Landline

Una adaptación a Crepúsculo por Redana Crisp

Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Rainbow Rowell. Yo sólo los mezclo y juego con ellos.

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Capítulo 14

—No sé qué decir —dijo Jasper. Se apoyaba en la pizarra blanca, frunciéndole el ceño a su camiseta de Metallica—. Por un lado, tu cabello está mojado, por lo que, obviamente, te has duchado y cambiado. Aplaudo eso. Por otro lado, extraño los pantalones de jogging aterciopelado... ¿Bella? ¿Hola? Oye.

Bella dejó de intentar conectar su teléfono al ordenador y lo miró. Él se alejó de la pared y puso la mano sobre su hombro.

—Sé que te lo he preguntado durante toda la semana —dijo—, pero lo intentaré una vez más… ¿estás bien?

Ella enredó el cable USB alrededor de sus dedos.

—Si pudieras viajar al pasado y corregir un error, ¿lo harías?

—Sí —dijo, sin siquiera pensarlo—. ¿Estás bien?

—Sí, ¿lo harías? ¿Te meterías con el pasado?

—Por supuesto. Dijiste que hubo un error… me gustaría arreglarlo.

—Pero, ¿qué sucede si desordenas todo? —preguntó Bella—. ¿Qué pasaría si esa acción cambia todo?

— ¿Cómo en Volver al futuro?

—Sí.

Jasper se encogió de hombros.

—Eh. No lo creo. Me gustaría volver y arreglar mi error… todo lo demás funcionaría por sí solo. No va a haber una Tercera Guerra Mundial sólo porque me dieron una puntuación más alta en mi examen SAT.

—Pero si hubieras conseguido una puntuación más alta en el SAT, es posible que no fueras a la ULA, y entonces nunca me habrías conocido, y no estaríamos aquí ahora.

—Pfft —dijo, bajando una ceja—. ¿De verdad crees que eso es todo lo que nos unió? ¿Las circunstancias? ¿La ubicación? —negó con la cabeza—. Creo que tu perspectiva acerca del espacio y el tiempo es muy limitante.

Bella volvió a hurgar en su portátil. Jasper tomó el cable de su mano y lo conectó.

—Imprimí lo que trabajamos ayer —dijo—. ¿Por qué no le echas un vistazo?

Edward notó a Bella diferente por teléfono ayer por la noche. Lo mencionó. Tal vez él se daría cuenta de lo que estaba sucediendo...

No había manera de que él se diera cuenta de lo que sucedía.

¿Por qué Edward saltaría a la conclusión totalmente inverosímil y correcta de que hablaba con la Bella del futuro?

Ella no dijo nada hasta el momento. No mencionó el internet. O la guerra. O a sus hijas. No había tratado de advertirle sobre el mercado de valores o el 9/11.

—No suenas como tú esta noche —dijo.

Fue después de que estuvieron en el teléfono por cerca de media hora.

— ¿Por qué no? —preguntó Bella. Dios, era como hablar con un fantasma. Algo más raro que un fantasma, un enviado.

—No sé por qué.

— ¿Es por mi voz más baja? —eso tendría sentido. Se hallaba quince años más cerca de la menopausia—. Tal vez es por el llanto.

—No —dijo—. No lo creo. Pareces... como si estuvieras siendo muy cuidadosa.

—Estoy siendo muy cuidadosa.

—Es como si no estuvieras segura de nada.

—No lo estoy —dijo.

—Sí, pero Bella, "segura de todo" es algo así como tu marca distintiva.

Ella se echó a reír.

— ¿Eso fue una cita de Magnolias de acero (24)?

—Sabes todo acerca de mi enamoramiento por Sally Field (25) —dijo—. No voy a pedir disculpas ahora.—Se había olvidado del flechazo de Edward por Sally Field. — Conozco todos tus sucios secretos Gidget (26) —dijo.

—Fue Flying Nun (27) quién realmente lo hizo por mí.

¿Bella había estado segura de todo a los veintidós?

Ella tenía un plan.

Siempre tuvo un plan. Parecía la cosa más inteligente que hacer… tener un plan y seguirlo, hasta que hubiese razones de peso para cambiar de rumbo.

Edward tenía el enfoque opuesto. Su único gran plan, la oceanografía, se echó a perder; y luego su plan se convirtió en mantener los ojos abiertos hasta que algo mejor llegara.

Bella solía pensar que podía arreglar eso por él. Era realmente buena para hacer planes, y Edward era muy bueno en todo lo demás; lo que parecía obvio.

—Podrías hacer esto para vivir —dijo Bella una noche en The Spoon, antes de que incluso comenzaran a salir.

— ¿Entretenerte? —dijo Edward—. Suena bien. ¿Cuáles son los beneficios?

Se encontraba sentada frente a él (siempre se sentaba frente a él), apoyada en su mesa de dibujo.

—No. Esto. Stop the sun. Eres lo suficientemente bueno… pensé que ya estabas sindicado.

—Eres muy amable —dijo—. Estás muy equivocada, pero eres muy amable.

—Lo digo en serio.

—No podría hacer esto para vivir. —Él colocó en la marmota que dibujaba un cigarro—. Sólo juego un poco: solamente son garabatos.

— ¿Así que no te gustaría ser como Matt Groening (28)?

—Con el debido respeto, no.

— ¿Por qué no?

Edward se encogió de hombros.

—Quiero hacer algo real. Quiero marcar una diferencia.

—Hacer reír a la gente es real.

La comisura de su boca se torció.

—Te dejaré tomar ese papel.

— ¿También crees que la comedia es sólo jugar un poco?

— ¿Honestamente? —preguntó.

—Por supuesto, dime la verdad.

—Entonces, sí.

Bella se enderezó y cruzó los brazos sobre la mesa.

— ¿Crees que mis sueños son una pérdida de tiempo?

—Creo que tus sueños serían una pérdida de mi tiempo —dijo—. No sería feliz haciéndolo.

—Entonces, ¿qué te haría feliz?

—Bueno, si lo supiera, lo haría. —La miró entonces, con ojos adoloridos y casi demasiados sinceros para las circunstancias, por las luces brillantes en el sótano de la asociación estudiantil. Sostuvo la plumilla sobre el margen de su cómic y la dejo escurrir—. Lo que quiero decir, es que si puedo averiguar lo que me hace feliz, no voy a perder más el tiempo. Simplemente voy a tomarlo. Voy a hacerlo.

Bella asintió.

—Te creo.

Edward sonrió y bajó la mirada, ahora avergonzado, negando con la cabeza un poco.

—Lo siento. Lo he estado pensando demasiado últimamente.

Esperó a que él retomara el dibujo de nuevo.

—Podrías ser un médico... —le dijo.

—Tal vez.

—Tienes las manos de un doctor. Te puedo imaginar realizando suturas muy pulcras.

—Extraño —dijo—. Pero gracias.

— ¿Abogado?

Edward negó con la cabeza.

— ¿Jefe mafioso?

—No tengo las conexiones.

—Bueno —dijo Bella—, eso es todo lo que se me ocurre… espera. ¿Carnicero? ¿Panadero? ¿Fabricante de velas?

—Realmente ninguno suena mal. El mundo necesita panaderos.

—Y fabricantes de velas —agregó ella.

—En realidad, he estado pensando… —Edward la miró, y luego miró hacia abajo, lamiéndose los labios—. He estado pensando en entrar al Cuerpo de Paz.

— ¿El Cuerpo de Paz? ¿En serio?

—Sí. Me daría algo valioso que hacer mientras me imagino el resto.

—No sabía que todavía existía el Cuerpo de Paz.

—Es eso o la Fuerza Aérea —dijo Edward.

— ¿Esas no son dos direcciones radicalmente diferentes?

—No, en absoluto. —Elevó la mirada sobre sus hombros, luego bajó las cejas y miró hacia abajo.

Bella conocía esa expresión. Se incorporó y se giró para ver qué era lo que Jasper quería.

Jasper llegó hasta el fondo en la sala de producción, por lo general no venía más allá de la puerta. Pero esta noche, se sentó en un taburete cerca de Bella y se apoyó sobre un escritorio.

—Oye, Edward, ¿qué sucede?

—No mucho —murmuró Edward sin levantar la vista.

Jasper asintió y se volvió hacia Bella.

—Así que estamos esperando la portada. Mike y Brian todavía la están terminando.

Bella miró su reloj. The Spoon iba a la imprenta esta noche. Ella y Jasper eran los editores, por lo que tendrían que esperar la historia, configurarla, y luego enviar los archivos a la imprenta. Sería una larga noche.

—No hay razón para que nos quedemos los dos —le dijo Jasper—. Sólo lárgate.

—Está bien —dijo Bella—. Yo me quedaré. Ve a casa.

Jasper frunció la nariz. Se encontraba bastante segura de que lo hizo porque lo hacía adorable. También estaba bastante segura de que Jasper practicaba todas sus expresiones faciales y gestos frente a un espejo, y trabajaba los que lo hacían parecer como un cruce entre un modelo de Abercrombie y un gatito.

—No quiero tirar esto sobre ti —dijo—. Podrías tener que estar aquí toda la noche.

—Realmente no me importa —dijo ella—. ¿No tenías una cita?

Él asintió lentamente.

—Tengo una cita.

—Con la preciosa Breanna, según he oído.

—Con la preciosa Breanna —dijo Jasper, aun asintiendo; frunció los labios y los torció a un lado.

—Vamos —dijo ella—. Me lo puedes deber.

Jasper entrecerró los ojos a Bella, después a Edward, y luego pareció tomar una decisión.

—Está bien. —Se puso de pie—. Te lo debo.

—Diviértete en tu cita —dijo.

Fue hasta la puerta, y luego se giró.

— ¿Sabes qué? Voy a llamar a Breanna. No puedo dejarte así. Van a llegar tarde, y tendrás que caminar hasta el coche por tu cuenta…

—No te preocupes por eso —dijo Edward. Bella le devolvió la mirada, sorprendida por escuchar su voz—. Voy a estar aquí —dijo—. Me aseguraré de que llegue a su coche.

Jasper miró a Edward. Bella se hallaba bastante segura de que nunca habían hecho contacto visual antes; y esperó a que uno o ambos iniciaran el fuego.

—Que caballero —dijo Jasper.

—No es nada —rechazó Edward.

—Genial —dijo Bella, tratando de darle una señal a Jasper con sus ojos, deseando tener un signo no verbal para decir: Déjame sola con este chico lindo, idiota—. Problema resuelto. Adelante, Jasper. Ve a tu cita. Ve a portarte mal.

—Supongo que está arreglado entonces... —Jasper asintió de nuevo—. Bien. Bueno. Nos vemos mañana, Bella. ¿Todavía vas a venir? ¿A mi cuarto?

—Síp. Dame una llamada cuando barras a la encantadora Breanna y toda su ropa interior.

—Bien —dijo, y finalmente se alejó.

Bella se volvió a Edward, sintiendo mariposas revolotear.

—Tienes un gusto terrible en cuanto a tus amigos —le dijo después de un momento.

—Socio de escritura —ella corrigió.

—Hmm.

Edward la acompañó hasta su coche esa noche. Y fue un perfecto caballero.

Para gran decepción de Bella.

Edward también sonaba diferente, ayer por la noche en el teléfono.

Su voz era un poco más gruesa, sus pensamientos salían más fácilmente. Tenía menos restricciones, menos control.

Sonaba como el chico del otro lado de la mesa de dibujo.

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24- Magnolias de Acero es una película sobre seis mujeres sureñas que se vuelven amigas muy cercanas.

25- Sally Field es una actriz que aparece en Magnolias de Acero.

26- Gidget es una película sobre una chica californiana que pasa su verano junto a unos vagabundos, también protagonizada por Sally.

27- Flying Nun fue un programa de TV sobre una hermana del Convento San Tanco de Puerto Rico que pesa sólo 40 kg y que vuela cuando la brisa es fuerte, con esto, ayuda a los demás. Y aquí también aparece Sally.

28- Matt Groening es el creador de Los Simpson.

Gracias por sus comentarios y por su interés :)