Disclaimer que ya no sé si es necesario: Soul Eater y sus personajes son obra y propiedad de Atsushi Ohkubo, yo solo soy una fan que se divierte escribiendo historias sobre ellos.
¡Espero que les guste!
Aviso: Este capítulo trata o menciona temas de sexualidad y de relaciones de pareja (nada extremo, pero siempre conviene advertir)
Capítulo 12
"Segunda parte, Soul al habla"
Mi mirada estaba fija en la entrada mientras solo pensaba en una cosa.
"Se está tardando demasiado".
Maka había salido de compras aquel día y me había pedido que viniera a recogerla, así que por esa razón había traicionado mi promesa y me había acercado más de diez metros al centro comercial. En ese momento me encontraba a sus puertas, apoyado en mi moto mientras esperaba por ella.
Pero ya habían pasado unos veinte minutos desde mi llegada y Maka aún no aparecía.
Saqué mi celular para revisar los mensajes. En el último que me había enviado me había dicho que estaba en una de las pocas tiendas que yo ubicaba dentro de ese infierno y abajo estaba el que yo le había enviado de vuelta para avisarle que estaba afuera. Sin embargo decía que aún no lo había leído.
¿Le habría pasado algo?
Me puse ansioso de pronto. Todos los problemas que nos habían dado las chicas de Shibusen semanas atrás aún me ponían de los nervios. Me moría de ganas de graduarme y perder de vista a esas entrometidas, aunque pasar los exámenes finales y el empezar a prepararse para la universidad no me entusiasmaba demasiado.
De todas formas, aunque iba a pasar por mucho estrés, sabía que valdría la pena. Maka y yo habíamos decidido mudarnos juntos y esa fue la razón principal por la cual había empezado a trabajar; sumado a que Maka soñaba con entrar a una universidad prestigiosa, habíamos calculado que nos iba a costar mucho dinero y estaba seguro que a mi padre no le iba a gustar mi nueva elección vocacional, así que no me apoyaría económicamente.
Era mejor así de todas formas.
En fin… ¿dónde demonios estaba Maka?
Aguanté unos minutos y me dispuse a encadenar mi moto para asegurarla, luego me preparé mentalmente y me dirigí al centro comercial.
No conocía muy bien el lugar por dentro pero sabía dónde estaba la tienda, así que me las arreglé para no perderme. Cuando iba llegando vi a Maka acompañada de una chica, pero no me detuve a contemplar la escena, pues la chica la tenía agarrada del brazo y aunque sabía que Maka podía sacársela de encima de un solo movimiento, parecía congelada así que corrí hacia a ellas.
-¡Maka!-la llamé. Ella no dijo nada y la otra chica se dio vuelta. La reconocí de inmediato y aunque me sorprendió el verla ahí, la aparté rápidamente de un empujón haciendo que la soltara-¿Qué pasó? ¿Estás bien?
Maka asintió, mirando el piso mientras tocaba su muñeca. Vi marcas de dedos en su piel y eso me enfureció.
-¿Qué mierda le hiciste, Lucy?-casi rugí al dirigirme a ella. Por un segundo pareció asustada, pero recuperó la compostura rápidamente.
-¡Pero si es el pequeño Soul! ¿Cómo has estado?-dijo ella burlonamente-No me esperaba que aparecieras de repente a salvar a la princesita. Cuando tú y yo salíamos no eras tan oportuno.
-Cierra la puta boca-gruñí, poniéndome en medio y encarándola-Sabes bien que no voy a caer en ninguno de tus juegos venenosos así que respóndeme antes de que pierda la paciencia.
-Oh, ¿estás seguro que eres inmune a mis "juegos venenosos"?-preguntó y apuntó con el dedo a Maka.
Sentí un escalofrío y me di vuelta otra vez para quedar frente a Maka. Me di cuenta que esquivaba mi mirada y temblaba.
-¿Maka?-pregunté preocupado y levanté mi mano para tocar su hombro, pero no logré hacerlo pues golpeó mi mano y no me lo permitió.
Me quedé estupefacto, pero no fui el único. Maka parecía tan sorprendida como yo por lo que había hecho, lo cual me hizo suponer que había sido un impulso. Por un momento pareció que quería decirme algo, pero volvió a mirar al suelo.
-Perdón…me voy a casa-dijo en voz baja y salió corriendo antes de que pudiera reaccionar.
Lo primero que quise hacer fue seguirla, pero me detuve cuando vislumbré la sonrisa maliciosa de Lucy.
-¿Qué mierda le hiciste?- le volví a preguntar, esta vez con una furia más contenida.
-Solo le conté algunas anécdotas del pasado-me respondió, con un tono burlón.
-¿Anécdotas? ¿De qué hablas?-había olvidado cuanto detestaba que me hablara como si me dijera un acertijo-Ya sabe todo lo que pasó entre nosotros, yo mismo se lo conté.
-Pues habían cosas que omitiste para no quedar mal frente a ella-dijo sin dejar de sonreír-Es increíblemente adorable, ¿cierto?
-¿Qué?
-Tu novia-respondió y esas dos palabras hicieron mutar la expresión feliz de su rostro-Tan pura e inocente… en serio que me equivoqué contigo. Si hubiera sabido que en realidad preferías a las vírgenes no me habría abalanzado sobre ti en la fiesta de Liz ni te habría llevado a mi departamento para continuar con la diversión en mi cama.
Sentí como una mezcla extremadamente desagradable de emociones me provocaba náuseas y entendí por qué Maka estaba temblando.
-Te pusiste pálido Soul-dijo ella con una voz muy rara, como si fingiera estar preocupada pero se notaba que le importaba un carajo si yo estaba mal-Deberías tener cuidado, si continúas definitivamente parecerás un fantasma.
-Eres una grandísima perra-dije fríamente.
-¿Y crees que me ofenderás de nuevo llamándome así?, deberías ampliar tu vocabulario y originalidad, cariño.
-¡Cállate!, ¿En serio le contaste sobre nosotros…?
-¿Teniendo sexo?, por supuesto que sí y con muchos detalles-respondió. Sus palabras eran como puñales que me lanzaba con alegría.
-Sabía que eras una jodida psicópata pero no pensé que harías algo así, suponía que aún te quedaba algo de orgullo-le dije, tratando de aguantar las ganas de darle un golpe-No tenías por qué involucrar a Maka en esto, ella no tiene nada que ver con el rencor que me tienes.
-Tienes razón. Todo el rencor que tengo es solo para ti, así que no perdería la oportunidad de devolverte el favor-afirmó, volviendo a portar su sonrisa falsa-Eres un tipo muy cerrado Soul y no podía encontrarte ninguna debilidad, pero al dejar que esa chica se te acercara me diste el arma perfecta para lograrlo finalmente.
¿Me quedaba paciencia en aquel momento? Claro que no, y mucho menos si se trataba de alguien hiriendo a Maka, así que no dudé ni un segundo en agarrarla violentamente de su chaqueta y acercarla a mí para mirarla fijamente a los ojos.
-Escúchame atentamente, porque no voy a repetir esta advertencia si tomas la estúpida decisión de no hacerme caso-le hablé amenazantemente conteniendo gran parte de mi furia. Ahora si se veía atemorizada-Si intentas nuevamente hacer algo que lastime o afecte a Maka me va a importar una mierda si eres una chica y no dudaré en darte la paliza que mereces, así que no te atrevas a acercarte a nosotros y búscate algo mejor que hacer con tu vida.
La solté, empujándola de forma brusca y me alejé sin volver a mirarla.
No había rastro de Maka fuera del centro comercial cuando salí. Obviamente no me había esperado y se había ido por su cuenta, lo único que no tenía bien claro era a dónde se había dirigido. La opción más lógica era que había vuelto a casa pero... me sería muy fácil encontrarla ahí y las dudas empezaron a atormentarme rápidamente.
Antes de irse parecía muy afectada… ¿siquiera querría verme o hablarme?
Maldije en voz baja a Lucy mientras me montaba en mi moto. Estaba harto que se metieran con Maka por mi culpa. Ella ya tenía suficientes problemas con su familia como para que otras personas intentaran hacerle la vida imposible, y lo peor es que yo siempre llegaba tarde para protegerla.
¿Por qué siempre soy tan jodidamente inútil?
Al final decidí ir a casa, ya que aquel día sería imposible ubicar a alguno de mis amigos (entre que Tsubaki y Liz salieron juntas, Black Star entrenaba con Patty en el gimnasio y Kid estaba fuera de la ciudad. Era muy improbable que se encontrara con alguien)
Al llegar toqué el timbre de su departamento y nadie abrió la puerta, pero considerando que había regresado en moto era obvio que no había llegado antes que yo. Pude haber entrado por mi cuenta ya que tenía las llaves, pero esta vez no me parecía correcto.
O más bien me daba miedo su reacción al tomarla desprevenida.
Decidí esperar en mi departamento e ir a verla más tarde. Dejé mi puerta sin seguro y me quedé atento a cualquier ruido proveniente del pasillo, así que cuando mi celular empezó a sonar me sobresaltó y lo agarré rápidamente para decepcionarme al ver quién me llamaba.
-Hola Kid-le saludé con voz monótona al contestar.
-Vaya novedad, ¿cómo es que estás contestando de forma medianamente civilizada y sin insultar?-me preguntó y eso me hizo sonreír brevemente, aunque no estaba para nada contento.
-Bueno, estoy bastante jodido ahora y sin energías para eso-contesté, sentándome en el sillón mientras ojeaba la puerta.
-Sí, me imaginaba que pasaba algo-dijo Kid, llamando mi atención-Olvidé preguntarle una cosa a Maka ayer, así que la llamé de nuevo y no sonaba muy bien. Parecía que estaba llorando.
Escuchar eso fue como recibir una patada en el pecho y apreté mis puños intentando contenerme.
-¿Qué sucedió? ¿Se pelearon o qué?-preguntó con tono acusatorio.
-No exactamente. Está molesta por algo relacionado a mí, pero no fui yo quien lo provocó-respondí- ¿Te acuerdas de Lucy? ¿la chica con la que salí antes de Maka hace tiempo?
-Sí, no podría olvidar todas las cosas terribles que hizo-dijo Kid amargamente-No me digas que Maka se la encontró…
-Me temo que eso fue lo que sucedió y obviamente no dejó pasar la oportunidad de causar daño-dije, sintiendo de nuevo la furia de aquel momento-Dijo algo estúpido sobre vengarse por lo que pasó cuando terminé con ella, pero hubiese preferido que me hiciera algo a mí directamente a que hiriera a Maka.
-Sus planes siempre fueron así, dignos de una sociópata-dijo mi amigo-¿Qué fue lo que le dijo a Maka?
-Es difícil de explicar…-dije, sin saber cómo contar algo tan vergonzoso así que apunté por ser directo-Por lo visto, aún tiene amigas en Shibusen y le dijeron que yo y Maka no nos hemos acostado y que ella aún era virgen, así que no se le ocurrió nada mejor que ir y contarle sobre cómo eran nuestras relaciones sexuales cuando salíamos.
-Eso es… extremadamente bajo, incluso para alguien como ella-dijo Kid. Noté lo asqueado y furioso que estaba.
-No sé qué le dijo exactamente, pero estoy seguro que se inventó la mayoría de las cosas que le contó y las exageró para afectarla más-agregué-Y Maka ha estado extremadamente sensible sobre ese tema últimamente, así que consiguió lo que buscaba.
-Creía que estaba mejor después de la intervención de Liz, Tsubaki y Patty, pero supongo que aún estaba un poco insegura.
-Bueno, si comparamos lo que escuchó ahora con lo que dijo la tonta de Shibusen, se puede entender que le haya caído peor pero…-dudé un poco-No sé qué hacer ahora.
Nos quedamos callados durante unos segundos. Conociendo a Kid, estaría yendo de un lado para otro en su habitación, intentando pensar con todas sus fuerzas en alguna forma de solucionar este problema.
-Lo único que se me ocurre es lo que tienes que hacer de todas formas, hablar con Maka-dijo Kid con pesar-Perdona, no soy de tan ayuda como Liz en estos casos.
-Estoy seguro que si Liz estuviera aquí me diría lo mismo y que le comprase un collar o algo así-intenté bromear pero mi atención fue rápidamente capturada por unos ruidos en el pasillo-Tengo que irme, creo que Maka ya llegó.
-Ok, llámame luego-se despidió.
Colgué y solté el celular para salir abriendo la puerta abruptamente y me encontrarme con Maka. Iba llena de cosas, sujetando un montón de bolsas e intentando abrir su puerta con mucha dificultad. Se asustó al verme salir, pero era de esperarse porque mi aparición no fue para nada sutil.
Se instaló un silencio frío en incómodo en el pasillo. No tenía idea de qué iba a decirle cuando llegara y era obvio que ella tampoco lo había pensado mucho, o quizás no se imaginó que yo aparecería tan rápido.
-Creí que estarías dentro-dijo ella, señalando su puerta-Como la última vez.
-Y yo creí que era mejor no asustarte como aquella vez-dije, poniendo mi mano en mi nuca-Aunque creo que lo hice de todas formas.
-No tanto, está bien-Maka se quedó con la mirada fija en el suelo.
-¿A dónde fuiste?, no sabía dónde buscarte luego que desaparecieras tan rápido-le pregunté.
-Fui a tu trabajo. Necesitaba un momento para calmarme y ahí sirven un buen té que es muy relajante, así que me quedé un rato-respondió, moviéndose nerviosa.
-La jefa me enseñó a prepararlo, ¿te gustaría entrar y que te sirva otra taza?-volví a preguntar y ella dudó unos segundos, pero asintió con la cabeza. Le abrí la puerta para dejarla pasar primero y luego entré, cerrando la puerta tras nosotros.
Maka dejó las bolsas en la mesa y la vi ir a sentarse al sillón antes de entrar a la cocina para prepararle su té. Mientras calentaba el agua miraba el techo un poco impaciente, pero estaba algo más tranquilo después de comprobar que ella no estaba tan mal como cuando la encontré con Lucy. Si bien estaba seria y nada contenta, al menos había aceptado hablar conmigo en mi casa.
Yo me esperaba que me rechazara y no quisiera verme.
Empecé la mezcla del té, que por suerte tenía porque mi jefa (respetando mi tiempo libre y mis derechos laborales) me había dado varias muestras para que practicara en casa. Terminé de prepararlo lo más rápidamente posible y volví a la sala con la taza en una mano y el azucarero en la otra.
Maka se volteó a verme cuando llegué a su lado, pero desvió rápidamente la mirada hacia el té y el azucarero que serví frente a ella.
-No sabía cuanta azúcar le pones al té así que preferí traerla-expliqué, aunque ella no había preguntado nada.
-Gracias-dijo en voz baja, luego le puso unas cuantas cucharadas y lo probó-Está delicioso.
La forma en la que hablaba no era exactamente cortante, pero sí bastante contenida, como si no quisiera hablar más de la cuenta. Seguro que su mente estaba aún más caótica que la mía e intentaba no emocionarse mucho.
Lo cual era un poco desesperante para mi poca paciencia, especialmente ahora que era urgente hablar.
-Siento mucho lo que pasó hoy, Maka-me disculpé, pero ella seguía concentrada en su taza-Sé que debes estar enojada conmigo por todas las situaciones desagradables que has tenido que vivir por mi culpa, no quería que tuvieras que sufrir por mis estúpidos errores y…
-No estoy enojada-dijo ella, sorprendiéndome un poco.
-¿Qué?
-No estoy enojada-repitió lo que acababa de decir-¿Por qué habría de estarlo?, no hiciste nada malo y sería mucho más estúpido de mi parte culparte por todo lo que pasó.
-Pero si fue mi culpa-dije, tratando de no golpearme la cara por el odio que sentía hacia mí mismo-Es por mí que te han dicho cosas que te han hecho sentir mal.
-Solo eran chicas desquitando su frustración conmigo. No es algo con lo que no pueda lidiar ahora.
-Eso podría aplicarse a las de Shibusen, pero no a Lucy.
-Para ella yo era daño colateral, no su objetivo. A quien pretendía atacar era a ti-declaró ella.
-Maka, me da igual que intenten lastimarme, pero no es lo mismo cuando eres tú la que sufre-le dije. Traté de controlar el temblor que se apoderaba de mi voz lo mejor que pude-Me hace pensar que mereces a alguien que te pueda cuidar mejor.
-¿Qué?-dijo ella, mirándome por primera vez desde que había llegado-¿A qué te refieres con eso?
-Creo que sería mejor que rompiéramos.
Me arrepentí inmediatamente al ver la expresión en su rostro. Era peor, más impactada y triste que la que puso cuando la encontré con Lucy y no alcancé a disculparme cuando se casi se lanzó sobre mí para darme puñetazos en el pecho con rapidez y con rabia. No me estaba lastimando con eso pero no me dejaba hablar.
-¿Cómo se te ocurre decir eso? ¡Sabía que podías ser un completo idiota, pero nunca pensé que serías capaz de hacer algo así!-entré en pánico al ver que estaba llorando-¿Es que nunca te has dado cuenta que nunca me había sentido tan feliz hasta que te conocí? Tú… ¡estúpido!
Nunca había tenido una sensación más rara en mi vida. Su rabieta en cierta forma me hacía calmaba pero también me desesperó por como la hice sollozar. Detuve sus golpes tomándola de las muñecas y la abracé con fuerza.
-Lo siento. Tienes razón, soy un idiota-me disculpé-Es que en el último tiempo te he visto tan triste que no pude evitar pensar que era necesario.
-Antes de llegar a Death City yo nunca lloraba, pero no porque estuviera bien-dijo, separándose de mí un poco-Estaba fría por dentro y evitaba emocionarme, pero eso cambió gracias a ti y lo prefiero mil veces a como era antes.
-Lo siento…-repetí. No tenía idea sobre lo que ella me estaba contando. Cuando la conocí pensé que tenía un pésimo carácter, pero no sabía que eso no era normal en ella.
-Está bien-dijo ella, aceptando mis disculpas-Soul, te preocupas demasiado y olvidas que puedo ser muy fuerte.
-Pero también puedo ver que puedes ser muy frágil-dije-Por eso no puedo evitar preocuparme.
Bajó la cabeza y no dijo nada ante eso. Supuse que no se lo esperaba.
-¿Puedo preguntarte algo?-no esperé a que me respondiera-¿Por qué no me miras?
Tampoco se esperaba eso y noté que se puso nerviosa de repente.
-Es por todo lo que me dijo Lucy-respondió. Vi que apretaba fuertemente sus puños en su regazo, algo iba peor de lo que creía-Es muy buena contando historias. Fue bastante gráfica cuando me describió todo lo que habían hecho y como tú…-se detuvo, como pensando en que iba a decir a continuación-Es increíble cómo se metió en mi cabeza, pero cada vez que te miro puedo imaginarte perfectamente con ella, lo odio pero no puedo evitarlo-se tapó la cara con las manos.
Ahora entendía por qué se comportaba así y por qué no le había dado su merecido a Lucy.
Definitivamente voy a matar a esa perra.
-Oye, todo eso quedó en el pasado.
-Lo sé…
-Y seguramente te dijo un montón de mentiras.
-Si lo sé.
-Y yo nunca haría eso con otra.
-¡Te dije que lo sé!-dijo, enojada y agradecí que no tuviera ni un libro en mi departamento- Sé perfectamente que no es real, pero aun así es horrible visualizar a tu novio haciendo esas cosas con otra chica, ¿puedes entender eso?
Poniéndose en esa situación me hizo recordar de aquella vez en que me contó que yo no había sido su primer beso y cuan decepcionado y celoso que me puse porque ella pudiese haber estado con alguien más antes de mí. No era exactamente lo mismo, pues lo de Maka estaba a otro nivel, pero me ayudaba a comprender mejor lo que sentía.
-Entiendo…-dije, viendo como ella volvía a bajar sus manos-¿Qué hacemos entonces?
-No quiero romper contigo, pero quisiera alejarme de ti un tiempo para despejar mi mente de estas imágenes que me dejó Lucy-me dijo. Ahora era yo el asustado-Pero no por mucho, no te preocupes.
-¿Y cómo vas a hacer eso?, te recuerdo que vamos a la misma escuela, en la misma clase, nos sentamos casi juntos y somos vecinos.
-Había olvidado decírtelo, pero mi padre me invitó a Nueva York-contestó-Quiere que conozca a su esposa y bueno… ya había aceptado ir. Creo que es una buena oportunidad para eso.
-¿Por qué siempre que tienes problemas te vas a Nueva York?
Eso hizo que soltara una risa que se mezcló con un hipido y por un segundo temí que se iba a ahogar.
-Es en serio, Albarn. Estoy seguro que algún día de vas a quedar allá y tendré que ir a buscarte-me quejé.
-Solo me fui una vez y no fue porque tuviera un problema aquí-dijo ella- De todas formas eso no pasará. Volveré en unos días.
-Así que faltarás a clase de nuevo. Qué irresponsable.
Volvió a reírse y supe que ahora estaba en paz con la vida.
-Ya déjate de tonterías-me regañó, pero no tuvo mucho efecto porque aún no me miraba-Ya debo irme, tengo que empacar.
-De acuerdo, entonces… ¿te veo pronto?
-Claro que sí.
Se levantó y cuando ya se iba yendo, noté que olvidaba algo.
-¡Maka! ¡Tus bolsas!- la llamé, tomándolas antes de que se fuera para pasárselas.
-Son tuyas, sé que te hacían falta.
En aquel momento creo que sonrió un poco antes de despedirse con un gesto leve y salir sin mirar atrás.
-Soul, ¿Estás bien?
Me saqué uno de mis audífonos y levanté la cabeza para ver a Liz, quien estaba al lado de mi puesto y me miraba con preocupación.
-Claro que sí-respondí- ¿Por qué no habría de estarlo?
-No fuiste a despedir a Maka al aeropuerto y apenas has hablado desde que se fue-dijo ella.
-Nunca he sido muy hablador en realidad-señalé, encogiéndome de hombros.
-Sí, pero antes no estabas tan estúpidamente enamorado que daba ternura verte cuando perseguías a la chica que te gusta como si fueras un cachorrito-dijo ella sin malicia, como si me tuviera una lástima infinita y quisiese llorar.
-A veces me gustaría que fueras un chico, así no me aguantaría las ganas de darte un golpe-gruñí y volví a ponerme el audífono-Ahora vete, estoy ocupado-ni siquiera alcancé a escuchar un solo acorde de la canción cuando Liz agarró el cable de los audífonos y me los arrancó- ¡Oye!
-Ya deja de comportarte como un imbécil, Soul. Sabemos que lo estás pasando mal-me regañó, tan malhumorada como yo mismo-Le has dicho montones de veces a Maka que somos su familia cuando necesitaba ayuda, pero tienes que recordar que eso también se aplica a ti.
-La última vez que me intentaron ayudar casi quedo calvo-reclamé, tratando de recuperar los audífonos.
-Y fue uno de los mejores días de mi vida, me lo pasé genial-Liz definitivamente tenía una vocación especial para pincharme y sacarme de quicio.
- ¿Por qué en vez de meterte en mis problemas no intentas solucionar los tuyos con Kid?-pregunté y me arrepentí de inmediato por la expresión herida que puso. Me sentí como un cretino-H-hey, lo siento no quería…
-Me meto porque ustedes dos me han ayudado mucho cuando he estado pasando por momentos difíciles-respondió sin titubear-Y sobre Kid… arreglaré eso en cuanto lo vea.
-Ya era hor- ¡AGH! -me dio un fuerte golpe en la cabeza de improviso.
-En serio ¿qué demonios te pasa, Soul?, sé que eres un ser hecho de sarcasmo y enojo mal disimulado, pero ahora mismo no te entiendo.
-¿Quieres que te lo explique?-pregunté y ella asintió-Es muy simple. Es solo que echo de menos a Maka.
Se quedó callada, mirándome con los ojos entrecerrados. Supuse que seguía sin entenderme.
-Perdona, pero no te sigo-mis sospechas fueron correctas-Eso es algo natural, pero… ¿qué tiene que ver con que andes tan callado? Por lo general no contienes tus gruñidos.
-¿No te acuerdas la última vez que se fue?-le dije y volvió a asentir-Ahí sí que me convertí en un desastre humano.
-Sí, no saliste de tu departamento durante varios días y rompiste cosas-dijo ella, repasando los acontecimientos.
-Eso pasó porque no tenía idea de qué estaba sucediendo-agregué-Pero ahora estoy seguro de que todo irá bien, así que solo estoy algo apagado porque estoy deseando que vuelva pronto, pero entiendo que ella necesita su tiempo así que solo me queda esperar.
-No estás mortalmente deprimido.
-No.
-Y no debería preocuparme.
-No.
-Bien-dijo, cruzándose de brazos-Entonces ¿qué harías si decide quedarse allá?
-¿No es obvio?-dije, sonriendo levemente-Por supuesto que iría a buscarla donde sea que esté y haría todo lo posible para traerla de vuelta.
-Es bueno ver que no estás derrotado por la situación-dijo Liz. Sonaba un poco más tranquila-Teníamos un plan para animarte, pero no sé si sea necesario.
Temblé. Los fantásticos planes que Liz tramaba para ayudarnos siempre traían consigo cierto grado de sufrimiento para su víctima y me había tocado experimentarlos varias veces durante los años que llevábamos siendo amigos.
Pero por alguna razón (posiblemente debido a mi nula capacidad de supervivencia) empezó a llamarme la atención lo que Liz quería hacer para animarme. Quizás fue porque no noté ni una pizca de maldad en su bonito y diabólico rostro.
-Espero no arrepentirme de esto, pero tengo la sensación de que esta vez no saldría gravemente herido-dije y eso pareció desconcertarle un poco-¿Qué tienes entre manos, Elizabeth?
-¿Qué está sucediendo? Pareciera que estás dispuesto a lanzarte a los leones por voluntad propia.
-Sinceramente, no tengo nada que perder-dije, encogiéndome de hombros-Entonces, ¿a dónde tengo que ir?
Ahora que estaba frente a nuestro punto de reunión me cuestioné si realmente no tenía nada que perder, ya que Liz me había citado a un lugar que conocía muy bien y con el que había tenido pesadillas recurrentes por algunas semanas.
El salón de belleza.
Sí, el mismo en donde me amarraron a una silla y me cortaron el cabello en contra de mi voluntad.
Estuve a punto de devolverme cuando alguien, que de alguna forma había estado detrás de mí sin que lo notara, me detuvo antes de que pudiera escapar.
-¿No deberías darle una oportunidad?-me dijo y yo me quedé mirándolo como idiota.
-¿Kid?-pregunté, haciendo más notoria mi estupidez repentina-¿Qué haces aquí? ¿Cuándo llegaste?
-Sí soy Kid, estoy aquí porque vivo en Death City y llegué hace unas horas-respondió él, tomándose en serio mis preguntas.
-Estoy muy confundido ahora mismo… ¿sabes lo que Liz quiere hacer?-pregunté, intentando aclarar mi cabeza.
-Sí, aunque ella no sabe que yo…
-¿Kid?-escuchamos decir a alguien, como un eco de mi pregunta anterior.
Nos volteamos y vimos a Liz acompañada del resto. Si yo estaba sorprendido ella estaba estupefacta. Obviamente no se esperaba que el chico al que había estado evitando por varias semanas y que supuestamente estaba fuera de la ciudad apareciera de repente.
-¿Qué…? ¿Cómo…?-Liz parecía en aprietos y no era capaz de hacer preguntas completas.
-Me apuré todo lo que pude en volver ya que Black me invitó a esta reunión-explicó él. Noté que intentaba sonar calmado, pero sabía que estaba un tanto nervioso ante la posible reacción de Liz-Dijo que era completamente necesario que viniera.
-Sí…es cierto.
La tensión en el ambiente era tan rara que nadie sabía qué hacer, pero por suerte Tsubaki decidió intervenir.
-Bien, ¿Qué tal si entramos ahora que estamos todos?-dijo ella con un tono alegre que aligeró un poco la tensión.
-Creo que paso, tengo que hacer la compra-dije, disponiéndome a correr, pero fue inútil. Black Star y Kid me agarraron antes de que lo lograra.
-Lo siento Soul-dijo Black Star.
-Es por tu bien-dijo Kid.
Sabía que intentaban ser graciosos para convencerme de quedarme, pero… ¿¡era necesario que repitieran lo que dijeron la última vez que me raptaron!?
-Quédate Soul. Realmente te conviene-me aseguró Patty.
-Como si estos dos me fuesen a soltar-dije, resignándome a mi mala suerte.
Entramos los seis al local y noté que además de nosotros, solo estaban los peluqueros ahí. No había más clientes ni ninguna cuerda a la vista que pudiese ser usada para amarrarme nuevamente.
-¿De qué se trata todo esto?-pregunté, confundido.
-¿Recuerdas que juraste vengarte de nosotros por cortarte el cabello?-me preguntó Liz sonriendo y yo asentí, sin entender qué tenía que ver eso-Es por eso que pensé que una buena forma de animarte sería justamente que la llevases a cabo.
No… ¿en serio?
¡Era demasiado bueno para ser verdad!
-Te refieres a…-dije, aún sin creer lo que estaba insinuando.
-Que ahora es tu turno de elegir qué estilo de peinado deberíamos llevar-dijo Patty, complementando lo que yo estaba diciendo-Puedes decidir si deberíamos teñirnos el cabello o cortarlo como quieras. Lo que se te ocurra.
-Pero ten piedad, que en unos meses nos graduamos y debemos salir bien en las fotos-dijo Liz. Eso hizo que me dieran ganas de reír como villano de dibujos animados.
-Ok, si tenían toda la razón-dije, dirigiéndoles mi mejor sonrisa torcida-Esto sí que me va a animar.
El cambio de look que decidí para mis amigos fue bastante comentado en Shibusen, especialmente porque ellos lo lucían sin avergonzarse en lo más mínimo, mientras que yo seguía pasándomelo en grande cada vez que me los encontraba en el pasillo y veía a la gente que se les quedaban mirando con una mezcla de pasmo y fascinación.
Sin embargo, ellos parecían presumir de sus cambios de imagen, orgullosos de haber evitado que Soul Evans cayera en el alcoholismo y la depresión.
Decidí no hacerles cambios completamente irreversibles como un corte, debido a que ya le había cortado el cabello a Liz la vez anterior, además que solo Tsubaki lo llevaba largo y no iba a dejar calvo a nadie, no soy tan mala persona. Así que me pareció más divertido ver qué tintes les quedarían más estridentes.
Black Star ahora lucía su cabello en punta con su tono "natural" celeste, mientras que la otra mitad era de un tono un rosa chicle que te dejaba ciego. A su lado, Liz se veía discreta con sus mechas azules, pero combinaba en estridencia con el cabello verde de Patty.
Cuando tuve que decidir sobre qué hacer con Kid estuve indeciso, ya que tampoco quería causarle más crisis nerviosas si le dejaba el cabello aún más asimétrico, así que la peluquera (que era amiga de Liz, es decir, una genio malvada) me sugirió invertirle los colores. No sé cómo lo hizo, pero ahora Kid llevaba el cabello tan blanco como el mío y sus tres líneas características eran negras.
Me alegré al saber que el tinte que usaron sería temporal y se le quitaría pronto.
Al final, Tsubaki fue la única que no se tiñó el cabello, pues me dio curiosidad el saber cómo se vería si lo llevase totalmente rizado.
Sí, ahora podía asegurar que estaba más animado y que, en realidad, tenía muy buenos amigos.
También pude distraerme un poco gracias al trabajo. Tomé algunas horas extras con el objetivo de que al llegar a casa cayera dormido inmediatamente por el cansancio. No era sano, pero me ayudaba un poco a no ponerme a pensar en cosas deprimentes.
-Oye Soul-me llamó mi jefa cuando ya habíamos cerrado la cafetería y habíamos empezado a limpiar-¿Sabes cuándo volverá Maka?
No me extrañó su pregunta, ya que Maka había venido varias veces para buscarme e irnos juntos a casa después de sus visitas diarias a la biblioteca de Shibusen. Por lo general se quedaba esperando a que mi turno terminara mientras ordenaba algún pastel y té, así que cuando la jefa se enteró de que ella era mi novia iba a hablar con ella de vez en cuando y por supuesto que le cayó muy bien.
-No me ha llamado-dije, intentando no sentir ansiedad y que ella no notara que tenía un problema-Pero no creo que tarde mucho porque no quiere seguir faltando, aunque ya tiene todos los créditos para graduarse.
-Entiendo… ¿y crees que quiera tomar algún empleo a tiempo parcial?
-¿Cómo?
-Tsugumi renunció hace poco porque su horario de la escuela le topaba con los turnos y ya no podía venir-me explicó la jefa-Y pensé que Maka sería una perfecta adquisición para la cafetería.
-Usted es consciente de que Maka es una persona humana con derechos y opiniones y no un juego de té que pueda comprar en una subasta, ¿verdad?
-Lo digo porque es una joya y nos sería de mucha ayuda-me dijo y yo me alejé al presentir que me daría un tirón de orejas-Además que atraería muchos clientes al igual que tú. Su carita de ángel es imbatible.
Tuve que reprimir un gruñido. Para mí ya era molesto tener que lidiar con las chicas de Shibusen y era un poco peor en la cafetería, ya que eran clientes y no las podía insultar si se ponían pesadas y decirles que se fueran. El pensar que tendría que ver diariamente como tipos vinieran a hablarle y molestarla me incomodaba enormemente. Sabía que serían una molestia tremenda si insistían en pedirle su número o una cita, y mi predicción no era infundada, ya que a Tsugumi le había pasado varias veces e incluso tuve que intervenir una vez, cuando un chico reaccionó mal después de que ella lo rechazó.
-Le preguntaré cuando vuelva, aunque no puedo asegurar que acepte. Siempre se las ingenia para estar ocupada-dije, con un poco de pesar. Al menos ya casi no estudiaba hasta tarde de noche, así que ahora podía descansar más y relajarse un poco.
-Que no se te olvide, ¿de acuerdo?-me dijo en tono de advertencia, como si tuviese que conseguir sí o sí que Maka aceptara-Ahora termina la limpieza junto con los demás.
Me iba a unir al resto de mis compañeros para barrer y trapear, además de despejar las mesas y cambiar los manteles, pero Kilik me dio mis cosas y me echó. Su explicación fue que me iba a hacer el favor de dejarme salir antes, ya que durante su último turno él había empezado a sentirse mal y yo lo cubrí para que pudiese irse temprano.
No se me ocurrió nada que hacer, así que simplemente tomé mi moto y me fui a casa. Por supuesto, llegué bastante rápido y después de guardarla fui pensando en qué pedir para comer.
No me esperaba que al entrar al edificio me iba a encontrar con la casera, la cual estaba hablando con el portero y se le veía enojada.
-¡Hey! ¡Soul!- me llamó ella cuando notó mi presencia y me atrapó antes de que pudiera escapar de ese tipo de charlas casuales que siempre son un fastidio-Creí que hoy llegarías más tarde y no te podría encontrar. Tengo algo que contarte.
Por un momento me pareció extraño que señalara lo de mi llegada, pero no le di importancia porque ella era bien conocida por ser un tanto chismosa, así que al menos debía saber detalles como esos.
-¿Sucedió algo malo?-pregunté, ya resignado a escuchar su intenso y agotador parloteo.
-No exactamente-me respondió- Solo quería decirte que las ampolletas del segundo y tercer piso se fundieron, así que debes tener cuidado al subir y andar por los pasillos hasta que las reemplacemos-ni siquiera alcancé a preguntar cómo era posible que sucediera eso-Le ordené al idiota de mi hijo que comprara nuevas y las cambiara el año pasado, pero obviamente no lo hizo, así que iré a verlo en un rato para que me de unas cuantas explicaciones.
Presentí que el hijo no saldría bien parado de esa situación, así que no insistí más y simplemente me despedí para luego subir por las escaleras. El edificio era viejo y en los pasillos no había ventanas, así que era cierto que debía ser cuidadoso al subir, ya que estaba oscuro como una cueva y lo único que me guiaba era la luz de mi celular y la que se colaba por debajo de las puertas de los departamentos.
Por eso, cuando llegué a mi planta, me quedé atónito mirando al final del pasillo donde estaba el mío.
Las luces estaban encendidas.
-Qué…-no alcancé ni a completar la oración en mi cabeza cuando corrí hacia mi puerta. Me temblaban las manos al abrirla y traté de tranquilizarme antes de entrar.
La sala estaba vacía, pero inmediatamente escuché ruido proveniente de la cocina y fui directamente ahí.
Una oleada de emociones me inundaron cuando me asomé y vi una figura pequeña, delgada y muy conocida de espaldas. Supuse que no se había percatado de mi llegada, pues había puesto música y se movía ligeramente al son de una melodía desconocida mientras revolvía algo en una cacerola. Ni siquiera lo pensé antes de ir hasta ella y abrazarla con todas mis fuerzas, sorprendiéndola y haciendo que soltara una exclamación ahogada.
Lo único que lograba hacer era repetir una y otra vez "¡Maka ha vuelto!"
-¿S-Soul?-preguntó ella sin poder moverse para mirarme porque yo la estaba estrechando entre mis brazos- ¿Qué haces aquí tan temprano? ¡La cafetería apenas acaba de cerrar!
No dije nada, estaba demasiado feliz para hablar y de todas formas no entendí muy bien lo que me intentaba decir porque me distraía el olor de su cabello y la suavidad de su piel.
-¿Estás llorando?-logré registrar que dijo.
-¡Claro que no!-respondí, aflojando mi agarre, lo cual le permitió voltearse para mirarme y descubrir que tenía razón. No logré reclamar más, ya que estaba sonriendo y ya hacía un tiempo que no la veía tan genuinamente contenta, así que me quedé en blanco.
-Creo que no me equivocaría en suponer que me extrañaste-dijo ella, con ganas de burlarse de mí mientras me secaba las lágrimas.
-¿En serio crees que voy a mentir diciendo que no?, sabes que no es mi estilo ¡y deja de hacer eso!-repuse con un tono ofendido y tomándola de las muñecas, aunque no estaba enojado y preferí cambiar de tema antes de que me hiciera decir algo cursi-¿Se puede saber por qué te metiste a mi casa y no me avisaste de que ibas a llegar hoy? ¡Creí que yo era el encargado de cometer allanamiento de morada en esta relación!
-¿Es tan difícil de creer que quisiera hacer algo lindo y espontáneo para sorprenderte?-me preguntó Maka a su vez. Yo la miré seriamente, como diciéndole "¿en serio?", a lo cual ella se apresuró en responder-Blair me aconsejó que lo hiciera.
-¿Quién es Blair? ¿Y por qué siempre que regresas de Nueva york me hablas de gente que no conozco como si al mencionar sus nombres yo supiera inmediatamente quiénes son?
-Tan encantador como siempre-dijo ella con el tono que pone cada vez que no sabe si mi sarcasmo la saca de quicio o le hace gracia-Te lo contaré todo, pero primero suéltame y déjame terminar de cocinar.
¿Soltarla? ¡No! yo no quería eso, pero si hay algo que detesto de Maka es el poder de convencimiento que tiene sobre mí cuando usa su comida como soborno.
-Al menos déjame ayudarte en algo-dije, buscando una excusa para estar cerca de ella y que no me mandara a esperar a esperarla en la sala. Me sorprendió momentáneamente que me sonriera de nuevo en lugar de echarme.
-De acuerdo, ¿Podrías cortar los vegetales y la carne que dejé descongelando en cubos?
-Por fin algo que puedo hacer.
-¡Ah! Y empieza con la calabaza por favor.
Después de empezar con mi tarea, vi a Maka abriendo la alacena y tratando de alcanzar un condimento que estaba fuera de su alcance.
-Deja que yo lo saque, pequeña-dije mientras hacía uso de mi altura y la dejaba en ridículo al tomar el frasco que quería sin esfuerzo alguno y sin estirarme. Luego se lo ofrecí con una sonrisa burlona y sentí sus ganas de matarme con la mirada.
-Solo ve a cortar lo tuyo y deja de reírte de mí-me ordenó ella, arrebatándomelo de las manos.
-¿Riéndome de ti? ¿yo?, pero si solo saqué algo que no alcanzabas antes de que empezaras a escalar por los estantes-dije, llevándome la mano al pecho y actuando pésimamente, como si estuviera ofendido y dolido-Dios mío, ¿en qué mundo vivimos?, creí que a las chicas les gustaba tener novios altos y les daban las gracias cuando las ayudaban a alcanzar sus sueños.
-Al parecer hay alguien aquí que quiere hacerme enojar y quedarse sin cena-dijo Maka con un tono de advertencia.
-Eso nunca, continuaré con mi misión-dije y volví a cortar lo que me pidió lo mejor que pude y después de un rato se lo pasé listo. Después de eso me quedé mirándola de nuevo, ya que después de echar todo a la olla con la mezcla que estaba haciendo, agregó además nata y eso era muy impactante para mí como degustador gourmet nivel Pizza Hut - ¿qué se supone que estamos preparando?
-Pasta con salsa de calabaza-me respondió, sin mirarme ya que estaba concentrada-Es una receta que Blair me enseñó.
-Parece complicado-comenté, sin entender cómo era posible hacer una pasta como esa.
-No, pero la salsa se quema fácilmente si no tienes cuidado-luego pareció recordar algo y se rió- Lo aprendí de primera mano en el departamento de mi padre.
-Así que Blair es su…
-Nueva esposa, sí-dijo ella completando lo que iba a decir. Me alivió ver que hablaba de ese tema tranquilamente-Pasé mucho tiempo con ella, ya que mi padre tenía trabajo y solo lo vi por las noches.
-Entonces no era una stripper de Las Vegas que tu padre conoció en un bar-dije, intentando encajar la historia.
-Siendo sincera, no me extrañaría que alguna vez hubiese sido stripper, pero al menos ahora es publicista-volvió a revolver la salsa cuidadosamente. Esa descripción de su formación profesional me intrigó-Se especializa en negocios y productos dirigidos para mujeres y por lo que me contó, se conocieron en la conferencia en donde ella dio una charla sobre publicidad para ju-juguetes sexuales.
No estaba tomando nada, pero me atoré y casi morí por ahogarme.
-Juguetes ¿qué?-dije, intentando no soltar carcajadas al ver como se avergonzaba por juntar esas dos palabras en una misma frase-Entonces eso fue una señal que les dijo que su encuentro era predestinado.
-Sí, también fue gracias a que Venus se iba a alinear con Júpiter y la Luna-agregó, para luego mirarme y me di cuenta que ninguno de los dos tenía ni la más remota idea de qué significaba eso-Así que como eran tan compatibles decidieron casarse.
-Y creí que el que tú me patearas y me arrojaras por la escalera era una buena historia de amor.
Ahora la que casi se ahogó fue ella.
-Por lo que cuentas parece que es todo un personaje.
-Nunca he conocido a alguien tan extravagante y extrovertido-aceptó Maka sonriendo-La verdad es que creo que hace buena pareja con el estúpido de mi papá y sabe controlarlo adecuadamente.
-¿Por qué me da la impresión de que él terminaría peor que con un divorcio si se atreve a engañarla?
-Porque es justamente lo que ella haría.
No quise averiguar sobre lo que su nueva madrastra era capaz de hacerle a su marido, pero seguro que usaría un látigo.
-Entonces…pudiste hablar con ella sobre lo que pasó, ¿cierto?-ella asintió y no sabía muy bien cómo sentirme, ya que era genial que hubiese alguna mujer en su familia que la ayudase, pero era un poco triste que si escuchara lo que ella tenía que decir y no hacer mucho caso a lo que nosotros intentamos explicarle-Quizás te incomode pero, ¿me contarías qué pasó?
Dejó de lado la olla y me miró directamente. No estaba seguro si ya había solucionado sus dudas, pero al menos podía notar que algo había cambiado.
-Bueno, al principio estaba un poco recelosa de hablar con ella sobre… cualquier cosa en realidad. Cuando nos vimos por primera vez mi padre nos presentó y nos dejó solas de inmediato porque tenía que irse a trabajar, pero aprendí una gran lección ese día-iba a preguntar cuál era, pero se me adelantó-Una forma de ganarte la confianza de alguien es ir a comprar y probarse lencería.
Qué-
-Sí, lencería Soul-dijo ella, aclarando las dudas en mi mente-Y no, no vas a ver cómo me queda lo que compré.
-Eso no es justo-reclamé, aunque no iba en serio.
-Como la vida misma-dijo ella y luego siguió con su narración-En fin, como estábamos solas y Blair consideró que yo tenía muy poca ropa, terminamos yendo de compras. Durante el día ella me fue interrogando para conocerme y la verdad es que yo no tenía muchas ganas de hablar, pero Blair tiene una habilidad asombrosa para ganarse la confianza de la gente, así que cuando pasamos a la última tienda ella me preguntó sobre ti y pude contarle lo que había sucedido.
-¿Qué fue lo que te dijo?-pregunté, queriendo saber qué tipo de sabiduría había logrado traer a Maka de vuelta a Death City tan pronto.
-En ese momento solo dijo que no entendía cómo fue que Liz no le dio una paliza a las chicas del vestuario, porque ella no habría tardado ni dos segundos en darles su merecido-contestó Maka-Pero luego no dijo mucho más aparte de que todo se iba a arreglar y que iba a pensar en algo para ayudarme, pero a la mañana siguiente me la encontré sentada en la cocina y fue muy seria cuando me dijo que no tenía idea de qué consejo darme.
-Bueno, al menos fue honesta-comenté, un tanto desconcertado.
-Sí, aunque me dijo que no sabía cómo ayudarme porque lo que mis amigas y mi novio ya me habían dicho era completamente cierto, así que no había nada más que pudiese agregar-sonreí al escuchar eso. Definitivamente esa Blair era interesante-Y si tenía tantas personas cuidando de mí de esa forma entonces debía confiar más en ellas.
-Sé que confías en nosotros, pero no te fuiste por no creer lo que te dijimos, sino que por culpa de esa p…-noté la mirada severa de Maka y preferí cambiar mi elección de palabras-de esa perversa de Lucy.
Eso la hizo reír y no hay nada que me haga más feliz que verla así.
-Pero me despejó la mente de la mejor manera para borrar todas esas imágenes que me molestaban.
-No sé por qué, pero presiento que dirás algo divertido-dije, expectante.
-Me preguntó qué haría si alguna vez alguien intentaba hacerte daño-dijo, cruzándose de brazos-y claro, respondí que le daría un puñetazo y lo mandaría a volar.
-Estoy conmovido, realmente aprecio que estés dispuesta a hacer eso por mí.
-Ya lo he hecho.
-Sí, y me divertí un montón al verlo.
-Bueno, después de escuchar mi respuesta ella me dijo "por la venganza de nivel Disney Channel de esa chica puedo decir que no le interesabas. Lo que buscaba era herir a tu novio y tú eras la mejor vía para hacerlo, así que tomando eso en consideración… ¿qué harías si la ves de nuevo?"
-Déjame adivinar-dije, aguantándome las ganas de reír-Dijiste que le romperías la nariz.
-Dije que le rompería la nariz-afirmó ella, orgullosa.
-Esa es mi chica-estiré mi brazo para agarrarla de la mano y la atraje hacia a mí de nuevo-Me alegra que darle su merecido a tu manera te hiciera sentir mejor.
-Y hay algo más…-era bastante claro que se puso nerviosa, pero de buena manera-Yo… yo sí quiero acostarme contigo, pero también siento pánico al pensar en hacerlo.
-¿Qué tal si lo hacemos a tu manera?, con calma-propuse, intentado apaciguar su ansiedad-Porque está claro que seguir las reglas de lo que en general otros dicen que es "lo normal" no es algo que se aplique a ti…no-tuve que corregir lo que acababa de decir-A nosotros.
-Creí que no te gustaba decir cosas cursis-se rió ella.
-Cierto, pero no lo puedo evitar-acepté, dándome por vencido-Es tu culpa, hazte responsable.
-Lo haré, se lo prometí a tu hermano, ¿te acuerdas?
Jamás podría olvidarlo.
-En fin, no me importa esperar e incluso creo que es mejor-ella se me quedó mirando con curiosidad. Sabía perfectamente que estaba pensando sobre mi fama (demasiado exagerada) de mujeriego-Estoy seguro que te han contado muchas veces que nunca he durado mucho con mis novias anteriores, así que el salir contigo y vivir más experiencias sobre el tener una relación seria es algo refrescante.
-Oh…-no recordaba bien la última vez que la había visto sonrojar tan intensamente-Nunca se me había ocurrido eso.
-Yo tampoco, acabo de darme cuenta de eso-dije, abrazándola un poco más fuerte-Solo contigo he hecho cosas como ir de compras al supermercado, tomar una siesta, planear vivir juntos…si lo piensas bien, son cosas simples, pero significativas para mí-Maka se estaba empezando a emocionar, así que paré con mi discurso antes que se pusiera a llorar como otras veces-Entonces, ¿qué piensas de mi propuesta?
-Me parece bien, aunque creo que debemos hablar un poco más de eso después y decidir qué día es mejor, luego necesito anotarlo en mi agenda-dijo ella, totalmente en serio-¿Qué? ¿Por qué me miras así?
-¿Quién demonios planifica su primera vez?-pregunté en tono de burla-En serio estás loca.
-Está claro que yo. Creí que ya sabías en que te estabas metiendo cuando me pediste ser tu novia.
-Sí y no me arrepiento-nos sonreímos mutuamente como idiotas y después ella tomó mi rostro con sus manos para hacerme bajar y besarme.
No podría describir lo feliz que estaba en ese momento. Lo malo fue que no tuve tiempo para entusiasmarme y besarla más intensamente porque un olor a quemado invadió la cocina.
-¡La salsa!-exclamó Maka, soltándome para correr a apagar la cocina-¡Ahh! ¡Se arruinó y no tengo más calabaza para prepararla de nuevo!
-Deja eso y tengamos otra experiencia de novios-le dije, haciendo que me mirara un poco irritada-Vayamos por la moto. Te llevaré a cenar a un buen restaurante.
Estaba seguro que iba a reclamar porque era un malgasto de dinero, pero sorprendentemente no lo hizo y volvió a sonreír.
-¿Es una cita?-preguntó ella.
Me acerqué a ella para tomarla de la mano y besé sus nudillos suavemente.
-Por supuesto que sí.
Hola a todos, ha pasado mucho tiempo desde que aparecí por aquí.
Como dije en el último capítulo que publiqué (casi me dio un infarto al notar que había pasado ya un año desde eso) siento mucho el no haber podido terminar este capítulo antes. Desgraciadamente, el mal ánimo del que les conté empeoró este año y afectó demasiado mi creatividad y productividad. Ahora mismo que estoy un poco más libre de estés me siento algo mejor y trataré de planear mejor el fic para actualizar este año y no en el 2021.
También quería agregar con respecto a este capítulo que ojalá no se desesperaran tanto con Maka. Creo que la mayoría aprovecharía de pasar ese momento "de calidad" con Soul lol pero sin darme cuenta empecé a escribir a Maka como demisexual, así que intenté entender un poco más su situación y ojalá ustedes puedan también.
¡Eso es todo! les mando muchos saludos y abrazos y espero de todo corazón que este año sea genial para ustedes y que todos podamos cumplir nuestras metas.
Hasta pronto~
