Bien, este es un capitulo largo, así que espero que lo disfruten. Desde aquí empieza la acción.
Le tomó toda su fuerza para levantarse en toda su altura. Incluso con una mano contra su corazón, él se acercó a Jace con la otra mano, y los saltó de vuelta al único lugar que el cuerpo y la mente de Alec lo llevaría.
Volver a Magnus.
Y Magnus estaba de pie, rodeado de James y Clary con preocupación en sus rostros. Ni bien Alec había llegado a la sala de estar, Magnus corrió y lo abrazó. Finalmente, los 2 hombres estaban respirando.
- No lo hagas de nuevo - Magnus suspiró.
- Lo sé - Alec susurró en el cuello de Magnus - Lo siento, m'cridhe. Yo no tenía intención de despertarte.
- Magnus se despertó gritando - dijo Clary.
- Alec apenas podía estar de pie - Jace le dijo - La ausencia de Magnus, literalmente, lo golpeó fuera de sus pies.
Alec apretó la frente al cuello de Magnus, en la clavícula, cuando se retiró hacia atrás un poco. Magnus aun apretando su camisa, no podía alejarse mucho.
- Yo no voy a dejarle de nuevo.
- ¿Puede alguien explicarme qué demonios está pasando? – James gritó - ¿Qué demonios fue eso?
- Cuando las parejas predestinadas tienen su primer encuentro, ellos experimentan una intensidad, un aviso de ausencia cuando están separados - explicó Clary -Normalmente desaparece al cabo de unos meses.
- Pero Magnus y Alec están empeorando - Jace dijo, poniendo la carga de flechas sobre el sofá - Magnus, es preciso que hagas todo lo que debes hacer, te necesitamos para hacerlo tarde o temprano.
Magnus asintió, sin soltar la camisa de Alec.
- Está bien - él inspiro hondo y miró a ambos, Clary y Jace - Creo que tengo un plan. O parte de él. No lo sé - desenrolló los dedos de la camisa de Alec y puso su mano en la cara de Alec - Aunque no creo que te vaya a gustar mucho.
- ¿Qué es eso?
- Bueno, estaba pensando acerca de lo que necesitamos para poner fin a esta cosa de Genghis Khan y algo que dijo Catarina – Magnus dijo - Necesitamos de mi sangre para impedirlo de alguna forma, y Catarina dijo que iba a caer enfermo. Entonces, lo que yo pensé fue, que deberían tomar mi sangre. Si todos ustedes llevan una botella o bolsa, entonces si yo estoy fuera de combate, ustedes aún pueden llevar derrotar a Valentine sin mí.
Un gruñido bajo retumbó en el pecho de Alec. No, no le gustaba la idea en absoluto. Nada de eso. La idea de alguien tomar la sangre de Magnus, o que él estuviera demasiado enfermo para hacer esto solo.
- Magnus - advirtió.
Magnus puso su mano sobre el pecho de Alec, directamente sobre el corazón.
- Es el único plan B que tenemos. Es lógico. No estoy siendo algún mártir en el auto-sacrificio, pero tenemos que mirar el cuadro más grande - él frunció el ceño - No soy estúpido, Alec. Yo sé que algo no está bien conmigo, y sé que tú también lo sientes. Pero no se trata de nosotros. Esto es acerca de derrotar a un psicópata antes que erradique medio billón de personas en Asia.
- No puedo soportar la idea - Alec dijo, con la voz quebrada.
- Lo sé. Pero es sólo un plan de contingencia - dijo Magnus suavemente. El deslizó la mano del pecho de Alec hasta tomar su mejilla - Tenemos que hacerlo bien, para acabar con esto de una vez por todas. Nosotros juntos para siempre después de esto ¿No vale la pena?
Alec se apoyó en la palma de Magnus y cerró los ojos, sabiendo que este momento íntimo entre ellos era delante de todos, pero no le importaba.
Él asintió, aceptando el silencio, y Magnus movió la cara de Alec hacia arriba, de modo que pudiera presionar sus labios antes de que lo abrazara. Entonces, por encima de la cabeza de Alec, Magnus rió y preguntó:
- ¿Así que, alguien de aquí es experto en la toma de sangre?
- Tu intento de humor no es gracioso - Alec dijo cuando su rugido se hizo más alto.
Magnus apretó y besó el costado de su cabeza con la sonrisa en los labios.
- Yo no iría a dejar a nadie siquiera intentar.
Alec se negó a ir a ninguna parte sin Magnus, así que, dado que necesitaban de elementos de fuera de la ciudad japonesa, tenían que saltar hacia la ciudad más cercana.
Jace estaba con ellos, negándose a dejarlos ir solos. Su primera parada fue en un almacén de suministros médicos, la segunda parada fue en los alimentos.
Eligieron una tienda de comestibles que había cerrado por la noche y recogieron un poco de pan, leche, huevos, carnes, frutas y verduras suficientes para durar para Magnus y James algunos días.
Magnus añadió algunas peras nashi a la compra cuando Jace volvió con una lata de polvo blanco, pareciendo satisfecho de sí mismo.
- ¿Qué es eso? - preguntó Magnus.
- Se utiliza para la consolidar el tofu - dijo Jace.
Magnus frunció el ceño.
- Bien, estoy seguro de que no habrá necesidad de hacer tofu en mis necesidades dietéticas.
Jace se rió, pero no puso el tubo de vuelta. Enseguida Magnus pensó en algo. En algún lugar en el camino, había perdido la noción del día.
Miró a Alec y le preguntó:
- ¿Cuándo fue la última vez que comiste?
- Yo estoy bien - él respondió.
- Esa no fue mi pregunta.
Alec suspiró.
- He pasado por más tiempo sin comida, Magnus. Voy a estar bien.
Magnus gruñó con frustración.
- Jace, tú puedes, por favor, decirle que necesita alimentarse.
La sonrisa de Jace lentamente se hizo enorme.
- Magnus, él no puede dejarte, y tú no puedes ir con él para alimentarse. Debido a que él carece de opciones, la abstinencia es su única alternativa.
- No puedo permitir que te mueras de hambre - dijo Magnus – Eso pone todo en peligro: la agilidad, la función cognitiva, por no hablar de su comodidad...
- Magnus, te dije que estoy bien - Alec repitió acentuando.
- Tú podrías saltarnos a una ciudad oscura en alguna parte. Voy a esperar en la calle. Entras en un callejón o algo así. Voy a estar a unos pasos de distancia - Magnus sugirió.
- ¿No te sentirías incómodo en ser testigo de una cosa así? - preguntó Jace.
Magnus sabía que estaba mal, insensible, y sólo un toque psicótico; su voto de policía de servir y proteger a la comunidad no estaba dirigiéndolo más. El único objetivo era directamente Alec.
- Él podría acabar con todo el puto pueblo y no me importaría, con tal de que significara que no tenga hambre.
Jace resopló.
- Magnus, cualquier preocupación que tuve en cómo vas a ser uno de nosotros, carece de fundamento. Creo que vas a estar bien.
Magnus dejó caer la cabeza hacia atrás y miro al techo del supermercado.
- Yo no quiero que una aldea entera muera, para que lo sepas - entonces él miró directamente a Alec - Me gusta la idea de librar las calles de asesinos y violadores, pero poniendo los dientes en la garganta de una persona y beber su sangre puede ser otra historia.
Alec estaba delante de él y sostuvo su cara suavemente.
- Ah, Magnus. No dejes que eso pese en tu mente antes de tiempo.
Sólo entonces las luces azules y rojas de un coche de policía pasaron a través del cristal opaco por delante de la tienda.
- Esto concluye nuestro viaje de compras por el día de hoy, niños y niñas - dijo Jace, tirando algunas cosas más en su bolsa de objetos robados.
Magnus dio un guiño a las cámaras de seguridad, arrojó una gran cantidad de dinero en el contador como agradecimiento, y con un simple toque de Alec, ya no estaban.
Magnus llevó los suministros médicos a la habitación donde estuvo durmiendo. Alec tomaría su sangre con una aguja, haciendo frente a una media docena de vampiros, probablemente no era una gran idea. Magnus le había sugerido saltar a un lugar privado, pero Alec le aseguró que estaría bien.
- Nadie va a conseguir estar cerca de mí - dijo simplemente – A menos que ellos quieran que sea la última cosa por hacer.
Jace y Clary solo se rieron, pero Catarina y Raphael decidieron que sería mejor si no estuvieron presentes.
- Iré a dar un paseo por la noche a la ciudad - dijo Catarina.
Ella y James parecían disfrutar de la compañía del otro. Estaban jugando al ajedrez cuando Magnus, Alec y Jace volvieron, con Chairman ronroneando con fuerza junto a Catarina. Parecían bastante cómodos juntos, pensó Magnus.
Y cuando Catarina los dejó, James se puso de pie y se estiró.
- Yo voy a la cama - dijo - Yo fui deshonrado como un jugador de ajedrez por una mujer que incluso no puede ver, así que si no te importa, voy a llevar el resto de mi orgullo y me iré para a la cama.
Magnus dio a su padre una sonrisa.
- Buenas noches.
Cuando su padre se había ido, Magnus vio que Jace estaba en la mesa hundiendo cada cabeza de flecha y estaca en una pepita de líquido.
- Hey, Jace ¿Qué haces?
- Estoy modificando todas las armas para luchar contra el ejército de terracota.
- ¿Cómo?
- Bueno, Terracota utilizó para hacer este ejército basado en la arcilla.
- ¿Y?
- ¿Estás familiarizado con la química y la física?
- Un poco. Fue materia básica en secundaria - inspeccionó la goma pegajosa blanca - ¿Es tu cosa de tofu?
- Sí.
Magnus miró a las flechas de madera y estacas.
- Um, Jace, odio ser el que tenga que decírtelo, pero no estás condensando tofu.
Jace se rió largo y ruidoso.
- Ah, Magnus. Me haces reír - él levantó una flecha, dejando la goma blanca gruesa gotear en el recipiente - Entonces sabes que los minerales de arcilla son caracterizados por hojas bidimensionales de esquina que compartían SiO4 tetraedros o AlO4 octaedros. A veces las dos cosas.
Magnus parpadeó lentamente.
- Estas hojas tienen una composición química (Al, Si)3 O4. Cada tetraedro de silicona comparte tres de sus átomos de oxígeno en el vértice - Magnus levantó la mano, y luego se rascó la cabeza.
- Jace, para. Me perdiste en la palabra arcilla. Dije que hice química básica en la secundaria. No soy Einstein, mi amigo. Lo necesito en español.
Jace se rió.
- El barro que se encuentra en la zona de Indo-China es rico en sal.
- Está bien - Magnus asintió - Ahora yo entiendo.
- Entonces, la sal, o cloruro de sodio, es un compuesto iónico ¿De acuerdo?
Magnus lo miró.
- Uh, no tengo ni idea, por lo que sólo iré con un sí, porque dijiste que lo era.
La sonrisa de Jace se amplió.
- Pero las sales en la arcilla pueden ser degradadas o disueltas cuando se mezclan con un compuesto que tiene la carga eléctrica opuesta.
Magnus se rascó la cabeza.
- Uh, está bien ¿Podemos llegar al punto sin clases de química y física?
Jace levantó una flecha que había sumergido en la pasta y le mostró la punta.
- Si aplicamos un compuesto que ataca inmediatamente las moléculas de sodio dentro de la arcilla, hará que el sostén de la arcilla se relaje o se separe entre sí.
- ¿Esto va a romper el barro?
Jace asintió con orgullo.
- Sí.
- Bueno, eso es genial, Jace - dijo Magnus. Y lo era. En teoría. - Pero pensé que entrarías con una línea mucho más sencilla de ataque.
Jace inclinó la cabeza.
- ¿Y qué es eso?
- Un martillo.
Alec y Clary rieron, y Jace sonrió.
- No es tan científico como mi teoría, Magnus, pero creo que también es eficaz.
Magnus cogió el cuenco de la pasta y la olió.
- Me gusta el comienzo de tu idea, sin embargo. Quizás nosotros debemos rociarlos con esta mierda cuando estemos aplastándoles, para asegurarnos de que no vuelven.
- Buena idea - Jace dijo con una sonrisa.
- Bien - Clary dijo, cambiando de tema - Creo que podría ser una buena idea si Jace y yo esperamos hasta el regreso de Raphael y Catarina, entonces podemos dejarlos y alimentarnos también.
Alec dio una inclinación de cabeza.
- Estoy de acuerdo.
- ¿Y Alec? - preguntó Magnus - ¿Cuándo va a alimentarse?
- Magnus - Alec dijo en voz baja. Se acercó a él y le puso las manos a la cara - Por favor, no te preocupes. Si digo que estoy bien, entonces debes creerme. Magnus suspiró y apoyó la cara en la palma de Alec.
- Me preocupo por ti, eso es todo.
- Sé que lo haces. Puedo sentirlo - susurró.
Clary estaba clasificando las flechas y Jace parecía ocupado con los pedidos en línea ordenando ahora mazos, por esto Magnus dio una seña a Alec para ir hacia el corredor que conducía a los dormitorios.
Magnus entró en la habitación y recogió el material médico que puso ahí más temprano. Alec estaba a medio paso por detrás de él. El susurró, un susurro de vampiro tranquilo, por lo tanto, Jace y Clary no podían oír, dado que estaban a 3 cuartos de distancia.
- Sé que dijiste que es seguro, pero prefiero no hacer la extracción de sangre aquí ¿Podemos saltar a alguna parte?
La breve confusión brillaba en los ojos de Alec, pero se recompuso.
- Lo que prefieras - él tocó el lado de la cara de Magnus con sólo sus dedos - ¿Magnus? Pareces muy desorientado ¿Algo está mal? ¿Me puedes decir si no te sientes bien?
- Estoy bien, creo - Magnus respondió, igualmente tranquilo – No sé cómo me siento. Sólo que tengo otro plan B.
Magnus se sorprendió de que Alec lo llevara de vuelta al apartamento en Nueva York. Ellos llegaron al cuarto del baño, Magnus asumió porque si hubiera un vampiro no deseado esperando para que alguien venga, no esperaría en el baño. Alec estaba inmóvil, escuchando, entonces, olfateó el aire.
- Está limpio - dijo - No hubo nadie aquí, desde que nos fuimos.
Magnus exhaló con fuerza, el alivio recorriéndolo.
- Gracias a Raziel - entró en el dormitorio y tiró la mochila con suministros médicos en la cama - Me encanta este lugar. Odiaría nunca vivir aquí de nuevo.
Alec sonrió cálidamente.
- Pensé que estabas enamorado de tu oficina, no de este apartamento de lujo.
Magnus rió.
- Y tú dijiste que odiabas el sarcasmo. Para alguien que no le gusta, lo utilizas en gran medida - Magnus miró a la enorme sala de lujo, a los muebles opulentos y, finalmente, el hacha y el casco, que tenía un lugar prominente en el único estante de la habitación. Junto a ella, ahora estaba sentado el disco solar de Ra, recordando su batalla en Egipto con Magnus - No es el lujo: Me encanta estar aquí. Es decir, es bueno, no me malinterpretes. Pero es porque eres tú aquí. Tus pertenencias, las cosas que te son importantes. Eso, es como tú - Incluso en la habitación oscura, Magnus podía ver a Alec sonrojarse un poco. El tomó su rostro para sentir la expansión del calor allí - ¿Esta siempre será nuestra casa?
Los ojos de Alec se cerraron y contuvo una respiración tranquila. Alec se tomó un momento antes de hablar.
- Eso todavía me emociona, oírte decir tales palabras. Nuestra casa. Yo no lo habría creído, que 2 simples palabras podían robar el aliento.
Magnus talló con la punta de su dedo pulgar en la mejilla de Alec y se inclinó hacia él para que pudiera besarlo simplemente, suavemente en los labios.
- Amo la forma en que hablas.
Alec se rió.
- ¿Como así?
- Bien, yo soy todo del siglo XXI, con el argot cero respeto por el idioma español o cualquier idioma para ser franco. Y tú hablas tan bien, tan propiamente. Es como si cada frase fuera un regalo.
Los ojos de Alec se abrieron cuando lo hizo sonreír.
- ¿Un regalo? ¿Me trajiste aquí para halagarme? Porque si piensas que necesitas complacerme con la adulación sólo para ir a la cama conmigo, no es necesario haber tomado tantos problemas.
Magnus rió.
- Ahora sólo me das la razón ¿Adulación? ¿En serio? Estoy seguro de que la palabra no ha sido utilizada en la conversación del día a día en unos pocos cientos de años ¿Será que un cerebro se convierte en una enciclopedia cuando se transforma en un vampiro?
Alec ignoró la provocación.
- La mente se expande de manera exponencial, pero la inteligencia de antes es una ventaja. Te irá más que bien. De hecho, quizás debido a que tu mente tiene tendencias de vampiro ya es excepcional.
- ¿Me dirás lo que sucederá? - Magnus preguntó en voz baja - ¿Lo que va a pasar conmigo?
Alec llevó la mano a la cara de Magnus y apartó un mechón de cabello hacia atrás.
- Yo no estoy esperando que tu transformación sea típica - empezó. Su voz era suave y calmante -Teniendo en cuenta la imposibilidad de cambiar cuando te mordí antes, esperaría que fueras cualquier cosa menos convencional - Alec se quedó en silencio durante un largo tiempo, y Magnus se preguntó si eso era todo lo que diría - Habrá dolor, Magnus. Tus células, tu ADN, los órganos del cuerpo, el sistema circulatorio, el sistema nervioso todo cambia, y eso quema y te hace añicos. La metamorfosis no es fácil, y me gustaría poder soportar eso por ti.
Magnus tragó.
- ¿Cuánto tiempo lleva?
- Por lo general, un día entero, 24 horas - Alec frunció el ceño profundamente - Puede que no parezca mucho tiempo, pero será una eternidad para ti. Implorarás por la muerte.
Ahora Magnus agarró la cara de Alec.
- ¿Y si lo hago? Prométeme que no me vas a escuchar, no importa cuánto te implore - entonces Magnus notó algo - ¿Qué pasará contigo cuando yo esté cambiando...? Las parejas predestinadas sienten el dolor del otro ¿No? Pero ningún vampiro fue predestinado a un ser humano, de modo que ningún vampiro tuvo que soportar verlos cambiar.
- Sólo tú podrías pensar en tal cosa - Alec sonrió con tristeza - No sé cómo voy a aguantar. Nadie lo sabe. Pero no tengo ninguna preocupación por mí, mi amor. Tendrás lo suficiente para aguantar. Por lo que yo voy a pasar, será como una tarde de primavera en los moros en comparación con el pie en el infierno que tú vas a pasar.
- Yo voy a soportar eso 100 veces si eso significa llegar a estar siempre a tu lado - dijo Magnus, besándolo suavemente de nuevo – Es sólo un medio para un fin, si eso tiene sentido. Como si sólo necesitase de una puerta para cerrar, para que otra pueda abrirse.
- Quieres decir, que necesitas que tu vida termine.
- Una vida - Magnus respondió simplemente - Entonces, mi próxima vida puede comenzar.
Alec sacudió la cabeza con incredulidad.
- Eres un hombre confuso. Aunque establecimos que tu sangre es diferente, tú eres diferente, por lo que, tu cambio a vampiro no será predecible.
Magnus asintió y tomó una respiración profunda, sin saber cómo reaccionaría Alec a esto.
- Eso es lo que quería hablar contigo. Mi otro plan B.
- ¿Qué es eso?
- Bueno, cuando bebiste mi sangre, te dio la capacidad de absorber los dones de los vampiros a tu alrededor ¿Verdad?
La frente de Alec se arrugó, pero él estuvo de acuerdo.
- Sí. Fue muy irregular y desconcertante ¿Por qué, Magnus?
Magnus estaba seguro de que Alec sabía lo que venía, pero soltó, de cualquier manera.
- Creo que deberías beber de mí otra vez - levantó las manos antes de que Alec pudiera oponerse - Escúchame, por favor - Magnus tomó la mano de Alec y se sentó en la cama. Lo miró y respiró lentamente - No es por gratificación, o porque lo encuentro caliente, o porque necesito que me muerdas. Es decir, todas estas cosas pueden ser verdad, pero es más que eso. Creo que deberías beber de mí, tomar mi sangre, para que puedas transferir deliberadamente los poderes de los que están a tu alrededor.
- Magnus - Alec negó con la cabeza.
- Déjame terminar, por favor - Magnus tiró de la mano de Alec y esperó a que se siente al lado de él - No tenemos idea de a lo que nos enfrentamos. No sabemos cuáles son los poderes de Khan o que obtiene él con esto. No sabemos lo que el Ejército de Terracota puede hacer, pero si tienes la capacidad de utilizar sus propios poderes contra ellos o incluso sólo para advertir de lo que son, entonces tenemos una mejor oportunidad.
Alec se quedó en silencio por un tiempo, obviamente, pensando en lo que Magnus estaba diciendo.
- Puedo ver que sería beneficioso si se tratara de planificar. Pero tendría sus propios riesgos. No sólo para mí, sino para todos los que llevaré conmigo. Si me quedo desorientado (estar en la cabeza de otra persona es abrumador, Magnus) yo pondría a todo el mundo en riesgo ¿Por qué y si no soy capaz de saltar a todos de allá? Yo no voy a comprometerte así.
Bueno, Magnus no había pensado en eso.
- Cierto. Pero cuando lo experimentaste antes, no sabías lo que era. Ahora sabemos. No va a ser un choque. De hecho, estarás buscando eso.
- No sé cómo usar otros poderes - Alec dijo, sacudiendo la cabeza.
- Es posible que no tengas que usarlos - Magnus rompió - Pero si conseguimos estar allí y Genghis tiene a algunos guardias con poderes, sabrás con lo que estamos luchando por lo menos. Creo que funcionaría, Alec. Yo sé que te preocupas por los demás, pero tengo fe completa en ti para hacerlo. De hecho, eres el único que creo que podría hacerlo.
Alec frunció el ceño pero no discutió, y Magnus sabía que estaba casi conquistado.
- Creo que podría ser el as bajo la manga. Nuestro secreto. Ni siquiera Clary o Jace sabrían, y...
- No voy a mantener en secreto esto de ellos - dijo Alec - No puedo mentirles, Magnus.
Magnus levantó la mano de Alec a los labios y le besó los nudillos.
- Eres un hombre de integridad. Muy bien, así que vamos a decirles. Yo diría que Catarina vio esta conversación de todos modos, o al menos mi decisión de decírtelo a ti.
- ¿Y si tu sangre es más poderosa de lo que era antes? – dijo Alec - ¿Qué si...?
- ¿Y si funciona? - Magnus interrumpió - ¿Y si fuera así como ganaremos? Catarina siempre dijo que yo era La Llave de Alec. Y si eso significa que yo soy La Llave, o mi sangre, tu puedes ser el que nos salva.
Alec suspiró profundamente.
- ¿Estás convencido, no es así?
- Sí.
- ¿Y tengo poca o ninguna oportunidad de convencerte de lo contrario?
- Correcto.
- ¿Y es por eso que no querías hacer la recolección de sangre, con la presencia de la otra gente? - preguntó - Para permitirme que me alimente.
- Eres un hombre inteligente - dijo Magnus. Se puso de pie y se desabrochó el botón del pantalón, empujándolos al suelo, con ropa interior y todo. Él salió de los pantalones vaqueros, levantó su pierna derecha con el pie de la cama y dejó a su pene colgando grueso y pesado frente a Alec. El dio a sí mismo unas lánguidas y largas pajas, sabiendo que Alec también veía la línea de marcas púrpura, desapareciendo de la parte interna del muslo, Magnus reprimió un gemido cuando Alec se humedeció los labios.
- ¿Femoral o carótida?
Magnus se encontró de nuevo en el medio de la cama con Alec fijado bien entre sus muslos.
El lamió la longitud del pene de Magnus, chupando bien y duro antes de lamer sus bolas y la piel sedosa de su cara interna del muslo. Magnus se puso las manos en cabeza y cerró los ojos, saboreando cada sensación.
- Femoral entonces - murmuró.
Alec estaba ronroneando y gruñendo, un sonido perverso que desencadenó el placer en el vientre de Magnus. Empujó el pene de Magnus, torciendo su mano sobre el glande, del modo que a Magnus le gustaba.
Jugó con su agujero con la lengua y dedos, trabajando con ambas manos sobre él, llevando rápidamente a Magnus hasta el borde. Así que cuando Magnus estaba al límite, cuando fue demasiado y no pudo sostenerse un segundo más, Alec hundió sus colmillos en el interior del muslo de Magnus y Magnus se vino.
El mundo de Magnus apenas se había enderezado cuando Alec, con su pene en mano, presionando contra el agujero de Magnus estaba pidiéndole permiso.
- ¿Magnus?
Magnus gimió y buscó a ciegas a Alec, acercándolo más.
- Raziel, sí - murmuró. Magnus sabía que su deber como La Llave estaba llegando pronto a su fin, y si fuera el último momento para tener a Alec como un ser humano, lo quería en su interior. Llenándolo, follándolo, poseyendo cada pulgada de él, y, por último, pulsando y disfrutando dentro de él. Conclusión. Magnus ahora entendía lo que significaba. No había alguna manera modesta, educada para describir un orgasmo. Fue creado para ser uno con Alec, para estar completo. Para ser predestinado.
Magnus puso las manos en la cara de Alec, viendo en sus ojos la embriaguez de lujuria y los dientes de vampiro detrás de su sonrisa perezosa.
- Eres tan perfecto - Magnus murmuró y atrajo sus labios.
Por un momento, Alec rompió el beso para gemir.
- Mi cabeza está nadando.
- ¿En el buen sentido? - preguntó Magnus.
- De una buena manera - Alec dijo con una pequeña risa – Tu sangre es la forma más pura que he probado nunca.
- ¿Qué vas a hacer cuando haya cambiado a un vampiro? – Magnus preguntó con una sonrisa - No voy a ser humano por siempre. No habrá más.
Alec se rió y negó con la cabeza lentamente.
- Al contrario. Voy a tenerte para siempre.
- ¿Todavía se puede beber sangre de vampiro?
- Sólo de su predestinado.
- ¿En serio?
Alec salió de Magnus y rápidamente rodó, por lo que estaban en sus costados, sus brazos alrededor del otro. Tiró las mantas sobre ellos, lo que Magnus sabía que Alec hizo por él.
- Bueno, hay una gran cantidad de intimidad entre parejas vampiros. Y eso significa una gran cantidad de mordidas.
Magnus tarareaba alegremente.
- ¿Eso significa que voy a ser capaz de morder?
Alec se quejó en voz alta.
- Espero que sí.
Magnus recordó cómo Alec le respondió al pellizcar la piel del cuello antes, y se rió.
- Yo no puedo esperar a probarte.
Alec estaba temblando de pies a cabeza, y se quedó sin respiración.
- Así cómo yo no puedo esperar a ser probado.
Acostados así por un largo tiempo, haciendo círculos distraídos en la piel con dedos soñadores, disfrutando el momento. Aunque Magnus sabía que se acercaba la fecha. Después de un tiempo, el suspiró.
- Creo que tenemos que hacer la cosa de sacar la sangre.
Alec rió bajo en la oreja de Magnus.
- No te muevas - Alec tomó la mochila que había dejado caer en la cama - ¿Tú te atreves siquiera en pensar, que yo sé cómo hacer esto?
Magnus resopló.
- Bueno, pensé que, insertando un objeto puntiagudo en una vena para tomar sangre (mi sangre) te haría un experto.
Una esquina de los labios de Alec se curvó en una media sonrisa.
- Nunca he hecho esto de esa manera antes.
- Podemos ir de nuevo al Dr. Garroway, si lo prefieres.
Alec dio un gruñido bajo y amenazador en respuesta a eso.
Magnus rió.
- Sí. Eso es lo que pensaba - todavía tumbado de espaldas en la cama, Magnus inspeccionaba la curva del codo, golpeando para buscar una vena - Debe ser bastante fácil. Yo nunca he tenido problemas antes en donar sangre.
Esta vez fue Alec quien se rió.
- Tu flujo sanguíneo es excepcional - Alec tomó el brazo de Magnus y pasó los dedos por el pliegue del brazo de Magnus – Aquí – él dijo, deteniéndose en un punto preciso - La vena es un poco más accesible aquí.
- ¿Puedes sentirlo?
- Por supuesto - Alec se encogió de hombros - Sentirlo, escucharlo. Es como si todos mis sentidos se sintieran atraídos por el fácil acceso de la liberación de tu sangre.
- ¡Oh!
Alec se rió.
- ¿Debemos empezar?
- Sí.
Alec desapareció brevemente en el armario y volvió usando ropa nueva y asegurando un lazo. Se sentó en el borde de la cama.
- Lo necesitarás alrededor de la parte superior de tu bíceps para actuar como un torniquete - dijo, atándolo con fuerza. Alec frunció la frente por el cinturón casero alrededor del brazo de Magnus - ¿Esto es cómodo?
- Está todo bien - Magnus dijo, apretando su mano en un puño una y otra vez. Con la otra mano, se puso las mantas alrededor de su cintura y mantuvo el brazo extendido hacia fuera cerca del borde de la cama, mientras Alec desempaquetaba las bolsas para la sangre. Eran de las que se utilizan en los hospitales y clínicas. Magnus las había visto miles de veces. Las pequeñas y redondeadas, bolsas blancas y claras con equipos IV (Intravenoso) unidos.
Alec hábilmente las manipuló. Puede que nunca lo haya hecho antes, pero era un hombre inteligente. Después de mirar todas las piezas, parecía saber cuál de las líneas IV iban dónde, cómo utilizar una cánula, y entonces tomó las agujas.
- ¿Estás seguro? - Alec preguntó de nuevo.
Magnus le dio una sonrisa amistosa.
- Sí.
Alec deslizó la aguja contra la vena sobresaliente, perforando la piel con habilidad. Unió la línea IV de la cánula y la sangre comenzó a fluir a través del tubo y la bolsa empezó a llenarse.
¿Estás bien? - Alec preguntó en voz baja.
Magnus siempre sonreía cuando Alec le preguntaba eso.
- Me siento bien. Perfecto, en verdad. Ya sabes, creo que esta sangría me está haciendo bien. Tu bebiendo de mí, me hace bien ¿Recuerdas cómo estaba confundido y cansado antes? Bueno, eso se ha ido.
Alec hizo una mueca.
- Estabas sufriendo por mi causa. No me gusta esto.
Magnus le frotó la espalda con su mano libre.
- ¿Cómo podríamos saber? Y de cualquier manera, no importa, después de que todo esto termine. Voy a ser un vampiro ¿No?
Alec se quedó en silencio durante un rato y pareció encontrar la alfombra de la sala fascinante.
- ¿Te vas a arrepentir? - susurró.
Magnus rió.
- Nunca.
- Vas a dejar atrás tu humanidad, por elección, Magnus. Esto no es algo que tomar a la ligera.
- No lo tomo a la ligera. Tú sabes, hace 12 meses, cuando yo era apenas Magnus MacBane, detective de Nueva York, viviendo una vida semi- normal, yo habría dicho que no - Alec encontró la mirada de Magnus con una mirada de fuego y confusión. Magnus le tendió la mano libre y esperó a Alec tomarla. No pudo evitar una sonrisa - Pero no soy aquel Magnus más. Desde que te conocí, yo soy diferente, en el mejor de los sentidos. Ahora, no podría dejar de ser un vampiro. No podría dejar de tener contigo un para siempre.
Alec le devolvió la sonrisa.
- Tus palabras calientan mi corazón. Aunque todavía desearía que no tengas que sacrificar algo. Me gustaría darte el mundo, no quitarte las cosas.
- Tú no me quitas nada - dijo Magnus - Me estás dando todo.
Alec le estrechó la mano antes de llevarla a los labios y besar los nudillos de Magnus.
- No malinterpretes mi abatimiento. No quiero nada más que te unas a mí en esta vida, aunque lamentaré la pérdida de tu humanidad, Magnus ¿Cómo podría no hacerlo?
Magnus no sabía qué decir al respecto ¿Porque, en realidad, que palabras había para cubrir una cosa así? En lugar de ello, Magnus dio la mano a Alec y reorientó la conversación.
- ¿Sabes lo que más echaré de menos cuando no sea un humano?
- ¿Qué es eso?
- El Sol. No es que yo viera gran parte de él. Quiero decir, yo trabajaba en el turno de noche en New York. Incluso a plena luz del día, los edificios están blindados en mayor parte, pero creo que será el viejo problema de querer algo que no puedes tener - dijo Magnus - Bistec. Un filete grueso, privilegiado, poco hecho - zumbó Magnus – No puedo decidir de cuál de ellos yo voy echar más falta.
Alec sonrió ante eso.
- Confía en mí, la comida humana no te interesará. Pero si lo deseas, podemos seleccionar tus comidas favoritas y puedes tenerlas hasta tu tiempo.
- ¡Suena bien! - Magnus rió - Tener una última cena. Al igual que Jesús.
Alec se rió entre dientes, luego se dedicó a cambiar la bolsa de sangre. El tenía para Magnus jugo y un bocadillo en la cocina para reponer sus niveles de azúcar, o así había dicho Alec. El estaba claramente preocupado acerca de la cantidad de sangre que Magnus estaba dando, pero Magnus le aseguró todo el tiempo, que se sentía bien. Cuando la tercera bolsa de medio litro terminó, Alec añadió la cuarta y última bolsa, y Alec fue insistente sobre la alimentación de Magnus con más comida y jugo, Magnus pensó que podría ser un buen momento para preguntarle algo que pesaba en su mente por un tiempo.
- ¿Puedo preguntarte algo?
- Por supuesto.
- ¿Qué voy a ser? - preguntó Magnus - Quiero decir ¿Qué puedo esperar después de que yo cambié?
Alec le dio una pequeña sonrisa.
- Me hubiera gustado de saber cuándo me lo preguntarías – Magnus esperó a que continuara. Alec jugó con los dedos de Magnus por un momento y exhaló con fuerza - Vas a ser diferente. Catarina lo vio, manifestando tus poderes como un ser humano, por esta razón vas a adquirir un gran poder en tu vida de vampiro, y yo estoy de acuerdo con su teoría. No puedo decir con seguridad que tu experiencia será así. Si tus poderes harán una transición diferente, no tenemos forma de saber. Te dije antes lo del proceso de cambio real: eso quema, pulsa y extiende cada célula de tu cuerpo. Este proceso es el mismo para todos, independientemente de los dones adquiridos en la transición, así que me imagino que no vas a cambiar lo que eres.
Alec se detuvo. Magnus sabía que Alec era reacio para él sentir cualquier tipo de dolor, pero al final del día, sería inevitable. Magnus apretó la mano de él, una garantía en silencio, y le pidió continuar.
- Los días que siguen a tu cambio serán difíciles, pero en el sentido de hambre y estar desorientado. Todos los sentidos que ahora tienes serán aumentados exponencialmente y, teóricamente, suena muy bien, pero en la práctica es otra cosa completamente distinta. Tu velocidad y fuerza, necesitará tiempo para acostumbrarse a ellas, así como tu equilibrio. En esencia, tienes que aprender a caminar de nuevo.
- ¿Desde el principio?
Alec resopló.
- No, no desde cero. Pero sí a caminar en pasos medidos, lentos, los pasos humanos necesitan un esfuerzo concertado, teniendo en cuenta que tu cuerpo va a querer gastar energía en formas que no te puedes imaginar. Mejor no estar alrededor de los seres humanos por las primeras semanas, al menos, no sólo porque querrás drenarlos hasta dejarlos secos, sino debido a que tus movimientos parecerán muy rápidos o muy irregulares, intentarás usar tus habilidades.
Magnus tragó.
- Yo... - él preguntó en voz baja - ¿Querré drenar a todos hasta dejarlos secos?
Alec le sostuvo la mirada durante mucho tiempo.
- Sí.
Magnus sacudió la cabeza lentamente. Su voz era un susurro murmurado.
- Sí, ya me di cuenta de eso.
- ¿Aún no tienes remordimientos? - preguntó Alec, como si estuviera desafiándolo.
Magnus encontró su mirada con nada más que sinceridad y determinación.
- Nunca.
Alec sonrió largamente y besó los nudillos de Magnus de nuevo.
- ¿Cómo estás sintiéndote? ¿Débil? ¿Tonto? Has perdido mucha sangre, más de lo que debería ser permitido para un ser humano. La frecuencia cardíaca es buena - él lo observó. Entonces colocó los dedos en la muñeca de Magnus y escuchó durante unos segundos – Tu presión arterial es normal ¿Seguro que no te sientes afectado?
Magnus sacudió la cabeza.
- Te lo dije, me siento muy bien. Mejor que bien. Yo creo que drenar la mitad de mi sangre ayudó o algo así. Yo no sé ¿Y de cualquier manera, puedes decir mi presión arterial, escuchando?
Alec resopló.
- Cualquier cosa que venga con tu salud o tu sangre es como un faro para mí.
Magnus sonrió.
- ¿Por lo tanto, eres como mi médico personal?
- No es probable, no.
- Eso es una vergüenza -Magnus bromeó - Debido a que hay una gran cantidad de normas médico - paciente que me encantaría romper contigo.
Alec se rió y negó con la cabeza.
- No creo que el ejercicio sería prudente para ti ahora. Acabas de perder 2 litros de sangre, Magnus. Por no hablar de lo que retiré de tu muslo antes. Esto es suficiente para matar a un ser humano ¿Pero dices que te sientes bien?
- Mucho mejor ¿Y de verdad? ¿No hacer ejercicio? - Magnus resopló y dio a Alec su mejor puchero. Alec simplemente le sonrió y comenzó a tomar la última bolsa de sangre. Solamente cuando tomó la cánula, la sangre se acumuló en la piel de Magnus, haciendo a Alec silbar.
El rápidamente cubrió la marca de aguja para detener el flujo, pero Magnus le retiró la mano.
- Magnus - gruñó, bajo y en advertencia.
Magnus reprimió un gemido. Apretó la bolsa de sangre, incluyendo la línea IV todavía puesta y dejó un rastro fino de hilo de sangre en el pecho.
Alec enseñó los colmillos, sus ojos se volvieron de zafiros oscuros y gruñó. La vista y el sonido de Alec sin restricción, hizo a Magnus gemir. Dejó la bolsa de sangre lentamente caer a la cama y, deliberadamente, con los ojos fijos en Alec, pasó el dedo en la sangre y la puso en su boca.
Un gruñido desgarró el aire.
- Tú no me debes tentar de esa manera, Magnus - gruñó.
Todo el cuerpo de Magnus zumbó, placer silbaba en sus venas y se reunía en su ingle. Nunca había visto a Alec así antes, tan... Vampiro. Sus ojos eran agudos y centrados, sus colmillos estaban al descubierto y listos, estos se deslizaron hacia afuera, como si estuviera listo para atacar el cuerpo medio desnudo de Magnus. El parecía feroz, hambriento de sangre y sexo, y Magnus sintió relampaguear en sus venas lo mismo. Nunca había estado tan excitado, cada uno de sus sentidos se agudizaron. Emoción, excitación, miedo y deseo. Él lo deseaba. Se lamió el dedo manchado de sangre y Alec gruñó más amenazador, y rasgó la sábana del cuerpo de Magnus. El poder desenfrenado se sentía como un shock directamente a su pene, y Alec se arrastró hasta su forma desnuda, lamiendo el rastro de sangre de la piel de Magnus y empujando sus muslos con los suyos. Su pene duro estaba en el agujero de Magnus también lubricado con el semen de antes.
- Tu sangre me pertenece - gruñó.
La espalda de Magnus se arqueó y su pene latía, el pre-semen derramándose libremente en su ombligo.
- Si lo quieres... - Magnus se retorció - ... Entonces, ven a buscarlo.
Alec empujó sus caderas hacia arriba en Magnus, penetrando en él, duro y rápido, y hundió los dientes en el cuello de Magnus, al mismo tiempo. Él lo jodía mientras bebía, un circuito cerrado de puro éxtasis. Todo el cuerpo de Magnus se convulsionó, empalado en ambas extremidades, e incapaz de contener el placer, él disfrutó.
Magnus seguía riendo cuando saltaron de nuevo a la casa en Japón. Ellos habían salido de la habitación dejando el cuarto en un lío de una cama destruida y ropas desgarradas. Y cuando habían llegado, Jace y Clary sabían lo que habían hecho.
Magnus no trató de ocultar las marcas de pinchazos en el cuello. Él se limitó a sonreír y poner la bolsa sobre la mesa.
- Alec - Clary comenzó - Pensé que habíamos acordado, que hasta saber cómo esto le afecta...
- No fue decisión de Alec - Magnus declaró claramente - Fue mía.
Todos los vampiros se volvieron hacia él y esperaron la explicación.
- Los efectos de beber mi sangre en Alec podrían ser beneficiosos cuando vamos a derribar al Ejército de Terracota. Si él puede determinar de antemano cuales otros dones están en contra de nosotros, entonces tenemos la ventaja. Si es capaz de transferir sus dones y usarlos en contra de ellos, aún mejor - Magnus abrió la bolsa y sacó la primera de las bolsas de sangre - Y parece que el sangrado me arregló. Como si liberase la presión o algo así. No me siento más nebuloso. En realidad, yo puedo pensar en línea recta.
Jace resopló.
- Bueno, no del todo recta - olfateó el aire - No hay nada en línea recta sobre lo que ustedes dos estaban haciendo.
Magnus rió y puso las otras bolsas de sangre junto a la primera.
- Y nosotros reunimos y todo.
Alec puso una mano protectora sobre la espalda de Magnus. Estaba luchando con una sonrisa.
- Magnus se siente mucho mejor.
- Apuesto a que sí - dijo Clary. Ella rodo los ojos y sonrió a Alec - ¿Y éstas son las bolsas de sangre?
- Sí. Cajas de zumo para los pequeños vampiros - dijo Magnus - 4 de ellos con medio litro en cada una.
Jace se rió de su broma. Nadie más lo hizo.
- Magnus - dijo Raphael - Eso es un montón de pérdida de sangre.
- Por no hablar de lo que tomó Alec - Magnus dijo con una sonrisa - Y nunca me sentí mejor.
- Todo esto es muy preocupante - Clary murmuró. Magnus no estaba seguro de sí debería oírla, pero podía oír todo.
Alec asintió.
- No es un comportamiento humano típico, no.
- Ni siquiera en la anatomía humana - dijo Clary - Él debería estar muerto.
- Me siento muy bien - Magnus repitió - Me siento increíble, en realidad.
Nadie habló durante mucho tiempo, por lo que Magnus estudió la pizarra. Había unos cuantos puntos más añadidos, algunos detalles de la investigación, pero nada grave. Jace estaba a su lado y tratando de no observarlo también, por supuesto, dijo:
- ¿Así que, ahora que te sientes tan bien, deseas hacer una investigación?
Magnus se encogió de hombros sin comprometerse.
Jace se balanceó sobre los talones, haciéndose indiferente.
- Cuando fuimos a Egipto, estuviste investigando todo sobre los jeroglíficos e información de fondo, para estar preparado y aprendiste todo lo que pudiste.
Magnus tarareó.
- Sí, pero esto se siente diferente.
Alec fue rápido para la pregunta.
- ¿Como así?
- No sé exactamente. Como si algo no fuera lo que parece.
Esta vez Clary preguntó:
- Magnus ¿Qué quieres decir?
- Algo no está bien - dijo de nuevo, más firme en este momento - Como si Genghis Khan y su ejército de terracota fueran una trampa.
- Has visto a los Guerreros de Terracota estar delante tuyo – dijo Jace - ¿Dudas de su existencia?
- No, no - Magnus respondió rápidamente - Ellos son muy reales. Sólo creo que hay más que sólo Genghis Khan. Me parece que todo el tiempo estuvimos haciendo las preguntas equivocadas ¿Quiero saber por qué Genghis Khan no llamó por mí todavía? Si él me necesita tanto ¿Qué está esperando? ¿Cómo es que él sabe que yo todavía voy a aparecer? Pero lo más importante, yo quiero saber quién está detrás de eso ¿Quién trajo a Genghis Khan de entre los muertos? Eso es lo que tenemos que encontrar. Creo que tenemos que volver a ver a Max otra vez.
Catarina entró corriendo en la habitación con James.
- ¡Algo ha cambiado! - Ella dijo. Entonces se volvió hacia la pared opuesta - ¡Vienen!
Y entonces, como si en el momento justo, otro guerrero chino apareció en su sala de estar. A pesar de que estaba vestido para la batalla, este dio luz a sus armas. Apenas con una sonrisa. Extendió la mano y desapareció, dejando lo que fuera que estaba asegurando, caer al suelo.
Alec tenía sus brazos alrededor de Magnus, listo para saltar, cuando Jace se aproximó y cogió lo que el saltador dejó sin respuesta. Extendió la mano y les mostró.
Magnus lo reconoció inmediatamente.
- Es mi viejo reloj. Se lo di a Max.
- Tú querías saber cómo Genghis te atraería allí, y ahora lo sabes - dijo Catarina - Tiene al niño vampiro. Y ellos saben que vas a buscarlo.
