Capítulo 13: "Virtudes y defectos"

Han pasado tres semanas desde que las chicas comenzaron su entrenamiento. Clara ha hecho buenos avances con su entrenamiento, la meditación ha dado frutos y cada 2 días Fernan tiene un pequeño sparring con ambas, para mantener tanto cuerpo como mente entrenados. Johanna no mostraba mucho avance con la meditación, pero al momento del combate, el Zenku de ella se mostraba con mucha más precisión.

- Parece que eres de esas personas que muestran mejor su Zenku en movimiento. Dijo intrigado Fernan mientras descansaban.

- ¿Y eso es algo malo?, preguntó la mujer.

- No necesariamente, pero no tener el control absoluto tiende a convertirse en un punto negativo.

- ¿Por qué?

- Desgastas demasiada energía, al final terminas usando todo lo que tienes de forma poco eficaz

- Entonces tengo que seguir meditando...

- Es lo mejor si quieres mantener un buen uso de tu energía. Mira a Clara, desde que comenzamos ha mostrado gran control de su energía, aun cuando desconocía el Zenku

- ¿Acaso es una prodigio?

- No... no existen ese tipo de personas. Para controlar el Zenku debes tener conocimiento sobre tu cuerpo... un prodigio requiere de una condición innata y ese conocimiento que te digo no es algo con lo que se nace. Tampoco hay una predisposición a hacerlo mejor, ya que varía mucho dependiendo de los sentimientos de cada persona.

- ¿Entonces?

- Clara simplemente sabe mantener la calma de mejor manera que tú. Además, cuando hace sparring conmigo, tiende a desperdiciar energía mucho más fácil a comparación tuya... supongo que agitada debe perder el control de su calma.

La muchacha se encontraba meditando debajo del árbol. Era extraño, su Zenku era tranquilo, como debía ser, pero de vez en cuando se perturbaba.

- ¿Por qué le ocurre eso a Mara?

- Algo la debe molestar...

Las chicas fueron puliendo sus energías a un ritmo bastante bueno, pero la incomodidad de Clara se comenzó a manifestar cada vez más y más notoriamente. Johanna por su parte comenzaba a impacientarse, al mismo tiempo que su ansiedad por saber de sus poderes la hacía sentirse fuera de sí.

La muchacha había comenzado a tener problemas para conciliar el sueño y poco a poco se volvía recurrente en los mismos el ver a una sombra mover cadenas. Aquel día Clara tuvo una pesadilla similar a la que ocurrió el día en que salió de casa.

Aquella oscura habitación nuevamente se hacía presente, Clara estaba confundida...

- "Otra vez... aquella sombra"

- "Eres persistente niñita... no me desagrada del todo"

La sombra que vio aquel día hizo acto de presencia, esta vez con más nitidez, casi se podía sentir como algo real.

- "¿A qué te refieres"

El ente dio vuelta su cara, era algo terrorífico de ver, una sonrisa demoníaca y unos ojos rojos color sangre penetraron el cuerpo de la muchacha.

- "No seas ingenua..."

La confusión se acrecentaba aún más, la cara de Clara lo describía a la perfección. No entendía nada.

- "...debo tener un recipiente resistente, al fin y al cabo."

- "¿Un... recipiente?"

La sombra se levantó y tomó una forma humanoide, era como si Clara se viese a sí misma, pero no del todo. En lo que parecían ser sus manos había cadenas y en su tobillo izquierdo había otra más. Solo su pierna derecha era libre.

- "¿Realmente crees que tienes el control de tu cuerpo?"

El cuerpo de Clara se envolvió en el aura oscura. No podía hacer nada al respecto, ya que el miedo controlaba su mente.

- "Deberías agradecer que te dejó estar consciente la mayoría del tiempo..."

- "No entiendo... ¿tú eres...?

- "Así es muchacha ingenua... yo soy la Oscuridad."

Clara se sorprendió. Era primera vez que entendía el significado de aquella sombra en sus sueños.

- "¿Tú has estado detrás de todo?", preguntó la muchacha, con miedo, pero intriga a la vez.

- "Todo a su tiempo niñita... ya sabrás más cosas con el pasar del tiempo..."

Clara no podía mover un músculo del terror que sentía. La presencia ominosa del ente era suficiente para hacer que el más aguerrido guerrero se inclinara y mostrará pleitesía. Aun así, la muchacha preguntó...

- "¿Cómo controlas mi cuerpo?"

- "Por tus emociones niñita... eres demasiado fácil de predecir."

- "¿A qué te refieres?"

- "Si te alegras, lo haces muy efusivamente. Si te enojas, lo mismo. Eres un libro abierto del cual conozco cada una de sus páginas... En especial aquellas donde el enojo y el acorralamiento entran en juego..."

- "¿Quieres decir que siempre has podido tomar control?"

La sombra sonrió de manera tal que Clara entendió con facilidad el mensaje.

- "Pe.…pero si puedes hacerlo con tanta facilidad, ¿Por qué no me detienes ahora?, ¿Por qué me dejas entrenar si sabes que puedo llegar a derrotarte?"

- "¿Derrotarme?, no me hagas reír... un humano nunca podrá superar la fuerza de la naturaleza, eres una ilusa si crees que eso puede ocurrir. Además, ¿De qué me serviría detenerte y tomar control?, en tu condición actual yo no sería capaz de usar mi máxima fuerza, explotarías en mil pedazos..."

- "¡No me digas que-"

- "Vaya si eres lenta... te dejo que entrenes todo lo que quieras esa estupidez del Zenku para que te hagas más resistente... más fuerte... para que seas un recipiente perfecto, no como el anterior..."

Clara sintió un miedo profundo. Era algo que le quitaba la esperanza de seguir luchando por sacarla de su cuerpo.

- "Ahora... si quieres intentar esa idiotez que estás pensando... hazlo."

- "¡¿Qué?!"

- "Hazlo... solo te has puesto en el caso de que tu salgas vencedora. Pero ¿Qué tal si yo gano esa pelea?"

Clara entonces cayó en cuenta de lo que había hecho, de la resolución hacia el destino con la cual se había vinculado. El ente se echó a reír mientras la muchacha se encontraba en shock.

- "Será mejor que entrenes como es debido mi recipiente... si no, me veré en la obligación de acabar con tu patética voluntad..."

El "pie" derecho de la sombra se levantó y una gran ráfaga de energía se formó, acto seguido la Oscuridad gritó...

- "Ahora... ¡SAL DE AQUÍ RECIPIENTE INÚTIL!"

Un estruendo y una ráfaga enorme...

De vuelta a la realidad...

Clara despertó agitada, jadeando y con mucho terror. No pudo conciliar el sueño durante todo el resto de la noche y lo que era peor, la cara de la Oscuridad resonaba en su cabeza una y otra vez.

Mientras la muchacha se intentaba recuperar del susto, Johanna no podía conciliar el sueño pensando sobre sus propios poderes.

- "¿Por qué solo puedo usarlos cuando no pienso en usarlos?"

Se miraba sus manos, era una sensación muy extraña. Johanna nunca ha podido usar sus poderes con su total control. Hay veces en que salen y otras en donde por más que quiera, no los puede usar. Cuando robaba a los turistas en el Valle, sus poderes salían con mucha naturalidad, pero era algo que ella no podía controlar, se manifestaban por sí solos, casi como si su mente encontrara la necesidad de usarlos.

- "Mañana creo que le preguntare al cuatro ojos sobre esto..."

La noche pasó y ambas chicas amanecieron con cara de no haber dormido absolutamente nada.

- Hola Chi-

El ánimo de Fernan se derrumbó al mismo tiempo que vio a las mujeres totalmente deshechas. La señora Amaria inmediatamente se percató de la situación, por lo que antes de irse a trabajar, les dejo preparado un poco de café, para que pudieran tener más ánimo.

- Les deje café y en el refrigerador hay comida, no se coman todo, ya lo saben.

- Si, no se preocupe señora Amaria.

- Bueno, entonces nos vemos en la tarde.

- Aaa...

Clara apenas pudo decir adiós del sueño que tenía y Johanna lo mismo.

Mientras desayunaban, Fernan decidió que sería una buena idea tomarse el día de descanso, habían estado entrenando durante una buena cantidad de tiempo y ya era momento de detenerse un poco.

- Chicas, hoy descansaremos.

Clara preguntó un tanto desanimada.

- ¿Por qué?

- Llevan mucho tiempo sin parar en el entrenamiento, necesitan ver cuánto han avanzado sin necesidad de estar en ello.

Johanna, un poco más recuperada y sin tanto sueño arremetió.

- Cuatro ojos... ¿Por qué no soy capaz de usar mis poderes a voluntad?

- ¿A qué te refieres?

- Lo que te digo... desde que soy una niña no he podido nunca pillarle el truco. Hay veces que salen solos y otras donde por más que quiera no salen.

Fernan se quedó mirándole, luego de un trago de café, respondió.

- Lo más probable es que no te concentras lo suficiente para sacarlos.

- Pero si lo he intentado mientras me concentro.

- Una cosa es pensar en el poder, otra muy diferente es sentir el poder y concentrarlo.

- ¿Eh?, Johanna no entendió.

- Cuando utilizas tu elemento te concentras en el uso que le quieres dar y además de eso, sientes como el poder se mueve por tu cuerpo.

- Entonces... ¿es como el Zenku?

- Se parecen, pero en el Zenku importa mucho más la emoción que sientes, si es alegría, tristeza, rabia, desesperación, etc...

Johanna seguía teniendo cara de confusión, ante eso, Fernan pregunto.

- Dime, ¿cómo es la sensación que tienes cada vez que puedes usarlos?

- Es como si el aire recorriera mi cuerpo a mucha velocidad y se...

Johanna cayó en cuenta, nunca se había puesto a pensar seriamente en cómo sentía sus poderes.

- Se concentra en el lugar que habías pensado, ¿cierto?

- S.…sí.

- Ya lo tienes, intenta usarlo siguiendo esos lineamientos.

Johanna levantó su mano, se concentró para que el aire se acumulara en la palma sin salir eyectado.

- Eso es, sigue así.

El aire comenzó a acumularse, finalmente se generó una bola de viento concentrado, era genial, la respuesta a su duda estuvo bajo sus narices todo el tiempo. Pero, las cosas no fueron miel sobre hojuelas, 5 segundos después de haberlo logrado, el brazo de la mujer cayó exhausto a la mesa.

- Tal como imaginé, al haber usado tan esporádicamente tus poderes, tienes muy poca resistencia cuando los usas con intención.

- No me digas que...

- Tendrás que entrenar tus poderes también.

- ¡Ah maldición, más entrenamientos!

A Johanna no le gustaba para nada la idea.

- Hoy no es necesario que los hagas, pero sería bueno que idearas algo por tu cuenta

- ¿No me lo darás tú?

- Podría, pero entregarte todo en bandeja de plata no me apetece.

Fernan terminó su café, miró a la mujer y término.

- Aun así... la mejor manera de resistir más que la vez anterior es llevando tu cuerpo al límite, piensa en eso.

Clara estaba mirando por la ventana de la cocina, sus pensamientos eran difusos, por lo que le prestó poca atención a la conversación que tenían Fernan y Johanna.

- ¿Mara?, ¡Eh chica, espabila!

- Eh... ah, Jo'... estaba pensando.

- ¿Qué ocurre Clara?, desde ayer que noto extraña.

- Es... he tenido una pesadilla en la noche y no sé cómo reaccionar.

- ¿Una pesadilla?

- Creo que fue una... pero como se sintió, fue muy real.

Fernan se preocupó, acto seguido le pregunto a la muchacha.

- ¿Quién aparecía en la pesadilla Clara?

- La Oscuridad.