Es de mañana, la luz filtrándose por las ventanas, el cantar de las aves hizo que poco a poco la conciencia de Víctor empezara a despertar de su letargo. Se estiro en la cama para posteriormente estirarse para volverse a dormir, busco entre las sabanas la figura peluda de su caniche para abrazarlo cuando se encontró con otro tipo de cuerpo, uno que iba muy bien vestido y que le sonreía de una manera encantadora.

ꟷ Muy buenos días, Víctor.

ꟷ ¡Y-Yuuri! ꟷexclamo el ruso sentándose de golpe en la cama.

ꟷ Me sorprende que tenga intenciones de volver a dormir cuando hoy tiene una reunión con el presidente de la compañía de transporte Wong ꟷalegaba mientras se levantaba de la cama y revisaba su Tablet.

ꟷ Ah, sí. Había olvidado de eso ꟷdice mientras intenta desviar la vista del cuerpo de Yuuri, este nuevamente estaba usando un pantalón ajustado que marcaba exquisitamente su trasero.

ꟷ Es importante que se prepare para salir en 30 minutos, sus noticias, café y desayuno se encuentran listos. Le dejare para que pueda ducharse ꟷindico al mismo tiempo que pasaba su mirada por toda la extensión del cuerpo de su jefe haciendo que la intensidad de la incomodidad en este creciera.

El presidente ruso no puede creer como su tierno secretario puede haberse transformado en esa bestia sensual que era ahora, destilando eros en cada movimiento de caderas que daba al caminar. Su sonrisa, la forma como le miraba y le sonreía, todo era tan incitador que no creía que este fuera el mismo Katsuki Yuuri. No le molestaba en lo absoluto, Víctor estaba encantado con esa nueva faceta del japonés. No obstante, era una situación tortuosa para él. Víctor se había decidido por mantenerse al margen de las demostraciones físicas sujetas por un acuerdo egoísta que él mismo coloque arbitrariamente. Constantemente la faz llorosa de su subordinado regresaba a él y no quería causarle más incomodidades.

Pero ahora era difícil. Katsuki Yuuri era una bomba sexi que hace que ahora nadie pueda dejar de mirarlo. Desde el desayuno hasta llegar a la empresa el ruso no puede quitarle la vista de encima. Incluso aunque ya habían pasado varios días desde que Yuuri había dado señales de su cambio de look, las personas no podían alejar sus ojos de él. Por su parte, Yuuri esta increíblemente avergonzado de sentirse tan terriblemente observado. Sabe que su transformación física ha traído frutos cuando se encuentra en el punto de observación máxima entre damas y caballeros trabajadores de la empresa pero su principal objetivo era el presidente ruso quien parecía tener una fortaleza de oro como sus acciones en la bolsa de valores. Y aunque no debía de bajar la guardia, dado que solo eran unos días desde el inicio de su plan, para ese momento debía permanecer como todo un profesional ante la presencia de los unos de los principales accionistas en el área de transporte y distribución para farmacéuticas Nikiforov.

Llegaron las 2 de la tarde cuando finalmente la reunión con el presidente Wong finaliza, Víctor y Yuuri se pueden dar un respiro luego de una jornada extensa desde la mañana finalizando en horas de la tarde.

ꟷ Muy buena jornada ꟷcomento mientras se estiraba un poco en su asiento, Yuuri suspiro aliviado.

ꟷ Si, se lograron llegar a los acuerdos estimados, así que podemos respirar un poco. Hace poco solicite que nos trajeron un poco de té y unos pasteles para la tarde, si gustas podemos comerlos para que retome fuerza.

Sin embargo, cuando estuvo a punto de servirlos tropezó con la punta de uno de los muebles de la oficina, haciendo que todo el contenido de la bandeja cayera encima

ꟷ ¡Quema! ꟷgruño el ruso al sentir como la taza de té caía justo sobre sus pantalones.

ꟷ ¡Oh! Lo siento tanto, enseguida buscare algo con que limpiarse ꟷdijo Yuuri buscando rápidamente un pañuelo ꟷ. De verdad lo siento mucho.

ꟷ No tienes por qué disculparte, esas cosas suelen pasar ꟷ sin embargo, su aliento cesa cuando observa como Yuuri comienza a limpiar su pantalón en la zona cercana a la entrepierna sin vergüenza alguna, su voz parece haberse extinguido ya que no puede decir nada, y el enrojecimiento se había apoderado de su rostro por completo.

ꟷ De verdad me disculpo, pude haberle quemado gravemente en esa zona tan delicada para un hombre ꟷsusurro mientras se acercaba un poco a su rostro, Víctor trago saliva forzosamente viendo como los labios de su secretario desde su ángulo se veían exquisitamente tentadores. Había pasado tanto tiempo que este no los saboreaba cuando simplemente reacciono y se levantó de golpe del asiento.

ꟷ N-No tienes por qué preocuparte, no me paso nada grave. Sin embargo, estoy hecho un verdadero desastre así que iré a casa para cambiarme. He de pedirte que organices mi agenda de mañana, hagas un informe de la reunión de hoy y organices una nueva con mis directores para indicarles sus nuevas actividades de acuerdo a eso.

Este preparo su maletín, tomo sus llaves, su teléfono y su saco caminando hasta la puerta de la oficina, estuvo a punto de retirarse cuando fue llamado por el japonés. Este se volteó a verlo encontrándolo con una mueca nerviosa y extremadamente preocupada.

ꟷPor favor, de verdad no fue mi intensión arruinar su traje. Sé que es costoso y si gusta puede descontarlo de mi salario, solo espero no estés disgustado conmigo.

Yuuri de verdad estaba apenado de que su acción pudiera haberle lastimado, ya era algo bastante bochornoso el haberle manchado el traje carísimo de diseñador y hacerse aprovechado de eso para coquetearle descaradamente, pero no quería que por ello el ruso se resintiese con él.

Víctor viendo el arrepentimiento y el temor en los ojos de su subordinado, no pudo más que esbozar una pequeña sonrisa.

ꟷ No te preocupes, fue solo un accidente. No estoy enojado contigo. Nos vemos mañana Yuuri.

Y con eso, el ruso decidió retirarse de la habitación. Bajo por el ascensor de uso exclusivo para la directiva, llegando de inmediato al estacionamiento del edificio. Fue cuando estuvo dentro de la comodidad de su auto es que puede sostenerse con fuerza contra el volante, mantiene la respiración agitada y las mejillas enrojecidas, con desesperación se deshace del cinturón y abre la cremallera de sus pantalones dejando libre su erección. Casi puede soltar un jadeo de alivio, pero no es suficiente, no era para nada suficiente, especialmente luego de aquel momento en donde las delicadas manos de Yuuri habían pasado tan cerca de su intimidad.

Había sido un gesto apurado y un poco desesperado que le tome desprevenido al punto de que no puedo reaccionar inmediatamente, pero fue suficiente para que su deseo acumulado durante todo el día explotara de golpe. No le importaba sentirse pegajoso o que su ropa estuviera aun húmeda, solo podía pensar en dos cosas: en liberar la presión de su miembro y en el hermoso cuerpo de Yuuri. Sin esperar un minuto más comienza a tocarse presionando sus puntos sensibles al mismo tiempo que las imágenes del cuerpo de Yuuri pasaban por su cabeza, está seguro que eso era incorrecto y que incluso no había podido esperar a llegar a su propia casa, pero estaba desesperado.

ꟷ Yuuri, oh por dios Yuuuri ꟷgemía mientras intensificaba la presión que daba a su miembro, evocando la mirada del japonés, sus gestos, aquella pequeña boca de color rosa que se le antojaba exquisitamente, deseaba besarlo, ansiaba que este la usara para jugar con su miembro, bajando y subiendo su lengua para darle placer mientras le veía con esa intensidad de hace unos minutos.

Fue tanta su excitación que no pudo resistirlo más y se deja llevar por el orgasmo mientras escuetamente gime el nombre de su subordinado, imaginando la calidez de su boca dentro de él.

Trata de calmar su respiración y mientras ve en su mano los restos de semen producto de su excitación. Suspira con gran pesar mientras no puede evitar sentirse confuso, con un malestar en el pecho y el deseo alborotado. Se siente sucio por tener que hacer eso desea tanto a Yuuri que no puede soportarlo, quiere tenerlo encima de él pero siempre regresa ese pensamiento, aquel recuerdo de su faz llorosa y aterrada, y por eso Víctor piensa que debe reprimirse a sí mismo. No quiere lastimar de nuevo a ser puro que siempre le ha encantado.