Capítulo 14: "Clark Dempsey"

Clara había sembrado la incertidumbre en el entrenamiento, pero el trío ubicado en Girasol no era el único con problemas durante esas semanas.

Mallago es una capital fría, muy fría de hecho. La mayoría del tiempo está nevando y cuando no, está lloviendo o nublado. Clark detestaba ese clima, pero le gustaba lo tranquila que era la ciudad, además de que su arquitectura, muy similar a la que tiene Nueva York en nuestro tiempo, era muy llamativa, cosa que a Clark le agradaba mucho.

Edificios altos, que normalmente servían como oficinas o bloques de departamentos que emparejaban con avenidas muy anchas. La gente vive de aquí para allá, siempre ocupada en sus cosas, pero también preocupada de su entorno. No es raro ver en Mallago a una persona cuidando de un árbol o de alguna planta que esté cerca de su hogar. En general, la ciudad mostraba mucho de cómo era el estilo de vida antes de la guerra, dejando incluso como un monumento histórico los restos de la "Plaza Roja", que poca semejanza tiene con la actual, debido a los incesantes ataques durante el conflicto.

- ¡Maldición que frio que hace!

El viento que corría casi le quita la gorra que llevaba puesta.

- Como detesto este clima...

El hombre se dirigía hacia su departamento, ya era de noche, pero aún había mucha gente comprando y conociendo la ciudad, al fin y al cabo, era preciosa a esa hora del día.

Mientras iba refunfuñando por lo fría de la noche, se percató de un alboroto que había en la salida de una tienda. Mucha gente se comenzó a aglutinar cerca.

Minutos antes...

Las calles estaban llenas, de pronto una persona tiene un choque con otra.

- ¡Fíjate por donde vas!

- Disculpe señor, no me-

El tipo le dio un empujón. La persona que se estaba disculpando iba cayendo al suelo, pero antes de hacerlo uso poderes elementales de aire.

- ¡Así que un elemental!

El tipo que había dado el empujón dio una sonrisa de satisfacción...

De vuelta al presente...

- ¡Que me sueltes cabrón!, dijo una persona, Clark comenzó a acercarse, pero no podía distinguirlo

- Ni pensarlo..., replicó la otra persona, quien era enorme. Fácilmente media unos dos metros.

Los dos tipos estaban peleando casi al punto de estorbar el tránsito, el gigante llevaba un brazalete, cuestión que Clark reconoció inmediatamente, ya que para ese instante estaba lo bastante cerca.

- "Maldición, otro disidente... aunque podría servir para calentar el cuerpo". Dijo en su mente el hombre mientras se emocionaba con la idea.

La pelea que llevaban los 2 tipos era muy desigual. Aun así, quien estaba siendo atacado no parecía tener muchos daños, pero lo tenían muy cerca del borde la vereda.

- ¡Qué te parece si acabamos con esto, pedazo de mierda!

El tipo con el brazalete se disponía a darle el golpe final y mandar al otro directo contra el tránsito, pero justo antes de que el golpe asestara, Clark aparece entre medio de los dos. El golpe dio en el antebrazo del hombre, lo cual hizo retumbar el lugar y generó una gran estela de viento que se propagó, su gorra salió volando por los aires.

- Un segundo más y lo mandabas al patio de los callados.

- Tsk..., el tipo retrocedió inmediatamente.

La gente comenzó a murmurar, la mayoría preguntándose si acaso aquel personaje que había aparecido era el famoso Clark Dempsey, aquel que había derrotado 5 disidentes de un solo golpe.

Clark miró a su alrededor y gritó.

- Alguien llame a la policía y una ambulancia, luego salgan de acá lo antes posible.

El tipo le miró con odio, se sintió pasado a llevar.

- ¡¿A qué viene esa confianza pedazo de mierda?!

Clark sonrió y se preparó para pelear. Su habilidad era abismalmente mejor que la del disidente, por lo que era pan comido.

- ¡No te lo creas tanto!, seguido del grito un puñetazo con la derecha con mucha furia intentaba abrirse paso en la cara de Clark.

El hombre esquivó el golpe, pero el disidente lanzó una combinación con la izquierda y una patada. Esquivados con facilidad. No era rival.

- ¡Vamos, vamos!, decía Clark mientras esquivaba los golpes.

Las pocas personas que se quedaron comenzaron a grabar la situación. Era todo un espectáculo ver lo que estaba haciendo Clark, además, para ese momento el tránsito ya se había detenido y los policías comenzaban a llegar al lugar.

Sumido en la desesperación, el disidente lanzó una ráfaga de aire con Zenku, el cual estaba potenciado con el brazalete. El ataque fue tan predecible que Clark decidió acabar con la pelea en ese preciso instante. Esquivando en un sprint corto la ráfaga del ataque, se abalanzó sobre el disidente, quien era notoriamente más alto.

- ¡No te burles del Zenku...

No termino la frase cuando un golpe con la derecha asestado con gran precisión en el hígado, seguido de un izquierdazo en la mandíbula hicieron caer al gigante. La fuerza de Clark era inhumana.

- ...de esa manera!, terminó la frase el hombre mientras se limpiaba las manos aplaudiéndolas hacia arriba y hacia abajo.

La pelea había sido de un solo lado. Clark no lo sabía, pero las cartas de un juego fatal estaban echadas. Desde lo alto de uno de los edificios de alrededor, Sara, quien había llegado hacía unos días a la ciudad, contempló la contienda.

- Fufufu... será interesante...

Los policías llegaron al lugar. Estuvieron unas horas, donde le hicieron preguntas a los testigos y a Clark. Terminadas las mismas, el hombre se disponía a irse, pero fue interrumpido por la Jefa de Policía de la ciudad.

- ¡Señor Dempsey!

El hombre se giró.

- ¿Qué sucede jefa?

- Te has hecho todo un famoso, ¿Eh?

- Y que lo diga, parece que me ven y comienzan a emocionarse.

- Ya, igual da un poco de envidia que te lleves todo el mérito.

- ¿Envidia?, no creo que lo haga mejor que ustedes. Son bastante respetados por la comunidad por hacer bien su trabajo.

De las pocas cosas que sí variaron en el tiempo. Luego de la guerra se definió que todos los policías (desde el alto mando hasta los que patrullan) recibirán el mismo sueldo y la obligación de hacer una prueba de vocación para entrar. Caso excepcional es aquel al que se le otorga su placa por su buena labor en la comunidad. Aun así, había algunas manzanas podridas, eso es innegable, pero normalmente se les encontraba con facilidad.

La conversación continuó...

- Aunque no lo decía por eso solamente. La jefa miró al hombre con algo de preocupación

Clark sonrió un poco nervioso, acto seguido tomó su gorra del suelo, ya dispuesto a marcharse.

- Bueno, si me permite te-

- No, espera un poco.

- ¿Qué ocurre ahora?

No es que se molestara con la jefa, pero si comenzaba a impacientarse, el frío volvía a su cuerpo.

- Hace unos días me llamo Daniel, el jefe de Gesia. Me dio algo de información nueva acerca de los disidentes.

- ¿Y Bien?, preguntó Clark intrigado.

- Pues, al parecer los cabezas del grupo se han comenzado a mover.

La mujer sacó de su bolsillo un sobre, no era voluptuoso por lo que Clark supuso que era una carta. Error, se trataba de una fotografía.

- ¿Recuerdas haber escuchado sobre una masacre que ocurrió hace unos días en una de las residencias de la ciudad?

Clark miró extrañado a la jefa.

- Si, escuche que dejaron los cuerpos en un estado deplorable y que solo atacaron a elementales.

La jefa entonces apretó el sobre.

- Pues parece que no solo se conformaron con eso...

- ¿A qué te refieres?, preguntó Clark, intrigado.

- Mira por tu propia cuenta

La jefa le entregó el sobre, un poco temerosa. El mismo decía que venía de parte de un anónimo.

Clark lo abrió y vio la foto. Alguien había sacado una imagen muy cruda de la masacre en contra de los elementales, era asquerosa de ver, quien lo hizo estaba realmente retorcido de la mente.

- ¿Tienen idea de quien les pudo enviar la imagen?, Clark se notaba asqueado, las piernas le temblaron por un momento, más por el impacto de la imagen que por miedo.

- Nos llegó como carta anónima y aunque hemos intentado descubrirlo, no hemos logrado nada, aunque sospechamos que es uno de los altos mandos...

La jefa estaba notoriamente nerviosa, en lo que intentaba recomponer su compostura, continuo.

- ... pero lo peor no termina ahí. Mira detrás de la foto...

Clark giro la fotografía, lo que decía era espeluznante.

- ¡EL SIGUIENTE SERÁS TÚ CLARK DEMPSEY!

Estaba escrito con sangre, probablemente de una de las víctimas de la masacre.

- Vaya, así que sí que me conocen..., Clark cambió su expresión facial. Era algo difícil de describir.

- Por eso te dije que te has hecho famoso últimamente. Deberías andar con cuidado Clark.

El hombre parecía no tener un ápice de miedo, es más, parecía que la idea de encontrarse con alguien así de atrevido le llamaba la atención.

- Supongo que podre tener mi revancha por aquello que me hicieron hace años, ¿No?

Algo en esa última frase sonó frío, tanto como el clima.

- Vaya...

Julia Díaz era el nombre de la jefa, quien ese momento quedó sorprendida.

- Bueno, cuídate, eso es todo lo que te pido.

- No te preocupes tanto Julia, estaré bien.

El hombre se marchó a su departamento, pensando en la fotografía. No quería volver a verla sino hasta que estuviera en su hogar.

Al llegar, su amigo de cuatro patas lo recibiría con la mayor de las alegrías. Un perro muy alegre, de color café oscuro.

- ¡Guau!

El perro se abalanzó hacia el hombre y en dos patas le movía la cola, era éxtasis puro.

- ¡Vaya Peludito, sí que estás contento de verme hoy!

- ¡Guau!, ¡Guau!

Luego de darse un baño, comer, darle comida a su amigo y descansar viendo tele, Clark se dedicó a contemplar la fotografía.

- Es...

Recordó el día en que intentaron experimentar con él. Clark fue disidente hasta poco después de empezada la cacería de elementales, pero un día lo usaron como conejillo de indias. Luego de eso lo dieron por muerto, grave error.

Mientras tuvo el recuerdo, Clark se tomó el brazo donde recibió el puñetazo.

- Vaya si pegaba fuerte el cabrón...

Luego de unos minutos viendo la brutalidad de la imagen, Clark pensó.

- "¿Será que se acordaron de mí?... vaya panda de pedazos de mierda"

Clark no sólo guardaba un gran resentimiento hacia los disidentes, en general, le guardaba resentimiento a esa estúpida forma de pensar que tenían.

El hombre se fue a dormir, el día que se le avecinaba no lo podría haber vaticinado ni Nostradamus.

Clark trabajaba en una florería, una de las más grandes de la ciudad. A él le gustaba mucho el olor de las flores por la mañana por lo que sus días en ese lugar eran muy apacibles, le encantaba su trabajo.

- ¡Eh Clark, buen trabajo apaleando a ese idiota anoche!

El hombre que le hablo era el dueño de la florería, Henry Axor.

- Vaya, parece que se esparció la noticia muy rápidamente... Clark no se notaba tan animado como siempre.

- Y que lo digas chico, todo el mundo habla de ti hoy.

El hombre comenzó a preocuparse. No le molestaba el hecho de que se hablara de él, pero si le molestaba el recuerdo de la fotografía, que había llegado debido justamente a esa "fama" que había estado ganando. Clark estuvo muy callado durante todo el día, como si un gato le hubiera comido la lengua. Ya cuando era hora de cerrar, el dueño le pregunto a Clark.

- Hoy has estado muy callado, ¿pasa algo malo Clark?

- No... no es nada señor Axor, solo que no me he sentido muy bien estos días.

- Clark... sabes bien que si te sientes mal puedes decírmelo

- No se preocupe, ya se pasará.

Clark sonrió, pero la verdad era que no quería involucrar a nadie en sus problemas, no era necesario.

Ya era hora de volver a casa, pero la sensación que tenía era diferente a la de otros días, sentía como si alguien lo estuviera siguiendo. Clark mantuvo su camino normalmente, hasta llegar al barrio donde vivía. En ese momento sintió un ruido proveniente de unos callejones cercanos a los departamentos donde residía.

- ¿Pero que-

Desde el callejón apareció Peludito. El perro apenas se podía mantener en pie. Clark salió inmediatamente en rescate de su perro.

- ¡No,no,no!... decía Clark mientras corría con el perro en sus brazos.

Las heridas que tenía su pequeño amigo no eran mortales, pero si no se trataban con rapidez, podían llegar a serlas. El hombre llegó a la veterinaria más cercana que tenía. Abrió con vehemencia la puerta, el perro comenzaba a sucumbir.

- ¡ALGUIEN POR FAVOR AYÚDEME!

Inmediatamente tomaron al animal. Pasaron las horas, angustiosas. Clark comenzó a unir los cabos sueltos sobre quién pudo haber hecho eso a un inocente animal.

- "Son... son unos monstruos"

El doctor apareció enfrente de él, Clark se paró y pregunto, o al menos eso intento hacer...

- ¿Doctor... el...

- No te preocupes, él está a salvo

Alivio, eso fue lo que sintió Clark en ese instante.

- Pero, en su pierna delantera derecha tenía una herida demasiado profunda, por lo que...

El hombre se quedó helado...

- ... tuvimos que amputarla.

Clark apretó los puños, fue un golpe devastador. El perro se quedaría unos días en la veterinaria, tomando cuidados para que sus heridas sanarán al ciento por ciento. La noche sería triste, solitaria.

- ¿Qué culpa tenía el?, Clark volvió a apretar los puños, su rabia y frustración eran inmensas.