1
Loki estaba bien.
Una sanadora lo curó y murió antes de dar un paso fuera.
Ahora el cuidado que Loki requería, Odín debía dárselo. Agradeció que Loki se desmayara y nunca viera a la sanadora.
Tomó las pálidas manos de Loki preguntándose cómo el monstruo de Laufey había podido tener un hermoso hijo.
2
Sif no era tonta. Ella juraba haber visto a una mujer entrar por los pasillos junto a Odín que parecía bastante alterado. Como también juraba que nunca la volvió a ver salir.
Esperó a que Odín saliera de sus aposentos, lugar donde siempre entraba. Estaba harta de no saber qué cuidaban. Quería saber por qué Odín se la pasaba tanto tiempo ahí dentro, por qué comía ahí, por qué no dejaba que ni la servidumbre limpiara esa parte del palacio.
—No voy a ser cómplice de esto, Sif—exclamó enojado Hogun. A él no le importaba lo que cuidaban pero sí le importaba lo que su amiga estaba a punto de hacer: traición. Era sabido por todos los guardias que nadie debía entrar ahí, ni ellos mismos.
—Sólo dame una oportunidad…
