13
Aquella noche Servino durmió plácidamente a la entrada de la habitación del canceriano, como no lo había hecho en semanas. La noche ya comenzaba a ser profunda cuando el animalito apenas comenzó a sosegarse. Deathmask no pensaba en malcriarlo así que, haciendo memoria, recordó la orden que solía decirle el señor Sandro al animal cuando deseaba que se quedara quieto, orden que solía darle para que durmiera o en la puerta afuera de su habitación, o a los pies de su cama. Le sorprendió que Servino la entendió perfecto y obedeció de inmediato.
Luego de eso el canceriano se había metido a la cama, pero no alcanzaba a conciliar el sueño. La visita de Dicro lo había tomado del todo desprevenido, y más que viniera sola, a suplicarle, entre llantos, que adoptara a Servino. El animal, luego de verlo aquella vez que había ido a México, había caído aún más profundamente en la depresión, al punto de que su veterinario había sugerido "dormirlo" para ahorrarle el sufrimiento por inanición.
—Servino agoniza, recuperarte luego de perder a mi abuelo fue algo que no esperaba. Luego de que él muriera no fue feliz hasta que volvió a verte.
Y antes de que pudiera hacer nada, ella se arrodilló y se cubrió la cara, entre sollozos.
—Haré lo que quieras, haré lo que sea, pero por favor, ¡por favor!, ¡sálvalo!
Deathmask sintió una garra helada recorriendo su espalda. Había algo en la voz de ella, algo en ese ofrecimiento demasiado incitante pero, ¿estaba entendiendo bien?
—¿Lo que sea? ¿Lo que yo quiera? —y se aseguró de dejarle claro el modo sexoso en que estaba entendiendo aquellas palabras. —¿Cualquier cosa?
—¡Sí! ¡Sí!, ¡lo que sea, cuando sea, como sea! —respondió casi a gritos, mientras que pasaba sus puños sobre sus ojos, tratando de limpiar algo el llanto. —Pero acéptalo, ¡por favor, adopta a Servino!
Algo se le había revuelto en el estómago al otro en ese momento, como si una bestia dormida hacia mucho se espabilara. Llevaba tiempo sin pensar seriamente en sexo ni sentir un deseo tan intenso desde la última vez que había yacido con ella. Lo que había pasado con Zephir no contaba, porque aquello había sido un acto de amistad, movido por el deseo de hacerlo sentir mejor.
Entre sus sabanas ahora, Deathmask admitía, con cierta vergüenza, que había pensado aceptar su propuesta. No como pago para quedarse con Servino, eso (admitía también con orgullo) aún siendo como era antes, lo habría hecho por el bien del animal, que también le agradaba. Pero, si el hombre que era antes habría tomado la excusa para conseguir cuanto quisiera de ella hasta enloquecer, el hombre que era ahora sintió ese ardoroso anhelo ser superado por la preocupación de verla así de desesperada. Y por una extraña indignación. Y fue este hombre preocupado y algo indignado quien se inclinó, la tomó de los hombros, y la puso en pie.
—Levántate del piso, Dicro. ¡Eso es lo que quiero! —le dijo con una expresión de enojo que a ella le tomó desprevenida y la hizo temerle un momento. Al notarlo sólo atinó a abrazarla para que no se asustara más, para calmarla, de ser posible, de esa loca desesperación.
—De-Deathmask… —musitó suavemente.
—Acepto a Servino, y sólo voy a pedirte que me respondas una pregunta, y no a cambio de esto, si no porque quiero saberlo. ¿Por qué? ¿Por qué ofrecerme incluso esos derechos a cambio de esto?
Dicro se hundió en su hombro con no poca vergüenza.
—Yo… ya no quiero perder a nadie más. He perdido ya tanto. Una y otra vez, sólo pierdo y pierdo a los que quiero, como si quererlos los condenara a apartarse de mí. Ya no quiero. Necesitaba que aceptaras, pensé que sólo así lo harías. Pero me equivoqué .
—Sí, lo hiciste.
—Lo lamento mucho.
—No es tu culpa, el hombre que conociste en mi lo hubiera hecho.
Al recordar ese momento se sintió algo hipócrita. No es como que le hubiera mentido, pero también, en ese momento, había hecho todo lo posible por no tener una erección al sentirla pegada a su cuerpo y entre sus brazos. Como tantas otras veces en el pasado cuando manoseaba su espalda, por debajo de las ropas, para luego desnudarla.
Cuando Dicro estuvo mejor, hablaron de los cuidados que Servino iba a necesitar para recuperar la salud, aparte de sus horarios de comida, sus rutinas y juegos y entrenamientos de conducta que tenía. Además de todo lo que ella llevaba consigo, desde la cama hasta las toallas, comida y demás y luego fueron por él. Deathmask trató de no ofenderse por entender que ella había mantenido al animalito lejos para que, si rechazaba la oferta, este no fuera golpeado por la decepción. Pero algo en su interior se sentía muy molesto y triste de que ella tomara esas previsiones. Aunque su cerebro le recordaba todo el tiempo que era normal esa conducta, no era diferente de lo que observaba del trato de otros con él. Pero con ella le dolía mucho que pasara.
Verse cara a cara con Shun fue una sorpresa, no lo había conocido mucho antes (con quienes había intercambiado peleas las primeras ocasiones había sido con Shiryu y Seiya), pero sabía quién era y lo cercano que era a la Diosa. Aún así, lejos de decir algo, el muchacho había actuado con recato y había respetado sus diálogos y su espacio. De cierta manera le había dejado más tranquilo que Dicro se fuera en su compañía. Shun era conocido por ser el más gentil de todos los Caballeros y esperaba que eso valiera para darle algo del valor que ella iba a necesitar para irse sin Servino.
Saber que se había ido le dolía. Saber que no podía permitirse ser tan cercano le ahogaba de pronto. Había estado tranquilo en su nueva vida, apartado de ella. Pero ahora que sus vidas se habían cruzado quería, en serio anhelaba, volver a formar parte de su vida. Lo deseaba más aún que lo que deseaba acostarse con ella una vez más.
"Búscala"
—¿Qué es lo que pretendías, Enola? —preguntó al techo oscurecido por la noche. —¿Por qué querías esto de mí? ¿Para qué?
Los motivos del Bacante le eran aún desconocidos. Por más que lo pensaba, ignoraba por qué era tan importante volver a ser parte de la vida de ella. ¿O tal vez Enola sí sabía? ¿Sabía que valía la pena volver a formar parte de sus vidas?
—¿Y si te equivocas, Enola? —cuestionó al techo de nuevo.
No hubo una respuesta, o más bien, la respuesta seguía siendo la misma.
—¿Y cómo demonios voy a encontrarla? —rebatió aquella respuesta, porque, pensar en ella, en cómo poder volverse a acercar, para lo único que servía por ahora era para excitarlo.
Solo recordar sus labios, la sensación de los senos comprimidos contra su pecho, el calor y la fragancia, esa bendita fragancia de menta con chocolate negro que ella siempre tenía, le llegaba tan fuerte a los recuerdos que su entrepierna reaccionaba.
Por primera vez en años, y lejos ya de la mirada perruna, sólo con las paredes de testigos, dejó que la excitación le irguiera el miembro viril con fuerza. Y se permitió "encontrarla" en sus recuerdos de todas aquellas veces que había probado sus senos, que había lamido y mordido en sus recovecos más placenteros. [...] Permitió a sus manos emular el paso de las de ella sobre su pecho. Los dedos apretaban los pectorales y los pezones, recordando sus mordidas, la respiración se volvió cálida y agitada mientras que el cuello se estiraba con las venas palpitando, enloquecidas.
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ESCENA CENSURADA POR NORMATIVAS DE FF. NET
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Abrió las piernas y dejó a las manos ser dueñas de la piel intima [...], se acarició los muslos como ella solía hacerlo [...], se perdió. Sin importarle que lo llegaran a escuchar hasta el último Templo, jadeó embravecido. Gimió con una voz varonil y deseosa que le cosquilleó en la garganta, mientras juraba que escuchaba una vez más los gritos voluptuosos de ella, llenos del sexual goce de sus cuerpos, pidiendo más, y más, y más.
Sólo así es que pudo dormir esa noche.
Y la siguiente.
Y las siguientes a esas.
* De Reencuentros, Despedidas y Duelos *
Fin del Primer Arco
N/A:
¡Y al fin llegamos al final del primer arco! Me siento muy feliz de haber llegado hasta aquí, y me alegra que me hayan acompañado. Hubo una época en que pensé que esta historia moriría conmigo. Se que este primer arco resulta algo lento por que es la intro de la historia, pero ya en el siguiente arco notaran la diferencia, créanme cuando les digo que todo tiene una razón, o por lo menos eso es lo que estoy procurando, espero que me acompañen también en el arco siguiente, y, si les gusta, hasta el final de la historia.
Mil gracias por leer, muy pronto traeré el segundo arco, los dos primeros capítulos ya están listos, solo hace falta terminar de editarlos. Le oy mil gracias a mi editora favorita, quien soporta todas mis locuras, y a mi beta reader, que esta siempre al filo del cañón conmigo.
Y a ustedes, por acompañarme hasta ahora.
¡Besos!
