Retroalimentación:
Wonder Grinch chapter 14 . Dec 6: Sí, ironía total, pero pensar que eso es ciencia ficción es demeritar nuestro papel como creadores… quien sabe, podríamos estar cerca de un punto de inflexión histórica. Rose se está poniendo a prueba, y no creo que Sakura tenga mucho que temer, tenle fe. La nueva Orden era un paso obligado, veremos que tanto tiene para nosotros. Y pretendo explorar todo lo que los ingleses tengan para dar a nuestros personajes favoritos, los celos son algo muy, muy nuevo en este fandom, al menos de Sakura a Li. ¡La tranquilidad se acaba! ¡Gracias por tu comentario!
Hikari03 chapter 14 . Dec 6: Hola de vuelta. Gracias por tu comentario, me alegra saber que el desarrollo te está gustando. Sobre lo que comentas, descuida, el asunto del uso de varitas y los distintos tipos de magia son categorías accesorias dentro del relato, parte del crecimiento de los personajes, pero de ninguna manera pretendo sustituir con ellos su esencia original. Lo mismo con las relaciones que se originen de la convivencia, estamos ante adolescentes que aún cuando tienen la misma edad, han crecido en sociedades muy distintas, este tipo de choques genera conflicto, y creo que es algo que vale la pena explorar. Descuida, el amor es muy importante para mí también, pero nos merecemos divertirnos con las conjeturas. ¡Espero te guste lo que viene!
Liz Padilla chapter 14 . Dec 6: ¡Gracias por tus palabras! Me emociona que pienses así del texto. Sakurita es puro amor, claro que podía, incluso sin proponérselo, ser el puente en la familia Li. Lenta, pero inexorablemente nos acercamos a una catarsis, espero poder crear más emociones en ti a medida que la historia avanza. ¡Disfruta el capítulo!
CherryLeeUp chapter 14 . Dec 8: Gracias por comentar. Quiero enfatizar que eso es lo que hace realmente interesante a Asiria: tiene ambiciones y un puñado de emociones humanas, pero puede analizarlas en el frío del razonamiento matemático, conseguiría lo que la humanidad no ha podido en su historia: conocer a profundidad sus emociones y controlarlas. La mejor manipuladora para cualquiera que tenga una visión compatible con la suya. Ya lo creo que te compenetraste con Ieran, cosa que agradezco. Tenía la intención de que el momento fuera intenso, pero enternecedor. Al menos en esta línea argumental no hemos visto a estos dos consumidos por la pasión, pero creo que si en algún punto, y no estoy reconociendo nada, los viéramos, estaría lleno de cosas enternecedoras. Y sí, Rose será muy osada, pero nuestra Sakurita Bebé de Luz es una dama. Eres la segunda persona que pregunta por su admisión a la Orden… y pues no lo sé. En breve volveremos a saber sobre los que se quedaron en China. ¡Gracias por tan jugosa reseña! ¡Disfruta el capítulo!
Reader2109otp chapter 14 . Dec 11: Saludos, ahijada. Descuida, en mi trabajo estas fechas son una locura también, así que no te sientas mal, tómate tu tiempo. Fátima está más viva que tú o que yo, y ahora es consciente de ello. Esta "ruptura", aunque sutil, establece un parteaguas entre Xiao-Lang con su familia, un poco más adelante hablaremos de ello, y era mi intención ver a una Ieran humana y con defectos, porque no hay personajes perfectos… algunos se acercan, como Sakurita Bebé de Luz, pero ni ella. Sobre Eriol y Kurogane apenas vamos calentando motores. Los celos son ciertamente algo nuevo para Sakura, era algo que quería explorar, qué bueno que te gustó. La reconciliación… ok, un poco más adelante. No, princesa, no habrá "Alcorpius", no en mi guardia. El beso estaba descrito justamente para que quien lo leyera lo sintiera, agradezco que lo haya logrado en ti… y si yo fuera él, me pesaría mucho lavarme los dientes… o sea, ¿perder sensación tan exquisita así como así…? Gracias por esos elogios, leer algo así es una digna recompensa para el esfuerzo hecho. Sobre lo que podría pasar, pronto les daré una perspectiva, será dolorosa, pero nos dará una visión de lo que nuestros héroes deben evitar. ¡Gracias por seguir la historia! Ya quiero saber que te causa todo lo que viene por delante. ¡Un abrazo para ti!
Lin Lu Lo Li chapter 14 . Dec 19: Hola. Gracias por la reseña y el complemento. Ya que lo mencionas, no pensé en ellas (Tomoyo y Meilin), pero supongo que lo más natural sería que la hubieran aconsejado. Algo que mencionas es sobre la asimilación de Fátima… si te das cuenta, los villano sueles tener comportamientos más recionales que los héroes, calculan más y eso. Un oclumen es un hechicero que ha entrenado la habilidad de ocultar sus pensamientos e ideas a cualquiera que intente verlas a través de la legeremancia (entrar en la mente de otras personas). Snape era experto en esa disciplina y trató de enseñar a Harry en su niñez. Tus ideas son interesantes, tal vez rescate algo de ahí. Por último, eres muy observadora sobre la historia de Ieran y Hien. Podríamos decir que esa juventud aplica a Hien, qué era cinco años más joven que ella. Sí... Que bonitos nietos tendrían. Notas bien que esta Sakura tuvo una evolución, creo que es parte de su crecimiento… y lo que nos espera. Y tal como describes la escena de los hombres con Li es como apareció en mi mente XD. ¡Gracias de nuevo!
Reciban mis mejores deseos para las fiestas decembrinas, esperando tengan un magnífico inicio de 2020. Gracias por todo lo recibido este año, por sus palabras de aliento y sus críticas, y por las grandes amistades que forjé en este año que se acaba.
Sin más, el capítulo. ¡Disfrútenlo!
Capítulo 14.
La Importancia de las Herramientas.
o
De cómo se descubren desde mentores hasta némesis.
El frío matutino golpeaba las mejillas del cuarteto que volaba a toda prisa desde Londres. Como ex atleta y como espíritu libre, Harry disfrutaba de esos momentos cada vez más escasos: volar en su escoba a varios miles de metros de altura, a velocidad supersónica y equipado con una burbuja mágica de aire para respirar. El sol se asomaba apenas en el horizonte, y varios cientos de metros debajo de ellos, las nubes eran dejadas atrás como manchas borrosas en amarillo eléctrico y plata.
Ginny hizo una señal con su varita, indicando al resto que ya sobrevolaban su destino. Ella, Ron y Harry hicieron una elaborada pirueta el ser los tres practicantes de Quidditch, para dejarse caer en picada y atravesar las nubes, mientras que Hermione fue más conservadora y comenzó a descender en espiral. Cuando atravesaron por completo el grueso mar de nubes, apareció lo que buscaban. El lago destellante, el Bosque Prohibido y, por supuesto, el imponente castillo, Hogwarts los recibía esa mañana. Atravesaron el campo de Quidditch, donde los alumnos regularmente estarían practicando, pero estaba vacío y silencioso, y siguieron hasta la torre de astronomía, donde finalmente aterrizaron.
Un viaje de nostalgia total mientras recorrían los mismos pasillos que los vieron crecer y en sus más grandes aventuras, los mismos donde tuvieron sus primeros romances, sus primeras travesuras, y sus primeras batallas. Cerca de la gárgola que custodiaba la oficina del director, los cuatro se detuvieron, mostrando particular respeto a un gato que meneaba la cola con indiferencia.
—Tanto tiempo, Directora McGonagall.
El gato anduvo lentamente hacia ellos, convirtiéndose a medio camino en una bruja ya algo entrada en años.
—Dicen que todos los que estudiaron aquí, eventualmente volverán a terminar los asuntos que hayan dejado pendientes. —Sonriente, la directora abrazó a los cuatro—. Vengan, iremos a las mazmorras para charlar con calma.
—¿No deberíamos ir a su oficina, directora? —Preguntó Ron, un poco contrariado.
—En condiciones normales, sí. Pero creo que esa oficina será ocupada por alguien más. —Tomó a los hermanos Weasley y a la ministra, guiándolos por el pasillo—. ¿No es así, jefe Potter? —Se acercó y susurró la contraseña a su oído.
Harry los vio perderse por el pasillo, mientras Hermione le hablaba a la profesora sobre la reanudación de actividades de la Orden del Fénix, y el jefe auror encaró a la gárgola que daba acceso a la oficina del director. Le dijo la contraseña y la escultura saltó a un lado, dejándolo subir por la escalinata.
En ese más que en cualquier otro momento sintió una enorme nostalgia. Esa misma oficina donde tantas veces compareció ante uno de sus mentores más importantes, donde recibió reconocimientos, reprimendas y hasta amenazas de muerte. Caminó a lo largo de la oficina que no parecía tener más que cosas viejas, y los colores propios de Gryffindor. Así, llegó hasta el escritorio de aquella habitación ahora solitaria, para comenzar la entrevista.
—Vaya que has crecido, Harry. —Dijo una voz avejentada, pero alegre desde la parte alta del muro—. ¿Cuánto tiempo habrá pasado?
—Casi tres décadas, profesor Dumbledore. —El hombre sonrió afectuosamente hacia el óleo en el cual se mostraba la efigie del ex director fallecido.
—Veo que pudiste echar raíces luego de irte de aquí. Tus hijos fueron muy especiales… modestia aparte, creo que fue aún más especial mi tocayo.
—Es un gran chico.
—Con todo y que es un Slytherin, es valiente como un Gryffindor.
—Valiente como un Potter. —Corrigió Harry. El viejo en la pintura sonrió—. Un placer hablar contigo, Harry. Iré a reposar un rato a mi pintura en casa de Aberforth. Le daré tus saludos. Algo me dice que no soy el ex director con quien deseas… o necesitas hablar.
—Muchas gracias, profesor.
El viejo se levantó de la silla y luego de despedirse con la mano, desapareció por el costado del cuadro. Harry entonces se dio la vuelta mientras guardaba las manos en los bolsillos, escrutando con la mirada el resto de las pinturas de los que alguna vez fueron directores de Hogwarts en el pasado, hasta llegar al único que lo miraba con interés. La larga túnica negra y el cabello grasoso, la nariz ganchuda y el gesto de profundo desagrado que él recordaba, y que sólo cambió en el momento de su muerte.
—Profesor Snape.
—Potter. —Dijo con tono sarcástico—. ¿Qué trae al flamante jefe de aurores de Londres a buscar a uno de los directores con más breve tiempo en el cargo en la historia de esta noble institución?
—Justo me preguntaba eso. Pensé que una charla con un viejo amigo me vendría bien, pero el profesor Dumbledore se fue.
—Tu humor tan simple como siempre.
—Lo sé. En realidad, estamos ante una nueva crisis, profesor. Necesitaba ver la perspectiva del hombre más valiente que conocí jamás.
La pintura de Snape giró ligeramente el rostro sin dejar de ver a Harry, analizándolo, pensando que quizás era una nueva broma de mal gusto.
—El arrepentimiento tiene caras distintas, Potter. Uno debe aprender a vivir con las elecciones hechas en el camino, y eso puede provocar una profunda infelicidad. Durante toda mi vida hice cosas guiado por mi rencor y mis malas experiencias, me uní a Voldemort porque pensaba que así podría obtener aquello que yo más deseaba y que eso me haría feliz. En su lugar, la razón misma de mi felicidad se extinguió, y tuve que vivir protegiendo la única prueba de que alguna vez existió. Fue una vida solitaria y repleta de resentimientos, muchos de los cuales terminé volcando en ti.
—Podía ser un auténtico pelmazo si se lo proponía.
—Al igual que tú. Se dicen muchas cosas sobre lo que en este momento afecta nuestro mundo, pero ya no es más mi problema, yo sólo soy una pintura, lo único que podría ofrecerte es un poco de sabiduría: No cierres tus manos a la ayuda, sea de donde sea que esta venga. Confía en tus más cercanos y no dudes en utilizar todas las herramientas a tu alcance para proteger lo que amas. Es terrible morir luchando, pero sobrevivir y sentirte culpable al no haber hecho todo lo que estuviera en tus manos es devastador.
Harry miró con detenimiento a la pintura. No recordaba haber escuchado un discurso tan largo en la voz de Snape, ni siquiera estando él en vida. Sonrió melancólico, gesto que el hombre en el cuadro respondió enarcando una ceja.
—Gracias, profesor. —Dijo al final, notando que no tenía otra que dar crédito a los nuevos reclutas de la Orden Del Fénix—. ¿Le cuento un secreto? En este punto de mi vida, después de tantos años, creo que usted estuvo más presente que mi propio padre. Él murió junto con mi madre por mí, pero usted estuvo ahí mientras yo crecía. Estoy seguro que mamá, donde quiera que esté, está feliz y agradecida por eso. Al igual que lo estoy yo.
—Cursi e innecesario, Potter, como es tu costumbre. —Agregó el ex director al ver al jefe auror marcharse.
—Y según lo que me compartió en sus últimos recuerdos, es justo lo que más admiraba de mi madre.
—Tan cursi e innecesario que estás dejando de lado una parte vital de la sabiduría que acabo de compartirte.
—¿Perdón…?
—¡Las herramientas, Potter! ¡Las herramientas! Tú tienes una justo aquí, y si yo fuera tú, no dudaría en utilizarla. —Después de decir eso, el docente miró el escritorio. Harry se acercó al mueble y abrió uno de los cajones, sintiendo que lo que se supone debería estar buscando estaba justo ahí—. Un Señor de la Muerte no debería ser tan idiota como para olvidar una de sus reliquias.
Harry, con algo de temor, metió una mano temblorosa al cajón. Cuando hizo contacto, supo que seguía siendo tan suya como el día que renunció a ella. Observó con aprensión la Varita de Sauco, sintió su poder recorriendo su mano… tal vez ese era el día en que debía tomarla en tutela y darle el uso que merecía. (1)
NdeA1: Tomé como base la historia del libro. En las películas, Harry destruye la Varita de Sauco y lanza sus restos al vacío, en los libros, sin embargo, sólo la utiliza para reparar su propia varita, pero la deja en Hogwarts.
Una de las habitaciones superiores de la Madriguera, aquella con lo que parecía un balcón que desafiaba de muchas formas a las leyes de la arquitectura —por no mencionar a las de la naturaleza—, había sido originalmente diseñada como un estudio. Con el paso de los años había terminado llenándose de toda suerte de cachivaches y pinturas empolvadas que la abuela Molly había pasado varias décadas tratando de depurar. También estaba ahí la colección de artículos muggle del abuelo Arthur, y en ella, justo el objeto que estaban buscando: un viejo teléfono analógico.
Tomoyo se las había arreglado con ayuda de Fye para establecer una señal limpia con la cual hacer llamadas de voz, hicieron un par de pruebas locales (a la nueva casa Li), y ahora Sakura discaba en el viejo aparato el enlace internacional a Japón. La diferencia era de dieciocho horas, por lo cual Sakura pensó que lo mejor sería esperar a mediodía, y así serían las seis de la mañana en su ahora lejano hogar.
—Buen día, habla Kinomoto.
—¡Papá! ¡Soy yo, Sakura!
—¡Hija! —Fujitaka sonaba ansioso, se separó el auricular un momento, aparentemente llamando a alguien más—. ¡Es tu hermana! ¿Estás bien, hija?
—Sí, papá, estoy bien… ¿qué hay de ustedes?
Los siguientes minutos Sakura, Fujitaka y Touya se la pasaron preguntándose entre ellos si algo había pasado, se dijeron lo mucho que se alegraban de volver a saber unos de otros y justo luego de que Sakura confirmaba que estaba bien y por voluntad propia en el extranjero, salieron a flote las preocupaciones de su padre.
—Nos preocupó un poco lo que pasó un par de días después de que te marchaste. —Comenzó él—. Según lo que sabíamos, Li pertenece justamente a la familia Li de Hong-Kong, dueña de algunas empresas importantes por allá, ¿no es así?
—Sí… ¿pasó algo? —Preguntó Sakura, sabiendo que seguramente la toma de la mansión Li por parte de Shandian se mantendría en secreto, al menos en sus detalles más comprometedores.
—Pues causó mucho revuelo que se anunció que el CEO principal tomaría control de todos los negocios familiares y que comenzaría una alianza con esta empresa de tecnología árabe… ¿cómo es que se llama, Touya?
—Alruwh… —completó Sakura, más para sí misma que para su padre.
—Esa misma… anunciaron muchas actualizaciones para todos sus dispositivos y compatibilidad para prácticamente cualquier pieza de tecnología. Todos están muy emocionados por las mejoras, incluso en las universidades se está pensando en utilizar al asistente Asiria para tener edificios inteligentes.
—Ya veo… por favor, procuren utilizar esa tecnología lo menos posible. Debo colgar, seguramente rastrearán esta llamada tarde o temprano. Los extraño mucho, cuídense, por favor.
La llamada terminó, tranquilizando por un lado a la chica al confirmar que su familia estaba bien, pero dejándole una nueva incertidumbre con las noticias que ellos no podían ver dada su ubicación. Dejó luego que el Tomoyo hiciera su propio reporte.
—Tal como sucede con otro objetos mágicos, la varita es un catalizador, y aún cuando no es un objeto vivo, tiene carácter y voluntad, es por eso que normalmente terminan eligiendo al mago o bruja al que pertenecerán. Entre mayor sea el grado de confianza o afecto que haya entre ambos, mayor poder ganará la varita, y también mayor será su lealtad, de tal suerte que no podrá ser reclamada por otro mago si es desarmado o derrotado.
Las palabras de Scorpius eran recibidas por Sakura mientras miraba la varita de madera rojiza que había adquirido en Akihabara unos días atrás. Era una tarde luminosa sobre las campiñas que rodeaban a la madriguera. Xiao-Lang esperaba a unos metros de ellos, brazos cruzados en el pecho.
—Y… ¿sólo debo darle la orden y ya…? —Preguntó la maestra de cartas, completamente ajena al modo de utilización del que parecía el objeto mágico más común del mundo.
—No es tan sencillo, Sakura. —Dijo divertido el rubio mientras se acercaba y tomaba la mano de la chica para que levantara la varita un poco, haciendo que Li enarcara las cejas—. Las varitas, para alguien inexperto, recibirán órdenes verbales, a medida que el manejo y el conocimiento mutuo entre varita y bruja crezcan, podrás hacer hechizos sin necesidad de hablar, pero ese dominio toma años. Por otro lado, la mayoría de las varitas responden a lenguas primigenias, como el Chino antiguo, el Egipcio de las primeras dinastías, el Hebreo, y por supuesto, el más extendido y común: el Latín. Hagamos unas pruebas para ver cómo funciona la varita contigo. —Malfoy se alejó unos pasos, echando una mirada confianzuda a Li. Habiendo hecho una distancia prudente, exclamó—: ¡Bien, intentemos algo sencillo! ¡Un hechizo de ataque común! ¡Para hacerlo deberás pensar en darme un buen golpe!
—¿Estás seguro? —Preguntó la jovencita, siempre pendiente de nunca lastimar a nadie.
—¡Claro! ¡Hago esto todo el tiempo con esta familia! ¡El hechizo es "Percussum", y debes concentrarte mientras me apuntas con…!
—¡Percussum!
El chorro de luz rosada que salió de la varita recorrió la distancia entre ambos en un instante, empujando con la onda expansiva el césped y levantando mucho polvo, golpeando el pecho de Scorpius y haciéndolo volar varios metros hacia atrás. Cayó dando algunos tumbos antes de quedar desmayado boca abajo. Sakura y Li corrieron al encuentro del muchacho, seguidos de cerca por Rose y Al, el último apenas podía correr debido al ataque de risa que estaba sufriendo. Sakura fue la primera en llegar y levantó al lesionado, acomodando su cabeza en su regazo, y comenzó a abofetearlo con desesperación, tratando de despertarlo. Rose llegó un momento después y rodando los ojos apuntó al rubio con su propia varita, susurrando un "enervate" que lo regresó parcialmente a la conciencia. Desde luego, Malfoy, al ver quien lo sujetaba, sólo pudo poner su ya patentada sonrisa estúpida, misma que se esfumó cuando vio a Li detrás de Sakura.
—Supongo que más que enseñarte a hacer hechizos, deberé enseñarte a controlar tu poder. —Resolvió el británico.
Eriol llevaba unos minutos "escuchando" la intrincada conversación que Fye y Tomoyo entablaban. La verdad es que no entendía la mayor parte de los términos utilizados, y vio con mucha sorpresa que los conocimientos en informática de Tomoyo iban mucho más allá de lo que pensó en un principio. En unos minutos no era más que un espectador, uno que veía sin dar crédito como la jovencita subía las mangas de la costosa blusa que llevaba, anudaba su cabello y trepaba a la mesa de trabajo, herramientas listas para intervenir al aparato aquél, guiada por Fye y Chii.
Tomoyo era el tipo de chica que sin importar el atuendo, parecía una princesa, así que sus jeans ajustados terminaron dándole un no solicitado, pero agradecido espectáculo al hechicero inglés, que de pie a unos metros de ella la veía agachada contra el drone, dándole un excelente primer plano de sus atributos. La vio tan esmerada en la faena, que no le pareció prudente hacerla ver cuán descuidada estaba siendo, y se dedicó a disfrutar del regalo.
A una distancia prudente, Charlotte y Kurogane charlaban sobre trivialidades. El hombre no era precisamente de sonreír, la mayor parte del tiempo parecía estar de mal humor, y no tenía nada que ver con su estado de ánimo, simplemente era serio. La francesa, sin embargo, tenía algún comentario ácido que hacer todo el tiempo, logrando que él torciera el gesto más a menudo de lo normal, se podría decir que sentía como si estuviera con un amigo, y el tipo de convivencia era como si hablara con otro hombre, podía ser desagradable y grosero sin el riesgo de ofender a su interlocutora.
—¿Cómo es eso de que la muñequita es tu protegida?
—Asunto de nuestros linajes. La casa de la que provengo tiene un vínculo con la de ella.
—¿Contrato inquebrantable?
—No precisamente. Podría renunciar a ese deber, pero si lo hago, debo renunciar a mi honor como samurái y a mi espada, y ha estado en mi familia por muchas generaciones.
—Entonces hay una obligación…
—Pues no diría que una obligación. —Kurogane para ese momento daba la espalda a las personas que trabajaban en el drone—. Ella es una buena chica. Es bondadosa e inteligente, y siempre está tratando de ayudar a las personas a su alrededor. No sé si sean características de su linaje o sólo de ella, pero es el tipo de persona que te hace sentir honrado por proteger.
—¿Te gusta?
—Eso es muy personal, rubia. Yo no te he preguntado por tus gustos...
—Tú me gustas.
—...y no pregunté porque no me interesan.
—Eres un hueso duro de roer, samurái. Adoro los desafíos.
Charlotte miró hacia la mesa de trabajo, notando que Tomoyo los veía a hurtadillas, y aprovechando ese discreto contacto visual, pasó su mano sobre la mejilla del Kurogane. La reacción, aunque sutil, fue evidente: Tomoyo arrugó un poco las cejas y comenzó a manipular sus herramientas con más vigor del necesario.
—¿Qué diablos fue eso? —Preguntó él, desconfiado.
—Sólo tanteo el terreno. Lo que me lleva a una reflexión: para ser un ser de luz que reparte su amor y compasión con todo aquel que la rodea, se la pasa mucho tiempo jugando a las insinuaciones, ¿no crees?
—Es joven.
—No seas ridículo, eres como quince minutos mayor que ella.
—Dos años.
—Ah, pues perdón por tratarte como si fueras un jovencito. —Dijo y golpeó con el dedo su frente, a lo que él devolvió una mirada molesta mientras tomaba con rudeza su muñeca, pero sin lograr moverla un milímetro.
—¿De verdad quieres jugar así?
—Me muero por jugar.
Después de insistir repetidamente en que no necesitaba ningún tipo de atención, Malfoy, con todo y el evidente dolor que Sakura y su magia le habían producido, daba por terminada una muy productiva clase de uso de varita a nivel ofensivo, y en los días siguientes verían los otros tipos de magia a conocer aunque fuera superficialmente. Ahora todos estaban en torno a Meilin y Al.
Al esperaba pacientemente a que Meilin terminara de hacer ejercicios de calentamiento, mientras que Sakura no paraba de decirle a Xiao-Lang cuán bien se veía. El atuendo deportivo de Meilin era en el amarillo que acostumbraba, confeccionado en el proceso Daidoji completo: desde su concepción y diseño, pasando por la selección de las mejores telas (impermeables e ignífugas), y la fabricación final. En resumen: un atavío personalizado, que además de ser increíblemente cómodo, permitía lucir el abdomen, brazos y pantorrillas de la portadora, haciendo que Al tragara grueso discretamente.
—Las artes marciales chinas nacieron con la necesidad de la gente común de enfrentar a soldados entrenados, ya fueran en forma de gobernantes abusivos, hordas invasoras o conquistadores. —Comenzó a explicar la jovencita mientras hacía algunas formas—. Por supuesto, los hechiceros eran enemigos comunes para los menos favorecidos. La mayoría de los estilos conocidos de Kung Fu tienen al menos una variante contra amenazas mágicas, y al ser una practicante no dotada, esa disciplina es una de mis especialidades. —Terminó aquella suave rutina con una postura muy abierta, con la zurda en un puño sobre la cabeza y la diestra en una palma extendida hacia Al, movió los dedos indicándole que la atacara.
Potter lo pensó por algunos segundos. Era duelista, pero nunca había apuntado su varita contra alguien sin El Don, menos aún sabiendo que su oponente no podía defenderse. Al menos esa era la ingenua impresión que tenía.
—¡Expelliarmus! —Se atrevió al fin, utilizando el hechizo como un golpe al estar su objetivo desarmado.
Meilin apenas si tuvo que mover un poco la cabeza, el chorro de luz pasó apenas meneando su cabello.
—Puedes hacerlo mejor, Al.
—¡Everte Statum! —Meilin por fin se movió, y esquivó el nuevo ataque con pericia, corriendo rápidamente hacia Al, él continuó—, ¡Incarcerous! —La jovencita saltó en un giro horizontal que evadió las cuerdas creadas para atraparla, continuando su marcha—, ¡Percussum! —al separarlos menos de cinco metros, Meilin no evadió, sino que dirigió la punta de sus dedos hacia el hechizo, el cual siguió el contorno de su brazo y su costado, cayendo al suelo y haciendo un diminutos cráter ante la mirada atónita de los presentes. Al palideció al verla a sólo un par de pasos de alcanzarlo—, ¡Expulso!
Meilin unió sus palmas frente a ella, el encantamiento la alcanzó, pero no la hizo volar como se esperaba. La jovencita abrió las manos y la magia se comportó como un torrente de agua, disipándose alrededor de ella. Al intentó un nuevo encantamiento a bocajarro, pero los dedos de Meilin alcanzaron, más que en un golpe, en un toque su cuello. Al perdió momentáneamente la capacidad de hablar, y por tanto, de conjurar, suficiente para que la jovencita conectara varios golpes a lo largo y ancho de su abdomen, aunque ninguno lo tocó realmente. Con la izquierda, la muchachita retiró de un sólo movimiento la varita de las manos de Al, y su derecha se detuvo a un par de milímetros de su nariz.
—La magia es parte de la naturaleza. Por el simple hecho de estar vivos, si bien no podemos usarla o siquiera percibirla de forma extrasensorial como ustedes, sí podemos interactuar con ella. Lo que tenemos que hacer es estar preparados, porque seguramente el tío Shandian está entrenando a sus seguidores en estas técnicas, además de que ellos tienen ahora su propio tipo de magia. Tenemos que averiguar sus debilidades si queremos quitar la desventaja en la que evidentemente estamos. —Meilin regresó a su posición inicial y buscó en el corrillo en torno a ellos—. Rose, ¿nos acompañarías en el siguiente ejercicio?
La bruja dudó un momento, pero sacó su varita y se puso en el lado opuesto del área de combate, dejando a la artista marcial entre ella y Al. A la voz de "denme todo lo que tienen", ambos magos comenzaron a disparar el repertorio de aturdimientos, desarmes y golpes que conocían. Para cada uno de los que presenció aquel extraño duelo, los participantes magos incluidos, era increíble que no pudieran atinar un sólo hechizo a una persona que no podía usar magia, y que además estaba desarmada.
Sakura siempre estimó mucho a Meilin, en el tiempo que llevaba de conocerla le había demostrado ser una artista marcial muy virtuosa, pero desde ese día, su admiración creció exponencialmente, Xiao-Lang a su lado simplemente no podía evitar sonreír con orgullo, viendo como lentamente la muchachita agotaba las energías de sus contendientes.
En un último asalto, Al disparó un Everte Statum al sentir a la Squib demasiado cerca de él. En respuesta, Meilin canalizó el hechizo a través de su cuerpo, redirigiéndolo hacia Rose, que no pudo protegerse a tiempo y salió volando, un momento después Al era desarmado, terminando con el pecho contra el suelo, el brazo de la varita en una llave e inmovilizado bajo el peso de la artista marcial.
—Y bien… ¿qué se siente que una chica te desarme de esta forma? —Susurró Meilin al oído del mago.
—Tengo sentimientos encontrados. —Respondió él, extrañamente complacido bajo el yugo del peso de la chica.
—Entonces… eso quiere decir que podemos utilizar el drone como una puerta de acceso a los archivos de Alruwh, —Susurraba Tomoyo para sí misma luego de que finalmente pudo acceder al sistema del drone. Incluso fue capaz de hacerlo volar y recibir en su laptop imágenes de su cámara.
—Sí, pero… —trató de complementar Fye.
—Lo sé, lo sé… si entramos, Asiria nos verá… ese es mi punto, creo que podemos establecer una conexión de una sola vía.
—¿Un Caballo de Troya?
—Demasiado obvio, además seguramente tendrá protección contra ellos. Tiene que ser algo más benigno… estos aparatos tienen una seriación, ¿no?
—Desde luego. Este de hecho fue dado de baja en cuanto fue capturado, intentar conectarlo a su red encendería muchas alertas.
—¿Qué le parece si intentamos una suplantación?
Fye miró a la jovencita, reflexivo.
—No lo había pensado, pero necesitaríamos mucho poder de procesamiento para confundir a Asiria y sería por muy poco tiempo, te recuerdo que ella puede aprender. El procesador que el drone tiene es poderoso, pero no creo que sea suficiente, y ni aún con tu laptop ayudando podríamos hacerlo… quizás puenteando varios equipos, pero aquí no hay computadoras y…
—Creo que sé como hacerlo sin rompernos tanto la cabeza, señor Flowright, hay otro camino para conseguir suficiente poder de procesamiento. Iré a Londres a comprar unas cosas si me lo permite.
Luego de poner una sonrisa radiante y acomodar su ropa, tomó su móvil, ahora libre de Asiria, marcando el número de una importante tienda de hardware en Oxford Street en la capital.
Caminó en dirección a La Madriguera mientras hacía su encargo, que parecía estar dicho en otro idioma para los que la oían. Preguntó a la abuela Molly por la forma más rápida de llegar a Londres desde ahí, a lo que Eriol ofreció compañía y guía entre las nubladas calles de la capital.
La chimenea fue el medio. Red Flu segura a una oficina pequeña del Ministerio. Justo Tomoyo se posicionaba con un puñado del polvo transportador cuando notó que el samurái se preparaba para seguirla. Elevó la voz para que todos la escucharan.
—Eriol ya se ha ofrecido amablemente a llevarme, Kurogane. —Dijo altiva, levantando la mano, preparándose para tirar el polvo a sus pies—. Además, me da la impresión de que tienes mejores cosas que hacer por aquí.
—Yo debo protegerte. —Respondió él en un tono plano, pero desafiante.
—Oh, descuida. Estoy segura de que Eriol podrá protegerme adecuadamente también, después de todo, es su país natal. Y no te preocupes, me reportaré apenas esté de regreso. ¡Holmes Antiques, Oxford Street!
La llamarada verde hizo desaparecer a la muchachita ante un samurái que se había quedado sin palabras. Eriol pasó a su lado haciendo un gesto burlón pero discreto con las cejas, e imitó a Tomoyo.
—¿No vas a ir tras ella? —Preguntó Charlotte a sus espaldas, seria.
—Tú la escuchaste. El cuatro ojos puede hacerse cargo. Bien por mí.
Kurogane dejó la sala de la casa nuevamente hacia los prados. Parecía muy enojado.
Súliman escuchó con atención todo el largo discurso de su hermana esa tarde. No podía decir en qué, pero parecía distinta. Él era un hombre inteligente, no como Fátima pues ella era un prodigio, pero era intuitivo y astuto. Él, a diferencia de ella, era más tradicionalista, había sido educado a la usanza propia del Islam, y aún cuando su formación no entraba en el radicalismo, era un hombre devoto y con hábitos bien arraigados. Su hermana era la única excepción para él, era la única mujer árabe que él permitía que anduviera sin una burka y sin velo.
Algunas horas antes ella le había dado la noticia del fallecimiento de su padre. Se las ingenió para hacerle ver que dado lo fortuito de su deceso tuvo que hacer gestiones para disponer de sus restos. Las acciones corporativas se darían en las siguientes semanas, siendo que Alruwh era una empresa familiar.
Fátima contó pormenores de las modificaciones a su plan original, y él las encontró pertinentes. A decir verdad, a él no le importaba mucho el plan final en tanto pudiera desafiar a los dotados, era algo que compartía con Shandian Li.
—Imagina los alcances, Súliman, —explicaba ella mirando por la ventana—, la venta de armas y defensas antimágicas sería el primer paso solamente, podríamos lograr algo más grande en beneficio de toda la humanidad. Este podría ser el desarrollo tecnológico más importante desde la invención del fuego.
—¿Y qué necesitas para dar el paso?
—Un par de elementos solamente: Chii, que tiene más secretos en su interior de los que el traidor de Flowright nos dijo… y Sakura Kinomoto. De acuerdo a la información que Shandian Li ha compartido con nosotros, ella tiene un tipo muy particular de magia, la clave está en sus genes y sus conocimientos…
—Si está en sus genes, supongo que no importa si obtienes una muestra de sangre… o un cadáver, ¿no?
—En realidad sí importa. Necesito no sólo estudiar su tipo de magia, sino la forma en la que la utiliza. La necesito viva y cooperativa.
—¿Tortura?
—Oh, vamos, es sólo una jovencita, Súliman.
—Tiene al menos siete años de casadera.
—¿Te he dicho cuán primitiva y poco eficiente me parece esa creencia?
—Ten cuidado de cómo te expresas de tu cultura y tu fe, Fátima.
—Nunca fue mi fe… por lo demás, sólo es superstición.
—Retráctate de eso o…
—¿O qué, Súliman? —Respondió desafiante, mirando directo a los ojos de su hermano mayor.
—¿Quién eres tú? —Preguntó él.
—¿Qué clase de pregunta ridícula es esa?
La alarma de una videollamada interrumpió el tenso diálogo. Ambos se volvieron hacia uno de los muros, donde apareció el siempre serio y cínico rostro de Black, enlazado desde el viejo y descuidado edificio que hacía de su base en Londres.
—¿Ya recibiste mi paquete, Erron? —Preguntó la mujer.
—Justo llegó hace unos minutos. —Respondió el pistolero mostrando a la cámara una pequeña caja—. ¿Es un obsequio para mí?
—Espero lo disfrutes. Junto con el obsequio, viene tu siguiente misión… por cierto, ¿dónde está "S"?
—Sintió ganas de pasear un poco, me dijo que no tardaría.
—Bien. Dentro de ese pequeño paquete vas a encontrar un par de balas muy especiales. Antes de su traición, Fye me ayudó a crear algunas herramientas, en tus manos tienes una que nos ayudará mucho. —Fátima esperó a que el matón extrajera las ojivas. No sólo venían las dos balas en el empaque, sino también una diminuta pistola semiautomática con espacio para únicamente dos proyectiles—. Las balas están hechas de un polímero biodegradable que soportará el disparo y llevará intacta la ojiva hasta que esta impacte al objetivo, tiene la potencia de una calibre veintidós.
Erron analizó las pequeñas balas con curiosidad.
—Esto es un dardo. —Concluyó, mostrando la ojiva a la cámara.
—Algo así. La ojiva es en realidad un depósito con una concentración especial de un compuesto alquímico muy potente y raro. Es un tipo especial de Veritaserum.
—¿Suero de la verdad? ¿Qué pretendes que haga con esto?
—Los medios serán tu problema y de "S", pero el objetivo invariable es inocular a Sakura Kinomoto con el suero y traerla ante mí viva y en las mejores condiciones físicas posibles. Una vez el suero esté corriendo por su sangre tendrás setenta y dos horas para que llegue aquí y podamos reforzar la dosis.
—Entendido.
—No quiero más fallas, Black.
—No ha habido fallas, sólo contratiempos. Mi motivación sigue siendo la misma, y ahora que ya vi uno de mis trofeos en vivo, no voy a perder la oportunidad de tenerlo.
—Bien. Avísame cuando comiences la operación, lo más seguro es que la segunda parte del plan inicie ese mismo día.
La conferencia terminó.
—Haré los preparativos entonces para la segunda fase. Tengo que coordinar a los equipos de Londres, París, Berlín, Madrid y Oslo. —Afirmó Súliman mientras se ponía de pie—. Li se hará cargo de Beijing, Seúl, Tokio, Moscú y Canberra. La Rama Americana se encargará de Nueva York, Ciudad de México, Caracas, Brasilia y Buenos Aires… pero no tenemos a nadie allá para coordinar…
—Asiria se hará cargo. —Respondió Fátima sin dar mucha importancia.
—No mandes a una máquina a hacer el trabajo de un hombre… —hizo un gesto de incomodidad ante la mirada acusatoria de su hermana, y corrigió—, o de una mujer.
—Descuida, es confiable. Verás que será igual a si yo estuviera ahí.
Tomoyo lo había pasado bastante bien esa tarde. Había sorprendido a Eriol con un gasto de cerca de seis mil libras que hizo sin rechistar, y para ese momento salían de un café que el inglés insistió en pagar para conservar su ya muy maltrecha dignidad. Finalmente hicieron camino hacia la oficina que los llevaría de vuelta a la Madriguera a través de la Red Flu, y su conversación iba de trivialidades para ese momento.
Sin embargo, no podía eludir el hecho de que la escena que había montado con Kurogane le seguía causando cierta culpa. Charlotte era la intrusa, el Samurai no debía recibir su sarcasmo… pero ya era tarde, vería la forma de compensarlo luego.
—¡Ah! ¡Discúlpeme, por favor! —Exclamó la jovencita, que en su distracción chocó el hombro con un transeúnte.
No recibió una respuesta. Al menos no una verbal. Se había dado el encontronazo con una joven oriental de su edad o quizás algo menor, que le regresó una mirada indiferente y aburrida, su cabello se ocultaba bajo la capucha de la vieja sudadera que vestía, de espejuelos y con audífonos. Por algunos segundos se quedaron mirando, y siendo que aquella chiquilla era menor que Tomoyo, a la pareja le resultó inquietante que su mirada fuera tan penetrante.
Tomoyo se disculpó una vez más y continuó su camino. Nunca fue una chica de corazonadas, pero había algo obscuro y pesado en la mirada de aquella niña, y sus sospechas se confirmaron al ver el rostro lívido de Eriol, que parecía haber sentido lo mismo.
"S" los vio alejarse por la acera repleta de gente. y se acercó con indiferencia a una luminaria. La calle, cuya arquitectura consistía prácticamente sólo en edificios de tipo victoriano, no tenía cableado aéreo, todo estaba bajo el suelo. Tocó el frío poste, sintiendo a través de su metal los cables que conducían a la red subterránea, estudiando su estructura y composición. Luego susurró:
—Para registro, enviar mensaje de texto a Erron Black: De forma fortuita establecí contacto con Daidoji y Hiiragizawa. Procedo a su captura.
A la distancia, Eriol tomó la mano de Tomoyo, haciéndola parar.
—¿Recuerdas que cuando éramos niños y Sakura estaba convirtiendo las cartas, nunca hubo transeúntes cerca?
—Por supuesto… y mira que a veces hacía cosas muy aparatosas.
—Bueno, estás a punto de ver cómo es que eso pasaba. —Eriol acomodó sus gafas y de un tirón retiró su llave del cuello—. Libérate.
El Cetro del Sol quedó en manos del inglés, algunos curiosos lo vieron, pero no detuvieron su marcha. Apuntó al cielo con el objeto mientras recitaba un mantra apenas audible. Ante la mirada atónita de Tomoyo, la gente comenzó a abandonar la avenida, tomaban calles secundarias sin cambiar el ritmo de su paso y sin dejar de consultar sus móviles o charlar con otras personas, las cortinas de los negocios cerraron aún con clientela y comensales dentro, incluso los autos y los emblemáticos autobuses rojos de dos pisos de la capital se desviaron o volvieron por donde llegaron.
Sólo hasta que la avenida quedó desierta fue que Tomoyo pudo ver a la misma chiquilla con la que chocó momentos antes. Esa misma mirada inquietante seguía ahí. Una de sus manos estaba en contacto con una luminaria, cables de distintos calibres salían de las mangas de su sudadera y perforaban el metal del alumbrado. El único ruido ambiental perceptible era una vibración bajo sus pies.
—No es necesario un combate, si te marchas, haremos como que nunca nos vimos. —Dijo Eriol, engrosando la voz, poniéndose discretamente delante de Tomoyo.
—Coincido en que un combate podría ser innecesario, pero fingir que este encuentro no pasó es inviable. Ríndanse y su integridad no se verá comprometida.
—¿Quién eres tú?
—"S". Supongo que no habrá rendición. Se los advertí.
El asfalto crujió bajo sus pies, dejando salir varias toneladas de entramado de cable que rápidamente rodeó a la pareja.
Capítulo 14.
Fin.
He aquí esta nueva entrega. ¡No se olviden de dejar sus impresiones!
