15. El Pasado Oscuro y el aún más Oscuro Futuro
Ella removió la protección. Encendió una luz con su varita y continuo medio corriendo y medio caminando rápidamente. Había sido tan tonta, se iba diciendo. Había he hecho algo muy tonto ¿Que no se había dado cuenta cuán vulnerables se veía? Tenía que ir y abrazarlo. Probablemente estaba muy confundido, en medio de todas las emociones tan fuertes que estaba experimentando en ese momento. Quizás pensó que ella quería algo más con él, otra más en su séquito de admiradoras ¿O podría haber sido que él estuviera sintiendo algo por ella? No, no, eso era simplemente imposible. Estaba llegando a su recámara cuando vio a Ron sentado en el escalón hacia su entrada. Él la vió venir y se levantó.
-Ron, lo siento, tengo prisa -le dijo cuando estaba lo suficientemente cerca.
-¿Puedo caminar contigo aunque sea a mi dormitorio?
-Está bien -ellos comenzaron a caminar rápidamente, se suponía que ella se reuniera con los prefectos y supervisores este sábado, antes de sus recorridos, para su reunión semanal. Temía que iba a llegar cuando su junta hubiese ya comenzado.
-Fui a buscarte al lago, a tu lugar predilecto, y no me pude acercar .
-Me imagino, yo lo protegí; no quería que fueras a molestarnos.
-¿Hay algo entre ustedes dos? -Estaba triste. Sí, su temperamento había hecho que hiciera cosas horribles-. Hueles a él.
-No Ron, no, no y no. Casi le provocaste una contusión y si, abrace a Draco el día de hoy, sólo ahora y tú fuiste parcialmente culpable por eso. Nunca te engañado o lo hubiera hecho. Yo no soy así. Tú lo debiste saber. Supongo que tuviste tu oportunidad -Él debía de haberla conocido mejor, confiado en ella, la había conocido por tanto tiempo. Si ella quería estar con alguien más se lo hubiera dicho, cuidadosamente, respetuosamente pero aún hubiera terminado su relación. Estaba exasperada, Ron estaba por todos lados, era inseguro y sin embargo hostil y resentido.
-¿Qué quieres decir con eso de que tuve mi oportunidad?.
-Creo que debemos de terminar esta relación. Al menos por un tiempo. Para aclarar nuestras mentes. Y reflexionar nuevamente en qué es lo que necesitamos de una pareja. Nos hemos estado haciendo mucho daño.
-Lo siento Hermione ¿podrías darme otra oportunidad? -Estaba seguro que si ella le daba otra oportunidad él ahora si se portaría bien .
-Quizás, pero realmente necesitamos un tiempo aparte.
-¿Es porque ahora quieres estar con él?
-No Ron… ¿podrías parar toda esta paranoia? Creo que debemos dejar de hablar de esto ahora -dijo ella, pensó que no podía dejarle saber lo que Draco había hecho. Complicaría las cosas aún más.
Llegaron a su dormitorio dijeron buenas noches y ella rechazó sus intentos de abrazarla, después continuó rápidamente hacia el lugar de la junta.
…..
Draco se quedó ahí congelado por un par de minutos. Ella le había dicho que había sido tonto ¿Como negarlo? Había tratado de besarla, sabiendo que tenía un novio. Eso definitivamente contaba como algo que una persona tonta haría. Eso podría ser que pasara con algunas chicas, pero no con otras., Ciertamente no con Hermione. Sus cálculos habían fallado; ella probablemente realmente amaba a Ron. Al estúpido ese….
Necesitaba irse rápidamente, regresar a su casa, donde no podría ser encontrado, ni molestado, donde él tendría que autorizar para que cualquier persona se pudiera acercar a él. Donde ella no estuviera tan cerca y sin embargo tan lejos. Donde pudiera evitar incluso pensar en ella.
Le llamó a su duende y le pidió que mintiera por él. Que lo acompañara para decir que había una emergencia en su casa. Ambos fueron rápidamente al dormitorio del profesor Flitwick. Tuvieron suerte, no encontraron a nadie en el camino. Él se disculpó por la inconveniencia. Le dijo el profesor que el duende había venido para dejarle saber que los Pavorreales albinos de su madre se veían muy enfermos. Que de hecho uno de ellos había muerto; él no le iba a decir la verdad al profesor de cuando había pasado eso.
Que necesitaba ir, regresar a ver qué era lo que estaba sucediendo y que necesitaba hacer para resolverlo. El profesor dijo que estaba bien y le dio una nota para llevar al señor Filch; sin embargo, noto que él se veía con una actitud diferente, pero pensó que era porque estaba preocupado.
Llegó a su casa, le agradeció al duende y se fue a su recámara. En el camino pasó a través de unas cuantas telarañas que se enredaron en su cara y cabello "
¡Diablos! Él no había hecho nada esa mañana dentro de la casa. Seguramente habría telarañas por todos lados ¿Por qué tenían una casa tan desesperantemente grande? No tenía ni siquiera el deseo de prender las luces. Se sentía enojado, tan enojado, con Weasley, con su propia familia, con Hermione, con la vida. En este estado mental, sus posesiones se sentían simplemente como una forma de seguir haciendo grandes sus egos, de pretender que eran muy especiales. Se sentía enojado también con todas sus cosas.
Abrió la puerta de caoba hacia su cuarto. Sintió ganas de patearla. Su cuarto tan horriblemente grande. No pudo contenerse a sí mismo, tomó un vaso que estaba en su buró de noche y lo lanzó con todas fuerzas hacia la pared. Se despedazó ruidosamente. Quería gritar, golpear, dar puñetazos a algo, romper todo, pero se contuvo así mismo. Después fue y se sentó en el piso, en una esquina, cerca de la puerta deslizable de piso a techo que daba hacia el jardín, opuesta a la puerta de la recámara. Pensó en la posibilidad de sentarse dentro de uno de sus closets, para evitar esa terrible sensación de ser insignificante en medio de tanto espacio, como otro insecto, uno de esos que encontraban refugio en su casa últimamente.
Aún tenía una de las cobijas de ella. No se dio cuenta de que la segunda se había caído detrás de una de las rocas, se quedó ahí, olvidada. Pensó que debía ponerla en algún lugar, guardarla. Para que después la pudiera regresar. Ser consistente con su intención inicial de huír, aún de la memoria de ella. Al final decidió quedarse con ella. Dobló sus rodillas hacia su pecho, y descansó su cabeza en la pared, cerró sus ojos y abrazó la cobija... olía a ella. Hacía unos cuantos minutos se había sentido tan enojado con todo, con ella también, ahora estaba triste, se sentía solo, totalmente abandonado, vacío. Tan triste, y como un niño pequeño deseando que ella pudiera darle confort. Abrazó la cobija como si fuera ella. Como deseaba que fuera ella. ¿Por qué parecía esto tan increíblemente difícil? Se sentía como si nunca fuera a importar vivir la vida sin ella, como si su vida estuviera hundiéndose para siempre. Como si él nunca fuera a ser capaz de salir de este oscuro, oscuro hoyo de tristeza y añoranza.
No tenía ganas, pero necesitaba pensar en qué era lo que iba a hacer. Ahora ya lo sabía, ella no lo quería de esa manera. Sí, probablemente amaba realmente a su novio. Ese pensamiento le hizo sentir amargura en su corazón. Weasley, el manojo de nervios sin empatía, era el dueño de su corazón ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Por qué Weasley y no él? Algunas cosas probablemente sólo suceden. Tomó la cobija y la aventó lo más lejos que pudo, con amargura. La amargura de saber que la amaba, como él jamás había amado a nadie más en su vida, pero sabiendo que no había esperanza ¿Por qué diablos tenía que haber aparecido en su vida? Quizás él podría haber estado mejor sin ella… No, eso no era cierto. Ella lo había rescatado y él había casi tocado el paraíso… casi… pero ese paraíso no era para él. Después dobló su cuerpo, colocando sus antebrazos en sus rodillas y su cabeza en ellos. Algún tiempo pasó, muchos, muchos minutos con esta mezcla venenosa de enojo y tristeza en las venas.
Hubo un sonido agudo en su ventana, inmediatamente lo reconoció como el sonido de un ave tocando… ¿Quién lo estaba buscando a esta hora?… Se levantó, fue abrir la ventana y recibió el sobre que le ofrecía un búho; era de ella. Hubo dolor en su pecho, así que camino a su escritorio, tomó un sobre y puso la carta sin abrir dentro del sobre Y escribió su nombre en él, se lo dio al búho y le pagó con el premio correspondiente. Después de eso, él supuso que ella entendería que no debía molestarlo nuevamente.
Se fue a su esquina y se sentó… Esa estúpida ave había llegado en el momento menos adecuado. Pronto él había empezado a arrepentirse de no haber leído la carta. Así que ella ya sabía que no estaba en la escuela ¿Qué le quería decir? Desde que él le abrió su corazón, ella siempre había sido extremadamente amable con él. Como nadie más. Un horrible nudo en su garganta.
Pero, todas las cosas que ella había hecho por él, no tenían nada que ver con que lo quisiera como un hombre. Fueron hechas porque ella sentía lástima; de la misma manera en la que había sentido lástima por los duendes elfos de casa. Él no era más que una misión de buena voluntad para ella ¡Por todos los demonios! No le gustaba que le hubiera ofrecido amistad por lástima. También la había dejado verlo llorar… Como un niño fuera de control. Algo estaba muy mal con él ¡Oh! Qué vergüenza.
Pero ella no lo había hecho sentirse avergonzado, no hoy, no en el pasado, nunca, por nada de lo que él había hecho… Deseo, con sólo recordarla abrazándolo, poder traer esa memoria a la realidad… Después fue a recoger la cobija. Regresó a su esquina, se sentó, se recargó en la pared y se quedó así, con la mirada perdida abrazando la cobija con su fragancia por muchos minutos. Un par de lágrimas cayeron de sus ojos ¿Podría algo simplemente acabar conmigo en este momento? por favor, le pidió al vacío.
Otros golpes en la ventana ¿ella nuevamente? Así lo espero, su corazón despertó. Fue a la ventana, convencido de que iba a ver el mismo búho de la escuela, pero era otra ave. Tomó el sobre y vio, era del profesor Flitwick.
Apreciado señor Malfoy:
Siento mucho causarle están inconveniencia a tan altas horas de la noche. La supervisora de perfectos me ha informado de su preocupación acerca de usted. Aparentemente ella percibe que ustedes tuvieron un grave desacuerdo; y si a esto se le agregan sus propias dificultades en su hogar, ella teme que usted pueda estar necesitando ayuda. De esta manera es que estoy escribiéndole para ofrecerle asistencia o para confirmar que todo está bien. Por favor envíe una respuesta tan pronto como sea posible para que podamos proceder de manera expedita en lo necesario. Si no recibimos una respuesta dentro de la siguiente hora, nos veremos en la necesidad de utilizar procedimientos más drásticos.
Quedo de usted,
Profesor Flitwick.
Fue de nuevo a su escritorio tomó una pieza de papel y escribió su respuesta.
Estimado profesor:
Gracias por su Interés. No hay necesidad de preocuparse, todo está bajo control. Yo regresaré mañana a las seis de la tarde como acordamos previamente.
Gracias,
Draco Malfoy.
Dobló el papel, lo puso en el sobre y se lo dio al búho con el premio adecuado. Nada estaba bajo control, él lo sabía, pero no sentía que quisiera a nadie más ahí, no quería ningún tipo de sermón, de adoctrinación.
Eso había sido muy impertinente de ella. Despertar al profesor cerca de la medianoche. No sabía muy bien si eso lo hacía sentir enojado o menos triste, pero no quiso pensar mucho en ello.
Se fue otra vez a su rincón, esta vez se acostó en la cobija y se enredó en ella. Pronto estaba agarrando un puñado de su cobija y manteniéndolo apretado a su cara. Su mirada estaba perdida, sintiéndose como si estuviera vacío por dentro o como si hubiera un gran bloque de hielo en su pecho; tenía tanto frío por dentro. Estaba en un trance, sin energía para moverse, sin deseos de hacer nada. Sentía como si fuera más fácil simplemente morir que tener que soportar este dolor por el resto de su vida. Tan sólo el día de ayer le había dicho a su madre que él estaría bien, pero por el momento no había nada más que él pudiera hacer.
Después de muchos, muchos más minutos, quizás una hora o quizás mucho más. Es difícil decirlo cuando estás tan triste, se levantó. Era tiempo de tomar una decisión. Así que comenzó lentamente a caminar por su cuarto pensando en las posibilidades, pero su cerebro estaba cansado; se rehusaba a trabajar apropiadamente. Le tomó mucho, mucho tiempo de caminar lentamente, pensando y perdiendo el hilo de sus razonamientos, para concluir que era lo que necesitaba hacer. No iba permanecer en la escuela; iba a abandonar sus estudios tan pronto como quizás mañana.
Se sentó nuevamente en la esquina, hambriento y cansado, sabiendo que no tenía ni la convicción, ni la energía para comer o para ir a su cama. Se resignó a quedarse ahí, de esa manera, toda la noche.
¿Por qué Hermione no lo quería? Bueno, esa era una pregunta estúpida ¿Se le había olvidado ya, tan rápido, todo lo que le había dicho? Todo lo que había pensado. La había maltratado por tan largo tiempo. Había sido estúpido y horrendo. Había permitido que cosas malas le pasaran. La había perdido incluso antes de que se diera cuenta de cuánto la necesitaba. Su pasado era oscuro y su futuro, ahora, parecía aún más oscuro. Otro par de lágrimas cayeron por su cara.
Era la inmensa energía del amor, a través de la cual la vida continúa haciendo a los seres cooperar con ella. No sólo eso, pero en su caso esta energía colosal había sido frustrada y se encontraban enredada con el horrible trauma de la guerra. Las guerras pueden romper incluso a hombres adultos, justificadamente. No son ningún tipo de broma. Y él había estado en lo más violento de la guerra, aún si lo había hecho en el lado equivocado.
El dolor que le quemaba el estómago era descontrolado. Estaba hambriento, débil y cansado, tan inmensamente cansado, su cuerpo comenzó a traicionarlo, quedándose dormido por su propia cuenta. Esos intentos siendo frustrados por la violenta caída de su cabeza y su cuerpo inconscientes. Sin embargo, se imaginó que si él buscaba la energía para ir a su cama, volvería a vivir sus pasadas noches de insomnio.
En este estado de total miseria, le dio la bienvenida sus demonios. Recordó todas esas noches antes de ella, cuando la culpa, el enojo, el miedo o la tristeza Iban con él a la cama. El recordó piezas, pedazos de todo lo que él había hecho y presenciado. Recordó nuevamente comenzando a sudar, las pesadillas.
Aquellas cuando los dementores lo perseguían y él estaba aterrorizado de morir, corriendo, escondiéndose, tratando de escapar. En todas las diferentes versiones de esta pesadilla él sabía que estaban tratando de besarlo. La cárcel aún tenía un par de ellos, simplemente para mantener a la gente asustada de la posibilidad. Podía sentir tu corazón latir fuerte. Sus piernas temblar débiles y fallando. Desesperación en todo su cuerpo y mente; una mente que todavía quería experimentar la vida.
Aquellas donde se ve veía así mismo siendo empujado para que hiciera su trabajo, tenía que matar a alguien, se sentía asustado y enojado. Peleaba a los mortíferos tratando de forzarlo a matar. Lo insultaban ¡no! Les decía, él no era uno de ellos, y sin embargo, si lo era; le mostraban su brazo marcado. Él era uno de ellos y había presumido al respecto al principio de ese infierno.
Aquellas donde veía sangre, tanta sangre; gente muerta o en el proceso de ser asesinada. El aire denso con odio, ambición, resentimiento y maldad. Gente siendo torturada, su propio padre, gritando en horror y dolor. Los ruegos, los gritos, la desesperación de los que morían, de los torturados, los llantos… Las caras de las personas muertas, los ojos vacíos y sin vida en los cuerpos aún tibios. Su propia necesidad de escapar, él también estaba siendo torturado no sólo físicamente, pero mentalmente y emocionalmente por lo que estaba presenciando… No hay manera, no hay palabras para describir el momento cuando alguien pierde su vida a través de violencia, la imagen permanente en la memoria.
Aquellos donde vio la mirada de desprecio hacia él, en la cara de su tía, otras veces sus desesperadas y urgentes demandas. Algunas veces ella burlándose sarcásticamente, porque él no era un miembro digno de esa familia, de esa comunidad de los seguidores de Voldemort; se asustaba, se impresionada mirando la cara de la muerte. También la decepción en la cara de su padre. Porque no era un psicópata como ellos, para ser capaz de mirar otra persona, otro ser humano siendo asesinado.
Aquellos donde estaba en el cuarto de los requerimientos, algunas veces hambriento y cansado, trabajando con desesperación, algunas veces fuego todo alrededor, otras veces ambas cosas. La cara de Crabbe rodeada de fuego; sus gritos, la desesperación y dolor en su cara, el saber que su amigo de tanto tiempo había muerto quemado.
Aquellos donde veía sus Padres muertos o en el proceso de ser asesinados. El cuerpo sin vida de su madre, pálida y cubierta de sangre, su cara desfigurada por los golpes y hechizos que había recibido antes de morir. Y él fuera de control con la agonía emocional, mirando el daño que su madre había sufrido antes de morir. Sus desesperados llantos por ella. Muchas veces había sentido que eso había sido su culpa, porque él no había sido capaz de cumplir con las responsabilidades que le habían encomendado.
Una vez había visto a Hermione en sus sueños de tortura. Un nudo horrible en su garganta. Estaba enamorado de esa hermosa muchacha. Quería protegerla y ser cuidado por ella. Quería servirle y ser atendido por ella, sólo ella. Su dueño y su sirviente, su compañero , todo al mismo tiempo, todo con ella… Pero ella había dicho que no.
Estaba triste… ¿Qué hora era? Probablemente cerca del amanecer, su cuerpo estaba tan frío, estaba temblando.
Se levantó con un plan en su cabeza, se fue lentamente, casi arrastrando los pies con falta de energía, al gabinete de medicina en el baño de sus padres y busco algo para ayudar a su estómago. Lo iba necesitar. Pero un pensamiento cruzó su cabeza, quizás él podría terminar todo de una vez. Sentía que no había ninguna felicidad en el futuro para él. Sí, quizás él podría terminar toda esa desesperación… Pero no, no podía, sus padres sufrirían hasta la locura.
Después de que tomó algo para su estómago, Se dirigió hacia la cava de sus padres, en busca de más alivio. Estaba cerrada, el pobre duende había tratado de mantenerlo fuera de ahí cerrando la puerta con llave… Tan inocente. La abrió lentamente con su varita y entró. Iba a buscar la botella más cara de alcohol en ese cuarto, para celebrar, el no ser querido por la muchacha que él amaba, el que iba a abandonar la escuela, para celebrar que su vida tan joven se había destrozado y que no tenía ningún deseo de continuar viviendo.
Sabía cómo remover la protección del gabinete, el que contenía los vinos más caros que sus padres tenían. Abrió la puerta y la luz dentro se prendió, acarició el suave barniz de la madera y escogió su veneno.
Pronto habría luz de día y sus pensamientos serían interrumpidos por el duende. Así que decidió que iba permanecer en su cuarto. Pondría una nota en la puerta, explicando que no había sido capaz de dormir bien y que iba a intentarlo nuevamente, que por favor lo despertara alrededor de las dos de la tarde.
Una vez en su cama, destapó la botella; era champaña. Había un par de botellas aún más caras en la cava. Pero la champaña tenía un aire de celebración. Y él estaba celebrando ¿Cierto? Además le gustaba el sabor, la sensación de las burbujas. Llevó la botella a su boca; no había necesidad de una copa. Con un estómago vacío de casi 24 hrs aún el primer trago tuvo un efecto en su cuerpo. Tomó despacio. Disfrutando el sentimiento de satisfacción, de abandono que el alcohol le daba en circunstancias difíciles. Ya no estaba hambriento. En su caso cuando se había emborrachado, él no reía, no lloraba, no se enojaba, solamente se sentía sedado, mareado y con sueño.
Tomo lentamente para tener un control mínimo de lo que estaba sucediendo. Finalmente después de dos horas y más de la mitad del contenido, se quedó dormido botella en la mano. Para entonces eran más de las nueve de la mañana.
….
Tan pronto como Hermione había terminado su rutina nocturna, asegurándose, con los otros prefectos, de que ningún estudiante estaba vagando por la escuela después de las horas permitidas. Ella regresó a su cuarto, y no podía controlarse, inmediatamente comenzó a caminar desesperada. Estaba tratando de explicarse a sí misma porque no era una buena idea el abrazar a quien fuera cuando a ella se le antojara. Quizás él no estaba acostumbrado a ese tipo de afecto. Necesitaba disculparse. Había también la posibilidad de que no hubiera regresado del lago; nadie podría saberlo, y él había estado tan conflictuado. Era necesario ir a verificar que estuviera bien.
Después de tocar por un unos minutos. Decidió que necesitaba tratar de contactarlo. Quizás aún estaba en el lago. Le envío una nota; donde fuera que él estuviera, el búho sabría encontrarlo.
Recibió la carta sin respuesta. Era necesario ir a buscar ayuda ¿Donde estaba él? ¿Iba tratar de lastimarse a sí mismo?
El profesor Flitwick no tomó mucho tiempo para abrir su puerta. Usualmente se iba muy tarde a la cama.
-Buenas noches profesor, siento mucho molestarlo a esta hora -Comenzó Hermione-, pero tengo un problema. Draco y yo tuvimos un desacuerdo y él no está en su cuarto; y estoy preocupada -vió al profesor asintiendo y tratando de decir algo, así que se detuvo.
-Claro que no está en su cuarto señorita Granger. Él regresó a su casa debido a una emergencia. Vino a pedir autorización para ir -Contestó amablemente el profesor, pero con sospecha en su cabeza. El chico había querido regresar a la escuela para pasar tiempo con sus amigos. Había discutido y abruptamente quería regresar a su casa. El profesor había también presenciado toda la locura en la mesa Slytherin, ese viernes, cuando ellos llegaron al comedor. Parecía que ella era uno de sus amigos a los cuales él se había referido. O quizás ella era esos "amigos".
-Profesor, por favor ¿podría quizás usted ayudarme a checar qué Draco este bien? Ya le envié un búho pero él no contestó -Ella insistió. Necesitaba dejarle saber al profesor que ella temía por la integridad de su amigo.
-Usted le mandó un búho -El profesor repitió sus palabras- él no respondió y usted está preocupada -él estaba sacando conclusiones en su cabeza-. Déjeme preguntarle señorita ¿Hay algo entre ustedes dos?
-Yo… este… Bueno… No lo se -Ella encogió sus brazos lenta y tímidamente y podía sentir su cara quemarse con vergüenza.
-¿Qué quiere decir con eso de "no lo sé"?.
-Él … Éste… Quizás tenga sentimientos… Por mi… Pero no estoy realmente segura.
-¿Así que, estoy asumiendo, todo esto tiene que ver con que usted no siente lo mismo por él?.
-Ella asintió y después bajó en la cabeza, diciendo en voz baja: -Quizás, pero eso es solamente una parte de todo.
El profesor le dijo que él creía que Draco iba estar bien pero ella tenía que explicar, su amigo había estado tan estresado por otras cosas, que incluso había vomitado bilis. Con eso el profesor estuvo de acuerdo en contactarlo.
-Muy bien, aquí vamos, -dijo el profesor mientras veía al ave volar con su misiva-. Señorita Granger, yo creo que Draco va a estar bien, así que quiero que usted regrese a su cuarto y duerma un poco. Si hay algún problema yo lo resolveré..
-Pero profesor -Ella le rogó.
-Él va a estar bien, nadie muere solamente de tener su corazón roto.
-Tiene razón profesor, pero no fue solamente eso, el problema es que él puede encontrarse realmente en una muy seria condición postraumática, después de la guerra.
-No se preocupe, yo me aseguraré de hablar con él este lunes. Le sugeriré algunos recursos. Quizás un poco de terapia, esto fue una guerra después de todo. Por el otro lado estoy feliz de que él fue rechazado por no otra que usted -Ella estaba sorprendida y confundida con su afirmación, el profesor explicó-. Muy pocas personas, si acaso alguna, pueden vivir la vida sin experimentar rechazo y dificultades, pero usted es una persona muy inteligente. Estoy seguro de que usted puede ayudarle a entender que su bienestar tiene que venir de adentro de sí mismo. Si él se ama y se respeta el mismo, será lo suficientemente fuerte para aceptar el fracaso.
-Lo intentaré profesor.
-Si solamente intente, pero trate de recordar también que, al final, lo que él haga es su responsabilidad; él es un adulto ahora.
...…
Draco despertó y le tomó un momento de hecho recordar todo lo que había pasado y por qué estaba en su casa sosteniendo una botella casi vacía de champaña. Escuchó a alguien tocar su puerta. Eso había sido lo que lo había despertado. Era el duende tratando de decirle que eran las dos de la tarde. Le dijo que podía pasar. El duende preguntó si quería algo de comer, él le pidió alguna comida específica. Siempre siendo cuidadoso de mantener cierta distancia, para evitar que se diera cuenta de el olor a alcohol viniendo de él. Ya había escondido la botella.
Apenas comió un poco del muy tardío desayuno que el duende le trajo a su cuarto y lo acompañó con más tragos de la bebida ya no tan burbujeante ¡A quien le importaba! Él necesitaba un poco del valor que eso le daba. Después se deshizo del resto de la comida tirándola en el escusado.
