La Orden

Cuando llegaron al centro de la villa, ambos detuvieron en seco a sus caballos. Se quedaron congelados ante la imagen que se les estaba presentando y ahogaron jadeos dolorosos en sus gargantas. Ahora, esto que estaban viendo los aterró más que aquellas criaturas rojas del día anterior y eso, ya era decir mucho. Fue Eren quien primero bajó de su caballo, con los ojos bien abiertos y llenos de incredulidad, dio un par de pasos temblorosos, como si temiera cruzar aquella linea imaginaria de seguridad que él mismo estaba poniendo. Levi fue el siguiente en descender de su propio caballo, realmente su cerebro no procesaba lo que sus ojos estaban captando, temiendo que estos lo estuvieran engañando.

—¿Es real?— Preguntó en voz queda, tratando de no romper la quietud del momento.— ¿O sólo enloquecí?

Levi se paró a la derecha de Eren, de alguna manera, negándose a que un par de pasos lo separaran, no ahora, no con lo que tenían frente a ellos. Eren volteó a verlo, con aquella mueca de terror reprimida que no iba muy acorde a lo que Levi conocía de él, los ojos verdes tan abiertos que Levi pensó que se saldrían de sus cuencas en cualquier momento; Eren tragó saliva con tanto esfuerzo que casi se sintió doloroso de ver, de oír a la saliva deslizándose con demasiado esfuerzo por su garganta.

—Espero...— La voz salía demasiado pequeña de los labios de Eren, casi un susurro que se escuchaba demasiado fuerte entre tanto silencio.— Que ambos hayamos enloquecido, porque esto...

Pero en lugar de continuar con su frase, simplemente se limitó a señalar con su cabeza en dirección del que solía ser el centro de Hollow Blair. Como si fueran magnetos, ambos se movieron al mismo tiempo, acercándose con recelo hasta la estatua de Sir Blair que alguna vez, se había alzado con orgullo en el centro de la plazuela. El ligero recubrimiento de bronce que la había cubierto una vez, ahora era verde, como si hubiera pasado demasiado tiempo, demasiado descuidado; sus rasgos faciales se habían perdido por completo, la nariz se había caído en algún momento, mientras que el nombre grabado en la placa plateada, en la parte inferior de la estatua, ahora simplemente se había borrado por completo.

Levi apartó los ojos de la estatua en decadencia y los enfocó en las construcciones de alrededor. Algunos negocios estaban a punto de venirse abajo en cualquier momento, la madera demasiado carcomida por el tiempo y toda esa maldita humedad que la niebla siempre había traído consigo. Otras tantas construcciones simplemente habían cedido al tiempo y se habían venido abajo, los cristales llenos de polvo y telarañas, como si nadie hubiera estado aquí en... siglos.

Fue Eren quien, con pasos decididos, caminó hacia una de las construcciones, Levi notó que se trataba del taller de madera de Erwin Smith y de inmediato caminó detrás del médium. Eren apartó el espeso polvo de uno de los ventanales y pegó el rostro lo más que pudo para mirar adentro, entornando bien los ojos verdes ante el polvo que se empeñaba en adherirse a sus pestañas, la penumbra que había adentro y la figura sentada al otro del mostrador de Erwin que parecía sostener un libro.

Levi ni siquiera lo dudó, se abrió paso por la puerta que emitió un rechinido tan alto e irritante en medio de ese silencio que rodeaba a todo Hollow Blair. Eren había intentando detenerlo, pero fue demasiado tarde porque Levi tenía un pie dentro del taller a punto del colapso. Sus ojos grises se abrieron cómicamente cuando todo el polvo se asentó en el suelo y logró ver con claridad a la figura que estaba sentada. Se acercó lentamente, a pesar de que Eren seguía negándose a entrar y continuaba insistiendo que era una mala idea.

—¿Erwin..?

Ackerman ahogó un jadeo en su garganta cuando las cuencas negras y vacías lo miraron fijamente. Había telarañas por todo el blanco cráneo lleno de polvo, las ropas que una vez habían sido prolijas y finas, ahora estaban roídas y ennegrecidas por la tierra, la mugre y el completo olvido. Un solitario mechón de cabello que alguna vez había sido tan rubio como el propio sol, era toda la evidencia de que éste esqueleto pertenecía a Erwin Smith. Levi dio un paso hacia atrás, tapándose la boca en el proceso y haciendo que la madera bajo sus pies crujiera, mandando un eco hueco por todo el taller.

—¡Levi, cuidado!— Gritó Eren con urgencia

Algo tronó en el techo y cuando Levi levantó la mirada, se encontró con que varias tablas flojas estaban a punto de caerle encima, y la idea de estar al borde de la muerte otra vez, lo paralizó. Sintió un fuerte y brusco tirón del cuello de su capucha, dio varios traspiés demasiado torpes y apresurados hacia atrás, su espalda chocó contra el pecho de Eren y su peso, junto con la fuerza empleada para tirar de él, fue suficiente para hacer que Eren perdiera el equilibrio y terminara cayendo de sentón sobre el frágil suelo de madera.

Levi fue arrastrado también, cayendo encima de Eren y clavando sus codos en el estómago de éste último. Un gemido de dolor salió de los labios del castaño, pero fue ahogado por el sonido demasiado ensordecedor de las tablas de madera impactando contra el suelo y haciendo un enorme hueco en el piso putrefacto del taller a punto de desmoronarse.

Ninguno de los dos dijo nada mientras el sonido se atenuaba y el polvo que se había levantado volvía a arremolinarse entre los escombros. Eren demasiado ocupado intentando recuperar el aire que había perdido por el golpe en su estómago y Levi demasiado conmocionado con todo lo que aparentemente estaba sucediendo en toda la villa.

—¿Siempre...— Comenzó Eren, jadeando dolorosamente y apretando muy fuerte los ojos, resintiendo los daños colaterales por todo su cuerpo debido a la caída— ... tienes esa mala costumbre de cortejar a la muerte tan descaradamente?

Pero Ackerman no respondió, en su lugar, se acurrucó más contra el cuerpo de Eren y se abrazó a sí mismo. Sus desorbitados ojos pasando del montón de escombros en el suelo, al esqueleto de Erwin que parecía mirarlo con una clara advertencia de que la muerte estaba a la vuelta de la esquina. Nunca nada lo había asustado hasta tal punto de que su cuerpo se sintiera demasiado pesado, su pecho oprimido y el aire escaso en sus pulmones, pero esto no tenía sentido... había visto a Erwin días atrás, vivo y sonriendo. No podía estar simplemente muerto.

Había demasiado ruido dentro de su cabeza, a pesar de que sabía que en realidad todo estaba demasiado silencioso, demasiado quieto. El aire se hacía cada vez más espeso y difícil de respirar, podía escuchar el retumbar de su acelerado corazón en sus oídos, la sangre corriendo furiosa por todo su cuerpo para tratar de hacerle llegar el poco oxigeno a su maltrecho cerebro a punto de estallar dentro de su cráneo.

Hasta que... un toque tibio sobre una de sus manos y el ruido dentro de su cabeza se desvaneció como si nunca hubiera estado ahí, luego...

Levi, respira— La voz de Eren dentro de su cabeza, de alguna forma.— Sígueme, adentro, afuera. Lento.

Podía escuchar la respiración lenta de Eren dentro de su cabeza e intentó seguir las instrucciones desesperadas, ¿por qué estaba tan desesperado? Simplemente no estaba respirando adecuadamente, pensó Levi de manera fugaz en medio de todo ese caos. Adentro, afuera, lento. Respira. Una y otra vez, adentro, afuera, respira. Volteó lentamente a ver a Eren, él de inmediato puso el ejemplo, respirando profundo para luego soltarlo lentamente. Ackerman siguió cada una de las respiraciones de Eren, sintiendo como la claridad fluía lentamente a él de nuevo y como el aire dejaba de sentirse tan espeso.

—Ahí estás.

Eren susurró cuando Levi respiró con normalidad y acarició su espalda en un gesto que pretendía ser relajante y reconfortante; Ackerman lo miró por algunos segundos, sus ojos grises llenos de terror y después, se pegó aún más contra él, si eso era posible. Casi subiéndose a su regazo y escondiendo su rostro contra su cuello mientras que sus pálidas manos se aferraban a su capucha con demasiada fuerza, hasta hacer que sus nudillos se pusieran aún más blancos. Eren volvió a tocar su mano.

Está bien— Murmuró, haciendo eco en algún lugar en la mente de Levi.— Estoy aquí, estamos juntos pase lo que pase.

Algo, muy en el fondo de la mente de Levi, ronroneó con placer y Eren se tensó cuando aquella voz repentinamente exclamó: "juntos como siempre debió ser". La voz era exactamente como la de Levi, aunque... no, no del todo. Eren podía notar la clara y marcada diferencia que había entre esta voz que se escondía en las profundidades de la cabeza de Levi y el propio Levi Ackerman. Eran iguales y al mismo tiempo, simplemente diferentes. Ésta voz se sentía...

Levi se removió un poco en su lugar, tratando de apegarse aún más a Eren, parecía que no había notado nada extraño. Era como si sólo Eren hubiera escuchado esa voz y aún no entendía a qué se refería con "juntos como siempre debió ser", pero no pudo pensar más en ello cuando Ackerman comenzó a respirar en su cuello, su tibio aliento mandando escalofríos por todo su cuerpo y sus temblorosas manos aún aferrándose a su capucha como si la vida le dependiera de ello. Era desconcertante ver a Levi Ackerman tan vulnerable y Eren no supo qué hacer con éste nuevo descubrimiento.

Desde luego, sabía que el menor de los Ackerman tenía un lado frágil que se negaba a mostrar, tan enterrado que ahora simplemente era desgarrador ver como emergía con tal facilidad hacia la superficie, desgarrando las gruesas capas que lo ocultaban y protegían. A éstas alturas, también debió saber que sería normal, en los últimos dos meses Levi Ackerman había estado pasando por tanto a la vez, una muerte cercana, andar deambulando por ahí como alma, regresar a su cuerpo y luego ser atacado por las criaturas rojas. Como si no fuera suficiente, también estaba la misteriosa mujer muerta que aseguraba ver en su mansión y bueno, ahora lo que estaba pasándole a Hollow Blair.

Para Eren Jaeger también había sido algo impactante, pero bajo las circunstancias en las que había nacido, teniendo que ser testigo de tragedia sobre tragedia, esto era simplemente un nuevo misterio que resolver, algo que arreglar. Para Levi era diferente, porque no estaba habituado a esto y además, éste era su pueblo, el lugar que lo vio nacer y crecer, aún cuando en el pasado se había negado a tenerle cariño al lugar. Era normal estar colapsado en el suelo, muy abrazado a Eren, después de todo.

—Sí— Levi logró susurrar en medio de ese espeso silencio, después de un rato.— Estamos juntos.

—Claro— Aseguro rápidamente el castaño.— Seguimos vivos, ya ves...

—Lo estamos— Levi levantó el rostro lleno de horror para mirar a Eren y asentir en repetidas ocasiones.— Vamos a arreglar esto, ¿no es así?

Las cejas de Eren se elevaron, sin poder contener la sorpresa que estaba embargándolo. Era tan fuera de lugar escuchar a Levi Ackerman decir que ayudaría, que era simplemente normal sorprenderse, sentirse fuera de lugar; de alguna manera, a Eren le gustaba mucho más éste Levi que estaba aflorando a raíz de todo este desastre. Armin solía ver siempre la luz en medio de la oscuridad, siempre encontrando el lado bueno en los peores momentos; ahora, Eren pensó que tal vez, después de todo, había algo bueno que había venido con lo que estaba sucediéndole a Hollow Blair. Pero por todo lo que valía, terminó asintiendo.

—Vamos a arreglar esto— Hizo una pequeña pausa y de repente, las palabras sólo salieron como si fuera normal, cuando dijo:— Ahora eres todo lo que tengo.

Fue el turno de que Levi se quedara anonadado, sus labios se entreabrieron ligeramente y miró a Eren con enormes ojos grises, en ellos parecían haber distintas emociones mezclándose y creando todo un caos dentro del cerebro del pálido joven. Sin embargo, al final, todo lo que obtuvo fue el reflejo de un brillo complacido que apenas duró un parpadeo.

—También eres todo lo que tengo.

Levi terminó diciendo muy lentamente, saboreando las palabras en su lengua y aferrándose a esa certeza con todo lo que era. Se quedaron ahí, mirándose por más tiempo del que era normal, ninguno de los dos pareció notarlo, no hasta que otra tabla suelta de la parte de arriba cayó sobre los escombros, haciendo que ambos respingaran y decidieran que no era seguro estar en un lugar así. Eren fue el primero en ponerse de pie, luego tendiendo su mano en dirección de Levi, quien la miró por rápidos segundos, antes de estrecharla y permitir que alguien lo ayudara a levantarse.

Ambos sacudieron sus respectivos trajes, dándose cuenta casi de forma incómoda que tenía esa manía en común, de querer parecer prolijos aún cuando la situación ni siquiera lo requería de esa forma. Salieron lentamente del taller de madera, siempre temiendo que un paso en falso provocara que toda la construcción se les viniera encima. Cuando salieron ilesos del local, ninguno de los dos se molestó en hablar o mencionar lo que se habían dicho allá adentro, eso ya no parecía ser necesario, porque de cierta forma, en realidad ambos eran los únicos con vida en el pueblo.

Caminaron con recelo por la plazuela, entornando los ojos y sintiéndose inquietos por todo y a la vez, por nada y cuando llegaron nuevamente a donde estaba la estatua de Sir Blair, se detuvieron porque...

—Midnight y Mischief no están— Jadeó Levi.— Los dejamos justo aquí...

Eren miró todo a su alrededor, intentando ver algo que tal vez, estaba ignorando. Aquellos ojos verdes tan privilegiados o malditos, moviéndose con rapidez entre las construcciones a punto de desmoronarse e intentando ver más allá, al final de su inspección, simplemente parecía frustrado.

—Vayámonos de aquí— Dijo en voz bajita, a la vez que daba media vuelta y regresaba sobre sus pasos.— Éste lugar ya no es seguro.

Levi de inmediato lo siguió, temiendo perder al chico y quedarse solo en este sitio.

—¿Cuál es el plan, ahora?— Cuestionó después, al ver la mueca reflexiva en Eren.

—La mansión Ackerman— Respondió simplemente.— Ese es nuestro plan.

—¿La mansión Ackerman?— Levi frunció el ceño con confusión y cuando el castaño asintió, volvió a preguntar:— ¿Por qué?

—Dijiste que veías a una mujer muerta— Explicó.— Tal vez, si voy, sea capaz de verla. Pienso que quizá ella sepa todo lo que está pasando.

—Tiene sentido— Acordó Ackerman, pensando que todo este tiempo, ella parecía querer darle un mensaje importante, no obstante...— Pero, ¿es seguro ir allá?

—No, pero debemos intentarlo.

Levi asintió, sabiendo que Eren tenía razón, si lograban contactar a aquella mujer, entonces podrían tener al menos una pista de lo que estaba pasando, de lo que había pasado con todo un pueblo que de la noche a la mañana, simplemente había muerto... o lo que sea que en realidad estuviera pasando.


Las puertas de la mansión Ackerman se abrieron con un rechinido que hizo eco en toda la casona, el polvo frente a ellos se arremolinó cuando las puertas fueron abiertas y ambos esperaron a que éste volviera a asentarse en el suelo, antes de entrar. No parecía que hubiera alguien adentro, todo estaba tan silencioso como el resto del pueblo, las esperanzas de Levi de que Mikasa estuviera viva, comenzaban a evaporarse. Aunque todavía estaba la posibilidad de que estuviera con Annie, a salvo. Si es que ella había podido anticipar esto, o si fuera ella la culpable... bueno, aún estaba la posibilidad de que su prima estuviera con ella.

Eren miraba toda la mansión con suma atención, lo que alguna vez había sido riqueza y lujo, ahora sólo eran telarañas, decadencia y mucho polvo por todas partes. Hubo un sonido de algo que tronaba en el comedor, como si alguien estuviera pisando la madera; Eren y Levi intercambiaron miradas antes de dirigirse allí. Eren Jaeger fue el primero en llegar a la entrada del comedor, pero no se movió más allá de la entrada, Levi fue el segundo en llegar y apresurarse en mirar lo que el otro chico veía.

También se quedó congelado a lado de Eren, como si hubieran estado tomando el desayuno, se encontraban Kenny y Kushel Ackerman, ella a la cabeza de la mesa como siempre y su tío sentado a la derecha. A Levi le atravesó un escalofrío cuando miró en las oscuras cuencas vacías de los ojos de su madre, aún estando así... él sintió como si ella le estuviera reclamando por algo, o simplemente asesinándolo con la mirada. Sus dedos blancos y huesudos aún se aferraban a la taza, mientras que las manos esqueléticas de Kenny todavía sostenían un amarillento periódico, como de costumbre.

Eren contuvo la respiración y Levi pudo sentir su mirada llena de preocupación en él, pero Levi hizo caso omiso, se adentró al comedor y caminó hasta donde estaba el esqueleto de su madre. La miró con seriedad, su vestido rojo lleno de telarañas, polvo y mugre; pensó en que ella odiaría esto, la manera en como lucía, Kushel Ackerman siempre había sido todo acerca de su apariencia.

Pero al verla ahí, así... él no pudo sentir nada, ésta mujer nunca había sido su madre, al menos no de una forma que contara. Siempre hubo frialdad, miradas duras y palabras crudas, nunca había estado apegado a ella, e incluso sus buenos momentos, habían sido realmente malos, aunque no tanto como de costumbre, quizá por eso habían sido buenos. Escuchó que Eren se acercaba, pero tampoco volteó a verlo, sus ojos enfocados en ese rostro tan blanco, sin vida, que mostraba los bonitos y blancos dientes a la perfección.

Tocó el cabello grisáceo, se sentía seco y rasposo entre sus dedos, sonrió porque sabía que ella odiaría con todo su ser que él le tocara el cabello, que él la viera tan reducida a simple hueso insípido, sin la belleza que siempre la había caracterizado.

—Ella odiaría esto— Dijo Levi de repente, haciendo un eco en todo el comedor.— Bueno, ella me odiaba de cualquier forma.

—Lo siento— Respondió Eren, todo sinceridad cuando dijo:— Sé lo que es tener una relación difícil con uno de tus...

—¿Difícil?— El azabache soltó una risa amarga, interrumpiendo lo que Eren estaba diciendo.— Ella ni siquiera me toleraba y nunca entendí por qué.

Ésta vez, Eren se quedó callado, ya no intentó apelar por el lado bueno de Kushel Ackerman, bueno, si es que alguna vez tuvo un lado bueno. Levi apartó la mano del cabello de su madre y ahora sus ojos se enfocaron en aquel collar ovalado, con un zafiro estrella incrustado y que por alguna razón, nunca se quitaba. Sintiendo una repentina curiosidad por él, estiró su mano pero sus dedos ni siquiera pudieron rozarlo, cuando por el rabillo de su ojo vio una sombra negra salir del comedor.

Se enderezó y sus ojos alcanzaron a captar que la sombra de la mujer ya estaba haciendo su camino hacia las escaleras. Se apartó de su madre y ni siquiera prestó atención a lo que Eren le estaba preguntando, atravesó el comedor corriendo hasta llegar al pie de la escalera, la mujer al final del pasillo ya se estaba perdiendo en uno de los otros corredores en la parte de arriba. Levi subió de dos en dos las escaleras para tratar de alcanzarla.

—¡Levi! ¡Levi!

Escuchó que Eren lo llamaba desde el piso de abajo, pero hizo caso omiso, continuó subiendo hasta que llegó al segundo piso, caminó con pasos apresurados por el pasillo en el que la sombra se había perdido. No le llevó mucho tiempo darse cuenta de que se trataba el corredor de siempre, en donde estaba su habitación y al fondo, dando vuelta en la esquina, la habitación de Mikasa y su madre.

Pero cuando llegó al final de aquel corredor, ella no estaba allí y el único sonido que había era el de los pasos apresurados de Eren Jaeger para alcanzarlo. Cuando llegó a donde estaba Levi, tomó una larga y profunda respiración, para después decir:

—¿Por qué toda la gente hace eso?— Preguntó, pareciendo irritado y volviendo un poco a su usual "yo".— ¿Sabes? Si ves algo sospechoso, no caminas directo hacia él, te quedas justo en tu lugar y analizas la situación.

—Era la mujer que quieres ver— Levi no apartó los ojos del lugar en donde ella solía pararse y tampoco hizo caso al comentario de Eren.— ¿Puedes verla?

Ni bien terminó de preguntar cuando sintió un repentino frío por toda su espalda, los vellos de su nuca se erizaron y también vio por el rabillo del ojo que Eren se tensaba. Pero eso fue todo, no había indicios de que estuviera asustado y si lo estaba, lo estaba ocultando bien detrás de aquella mascara de seriedad que Levi ya conocía a la perfección. Ambos se giraron al mismo tiempo, lentamente y conteniendo la respiración al saber que al voltear, la verían. La anticipación burbujeaba furiosa en sus estómagos y de pronto, el aire se sintió espeso.

Así que sí, cuando se voltearon por completo se encontraron con una figura completamente oscura, no era como las otras almas o criaturas que Levi ya había visto. Pero a pesar de ser sólo una sombra oscura, no sintió miedo, ella no inspiraba tal emoción, la sensación que venía con ella era..

—Soy Eren, Eren Jager— Pero cualquier pensamiento que Levi estuviera teniendo se disipó cuando Eren hablo.— Me gustaría ayudarte...

Pero entonces, la sombra de aquella mujer se inquietó repentinamente a pesar de la amabilidad en la voz del médium, un brazo negro se aferró rápidamente al hombro de Eren y varios gemidos llenos de angustia salieron de aquella mujer sombra. Parecía que intentaba decirle algo a Eren con desesperación, pero Levi podía ver por la cara de desconcierto del otro chico, que él tampoco entendía lo que estaba pasando. Como ya venía siendo una costumbre, la voz dentro de Levi rugió con rabia, pero también parecía alarmada.

Su cuerpo se movió solo, tratando de apartar la mano de la mujer de Eren, pero Levi sabía que era la cosa dentro de él la que lo urgía para apartar al médium de aquella sombra. Ella simplemente se alteró más ante ese gesto y empujó a Levi, haciendo que éste diera traspiés y chocara contra la pared.

E... Ere... Eren...

Por primera vez ella habló, parecía que le costaba trabajo pronunciar el nombre que salía con tal angustia de sus labios. Eren abrió muy grande los ojos cuando ella comenzó a hablar, pero cualquier cosa que pudiera decir, se perdió porque ella simplemente desapareció en una nube de polvo. Había desgarrado la chaqueta del médium en donde había estado apretando; Eren todavía se quedó demasiado quieto, con los ojos bien abiertos y una expresión abatida en su rostro.

Rápidamente Levi se acercó a él y lo sacudió por los hombros.

—¡Eren!— Insistió varias veces, hasta que el chico por fin despabiló.— ¿Estás bien?

—Sí, yo...— Eren asintió, meneando un poco la cabeza después, como si quisiera sacudir pequeños animalitos de ella.— Nunca había tenido contacto con alguien como ella, fue... desconcertante.

—Está bien— Levi comenzó a acariciar su espalda como una forma para tranquilizarlo, el gesto totalmente inconsciente.— Ella nunca había hecho una cosa así.

—Por alguna razón se alteró al saber quién era yo— Tomó una respiración temblorosa, luego su ceño se frunció cuando exclamó:— Dijo que debía ir por La Orden.

Levi parpadeó, él no había entendido nada, pero al parecer, Eren lo hizo. Ella realmente parecía aterrada, quizá, alterada era la palabra adecuada; además... se había ido tal y como había venido, de forma repentina. Eren estaba temblando, pero no parecía que fuera por miedo, simplemente era como si ella hubiera robado de su energía para poder comunicarse con él, se apoyaba en la pared y trataba de recuperar la respiración. Levi quería hacer algo, lo que fuera, pero no tenía idea de qué podía hacer para ayudarlo, así que simplemente se quedó allí, acariciando su espalda con toques suaves y esperando a que el chico se recuperara un poco.

—No puedo creer que le hayas entendido— Señaló Levi con el ceño fruncido, pero bien alerta ante cualquier cosa que pudiera tomarlos desprevenidos.— Sólo escuché gemidos y llantos.

—Fue raro— Admitió el otro chico.— Pero podía escuchar su voz distorsionada dentro de mi cabeza.

—Supongo que eso tampoco es normal.

Eren de inmediato negó, su respiración se había normalizado y parecía que respirar correctamente era todo lo que necesitaba porque había dejado de temblar y ahora se erguía en toda su altura, apartándose de la pared. Levi soltó un suspiro, mitad alivio, mitad cansancio; era como si todo lo extraño estuviera sucediendo al mismo tiempo y sin ningún detonador aparente. Levi miró a su alrededor, sabiendo que habían obtenido la respuesta que estaban buscando y que eso era todo lo que tendrían de la misteriosa mujer al final del pasillo.

—Entonces...— Comenzó, mirando con expectación a Eren.— ¿Plan B?

—Ir a buscar a La Orden— Respondió de inmediato, casi sin pensarlo.— Aunque sigo sin entender por qué ella la conoce.

Un fuerte viento golpeó a la mansión, provocando que el techo rechinara y las ventanas crujieran. Los dos chicos se tensaron como cuerdas de arco, esperando que algo completamente aterrador saliera de alguna esquina oscura para atacarlos, pero nada de eso sucedió por un buen rato y ambos volvieron a respirar con normalidad. Tal y como estaban las cosas, no era para nada seguro seguir en la mansión Ackerman, ni en ningún lugar cercano a Hollow Blair y eso incluía a la propia manor Blair.

Cuando el viento volvió a golpear en las ventanas y la casa vibró haciendo un espantoso eco por todas partes, Levi se animó a decir:

—Deberías saberlo mejor— Tragó saliva con demasiado trabajo.— Nada en Hollow Blair tiene sentido, empezando por mí y mi familia.

Eren asintió en acuerdo.

—Siempre supe que tú eras el que tenía menos sentido.

—Por favor— A cambio, Levi bufó.— Tú eras el loco del pueblo.

—Ah, bueno— El castaño rodó los ojos con una pequeña sonrisa irónica.— ¿Y quién está loco ahora?

—Ambos, probablemente— Exclamó el azabache.— Y entre los locos nos protegemos, así que mueve el trasero y salgamos de aquí.

Eren le dedicó una última mirada al solitario pasillo, antes de seguir a Levi, murmuraba algo entre dientes que sonaba a: "tan elocuente como siempre". Ninguno de ellos se percató del par de ojos que los observaba desde la oscuridad.


El sonido de las hojas y las ramas crujiendo bajo sus pies era, de alguna forma, un sonido tranquilizador. Levi jamás habría imaginado que estar caminando en medio del bosque prohibido junto con Eren se sentiría tan seguro, siempre había sido un lugar prohibido, que aterraba a todos en Hollow Blair. Pero justo ahora, con todo lo que estaba pasando, Hollow Blair era un lugar totalmente aterrador.

Pero justo en este momento, el bosque prohibido era quizá, el lugar más seguro en los alrededores. Eren tenía planeado pedirle asilo a Madame Escarlata por al menos esta noche, no podían regresar a la manor Blair y tampoco podían pasar la noche en el pueblo, o expuestos en el bosque, por más seguro que éste pareciera. Estaba convencido que la única persona que podría hacerle frente a lo que sea que estaba haciendo todo esto, era Isabel.

Eren aseguraba que ella era probablemente la híbrido más fuerte que existía actualmente en toda Erdia. Levi aún desconfiaba de la mujer, si era tan fuerte como Eren aseguraba, entonces también pudo haber sido capaz de hacer todo esto, lanzar la segunda maldición que mató a un pueblo entero. Por más extraño y fuera de lugar que se pudiera escuchar, en la única persona que Levi confiaba plenamente era en Eren Jaeger. Pero también era cierto que necesitaban un lugar en donde quedarse hasta que pudieran resolver lo que estaba pasando.

—Entonces, la idea es pedirle posada a Madame Escarlata— Dijo de pronto de Levi, cuando comenzó a reconocer esta parte del bosque y el claro al final del pequeño sendero.— ¿Y luego qué? Porque honestamente, dudo mucho que esta vez ella quiera ayudarnos sin exigir algo a cambio.

—No lo hará, tienes razón— Eren asintió, sus ojos aún bien alerta ante cualquier cosa.— Nos apegamos al plan original, mañana partiré a Erdia a buscar a La Orden.

—¿Partirás? ¿Como tú solo?

Levi detuvo su andar casi de forma abrupta y cuando Eren también se detuvo un par de pasos después y volteó a verlo, él finalmente cruzó los brazos sobre su pecho. No entendía por qué la idea de que Eren se fuera sin él lo irritaba mucho, de alguna forma, lo estaba atribuyendo a la cosa dentro de él que parecía estar tan apegada a Eren.

—Sí— Acordó el otro chico, ahora frunciendo el ceño en un gesto de extrañeza.— Te quedarás con Madame Escarlata, estarás a salvo con ella. Es peligroso llevarte a Erdia conmigo.

—De ninguna forma me estás dejando atrás con esa mujer— Levi rápidamente caminó el par de pasos que lo alejaban del médium— Dijimos que estaríamos juntos en esto, eso abarca el paquete completo que incluye al peligro y todo lo demás. Lo que está pasando también es de mi incumbencia, no lo olvides— Habló tan rápido que se vio forzado a hacer una pequeña pausa, pero casi de inmediato se recuperó diciendo:— Además, no tienes a tu guardián y tú mismo dijiste que no sobrevivirías mucho tiempo sin uno, yo podría perfectamente protegerte y lo sabes.

Ante semejante lógica, Eren no pudo hacer nada más que mirar a Levi, preguntándose no por primera vez, qué era lo que le había pasado al muchachito altanero que una vez, se había colado en su casa sin ser invitado para exigir respuestas. Pero el cambio era bueno y él pensaba que le sentaba terriblemente bien, parecía que de alguna forma, tenía el carácter que se necesitaba para ser un guardián. Porque un guardián es un guía y se tenía la idea errónea de que ellos debían ser sumisos ante sus médiums, pero no era así.

Un guardián, no sólo protegía, también era una brújula y estaba ahí para guiar a su médium cuando éste estaba perdido, era más que obvio que ser sumiso no era una opción, porque debían liderar y dirigir en los peores momentos. Levi había vivido lejos de Erdia, sin saber de los principios tan arraigados de los guardianes y sin embargo, él ya lo entendía todo. Tal vez, después de todo, eran sus propios instintos los que lo orillaban a actuar de ésta forma.

Pero se sentía tan natural, era de hecho, tan natural que Eren olvidó que éste no era su guardián, que ni siquiera podía explicarse por qué Levi era un guardián y que habían muchas cosas acerca de él que aún le parecían extrañas y que necesitaban una explicación. Era tal y como Levi había dicho, ahora estaban juntos en esto, separarse a estas alturas sería un suicidio para ambos. Ninguno lo lograría sin el otro, tan sencillo como eso.

Así que al final terminó dándose por vencido y asintiendo.

—Bien— Acordó con un suspiro.— Vienes conmigo a Erdia.

—Bien.

Fue toda la respuesta que obtuvo a cambio, pero era suficiente para hacer que ambos retomaran su camino hacia la cabaña de Isabel. Cuando atravesaron el claro del bosque y lograron divisar la pequeña casa de madera escondida entre los árboles, ambos supieron de inmediato que algo estaba mal, Madame Escarlata no se divisaba por ninguna parte, sus flores estaban completamente marchitas y el humo gris no emanaba de la chimenea.

—No puedo creerlo— Levi exclamó cuando llegaron al porche de la casa y asomaron las cabezas por el pequeño espacio de la puerta entreabierta.— Ella simplemente huyó.

Cuando Eren empujó la puerta, abriéndola aún más e iluminando el interior con la poca luz del día que se filtraba, pudieron ver a Eragón echado en una esquina. El lobo de inmediato soltó un chillido de dolor, parecía confundido por haber sido abandonado y ni siquiera intentó levantarse o atacarlos por invadir su territorio. Eren negó con la cabeza ante el último comentario de Levi.

—No, algo pasó— Se adentró a la casa y caminó directamente hacia Eragón, para revisar que el animal no estuviera herido.— Ella nunca lo abandonaría, a menos que algo grave estuviera sucediendo.

Levi también se adentró en la cabaña, ésta, a comparación de las casas en Hollow Blair, lucía normal. No había telarañas, ni polvo. Cada cosa estaba en su lugar, incluso el viejo caldero seguía puesto sobre las cenizas de la chimenea, los trastes limpios y hasta había manzanas que parecían recién recogidas en un canasto. Era como si la mujer simplemente hubiera salido con demasiada prisa esa mañana.

—¿Crees que estaba huyendo de lo que ocurrió en Hollow Blair?— Preguntó, acercándose a donde estaba Eren y Eragón.

—Es posible— Eren frunció el ceño después, como si una nueva idea hubiera venido.— Pero no dejaría a Eragón aquí, solo, a menos que estuviera segura de que estaría a salvo. Algo más está pasando.

—¿Aún pueden ocurrir más cosas malas?— Preguntó Levi.

Eren no respondió, en lugar de eso, se colocó de pie de donde había estado arrodillado, revisando a Eragón y se dirigió directamente a la entrada de la cabaña. Hizo una pausa y sobre su hombro miró a Levi y dijo:

—Quédate con Eragón, iré a revisar los alrededores.

Ackerman habría querido protestar, decir que también iría con él, pero Eren ni siquiera lo dejó hablar, cuando Levi abrió la boca para decir cualquier cosa, él ya había cerrado la puerta, dejándolo con Eragón, quien también soltó un bufido. Al menos, ésta vez Levi iba confiar que realmente estaban en un lugar seguro y que Eren no iba a desaparecer como el resto de las personas.

Mientras Eren regresaba de donde sea que había ido, Levi se encargó de prender el fuego de la chimenea con madera seca que había encontrado apilada en la parte trasera de la cabaña; faltaba muy poco para que oscureciera y por las noches hacía un frío atroz. Eragón seguía sin moverse, su mirada triste continuaba enfocada en la puerta, como esperando que en cualquier momento Madame Escarlata entrara por ella. Para el alivio de Levi y consternación de Eragón, Eren fue el que atravesó esa puerta justo antes de que el sol se ocultara detrás de las montañas, los zapatos llenos de lodo seco y el cabello alborotado por el fuerte viento que había estado arreciando.

—No noté nada extraño— Anunció apenas llegó, cerrando la puerta detrás de él y sacando una silla para sentarse.— Creo que estamos a salvo.

—Es bueno saberlo— Levi entonces colocó el cesto con manzanas sobre la mesa y un poco de pan que había encontrado en la alacena.— ¿Crees que Madame Escarlata se enoje si nos comemos sus reservas de comida?

Y como si ambos hubieran estado en una perfecta sintonía, sus estómagos rugieron al mismo tiempo, dejando en claro que poco importaba si Madame Escarlata se enojaba, al menos Levi no había comido nada desde la mañana del día anterior y necesitaba recuperar fuerzas ahora que sabía que cualquier cosa podía atacarlos de imprevisto, probablemente Isabel ni siquiera iba a notar que faltaba pan en su alacena y dos manzanas de su cesto.

Eren encogió los hombros y fue quien primero cogió una manzana roja, dándole un gran mordisco casi de forma apresurada. Levi se inclinó más por el pan que en realidad, no sabía ni siquiera mal a pesar de estar un poco duro; cuando el pan se acabó y en el cesto sólo quedaron un par de manzanas, ambos se acercaron a la pequeña chimenea para entrar en calor.

Levi sabía que Eren no dormía y aunque él quisiera dormir, no se creía capaz de conciliar el sueño, pensaba que si cerraba los ojos vería los esqueletos de Erwin, de su madre y de Kenny. Eso, de alguna manera le hizo recordar que en el taller de Erwin, había podido escuchar la voz de Eren dentro de su cabeza, como si se hubieran comunicado casi de forma telepática, sin la necesidad de emitir algún sonido de sus labios.

Recordó que Eren había tocado sus manos, así que sin pensarlo dos veces, acercó su mano a donde yacía la mano derecha de Eren, apoyada sobre su rodilla derecha. El médium se sobresaltó un poco ante el toque tibio de los dedos de Levi sobre su mano fría, pero no dijo nada, únicamente se dedicó a observar lo que el menor de los Ackerman estaba haciendo.

¿Cómo haces eso?

Fue un simple pensamiento, no pretendía intentar comunicarse con Eren de esa forma, por eso se sorprendió cuando la respuesta vino, escuchando la voz del castaño dentro de su propia cabeza y Eren ni siquiera había abierto la boca.

Es parte de la conexión que existe entre los médiums y los guardianes— Ahora la mano izquierda de Eren estaba tocando la otra mano libre de Levi.— Funciona de la misma forma que cuando viste mis recuerdos.

Es extraño— Admitió Ackerman, cerrando un momento los ojos y sintiendo las ondas eléctricas en donde Eren tocaba, y que viajaban por todo su cuerpo hasta su cerebro.— Es como si sintiera a tu cerebro en el mío.

Cuando abrió los ojos, se encontró con la sonrisa burlona de Eren. Ahora que lo pensaba bien, nunca lo había visto sonreír de esta forma tan sincera y en realidad, le quedaban de maravilla las sonrisas torcidas y los ojos brillando con travesura, se veía menos niño y totalmente provocador, atractivo. Levi en realidad, esperaba que esos pensamientos no pudiera escucharlos Eren, porque eran un poco bochornosos y escandalosos. Y si Eren los escuchó o no, no importó, porque entonces, la conversación nunca se desvió y el ambiente tampoco se sintió incómodo entre ellos.

En realidad, lo que sientes es mi mente, no mi cerebro— Respondió Eren completamente divertido, continuando con el hilo de conversación.— Pero sí, creo que te das una pequeña idea de cómo funciona la conexión.

¿Y no te incomoda que yo..?— Pero Levi no pudo terminar su pregunta, porque el médium ya estaba negando suavemente con la cabeza.

No, en realidad me gustas, supongo que por eso ésta conexión se da tan natural.

Qué...— Levi soltó una carcajada y ni siquiera supo por qué estaba tan nervioso cuando preguntó a modo de broma:— ¿Todo Hollow Blair desaparece y tú comienzas a enamorarte de mí?

Ante eso, Eren dejó escapar una risa completamente divertida de lo más profundo de su garganta y era extraño, Levi jamás pensó que alguna vez podría escucharlo reír, pero bueno, cosas más raras les estaban pasando, de todos modos.

Ahí estás, eso es más como tú— Eren ladeó un poco el cuello, aún mirando con una sonrisa a Levi pero con los ojos verdes un tanto entornados.— Comienzo a reconocerte.

Levi le devolvió la sonrisa entonces, sus manos tocándose y sin poder apartar los ojos de su contrario, pero por alguna razón, todavía seguía sin ser incómodo o fuera de lugar. Eran ellos dos y eso simplemente parecía ser natural, que el gris se mezclara con el turquesa en los ojos de Eren, que el turquesa consumiera al gris en los de Levi. Esto era correcto y ninguno de los dos pensó lo contrario.

Entonces, su burbuja se rompió cuando Eragón de repente se levantó de donde había estado echado, comenzando a gruñir y ladrar, con la mirada aún fija en la puerta. Ambos se levantaron de donde habían estado sentados cerca del fuego en cuanto la puerta se abrió de golpe, haciendo que una corriente de aire frío entrara y apagara el fuego que había estado ardiendo en la chimenea.

En medio de toda esa oscuridad, lograron distinguir a tres figuras encapuchadas que estaban paradas al otro lado de la puerta; Levi se pegó por completo al costado de Eren cuando la madera rechinó con los pasos pesados de una de las tres figuras que se acercaba a ellos y entonces...

—Vaya, vaya— Ladró una voz masculina, llena de burla.— Vinimos buscando a una traidora y encontramos a un desertor.


¡Hola a todas/os! Espero que se encuentren muy bien y estén teniendo un excelente fin de semana. Pasaba por aquí para dejar la actualización de este fanfic lleno de misterio y cositas raras. He leído sus teorías y ya vi que por ahí, tienen a varios sospechosos, yo no voy a confirmar ni a negar nada, todo lo que puedo decirles es que no se confíen, TODOS en éste fanfic pueden ser el posible culpable, incluso el propio Eren, así que hagan sus apuestas para el final. Siento que a estas alturas, ya es un poco obvio quién está detrás de esto, pero lo sigo dejando a la imaginación por ahora. En fin, espero que el capitulo haya sido de su agrado y si llegaste hasta aquí, quiero agradecerte por tomarte el tiempo de leer y comentar. Ahora sí, sin nada más que agregar de momento, nos estamos leyendo para próxima.

¡Saluditos!

P.d: ¿Qué les pareció el capitulo? ¿Tienen nuevas teorías? Como siempre, me encantaría leer lo que piensan, eso siempre me anima muchísimo a continuar.

Love you 3000, Dragón. 🐉🌹