—Volveré a buscarlo— Kawaki volvió a usar el karma para abrir el portal
—¿¡Qué no entiendes que si sigues haciendo eso quedarás débil y te atraparán!?— Reclamó un Boruto de 15 años
—¡No voy a perderlo! ¡Traeré al séptimo de vuelta!
—¡Entonces yo también iré!
—No sabes usar tu karma, no sabes que es tu jōgan, casi dejas que tus amigos mueran y de recuerdo tienes esa cicatriz en el ojo
Boruto intentó agarrarlo del cuello pero Kawaki lo metió en un genjutsu que lo dejó débil, pero aún no inconsciente.
—Boruto un día nos veremos obligados a luchar, pero no veo posible que sea como aliados, vuélvete fuerte porque es posible que no me apiade de ti
Boruto cerró los ojos y quedó agotado por el efecto del genjutsu.
—Sal, puedo sentir tu presencia
— ¿Qué le hiciste?— Preguntó la oji-azul viendo a su hermano preocupada
—Ese tonto morirá si me sigue, esta aldea no sobrevivirá si dos karmas están en su contra
—¡Pero no tendrán ninguno en su contra!
—Himawari, yo no soy tan fuerte
—¡Entonces no vayas! ¡Sasuke-San salvará a mi padre!
—¿Crees que ganará estando solo? El quedó hecho mierda cuando luchó junto al séptimo
—Mi papá... mi papá no querría esto, tu hogar está aquí, nadie quiere que te pase nada
—Desde que el séptimo desapareció todos creen que soy un espía, me miran con odio, yo sé que mi presencia aquí incomoda y jode a todos
Kawaki observó a Himawari, parecía querer inventar excusas, sus manos estaban juntas y se mordía el labio.
Ella había cambiado, extrañaba la sonrisa que siempre tenía cuando llegó, su actitud alegre y la mirada iluminada que también tenía el séptimo, nada era lo mismo...
Sus mechones azulinos llegaban a la mitad de su espalda, había crecido en altura y sus facciones dejaron de ser en su extremo tiernas para madurar.
—Por favor... ya no quiero perder a nadie más...
—Perdóname... Perdóname Himawari
Himawari sabía que tan poco afectuoso era Kawaki, lo serio que era, la frialdad con la que actuaba. Pero no le importó, lo abrazó y cerró los ojos.
—Por favor, cuida al idiota de tu hermano, a Hinata-San y no te fíes de nadie, ni de mí...— Dijo Kawaki y colocó su mano en el cabello de Himawari
Tras unos segundos se separó de ella, ambos se dirigieron una última mirada y Kawaki se metió en el portal el cual se cerró inmediatamente
—Mierda...— Las lágrimas bajaron de sus orbes azules pero ella solo pudo avanzar hasta donde su hermano y acariciar su rostro —Será cuestión de tiempo para que también me dejes...
(...)
Habían pasado dos años desde eso...
Himawari tenía su mano en la mejilla, donde Sarada le dio la cachetada, observaba al viento mover los árboles ¿Qué estaría haciendo Boruto? ¿Dónde estarían Naruto y Kawaki? ¿Qué tal estaría su madre en el frente? Se sentía sola, abandonada y sabía que fue una irrespetuosa y malcriada, no se sentía estable...
No sabía cuanto tiempo ya llevaba en ese árbol, pero el amanecer no parecía estar próximo.
—¿Cómo estás?
—Oh, Sumire...
—¿Ya no te duele mucho la mejilla?
—Solo un poco, gracias por preocuparte...
Sumire reaccionó y buscó algo en su bolso, era una especie de esponja sanadora que le alivio el dolor a Himawari.
Pasaron unos minutos y Sumire se la quitó de la mejilla para entregársela en las manos.
—Tal vez no sea tan efectivo con el ninjutsu médico de Sarada-Chan o Wasabi con heridas de gravedad pero es un buen cicatrizante en caso de cortes— Sumire verificó y puso su mano en la mejilla de la Uzumaki
Ese tacto tierno, su mirada y gestos dulces. Le recordaba a su madre...
—Estás mejorando mucho Hima, Boruto no te volverá a molestar— Bromeó Hinata —Aunque tu abuelo se excedió un poco, aplicó una pomada en la mejilla de Himawari
—Gracias, mamá...
Himawari lo guardó y miró a Sumire
—¿Cómo te sientes tú?
—Bien físicamente, pero... no lo sé, supongo que es normal tener miedo ahora...
La comprendía, Himawari se sentía como ella, temía no estar a la altura... Le aterraba la idea de ser un estorbo en la batalla.
— ¿También extrañas a Boruto?
—Boruto-kun se está volviendo fuerte, necesitamos a alguien con las mismas habilidades de Kawaki y estando en Konoha no podría desarrollar su fuerza... es lo mejor para todos
—¿Qué harías si volviera?
—Realmente no lo sé, no sé si es el mismo de hace dos años, pero... yo quiero ser de ayuda para él, quiero estar a su lado sin ser un estorbo...
—Tu lo quieres ¿No?
Sumire solo admitió con la cabeza, Himawari suspiró y se recargó en su hombro por unos segundos.
—Descansemos para mañana, ahora le toca a Inojin vigilar
La morada asintió y ambas se adentraron en una de las carpas...
(...)
Con lo que se había llevado de su casa pudo curar su herida de cualquier modo, realmente no era un profesional en la materia pero si se infectaba le podría haber ido peor, mientras pensaba su herida había cicatrizado un poco y ya no le ardía demasiado.
Hace más de un día que estaba planeando su estrategia, tenía que moverse con cuidado. Estuvo todo ese tiempo analizando el comportamiento los seguidores de Kawaki hacían rondas de dos, por cada 20 minutos en la zona en la que estaba, los robots estaban distribuidos en zic zac para no tener puntos ciegos en las diagonales, pero si saltaba sin hacer ruido durante los 20 minutos rodeando el perímetro de visión de los robots podría llegar a la torre de comunicaciones.
La torre no estaba muy dañada, como se notaba la rapidez y poca cautela que tuvieron al hacer la invasión, Konoha tenía una única capacidad de comunicarse para pedir ayuda y esa era Shikadai.
(...)
—¡No sean idiotas! ¡A pesar de que Shikamaru y su esposa no estuviesen vivos debemos encontrar a su hijo! Él es muy valioso, traedlo, no me importa si es moribundo, pero no lo maten— Kawaki golpeó la mesa con fuerza
—¿Por qué es necesario ese mocoso?
—Como se nota que eres un imbécil, Code— Kawaki resopló su flequillo —Es el nieto del cuarto kazekage, sobrino del quinto, hijo de la princesa del viento y del estratega de Konoha y mano derecha del Hokage, su cabeza vale, Kara podría llegar hasta el país del viento
—¿Y si no lo encontramos primero?
—El tarde o temprano tendrá que llegar a campo de batalla, si no lo encontramos primero lo tomaremos cuando menos se lo espere, no somos los primero ni los últimos...
—Shikadai Nara...— Code puso sus manos en el mentón —Pensar que solo una persona en esa aldeucha de pacotilla a parte del hijo del séptimo tendría esa relevancia
—¡Argh!— Kawaki agarró su cabeza con fuerza y encogió su cuerpo —¡ESTÚPIDO MOCOSO!
Con el tiempo Code aprendió a no sentirse aludido con eso, era otro mocoso al que su líder maldecía.
Ese niño seguía vivo, al parecer nunca se podría tomar posesión completamente de él...
