Todas las mañanas se pone en pie y mira ante el espejo en lo que se ha convertido, analiza concienzudamente sus opciones y aunque trenza su cabello y se da una capa de ligero maquillaje, acaba por volver a mirarse en el espejo y a sólo salir al jardín y caminar un poco; no es capaz de decir con exactitud hace cuánto tiempo está ahí metida, sabe bien que han pasado semanas y meses enteros, quizá incluso un par de años, las visitas de sus padres y amigos cercanos son constantes, emotivas, pero no logran hacerle ir a vivir a otro sitio. De último ha comenzado a asistir a su empleo con regularidad, incluso a salir de fiesta con amigos, pero eso no impide que regrese sobre sus pasos y duerma en el mismo lugar.

Aquella noche no sería diferente, es una nueva Navidad y debe volver sobre sus pasos para felicidad de su casa, así que sonriente y feliz asiste a la cena con sus padres, sus parientes, sus amigos y sonríe amena, divertida incluso, radiante; luego de unas horas empieza a ponerse nerviosa, la noche es densa y como no queriendo la cosa empieza a disponer sus cosas, se despide a ratos, poco a poco y con suavidad, no quiere ganarse esas miradas reprobatorias de quien no entiende por qué no se queda en casa, por qué no vuelve a la normalidad, por qué usa pañoletas todo el tiempo, por qué no acepta hablar del pasado.

Así logra alejarse de las personas que la incomodan, se despide discretamente de sus padres que no entienden su afán de que se vaya antes de la media noche, y antes que pueda alguien detenerle, emprende la huida rumbo a su refugio; camino allá piensa en sí misma, en lo que ha cambiado y se lleva la mano al cuello, como si todavía doliera, se sonríe pensando en su tontería, respirando agitada mientras sube las escaleras de dos en dos, cierra la puerta del cuarto y corre a la comodidad de su baño, retira la bufanda de entorno a su cuello y se mira al espejo sonriendo. Y ahí, bajo su oreja, ahí, en pleno en su cuello, aparece esa, la más grande, marcada, oscura y gruesa de las sonrisas…

Un obsequio perpetuo de Navidad, de batalla ganada, de guerra terminada… una sonrisa para jamás olvidar.