¿Qué había dicho? Yuuri no alcanzó a procesar las palabras del otro cuando este ya había encontrado sus labios, juntándolos con los propios. Al principio el azabache no se movió, se quedó estático como si no supiera que hacer, pero después de sentir como el rubio mordía levemente su labio inferior comenzó a corresponder el beso. El chofer del taxi solo los miraba por el espejo retrovisor, un poco impactado por que la discusión de los dos chicos hubiera acabado de esa manera.
El beso fue corto, pero se quedaron un momento con los ojos cerrados y sus narices juntas, sin sentir la necesidad de decir nada— disculpen —el taxista no quería interrumpirlos, pero habían llegado a su destino y los pasajeros debían bajar. El chofer casi los deja ir sin pagar al ver una verde y molesta mirada sobre él, era como si fuese a golpearlo por interrumpir el momento.
—Lo lamento —Yuuri intercedió al darse cuenta de que el rubio aún guardaba parte de su programación asesina— no nos habíamos dado cuenta que llegamos ¿Cuanto es?
El conductor recibió el dinero y los pasajeros se bajaron, Yuri inmediatamente tomó la mano del azabache para llevarlo dentro del departamento. Estaba con un poco de delirio de persecución, sentía como si cualquiera pudiese venir y quitarle al cerdo, tal cual lo había intentado hacer el rubio pervertido. Puso cara de asco al recordar como intento besar a Yuuri.
El rubio pensaba en qué hubiese pasado de no seguir a Yuuri o de habérselo llevado apenas vio como Chris se recostaba en el pasto junto a su hermoso humano. Si en ese momento no hubiera bajado la guardia al ver al azabache tranquilo sobre el césped y mirando las estrellas, podría haberlo arrastrado a casa antes de tener que imponerse en aquel café. No lo negaría, le había gustado ejercer su fuerza contra otro, pero no era lo adecuado, ni para lo que se suponía estaba programado.
Llegaron al departamento y ambos se sentaron en el sofá, se hizo un silencio incomodo donde ninguno de los dos se atrevía a hablar.
Yuri pensaba en si el otro estaba molesto por la escena en el café o quizás estaba orgulloso por haberlo salvado de ese hombre. No, definitivamente Yuuri debía sentir de todo, menos orgullo porque su humanoide atacara a quien quería besarlo, además de que el azabache se veía dispuesto a aceptar ese beso. Yuri se sintió hervir por dentro, aunque no literalmente. El recordarlos tan cerca le desagradaba. Debían hablar y aclarar todo de una vez.
Por su parte Yuuri estaba muy nervioso, se sentía culpable por haber escuchado a escondidas y por malinterpretar la situación. Además se sentía contento porque el rubio fuese a salvarlo igual que el matón de la clase que va por la chica nerd. Si bien eso no sonaba muy romántico, a Yuuri le gustaba. En ese momento hubiese dejado que el rubio gruñón golpeara al rubio pervertido, pero no era justo, Chris no lo había obligado a hacer nada, por lo que no tenía porque pagar el precio de un celoso robot ¿Celoso? Entonces Yuri también podía sentir celos, esto causaba gritos internos en el japonés.
Ambos chicos seguían en silencio, solo pensando un montón de cosas sobre ese día. En un momento sus miradas se cruzaron, quedándose clavadas la una en la otra, el rubio por segunda vez volvió a acercar su rostro al de Yuuri, dispuesto a besarlo nuevamente.
Yuri necesitaba sentir los labios del otro, se sentía más seguro cuando sus bocas permanecían pegadas, era como si el mundo desapareciera y solo fueran ellos dos; sin rubios, ni platinados que le robaran a su humano. Justo cuando estaba a un centímetro de lograr su objetivo, Yuuri habló— ¿Qué somos? —fueron palabras expresadas en un tono muy bajo, casi como un susurro. Yuri observó con atención y el japonés tenía los ojos cerrados, dispuesto a recibir su beso, pero al parecer la pregunta escapó de sus labios antes.
Yuri no retrocedió, pero tampoco avanzó más— ¿Qué quieres que seamos? —preguntó en el mismo tono de voz que el otro, el rubio vio como Yuuri levantaba lentamente sus párpados dejando ver sus ojos con matices rojizos. Yuuri tampoco retrocedió ni avanzó, se quedó quieto en su lugar, ambos mirándose a los ojos y sintiendo sus respiraciones muy cerca.
El japonés abrió su boca para decir algo, pero se detuvo antes de que las palabras salieran cerrando su boca. Yuri no sabía cómo ser cariñoso, pero ya era hora de aprender ¿Cuánto daño habrá sentido su humano como para no poder hablar de sus sentimientos libremente? Yuri entendió que para el otro esto era difícil, así que con su mano derecha acuno la mejilla del azabache, dando pequeñas caricias con su pulgar "todo está bien" dijo el rubio juntando sus frentes.
Yuuri quería avanzar, quería dejar los recuerdos como lo que eran y que solo estuvieran en su memoria para recordarse que se puede ser feliz. Dio un suspiro— podríamos… —tomó aire, no sabía por qué se le hacía tan difícil si ya habían compartido la cama, aunque hubiese estado mas desinhibido por el alcohol— podríamos intentar ser… ¿Una pareja? —su voz sonaba titubeante.
Dicen que los polos opuestos se atraen, que las parejas deben complementarse, lo que le falta a uno lo tiene el otro. Yuri sabía que la carencia más grande del azabache era la confianza en sí mismo, en cambio a él le sobraba aquello— ¿Eso es lo que quieres? Si es así dímelo, no me lo preguntes —dijo Yuri tomando un poco de distancia y cortando el contacto. Quería que el japonés se sintiera seguro de decir lo que quería, y no se refería a que quería de cenar o a donde quería ir, se refería a algo más profundo, a los sentimientos de Yuuri. Necesitaba que Yuuri aprendiera a expresar libremente lo que sentía, lo extraño es que él tendría que enseñarle. Él, que tenía sentimientos creados artificialmente debía enseñarle a un humano quien los tenía naturalmente, como debía externalizarlos. Esto iba a ser difícil, pero Nikolai le había dicho que estaban conectados, el dueño debía tener una conexión con su robot para que este pudiese sentir.
Yuuri se puso nervioso al ver que el rubio se alejaba, no era mucha la distancia ya que solo había tomado su posición inicial, encontrándose sentado junto a él, pero el japonés temía hacer algo mal por lo que bajó la cabeza mirando sus rodillas, ya estaba asumiendo que estaba enamorado y no le importaba que fuera de una máquina. Lo único importante aquí era que lo correspondían y eso no cambiaría ¿Cierto?
¿Y si solo era parte de su programación? Que importaba, si Yuri decía sentir algo por el ¿Qué hacía que no fuese real?, ¿Acaso una prótesis en una persona era menos real por no ser hecha de carne y huesos? No, era real porque cumplía la misma función que la parte faltante. Bajo ese concepto si a una máquina le faltaban sentimientos y luego se los programaban, esto significaba que eran igual de reales que los que tenían los humanos, después de todo, lo que una persona siente también se puede comprobar científicamente.
El japonés reunió valor para expresarse correctamente, mirando al rubio a los ojos dijo— Yuri, también me gustas así que… ¿Quieres ser mi novio? —aún estaba nervioso, pero intentó mantener su voz firme para que no se notara— porque yo si quiero que estemos juntos —Yuuri sintió como si tuviese un peso menos sobre sus hombros al haberse confesado y soltar parte de lo que quería decir. Sonrió orgulloso de sí mismo.
—Sí quiero —la respuesta del rubio fue automática. Si hubiese tenido corazón, estaba seguro que lo sentiría lleno después de las palabras de su humano, pero este solo era uno de los tantos niveles a pasar. Yuuri le había dicho que le gustaba, pero el rubio quería llegar a un punto donde ambos pudieran decirse que se amaban.
Sellaron el pacto con un suave beso en los labios mientras ambos sonreían. Hablaron un poco más sobre lo que harían de ahora en adelante— creo que debemos ir lento —Yuuri quería que la relación se diese poco a poco, como un noviazgo entre dos jóvenes que apenas se conocen.
— ¿Lento? Pero si ya hasta te foll- —no alcanzó a pronunciar la "e" pues el japonés le había tapado la boca.
—Quiero que empecemos de cero, necesitamos que esto crezca poco a poco —Yuri bufó molesto, quería volver a llevarse al cerdito a la cama esa noche, pero al parecer los planes del azabache eran otros. Yuri no tenía necesidades físicas, solo sentimentales, por lo que tener sexo con Yuuri solo le hacía sentir placer cuando el otro así lo sentía.
—Bien —el rubio de verdad estaba molesto.
—Yuri, podemos besarnos, abrazarnos y tomarnos de las manos-
—¿Como niños de kínder Garden? —interrumpió el rubio en tono burlón.
—Exacto, como niños que interrumpen cuando otros hablan —Yuuri quería que el otro entendiera que él quería una relación con todas sus letras, no solo sexo ocasional.
—Está bien, entiendo —Yuri se guardó el coraje que sentía y se tiró hacia atrás en el sillón, agarrando a Yuuri del brazo y arrastrándolo con él en un abrazo. El japonés se dejó hacer, al estar en los brazos del rubio se sentía protegido del mundo.
Estuvieron en esa posición un buen rato, hasta que se escucharon los ronquidos de Yuuri. El rubio rio despacio, recién comenzaban su relación y el otro ya se había dormido, de todos modos lo entendía, había sido un día largo y ya eran las dos de la madrugada y al otro día su humano debía trabajar, así que tenía que dormir bien.
¿Dormir? Repentinamente paso una idea por el rubio, se acostaría junto a Yuuri en la cama, ahora podía tener ese privilegio sin tener que buscar excusas. Tomó al japonés en brazos y lo traslado a la cama, una vez ahí le quitó la ropa y le puso un pijama, acto seguido se desvistió y también se puso una pijama. Acomodó al azabache de tal manera que pudiera abrazarlo por la espalda mientras dormía, sonrió al escuchar como el otro lo llamaba en sueños, a él y no al otro. Besó su cabeza y cerró los ojos simulando dormir.
Esa noche sintió como si soñara, podía verse feliz junto a una persona que no podía reconocer, que se veía algo borrosa, pero se notaba que era de más edad. Esa persona le sonreía cálidamente y una sensación extraña invadía su pecho. Sabía que era amor, pero no era el mismo que sentía por Yuuri; este sentimiento era igual, pero diferente a la vez. Se acercó a un espejo y pudo verse con el cabello hasta los hombros y más bajo de lo que era realmente, con la yema de los dedos toco el reflejo intentando entender el sentimiento que lo invadía repentinamente, tenía ganas de llorar, como si extrañara a alguien. Detrás de él se reflejo la otra persona, esta vez además de su sonrisa, pudo distinguir unos ojos llenos de cariño— Yuratchka, feliz cumpleaños —dijo la voz tras él, volteo para verlo mejor, alcanzó solo a girar su cabeza y…
—Ri… Yuri… —se escuchaba una voz lejana, no quería abrir los ojos, necesitaba ver quien estaba en esas imágenes que su memoria interna le estaba brindando, pero no pudo volver a reproducir aquella "película".
Abrió los ojos encontrándose con los de Yuuri—pensé que te habías dormido —dijo el rubio para luego darse cuenta que había amanecido ¿En qué momento sucedió?
—No sabía que ustedes podían dormir —Yuuri acercó una mano a la mejilla del rubio— tampoco sabía que podían llorar —dijo limpiando un par de lágrimas que se habían deslizado por el rostro del contrario. Yuri llevó sus dedos a ese lugar y pudo sentir que estaba húmedo, se sentía confundido ¿Qué habían sido esas imágenes y porque lo hacían sentir extraño?
Yuuri lo observaba con detenimiento ya que tampoco entendía que era lo que había sucedido.
Continuará…
