Declaración: Los personajes no me pertenecen, y la trama le pertenece a Quinn Loftis.
Capítulo 14: Trunks XIV
Después de varias horas y aun sin Trunks y Uub, Bardock ordeno a todos dormir un poco y a Pan que los llamara tan pronto como los otros regresaran. Chichi se enjugo las lágrimas mientras se despedía de su amiga, luego dejo que Goku la llevara al refugio de sus brazos.
-Ellos están seguros, Luna- susurro él.
-No van a estar a salvo hasta que estén aquí con su manada- Chichi siguió a Goku a su dormitorio, y sin más palabras se metió en la cama, acurrucándose en sus brazos. El sueño tardo un largo tiempo en llegar, mientras ambos esperaban a que sonara el teléfono.
11 Días Desde la Partida.
En algún momento en la madrugada al día siguiente, Vegeta dejó escapar un gruñido bajo desde su lugar contra el árbol. Bulla se levantó de un salto y Vados se quedó mirando a la bruma de la mañana. Pan se sentó desde su improvisada cama, frotándose el sueño de los ojos.
De repente Uub y Trunks salieron del bosque, una Bulma maltrecha y agotada en los brazos de Trunks. Vegeta salto a sus pies, lazándose hacia Trunks. Sus ojos estaban brillando y el gruñido saliendo de él era todo lobo. Trunks miro a su Beta y se dio cuenta que finalmente su lobo había ganado.
-Pan, retrocede- le dijo Trunks. Pan había empezado a moverse hacia Vegeta cuando él se lanzó hacia adelante, tropezando por su debilidad.
-Su lobo esta en control. Vegeta ha salido de vacaciones- le dijo Trunks con firmeza- Bulla, aparta a Pan.
Bulla obedeció sin rechistar, manteniendo un ojo cauteloso sobre Vegeta.
Vegeta le gruño a Trunks, el labio levantado y mostrado sus afilados y largos caninos mientras hablaba.
-Mía.
Trunks asintió.
-Sí, es tuya, pero está herida. Tienes que ser amable con ella.
Vegeta intento tomar a Bulma de Trunks, pero el no quiso ceder. Trunks bajo los ojos en sumisión, pero hablo con firmeza.
-Permíteme bajarla, Beta. No te perdonarías a ti mismo si la dejas caer.
Trunks se movió lentamente hacia el jergón donde Pan había estado acostada y coloco suavemente el cuerpo inerte de Bulma y la cubrió con una pesada manta.
Vegeta empujo a Trunks firmemente.
-No toques.
Trunks desnudo su cuello a su Beta.
-Me refiero a ella, conoce su daño, no la quiero para mí. Está muy enferma.
Vegeta se agacho junto a Bulma, y de una manera tierna que Pan nunca había visto en ningún hombre, aparto el cabello de su cara. El inclino y apretó la nariz contra su cuello, respirando profundamente una y otra vez. Paso las manos por su cabello con ternura y luego sobre sus brazos. Aparto la manta y paso las manos por sus piernas. Pan estaba confundida, la acción no era sexual sino muy posesiva.
-¿Qué está haciendo?- le pregunto Pan a Trunks.
-Poniendo su olor en ella. Tiene mi olor y el aroma de Uub. Dos machos en ella, es probable que lo esté volviendo loco.
Vegeta lucho por el control y estaba perdiendo. Su lobo la conocía. Tan pronto como Trunks se había vuelto visible, Vegeta había tenido ninguna oportunidad en contra de su lobo. Tomo todo de él evitar matar a Trunks cuando vio a su compañera en sus brazos. ahora, mientras miraba a su cuerpo inmóvil, tan débil y vulnerable, sabía que su lobo no la dejaría fuera de su vista.
Vegeta se volvió hacia Vados con sus ojos brillantes y mirada amenazante.
-Sánala- su voz era profunda y gutural, no humana en absoluto.
-Debemos llevarla, y a ti a un lugar seguro. Tenemos que cruzar el velo- Vados se volvió hacia Uub- me comunicare contigo cuando se el momento para que Marron y tu vengan. Hasta entonces, permanezcan fuera de vista. Ella no debe ser capturada, no importa que.
Uub asintió, luego miro a Vegeta, quien estaba arrodillado junto a su compañera.
-Perdónanos, Beta. No queríamos hacerle ningun daño.
Vegeta gruño.
-Tú sabes que no puedes razonar con su lobo, solo haz lo correcto. Esa es todo la disculpa que él va a necesitar.
Uub asintió una vez, luego se volvió y tomo la dirección en la que Trunks había emergido.
-Trunks, tendrás que llevar a Bul- le dijo Vados.
Trunks vio la mirada salvaje en los ojos de Vegeta.
-Lo siento, señora hada, eso no va a suceder. El arrancara la cabeza de cualquiera si la tocan.
Bulla dio un paso hacia Vegeta. Se puso en cuatro patas y se arrastró con la cabeza inclinada. Se detuvo a metro y medio de él y se aseguró que su cabeza estaba más baja que la suya.
-Beta, debemos moverla y tu estas demasiado débil. Por favor, déjame llevarla.
-Mía- gruño Vegeta.
-Sí, ella es tuya. Ninguno de nosotros quiere lastimarla. Tú nos conoces, lobo, puedes oler que somos de la manada. Confía en nosotros para cuidar lo que es tuyo.
Vegeta miro a Bulma, quien estaba luchando por respirar, luego otra vez a Bulla.
-Solo tú y la sanadora pueden estar cerca de ella.
Bulla dejo escapar el aliento que había estado conteniendo y espero a que Vegeta se levantara. Él se hizo a un lado para que ella pudiera llagar a Bulma. Tan suavemente como pudo, la levanto, interiormente haciendo una mueca por cuan ligara estaba. Bulma había perdido una cantidad significativa de peso y estaba muy frágil.
Cuando Bulla se volvió para enfrentar a los otros, se tensó cuando Vegeta dio un paso hacia ella. Pero el simplemente puso una mano suavemente sobre la pierna de Bulma, tan gentil con su compañera lastimada. Bulla se dio cuenta entonces que él no planeaba dejar su lado y que incluso no podía apartar una manos de ella ni por un segundo.
-Vamos- dijo Vados mientras que una vez más ella levantaba los brazos, provocando que el aire brillara- manténganse cerca.
Mientras pasaban a través del velo, Pan sintió una calida sensación de hormigueo. Cuando despareció, ella miro a su alrededor y se dio cuenta de que estaban justo donde habían estado.
-¿Nos fuimos a alguna parte?
Vados asintió.
-Sin importar a donde entre a Farie, este imitar el mismo clima y la misma imagen para los seres humanos.
-Extraño- murmuro Pan.
-No vamos lejos. Solo mantengan el ritmo- espeto Vados mientras tomaba un paso ligero.
Ellos habían caminado durante unos quince minutos cuando llegaron a una casa de piedra de dos pisos. El musgo había crecido sobre un lado de la casa, y las ramas de árboles se arqueaban sobre esta como una barrera protectora.
Varias chimeneas se alzaban desde la saliente inclinada y el humo bailaba desde cada una, flotando hacia el cielo. La puerta principal era arqueada y muy alta, había ventanas redondas a cada lado de la puerta.
Cuanto más se acercaban a la casa, mas sentía Pan como si estuviera entrando en una tierra encantada. Cuando llegaron a la puerta y Vados la abrió, Vegeta dejó escapar un gruñido.
-Trunks, entra y asegúrate de que esto es seguro para las mujeres.
Trunks asintió y dio un paso más allá de la sorprendida Fae.
Vados puso los ojos en blanco.
-He olvidado cuan molestos pueden ser los machos de su especie- le dijo ella a Pan y Bulla.
Bulla se rio entre dientes.
-Molestos es ser agradable. Si Bul estuviera despierta te daría una descripción muy colorida sobre lo que piensa de los machos.
-Creo que me va a gustar esta Bulma- Vados sonrió y su rostro pareció encenderse cuando lo hizo.
-Sin moros en la costa- Trunks saco la cabeza por la puerta. El busco la mano de Pan y no espero a que aceptara la suya, simplemente la agarro y tiro de ella hacia la casa.
Tan pronto como entraron, estaban en una sala de estar gigante. Una enorme chimenea de piedra estaba en la pared más alejada de la izquierda y un cálido fuego crepitaba y saltaba. El techo inclinado era un espacio abierto todo el camino hasta el segundo piso y había una barandilla que le permitía a uno mirar hacia abajo a la sala de estar.
Había una cocina en la parte trasera de la habitación con todos los electrodomésticos necesarios, y parecía tan extraño para Pan estar de pie en una casa en un reino diferente, mirando a una cocina aparentemente normal. Había un gran sofá y varias sillas mullidas cerca del fuego en un círculo, y en la pared alejada de la izquierda habían estanterías llenas de libros de diversos tamaños. En la pared del fondo, al otro lado de la cocina, había una puerta que daba a otra habitación.
-Bulla, lleva a Bul a ese cuarto de allí- le instruyo Vados mientras ella señalaba la puerta.
Bulla llevo su preciosa carga, con Vegeta todavía sosteniendo la pierna de Bulma, y la puso sobre la cama en la habitación. Era una habitación sorprendentemente grande como una cama con ruedas. Cuando Bulla bajo a Bulma, se dio cuenta de lo suave que era el edredón, y afelpado, mientras parecía envolverse alrededor de Bulma tan tiernamente como un amante. Había varias sillas en la habitación, un gran armario y otra chimenea. La habitación era cálida y, a pesar de su tamaño, muy acogedora.
Bulla observo como Vegeta se paraba junto a la cama, mirando a su compañera, con la mano aun en su pierna. Ella tomo una silla y la empujo hacia él.
-Beta, necesitas descansar- hizo un gesto hacia la silla.
El lobo de Vegeta todavía miraba a través de sus ojos. El asintió una vez hacia ella y se sentó, sin perder de vista a Bulma.
Bulla lo dejo allí sin molestarlo más. Vio que los otros estaban sentados en las sillas y el sofá alrededor del fuego.
Pan había colocado el teléfono en la mesa redonda de café en el centro de su círculo. Ella se dio cuenta que Pan debía haber llamado a los demás cuando escucho a Pan explicar a cerca de Bulma y Vegeta. Su rostro era serio cuando describió cuan maltratada se veía su amiga; lagrimas estaban deslizándose por sus mejillas. Trunks coloco una mano en la espalda baja de Pan y Bulla noto que sus ojos estaban brillando. Obviamente a él no le gustaba ver a Pan tan alterada.
-Nunca he visto a alguien tan cerca de la muerte, Chichi- Pan hipo entre lágrimas. Trunks finalmente tuvo todo lo que podía tomar, y atrajo a Pan a su regazo. Le susurro palabras de consuelo y acaricio su cabello suavemente.
-Va a estar bien, Pan mía- le dijo el suavemente.
Pan miro sus ojos color azul y aunque sabía que probablemente iba a arrepentirse, cedió y apoyo la cabeza en su pecho. Trunks dejo escapar un suspiro de satisfacción y la apretó con más fuerza.
-¿Vegeta esta con ella?- la voz de Bardock llego a través del teléfono.
-Si- respondió Vados- su lobo reconoció a su compañera. No dejara que nadie se acerque a ella.
-Eso es bueno- dijo Bardock, luego se enmendó- bueno que su lobo la reconociera.
-¿Así que no ha habido ningún cambio a pesar de que han sido reunidos? ¿Puede el amor de un lobo, es decir, su amor sería capaz de romper la maldición?- pregunto Chichi.
-¿El amor es lo que va a romper la maldición?- pregunto Trunks, habiéndose perdido esa conversación. Pan asintió contra su pecho- ¿Cómo puede algo tan simple romper algo tan poderoso?- Trunks sacudió la cabeza.
-¿Simple?- jadeo Pan mientras se sentaba abruptamente y se volvía a mirar a Trunks- ¿crees que el amor es simple?
Los ojos de Trunks se abrieron ante la fiereza en sus ojos y la firmeza en su voz. Un ciervo encandilado por los faros.
-Aquí vamos- ellos oyeron a Milk murmurar en voz baja.
-¿Cómo puede sorprender a cualquiera de ustedes que el amor pueda romper la maldición?- se dirigió Pan al grupo, sus ojos moviéndose de persona en persona. Luego se quedó mirando el teléfono como si pudiera ver a través de este- Ustedes, ¿de cuyo componente genético los obliga a amar tan profundamente que ni siquiera pueden sobrevivir sin su compañero? no es ninguna coincidencia eso del dicho de que: " El amor lo conquista todo". Es una historia tan antigua como el tiempo.
Milk resoplo.
-Has estado esperando para usar esa línea.
Pan rio brevemente.
-Por fin me llego mi día- se puso seria y sus ojos se volvieron a Trunks- no hay nada simpe en algo que puede llenarte con la alegría más grande que alguna vez has conocido. Puede hacer que los hombres construyan ciudades, aplasten enemigos, busquen maneras de mover montañas, y pongan incluso al más grande de rodillas. No hay nada sencillo sobre algo que puede rasgar a la mitad las propias costuras de tu alma, triturar cada pedazo de dignidad que has tenido, y quitar cada inhibición de quien eres.
Trunks se inclinó hacia adelante y extendió la mano hacia la chica que se había convertido en mujer delante de sus ojos.
-Pan- susurro él.
Ella se apartó de el en una rara muestra de seriedad, haciendo caso omiso de su mano, mirando se nuevo al teléfono.
-Goku, ¿crees que la maldición habría funcionado en ti? ¿Crees que podrías haber olvidado a tu compañera?
Goku negó con la cabeza.
-No. No ya habiendo realizado los Ritos de Sangre y el vínculo entre nosotros estando completo, pero sospecho que la maldición no funcionaría sin el amor entre los dos. Estas en la cierto, Pan. No hay nada más poderoso que el amor. Mi alma y la de Milk se han hecho una a través de nuestro vínculo. No las tinieblas podrían conquistar la luz con la que nos cubre el amor.
-Está bien, yo estoy contigo- concordó Chichi- pero, ¿Cómo conseguimos que un hombre que no recuerda a su compañera recuerde que la ama?
-El va a tener que vincularse con ella- hablo Vados.
Todas las cabezas se volvieron hacia ella.
-Es la única cosa que restablecerá el vínculo cortado y, ostensiblemente, traerá los recuerdos de Vegeta.
Bulla se inclinó hacia adelante en su silla, apoyando los codos en sus rodillas.
-Bardock, no será difícil convencer al lobo de Vegeta de hacer los Ritos de Sangre, pero Vegeta es otra historia. Él quiere recordar a Bulma, él quiere amarla. Querer y hacer son dos cosas diferentes.
-Pan- fue la voz de Bardock la que ellos escucharon esta vez.
-¿Si?- respondió Pan.
-Necesitas hablar con Vegeta. Tú puedes ser capaz de llegar a él.
-Voy a intentarlo.
De repente oyeron un gruñido mortal y el sonido de algo golpeando el suelo duro.
Pan se dirigió en dirección a la habitación, pero Trunks la agarro por la cintura.
-Tú no vas allí con un lobo enfurecido.
-Trunks, suelta. Es mi mejor amiga la que está allí. Vegeta no va a hacerme daño.
-Pan, ¿Qué ha pasado?- la voz de Bardock trono a través del altavoz.
Bulla levanto el teléfono y comenzó a hablar mientras se dirigía en dirección de la habitación, siguiendo a la luchadora Pan y, al parecer, al enojado Trunks.
Entraron a la habitación y Bulla casi dejo caer el teléfono.
-Alfa, vamos a tener que llamarte luego- antes de que el pudiera contestar, ella termino la llamada y miro, horrorizada, a un Vegeta cubierto de sangre y a una Bulma sin vida.
