Errar
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Se adentraron en el hogar entre la oscuridad de la noche, ambos quitaron sus zapatos y caminaron silenciosos sin encender las luces hasta el baño. Una vez dentro Sakura cerró la puerta tras de sí produciendo el menor ruido posible.
- Sarada debe estar dormida –susurró Sakura encendiendo la luz- ha estado agotada últimamente – comentó mientras buscaba el botiquín bajo el lavabo.
Sasuke asintió indicándole que continuará.
- Creo que… - dudó en sus palabras- puede que este preocupada por algo. – confesó luego de un suspiro.
- ¿Preocupada? – preguntó el pelinegro interesándose en la conversación.
- Es muy inteligente, sé que debe haber sentido tu presencia en la aldea durante estos meses –confesó la pelirosa sosteniendo una fuente con agua y compresas.
- Hablaré con ella. – determinó Sasuke para conformidad de Sakura.
El pelinegro apesadumbrado desabrochó su larga capa, bajo ella cargaba un arsenal de armas ninja y pergaminos ajustados firmemente a un cinturón colgado en sus caderas. Con toda calma retiró la Katana de su colgante ahogando un quejido ante la flexión de su cuerpo, para luego dejar cada uno de sus instrumentos enganchados tras la puerta. Recién en ese instante fue consciente del real estado de su vestimenta, su herida efectivamente se había abierto desprendiendo sangre abismantemente traspasando la tela de su camisa, pensó que tal vez por eso sentía tal cansancio y pesadez en sus extremidades.
- Quítate la camisa – ordenó la mujer sin ocultar sorpresa por lo observado.
Sasuke obediente quitó las prendas que cubrían su extremidad superior soltando un ligero quejido ante el roce de éstas sobre su piel.
- Está peor que ayer – declaró el hombre cerrando los ojos e inclinando su cabeza para apoyar su coronilla en los fríos azulejos de la pared tras él.
Sakura inmediatamente se acercó y mojó las compresas para limpiar cada rastro de sangre sobre su torso.
- Debo tener claridad de la herida, todo está cubierto por sangre. –susurró la pelirosa frotando con leves toques el abdomen del chico, descendiendo cautelosa desde su pecho hasta su vientre bajo.
La chica lo observaba de reojo con un leve sonrojo en sus mejillas, quizás no era el momento para tal debilidad, claramente tampoco era adecuado por su situación como pareja, sin embargo no podía evitar las hormonas revoloteadas que alojaban mariposas en su abdomen cada vez que su mano se deslizaba por los marcados oblicuos del joven.
El hombre abrió los ojos disfrutando de los suaves roces proporcionados, la observó en silencio durante largos segundos intentando vislumbrar con claridad aquellos orbes esmeraldas ocultos bajo una cascada de hebras rosas.
- Te ves pálido –comentó Sakura levantando la vista para fijarse detenidamente en el aspecto de Sasuke- ¿hace cuando llevas ésta herida abierta? – cuestionó preocupada.
- Tal vez una semana… –susurró el pelinegro- si quieres podría sentarme –ofreció al observar la dificultad con la que Sakura se empinaba para poder observar la herida desde arriba.
- ¡una semana y no muestra señales de cicatrización! – exclamó elevando la voz- esto no es normal… -susurró para sí misma- no te muevas, te examinaré inmediatamente.
Dejó a un lado las compresas y apoyó sus manos sobre la lesión, su chakra se iluminó examinando los tejidos internos no vislumbrados a simple vista.
- Hay una toxina en tu sangre, probablemente han utilizado algún tipo de veneno. –declaró intentando aliviar rápidamente la extensión de la llaga.
- ¿Puedes curarlo? –preguntó Sasuke soltando un gruñido ante el ardor desprendido de la lesión, ciertamente al observarla notó que su prolongación había aumentado en conjunto con la inflamación y el escozor, claramente los golpes de la castaña habían empeorado su condición por más carentes de fuerza que hayan sido.
- ¿con quién crees que estás hablando? – ironizó la pelirosa.
El muchacho sonrió adolorido y cerró los ojos nuevamente.
- Agradezco que me hayan lastimado. –declaró el hombre en lo que pareció un suspiro.
- Debes estar delirando… -habló ella posicionando una de sus manos sobre la frente de Sasuke – no tienes fiebre – declaró topándose con una mirada tan profunda que pareció traspasar su anatomía acariciando su corazón- no me veas así – ordenó retrocediendo rápidamente en su acción.
- Estoy en a casa nuevamente... - susurró él evitando que Sakura retiré completamente su mano de la distancia frente a su rostro.
- No te equivoques Sasuke… -susurró ella soltando suavemente el agarre- incluso si deseara retomar nuestra vida tal y como estaba hace unos meses… - se detuvo mirando el chakra aun desprendido de su otra mano ubicada sobre el abdomen de Sasuke- nuestra reconciliación sería efímera… -tragó saliva consciente de sus palabras- me voy a arrepentir si te perdono en este momento… me has lastimado y no podré olvidarlo fácilmente.
Sasuke suspiró consciente de lo que estaba próximo a declarar.
- Hay algo que debemos conversar –confesó de pronto acomodando su posición y girando su rostro apartando la vista.
Sus hebras negras caían sobre su fisionomía deslumbrando a la pelirosa con su perfil. El hombre llevó su mano hasta su entrecejo y lo presionó preocupado.
- Hoy ha rondado en mi mente una situación que no podrás comprender – declaró ante la sorpresa de la pelirosa- quiero hacer las cosas bien, recuperar tu confianza … -susurró volviendo a mirar los orbes expectantes de su mujer- deseo que superemos todo lo que ha ocurrido…- habló suplicante.
- Solo habla. –ordenó la chica sin dejar de desprender chakra desde sus palmas.
- Hace dos años, cuando Mio me llamó al País de la Nube… -tragó saliva agitado- mentí... no solo conversamos.
El corazón de Sakura se agitó desenfrenado, logrando un fugas parpadeo en su acto médico.
- Dejarás que cure tu herida y luego podrás hablar todo lo que quieras. – ordenó fríamente enfocándose nuevamente en su tarea médica únicamente para evitar el descontrol de emociones que se instaló en su pecho.
Sasuke enmudeció arrepintiéndose de lo relatado ante el cambio de humor en el tono de la mujer, de nuevo meditó la posibilidad de no haber revelado aquel incidente, sin embargo, ya no quería más mentiras en su vida. De pronto su hilo de pensamiento fue interrumpido por los sollozos provenientes de la chica, quien aún permanecía curando sus heridas.
- ¿por qué ahora? ¡¿por qué no cuando exigí sinceridad?! – cuestionó de pronto la pelirosa soportando las lágrimas que amenazaban por desbordarse por su orbes- ¡¿tan seguro estás sobre mi amor?! ¡¿te crees con el derecho de lastimarme una y otra vez?!
- No es lo que crees, no nos acostamos…- se defendió él sorprendido ante los sentimientos desbordados de la mujer, sin embargo fue interrumpido por una bofetada que descolocó no solo sus reflexiones sino además giró violentamente su rostro hacia los azulejos de la ducha ubicada a su lado.
Sakura tapó su boca con ambas manos recién consciente del acto cometido intentando débilmente ahogar la angustia que se desprendía de su garganta.
- ¡Lo siento! – se disculpó la pelirosa perdiendo toda contención- no te quise golpear tan fuerte, yo…
- Está bien... – pronunció Sasuke apretando los dientes para ahogar la palpitación en su rostro.
- ¡¿mamá está todo bien?! – preguntó Sarada irrumpiendo en la habitación rápidamente.
La joven Uchiha se topó con una situación digna de sus recuerdos más sobresalientes. Su madre tenía ambas manos tapando su boca, lucia completamente nerviosa rayando en la ansiedad; su padre por su parte, llevaba el torso desnudo cubierto con algo de sangre y una gran herida recién cicatrizada cruzaba su pecho descendiendo por su abdomen, sin embargo, lo que más la sorprendió fue lo enrojecido de su mejilla y el rechinar de sus dientes.
Las lágrimas descendieron por las mejillas de la pelirosa dejando atónica a Sarada.
- ¡vuelve a dormir por favor! – rogó la mujer en lo que pareció una orden.
Sakura apoyó una mano en su cadera y con la otra limpió deficientemente las lágrimas deslizadas por sus mejillas.
- No quiero volver a verte Sasuke – ordenó con desprecio antes de cruzar a zancadas el salón para introducirse en su habitación cerrando la puerta tras de sí.
Sasuke permaneció inalterable durante unos segundos hasta que Sarada se giró para observarlo detenidamente.
- Papá… - habló tras un suspiro- ¿Qué ha pasado? – cuestionó la menor del clan.
El hombre consciente del escueto saludo acomodó su postura abatido. Restregó su mano contra su rostro sin poder vislumbrar una explicación.
- No pasa nada – atinó a decir ensimismado.
- No me digas que no ha pasado nada, mamá te ha golpeado en el rostro y se ha ido llorando, además está todo repleto de sangre… - habló la pelinegra notoriamente asustada.
Sasuke recargó su mano sobre el lavabo, lanzó un vistazo detenidamente a su rostro reflejado a través del espejo, no podía tener peor aspecto, se veía delgado y al ya acúmulo de cicatrices sobre su cuerpo, ahora se le sumaba una gran mancha que lo cruzaba notoriamente, la sangre seca pegada a su barbilla y aglomerada sobre su vientre lo hacían lucir sucio y desgastado, sin contar su brazo ausente y su rostro enrojecido por la feroz cachetada recientemente recibida, parecía claramente el perjudicado en un enfrentamiento campal.
Abrió la llave para dejar correr el agua y cerró los ojos ofuscado dispuesto a humedecer su cara para apaciguar su descontrol.
- He cometido un par de errores…– confesó inquieto luego de secar el agua de su rostro y la parte posterior de su cuello.
Sarada sin comprender mayormente lo ocurrido atinó a suspirar angustiada.
- ¿Puedo saber que errores? – preguntó la chica apoyada sobre el marco de la puerta con ambos brazos cruzados sobre su pecho. Aquello definitivamente no parecía un lio Shinobi.
- No – negó tosco el pelinegro.
- Intentaré entender y así lo podríamos solucionar – insistió perspicaz – mamá ha estado muy triste en el pasado… pero jamás la había visto llorar de esta forma.
- Son asuntos entre Sakura y yo – agregó el Uchiha monótono.
- Si la has lastimado irremediablemente, jamás te lo perdonaré. –decretó Sarada logrando un estado de absoluto estupor en Sasuke y por fin atrayendo su completa atención.
El Hombre suspiró y observó analíticamente a su hija. La niña había crecido abismantemente desde su última visita hace unos meses, el entrenamiento continuo le había proporcionado cierta madures a su cuerpo y a su aura, distaba mucho de la pequeña que una vez meció contra su pecho intentando apaciguar su llanto, hace ya bastantes años.
- Ustedes son lo más importante en mi vida, incluso si no lo parece – habló sereno- Puede que todo este tiempo lejos nos haya afectado pero debes entender que el sacrificio ha valido cada día de paz…
- Lo sé Papá – susurró Sarada destensando sus brazos dejándolos caer a su costado e inclinando la mirada- mamá siempre lo ha dicho… siempre te ha defendido. Y ya pasó mucho tiempo entristecida en el pasado, se supone que cuando estas en casa debe ser la mujer más feliz del mundo…
- Han sido muchos años y he pasado tan poco tiempo con ustedes que se han acumulado muchos secretos… -susurró ahogando su voz en la última frase, entendiendo inmediatamente el error en relatar ciertos asuntos a su hija- es suficiente por hoy, será mejor que descanses – ordenó aclarando el nudo en su garganta intentando recuperar su compostura habitual – hablaré con Sakura y solucionaremos esto ¿está bien? – ofreció sincero.
La chica asintió con la cabeza en un acto que al pelinegro le pareció conocido.
- Ella te ama, cuando estás en casa siempre parece una chica boba enamorada – habló la joven Kunoichi- y respecto a mi aunque a veces envidió a Boruto por lo increíble que parece tener al Hokage de padre – aclaró su garganta para evitar confusiones- no quisiera tener otro Papá, me gusta ser Uchiha Sarada, no creo que pudiera existir algo que deshaga este sentimiento –confesó tras percatarse del complejo estado anímico en su progenitor.
Sasuke disipó ciertos miedos alojados en su interior, de pronto su pecho se aligeró ante su repentina sinceridad frente a Sakura y aquella intima conversación con su hija; se instaló en su mente una ligera sensación nunca antes experimentada, deseó con todo su corazón que Sarada en su vida jamás se tope con un hombre como él. Aquel sentimiento tal vez, fue el primero dedicado al futuro de su pequeña.
- Sarada – la llamó tras unos segundos envueltos por un cómodo silencio- todo estará bien –susurró apoyando su mano en el hombro de la joven- ve a descansar y confía en mí, jamás volveré a dañar a Sakura. – prometió consciente de sus palabras.
Sarada asintió satisfecha ante lo cual Sasuke retrocedió volviendo a encender el lavabo esta vez para limpiar la sangre aun acumulada sobre su torso. La chica quien se disponía a abandonar la habitación se detuvo para observar aquellos movimientos como dignos de un espectáculo. Su padre ciertamente no era ni una pareja ni un progenitor perfecto, pero aquel desgaste vislumbrado en su pasar solo reflejaba lo dura que habían sido las circunstancias a lo largo de su vida, tal vez, pensó, en algún momento tendría el valor de preguntar sobre un pasado inexplorado que solo le provocaba respeto, el pasado de su linaje y más cercano, de la familia de su propio padre. No era un misterio, cuando era pequeña en la academia comentaban que los Uchiha habían sido aniquilados, siendo su padre el único descendiente, más aún lo transcurrido durante la niñez y adolescencia del Uchiha resultaba todo un misterio para cualquier miembro de Konoha. No era de extrañar que ciertamente el hombre frente a ella fuera reservado y tosco en su actuar, sin embargo, por mucha admiración que sintiera, no estaba dispuesta a transar cuando se trataba de la felicidad de su madre, incluso considerando la envergadura de su admiración por Sasuke y los misterios que éste ocultaba respecto a sí mismo y a su poder inimaginable.
Empuñó sus manos consciente del poder heredado y se despidió solemnemente antes de continuar el camino hasta su habitación.
Una vez solo, Sasuke hizo tronar su cuello dispuesto a dirigirse a la habitación en la que se encontraba Sakura.
Tocó la puerta suavemente consciente de lo imposible que parecía obtener un resultado favorable, hasta que de pronto sintió desalojado el seguro en la manilla; se adentró sigiloso en la oscuridad de la habitación dispuesto a seguir los consejos de Naruto y disponer todo en él para arreglar la situación.
- Dímelo, dímelo todo. –solicitó la pelirosa en un susurro apenas él hubo cruzado el umbral.
La mujer se había introducido en la habitación para ocultar el descontrol en su actuar, Sarada no podía verla así, no correspondía. Siempre había ocultado de ella la angustia y gracias a los últimos acontecimientos se sentía cada vez más fuera de sí. En qué había estado pensando cuando siquiera consideró arreglar las cosas, cómo nuevamente estuvo a punto de caer en la misma situación, una y otra vez perdonaba a Sasuke, una y otra vez estaba dispuesta a sobreponer su amor ante su propio bienestar. Más aun, lo que Sasuke estaba a punto de rebelar se relacionaba con un engaño producido mientras ella permanecía en Konoha aguardando por él, cómo podría siquiera considerar perdonar algo así.
Dispuesta a dar puntos finales a lo que fuera necesario, una vez escuchó a Sarada dirigirse a su habitación meditó en la posibilidad de entablar una conversación con el Uchiha en la que de una vez por todas terminaran con aquella discusión que ya no daba abasto. Si hay algo que ella tenía en claro era su completa capacidad para sobrevivír sola.
- Habla. – ordenó sentada a los pies de la cama con las manos entre lazadas en sus piernas.
Hace dos años…
- Vamos Sasuke engáñate cuanto quieras, tu cuerpo dice otra cosa. – habló la castaña descendiendo con su mano hasta los límites entre el borde del pantalón del muchacho.
Sasuke alejó a la chica desde su hombro pero ésta permanecía sujetada de la pretina de su pantalón.
- No he venido para esto, te equivocas –soltó el pelinegro en un tono intimidante.
- Está bien… está bien –aceptó la muchacha soltando levemente el agarré de su pantalón logrando el relajo en los músculos del hombre.
Acto seguido al observarlo con la guardia baja, la mujer no dudó en introducir su mano bajó las prendas inferiores de Sasuke para acariciar el miembro excitado ante las insinuaciones.
El Uchiha no podía negarlo, todas sus señales de alerta se encendieron en el instante mismo en que la chica se deslizó hacia su intimidad; Sakura permanecía latente en sus recuerdos, cada día lejos de ella parecía un día más lejos de casa, consciente de que pronto regresaría, confiando en que tendría el valor para retomar lo inconcluso. Porque ciertamente prefería el celibato a una vida de pareja con otra mujer. Tenía una familia, un hogar y aquello era su máxima prioridad, sin embargo, ya alejado de las locuras cometidas en su juventud, lo único relacionado con sus desvaríos juveniles era aquella castaña insistente y seductora. Parecía un pecado aberrante haber permitido tal confianza como para que la chica se atreviera a besarlo sin el mayor respeto por su vida privada, más aún no le extrañaba de ella, después de todo permanecía casada desde hace bastantes años y aquello nunca fue un impedimento para sus encuentros fortuitos. Sin embargo cuando sintió su mano resbalar por su miembro acariciándolo desfachatadamente, por unos minutos no puedo mantener ahogado el gemido que se instauró en su garganta.
Durante los años en que permaneció sometido a los deseos ajenos, cuando sintió que los hombres a su alrededor hicieron y deshicieron con su destino lo que estimaron conveniente, utilizándolo a su antojo para cumplir sus egoístas planes, incluso Itachi, todos habían hecho en él a su capricho escribiendo su camino a seguir, jamás en su vida tuvo una senda propia, durante tantos años todo en su formación estuvo ligado a los deseos de alguien más que la tarea realmente difícil había sido entender que era lo que él necesitaba y quería para su futuro; por eso en ese instante junto a Mio pudo sentir aquella corazonada olvidada hace ya más de 9 años, de una u otra forma seguía siendo manipulado sin considerar su beneficio.
Sin embargo esta situación era diferente, como Shinobi le resultaba simple moverse y luchar, las técnicas y ataques fluían por sus venas porque fue lo único que se encargó de trabajar durante la mayor parte de su vida. Pero emocionalmente la experiencia no lo ayudaba mayormente, teniendo muy en claro que si Sakura no se hubiese interpuesto en su vida, él hubiese permanecido acostándose con mujeres sin formar lazo alguno, y por supuesto reuniéndose con aquella castaña obstinada, una y otra vez para satisfacer momentáneamente las pretensiones de la carne.
La chica continuó su tarea arrodillandose para besar el vientre bajo descubierto ante la intromisión de su tacto y saboreando con su lengua la piel expuesta ante sus ojos.
Sasuke inclinó la cabeza hacia atrás permitiendo por lo que pareció un segundo el tacto sobre su piel, disfrutando el humedicimiento sobre su abdomen. Sin saber que aquel simple movimiento le escocería las entrañas a puro remordimiento durante los años consecutivos.
- Es suficiente –habló el muchacho aclarando su garganta y quitando las manos de la chica de su posición bajo sus pantalones para levantarla de un salto posicionandola nuevamente de pie frente a él.
La tomó desde la cadera y la alejó lo más posible.
- ¿Realmente la amas? – cuestionó la muchacha recordando la última vez que fue rechazada por el pelinegro mientras relamía en sus labios el sabor azufre de la piel recién besada.
- Si, y le pertenezco. –confirmó el Uchiha sin alterar la confrontación de miradas entre ellos.
- Ay porfavor. Te engañas a ti mismo una y otra vez, ¿Qué sabes tú del amor?, de donde vinimos el amor esta sobre estimado. – comentó la chica retrocediendo unos pasos ya dando por superada la situación.
- Te equivocas. Crecí en Konoha, mi paso por Orochimaru solo fue una circunstancia. – relató el hombre.
- No, eso dices ahora. ¿Ya lo has olvidado? cuando llegaste eras un niño como todos nosotros, asustado de las pesadillas y carente de amor, aunque claro, eso no lo pudo ver cualquiera– rió para sí misma- crecido en Konoha o donde sea no puedes negarlo, estuve allí aunque te empeñes por olvidar, ¿lo recuerdas? – comentó hiriente la castaña.
- Ya basta. – ordenó taciturno- de cualquier forma mis conceptos sobre el amor no se relacionan contigo.
- ¿y que es para ti sino la completa devoción?, nos hemos pasado la vida alejados sin embargo aquí estás ante mi llamado, y lo estarás en el futuro y así será siempre. – habló gesticulando eufóricamente con los brazos.
- Pareces tan segura de ti misma, no deberías olvidar que mi relación contigo no involucra sentimientos más allá de la amistad – habló el hombre.
- La amistad y el amor están íntimamente relacionados, el amor no es egoísta ni celoso, incluso si el día de mañana corres a la cama de esa mujer, hoy habrás sido mío y no tendría por qué influir en vuestra relación – explicó la castaña.
- Podríamos ver qué opina Haru al respecto – discrepó Sasuke perdiendo interés en la conversación.
- Él no es como nosotros, Sakura tampoco, no lo entenderían jamás. – declaró la mujer.
Sasuke resopló indignado, arrepentido de su actuar tan solo por haber considerado estar allí abandonando su misión principal. Si quisiera haber desatendido su misión por unos días claramente podría haber recurrido a Konoha.
- ¡ya basta!, lo de hoy no volverá a suceder -estableció retirándose lejos de la azotea dejando a la mujer sumida en su enfado y en sus propios conceptos respecto a la vida.
- ¿Por qué no ser sincero antes? – cuestionó la pelirosa perdida en la alfombra de la habitación.
- Ahora después de conocerla puedes entender su personalidad – habló Sasuke- antes no hubieses siquiera considerado volver a mirarme.
- Es solo que después de lo ocurrido entre ustedes sigues empeñado en cuidar de ella. No lo puedo entender, deberías estar a mi lado preocupándote por mí – habló consiente del egoísmo en sus palabras- sabes a lo que me refiero.
- Lo sé – susurró el pelinegro asintiendo con la cabeza – ha sido un error.
El hombre se encontraba sentado a los pies de la cama junto a Sakura, apoyó su codo en su rodilla y sumergió su cabello en la palma de su mano ahogando la frustración ante su actuar.
- No Sasuke, no ha sido un error ¡es un error! Porque te empeñas en continuar a su lado desplazándome de la burbuja que se produce cuando están juntos. – exhaló la mujer limpiando con su antebrazo las lágrimas- esa mujer te ha besado y no solo eso, te ha tocado sin el mayor respeto, dijiste "ella respeta nuestra relación", ¿Qué es para ti el respeto? ¡demonios!
Sasuke apretó los ojos cargando su frente contra su palma.
- ¿y te ha gustado? – cuestionó la pelirosa poniéndose en pie- ¿te ha gustado como te ha tocado?
- ¿Qué? – atinó a preguntar el Uchiha atónito levantando la vista hacia ella.
- ¡¿Qué si te ha gustado que esa mujer te tocara?! – cuestionó la mujer nuevamente.
-Cálmate Sakura – ordenó él intentando sosegar la situación-
- ¿Qué me calme?, has reconocido el peso en tu consciencia tras permitir que ella continuara masturbándote durante algunos minutos ¡no pidas que me calme! ¿Qué pensarías si la situación fuera al revés? ¡si yo te hubiese traicionado de esta forma! – la mujer iracunda se paseaba por la habitación frente al hombre aun sentado en completo estado de desconcierto- son demasiados secretos, en el pasado podría haber entendido tu libertad al acostarte con otras mujeres, incluso hoy pensé en perdonarte, pero lo que me estás diciendo ha ocurrido recientemente no hace 10 años...
- Sakura – llamó Sasuke levantándose de la cama y caminando hasta ella- no ha pasado nada ¿entiendes?, no significó nada para mí ni lo he disfrutado. – se defendió ahogando tras un suspiro su frustración.
- ¿nada? – cuestionó la mujer retrocediendo ante su proximidad.
- ¡Nada! Hemos estado todos estos años separados y no pude evitarlo, solo por un minuto… no lo esperaba ¿entiendes?, pero no ha significado nada porque solo a ti te deseo. – habló Sasuke recuperando la cercanía entre ellos.
Sakura sopesó lo escuchado aún incrédula, llevó una de sus manos a su pecho y con la otra frotó su frente intentando calmar la desesperación inminente.
- Haré lo que sea para que me perdones. – declaró el pelinegro fijando su mirada en los orbes esmeralda frente a él- y no me vuelvas a preguntar como sería si la situación fuera al revés, imaginarte cerca de otro hombre... simplemente acabarías conmigo.
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Hola!
GRACIAS POR LEER
GRACIAS POR COMENTAR!
amo tanto tanto todos sus comentarios, me encanta que opinen!
gracias por cooperar en volver a revivir el SasuSaku!
Un abrazo!
Sé que muchas ya han comentado !! Pero estoy apunto de realizar una historia o con las vivencias de Sasuke y Sakura durante el tiempo en que viajaron juntos o las vivencias de Sasuke con aquellas mujeres no nombradas con las que estuvo en su etapa de locura...
o ambas no sé...
¿Que opinan? O será muy común ese tipo de tramas? jaja
