Capítulo 15
Hoy no será el día que vengas conmigo
Steve
Steve tensó el agarre de sus manos antes de soltarle. Estaba haciendo un esfuerzo titánico por controlar su expresión corporal y parecer en calma aunque en su interior su corazón bombeaba tan fuerte que temía que los demás pudieran escucharlo. También estaba tratando con todas sus fuerzas de controlar sus labios, de no soltar la palabrota que tenía en la punta de la lengua.
Él no era una persona de malas palabras, pero cuando decía alguna se debía a que todo había superado sus límites, para lo bueno y para lo malo. Como la pesadilla que fue su antiguo capitán de equipo, como el sueño que era tener a Tony de nuevo frente a frente.
Steve sentía la adrenalina zumbando en su torrente sanguíneo a un ritmo de locura, ni siquiera el partido lo había puesto así de alterado y ansioso. Quería reír. Quería esconderse. Quería abrazar a Tony después de tanto tiempo, después de aquel horror que habían vivido juntos para no verse más hasta ese momento. Quería huir.
¿Por qué ahora? Después de su conversación con Bucky esa mañana le había estado dando vueltas sin parar a su situación, a sus sentimientos, su estancamiento. Al final, ¿había estado usando a Tony como escudo emocional? Si ya era consciente de que no volverían a verse en la vida, quizás debía reconocer eso, lo cual le hacía sentir aún peor. Se sentía cobarde e indefenso, tenía que salir de allí, tenía que encontrar la forma de dejar que ese primer amor finalmente se fuera y dejar a su corazón seguir su camino.
Por el reglamento, Steve se había quitado el collar para el partido y, tras guardarlo en el neceser de su taquilla, había decidido no volver a ponérselo. Cuando llegara a casa lo guardaría a buen recaudo, como siempre estaría el recuerdo en su memoria. Pero entonces… ¿Era aquello alguna clase de broma del universo?
Al verlo de cerca, Tony se dio cuenta de dos cosas. Con disfraz y todo, Steve lo había reconocido incluso antes de decir su nombre. Eso no era tan extraño. Lo que era realmente llamativo era que él lo conocía. Ese nombre pellizcaba recuerdos que tenía escondidos y no terminaba de ubicar, y luego estaban esos ojos. Esos increíbles ojos azules que parecían un cielo limpio y puro. Él había conocido a una persona con una mirada así.
—Yo a ti te conozco —dijo Tony de pronto.
Su repentina afirmación fue una sorpresa para todos, la reacción fue obvia, aunque Peter fue el único que la verbalizó..
—¿Conoces al Cap, Tony? —preguntó Peter—. ¿De dónde?
Steve apretó los dientes, nervioso. Ya era una locura reencontrarse con él, su corazón estaba tamborileando como loco y las ideas no terminaban de ordenarse en su mente. Todo aquello era una locura bastante estrambótica teniendo en cuenta las circunstancias. Que Tony le reconociera era pedir demasiado. Siendo franco, una parte de Steve no quería.
—Sí, estoy seguro de que te conozco, Capi —dijo Tony, quitándose las gafas y acercándose a Steve—. Lo que no atino es de dónde…
Tony no podía parar de darle vueltas. Él tenía una memoria envidiable. Si no recordaba algo se debía a que le había importado menos que un comino. Pero había una sensación persistente en su pecho que le indicaba que ese recuerdo era importante. Esos ojos y ese nombre… Su conversación con Pepper lo había arrastrado a un mar de recuerdos que podían estar jugándole una mala pasada, pero era posible...
Y Steve lo vio. El momento en que Tony lo recordó.
—¡CAP, PET! —gritó Nat desde el otro lado de la cancha frente a la entrada que daba a los pasillos de los vestuarios—. ¡El entrenador nos llama ya, vamos!
Entonces Steve se dio cuenta de que realmente se habían quedado solos en la pista, el resto de jugadores se había ido ya a los vestuarios y apenas quedaban personas en las gradas.
—¡Ay, se nos ha ido el tiempo encima! —exclamó Peter—. ¡Ya vamos Nat! ¡Nos vemos chicos!
Peter se despidió al trote con una sonrisa enorme y nerviosa ante la mirada ceñuda de Nat. Con una educada despedida, Steve le siguió. Steve se lo recriminó para sus adentros desde que dio el primer paso en dirección a los vestuarios, pero no miró atrás. Él huyó.
Los vieron marcharse y Tony sintió la persistente mirada de Bruce encima. Se la correspondió, alzando una ceja con ademán ladino.
—¿Pasa algo? —preguntó Tony, poniéndose de nuevo las gafas.
—Nada, solo que ha sido incómodo —apuntó Bruce, encogiéndose de hombros.
—¿Te ponen nervioso un par de cruces de miradas? Tienes que pasarlo fatal en las citas.
—Cuando soy el sujetavelas, sí —apuntó Bruce, caminando hacia las escaleras que daban a la salida.
Tony le siguió, riendo, y no tardó en caminar a su lado.
—Si Peter no se ha dado cuenta ha sido un milagro —dijo Bruce.
—Ya le has visto, estaba todo alterado por el partido y por vernos aquí. Creo que le costaba focalizar su atención en una sola cosa.
—¿Y debo saber qué ha pasado ahí abajo? —preguntó Bruce, abriendo las puertas del gimnasio.
A diferencia de antes, había gente en los pasillos, amigos que se habían quedado hablando después del partido. Algunos empezaban a marcharse en pequeños grupos.
—El capitán se llamaba Steve, ¿verdad? Steve Rogers.
—¿Tan ensimismado te quedaste que ni escuchaste su nombre?
—Tiene unos ojos perfectos para ello —bromeó Tony haciendo que Bruce rodara los ojos—. Solo creo que tengo que tenerlo en cuenta.
Después de discutir sobre el resultado del partido y las tácticas que se habían puesto en marcha, el entrenador los dejó para que se ducharan y se cambiaran. Steve estaba anudándose las converse blancas cuando los demás empezaron a debatir sobre la campaña de crowdfunding de Bucky y qué cosas había que poner en lista para empezar con ella. Llevaban un rato con la conversación, pero entre el cansancio y el embotellamiento de su cabeza, Steve no estaba muy pendiente. Tan perdido estaba en sus pensamientos que ni siquiera se había dado cuenta de que había anudado las ligas dos veces.
Salió de su trance cuando Bucky repentinamente palmeó su hombro. Steve contuvo el sobresalto, pero miró hacia su lado con expresión de sorpresa cuando Bucky se sentó junto él.
—Me han contado que has tenido un encuentro interesante —dijo Bucky.
—La mar de interesante.
—Pet me comentó a quién te presentó, aunque Nat es la que está preocupada. Divertido, ¿no?
Steve le lanzó una mirada rápida a Nat, que estaba hablando con otros jugadores del equipo. Le pareció escuchar mucho la palabra pompones y fase, así que estuvo seguro que la broma de vestirle de animadora iba a entrar en la campaña fijo. Viendo la sonrisa burlona del idiota que tenía al lado, tampoco es que fuera a negarse.
—¿Nat llegó a ver quién era?
—No, pero sí vio tu cara de fantasma. ¿Llega el momento de la verdad y te pones como un flan? —Bucky rió.
Steve se llevó las manos al rostro y se lo restregó un par de veces en un gesto frustrado.
—Fue impactante, ¿sabes? —dijo Steve—. Hacía nada te había dicho lo seguro que estaba de no volver a verle en la vida y ahora…
—¿Te pudo el susto?
—Por horrible que suene, sí.
Bucky se rió, palmeándole la espalda de nuevo.
—Bueno, vamos a lo importante. Es obvio que tú lo reconociste, ¿pero él a ti?
—No estoy muy seguro, pero creo que no —mintió Steve.
—¿Seguro? Porque Pet dice algo distinto.
—Le suena mi cara, eso sí —dijo Steve, levantánse. Puso la mochila donde había estado sentado antes y guardó en él las cosas de su taquilla que necesitaba llevarse a casa, entre ellas el neceser—. Pero que sepa quien soy es distinto.
—Bueno, pero tampoco… Oye, espera —le pidió Bucky, observándole con detenimiento—. Ya no llevas el colgante.
—No, no lo llevo. He estado pensando en lo que me dijiste y…, es verdad. Si sigo aferrándome a él, no podré avanzar. Así que he decidido dejar de ponérmelo después del partido de hoy.
Bucky entreabrió la boca y volvió a cerrarla. Hizo el gesto una vez más y acabó llevándose las manos a la cabeza con hastío.
—Tú eres idiota. ¿Por qué haces todo al revés?
Bucky se levantó, dejándole solo. Entonces se dio cuenta de que el resto de jugadores también se estaban marchando, que les habían lanzado despedidas a viva voz, pero que ellos habían estado tan enfrascados en su conversación que no se habían dado cuenta.
Steve cerró la taquilla en un gesto suave, intentando que el malhumor y la frustración no pudieran con él. Realmente no sabía qué hacer. No quería hacer planes ya porque, viendo su suerte, podría no volver a verlo jamás de la misma forma que podría volver a encontrarse con Tony, para bien o para mal.
Lunes, 23 de diciembre de 2019
¡Hola a todos, lindas flores!
Podemos decirlo a la vez: Steve es idiota JAJAJAJAJAJAJAJAJA. Yo lo adoró, sinceramente. Me encanta que sea un adolescente idiota de corazón de oro, que aunque tenga buenas intenciones y todos lo quieran pueda meter la pata y dejarse llevar por el miedo a salir herido. Y me encanta porque me da pie a meter mucho drama JAJAJAJAJAJA
Juvia Agreste, ¿la espera mereció la pena?
ambu780, ya sabes que no todo es tan fácil jajajajajajajaja
Alessandra Von Grey, acertaste. Se avecina drama, en TONELADAS MUAJAJAJAJAJAJAJAJJA
Pues con esto y un bizcocho, ¡nos leemos pronto!
