Capitulo 13: Los que quedan Atrás
-Uh...que...que fue lo que...?-
-¿Despertaste?-
Jin abrió los ojos mientras que la luz que la cegaba daba paso a formas cada vez mas definidas. Parecía encontrarse en una casa abandonada, apenas iluminada por unos cristales que sobresalían del suelo. Lo extraño es que por las ventanas no se veía el cielo, sino algo que parecía ser una cueva iluminada por la misma luz verdosa que provenía de los cristales del suelo de la casa. Podía oír las voces y pasos de algunas personas fuera de la construcción.
Pero por sobre todo, lo que mas destacaba del lugar era la silueta encapuchada que se hallaba delante suyo, dándole la espalda... -¡Tú!-
El enojo de la joven quedó a medias, pues ella se dio cuenta que algo la envolvía restringiendo su movimiento... Sus brazos y piernas envueltos por rocas que la aprisionaban firmemente contra una pared.
-No desperdicies tu energía.- sentenció el joven mientras volteaba hacia la cautiva. -no te vas a zafar.-
-¿Que es lo que pretenden? si crees que podrás obtener un rescate, te aseguro que te vas al llevar una gran decepción al saber que solo soy una chica mas de la Ciudad Baja. No te darán ni una moneda por mí.-
-Exactamente, solo eres una chica mas de la Ciudad Baja... Que se hallaba en medio de la fiesta mas exclusiva del Reino Tierra- contestó cinicamente el sujeto, al tiempo que se quitaba la capucha -no malgastes tu tiempo intentando engañarme, no te funcionará. Sabemos todo sobre tí, Jin de Ba Sing Se.-
Jin pudo observar que la identidad de su captor era la de un muchacho, de no mas de 20 años cuanto mucho. Su cabello negro era corto pero revuelto, parecido a como Zuko lo llevaba cuando se hacía pasar por "Lee", con la excepción de que llevaba una fina trenza al costado que caía sobre su hombro y su piel era mas oscura, de color oliva.
El joven caminó hacia un costado, hacia una mesa solitaria que se hallaba en la habitación -Sabemos de tu relación con el usurpador... Por si no fuera ya bastante vergüenza la que ha traído a la Nación del Fuego al robar la corona y rindiéndose ante el Avatar como un cobarde.-
-¡Oye!- espetó Jin -¡No me interesa lo que digas sobre mi, pero no toleraré que hables así de Zuko! ¡No cuando el esta esforzándose para crear un mundo donde no debamos vivir afligidos por el horror de la guerra!-
-Habla por ti misma.- respondió el joven con una sonrisa escéptica mientras tomaba unos frascos.
Jin no pudo comprender que clase de persona estaría contenta con la guerra. Solamente se le podía ocurrir que era un demente o un monstruo. -¿Que quieres decir?-
-Que deberías pensarlo dos veces antes de ir por ahí tan segura de que esta época es un "felices para siempre" para todo el mundo.-
Jin seguía sin poder comprender a su interlocutor, pero este guardó los frascos en una pequeña bolsa y se fue de la habitación sin dirigirle la mirada a su cautiva.
-¿Que quieres decir con que no puedo ir?- reclamó el joven con el ceño fruncido -Yo mismo hice la aplicación para poder unirme a la misión. ¡Hasta me recomendaron!-
La oficial, una mujer claramente mayor que el, ignoraba sus reclamos mientras terminaba de preparar su bolsón -Lo sé, pero aún así es mejor que no vayas. Lo solicité personalmente.-
-¡¿Que?!- respondió el joven con incredulidad -¡¿Como pudiste?! ¡Sabes que merezco estar ahí!-
-Eso no tiene nada que ver, Rokkan.- desestimó la oficial -el ejercito del Rey Fénix ya tiene suficientes soldados para la misión, pero Yu Dao apenas los tiene.-
-Esa es solo una excusa.- retrucó el joven -Admítelo, ¡te molesta que reconozcan mi verdadera valía!-
La mujer suspiró resignada -Si crees que esa es la razón, entonces realmente no eres mas que un niño todavía y no tienes nada que hacer en la misión.-
-¡Pero mamá...!-
-¡Escucha!- interrumpió la mujer con vehemencia mientras tomaba al joven de los hombros -Debes saber mas que nadie por que no aceptaría que vayas en una misión así. ¿Ya olvidaste todo el dolor que padecimos por la perdida de tu padre durante la incursión del almirante Zhao durante la invasión al Polo Norte? Además, no importa el Cometa Sozin... sabes muy bien que para ti será prácticamente lo mismo.- la mujer dio un suspiro -Rokkan, tienes un talento único, posiblemente no exista nadie como tú en toda la Nación del Fuego ni en el Reino Tierra. Algún día podrás probar tu valor y convertirte en un excelente oficial del ejercito, pero este no es el día.-
El joven entendió que no era un acto de egoísmo, sino de amor. Sabía que su madre, una maestro fuego fuerte y orgullosa, una capitana distinguida en el ejercito de la Nación del Fuego, había llorado y sufrido suficiente la perdida de su padre... Sabía cuanto amaba su familia y que al final de cuentas, el era todo lo que le quedaba.
Muy a su pesar, no tuvo otra opción que tragarse su orgullo y cerrar los ojos -Es...Esta bien.-
La mujer aflojó su ceño y abrazó -Gracias por entenderlo... Eres el mejor hijo del mundo.-
El sonido de la puerta interrumpió el momento familiar -¿Capitana Rui? Capitana, soy el teniente Yunhou, he venido a buscarla.-
Rui rompió el abrazo, tomo el bolsón con sus cosas y abrió la puerta, revelando al visitante: se trataba de un joven oficial que Rokkan conocía de hace algún tiempo, la mano derecha de su madre -Buenos días teniente. ¿Esta todo listo para partir hacia la capital?-
-Listo y esperándole, señora.- confirmó con un respetuoso saludo. -Buen día Rokkan.-
-Hola Yun.- respondió con una forzada sonrisa.
-Bien, vámonos. Nos vemos al retorno Rokkan. Mantén la ciudad segura por mí.-
Rokkan observó a su madre y solo se limitó a asentir. Tras observar a su jefa salir de la casa camino al carro de transporte, Yun le dirigió una mirada al joven que quedaba en la casa, dando una sonrisa -Descuida Rokkan, volverá antes de lo que imaginas.-
Rokkan solo pudo suspirar en resignación -Lo sé, gracias Yun.-
"Antes de lo que imaginas..." reflexionaba para sus adentros el captor de Jin. -Mantenganla vigilada.- indicó a las enmascaradas que montaba guardia en la puerta de la casa en ruinas. -Especialmente si pide ir al baño o algo así.-
Ambas guardias asintieron -Pero... ¿Por que tanta severidad? no es una maestra, difícilmente pueda escaparse de nosotras.- aventuró una de ellas.
-Esta chica no es tonta. Si la descuidamos aunque sea por un segundo, es capaz de urdir alguna artimaña. Recuerden cual es su función en el plan.-
Ambas guardias se miraron y asintieron. Tras lo que Rokkan se alejó del lugar "Descuida, Príncipe Zuko... Tu noviecita volverá antes de lo que imaginas."
El día había transcurrido mas rápido de lo que se imaginaban. Lo mas difícil había sido ocultar todo el asunto del rey... despues de todo, la tierra y el fuego control no son artes que se realizan sin dejar huella atrás. Habiendo hecho pasar el hecho como un "mensaje" por parte de la Orden pero sin dar cuenta de nada mas, el rey Kuei les había ofrecido a Zuko y a Aang enviar a sus mejores hombres para investigar el hecho, pero Zuko se negó, dándole a entender que no era necesario arriesgar a soldados del Reino Tierra en un conflicto político de la Nación del Fuego... y especialmente para no arriesgar la vida de su amiga, aunque ese pequeño detalle no fue mencionado.
Habían acordado que el grupo de rescate no debía ser muy grande, puesto que si era cierto que los estaban espiando, alertarían a los captores de Jin y no jugarían con una amenaza de un grupo que claramente no tenía la mas mínima pizca de simpatía por Zuko... Además, la Ciudad Antigua de Ba Sing Se no era un lugar fácil de acceder, y los túneles que llevaban a ella se hallaban vigilados por guardias, como había informado Suki y Ty Lee al hacer reconocimiento.
-Bueno... ¿Alguna idea de como podemos entrar?- preguntó Aang al grupo.
-Yo digo que entremos a la manera antigua: por la puerta de enfrente.- declaró Toph chocando el puño con su palma esbozando un gesto desafiante.
-No sería una mala idea... pero es seguro que esos tipos tienen guardias mas adentro. Katara, dijiste que había maestros entre ellos, ¿verdad?- inquirió Sokka
-Sí. En el jardín de palacio me enfrente a cuatro maestros fuego y tres maestros tierra.- contestó la joven maestra agua -uno de ellos, un maestro tierra, es particularmente bueno... El fue el que me noqueó.-
Toph levantó las cejas al oír esto, sin embargo, Sokka estaba medio perdido en sus pensamientos. -Lo imaginaba... Sería peligroso invadir la entrada así como así...- Al cabo de un momento, miró a la líder de las guerreras Kyoshi -Suki, ¿Que tan grande es la Ciudad Antigua?-
-Bastante grande. No hay mucha información disponible ya que los archivos Dai Li sobre ella desaparecieron, pero es una de las primeras secciones que construyeron en la ciudad hace siglos.-
-¿Tan grande como las Catacumbas?- intervino Katara.
-No... Las Catacumbas solo eran parte del viejo palacio. Pero la Ciudad Antigua... bueno, su nombre lo dice todo: es una ciudad.- concluyó Suki.
Sokka se extrañó -Aún así, me parece extraño que la unica entrada que hay sea la que esta frente a nosotros...-
Ty lee se encogió de hombros -No sería algo raro. Cuando Azula nos llevó a las Catacumbas del palacio preguntó algo parecido a los Dai Li, y ellos le contestaron que solo había una entrada porque era algo así como una prisión secreta.-
-Toph, ¿puedes decirnos algo más sobre el lugar?- preguntó Katara.
La joven Maestra Tierra levantó alto su pierna y dio un fuerte pero discreto pisotón en el suelo. -Es un pasaje bastante extenso... y tenías razón Sokka, hay personas a lo largo del camino.-
Sokka -¿Que me dices de otras entradas?-
-No hay... De hecho, esa entrada de allí no es natural, esta hecha por personas. Hay una apertura muy grande al fondo, como una caverna... Pero apenas puedo ver el final del túnel.-
el joven de la Tribu Agua no pudo evitar soltar un suspiro -Eso no agrega mucho...-
-Ay, lo siento- se burló Toph, frunciendo un poco el ceño -No se si lo habías notado, pero no estamos precisamente cerca del lugar. ¿Prefieres ir y preguntarles directamente a los guardias?-
Sokka intentó poner paños fríos -Ya, ya, no te enojes...-
-¿Zuko, estas bien?-
-¿Eh?-
Zuko se volteó para ver a Aang. Hasta el momento, observaba la discusión de planes entre sus amigos, pero nada mas. Su mente estaba en otro lado... mas precisamente, en Jin. El Señor del Fuego no paraba de preguntarse a sí mismo como podía haber permitido que ella estuviera expuesta a peligro, después de todo lo que había ocurrido. Parecía una mala broma ¿Cuanto podía valer su palabra de crear un mundo mejor si no podía siquiera cuidar de la persona cuyo sufrimiento se había prometido evitar a toda costa?
-Tienes la mirada perdida.- notó con preocupación -Zuko, sabes que no fue tu culpa.-
-Pero si lo fue, Aang.- respondió Zuko cerrando los ojos con resignación -Debí prestarle mas atención. Ella ya había pasado por una experiencia horrible en el festival, si hubiera sido mas precavido...-
-Nadie podía imaginar que atacarían el palacio del modo en que lo hicieron.- respondió el Avatar -Entiendo tu frustración, sentí algo similar cuando capturaron a Katara en Ba Sing Se... Pero la rescatarás, tienes nuestro apoyo.-
-Gracias Aang... Pero eso no quita mi responsabilidad en todo esto.- retrucó Zuko, para luego dirigirse al resto -Chicos, les agradezco de corazón que hayan venido hasta aquí y quieran ayudar a Jin, pero la Orden de Nuevo Ozai... no se que se traiga entre manos. No quiero arriesgar su salud o su vida por un mínimo error de calculo.- explicó con seriedad.
El grupo escuchaba con atención, aunque Ty Lee no pudo callar -Pero Zuko...-
-Jugaré el juego de ellos todo lo posible en búsqueda de una oportunidad. Si no saben de mí en una hora, les pido que hagan lo posible por rescatarla.- finalizó Zuko.
El silencio se apoderó del grupo. ¿Que mas se podía decir? Cuando lidiaban con los soldados de la Nación del Fuego era una cosa, pero la Orden era un grupo de fanáticos anti-Zuko... Era mas sencillo combatir contra un enemigo que conoces, pero ya había pasado algo parecido a Aang, Katara, Toph y Sokka cuando se enfrentaron por primera vez con Chispeante Hombre Bomba... Fue extremadamente peligroso.
-Descuiden, estaré bien.- declaró Zuko mientras se preparaba para ir hacia los guardias de la entrada. -Haré hasta lo imposible por volver junto con ella sanos y salvos.-
No había mucho mas que pudiera decir o hacer... Y contrario a su sonrisa confiada, Zuko tenía sus dudas... No por su habilidad, sino porque sospechaba que utilizarían a Jin para inhabilitarlo de alguna manera. Sin embargo, mientras se dirigía hacia la entrada, una mano detuvo su hombro.
-Zuko, aguarda un segundo.-
El joven maestro fuego volteo a quien lo llamaba, encontrando a Sokka frente a el. -Creo que tengo una idea.-
La noche era especialmente oscura. La luna no ayudaba mucho ya que las nubes hacían que los tenues haces de luz apenas permitieran distinguir figuras a lo lejos.
Los cinco guardias oyeron el sonido de pasos acercarse en la oscuridad, rompiendo con la tranquilidad de la noche. Instintivamente, ambos se pusieron en guardia casi al mismo tiempo -¡¿Quien esta ahí?!- gritó uno de ellos, al tiempo que lanzaba una bola de fuego.
El ataque llegó a iluminar a una silueta, la cual evadió el ataque. Segundos después, los pasos se hicieron mas sonoros y dieron forma a una silueta -Soy Zuko, Señor del Fuego. He venido, como lo pidieron en la nota.-
Los guardias se miraron entre sí, algo sorprendidos. No esperaban que el monarca cumpliera con sus demandas -Sabes que si intentas algún truco, te despides para siempre de la rehén, ¿verdad?-
-Si no lo creyera, no estaría aquí.- contestó Zuko, al tiempo que suspiraba y juntaba sus muñecas -Llévenme con Rokkan.-
La sorpresa se apoderó de los encapuchados, pero venciendo el estupor uno de ellos le hizo un gesto a otro, el cual se acercó cauteloso mientras los otros se mantenían en posición, listos para hacer control de ser necesario. El guardia que se acercó se sorprendió de ver que no había reacción alguna por parte del disque Señor del Fuego, por lo que tomo una cadena que tenía en la faja de su atuendo y ató las muñecas de Zuko por la espalda. A continuación, dos de ellos escoltaron a Zuko a la entrada de la cueva y se adentraron en ella, dejando a los tres restantes en la entrada.
Zuko pudo notar que el pasaje era bastante largo y su forma era bastante irregular, a veces subiendo, otras bajando, e incluso zigzagueando. Efectivamente, como había dicho Toph, cada cierta distancia había una suerte de postas con tres guardias, que relevaban a los que llevaban a Zuko hasta la siguiente estación. Cada vez que sucedían estos relevos, el trayecto cambiaba de rumbo... Estaba claro que el motivo era evitar el escape entorpeciendo lo mas posible y dándole la posibilidad a los guardias apostados bloquear la salida por completo. "Esto no es algo que se improvisa... El que este a cargo de esto debe haber sido parte del Ejercito." reflexionó Zuko mientras bajaba por unos escalones irregulares de una terminación tosca, claramente tallados mediante tierra control.
Finalmente, llegaron al final del túnel. El panorama que se encontraron dejo perplejo a Zuko: Si bien recordaba las Catacumbas del Antiguo Ba Sing Se, esto no se le comparaba... era prácticamente un vecindario fantasma bajo tierra, con edificios abandonados en ruinas, algunos de los cuales incluso carecían de techo, otros de media pared, y otros directamente eran pilas semi-derruidas de escombros. El lugar estaba surcado por un trazado de caminos agrietados o literalmente destruidos.
El lugar se hallaba iluminado de forma irregular por luces de un color verde tenue, provenientes de cristales similares a los que había visto en las catacumbas; la gran diferencia recaía en la disparidad de la luz provista ya que algunos sectores estaban casi a oscuras y otros estaban mucho mas iluminados. Tras deambular bastante por el lúgubre recuerdo de las viejas épocas de la ciudad, llegaron hasta su destino.
-¡Zuko! ¡¿Que estas haciendo aquí?!-
Los ojos de Zuko se abrieron como dos platos. Allí estaba Jin, literalmente al final de un camino, apresada a una roca producto de tierra control. Detrás de ella, no podía verse nada... El resto del camino parecía haber colapsado y dejo en su lugar un enorme abismo. -¡Jin! ¿Estás bien?-
-¡Eso no importa! ¿por que viniste?- Reclamó Jin, mientras la preocupación mezclaba angustia y enojo en su reclamo -¡Sabías que era una trampa para atraerte hasta aquí!-
-¡Eso no importa!- retrucó el joven maestro fuego -¿Crees que simplemente podría quedarme de brazos cruzados y dejarte a tu suerte?-
-¡Sí!- respondió Jin, superando el nudo en su garganta -¡El mundo que sueñas crear es algo mucho mas importante que yo!-
-¡Tonta!- gritó Zuko -¡Ningún mundo sería mi sueño si no estas en el!-
Uno de los guardias que escoltaba a Zuko tomó la cadena y tironeo para atrás para evitar que avanzara. -¡Suéltame!- espetó Zuko al tiempo que daba un salto y asestaba una patada con ambos pies en el rostro del guardia. El otro atinó a atacarlo mediante fuego control, pero Zuko se agacho y dando una patada giratoria, libero una onda de fuego que golpeó al guardia y lo hizo volar contra el muro de una pared derruida que termino cayendo por completo.
Liberado de sus captores, Zuko no atinó a liberarse de sus ataduras sino que corrió hacia Jin para liberarla. Sin embargo, un pilar de tierra emergió instantáneamente delante suyo y lo golpeo fuertemente en el pecho, lanzándolo para atrás.
-Pero que emotiva reunión... lo siento, pero el numerito del héroe será para otra ocasión.-
Zuko estaba muy adolorido por el golpe, pero pudo levantar la mirada y vio bajar del techo de un edificio cercano a un joven sin capucha mediante una plataforma de tierra control. -Me estaba cansando de esperarte, usurpador.- afirmaba, mientras se interponía entre Jin y Zuko, con una mirada bastante satisfecha. -Aunque verte en cadenas hizo que la espera valga la pena.-
Zuko se incorporo, al tiempo que recuperaba el aliento -¿Tú eres... Rokkan?-
-¿Así que el "Señor del Fuego" sabe mi nombre? ¡Pero que honor!- se mofó Rokkan mediante una sonrisa burlona. -Entonces no necesito perder el tiempo con introducciones largas, nuestras demandas son simples: Restituye al legitimo Señor del Fuego Ozai y toma su lugar en prisión como el sucio traidor que eres.-
Haciendo caso omiso a lo que decía su interlocutor, Zuko pensaba en como poder liberarse de las ataduras para poder rescatar a Jin. Sin embargo, su intención quedó de lado cuando la tierra alrededor del pilar que aprezaba la joven comenzó a resquebrajarse, provocando un grito por parte de ella.
-¡Jin!-
Repentinamente, las resquebrajaduras cesaron. -¿No entendiste lo que te dije? ¡Nada de numeritos heroicos!-
Zuko entendió que lo que había ocurrido había sido obra de un agil tierra control por parte de Rokkan. Un paso en falso y no tendría oportunidad de rescatar a Jin, por lo que inmediatamente desistió de su idea y se incorporó nuevamente. Esto provocó una nueva mueca burlona por parte de Rokkan -Que obediente.-
-¿Estas loco? aún si accediera a lo absurdo que propones, ¿crees que eso va a devolver algo a la Nación del Fuego? Nuestra gente desea paz, no la guerra.-
-Así que sabes lo que desea la gente... Que curioso.- observó estéticamente el joven maestro tierra -Dime una cosa, ¿también hablas por la gente de Yu Dao? Esas personas que deseaban permanecer dentro de la Nación del Fuego cuyo deseo pisoteas, ¿También hablas por ellas?-
-Eso no tiene nada que ver. Yu Dao fue un territorio ocupado por la Nación del Fuego antes de la Guerra de los Cien Años. Para devolverle la armonía al mundo, es necesario que sea restituida a su dueño original. Hasta tú puedes entenderlo.- declaró Zuko.
Rokkan levantó una ceja -¿Que es lo que debo entender? ¿Que en lugar de proteger a tus súbditos y defender nuestros derechos, simplemente nos entregaste a los caprichos del Avatar y el Rey Tierra? ¿Que ni siquiera consideraste que tan importante era la gente a la que solo le diste la opción de elegir si prefería ser echado de su hogar o exiliado de su país?- replicó Rokkan con -La gente de Yu Dao se siente orgullosa de ser parte de la Nación del Fuego sin importar que fuéramos una colonia. Vivimos, trabajamos y peleamos por nuestra nación con todo nuestro corazón... ¿Y que recibimos a cambio? la indiferencia de un ladrón que derrocó a su propio padre y hermana para llegar al poder. Como si no fuera suficiente, ahora tú y el Avatar quieren echarnos de nuestro hogar como premio por nuestra fidelidad. ¡El Señor del Fuego Ozai jamás nos hubiera abandonado de una forma tan cobarde como esa!-
Zuko intentó empatizar con su interlocutor -Escucha, entiendo tu frustración, pero no puedes pretender volver al pasado. El cambio en Yu Dao es necesario para avanzar hacia un futuro mejor. No puedo permitir que los sacrificios que hicimos par-.-
Inmediatamente, el rostro de Rokkan fue invadido por la furia-¡¿Sacrificios?!- espetó con un gesto de rebosante desprecio -Déjame contarte una pequeña historia sobre el verdadero significado del termino "sacrificio"...-
Habían pasado unos tres días desde la llegada del cometa Sozin. Sin embargo, todavía no había noticias de la flota del Rey Fenix... Al menos publicamente. Los halcones que habían llegado a la alcaldía relataban que la flota se había perdido y que el Avatar había derrotado al Señor Ozai.
¿Pero como podría? no había mejor momento para los maestros fuego que el pase del cometa... Y aún si fuera verdad, ¿como podrían haber derrotado a toda la flota? las naves eran lo ultimo en tecnología militar y por mas que el el Reino Tierra contara con el Avatar, no tenían nada con que contrarrestarlas y era imposible que el Avatar solo derribara una flota completa.
La incertidumbre lo llenaba de ansiedad. Sobre todo por el silencio del gobierno central y del alcalde Morishita. Rokkan conocía al hombre ya que había sido un buen amigo de sus padres y concordaban en muchas cosas... Y si bien le había dicho que todo estaba bajo control, era muy esquivo respecto a la guerra.
Rokkan seguía perdido en sus teorías mientras su mirada continuaba perdida en el techo, cuando oyó golpes en la puerta. El joven se levantó de la cama acudió a la entrada, encontrando una silueta bastante familiar al abrir la puerta.
-No puede ser... ¿Yun?-
Efectivamente, quien lo llamaba era el teniente bajo las ordenes de su madre, pero estaba sumamente lastimado, con vendajes en la cabeza y el ojo izquierdo y todo el brazo derecho. -¿Pero que fue lo que te pasó?-
-Es algo difícil de explicar... ¿Puedo pasar?-
-Claro.-
Rokkan preparó té mientras el teniente esperaba sentado, sin decir una sola palabra, mirando fijamente la mesa de la sala. Rokkan sentía incomodidad, pero era claro que Yun no iba a decir nada hasta que se lo pidiera. Finalmente, con la infusión ya preparada, Rokkan se sentó en la mesa y sirvió un poco a su invitado. -Gracias- mencionó este discretamente mientras daba un sorbo a su taza.
-No hay de que. Ahora, dime Yun... ¿que te pasó? ¿y por que estas aquí?-
Yun dejó su taza por un momento -Seguramente ya sabes que la invasión fracasó... El Señor del Fuego Ozai fue derrotado por el Avatar. Y no solo eso... Ademas de que perdimos Ba Sing Se, el principe Zuko tomó la capital y encarceló a la princesa Azula justo antes de su coronación.-
Esto tomó por sorpresa a Rokkan. Sabía lo del Avatar, pero no imaginaba que el gobierno central había caído también. Si había alguien capaz de tomar las riendas sin el Rey Fenix, era la princesa Azula. -No puede ser... ¿Entonces quien esta a cargo de todo?-
-El príncipe Zuko asumió como Señor del Fuego e hizo cesar todas las operaciones militares. Todavía no hay nada oficial, pero... Va a ponerle fin a la guerra.-
-Entonces el Avatar nos derrotó...- dijo para sus adentros. Ahora entendía el por que de tanto secretismo por parte de las autoridades... El caos dentro del gobierno debía ser inconmensurable. -Pero espera, ¿que paso con la flota? ¿y donde esta mi madre?-
La mirada de Yun volvió a clavarse en la mesa -La flota... fue completamente destruida.-
Un escalofrío recorrió el cuerpo de Rokkan -Dime que estas mintiendo...-
El joven oficial meneó la cabeza -Ojalá así fuera... Nuestra nave fue colisionada por otra y se precipitó hacia el suelo. Yo estaba en la sala de motores cuando eso pasó, y quede atorado en una pila de chatarra y maquinaria. El resto de la tripulación escapó y yo quede atrás.
Cuando pensé que ya todo estaba perdido, la capitana apareció y me rescató... Se había quedado atrás para verificar que todos hubieran evacuado la nave a tiempo.
Intentamos huir, pero una de las calderas explotó y la nave se precipitó hacia el suelo, dejando espacio solamente para que uno de los dos escapara y estaba a punto de bloquearse por los hierros que colapsaban...-
-¿Entonces tu la dejaste...?-
-¡No!- Yun levantó inmediatamente la mirada -¡De ninguna manera iba a dejarla atrás! Le pedí que se olvidara de mi y escapara... Pero ella me dijo que un capitán jamás abandonaría a sus subordinados. Luego me empujó por la apertura y caí en un río mientras veía la nave caer...- el teniente pausó por unos momentos -Recuperé la conciencia mas tarde, cuando de alguna manera la corriente me arrastró hasta la orilla. Cuando recuperé como había llegado al río, me levanté y busqué algo que me ubicara en donde estaba... Entonces, divisé una columna de humo no muy lejos de allí. Fui en su dirección y cuando llegué, descubrí que se trataba de una nave de la armada, la nuestra... O mejor dicho, lo que quedaba de ella. Recordé lo que había y decidí buscar en los rest-.-
El joven teniente se detuvo en seco, como si hubiera recordado algo que no debía mencionar bajo ninguna circunstancia. Rokkan notó esto. -¿Yun?-
El joven oficial ignoró a Rokkan, mirando fijamente a la taza y tomando té de una forma extremadamente lenta. La ansiedad, sin embargo, no dejó a Rokkan. -Yun, ¿Que fue lo que pasó? ¿encontraste a mi madre?-
Las manos de Yun comenzaron a temblar, mientras la infusión en la taza comenzaba a agitarse más.
-¡YUN!-
Instantaneamente, la taza se resbaló de sus manos y cayó sobre la mesa, volcando su contenido. Rokkan no podía creer que el sereno y sonriente subalterno de su madre estaba ahí delante suyo, completamente quebrado y tomándose la cabeza con las manos mientras miraba hacia la mesa con su unico ojo sano abierto como un plato. Entendiendo la situación, el joven decidió acercarse y apoyo sus manos en los hombros del teniente -Yun... ¿Que fue lo que viste?-
Yun levantó la mirada, y Rokkan distinguió que lagrimas se formaban en sus ojos -Su cuerpo estaba... estaba tan... Ella estaba muy mal, no había nada que pudiera hacer...- su voz se cortó por un instante -Pero ella lo sabía... y me dijo que no me preocupara... Me pidió que te pidiera perdón por no poder regresar, que eres su mayor orgullo y que siempre estará contigo.- con esa frase, Yun se quebró completamente -Lo siento mucho Rokkan.- lamentó entre sollozos.
Zuko solo pudo escuchar la historia en silencio. Hasta ahora jamás había oído mas allá de reportes de los generales sobre lo ocurrido con las tropas durante la invasión, pero las bajas habían sido tratadas con mucha discreción para no traer el tema de la guerra de vuelta entre la gente... Y había sido un gran error.
- Escucha, entiendo que perdiste a aquellos que amabas y puedo entenderlo porque yo también perdí a mi madre... y fue gracias al hombre que quieren traer de vuelta al poder. ¿Crees que Ozai va a devolverte a tu madre? ¿Crees que va a devolverle sus seres queridos a cualquiera que los haya perdido en la guerra?-
Sin embargo, Rokkan solo lo miraba fijamente -Te equivocas, usurpador. Todos en la Orden hemos perdido a alguien gracias a tu conspiración junto con el Avatar... Sufrimos, pero siempre supimos que aquello que nos era arrancado por el destino era por el bien de nuestra nación.- el ceño de Rokkan se frunció -¡Pero jamás imaginamos que el Señor del Fuego, aquel a quien servimos con tanto esmero, nos abandonaría y nos expulsaría de nuestro hogar!-
-Pero ustedes nunca me...-
-¡CÁLLATE!- espetó Rokkan, perdiendo la paciencia. -¡No pretendas fingir simpatía!-
-¡No estoy fingiendo simpatía! ¡Entiendo lo que has sufrido, pero...!-
-¿Quieres ponerte en mis pies?- interrumpió Rokkan -¡Entonces sacrificaremos algo preciado para ti y veremos que tanta empatía te queda entonces!-
Instantáneamente, Rokkan utilizó tierra control para completar la quebradura del suelo donde se hallaba capturada Jin. -¡Zuko!-
-¡No! ¡JIIIIIIN!-
Zuko se desesperó, ya que nada podía hacer para ayudar a Jin... ¿Así iba a terminar todo? ¿Eso era lo ultimo que vería de ella? ¿Su rostro suplicando ayuda?
Pero en ese momento, una gran plataforma de roca emergío de la pared del risco y detuvo la caída de la plataforma quebrada, incluyendo a Jin.
Rokkan no pudo siquiera entender que había ocurrido cuando repentinamente, la tierra se abrió y delante de Zuko emergió una plataforma de roca, de la cual se bajaron dos siluetas conocidas por el joven maestro fuego.
-¿Les molesta si interrumpimos?- preguntó una voz femenina
Zuko no pudo estar mas agradecido de escuchar el comentario de Toph. Aang, por otro lado, le miraba sonriente -Disculpa la tardanza, no fue fácil llegar hasta aquí.-
El Señor del Fuego respiró aliviado -Llegaron justo a tiempo.- tras lo que se incorporó y se unió a ellos, poniéndose en guardia. El equipo Avatar estaba listo para combatir.
Continuará...
Notas del Autor: Bueno, ¡hemos llegado al climax! ¿Que les parece la historia hasta el momento? Una pequeña aclaración que quiero hacer para la gente que leyó los comics y se esta preguntando en donde encajaría la situación de Yu Dao descrita, sería poco antes del comienzo de la crisis por el destino de la ciudad... Es decir, al comienzo del arco.
Recuerden que si quieren dejar una review con sugerencias, ideas, felicitaciones o criticas constructivas son mas que bien recibidas por mi parte. ¡nos vemos en el próximo capitulo!
