerca de la ventana con los auriculares puestos y la música a todo volumen. Hubiera sido imposible que notara su presencia con lo concentrado que estaba mirando el patio, pero su reflejo sobre el cristal le llamó la atención, haciéndolo voltear y bajarse los cascos, con una sonrisa amigable en el rostro.
Jeremy trataba de que sus piernas no temblaran, y alzó una mano para saludar en silencio mientras se acercaba con una sonrisa tímida. Su amigo previó que quería hablarle, así que se levantó de su asiento y caminó un par de pasos al frente.
El salón seguía igual de silencioso como lo era al entrar, cosa creíble considerando que no había otra persona más que ellos dos, y que ninguno de los dos estaba seguro de cómo comenzar la conversación. Jeremy porque se moría de miedo, y Michael porque no esperaba ver a su amigo tan temprano.
–Hey. –El de gafas tomó iniciativa hablando primero, para al menos darle un empujoncito. –Pensé que no te dejarían salir hasta mañana.
–Bueno, me vieron en buen estado así que… Aquí estoy.
Michael se rió, le parecía tierno cuando Jeremy se comportaba así, aunque no pudiese explicar por sí solo el porqué de ese actuar. A veces simplemente creía que no terminaría nunca de entender a Jeremy, y eso lo volvía aún más interesante, por no decir sumamente atractivo. –Sí, veo que aquí estás.
El silencio incómodo volvió a rodearlos, mas solo era incómodo para el de pecas, mientras que Michael se dedicaba a esperar lo que tuviese que decirle. –Hey… Así que… W-Wow, nosotros…
Nuevamente Jeremy se quedó en blanco, murmurando quién sabe qué. A este paso no llegarían a mantener una conversación comprensible, por lo que el filipino decidió interrumpirlo. –Aún recuerdo cómo se sentía.
–¿Qué?
–Era como tú dijiste. Como si nunca tendría que… Saber nada otra vez –No habían hablado en su totalidad sobre el incidente de la obra, tal vez por miedo o porque no querían tocar la herida, sin embargo ya había sido suficiente con evitar la realidad. Claro que… Michael pensaba que su tenían que afrontarla hablando, no había razones para no volverlo entretenido. –¿Cómo se veía tu Squip?
–Keanu Reeves. –Sonrió apenado, recordando que el actor había sido partícipe activo en el descubrimiento de su bisexualidad. Era bastante claro que sería él su Squip. –¿El tuyo?
–Uhm… Al principio se veía como Bob Marley. –Tenía sentido para los dos, después de todo era uno de los ídolos musicales de Michael, mas eso no se quedó ahí. –Luego… Se veía como tú. –Ese detalle sorprendió un poco a Jeremy. No era extraño, a él le había ocurrido lo mismo, pero le descolocaba que Michael se viera afligido al recordarlo, y que de repente espantara esos aires tristes forzando una sonrisa y una risa. –Es vergonzoso.
–En realidad, el mío también se veía como tú a veces. –Intentó hacerlo sentir menos avergonzado con ello, pero Michael lo hizo entender que no se debía a eso.
–No, no es eso. Fue… Descubrí que muy dentro de mí… Quería que las cosas fueran fáciles.
Se había jactado con Jeremy por ser alguien que entendía el concepto del amor propio y de la despreocupación, pero había comprobado durante la obra escolar y el despertar de su Squip que muy en el fondo él también se sentía inseguro a veces ¿Y cómo no hacerlo? Todos los humanos durante la adolescencia buscan aceptación de parte de los demás, fue estúpido de su parte creer que él era diferente. Fue tonto al decirse que no le importaba cómo fueran las cosas en la escuela, porque no le interesaba.
Era una sensación que extrañaría y a la vez no. Sí, se había sentido seguro y aceptado como nunca antes, pero la consciencia le recordaba que no era él mismo quien manejaba su valor, sino una computadora inteligente siguiendo las órdenes de una superior.
El joven Heere entendió. Era justamente lo que él había querido siempre, pero que provocó desastres al obtenerlo. Puede que… Así fuese la vida, y no necesariamente por eso era una mierda. Era casi como un videojuego ¿No? Con altibajos, fallos y victorias ¡Y ahora con Hacks! Pero por supuesto, como en todo videojuego, no es satisfactorio ganar con trampas.
–Sí, pero… ¿Quién quiere que las cosas sean difíciles?
–No sé si pueda enfrentarme a algo más difícil luego de haberle pateado el culo a zombies tecnológicos. –Se carcajeó él. –Fue tan radical ¡Pasamos el nivel 9 juntos en la vida real!
–Sí, realmente fue genial. –No negaría que haber cumplido su sueño de estar en un musical y haber vencido en su videojuego favorito era lo mejor que le había pasado en el año, pero no tenía la atención suficiente sobre ese asunto para ponerse a festejar. –Pero... Vine porque… Quería disculparme contigo. –Suspiró agotado al tiempo que Michael quitaba la música y lo miraba atento. Era penoso pensar que no le había dado a Michael una disculpa que realmente mereciera en todo el tiempo que estuvo consciente. –Y no a las apuradas como esa noche, de verdad. Lamento haberme portado como un idiota contigo, no era mi intención hacerte daño. Tú estuviste siempre ahí para mí y yo… Te mandé al demonio como si fueras basura, y no lo merecías.
Michael sonrió de lado, notoriamente satisfecho por escucharlo pedir perdón. –No voy a contrariar, fuiste un imbécil, arruinaste la obra, casi destruiste la escuela… Y casi toda la civilización humana. –Dijo ese último detalle en voz baja, algo perturbado. No había considerado hasta ahora lo lejos que pudo haber llegado el temita de los Squips de no haberlos detenido.
–Lo sé… Y sé que lo último que merezco es que me des una oportunidad. Pero…
–Nunca te entendí. –Pronunció, interrumpiendo a Jeremy. –Siempre… Has sido una persona impredecible para mí, Jeremy. Actúas de formas inesperadas en momentos inesperados, y yo creí que eso… Era lindo. –El aludido permaneció en silencio, intrigado por esa repentina confesión. –Creí que eso era algo tierno pero… Muy tarde me di cuenta de que el no entenderte fue un error. Hay cosas sobre ti que aún desconozco, y ese fallo… Pienso que fue de ambos. No podía enojarme contigo toda la vida. –Se miró los zapatos un instante, inseguro sobre lo que diría, pero firme al volverlo a ver a los ojos. –Quiero entenderte, Jeremy. No solo cuidarte, porque… Es cierto que ya no somos niños… Pero quiero que a partir de hoy seas honesto conmigo, solo así terminaré de comprender que esto no lo hiciste por el mero hecho de ser popular.
Jeremy había quedado enmudecido y tieso, con el corazón latiéndole en la garganta y el pulso tembloroso. A pesar de que había logrado comprender a Michael, eso no lo calmaba. Es cierto que le había ocultado muchas cosas, que al final solo se abrió parcialmente hacia él, pero no en su totalidad. Porque Jeremy siempre había ocultado de Michael sus inseguridades, ese "yo" en su interior que se odiaba y cuestionaba su propia existencia día tras día, y eso le impidió ser ayudado, todo porque no quería ser débil otra vez.
Fue su error. Christine tuvo razón al decirle que Michael no se apartaría de su lado ni conociendo su faceta más miserable y escondida. Y saberlo de él… Era lo único que necesitaba para ser sincero como él deseaba.
–¡M-Michael, yo…! –Se alteró al principio, sintiendo que si no lo decía ahora el mundo se terminaría, pero se calmó cuando su amigo le sonrió con gentileza y apoyó una mano sobre su hombro para darle apoyo. –Yo… Es cierto, no he sido completamente honesto contigo. E-Es solo que… Eras lo único que tenía, creo que… Aferrarme a ti incluía no sofocarte con mis problemas.
–Jeremy, yo jamás me sentiría sofocado por eso. Quiero ayudarte.
–Lo sé, es que tú… Eres genial. –Sonrió con pena, agachando la mirada. –Nunca creí que te importara un comino lo que otros piensen y… Creo que yo quería ser así ¿Sabes? Y quererme como tú lo haces. En ese sentido siempre… Me sentí tan inferior.
Sus mejillas se calentaron cual mental al rojo vivo al entrar en contacto con las manos del filipino, quien lo obligó por medio de esa acción a mirarlo de nuevo a la cara.
–Tú no eres inferior, Jeremy. No me importa si otros te creen un perdedor ¿Crees que me iba a importar que tú lo creyeras? Para mí siempre has valido lo mismo, ni más ni menos.
–Y-Yo… Te mentí. –Soltó finalmente. –Sí, quería sentirme mejor conmigo mismo… Sí, quería acercarme a Christine.
–Entonces… ¿Ella sí te gusta?
–No. No, nunca me gustó. Jamás te dije lo contrario porque tenía miedo.
–¿Miedo? Jeremy, no entiendo ¿A qué quieres llegar? –No terminaba de relacionar los puntos, y si Jeremy se ponía tan nervioso no iban a llegar a nada. Aun así siempre sería paciente con él, en especial cuando lo viera llorar de ese modo. –Jeremy… Tranquilo. No voy a enojarme contigo. –Buscó tranquilizarlo, atrayéndolo hacia un abrazo. Jeremy siempre rompería un pedazo de su corazón al llorar. –Puedes decírmelo cuando estés listo, no te obligaré a nada.
–Me gustas.
Y entonces Michael se congeló por completo, reaccionando solo para apartar rápidamente a Jeremy. Necesitaba oírlo de nuevo, pero que esta vez se lo dijera a la cara. Y es que… Jeremy tampoco estaba dispuesto a decirlo de ese modo, pero su ansiedad lo asfixiaba tanto que simplemente tuvo que decirlo cuando pudo, y eso fue cuando no lo miraba.
–¿Qué dijiste?
–L-Lo hice porque me gustas. Y yo quería gustarte también. –Finalmente lo había dicho y su corazón no podía estar más alterado por ello. Michael no reaccionaba, y solo lo miraba con la misma expresión anonadada en su rostro, así que siguió hablando. –Que cuando me vieses pensaras en mí como algo más que tu amigo. N-No… Yo quería sentir que te merecía. Nunca me sentí merecedor de nada en mi vida y tú… Sentía que estabas cerca y tan lejos que… Simplemente actué como idiota al no saber qué hacer.
Esperó una palabra, mínimo un rechazo, pero lo que no imaginó y aun así ocurrió fue que Michael se apartó empezando a reírse como loco. Jeremy no supo cómo sentirse al respecto, mirando como el joven Mell buscaba apoyarse de una mesa para no caer al suelo y cómo la risa empezaba a hacerlo llorar. No supo si eso era buena o mala señal. Su primera idea fue que se estaba burlando de él, cosa que lo enfureció y le dolió ¿En serio se estaba riendo luego de lo mucho que le costó decirle eso?
–Te… ¡¿Te estás riendo de mí?!
–¡Es que…! ¡NO PUEDO! ¡JAJAJAJA! –Seguía riéndose en su cara, en su fruncida y fastidiada cara. –¡¿Hiciste tanta tontería por eso?!
–¡Oye, no es gracioso! ¡Intento decírtelo desde los trece años!
–¡Sí es gracioso! ¡Es graciosísimo! –Chilló, todavía riendo, y el pecoso se encogió de hombros abrazándose. Michael no tenía idea de lo mucho que lo hería, aunque… Pronto entendería que esa risa no era con la intención de burlarse, sino más bien de expresar una inmensa alegría y algo de amor-odio a la ironía. –Es gracioso… Porque ya me gustabas desde hace mucho.
Al igual que con un botón, Jeremy pasó de estar furioso a estar sorprendido, y también infartado ¿Sus oídos lo engañaban? ¿Acaso Michael George Mell Salazar había dicho que él le gustaba? –¿Qué? Tú… ¿En serio? ¿Yo te gusto también?
Michael no solo le respondió, no, sonrió ladinamente todavía con la mirada sobre un punto lejano y literalmente cantó. –You're the person I want to be every day. And this is something that I've been afraid to say… You're the guy I am so kinda into. The guy I am totally in love. This feeling is old… Jeremy. –Luego volteó, en sus ojos se veía un brillo de vergüenza. –I love you.
–Te… ¿T-Te acuerdas de todo eso? –Ahora se sentía el doble de bochorno que antes. –Y-Yo creí…
–¿Qué me estaban manipulando para decir eso? Créeme, yo no lo sabía. Solo que… No tenía miedo de decirlo. Y ¿Sabes? Esperé tanto tiempo que no me quedó mucha paciencia en ese momento.
–N-No sé qué decir. –Este era su sueño más anhelado y tenía la mente en blanco sobre cómo proseguir ¿Se podía ser más tonto en la vida?
–Es curioso. Cuando imaginé este momento pensé "Hey, deberías pedirle que sea tu novio" pero… Ahora que sé las cosas que sé no puedo hacerlo.
–¿Ah? ¿D-De qué hablas? No… ¿No quieres salir conmigo? –Oh, mierda. Esto era casi un rechazo y se sentía horrible como imaginó, pero aun peor.
–¡No! –Michael negó con un gesto de manos, notándosele el miedo de hacerlo sentir mal. –Jeremy, claro que no. No tienes idea de lo mucho que quiero ser tu novio pero… No podemos, al menos no todavía.
El pecoso se sintió más aliviado, pero aun así sentía curiosidad. –¿Por qué?
–Jeremy, no estamos listos para esto. Tú no lo estás, y yo… Bueno, solo un poco. Yo tengo cosas que arreglar, tengo que ver por mí. –Se acercó, tomando su mano, como si quisiera hacerle sentir lo mucho que le importaba. –Y tú tienes… Tanto que resolver. Tienes que aprender a amarte, Jeremy, porque hasta que no lo hagas no sabrás cómo amarme de forma sana. Seguirás haciéndome daño a mí cada vez que te autodestruyas y me uses como una excusa. Y sé que yo también te haré daño porque seguirás dependiendo de mí emocionalmente. Simplemente… No lo soportaría, no quiero que sigas sufriendo. No quiero lastimarte.
Jeremy asintió, digiriendo las palabras con cuidado. Aunque es verdad que había esperado mucho tiempo por ser correspondido, Michael no se equivocaba al argumentar por qué todavía no era sano para ninguno de los dos empezar a salir. Él era consciente desde hace tiempo cuánto angustiaba y lastimaba a su amigo cada vez que buscaba auto infligirse daño, y nunca buscó cómo parar. Y quizá había más cosas que herirían a Michael en un futuro si lo aceptaba así y ya.
Michael le acarició la mejilla, todavía mirándolo a los ojos. –No tienes idea de cuánto te amo, Jeremy. Quiero verte bien, quiero que estés bien. –Insistió. –Quiero hacerte cumplidos y que sepas tomarlos, quiero que sientas que mereces que yo te quiera, y en serio quiero despertarme contigo algún día y que no evites el espejo. Te amo, y quiero que también te ames a ti mismo.
Esto era… Raro. Creyó que el rechazo le dolería mucho, sin embargo este tipo de rechazo lo hacía sentir aún más amado que nunca.
–¿Me prometes que buscarás ayuda?
–Lo prometo.
Sin más que aclarar se abrazaron, sintiendo que esta vez sus corazones realmente se conectaban sin necesitar una estúpida computadora que lo hiciera por ellos.
Jeremy se sorbió la nariz, intentando limpiarse unas lágrimas. –D-Dios, yo… No sé qué decir.
–Di lo que tengas en mente, Jeremy.
–Quieres… ¿Qué almorcemos hoy? ¿Solo nosotros dos?
El de gafas se quedó en silencio unos segundos, separándose de él para dedicarle una sonrisa un tanto burlona. –¿Y las voces en nuestras cabezas?
Él le devolvió la misma sonrisa juguetona, siguiéndole el juego. –Bueno… Puede que haya voces en nuestras cabezas. Pero juro que esta vez serán de un modo normal.
–Las voces en mi cabeza y yo llegamos a una misma conclusión.
–¿Qué te dicen que deberíamos hacer?
–Que tenemos que salir juntos en cuanto podamos.
Ambos se rieron, rieron como no lo habían hecho hace mucho. Ya nada envidiaban de épocas pasadas donde frente al televisor lloraban de la risa al ver las caricaturas, siendo inocentes y desconociendo el dolor del mundo. Porque ahora que lo conocían aprendían a lidiar con él juntos, y eso era lo que los hacía feliz, saber que en las buenas y en las malas se tendrían el uno al otro como habían prometido.
–Bueno… Debería volver a mi salón. La profesora Heron ya debe estar ahí. –Murmuró Jeremy.
–Estoy de acuerdo. No querrás llegar tarde.
–B-Bueno… Adiós. –Se alejó un par de pasos, listo para ir hacia la puerta, pero algo todavía lo estaba molestando y lo hacía volver hacia Michael. –¡Michael! Y-Yo… Este… ¿Puedo…?
El aludido alzó una ceja demostrando que no sabía de qué hablaba, y para rematarla Jeremy tampoco lograba expresarse con palabras, por lo que simplemente actuó por impulso.
Michael finalmente entendió cuando Jeremy lo sujetó de la cara y lo acercó, pero no tuvo la oportunidad de decírselo antes de que sus labios se tocaran. Jeremy lo estaba besando, oh por… NO ES UN SIMULACRO, JEREMY LO ESTABA BESANDO. CORRESPONDE, ESTÚPIDO, NO TE QUEDES AHÍ PARADO COMO IDIOTA.
No sabía cómo reaccionar, todo su cuerpo se había quedado como piedra y sus ojos seguían abiertos de par en par hasta cuando se separaron, haciendo que tal reacción asustara a Jeremy, quien comenzaba a preguntarse internamente por qué demonios tuvo que hacer eso.
¡Estúpido, estúpido! ¡Tendría que haber preguntado! –Y-Yo… ¡Perdón! ¡Solo quería…! ¡P-Pero no sabía cómo decírtelo y…!
Ya estaba listo para darse a la huida, sin embargo Michael no estaba dispuesto a dejarlo ir otra vez. Prácticamente casi hace que Jeremy se diera la cabeza contra el suelo al tirar de su muñeca para que cayera sobre sus brazos. A veces odiaba que Jeremy fuese tan alto, le dificultaba todo a él, pero no dejaría que eso le fuera un impedimento ahora.
–Hablas mucho, Jeremy. –Es lo único que quiso decir antes de volverlo a besar. Fue casi increíble cómo al inicio lo sintió tan tenso pero al besarlo se sintió como si se derritiera en sus brazos. Y es que no se equivocaba, el de rizos sí se sintió como si se estuviera derritiendo, dejando que Michael lo amoldara perfectamente a él entre sus brazos y sus labios.
Podía no ser su primer beso con él y de todos modos era el más hermoso que había recibido. Nada le hubiese gustado más que quedarse así con él todo el día, pero en algún momento tendrían que respirar, y él tendría que volver a su clase.
Al separarse le brillaban los ojos y su cara todavía estaba como para freír un huevo en ella. Michael no se veía muy diferente a él en ese aspecto, pero tenía los pies sobre la tierra. –Me dejaste esperando en la obra escolar, Jeremy. No vuelvas a hacer eso de nuevo.
–U-Uh… Yo… Sí… Este… –No despertaría hasta un largo rato, eso estaba claro.
–Créeme, te volvería a besar pero… Prefiero hacerlo cada vez que salgas de terapia. –Se rió él, volviéndolo a incorporar y empujándolo de la espalda hacia la puerta. –Además tienes que ir a clase.
–S-Sí, claro.
Justo cuando iba a cruzar por la puerta, Michael recordó algo. –¿Sabes algo? Eso fue mejor que besarte drogado.
Luego la puerta se cerró, y Jeremy despertó. –¡¿QUÉ?! ¡¿TE ACUERDAS DE ESO?!
–¡Lo hablaremos más tarde, galán, ve a clase!
Y así se quedó Jeremy: Confundido, feliz, idiotizado… Ahora solo usaba el cerebro para recordar respirar, porque el 99% de su capacidad se esforzaba por intentar largar corazones.
–¡Jeremy, lo lograste! –Quitándole el aire del estómago, Christine se abalanzó contra él abrazándolo con una fuerza mortal. –¡Te dije que le gustabas! ¡Oh por Dios! ¡Te dije!
–Q-Que… ¿Christine? ¿Chicos? ¿Qué hacen aquí?
–Queríamos espiarlos. –Respondió Brooke con simpleza. –Además Rich estaba ansioso por enterarse de qué pasaba. –Enseguida enseñó su celular, en el cual se llevaba a cabo un video llamado. Rich estaba al otro lado de la pantalla secándose los ojos con un pañuelo y llorando como condenado.
–¡El amor es tan hermoso!
–Owww, Richie. –Se conmovió la rubia, amagando abrazar el teléfono.
–Y… ¿Cómo te sientes, viejo? –Preguntó Jake, ya que Jeremy todavía se veía inexpresivo, cosa normal luego de que lo sorprendieran así con un beso tan apasionado.
–Me siento… ¡MUY FELIZ! –Chilló, devolviendo a Christine un abrazo mientras ambos gritaban de la emoción.
–Oh Dios… Estarán así todo el día. –Comentó Chloe, al tiempo que empezaban a caminar para dirigirse a sus salones.
–No seas tan dura, Chloe. –Se burló Jenna.
–¡No lo soy!
Y así fue como la jornada escolar se volvió más corta de lo que creyó posible, y el espacio en los pasillos se volvió muy estrecho. Todo el día los siete se juntaron en donde podían, claro que sin excluir a Rich de esto, poniéndolo en video llamada cuando no estaban en clase.
El único momento en el que solo fueron Michael y él fue en el almuerzo, en el cual los siete se escaparon al jardín secreto de Brooke. El grupo comía en un extremo, admirando las plantas de Brooke, y ellos dos se sentaban bajo el árbol más alto hablando de cualquier tontería como solían hacer antes. Lo único diferente era que se tomaban de la mano, y ocasionalmente había uno que otro beso robado.
Suponía que sería imposible evitarlos de ahora en más. Esto comprobaba que los amigos sí se besaban.
Cuando llegó la hora de ir al taller de teatro, el señor Reyes les dijo que propusieran un nuevo género para su siguiente obra. No hubiesen conseguido elegir los musicales de no ser por Christine, quien le dio el valor para hablar frente a sus compañeros explicando por qué sería retador para todos intentarlo, y cómo un musical podía volverse más complicado que una obra teatral normal. Al parecer eso los convenció, y el señor Reyes se los concedió.
Todavía no sabían qué musical iban a hacer, pero estaba entre sus opciones Falsettos o Wicked. Todos decían que Christine sería una hermosa Glenda.
La hora de salida llegó, y los siete se dirigían a la puerta principal dando propuestas de a dónde podían ir al salir, ya que habían acordado antes que saldrían todos juntos. Todo era tentador. Jake y Jenna proponían el cine, Chloe y Brooke Pinkberry, Christine no tenía nada en mente pero el parque le parecía una buena idea. Él por su parte estaba dispuesto a ir a donde ellos eligieran, no era muy exigente.
–¡Jeremy! ¿Tú a dónde crees que deberíamos ir? –Brooke preguntó, descolocando al pecoso, quien no esperaba que tomaran en cuenta su opinión.
–Sí, nosotros ya salíamos juntos antes. Queremos saber a dónde van tú y Michael para divertirse. –Comentó Christine.
–O-Oh, bueno… Nos gusta ir al arcade del centro comercial a veces. Tiene buenos juegos.
–Entonces ahí iremos. Necesito probar esas cosas de nerd.
–Chloe, no soy nerd, soy geek.
–¡Es igual!
–¿Luego vamos a ver a Rich? Probablemente él quiera compañía. –Sugirió Brooke. –Podemos jugar al UNO y ver esos programas de cocina que te gustan, Chloe.
–Apreciarán aprender sobre arte culinario con el cheff Buddy.
–¡A mí también me encantan esos programas! –Chilló Christine.
Jenna no se quedó atrás, añadiendo algo. –¡Gordon es fabuloso!
–¿Verdad? Es como si el hombre fuera dos cosas en una. Una máquina de insultos y el mejor hombre tratando con los niños. –Siguió Christine. Chloe sonrió mirándolas a ambas ir de cada lado.
–Oh por Dios, debimos ser amigas antes.
Jeremy se adelantó al ver a Michael esperando en las escaleras de la salida. –¡Michael! ¿Quieres ir con nosotros al arcade? Y a visitar a Rich después.
–Suena bien para mí. –Asintió él, bajándose los cascos y tomando su mano. –Me muero por enseñarle a esos novatos cómo dispararle a los zombies.
Con todo dicho, el grupo abandonó la escuela entre charlas y risas. Jeremy podía observar cómo todos ahora ya no estaban juntos por conveniencia, pues notaba cuan genuinas eran sus risas y el interés que demostraban en los otros. Los veía conectarse, y Jeremy también se sintió conectado con ellos.
Él sabía: Todos tenían voces en su cabeza ¡Tantas voces! Podían gritar, y dolería como el infierno, pero estarían bien.
–Jeremy…
Seguían teniendo voces en sus cabezas.
–No puedes deshacerte de mí tan fácilmente.
Él seguía teniendo voces en su cabeza…
–¡Jeremy…!
Pero la suya era más fuerte.
–Sabes, Michael. Jeremy me dijo que tenías buen gusto para la música ¿Me dejas escuchar? Por favoooor. –Christine insistió, y Michael no tuvo más opción que ponerle los cascos de los auriculares.
–Jeremy no te miente ¡Conocerás un nuevo mundo!
Sí… Jeremy comprendía ahora. Él no era el único en el mundo. Había otros como sus amigos, había otros en algún lugar. Eran muchas las personas como él escuchando voces crueles en su cabeza, gritando y buscando destrozarlo. Pero ya no viviría pensando que su dolor debía ser minimizado, enterrado u olvidado. No lo dejaría crecer.
Jeremy aprendería… Aprendería a amarse, así como ahora mismo aprendía a hacerlo con las personas nuevas a su alrededor.
Hay voces en mi cabeza… Hay voces en nuestras cabezas. Pero las nuestras son más fuertes.
¡Mi voz es la más fuerte!
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La tuya es la más fuerte.
