Alec paseó. Odiaba sentirse tan impotente, tan lejos. Magnus estaba sólo a algunos pies de él, pero bajo el sol, donde Alec simplemente no podía ir, bien podían haber sido millas entre ellos.
El sabía que Magnus necesitaba un poco de tiempo para aclarar su mente alrededor de todo, y Alec no tenía ningún problema con eso. Tenía un problema en no ser capaz de llegar a él si fuera necesario. Alec paseó un poco más.
James, que debería haber despertado en algún momento, colocó su mano sobre el hombro de Alec cuando pasó por delante, caminando directamente hacia su hijo.
- ¿Estás bien? - James preguntó.
Magnus reconoció a su padre con una pequeña sonrisa, pero dejó la pregunta sin respuesta. Que para Alec, fue una respuesta en sí. No, él no estaba bien.
- El médico llamó - dijo Magnus. Y, entonces cuando Magnus continuó a decirle lo que el médico Garroway le había dicho, Jace puso su mano sobre el brazo de Alec.
- Él estará bien - Jace susurró de una forma que ningún ser humano podía oírlo - Alec, mi hermano, yo comprometo mi vida encima de la suya.
- Se está haciendo más fuerte - Alec dijo en voz tan baja - Físicamente. Pudo darme la vuelta, algo que sin duda no habría sido capaz de hacer antes.
Los ojos de Jace se abrieron.
- ¿Él fue más fuerte que tú?
Alec dio una leve inclinación de cabeza.
- Momentáneamente, sí. Está cambiando, Jace. Incluso el médico así lo dice. Estos resultados de sangre son nuevos.
- ¿Crees que, una vez que fue destinado a ti, cambió físicamente también?
- Es una posibilidad que no puedo pasar por alto - dijo Alec. Observó a Magnus mientras hablaba con su padre en la luz del sol – O tal vez yo mordiéndole lo cambió, no sólo como se esperaba. O tal vez es nuestro... acoplamiento - Alec se encogió por discutir tales asuntos personales.
Jace casi sonrió.
- Podría haber posibilidades. Tal vez sea una combinación de los 3. No tenemos forma de saber. Nosotros no podemos cambiar nada de tu ser predestinado. Esto está hecho. Dejaste de morderlo ¿Sí?
Alec asintió.
- Así que tu única otra manera de determinar tu teoría es de dejar de llevarlo a la cama - dijo Jace.
Magnus se volvió y los observó a través de la puerta.
- ¿Él me escuchó? - Jace habló en un susurro de nuevo, algo que ningún ser humano debe ser capaz de oír.
- Por supuesto que puedo oírlos - dijo Magnus - Puedo ser un simple humano, pero no estoy sordo.
Jace y Alec miraron a Magnus.
- Magnus - Alec dijo con cautela - ¿Puedo pedirte que, por favor, entres?
Magnus rodó los ojos y sonrió al entrar.
- Solo porque me lo pediste tan educadamente - cuando él vio las expresiones de sus caras, su sonrisa murió - ¿Qué está mal?
Jace volvió a hablar de nuevo, con el más suave de los susurros que sólo los vampiros pueden oír. Para el oído humano, esto no era más que una brisa.
- Magnus, sólo los hombres bien dotados me pueden oír hablar en este momento.
Magnus se puso pálido, con los ojos abiertos, mirando entre Jace y Alec. Pero entonces se rió.
- ¿Qué demonios? ¿De qué demonios estás hablando?
- ¿Qué? ― preguntó James, claramente sin tener ninguna idea de lo que estaba pasando.
Clary y Raphael aparecieron en el vestíbulo, por supuesto, que habían escuchado toda la conversación.
- ¡Ah! Magnus - Alec dijo, utilizando un tono normal de voz, así James podría oír - No deberías haber sido capaz de escuchar ahora.
- Bueno, si quieres hablar de mierda sobre mí, te ayudara no hacerlo a 4 pies de mí.
Alec le sonrió y dijo en una respiración baja, en un susurro de vampiro.
- Pareces haber adquirido las habilidades auditivas de un vampiro.
Magnus miró a todas las caras que lo miraban, viendo como estaban de preocupados. Se volvió hacia su padre.
- ¿Escuchaste lo que dijo Alec?
James frunció el ceño hacia él.
- Él no habló, hijo ¿Estás bien?
- Sí, él habló - Magnus murmuró, volviéndose a Alec - Lo hiciste ¿Verdad? ¿Yo no estoy perdiendo mi jodida mente, no?
Alec tomó la mano de Magnus.
- Sí, lo hice. Los vampiros tienen una audición excepcional.
Podemos tener conversaciones privadas para el oído humano. Pero tú, un ser humano, nos has oído hablar.
Magnus asintió.
- Yo los oí.
Clary, estando cerca de 8 pies de distancia, con sus grandes ojos verdes que estaban nadando con preocupación, susurró:
- ¿Me puedes escuchar?
- Sí - dijo Magnus - Por supuesto que puedo oírte.
Alec hizo un gesto hacia fuera.
- ¿Las aves? ¿El tráfico?
Magnus se volvió hacia el sol e inclinó la cabeza. No se había dado cuenta antes, pero ahora que se centró... Miró de nuevo a Alec y asintió.
- Está bien, eso cambia las cosas - Jace dijo, jalando a Magnus por la habitación. Alec fue rápido para estar entre ellos, gruñendo y quitando forzosamente la mano de Jace del brazo de Magnus.
Cuando se dio cuenta de lo que había hecho, Alec movió la cabeza y la tomó con las dos manos.
- Lo siento. Yo no quiso hacer eso.
Jace movió lentamente la cabeza y los miró con recelo. Clary estaba detrás de su compañero, a la defensiva, protectora, y el aire en la habitación era tenso.
- Sea lo que sea que lo afecta tanto, está empeorando – dijo Clary - Tenemos que poner fin a esto.
Alec habló en voz baja con Jace, con la cabeza hacia abajo.
- Sé que nunca le harías daño. Estoy perdiendo el control sobre esto - él tragó con fuerza. Su vínculo con Magnus era tan fuerte, que Alec sabía que Magnus sentiría su angustia. Sin embargo, parecía incapaz de detenerlo.
- Me temo que esta conexión es tan abrumadora, que está volviéndome loco.
Magnus abrazó a Alec y la atrajo hacia él, enterrando el rostro de Alec en la curva de su cuello. Besó el lado de su cabeza y movió la cabeza.
- No estás loco. Esto es nuevo para todos. Nunca hubo un vampiro predestinado a un ser humano, y mucho menos a una llave humana. Así que este es un terreno desconocido, eso es todo. No te estás volviendo loco, mi amor - Magnus besó la sien de Alec otra vez antes de levantar su rostro para poder mirarlo a los ojos. Habló con fuerza - No te estás volviendo loco.
- ¿Qué está pasando? - James preguntó desde la puerta.
Jace respondió:
- Su vínculo es único y muy fuerte. Ambos están cambiando debido a esto.
- ¿Qué significa eso? - preguntó James, claramente preocupado.
Fue Catarina quien respondió.
- Esto significa que si no encontramos el propósito de Magnus pronto, esto va a matar a ambos.
Magnus encontró purificante volver a la investigación. Le encantaba el trabajo de investigación, hacer listas, y pasando por el proceso de eliminación hasta que las piezas del rompecabezas se encajaban perfectamente en su lugar.
Alec se sentó junto a él, sus lados tocándose en todo momento, mientras que Magnus lo pasó desplazándose a través de sitios web para tomar notas en su bloc de notas. Magnus podía sentir el peso que Alec soportaba, porque apretaba contra el pecho de él también.
Ellos tenían razón. Magnus estuvo de acuerdo, que el vínculo entre él y Alec estaba convirtiéndose en otra cosa. La atracción, el vínculo entre ellos se hacía más fuerte. Sea lo que sea que Alec sintiera, Magnus lo sentía. Ellos apenas podían soportar no estar en la misma habitación que el otro; la ansiedad y el malestar era casi demasiado para ellos. Y ambos sentían un alivio dulce, una ligereza en el corazón cuando se tocaban. Como si pudieran respirar de nuevo. Esto era increíblemente intenso y maravilloso. Y jodidamente asustador.
Magnus estaba tan desgarrado. Le encantaba estar tan cerca de Alec: físicamente, emocional y psicológicamente, amaba cada segundo de eso. Pero sabía en las profundidades de su mente que no era saludable esta dependencia, estar psicosomático en sintonía con otra persona. Ellos estaban firmes en eso ahora, pero Magnus sabía que esta espiral fuera de control, era sólo un paso en falso en la distancia. Ellos tenían que averiguarlo.
Magnus miró a la página Web en el portátil de Alec y se dio cuenta de que Alec no estaba leyendo realmente en absoluto. Estaba mirando hacia el espacio, mentalmente a un millón de millas de distancia. Magnus puso su mano sobre Alec entrelazando los dedos.
Magnus podía sentir la carga emocional cuando se concentró, poniéndole nombre al peso que sintió antes. Alec exudaba una mezcla de miedo y culpa, preocupación e inadecuación.
- Hey - Magnus susurró suavemente al oído, sabiendo que a veces, la distracción era un buen remedio para los pensamientos sombríos.
Él asintió con la cabeza hacia la pantalla de la computadora portátil.
- ¿Qué te pareció?
- ¿Uh! - Alec parpadeó un par de veces -Parece que hay una gran cantidad de propaganda en relación con las estatuas de terracota que cambiaron de formación en el Museo Británico ayer.
Magnus sonrió.
- Apuesto que sí.
- No hay vigilancia de video o imágenes de los incidentes sin embargo - dijo Alec - Los soldados regresaron a estatuas tan pronto como salimos, al parecer. Las teorías de conspiración están a la orden. Ellos cerraron la exposición hasta nuevo aviso.
- ¿Alguna teoría creíble? - preguntó Magnus - A veces hay un poco de verdad en la locura. En la mayoría de las veces, son solo farsas, pero nunca se sabe. Puede haber un humano por ahí que está ensamblando todo para nosotros.
Alec fue por la lista de las teorías de conspiración.
- Ovnis son principalmente culpables. El gobierno chino encubierto, está en un cercano segundo lugar. Antiguas maldiciones.
- Ellos no están muy equivocados en eso - Magnus añadió.
Alec sonrió.
- ¿Los círculos de las cosechas? ¿En serio? Me preocupa la raza humana.
Magnus resopló.
- ¿Ninguna mención de vampiros o cementerios piramidales?
- Nada.
Y cada vez más, poco a poco, mientras Magnus tuvo a Alec hablando, más sonrió. Magnus se dio cuenta de que Jace lo observaba, y cuando sus ojos se encontraron, Jace le sonrió. Igual Clary se había relajado, la agresión anterior de Alec hacia Jace hace tiempo olvidada. Ella estaba ocupada leyendo viejos libros sobre historias de vampiros chinos, muy parecido a cómo Magnus había estudiado las historias de Egipto cuando estaban en contra de Camille.
Pero estos libros no estaban en inglés, por lo que Magnus estaba feliz de obtener información de segunda mano. Clary y Jace discutían de Genghis Khan, estudiando su vida, humana y vampiro, y bien, de la forma en que Magnus había descubierto información básica sobre Camille para revelar sus motivos. Pero a Magnus no le importaba mucho al respecto.
No le importaba porqué Genghis estaba haciendo eso. Magnus pensó que era por la dominación del mundo o algún disparate megalómano sin sentido. Magnus estaba más interesado en la placa de piedra y exactamente lo que tenía él que ver con eso, para terminar con toda esta mierda de desastre.
Estaba cansado de eso. Quería que todo terminase para que pudiera continuar viviendo el resto de su vida con Alec. Quería interminables días de paz y fornicación.
- ¿Magnus?
- ¿Eh? - Magnus sacudió ligeramente la cabeza. Alguien le había preguntado algo - Lo siento ¿Qué?
Alec inclinó la cabeza.
- ¿Estás bien?
Magnus amó cuando Alec le pregunto eso. Eso le hizo sonreír.
- Sí, por supuesto. Yo sólo estaba pensando.
- ¿Sí?
- Las cosas que voy a hacer cuando todo este lío haya terminado.
- ¡Oh! - dijo Alec - ¿Hay planes para nosotros?
Magnus sacudió las cejas.
- En abundancia.
Alec dio una risa avergonzada, con sus mejillas adornadas en color rosa.
- Esto puede ser mejor dejarlo para una conversación privada.
- Y la demonstración, por supuesto.
Jace se golpeó la cabeza en la mesa con un gemido. Murmuró algo en japonés que Magnus no entendió, pero ambos, Clary y Alec se rieron. Magnus estaba bastante seguro de que si hubiera sido en español, las palabras feromonas y jodida tensión sexual fueron probablemente dichas.
- Entonces - Alec dijo, dirigiendo la conversación hacia aguas más seguras - Yo me estaba preguntando acerca de qué información habéis encontrado sobre la placa de piedra.
- Sitios históricos están en discusión si el plato realmente existe - comenzó Magnus - Algunos dicen de haberlo visto. Algunos dicen que es místico. Y una cosa que he aprendido en los últimos meses, es que los expertos históricos creen lo que quieren, y los hechos no son algo que vamos a tener en el camino de una buena historia.
- ¿Qué opinas? - Alec le preguntó.
- Bueno, los libros de historia de China no han sido modificados, como los anglosajones o los libros romanos en el siglo XII. A pesar de que la placa de piedra precede por casi mil años - dijo Magnus. Suspiró profundamente - En el Monte Li, donde el Ejército de Terracota fue enterrado, había una tumba. Se supone que es del primer emperador de China, pero voy a salir aquí como un miembro, y decir que Genghis Khan fue colocado en la tumba hace 700 años. Nunca encontraron su cuerpo, y en realidad nadie fue testigo de su muerte, si puedo creer cualquier cosa que leí aquí hoy.
Magnus tenía ahora la atención de todos en la casa. Y continuó:
- Entonces, si esta placa de piedra estaba en esa tumba con él, apuesto a que nadie la vio por lo menos en 700 años. Así que, permíteme deducir que todos estos expertos en historia china no saben una mierda. Lo que Catarina ha visto es una placa de piedra con inscripciones y un círculo central de algún tipo. No creo que las inscripciones sean importantes. Bueno, no para nosotros – Magnus aclaró - Lo son, probablemente, para nuestro viejo amigo Valentine, pero no le puedo permitir llegar a ese punto. Tengo que detenerlo antes de eso.
- ¿Cómo te propones hacer eso? - pregunto Jace.
Magnus se encogió de hombros.
- Me aventuraré en adivinar que voy a tener que derramar sangre en esa placa.
- ¿Cómo hiciste en Egipto? - dijo Alec.
- Sí, aunque tal vez esta vez la luz del sol no se rasgará a través de la habitación. No sé lo que sucederá. Tal vez sea eso lo que se necesita de mí que haga, para que él pueda ser el todo poderoso bastardo que fue una vez. Tal vez esto le dará la inmortalidad, o tal vez va a convertirlo en polvo. Realmente, no tengo ni idea.
Alec negó con la cabeza.
- Magnus, tú no eres así tan displicente. A ti te gustan los detalles y certezas. Suponiendo que estas cosas de nuestros enemigos sólo nos matarán ¿No es eso lo que dijiste?
Magnus se encogió de hombros.
- Sí, pero no tenemos nada más. Sabemos que los soldados de terracota reaccionan a mi presencia. Sabemos que hay una placa de piedra de algún tipo, que se relaciona directamente con la antigua mitología china de los 5 elementos. Estamos asumiendo que soy de alguna manera el quinto componente, que él necesita para cumplir con todo lo que sea que esté haciendo. Lo que no sabemos es si él necesita mi sangre para vencernos, o si la necesitamos para vencerlo. Tampoco nosotros sabemos...
Raphael levantó la mano para detenerlo.
- Los 5 elementos darán el ascenso al portador, según la mitología china antigua, eso es. Son cuartos celestiales en que el portador va a vivir por toda la eternidad.
Magnus suspiró y rodó los ojos. Estaba fuera de paciencia con esta porquería.
- Sí. La inmortalidad. Figuras ¿No es posible que los bandidos disputen algo diferente en estos días? Es todo sobre la inmortalidad y la dominación del mundo.
- ¿Magnus, estás bien? - dijo Alec. La preocupación era evidente en sus ojos - No estás actuando como tú.
- Tengo hambre, y estoy cansado - dijo Magnus. Y lo estaba. No se dio cuenta de que tan hambriento y cansado estaba, hasta que lo mencionó. De hecho, él estaba hambriento y cansado hasta los huesos. Sí, sus días habían cambiado, sus días eran de noches y viceversa, pero sólo se había quedado despierto unas pocas horas. Él sentía que podía dormir durante una semana.
En menos de 5 segundos, Jace había ordenado una variedad de alimentos japoneses para que se le entregue. Había aprendido mucho de su primer intento de proporcionar alimentos, y Magnus sonrió al recordar esa lata de frijoles que todavía estaba guardada en el armario de la cocina en Nueva York.
Magnus comió todo de su plato, y no había terminado cuando Alec lo llevó fuera de la sala y a la cama.
Alec se acostó junto a él, y Magnus quería preguntarle cuándo se alimentó por última vez. No podía recordar, y eso no era como si él no se recordase, entonces, Magnus quería preguntar a Alec sobre eso también. Pero no lo hizo. Sólo necesitaba cerrar los ojos por un segundo, y sólo necesitaba dormitar durante un rato, y luego se sentiría mejor. El tenía la intención de abrir los ojos, pero no lo hizo.
El durmió como un muerto.
Una vez que la respiración de Magnus se niveló y la frecuencia cardíaca disminuyó, Alec estaba fuera de esa cama y en la sala de estar. No tuvo que decir lo que había en su mente, a partir de las expresiones en sus rostros, Jace y Clary pensaban lo mismo, pero Alec lo dijo de todos modos.
- Magnus no está bien. Esto tiene que terminar hoy.
Clary asintió con brusquedad.
- Él se está comportando fuera de lugar, estoy de acuerdo.
James se levantó.
- ¿Qué quieres decir?
- Está cansado, apático, no puede recordar las cosas más simples - dijo Alec – Él no es de esa manera.
Jace recogió las mochilas a lo largo de la pared y despejó una en el sofá. Una matriz de estacas y flechas abiertas sobre el asiento.
- Él no tiene el cuidado de los detalles, esa fue mi primera preocupación. El hecho de que él no se preocupa por qué Genghis Khan lo quiere, fue la segunda preocupación ¿Y él está durmiendo en este momento? - Jace movió la cabeza y dejó caer dos bolsas más - Tenemos que conseguir más armas. El hecho de que Magnus no pensó en eso, no me hace sentir bien, tampoco.
Alec asintió, y una serpiente fría del miedo corrió a través de su vientre. Todas estas cosas eran verdaderas.
- Por no hablar de su nueva capacidad para oír como uno de nosotros.
- Algo está definitivamente fuera de orden - dijo Clary – Y mientras él está seguro y durmiendo, necesitamos detallar nuestro plan de ataque y elaborar planes de contingencia - ella puso su mano sobre el brazo de Alec - Vamos a hacer las cosas bien, Alec. Te lo juro.
Raphael dio un paso adelante.
- Dime lo que necesitas que haga.
Así que, durante las 2 horas que Magnus durmió, todos se pusieron muy ocupados. Raphael definió diagramas de planes y construcción de infraestructura del Monte Li y los enormes cofres del tamaño de un campo de fútbol que albergaba a unos 6 mil soldados de Terracota. También hicieron una lista de las ubicaciones de todos los soldados de Terracota expuestos en todo el mundo.
Clary pasó un tiempo en el teléfono haciendo lo mejor que ella hacía: idear estrategias con Isabelle en Inglaterra, organización y racionalización de agentes especiales con los vampiros que ella había reclutado para unir fuerzas con ellos.
Jace consideraba los pedidos de más flechas y estacas en línea, pero pensó que sería más fácil y mucho más rápido si revisase los almacenes y empresas de fabricación si Alec los saltase allí y simplemente tomaran lo que necesitaban.
Dada su preocupación por Magnus y su falta de tiempo y planificación, Alec no discutió. Durante un largo momento, escuchó los latidos del corazón de Magnus, firme y seguro desde la habitación en donde dormía, entonces, tomó una respiración profunda calmante, y teniendo a Jace con él, saltaron.
El almacén de los mayores fabricantes de flechas de madera estaba en Oregón. También pasó a ser noche allí, así que fue una combinación perfecta. Una vez que los pies de Alec golpearon el suelo, el dolor de la ausencia de Magnus lo golpeó con fuerza física en el pecho.
Su vida humana había terminado con un hacha en su esternón, y el dolor, la forma en que lo hizo tambalearse y jalar de vuelta el aire se sentía casi igual.
Jace agarró a Alec, sujetándolo mientras Alec empujó su palma contra el esternón. Se quedó sin aliento, como si cada respiración fuese un golpe.
- Jace, date prisa.
Jace se volvió, escaneando la mesa masiva para el suministro de flechas, mientras corría. Todo lo que Alec podía hacer, era estar allí, apoyado en una máquina de clasificación de algún tipo, con las manos en las rodillas, apretando los dientes por el dolor.
Eso no era bueno. Esto era demasiado. Y Alec sabía que si él lo sintió, también lo hizo Magnus, a la puta mierda con el sueño. No había manera de que pudiera dormir con eso.
Jace volvió con los brazos llenos de flechas, cuando Alec lo oyó.
Alec, por favor. Por favor.
