DISCLAIMER: La saga Harry Potter es propiedad de JK Rowling, y la historia original de Lena Phoria.

Este capítulo fue beteado por Sunset82


"La Fecha Límite"

Traducción: Inay Vanderwoodsen

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Capítulo 14: Decepción

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—Sr. Malfoy, Harry Potter está aquí para verle —se escuchó la voz de Victoire desde la esfera en el escritorio de Draco.

Draco lo presionó y dijo —: Gracias, señora Lupin. Dígale que sólo tardaré cinco minutos.

Hermione se rio cuando él quitó el dedo de la esfera y comenzó a succionar su seno expuesto, otra vez. —¿Cinco minutos, señor Malfoy? ¿Está tan seguro de que podrá hacerme acabar antes de eso?

—Incluso con tiempo para acurrucarse después —dijo Draco mientras reiniciaba sus embestidas.

La cabeza de Hermione cayó hacia atrás cuando él se movió a la perfección —.Me siento mal haciendo esto con Harry en la otra habitación.

—Él fue quien llegó temprano. Es su culpa.

Ella sintió que debería debatir con él un poco más fuerte sobre el tema pero, en ese momento, estaba en completo éxtasis, y al borde de un orgasmo pero a la vez tratando de contenerlo para no volverlo a él aún más arrogante. Pero la forma suave y sensual en la que estaba tomando su pezón mientras la follaba con tal abandono era demasiado para ella. Él la miró y sonrió, quitando los dientes de su pezón y manteniendo su mirada mientras le pasaba la lengua antes de pasar al siguiente. Y luego le estaba frotando su clítoris, sus dedos se movían tan agresivamente como su miembro. La cabeza de Hermione cayó hacia atrás nuevamente mientras gritaba fuerte. Su sonrisa creció.

—Está bien. Tú ganas —dijo ella, jadeando mientras él seguía follándola.

—Siempre lo hago.

Draco la sacó del escritorio y la giró, sentándose en su silla antes de colocarla de nuevo sobre su miembro —. Te toca a ti hacer el trabajo, muñeca.

Hermione no tuvo ningún problema con eso. Ella giró la cabeza y lo besó suavemente antes de plantar los pies a cada lado de él y comenzar a moverse, lento al principio y moviendo las caderas de una forma que sabía que lo volvía loco. Mientras continuó besándola, la mano de Draco se arrastró nuevamente frotando su clítoris. Ella se movió más rápido, los gemidos de los dos se hicieron más fuertes a medida que el sonido de sus choques llenaba la sala.

Una vez que Hermione supo que estaban en la recta final, colocó ambos pies en el suelo y se inclinó hacia adelante, poniendo las manos sobre el escritorio para prepararse mientras rebotaba agresivamente sobre él. Sabía que esta vista de su trasero moviéndose mientras su miembro desaparecía dentro de ella siempre era su forma favorita de culminar.

Draco dejó escapar un fuerte gemido mientras ella lo follaba a través de su orgasmo, y continuó frotando su clítoris hasta que ella tuvo uno propio.

Hermione volvió a caer sobre su regazo, su polla suave dentro de ella mientras ambos recuperaban el aliento, Draco plantando besos lánguidos en su cuello y mejillas.

—Acabaste dos veces en menos de cinco minutos. Ese es un nuevo récord. —dijo él con una sonrisa.

—El segundo siempre es el más fácil —respondió ella, riendo antes de besar sus labios carnosos —. Bien hecho —Se puso de pie y se enderezó, ajustándose el pelo y arreglándose la ropa antes de volver a ponerse los zapatos. —. Supongo que debería apurarme antes de llegar tarde a nuestra reunión —le guiñó un ojo —. ¿Almorzamos después?

Draco, que aún no se había movido de la silla, la miró y arqueó una ceja —. ¿Otra vez? Ya lo hemos hecho dos veces hoy y aún no son las once.

—¿No estás preparado?

Draco entrecerró los ojos —. Touché. Supongo que no puedo negarle a mi dama lo que quiere —Se puso de pie y volvió a ponerse los pantalones.

Hermione se acercó y le alisó la corbata antes de arreglar su cabello. Él le inclinó el mentón hacia arriba y la besó, mirándola luego a los ojos por un largo tiempo.

—No quiero ir. —dijo ella envolviendo los brazos más fuerte alrededor de él —. Escapémonos de esta reunión.

—Esa es una declaración audaz viniendo de ti —dijo Draco con una sonrisa —. Pero no te equivocas. Necesitamos escapar juntos —La besó en la mejilla —. A un lugar tranquilo —luego le besó la mandíbula —.Romántico —Luego su cuello. —Donde nadie sepa quiénes somos. Un fin de semana largo.

—Posiblemente no podría...

Él la silenció con los labios y luego susurró —: Sólo tú y yo.

Hermione se estremeció mientras miraba sus ojos llenos de lujuria —. Yo... no puedo. No ahora. Tengo menos de un mes para presentarme en el Wizengamot.

—Entonces después de eso.

—Yo...

—Ya está decidido —dijo Draco, apartándose de ella —. Lo reservaré —Le guiñó un ojo y ella sonrió —. Te veo en unos minutos, muñeca.

Hermione fue a su chimenea y salió por el Callejón Diagon. Luego se apresuró a través de la multitud para llegar a su edificio, que estaba a varias cuadras de distancia. Realmente no debería haber ido a la oficina de Draco antes de su reunión, pero después de una mañana difícil, que comenzó quedándose dormida y terminó en una pelea muy fuerte con Cormac porque Draco siempre le envía correos electrónicos con actualizaciones sobre el progreso de sus compañías y él quedaba fuera del grupo, ella sabía que tenía que verlo. Para aliviar el estrés, sí, pero también para obtener esa comodidad que sólo él podía proporcionarle.

Cuando llegó al edificio, pasó junto a la recepcionista y se dirigió hacia el ascensor. No se detuvo y Kelly le dirigió una mirada muy prominente. Victoire le dijo que a Kelly no le gustaban las mujeres que pasaban tiempo con Draco regularmente. Ella sentía algo por él, como la mayoría de las jóvenes brujas que venían por aquí. Lo cual, por supuesto, siempre ponía nerviosa a Hermione. Todavía estaba esperando el día en que Draco se diera cuenta de que tenía muchas otras opciones y la echaría a la calle.

El ascensor se abrió y Hermione se encontró con los ojos de Draco, Harry, Alexandra, Colby, Cormac, Victoire, Kingsley, Teddy y…

—Ron. No sabía que ibas a estar aquí. —Y de repente, tener a Harry esperando afuera mientras ella follaba con Draco en su oficina no parecía tan importante, teniendo en cuenta que era más que probable que no estuviera solo.

—Yo le pedí que viniera —dijo Kingsley —. Como segundo al mando de Harry, es importante que se actualice para cuando él no esté cerca.

—Sí, por supuesto —dijo Hermione —. ¿Debería salir o vamos a un piso diferente?

Victoire se puso de pie con una sonrisa brillante en su rostro y se dirigió hacia el ascensor —. Síganme.

—Estoy dejando que la Sra. Lupin dirija el recorrido —Draco le dijo a Kingsley —. Ella vigila el progreso de mi personal durante todo el día, ya que estoy constantemente entrando y saliendo de la oficina y siento que es importante que ella entienda lo que está viendo.

Victoire le sonrió, apartando la mano de Teddy cuando él trató de agarrar la suya en un intento por mantenerse profesional.

—No se sentirá decepcionado, Ministro —dijo, presionando el botón del piso doce una vez que todos estuvieron en el ascensor. De alguna manera, Hermione terminó atrapada entre Ron y Cormac. Miró de reojo a este último y vio que Draco estaba aguantando una carcajada. Él encontró su mirada y le guiñó un ojo.

—Esta es nuestra instalación de investigación. —dijo Victoire mientras guiaba al grupo a través de los pasillos de color blanco puro con varias salas de cristal, todas llenas de brujas y magos que escribían en cuadernos, trabajaban en mesas de laboratorio, revolvían calderos y lanzaban hechizos sobre muñecos y otros objetivos —. Nuestros expertos trabajan constantemente en diversos proyectos para satisfacer las demandas de nuestra clientela. Tenemos pocionistas, hechiceros, aritmanticos, alquimistas y encantadores, como a ellos les gusta llamarse graciosamente.

Todos rieron un poco.

—Hemos expandido el espacio para acomodar su proyecto —continuó Victoire, guiándolos por otro pasillo blanco y directo al final —. Estas cuatro salas son todas suyas. Tres estaciones de investigación y un centro de pruebas. Actualmente, la sala número uno —señaló —, está trabajando en una poción para mejorar temporalmente la resistencia de los aurores cuando trabajan en misiones largas. Sabemos que ya existen pociones como ésta, algunas incluso la usan, pero una de las cosas principales que el Sr. Rees notó al seguir de cerca a los aurores la otra semana fue que en las noches tienden a dormirse, como cualquier persona normal, y queremos encontrar un forma de hacerlo ... menos agotador, supongo. ¿Se me pasó algo? —preguntó ella, mirando a Draco.

—En esta etapa tenemos a la poción funcionando —él agregó —, pero todos nuestros sujetos de prueba se quedan dormidos en el momento en que la poción pierde el efecto y no se pueden despertar durante dieciséis horas ininterrumpidas. Nuestro objetivo principal es controlar ese sueño. En este momento eso es involuntario.

Kingsley asintió con la cabeza.

—En la sala número dos, el foco de atención son los objetos encantados —dijo Victoire, avanzando —. Para esos momentos en que no puedes pensar en el hechizo correcto para detener a una bruja o mago que ha decidido escaparse...

—No tenemos ningún problema con eso —dijo Harry —. Incluso para ser elegido como Auror tienes que pensar rápido.

—Aun así, nuestros objetos son más rápidos —insistió Draco —. Cuando cada segundo cuenta, deberías estar feliz de tener una herramienta que lance un encantamiento que haga tropezar sin siquiera pensar en el hechizo.

Uno de los "encantadores", obviamente habiéndolos escuchado, se dio la vuelta y mostró lo que parecía un bastón pequeño. Lo movió y una gruesa cuerda de metal salió del objeto, tropezando con su colega. Él rio.

Victoire puso los ojos en blanco antes de presionar el botón para dejarlos entrar en la sala de cristal —. Ese todavía necesita algo de trabajo —dijo, ayudando al mago caído a ponerse de pie —. Kragen, muéstrales mi favorito.

El mago que sostenía el bastón pequeño lo dejó y recogió una esfera blanca —. Cuando se activa —dijo, presionando la parte superior y haciendo que el orbe brillara un color rojo —, hace que toda Aparición dentro de veinte metros se vuelva imposible. Estamos trabajando para que llegue a cincuenta.

—Pero este edificio ya tiene un escudo de Aparición a su alrededor —dijo Ron —¿Cómo lo prueban?

—El escudo está desactivado en este piso —dijo Kragen, presionando el orbe para que se volviera blanco nuevamente y apareciendo para estar al otro lado del cristal. Hizo un gesto antes de aparecer de nuevo, luego presionó el orbe para que se volviera rojo —. Vamos, inténtelo.

Parecía que Ron se estaba concentrando mucho por un momento. Cuando no se movió, Harry fue quien tomó el orbe y lo miró —. ¿Cómo funciona?

—Simplemente presione el símbolo en la parte superior con su dedo meñique. Lo diseñamos así para que sea menos probable que se active cuando lo tenga en su bolsillo.

Harry lo presionó y el orbe se puso blanco de nuevo —. Me gusta.

—Un artículo aprobado por Potter. Ya has perdido la apuesta, Alex —dijo Draco. Él y Colby chocaron los puños mientras Alex daba un taconazo.

—Estaba segura de que sería más difícil complacerlo —dijo Alex. Miró a Harry directamente a los ojos —. No me gusta perder.

—Lo siento —dijo él, poniéndose de un rojo intenso.

—¿Por qué te disculpas, amigo? —dijo Ron —. En primer lugar no deberían apostar contigo.

—Nos gusta mantener las cosas interesantes. —dijo Draco.

Hermione parpadeó. Esa frase fue la mayor interacción que Draco y Ron habían compartido en años. Tal vez uno de estos días tendrían una conversación real.

Después de jugar con algunos de los objetos por un tiempo, otro favorito de Harry fue un mapa que le permitía ver la ubicación de todos sus Aurores en servicio en cualquier momento dado, mientras que el Ministro le gustó los silbatos que sólo los portadores podían escuchar, así podrían darse señales mutuamente.

Cormac estuvo terriblemente callado durante toda la muestra.

Hermione lo observó para ver su reacción y él obviamente evitó su mirada. Todavía estaba enojado por su pelea de hace más temprano. O tal vez era el hecho de que ella ya sabía toda la información sobre estos objetos mientras que él apenas sabía sus nombres. Ella se mordió el labio. Tal vez tenía un punto antes. Este era su proyecto. Ella no había tenido la intención de asumir el control, pero, con su relación incipiente con Draco, era difícil no hacerlo, especialmente cuando él compartía las ideas durante su... tiempo personal.

Una vez que terminaron con esa habitación, Victoire les mostraría la sala número tres hasta que se dieron cuenta de que los investigadores estaban actualmente en la sala de pruebas.

—Su propósito es mejorar el uso de Oclumancia y Legeremancia para todos los Aurores —explicó —. Sabemos que el hechizo ya existe pero aún se ve muy afectado por la habilidad del usuario. Nuestro hechizo hará que todos los Aurores sean iguales a estas habilidades. Qué todos sean expertos.

—Por lo que recuerdo, no eres el mejor oclumante, Potter —dijo Draco —. ¿Te importaría intentarlo?

—¿Es seguro? —preguntó Harry.

Draco se encogió de hombros —. Algunos de nuestros sujetos de prueba se sintieron un poco desorientados, pero nadie ha muerto por eso si es lo que te preocupa.

Harry miró hacia la sala de cristal donde los dos investigadores estaban probando el hechizo entre ellos —. Está bien. Lo haré.

—Perfecto —Draco presionó un botón y abrió la puerta —. Grayer, Stevens, salgan, ¿quieren?

Los magos se dirigieron a la puerta, Draco tomó algo de uno de ellos mientras entraba a la habitación —. Ven, Potter.

—¿Vas a hacer Legeremancia conmigo? —preguntó Harry mientras lo seguía vacilante dentro.

—Obviamente. No voy a dejar pasar una oportunidad como esta.

Draco le entregó a Harry un pequeño pergamino con algunas palabras en latín escritas en él.

—Trata de hacer Oclumancia como lo harías normalmente mientras recitas esas palabras en tu cabeza. Una vez que lo bajemos, planeamos colocarlo en algún tipo de objeto. No una piedra. Entendemos que no quieres estar corriendo con unas docenas de piedras en tus bolsillos.

La puerta se cerró detrás de ellos y Draco y Harry se pararon en extremos opuestos de la sala blanca. Aquí no había nada más que paredes de felpa que a Harry le recordaron a un manicomio. El lugar donde debería haber estado una ventana había una pared sólida en ese momento.

Draco sacó su varita —. ¿Listo, Potter?

Harry hizo lo mismo y asintió.

Cada uno tomó una postura de batalla y Draco gritó —: ¡Legeremens!

Harry recitó las palabras en su cabeza mientras trataba de cerrar su mente. Por un instante, vio un recuerdo de él, Ginny, Ron y Hermione en tiempos más felices, luego hubo una pared. Un sólido muro de piedra donde podía escucharse un leve golpeteo proveniente de algún otro extremo. Y luego desapareció, sus ojos se inundaron con la luz blanca de la habitación antes de que volvieran a adaptarse y Draco se volvió claro ante sus ojos.

Draco le sonrió de lado —. Muy bien, Potter. ¿Quieres probar el hechizo de Legeremancia también? Está un poco menos desarrollado pero...

—No —dijo Harry rápidamente —. Tienes razón, ese hechizo fue un poco desorientador. Es poderoso pero definitivamente todavía necesita trabajo.

Sólo que no era el hechizo lo que hacía que Harry se sintiera desorientado. Era algo más. Algo que no pudo ubicar del todo en ese momento.

—¿Estabas buscando un recuerdo en particular en este momento?

—No —dijo Draco encogiéndose de hombros —. Sólo pensé en el encantador trío dorado. ¿Por qué? ¿Casi me tropecé con algo privado?

Harry negó con la cabeza —.No —Justo la noche en que él y Ginny llevaron a Hermione y Ron a cenar para decirles que estaba embarazada de Albus, sólo para que sus amigos se le adelantaran con la noticia de que ella estaba embarazada de Rose, su primera hija que habían intentado concebir durante años. Era su recuerdo favorito de los cuatro juntos, y acababa de ser invadido.

—Muy bien. —dijo Draco, arqueando una ceja.

Él pasó junto a Harry para llegar a la puerta, presionando un botón para abrirla. Los investigadores entraron y le pidieron el pergamino a Harry y él se dirigió hacia la puerta.

—¿Estás bien, amigo? —preguntó Ron cuando Harry salió.

—Sí, sólo me siento un poco mareado.

Observó mientras Draco iba, se paró al lado de Hermione y le susurró algo. Ella se rio y lo empujó juguetonamente. Colby debió haberlos escuchado porque se dio vuelta e intervino. Ahora todos reían.

Tal vez sólo estaba enloqueciendo.

Alguien dobló la esquina hacia el pasillo donde estaban y todos miraron. Scorpius dio un paso atrás cuando los vio —. Oh, lo siento.

Comenzó a alejarse, pero se volvió cuando su padre lo llamó —. ¿Qué estás haciendo aquí?

—No sabía que estabas en una reunión —dijo —. Venía a ver si estabas disponible para ir almorzar. No estabas en tu oficina, así que vine aquí.

—Oh —Draco inconscientemente miró a Hermione —. En realidad yo...

—¿Ustedes dos ya tienen planes? —preguntó Scorpius, mirándolos con curiosidad.

Con todos los ojos puestos en ella, Hermione permaneció tranquila y dijo —: Nada que no pueda reprogramarse. Vayan ustedes dos.

Scorpius la miró fijamente. Parpadeó —. En realidad, hay algo de lo que también quería hablarle. Relacionado con la boda. Así que si pudiera venir también.

Hermione levantó las cejas —. Oh... está bien. Puedo hacer eso.

Draco se volvió y miró a Victoire —. Señora Lupin, creo que estamos a punto de terminar aquí abajo. ¿Podría subir y cambiar nuestra reserva de dos a tres?

—Por supuesto —dijo Victoire sin perder el ritmo —. Los veré todos en un momento —Se apresuró hacia el ascensor. Scorpius la siguió.

—¿Hay algo más que quisiera ver antes de que regresemos arriba, Ministro? —preguntó Draco.

—Sí, de hecho me gustaría probar ese hechizo de Oclumancia, si eso está bien.

—Por supuesto.

Draco condujo a Kingsley a la sala de pruebas nuevamente y todos los demás los miraron a través de la ventana.

Hermione se paró cerca de Harry. Ella lo miró de reojo y le preguntó —: ¿Está todo bien?

—Sí —respondió —. ¿Por qué preguntas?

—Bueno, he hecho el hechizo antes y, aunque me hizo sentir un poco desorientada, como Draco dijo que lo haría, estaba más que nada mareada. Pero eso realmente no parece ser el problema contigo.

—¿Cuándo empezaste a llamarlo Draco?

Hermione quedó desconcertada —. No lo sé. Hace un tiempo. ¿Por qué?

—Por ninguna razón —dijo Harry —. Me di cuenta de que ustedes dos se estaban volviendo amigos pero…

—¿Pero qué?— preguntó ella, frunciendo las cejas.

Harry suspiró y miró a Ron, que estaba parado cerca de la sala número dos y hablando con Alexandra sobre algo. Cormac estaba al otro lado de Hermione, obviamente escuchándolos. —Nada. Olvida que dije algo.

Cuando Draco y Kingsley salieron de la sala de pruebas, todos se dirigieron al ascensor y regresaron arriba. Todos entraron a la oficina de Draco para hablar sobre lo que les gustaba, lo que no les gustaba y lo que había que ajustar. Una vez que terminó la reunión, Kingsley, Harry, Ron y Cormac usaron la chimenea de Draco para regresar al Ministerio, Colby y Alexandra regresaron a sus propias oficinas, y Teddy fue a ver a Victoire. Draco y Hermione compartieron un beso rápido antes de dirigirse a la oficina principal.

Cuando llegaron allí, Victoire estaba prácticamente colgando por la ventana.

—¿Qué está haciendo? —preguntó Draco, apresurándose y tirando de ella hacia atrás.

—Esa maldita mini lechuza está en el alféizar de nuevo.

—¿Paul? —preguntó Scorpius, volviendo a la sala desde la cocina llevando un jarrón de flores. Los puso sobre el escritorio de Victoire.

—¿Ese es su nombre?— preguntó Victoire, volviendo a su escritorio y haciendo algunos ajustes a las flores —. Gracias por cambiar el agua por mí.

Draco miró a su hijo. Cuando se dio vuelta, Hermione estaba colgando por la ventana.

—¡Hermione! —espetó él, agarrándola por la cintura y tirando de ella un poco más agresivamente que con Victoire.

—Relájate, Draco, la tengo —dijo ella, mostrándole la pequeña lechuza que ahora estaba unida a su muñeca. Ella quitó el trozo de papel de la pata de Paul y se lo entregó.

Draco lo desenrolló y leyó —. Reserva confirmada. Gracias, Sra. Lupin.

—Eso es para lo que estoy aquí —Ella sonrió y guiñó un ojo cuando vio que Scorpius no estaba mirando. Teddy entró a la sala desde la cocina con dos tazas de té —. Espero que esté bien que Teddy almuerce aquí conmigo.

—Sí, por supuesto. —dijo Draco —¿Por qué no salen?

—Sé que estás esperando varias lechuzas importantes y no quiero que se pierdan en el escritorio de Kelly, así que pensé que podría quedarme.

Draco sonrió —. Trabajas demasiado duro. ¿Estás lista? —le preguntó a Hermione.

Ella asintió, sonriendo mientras miraba algo. Él siguió sus ojos y observó a Scorpius jugar con la pequeña lechuza, tratando de agarrarla pero se le escapaba del dedo.

—Su primera lechuza —dijo Draco —. Astoria se deshizo de él hace unos años cuando comenzó a tardar semanas en traer cartas de Hogwarts, así que lo traje aquí.

Scorpius rodó los ojos —. Es mentira. Le dije que era sólo yo el que tardaba en responderle a ella.

—Lo cual era una mentira a medias —dijo Draco —. Deja la lechuza, Scorpius, tenemos una reserva a la cual llegar.

Scorpius frunció el ceño —Está bien —Agarró a Paul y lo colocó en una pequeña rama que Victoire había puesto en un soporte en su escritorio —. Sé amable con él, se está haciendo mayor.

—Siempre soy amable —dijo Victoire, frotando la barriga del pequeño búho —-, cuando no llega tarde entregando algo urgente.

Cuando Scorpius se dio vuelta, Hermione y su padre estaban sosteniendo el ascensor para él. Entró y dejaron que se cerraran las puertas.

—En realidad, de eso es de lo que quería hablarte. —dijo Scorpius mientras bajaban en el ascensor.

—¿De Paul?— preguntó Draco, levantando una ceja.

—No, una lechuza. Específicamente una que la abuela y el abuelo nos trajeron a mí y a Rose hace unos días. Un búho de la nieve.

—¿En tu pequeño departamento? —preguntó Draco.

—Exactamente —dijo Scorpius —. Sin mencionar a los vecinos muggles que siguen quejándose ante nuestro arrendador de que escuchan arrullos.

—Los búhos no arrullan —dijo Hermione —. Ellos ululan —Ella se rio, pero quedó sola en eso —. Lo siento.

—No es que no quiera la lechuza —continuó Scorpius —, pero es muy inconveniente y... bueno, Rose...

—La florecilla te dijo que te deshicieses de él —dijo Draco. No fue una pregunta.

—Sí, más o menos.

El ascensor se abrió y todos salieron, deteniendo su conversación cuando salieron del edificio y se dirigieron al restaurante. Cuando llegaron allí, fueron recibidos al instante, la anfitriona ni siquiera se molestó en preguntar sus nombres. Ella ya conocía a Draco Malfoy y, mientras Hermione miraba alrededor del salón lleno de gente, tuvo que preguntarse a quien dejaron afuera para acomodarlos.

—¿Qué quieres decir con que no ve mi reserva? ¡La hice hace una jodida semana! —gritó un cliente enojado.

Supuso que eso respondía a su pregunta. Hermione mantuvo la cabeza baja mientras caminaba junto al hombre y las dos personas con él. Un hombre y una mujer que parecían muy importantes e impacientes. Ella se detuvo. Draco se giró.

—¿Vienes? —preguntó.

Hermione lo miró y se mordió el labio —. El restaurante parece haber perdido la reserva de ese hombre —dijo, señalando con la cabeza.

—¿Y? —dijo Draco.

Hermione lo miró severamente.

Sus fosas nasales se dilataron —. ¿No hablas en serio o sí?

—¿Sucede algo? —preguntó Scorpius, caminando hacia ellos con la anfitriona.

—¿Sabes? debería haber dicho algo antes, pero tengo este deseo increíble de tacos. Hay un lugar de tacos delicioso al final de la calle al que podríamos ir.

—¿Tacos? —repitió Draco, alzando las cejas.

—Si —Hermione miró a la anfitriona —. Gracias pero creo que iremos a otro lado. ¿Quizás podrías darle nuestra mesa a ese hombre y su grupo de allí?—Los señaló.

La anfitriona miró a Draco, quien miró enojado a Hermione por un momento más antes de mirarla y asentir. Ella se alejó y susurró algo a la otra anfitriona en el podio.

—Están de suerte, una mesa acaba de quedar disponible. —dijo la mujer.

El hombre dejó escapar un gran suspiro de alivio —. Gracias.

—¿Vamos? —Dijo Hermione alegremente mientras se dirigía a la puerta.

—¿En serio vamos a comer tacos? —le susurró a Draco mientras salían.

—Al parecer si. —dijo Draco con la mandíbula tensa.

Cuando llegaron al lugar de tacos, era prácticamente un puesto con varias mesas desplegadas afuera. Draco levantó la vista. El cielo estaba gris pero no pensó que fuera a llover.

Los hombres dejaron que Hermione ordenara por ellos, ya que no tenían idea qué esperar. Cuando finalmente se sentaron con su comida, Hermione fue la única en empezar de inmediato.

—En serio, Scorpius, si no estás dispuesto a experimentar un poco con la comida, nunca lo lograrás en nuestra familia —bromeó ella mientras terminaba su primer taco.

Eso fue suficiente para al menos lograr que mordiera. Él trató de comerlo seco, por lo que ella arrojó un poco de salsa encima incluso antes de que llegara a su boca. Draco todavía no estaba tocando su comida, pero Hermione le lanzó una mirada severa y finalmente tomó una, pero no estaba contento.

—Los rollitos primavera son mejores —dijo después de tomar dos bocados.

—Entonces ordenaremos comida china la próxima vez —dijo ella —. Scorpius, sé que estás aquí buscando el consejo de tu padre, pero si realmente quieres quedarte con la lechuza, te sugiero que le digas eso a Rose. Las relaciones son sobre honestidad. Obviamente te molesta, ¿por qué no sacas el tema? Ella puede estar molesta al principio, de hecho, estoy segura de que lo estará, pero lo superará.

—Sí —dijo Scorpius —, pero es un lugar tan pequeño para cuatro, y a Perdy realmente le gusta perseguir a Eirwen por el departamento.

Hermione sonrió —. Pero si ya le pusiste nombre, entonces debes conservarlo.

—Tal vez…

—Escucha a la mujer, Scorpius. No quieres mentirle continuamente a tu futura esposa y nunca conseguir lo que quieres.

Scorpius se tensó.

Hermione frunció el ceño —. ¿Continuamente?

—Ignóralo —dijo Scorpius —. De lo que quería hablar con usted era de la locación. Rose me contó que le dijo que está un poco fuera del presupuesto.

Draco se rio —¿Un poco?

—Está bien, está muy fuera de presupuesto.

—¿Qué tanto? —preguntó Hermione

—Triplica lo que Weasley dijo que está dispuesto a gastar en un lugar, y luego triplica esa misma cifra. —dijo Draco.

Los ojos de Hermione se abrieron —. Estás bromeando.

—Desafortunadamente, no —dijo Scorpius, con aspecto hosco —. Lo siento, realmente no me di cuenta de que sería mucho cuando llevé a Rose allí.

—Es la temporada —dijo Draco —. Si se casaran el próximo otoño o invierno...

—No —dijo Scorpius severamente —. Nos vamos a casar en la primavera. Y no importa en qué temporada sea, sigue siendo fuera de presupuesto. Probablemente deberíamos comenzar a buscar otro lugar.

Hermione notó lo triste que se veía cuando dijo eso. Frunció el ceño —. O podríamos resolver algo mejor — Ambos hombres la miraron —. Sé que mi espo... Ron no va a ceder en esto, pero... No puedo creer que esté diciendo esto, pero tal vez si le dijéramos que es menos de lo que realmente es...

—Te refieres a mentirle —dijo Draco —. Y qué, ¿hacerme pagar la diferencia?

—Ya te habías ofrecido —dijo Hermione, sonriéndole astutamente.

Draco le devolvió la sonrisa —. Bien. Te dejaré el arte del engaño, ya que pareces ser tan hábil en ello.

—¿Eso está realmente bien? —preguntó Scorpius.

—En realidad no, pero parece ser necesario —dijo Hermione antes de morder su último taco —. En una boda la mayoría es lo que la novia quiere. Esto es lo único que tú has pedido y no creo que sea irrazonable que lo consigas. Estoy segura de que Rose siente lo mismo.

Hermione vio como los hombres consumían lentamente su comida y se rio —. ¿Prefieren ir a comprar un sándwich o algo así?

—Sí. —dijo Draco, arrojando inmediatamente su comida al cesto de basura más cercano.

—Estoy bien con esto. —dijo Scorpius, comenzando con su último taco.

Draco gruñó, pero esperó.

—¿Y cómo va tu trabajo? —preguntó Hermione. Realmente no veía a Scorpius tanto como le hubiera gustado. Quería conocer al mago con el que se casaría su hija, pero en verdad no había habido tiempo.

Draco volvió a gruñir y Scorpius parecía dudar de continuar.

—Está bien —dijo Scorpius —.A veces es un poco aburrido. Estoy mucho tiempo solo en la oficina, pero estoy aprendiendo a usar una computadora muggle y me estoy volviendo bastante bueno en ello. Bill dejó que Rose pusiera algunos juegos para mí durante los días en que estamos tranquilos.

Draco gruñó de nuevo —.Todavía no entiendo por qué tomaste ese maldito trabajo.

—Ya te lo dije, quiero trabajar en las bóvedas —dijo Scorpius un poco impaciente, poniéndose ligeramente rojo alrededor de su nariz pálida.

—Pero te dijeron que eso no será dentro de mucho años. ¿Por qué perder tu tiempo?

—¡No lo estoy perdiendo!

Hermione se removió en su asiento, comenzando a sentirse un poco incómoda. —. Creo que es un trabajo perfectamente respetable para alguien que recién comienza.

—No sabes de lo qué estás hablando. —espetó Draco.

Hermione levantó las cejas —. ¿Disculpa?

—Hay seis personas autorizadas a trabajar en las bóvedas y Scorpius no recibirá ese trabajo a menos que uno de ellos se vaya o se retire —explicó Draco —. He hablado con cada uno de ellos. Nadie planea irse pronto y el más viejo es ese jodido Weasley. Es solo unos años mayor que nosotros, no se retirará pronto. No puedes avanzar allí, Scorpius. Estás perdiendo el tiempo. —Parecía que no podía enfatizar eso lo suficiente.

Todo el cuerpo de Scorpius se tensó —. Bueno ¡No voy a estar trabajando para ti y ser miserable por el resto de mi puta vida! —Se sonrojó y miró a Hermione. —Perdón por el lenguaje —Se puso de de pie y dijo —: Necesito volver a mi oficina. Gracias por el consejo sobre la lechuza. —Se fue sin siquiera mirar a su padre.

—Yo también tengo que irme —dijo Hermione, poniéndose de pie —. Te enviaré un correo electrónico más tarde. Si me vas a enviar un correo electrónico sobre trabajo, hazme un favor e incluye a Cormac. Se está enojando un poco porque sólo pareces que me respondes a mí.

Draco puso los ojos en blanco y se levantó. Por ese breve momento cuando estuvieron solos y cerca el uno del otro, hubo un fuerte flash de una cámara.

—¡Maldita sea! —gritó Hermione, empujando a su habitual fotógrafo —. ¡Deja de hacer eso! ¿Cómo sabe dónde estamos todo el tiempo?

—Simplemente acampa fuera de mi edificio todos los días a la hora del almuerzo —dijo Draco —. No le des crédito a donde no es debido.

Hermione y Draco se dirigieron en direcciones opuestas, de repente se sintió mucho más enojada que antes ese día. No estaba segura de si era un efecto secundario de presenciar una pelea entre padre e hijo, lo que Harry le había dicho o ese maldito fotógrafo, pero, fuese lo que fuese, había arruinado su día.

Cuando se bajó del ascensor en el Ministerio, irrumpió en su oficina, no viendo lo que sea que Teddy estaba tratando de decirle. Probablemente por eso estaba tan sorprendida que realmente gritó cuando vio a Harry sentado en su silla.

—¡Me diste un jodido susto, Harry! ¿Qué haces aquí?

—Lo siento —dijo él con las mejillas sonrojadas —¿Esta silla es nueva?

—Algo así —dijo, caminando hacia su escritorio —. La obtuve hace unos meses.

—Es como si estuviera sentado en una nube.

—Sí, eso era lo atractivo —Además de follar en una —. ¿Vienes a decirme a qué quisiste decir antes? ¿Sobre Draco y yo siendo amigos?

Harry se encogió.

—No voy a comenzar a llamarlo Malfoy nuevamente solo porque te hace sentir incómodo.

—Juro que todavía lo escucho llamarte Granger.

—Sólo cerca de Ron porque sabe que le pone los nervios de punta. Has sabido desde hace rato que he estado pasando tiempo con él, ¿por qué te molesta ahora?

—No lo sé —dijo Harry —. Hubo algo... extraño con respecto a lo que estaba buscando en mi cabeza. Encontró mi recuerdo favorito de nosotros antes de que lo sacara.

Hermione sonrió —. ¿La noche de Rose y Albus?

Harry le devolvió la sonrisa —. Sí, y siendo honesto no era algo que quisiera compartir con él.

—Bueno, dudo mucho que lo estuviera buscando a propósito. Realmente no entiendo cuál es el problema. Me gusta pasar tiempo con Draco. Al menos, cuando no es un imbécil. No es el mismo chico que odiamos hace tantos años.

—Ya lo sé.

—Entonces, ¿por qué estamos teniendo esta conversación? —preguntó ella encogiéndose de hombros.

—Supongo que no lo sé. —dijo Harry.

—Los tres saldremos a tomar algo pronto. Es tiempo de que hagan las paces —Hermione regresó a su puerta y la mantuvo abierta —. Es hora de que te vayas, Harry. Ambos tenemos trabajo que hacer.

—Cierto —Harry se levantó y caminó hacia la puerta —. Perdón por molestarte.

—Sabes que nunca molestas.

Se sonrieron el uno al otro cuando él salió. Hermione se apoyó contra el marco de la puerta y lo miró con los labios fruncidos. Luego vislumbró rápidamente a una chica que entraba en su departamento por el rabillo del ojo. Ella vio a Harry y se volvió en la dirección opuesta. Él ni siquiera se percató de ella, incluso cuando ella asomó la cabeza para ver a dónde se había ido, mirando con ansia la oficina de Auror. Tenía los ojos manchados y rojos, y sollozó cuando vio a un muchacho sentado en uno de los escritorios. James, un auror en entrenamiento.

Hermione se apresuró —. Edie.

Edie saltó cuando escuchó su nombre —. ¡Hermione! Lo siento, sólo estaba...

—¿Está todo bien?

—Sí, yo... —Ella sollozó de nuevo —. Debo haberme... equivocado buscando la oficina de papá...

—Ven conmigo —Hermione agarró la mano de Edie y la arrastró hacia su oficina. La metió dentro y dijo —: Espera allí.

Se apresuró a la oficina de Auror. Llamó al panel opuesto a la puerta abierta y todos levantaron la vista.

—Disculpa, Harry, ¿pero podrías prestarme a James por un momento? Se cayó un estante en mi oficina y necesito ayuda para colgarlo.

James miró a Harry, quien asintió con aprobación.

—¿Por qué no quieres mi ayuda? Soy al menos diez veces más fuerte que James —dijo Albus, alardeando de sus brazos.

—Edad antes que belleza —dijo Hermione con un guiño.

—Ow. —dijo James, siguiéndola.

—Oh, vamos, James. Sabes que desde que Al tenía tres años y me dijo que algún día se iba a casar conmigo, siempre ha sido mi favorito —ella bromeó.

—Eran esas malditas mejillas de querubín que tenía —dijo James —. Todas las mujeres caían en ese juego. Al menos ahora son mucho menos lindas—. Le sonrió a su hermano, quien se mofó de él cuando salía.

—Hay alguien en mi oficina que quiere verte. —dijo Hermione en voz baja mientras se dirigían a su oficina.

—¿Quien?

—Tu novia, por lo que escuché accidentalmente a nuestras lindas pelirrojas susurrando. —Se llevó un dedo a los labios.

—Jodida Lily...

James entró en su oficina, sonriendo hasta que vio el estado en que se encontraba Edie.

—Edie, ¿qué pasa? —preguntó, corriendo hacia ella mientras Hermione cerraba la puerta.

—Nada, yo... lo siento, sé que no debería haber venido aquí, pero acabo de tener una gran pelea con mi madre y... y... —Esta vez hipó con su sollozo.

—James, voy a estar en la sección de los archivos —dijo Hermione —. Ven a buscarme cuando hayas terminado aquí.

Él asintió con la cabeza.

Hermione se apareció y se ocupó investigando leyes anticuadas de los sangre puras que aún estaban vigentes, dedicando una gran cantidad de tiempo al tema de los matrimonios arreglados. Si bien ya no era obligatorio, aunque se seguía prefiriendo, la ley sólo había sido modificada aproximadamente un siglo antes. Era extraño pensar cuánto había cambiado realmente el mundo mágico.

Pasó una buena hora antes de que James la fuera a buscar, y luego realmente tuvo que reventarse el trasero para hacer su trabajo.

Draco le envió un correo electrónico justo antes de las seis ya que ella no había podido ponerse en contacto con él. Estaba revisando el menú de su cena por la noche para poder pasar por la tienda camino a casa. Ella le respondió y le dijo que lo que él eligió estaba bien, pero le hizo saber que no iba a salir de su oficina por al menos otra hora. Él le envió una cara triste en respuesta y ella se echó a reír. Luego le dijo que lo llamara cuando ella estuviera en camino.

Hermione volvió al trabajo, tratando de mantenerse concentrada. Cuando por fin volvió a mirar el reloj, eran las siete y media. Jadeó sorprendida y miró su teléfono, dándose cuenta de que accidentalmente había quedado en modo silencio desde su reunión anterior. Draco ya había llamado dos veces.

Despegando de su escritorio a toda prisa, Hermione apagó su computadora, se puso su abrigo, agarró su bolso y corrió hacia la puerta. No podía creer que dejó que esto sucediera. Bueno... en realidad, sí podría.

Cuando llegó al atrio, corrió hacia las chimeneas. Pero luego se detuvo cuando su vista captó algo, o mejor dicho, alguien. Había pasado suficiente tiempo con él para conocer su silueta, pero aún así se acercó para una inspección más cercana.

—¿Theo?

Theo levantó la vista, un poco sorprendido de verla allí. Había estado sentado al borde de la fuente, arrojando una sickle y usando su varita para recuperarla.

—¿Qué haces aquí? —ella preguntó.

—Podría hacerte la misma pregunta. —Lanzó su sickle nuevamente, movió su varita y la atrapó.

Hermione se acercó —. ¿Sucede algo?

—Noup. —Y volvió a repetir el movimiento.

Ella suspiró y tomó asiento —.Estoy segura de que te das cuenta de que no soy lo suficientemente tonta como para creer eso. Has estado escuchando mis problemas durante más de un mes. Creo que es tu turno.

—Estabas yendo muy rápido hace momento —dijo —. ¿No tienes algún sitio dónde estar?

—Bueno, sí —dijo, sacando su teléfono. Rápidamente le escribió a Draco un mensaje.

Surgió algo. Voy a llegar tarde. XOXO.

—Y ahora ya no.

Antes de que pudiera guardar su teléfono, sonó. Ella leyó el mensaje.

¿Todo está bien? Hazme saber si necesitas algo. XXXX

Hermione sonrió y se la guardó en el bolsillo. —Soy toda tuya. ¿Qué sucede?

—Algo que no debería molestarme. Y me molesta que lo haga —respondió Theo.

—¿Te importaría explicarte? —ella le pidió.

Theo la miró de reojo, sin saber si quería seguir o no. Luego se derrumbó y suspiró —. Mi ex esposa está comprometida. Con un maldito imbécil.

Hermione parpadeó. —Oh. ¿Ese hombre del restaurante?

—Sí. Sólo han estado saliendo desde julio.

Hermione se sintió culpable cuando su mente se desvió, de repente se dio cuenta de que Jaclyn había estado viendo a su prometido por menos tiempo que Hermione había estado viendo a Draco. Eso... era inquietante.

—Trabaja en mi piso y lo odio desde nuestra primera reunión —Theo hizo una pausa —. Ella vino allí hoy para verlo. Todavía no sabía sobre el compromiso, pero comenzó a presumir el anillo a todos. Edie había venido a buscarme para almorzar y perdió la paciencia. Es decir, ella ya lo sabía, pero en realidad la llamó a Jackie perra por no decirme apropiadamente. Entonces ese imbécil tuvo el descaro de ponerle las manos encima a mi hija y exigirle que se disculpara con su madre. ¡La agarró de la muñeca y la lastimó!.

Los ojos de Hermione se abrieron —. ¿Y qué hiciste?

—¡Le saqué de encima a ese pedazo de mierda! Nadie pone una mano sobre uno de mis hijos así. No a menos que quieran que les den una paliza.

Hermione sonrió —. Siento lo mismo por mis hijos —Miró hacia arriba cuando escuchó pasos. Una bruja con un obvio problema de mirada se dirigía hacia la red Floo —. ¿Quieres ir a tomar algo a algún lado? —Sin esperar una respuesta antes de ponerse de pie —. Parece que te vendría bien uno.

Theo parpadeó —. Sí, está bien. ¿Estás segura de que no tienes un lugar en donde estar?

—Puedo llegar más tarde —dijo —. En realidad ya estoy atrasada.

—¿Y con quién sea que te encuentres no se enojará?

—No —Por supuesto que se enojará —. Es sólo un trago. No vamos a estar fuera por horas embriagándonos.

Hermione extendió su mano y Theo la tomó. Lo puso de pie y se dirigieron a Londres, ella lo dejó tomar la iniciativa y que los guiara a un restaurante cercano que también tenía un bar. En el momento en que entraron, ambos se paralizaron.

—Oh, maldita sea.

Parecía que habían entrado a una pequeña fiesta de compromiso. Jaclyn los vio de inmediato, sonrojándose mientras le susurraba algo a Astoria, quien inmediatamente se volvió y miró.

Theo se movió para irse, pero Hermione lo agarró del brazo —. No le des la satisfacción —dijo, aferrándose con fuerza mientras lo empujaba hacia la barra. Al menos la fiesta estaba en el área del salón para que no tuvieran que mezclarse.

Los dos se sentaron en el bar, Theo golpeteó sus dedos mientras Hermione les ordenaba un fuerte whisky de fuego.

—Esto es humillante. —dijo, tomando un sorbo de su bebida.

—¿Por qué? ¿Soy una vergüenza?

Theo se puso rojo —. No, yo... no quise decir que eras... quise decir que la jodida situación es...

Hermione se rio —.Theo, lo sé. Pero lo que hizo hoy fue grosero e irrespetuoso. Después de todos sus años juntos no debería tratarte así. Ni siquiera dejes que te afecte. No vale la pena—. Ella hizo una pausa —.Y es amiga de Astoria, que ya está en mi lista.

—¿Por qué? ¿Qué hizo ella?

—Digamos que ella agarró verbalmente la muñeca de Rose. Faltarme el respeto es una cosa, puedo lidiar con ello, pero le ha faltado el respeto a mi hija en más de una ocasión y eso no está bien. —Hermione tomó un sorbo de su whiskey de fuego y lo tragó.

—Theo.

Theo se volvió para ver a Goyle de pie junto a él —. Gregory.

Goyle tragó saliva —. Daphne me hizo venir —aclaró nervioso.

Theo continuó mirándolo fijamente, su rostro no cambió mientras tomaba un largo sorbo de su bebida. —Ajá.

—Lo digo en serio. No lo hice a...

—Honestamente, Goyle, me importa una mierda —dijo Theo —. Estoy aquí tomando una copa con esta encantadora dama —señaló a Hermione —, así que continúa con tu velada. Si alguna vez vuelvo a casarme, sospecho que llevarás a Daph a cualquier jodida celebración que tenga.

Goyle miró a Hermione y luego a Theo. Dudó por un momento, mirando a su esposa antes de sacar un taburete y sentarse —-. Tres más de lo que sea que estén tomando —le dijo al cantinero.

—Parece que estamos tomando más de un trago entonces —dijo Theo, terminando su trago. Bajó el vaso y miró a Hermione.

—Está bien —dijo ella —. Sólo tengo que ir rápido al baño de damas.

Se puso de pie y se apresuró.

—Tiene que enviarle un mensaje a su novio en esa maldita cosa muggle. —le dijo Theo a Goyle.

Ella miró hacia atrás por encima de su hombro, pero Theo no se dio cuenta de que lo había escuchado. En realidad tenía razón. Hermione entró en uno de los puestos y sacó su teléfono. Había cinco mensajes de Draco.

HERMIONE, ¿ESTÁ TODO BIEN? Respóndeme.

Ella suspiró y le respondió:

Sí, estoy bien. Lo siento, te lo explicaré más tarde.

Ella se lo explicaría ahora mismo si no estaba tan segura de que él se enojaría y posiblemente vendría a buscarla.

Volvió a guardar su teléfono, se sonrojó y salió del puesto. Alguien más hizo lo mismo a su lado. Miró de reojo y vio que era Astoria.

—Hermione —dijo la otra bruja, yendo a lavarse las manos.

—Astoria. —Hermione hizo lo mismo.

—¿Qué estás haciendo aquí?

—Sólo tomando un trago. —Agarró una toalla de papel y se secó las manos.

—Sí, puedo ver eso —dijo Astoria —. ¿Por qué aquí?

—Una elección al azar —dijo —, y fue claramente un error. De todos modos, no estaremos aquí por mucho tiempo.

—Como sea —Astoria se encogió de hombros —. No podría importarme menos. Mientras no sea mi ex marido, eres libre de hacer lo que quieras y con quien quieras. Jackie siguió adelante con su vida. Es justo que Theo también lo haga. Hazle pasar un buen rato.

Astoria le guiñó un ojo y salió por la puerta.

Hermione se mofó a su espalda antes de seguirla. Theo ya estaba terminando su segundo trago cuando ella regresó al bar. Él estaba solo.

—¿A dónde fue Goyle? —ella preguntó.

—Daph lo arrastró de regreso. Tienes razón, me siento mucho mejor. —Agitó su vaso vacío hacia el cantinero.

—No significaba que exageraras. —dijo, dando un pequeño suspiro.

Theo la miró de reojo y frunció el ceño —. Lo siento—. Cuando el cantinero puso un vaso nuevo delante de él, lo apartó —. ¿Puedo hacerte una pregunta?

Hermione contuvo el aliento —. Seguro.

—¿Has leído algo de la literatura de sangre pura que estás tratando de prohibir?

Ella sonrió. Definitivamente esa no era la pregunta que esperaba —. Lo he hojeado un poco.

—Deberías leerlo —dijo —. Recuerdo que mi primo me dijo que tu falta de conocimiento sobre el tema debilitó tu argumento cuando intentaste prohibir los libros hace unos años. Te puedo prestar mis copias.

Hermione parpadeó —.Está bien —Hizo una pausa por un momento y luego preguntó —: ¿Realmente no te molesta que tu familia esté tan enojada de que pases tiempo conmigo?

—Para nada —dijo Theo, mirando su bebida —. Es sólo la familia del lado de mi padre. Él nunca me agradó, y mucho menos sus jodidos parientes. Me tuvo cuando ya tenía cuarenta y tantos años, así que realmente no crecí con ninguno de mis primos ya que todos eran mayores. Tobías es el más joven y nos llevamos como diez años.

—¿Y aún así le pateaste el trasero cuando eras niño? —dijo ella con una sonrisa, recordando el momento con Tobias en el ascensor.

—¡Por supuesto que lo hice! ¡Y con mucho gusto lo haré como adulto si se atreve a llamarte con ese nombre despectivo de nuevo!

Hermione sonrió —. Eso es dulce.

—Soy un chico dulce. —Theo volvió a mirar su bebida.

Ella rio —. Bébelo Theo, pero eso es todo.

Hermione levantó su vaso y los dos los chocaron antes de tomar un sorbo. Fue bastante fácil distraerlo de la fiesta a pocos metros de distancia. Todo lo que tenía que hacer era sacar a colación el Quidditch, y él estaba más que feliz de seguir hablando sobre cómo finalmente consiguió que Bentley, quien jugaría para los Chudley Cannons este año, dejara de fastidiarlo. En poco tiempo, incluso se estaba riendo.

Fue divertido estar sentados allí hablando, pero luego Hermione vio un reloj sobre la barra. Ya eran más de las nueve.

—Realmente tengo que irme. —dijo, metiendo la mano en su bolso y buscando sus galeones.

—Está bien, yo pago —dijo Theo, sacando una bolsa del bolsillo de su abrigo y arrojando algo de dinero en la barra —. ¿Vas a ir lejos?

—De hecho, primero tengo que ir a casa —Eso era una mentira, pero no quería que él la siguiera a una red Flu y escuchara adónde iba.

—Te acompañaré.

Theo se levantó y le indicó a Hermione que fuera primero. Se dirigió hacia la salida, increíblemente consciente de los muchos ojos que los miraban. Vio de reojo y notó que Jaclyn los miraba más de cerca que nadie. Su prometido también lo notó y la movió para que mirara a otra dirección rápidamente.

Una vez afuera, Hermione y Theo se pusieron sus guantes una vez que se encontraron con el fuerte viento. El otoño definitivamente estaba aquí.

—Realmente no tienes que acompañarme —dijo —. Puedo Aparecer justo en mi calle, así que eso implica caminar muy poco.

—No me importa —dijo, de alguna manera logrando sacar una bufanda de su bolsillo y envolverla alrededor del cuello de Hermione.

—Gracias —dijo con una sonrisa. —¿Encanto de Extensión Indetectable en un bolsillo? Bastante impresionante.

Hermione lo agarró del brazo y se apareció a los dos en su calle. Ella caminó hacia su casa, notando que Theo se movía un poco lento.

—¿Ya estás sintiendo ese alcohol? —ella preguntó.

—En realidad no. —dijo.

Finalmente llegaron a su puerta y Hermione se detuvo al pie de las escaleras, pero Theo continuó subiendo. Estaba empezando a sentirse un poco nerviosa por algo, pues él todavía la seguía.

—Gracias por esta noche —dijo Theo, evitando su mirada mientras se balanceaba sobre sus talones —. Sé que no era la compañía más placentera.

—Está bien, Theo —dijo Hermione, rodando los ojos —. Tu ex esposa es realmente todo un personaje.

—Sí. Espero que hayamos estropeado su noche.

Ambos se rieron, aunque un poco torpe.

Theo finalmente la miró, la veía directamente a los ojos. Ahora ella realmente se sentía nerviosa —. Umm... Theo...

Ni siquiera tuvo la oportunidad de terminar antes de que él se inclinara hacia adelante y la besara. Hermione dio un paso atrás.

—¿Qué estás haciendo? —exigió.

—Lo siento —dijo él con las mejillas sonrojadas por el frío y la vergüenza —. Pensé que estaba recibiendo cierta vibra...

—¡No! —ella gritó rápidamente. Luego lo miró y suspiró —. No, no eres tú. Es que... es complicado.

—¿Porque estás casada? Ya lo sé.

Antes de que Hermione tuviera la oportunidad de decirle que eso era sólo la guinda del pastel, él tenía sus manos enguantadas tomando sus mejillas y la estaba besando nuevamente.

La puerta de Hermione se abrió de golpe. Ella y Theo saltaron y se dieron vuelta. Draco estaba de pie en su puerta, con las manos apretadas, el ceño fruncido, los ojos llameantes, y estaba mirando directamente a Theo.

—Buenas noches, amigo —dijo Theo, bajando las manos de sus mejillas pero sin retroceder —. Uhh... ¿qué estás haciendo ahí?

Antes de que alguien supiera lo que estaba sucediendo, Draco tomó a Theo por el cuello y lo arrojó a la casa.

—¡Draco, para esto!— gritó Hermione, corriendo tras ellos.

Draco no la escuchó, ensordecido por su ira mientras se precipitaba por el suelo, levantando a Theo de nuevo y lo golpeaba en la cara.

—¡Maldita sea, Draco! ¿Qué demonios está pasando? —gritó Theo, sacándoselo de encima y obviamente tentado a dar un golpe él mismo. Pero se abstuvo.

Draco no respondió, sólo se abalanzó sobre él nuevamente.

—¡Draco, BASTA!— gritó Hermione, agitando su varita y enviándolos a ambos volando a las esquinas opuestas del techo. Ella caminó para estar debajo de él. —¿Qué estás haciendo aquí? —exigió.

—¿Yo? ¿Qué hay de ti? No estabas respondiendo mis llamadas. Estaba jodidamente preocupado, así que vine a buscarte, sólo para encontrarte besuqueando a éste... ¡este maldito idiota!

Theo parecía un poco herido desde su esquina del techo.

—Entonces, ¿es por eso que llegaste tarde? ¡Porque estabas en una jodida cita!

—¡No, no lo estaba! —gritó ella.

—Entonces, ¿qué demonios fue...?

—¡Un malentendido, Draco! ¡Eso es todo!

Y ahora Theo parecía más que un poco herido.

Hermione suspiró y bajó a Draco al suelo —.Vete a casa —le ordenó.

—¿Qué? —Él espetó —. No.

—¡Vete, Draco! ¡Ya estoy enojada y no quieres poner a prueba mi paciencia ahora mismo! Vete a casa y estaré allí para tratar contigo en breve.

Las fosas nasales de Draco se dilataron. Miró a Theo, que todavía estaba pegado al techo, y resopló con desprecio. Se inclinó y besó la mejilla de Hermione antes de dirigirse a la chimenea. Hermione esperó hasta que se fuese para bajar a Theo al suelo.

—Y de repente "complicado" tiene mucho más sentido. —dijo Theo, frotándose la mejilla adolorida.

—No suelo usar esa palabras ligeramente —dijo ella, acercándose a él e inspeccionando sus heridas. Ella frunció el ceño y lo llevó hacia su sofá —. Ven a sentarte.

Theo se sentó y Hermione se sentó a su lado, usando su varita mágica para lanzarle un hechizo curativo.

—Theo, lo sient...

—Por favor, no. —dijo él, de nuevo sin mirarla a los ojos.

—Pero realmente no quise darte una impresión equivocada.

Theo tragó saliva —. No lo hiciste. Estaba leyendo algo que no estaba allí. Supuse que estabas viendo a alguien cuando recibiste esas flores en tu cumpleaños, pero pensé que desde que las abandonaste esta noche por mí...

—Necesitabas a alguien —dijo —. Y me gusta pasar tiempo contigo. Honestamente, si me hubiera encontrado contigo dos meses antes...

—Dos meses —repitió Theo, finalmente mirándola a los ojos. —¿Ha estado con él todo ese tiempo?

Hermione suspiró y asintió —. Desde la fiesta de compromiso. —Ella mantuvo su rostro quieto y lanzó otro hechizo curativo en una marca que parecía no querer desaparecer.

La mandíbula de Theo se tensó —. Y no pude llegar esa noche porque estaba lejos dando los últimos jodidos toques al estadio para la Copa Mundial —Él la miró y sonrió —. Podría haber sido yo.

Hermione sonrió suavemente y soltó su rostro. Entonces Theo estaba agarrando el suyo nuevamente, obligándola a mirarlo a los ojos.

—Voy a besarte de nuevo, Hermione.

Ella tragó saliva —. Si haces eso, tendré que decírselo a Draco y hay muchas posibilidades de que te mate.

Theo se encogió de hombros —. Me arriesgaré —Él se inclinó y atrapó sus labios con los suyos, besándola suavemente por un momento antes de alejarse y mirarla a los ojos —. ¿Sentiste algo?

Hermione lo miró —. Me tengo que ir.

—O podrías quedarte aquí conmigo. —dijo Theo, rozando sus labios contra los de ella.

Hermione se apartó —. No, nunca podría hacer eso. Por muy incorrecto que sea, ya estoy comprometida con esto. No le haría eso a Draco.

Theo dejó escapar un suspiro —. Bueno, valió la pena intentarlo —Se puso de pie —. Tiene sentido, la primera mujer que me ha gustado desde mi divorcio no sólo está casada, sino que está secretamente involucrada con uno de mis mejores amigos. Maldito cabrón.

—Lo siento. —dijo Hermione nuevamente.

—No, es mi culpa.

Theo se dirigió a la puerta. Ella se puso de pie y lo siguió, quitándose la bufanda que todavía tenía alrededor del cuello y devolviéndola.

—Supongo que querrás que me calle sobre esto.

Hermione realmente no quería pedirle nada en este momento —. Si pudieras.

—Oye, no es asunto mío —dijo él, haciendo una pausa —. A juzgar por su reacción, yo diría que Draco también está bastante interesado. Pero no tiene exactamente el mejor historial en lo que respecta a las mujeres. Si te hace algún daño...

—No lo hará. —dijo ella con severidad.

—Espero que tengas razón, pero si lo hace, entonces ven a mí y lo pondré en su lugar. —Theo envolvió la bufanda alrededor de su cuello y la olfateó —. Hueles bien. —Le sonrió y la besó en la mejilla antes de salir por la puerta.

Hermione lo vio bajar la escalera antes de desaparecer. Ella suspiró y volvió a entrar, sin siquiera tomarse un momento antes de ir a casa de Draco. Él, por supuesto, la estaba esperando justo en frente de la chimenea.

Al acercarse a ella, él gritó —¡¿Qué demonios?!

Hermione levantó la mano para detenerlo —. Theo me besó de nuevo.

Draco se puso de un rojo intenso, parecía casi listo para estallar mientras miraba la chimenea detrás de ella. Ella se movió para bloquearle el camino.

—Draco, no quiero mentirte —dijo —. Theo definitivamente sería la opción más simple. No en el término simple de ninguna manera. Después de todo, su familia quiere destruirme. Pero definitivamente más simple. Sin embargo, aquí estoy, parada frente a ti por centésima vez cuando sé que debería alejarme.

Draco se quedó allí en silencio, sólo mirándola con lo que parecían ser los ojos húmedos. Ella pensó que podría ser sólo un truco de las llamas, pero no estaba segura.

—Dijimos que nadie más. —dijo finalmente él, atragantándose.

—Lo sé y lo dije en serio —dijo Hermione —. No estábamos en una cita, Draco, nunca te haría eso. Perdí la noción del tiempo y dejé el Ministerio más tarde de lo planeado. Él estaba sentado en el atrio solo, molesto y no podía pasar junto a él como si no estuviera allí. Así que hablé con él, salimos a tomar una copa, él me acompañó a casa y tú sabes el resto. No sabía que iba a hacer eso, Draco. Si lo supiera entonces nunca hubiera dejado que sucediera. ¡Estaba molesto por el compromiso de su ex esposa por Merlin!

El cuerpo tenso de Draco se relajó un poco —. Sí, escuché un rumor sobre eso.

Hermione volvió a suspirar y se cruzó de brazos —. Draco, ¿por qué no confías en mí?

—Lo hago.

—Acusarme de estar en una cita esta noche dice lo contrario.

Draco se tensó de nuevo y miró hacia otro lado —. No es falta de confianza. Pero la gente me ha decepcionado a menudo, y estoy seguro que algo vendrá.

—Bueno, tal vez tus expectativas de todos son demasiado altas —dijo ella, dejando caer los brazos.

—¿Qué significa eso? —preguntó, mirándola de nuevo.

—Tu hijo, por ejemplo —lo dijo con un tono tranquilo —. Scorpius adora el piso sobre el que caminas, pero no puedes apoyarlo en una de las únicas decisiones que ha tomado por sí mismo.

Draco frunció el ceño —. ¿Su trabajo?

Hermione asintió con la cabeza.

—No sabes de lo que hablas. Siempre he apoyado a Scorpius. En todo lo que él hace.

—¿En serio? Porque hoy no me pareció así. Parecías uno de esos padres controladores que no serán felices a menos que sus hijos sigan sus pasos, y todo lo que sucederá es que terminará decepcionado con todos cuando mire hacia atrás y se dé cuenta de que no ha vivido su propia vida, como tú.

—¡No quiero que trabaje para mí!

—Pero eso es lo que dijo...

—¡Porque se lo ofrecí como una jodida solución temporal! —gritó Draco —¡Él odiaría trabajar para mí! ¡Nunca dejaría que se quede allí para siempre!

—Entonces, ¿por qué estás tan molesto con él todo el tiempo?— ella preguntó. —¡Prácticamente cada vez que los veo a los dos juntos, le sacas el tema en la cara!

—Porque... — Draco se detuvo en seco en sus palabras y se frotó la cara con irritación —. No estoy... ¡Oh, a la mierda! ¡Espera aquí! —ordenó antes de irse.

—¿Adónde... ?

—¡ESPERA AQUÍ!

Draco desapareció en uno de los pasillos. Reapareció un minuto después apareciéndose frente a ella. Luego empujó un pergamino en su mano.

—El pequeño secreto de mi hijo.

Hermione levantó el pergamino y leyó.

Estimado señor Malfoy:

Nos complace informarle que ha sido aceptado en nuestro programa de capacitación de dragonólogos en nuestra sede en Rumania. Por favor encuentre un contrato adjunto.

El entrenamiento comienza el 21 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 30 de junio.

Atentamente,

Charlie Weasley

Jefe Dragonólogo

Hermione quedó boquiabierta cuando volvió a mirar a Draco, y de repente se dio cuenta de que todos los retratos de dragones los miraban. —¿Él fue admitido?— ella preguntó —.El programa dragonólogo es muy exclusivo.

—Sí —respondió Draco —. Recibió la carta el día después de llegar a casa de Hogwarts y dejó pasar el plazo porque estaba demasiado asustado de decirle a tu florecilla. Este ha sido su sueño desde que tenía cinco años, así que quizás entiendas por qué estoy un poco amargado de que él haya tomado ese trabajo antes de perder su oportunidad. Pensó que ella lo dejaría si le decía que tenían que mudarse a Rumania. Dijo que ella sólo estaba trabajando en la librería hasta que fuese una escritora, pero yo le dije que ella puede hacer eso en cualquier parte.

—Estoy segura de que se habría ido —dijo Hermione, mirando la carta nuevamente —. Seguramente podemos volver a presentarlo como candi...

—Ya lo intenté. Le dieron el lugar a otra persona. Perdió su oportunidad.

—Bueno... ¡mierda! —dijo ella, releyendo el nombre en la parte inferior —. ¿Por qué no me enseñaste esto antes? Podría haber hablado con Charlie.

—Scorpius me dijo que no dijera nada —explicó Draco. —Dijo que era su elección.

—No entiendo por qué haría eso —Hermione le devolvió la carta —. Lo lamento.

—¿Por qué? ¿Por hacer más suposiciones sobre mí?

Se sonrojó y miró al suelo.

—¡Tal vez yo no confío en ti, Hermione, pero obviamente tú no me respetas! ¡Todavía me ves por quien era hace tantos años atrás! ¡He estado trabajando duro durante los últimos treinta putos años tratando de separarme de ese chico e incluso tú, la única persona que realmente quiero que me vea de otra manera, ¡no puede hacerlo!

Las lágrimas llenaron sus ojos mientras su garganta se secaba —. Sé que ya no eres más esa persona. No sé lo que estaba pensando.

—¡Estabas pensando que soy una mierda!

—¡No! —Hermione negó con la cabeza frenéticamente y lo miró —. Nunca podría pensar eso —dio un paso adelante y envolvió los brazos alrededor de su cintura, apoyando la cabeza contra su pecho —. Draco, lo siento. Sé que eres diferente, lo sé. No estaría aquí si aún te viera de esa manera. —Se atragantó —. No sé qué me pasa hoy.

Draco le rodeó los hombros y la abrazó.

Hermione suspiró en su pecho —. Debería irme a casa.

—¿Qué? —Los brazos de Draco se apretaron más —. ¿Por qué?

—Porque estoy agotada. Los dos lo estamos. Necesitamos a dormir y nosotros nunca sólo dormimos cuando me quedo a pasar la noche.

—Podemos sólo dormir.

—¿En serio?

—Sí. Sólo... no te vayas.

Draco se inclinó y empujó su frente contra la de ella hasta que ella cedió y lo miró. Él sonrió y la besó, pero luego se apartó bastante rápido.

—Sabes diferente —Y luego se dio cuenta —¡Maldita sea! ¿Estoy saboreando al maldito Theo?

Hermione contuvo una risita y se tocó los labios —. Lo siento.

Draco los apareció en su cuarto, ella entró al baño inmediatamente y se cepilló los dientes lo más fuerte que pudo. Se cambió primero antes de unirse a él.

—Toma, muñeca —dijo, entregándole el enjuague bucal tan pronto como él terminó —. Un hechizo tampoco vendría mal.

Hermione obedeció, aliviada de que él no estuviera más enojado. Si los papeles hubieran sido invertidos esa noche, ella todavía se lo estaría echando en cara. Sabía que se había equivocado, en más de un sentido.

Cuando Hermione terminó, Draco ya estaba en la cama con las luces apagadas. Ella se subió a su lado, acurrucándose mientras el aire fresco de las puertas abiertas del balcón los consumía.

—¿Tu boca está limpia?

—Sí.

—Entonces ven aquí y bésame como es debido antes de que nos quedemos sólo dormidos.

Hermione sonrió, inclinándose y acariciando su mejilla mientras lo besaba suavemente. Definitivamente había tomado la decisión correcta esa noche. Si bien pudo haber sentido un pequeño destello cuando Theo la besó, pero no de esta manera. Nada podría ser tan perfecto como esto.


Nota de Editora: Y acá estamos retomando la historia después de tanto tiempo, espero que muchas se hayan puesto al día y las que vienen esperando de hace mucho tengan por seguro que este fic va a ser terminado. No es la primera y ni va a ser la última traducción que rescato. Tarde o temprano cumplo con mi palabra ;-)

Los capitulos de Lena suelen ser bieeen largos, pero en esta ocasión vamos a ser varias traduciendo la historia, así que este capítulo en particular es traido por Inay Vanderwoodsen y corregido por su servidora.

¡Muchas gracias Inay!

Espero que lo hayan disfrutado. Vamos a estar esperando sus comentarios y muchas gracias por seguirnos. Les apreciamos muchísimo. Nos vemos pronto.

Sunset82