DISCLAIMER: LOS PERSONAJES EN SU MAYORÍA PERTENECEN A J. K. ROWLING, ASÍ COMO EL UNIVERSO EN QUE SE DESENVUELVEN.

Nota Traductora: Lamento que no sea lunes… pero el capítulo es más largo y ¡Qué capítulo! Espero que compense la demora. Quiero agradecer a Sunset82 por ayudarme tan amablemente con unas dudas que tenía respecto a ciertos aspectos de la traducción (Está traduciendo Manacled, y The Deadline saben? Si no los han leído, qué esperan?) En fin, disfruten mucho!

Nota Autora: Muchas gracias a todos por leer ésta historia, y gracias a aquellos que han dejado comentarios. No sé si ya lo había mencionado aquí, pero éste es mi primer fanfic. Así que su respuesta ha sido increíble y me siento honrada. Como miembro de la comunidad Dramione, ¡sé lo selectivos y territoriales que podemos ser! Gracias por dar la bienvenida a éste escrito.

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La Forma Correcta de Actuar

Traducción de "The Right Thing To Do" de Lovesbitca8

Capítulo 16

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Hermione pasó el resto de la noche en la biblioteca, sacando libros, recortes de periódico, y revistas sobre Quimeras y cualquier relación que tuvieran con los duendes. A pesar de que no había mucho por descubrir, encontró suficiente para armar un caso sólido para traer una Quimera a Gringotts. No tendría que haber ningún tipo de tortura o entrenamiento, ya que las Quimeras eran fieras y antagónicas por naturaleza. Excepto con los duendes. Los magos podrían acceder a sus bóvedas en Gringotts siempre y cuando un duende estuviera con ellos en todo momento.

Se debatió entre si debía o no escribir una nota de agradecimiento a Draco. Claramente había tenido dos intenciones al enviarle el libro. Una –para ayudarla, y Dos –para molestar a Ron. Después de cuatro borradores, decidió no hacerlo; ya le agradecería en persona. Si surgía la oportunidad.

Cuando vio a Ron a la mañana siguiente antes del juego, se veía otra vez tan normal como siempre. No había indicios de que había estado molesto el día anterior debido a Draco Malfoy. Ginny continuó intentando comunicarse con Hermione con la mirada, pero Hermione solo negó con la cabeza y le dijo que ya hablarían más tarde. Sabía que Ginny leyó las iniciales de Draco en aquella nota, así que no había forma de darle vueltas al explicarle a Ginny por qué Draco Malfoy le envió un regalo con una donde la llamaba "su chica del Sábado".

Qué ridículo.

Salió junto a Harry, Ron y Ginny hacia el Campo Hodgley a las 7 a.m. y mientras sus amigos calentaban y se vestían, Hermione eligió un lugar en las gradas para que Katie y ella se sentaran. Había traído un libro, por supuesto, y convocó un hechizo para mantenerse cálida. Katie llegó alrededor de las 7:30 a.m. mientras el resto de la multitud comenzaba a congregarse. Hermione estaba sorprendida al ver a tanta gente ahí reunida tan temprano una mañana de Sábado, pero supuso que de cualquier modo nunca entendería del todo la fascinación que provocaba el Quidditch.

—¡Hola, tú! —Katie la saludó mientras se tambaleaba entre las gradas, y Hermione se levantó para ayudarla. Katie la alejó—. No estoy tan embarazada como para no ver mis pies —se rió—. Al menos no aún.

—¿Cómo va todo? ¿Qué tal el bebé?

—Excelente —Katie se sentó y comenzó a desempacar su bolso, pasándole una bolsa de palomitas a Hermione para compartir—. Mi hermana acaba de tener a su primer bebé el año pasado, así que sé de primera mano todos los trucos y pociones que necesitaré.

—Eso es maravilloso.

Katie sonrió y agitó la mano para saludar a alguien que Hermione no reconoció. Hermione vio de reojo a Aiden y algunos otros colegas del Departamento de Criaturas Mágicas sentados un par de gradas más adelante. Aún no podía creer cuanta gente había ahí. Hermione vio un destello de luz, y al voltear a su derecha encontró a Bozo y Skeeter.

—¿Qué hace la prensa aquí? ¿Qué no es sólo un partido amistoso? —preguntó Hermione.

—El Diario envía fotógrafos de vez en cuando. Es agradable tener de nuevo en el mismo campo a todos esos alumnos de Hogwarts, especialmente desde que Draco se unió al equipo —Katie masticó una palomita—. Y creo que con Ron jugando como Guardián del equipo contrario, es una buena oportunidad para la prensa.

—Hmmm —Hermione frunció el ceño hacia Skeeter.

—Así que, me han dicho que no coma mucho chocolate durante el embarazo —dijo Katie, volteando hacia su bolso—. Pero si tu bebes un poco también, creo que podré arreglármelas. —Katie sacó dos termos y le ofreció uno a Hermione—. ¿Chocolate caliente?

Hermione sonrió y lo tomó —Gracias.

Katie sonrió y se escondió tras su bufanda cuando una ráfaga de viento pasó entre ellas.

—Katie —comenzó Hermione—. ¿Puedo preguntarte quién es el padre?

Katie soltó una carcajada y volteó a verla —Por Merlín ¿cuánto tiempo llevas reprimiendo esa pregunta?

—Como seis semanas —Hermione sonrió—. No pretendo ser entrometida, sólo tengo curiosidad.

—Claro, no hay problema —Katie apartó el cabello de su cara—. En realidad tuve un donante.

Hermione no esperaba para nada esa respuesta. Parpadeó mirando a Katie —¿En serio? Yo- quiero decir, ¿tienen opciones mágicas para las mujeres en el Mundo Mágico?

—Lo hice de forma Muggle —Katie sonrió, y sus manos subieron distraídamente hacia su vientre.

—¡Oh! ¡Que… bien! —Hermione sonrió y Katie regresó la sonrisa con astucia.

—Quieres saber por qué, ¿no es así? —dijo Katie.

—Muero por saber —Hermione emitió una risa nerviosa—. No había escuchado nunca que una chica buscara donantes a los veintiuno.

—Veinte, en realidad —dijo Katie—. Mi cumpleaños es en Diciembre. —Los ojos de Katie brillaron mientras dirigía la mirada al campo vacío—. Debido a la Guerra, y al ver morir a tanta gente que amaba, decidí que no quería desperdiciar el tiempo hasta conseguir lo que deseaba. Quiero una familia. Quiero ser madre. Así que decidí hacerlo.

—Pero qué pasa si… —Hermione se detuvo y replanteó la frase—. ¿No temes haberte precipitado? Si llega el hombre perfecto y también quiere formar una familia-

—Tendremos otro hijo entonces. El hombre "perfecto" estará "perfectamente" de acuerdo en salir y casarse con una madre soltera, ¿no lo crees? —Katie le sonrió. Se veía tan segura, como si hubiera contestado esa pregunta cientos de veces.

—Ya lo creo —Hermione rió—. Aplaudo que persigas tus anhelos.

—Gracias —dijo Katie, tomando un sorbo de su chocolate—. Siento como que: he llegado hasta aquí. Luché en una guerra. Elegí el bando ganador. No tengo por qué esperar o asentarme. Esas son las dos cosas más nocivas que alguien puede hacer.

Hermione se sintió aludida. Miró a Katie mientras ella limpiaba chocolate de sus labios y se maravilló con su determinación para conseguir lo que deseaba. Era valiente. Como buena Gryffindor. Hermione permitió que su mente desmenuzara los conceptos de esperar y asentarse. Estaba de acuerdo, eran bastante nocivos.

Justo en ese momento, doce escobas salieron disparadas de los vestidores, e inmediatamente distinguió las cabezas rubia y pelirrojas. Los amigos, familia y colegas en las filas vitorearon, golpeando con los pies. Katie se levantó y gritó algo, alguna clase de canto al que los otros Aurores del Departamento se unieron. Hermione aplaudió y aclamó, preparándose mentalmente para el partido de Quidditch.

—Creo que debes ser la única persona en la historia de la comunidad mágica a la que no le gusta el Quidditch, Hermione Granger —Katie volteó a mirarla, riendo.

—¡Me gusta lo suficiente el Quidditch! —gritó Hermione sobre la multitud.

—¡Estás mintiendo! —Katie volvió a sentarse y la golpeó juguetonamente en el codo. Hermione le sonrió.

Oliver Wood tomó su escoba y se dirigió al centro del campo.

—Oliver Wood volvió a Inglaterra, gracias a Merlín —dijo Katie, tomando algunas palomitas de su bolsa. Le ofreció a Hermione el contenedor.

—¡Gracias a Merlín por Oliver Wood! —Hermione tomó un puñado de palomitas, y Katie soltó una carcajada, agitando las cejas.

Los jugadores se alinearon en el aire en un círculo alrededor de Oliver, y Hermione divisó a Draco con semblante huraño a un lado de Harry, muy distinto al coqueto que le pidió envolver para regalo unos libros. Su rostro estaba preparado. Hermione frunció el ceño, examinándolo. Oliver daba una charla preliminar al partido, y todo el equipo rió ante algo que dijo, todos excepto Draco; él estaba ajustándose los guantes. Hermione observó cómo mantenía su escoba estable tan solo con los muslos, mientras sus manos permanecían ocupadas. Hermione tragó con dificultad.

Un movimiento a la derecha captó su atención. Ron la saludaba agitando la mano. Hermione levantó el brazo para saludarlo de regreso; Ron sonrió.

Oliver Wood bajó en picada hacia la caja que contenía las pelotas. Cuando las Bludgers salieron disparadas y la Quaffle fue lanzada, Hermione tuvo una duda.

—Katie, ¿cuándo terminará el juego si no hay Snitch para atrapar?

Katie arrojó más palomitas a su boca y contestó —Se hace un juego cronometrado en su lugar. Por lo tanto, juegan hasta que el tiempo se termina. —Sus ojos recorrían el campo de juego, captando todos aquellos matices que Hermione jamás llegaría a entender.

—¿Y cuánto tiempo dura el partido? —Hermione se dio cuenta que no tenía idea de cuánto de su día lo pasaría ahí en le campo.

—Usualmente, alrededor de unas seis horas —Katie tomó su chocolate caliente.

—¡¿Seis horas?! —chilló Hermione.

Katie estaba riendo —¡Relájate, Hermione! Sólo dura una hora y media —Katie continuaba riendo entre dientes cuando Hermione volteó a verla frunciendo el ceño—. ¡Te veías como si un Grindylow acabara de robarte tus galeones!

Hermione balbuceó algo y dio un trago a su chocolate. Intentó seguir la Quaffle, preguntando algunas veces a Katie dónde había quedado, pero descubrió que era infinitamente más sencillo seguir a Harry y Ginny, e infinitamente más interesante seguir a Draco. Había pasado mucho tiempo desde que lo había visto volar. Draco se había retirado del Quidditch en sexto año, y Umbridge había vuelto todo tan desagradable en quinto, y el Torneo de los Tres Magos había cancelado los juegos deportivos en cuarto. Hermione no había descubierto lo bueno que se había vuelto. Volaba tan distinto a Harry. Era más preciso.

Hermione vio a Draco enviar la Quaffle hacia Ginny al tiempo que una Bludger se precipitaba hacia él. Hermione jadeó mientras Draco esquivaba la bola en el último momento, la Bludger rozando su oreja. Katie volteó a mirarla.

Ginny envió una bola curva hacia el aro izquierdo, y Ron no la alcanzó por centímetros. La mitad de las gradas vitorearon al tiempo que el Departamento de Aurores anotaba los primeros puntos. Ron y Ginny cruzaron palabras en el aire, mientras Harry reía. Oliver Wood descendió para tomar la Quaffle y la lanzó hacia Ron, que parecía no tener intenciones de hacer algo además de discutir con Ginny.

Una vez que la bola estuvo de nuevo en la cancha, Katie dijo —Es tan extraño ver a Draco Malfoy de rojo, ¿no crees?

Hermione, por supuesto, ya estaba observándolo, así que ajustó sus ojos para apreciar su apariencia por completo. El Departamento de Aurores eligió el color rojo, ya que la mayoría eran Gryffindors. El Departamento de Transportación Mágica eligió color lavanda, que contrastaba maravillosamente con el cabello de Ron. Pero Draco… se veía bien con todo.

—Eso creo. Aunque de un tiempo para acá es más Gryffindor de lo que nunca había sido —Hermione se rió un poco mientras Harry esquivaba la Bludger y lanzaba la Quaffle hacia Draco.

—¿Cómo van las cosas entre Draco y tú? —preguntó Katie. Hermione quitó los ojos de encima de Draco mientras esquivaba a los Buscadores de Trasportación Mágica, e hizo contacto visual con Katie. Katie la miraba por encima de su chocolate, con la inocencia escrita a través de sus frente.

—¿Malfoy y yo?

—Sí. ¿Lo ves mucho?

—Bueno, él y su madre frecuentan la Librería Cornerstone, así que me lo topo con frecuencia —Hermione jugueteó con la tapa de su termo.

—¿Y qué tal? —Katie aún la miraba.

—Tenso, a veces —Hermione rió—. Pero en general, hay cierta sensación de avance. —Hermione levantó la vista a tiempo para ver a Draco lanzar la Quaffle hacia los aros. Ron llegó en el último segundo para detenerla. Ron sonrió pretenciosamente a Draco y él inmediatamente se volteó para bajar al campo, esperando a que el juego reiniciara.

—¿Escuché que te estás volviendo amiga de Narcissa Malfoy? —Katie abrió la tapa de su termo y añadió más chocolate caliente a su termo con la varita—. ¡Eso debe ser interesante!

—"Desafiante" es una palabra más adecuada —rió Hermione—. Originalmente sólo quería invitarme a tomar el té para agradecerme por hablar en el juicio de su hijo. Aunque en realidad es muy amable.

—Es bueno escucharlo. Nunca he llegado a conocerla —Katie arrojó algunos malvaviscos a su chocolate y cerró la tapa. Hermione notó que la atención de Katie había abandonado por completo el partido—. ¿Y ustedes tres pasan mucho tiempo juntos? No pude evitar ver las fotografías en Fortescue.

—Oh —Hermione soltó una risotada—. Eso fue… raro, un evento aislado. Narcissa quería verme en mi receso de Cornerstone, y Malfoy estaba con ella ese día —Hermione vio al Guardián del Departamento de Aurores fallar al detener la Quaffle, permitiendo a Transportación Mágica anotar diez puntos. Las gradas vitorearon y abuchearon, todos excepto Katie Bell—. Fue… completamente arbitrario.

—O completamente intencional —Katie alzó una ceja hacia Hermione.

Hermione estaba a punto de responder cuando un grupo a su derecha jadeó. Levantó la vista a tiempo para ver a Ron atrapar la Quaffle en su recorrido hacia el aro derecho, agachándose en el último momento cuando una Bludger dirigida hacia él se estrelló contra el aro. La madera se hizo añicos y se dispersó en todas direcciones, dejando vacío el poste tras él. Oliver hizo sonar su silbato y pidió un receso para que pudieran reparar el aro.

El reloj paró y Oliver congeló las Bludgers en el aire. Ginny y algunos jugadores permanecieron en el aire, pero otros descendieron al campo para tomar agua.

—No recuerdo haber visto nunca un partido en pausa. Es decir, además de aquel del ataque de Dementores, o el de las Bludgers encantadas —dijo Hermione.

—Yo diría que cualquier partido en el que Harry Potter esté involucrado es siempre una excepción a la regla —Katie rió—. No, por lo regular no detienen, pero los campos de Quidditch profesionales tienen aros reforzados, no de madera. Así que esto no sucede a menudo.

Hermione miró hacia abajo y se dio cuenta que Draco y Ron habían descendido al campo y desmontado. Harry también estaba descendiendo. Desde esa distancia, parecía que Draco y Ron estaban hablando, lo que era… diferente. Entonces vio a Ron apuntar con la cabeza hacia ella. Hermione se congeló.

—Interesante —Katie dijo a su lado.

Harry estaba desmontando su escoba a unos pasos de distancia. Ginny volaba en círculos encima de ellos, observándolos, después volteó hacia las gradas a mirarla. Ron dio un paso para acercarse a Draco. Draco permaneció muy quieto, esperando. Entonces Ron lo empujó. Y después todo fue caos.

Harry recorrió los veinte pasos que lo separaban de ellos mientras Ginny bajaba. La gente en las gradas murmuraba. Draco recobró el equilibrio y le dijo algo a Ron. Ron respondió golpeándolo en la cara.

—¡Ey! ¡Ron! —Hermione se puso de pie. Descendió las gradas corriendo, saltando encima de los curiosos que comenzaron a animar la pelea. Podía escuchar a Katie pisándole los talones y el chasquido de la cámara a su derecha. Hermione alcanzó el muro al borde del campo justo cuando Draco arremetió contra Ron, enviándolo al piso.

—¡Deténganse! —gritó Hermione. Ginny chocó contra el piso corriendo mientra Harry jalaba a Draco lejos de Ron. Hermione nunca había visto a Draco en una pelea real. Por lo regular Crabbe y Goyle se hacían cargo de esas situaciones y Draco escapaba para lloriquear sobre sus heridas. Jamás lo había visto golpear a alguien en la cara como estaba ahora viéndolo golpear a Ron.

Hermione comenzó a moverse hacia la entrada del campo, pero Katie la tomó por el brazo. —Ya los tienen, Hermione. ¡Tan solo siéntate y disfruta el viaje! —el rostro de Katie resplandecía.

—¿Qué? —Hermione estaba sin aliento, mirando entre Katie y los chicos. Un destello brilló a su derecha y se giró para ver a Bozo ¡tomando una fotografía de ella! Miró de nuevo hacia el campo. Harry había jalado a Draco hacia atrás tomándolo de los brazos pero Ginny aún no detenía a Ron, así que Ron arremetió contra los dos. Ron le dio a Draco un puñetazo sorpresivo en el estómago mientras Harry mantenía sujetos sus brazos. Harry miró ofendido a Ron mientras Draco se derrumbaba en el piso, jadeando en busca de aire.

—¡Ron! ¡Detente! —Hermione intentó correr hacia el campo otra vez, y Katie la detuvo de nuevo.

—¿No te has preguntado por qué razón esos dos se pusieron de tan mal humor, Hermione? —Katie sonreía hacia el campo.

—Oh, ¡sé exactamente qué está pasando aquí, y es algo completamente infantil! —Hermione puso mala cara.

Ginny se paró frente a Ron, presionándole el pecho. Harry ayudó a Draco a levantarse, protegiéndolo de Ron. Mientras los chicos eran separados uno del otro, Ron gritó desde la distancia.

—¡Mantén tus malditas manos lejos de ella!

El calor ascendió por la espalda de Hermione. Ginny miró hacia ella, y Katie apretó su brazo, riendo. Ron finalmente miró en dirección a las gradas y la encontró en la entrada del campo. Los ojos de Ron ardieron al encontrarse con los suyos, al tiempo que Hermione habría la boca. Ron se giró y se encaminó hacia las gradas opuestas. Oliver Wood, quien se había perdido todo por estar en el aire arreglando el aro, presintió que alguien debía ir con Ron y lo siguió.

Hermione volteó hacia la izquierda y vio a Harry llevando a Draco hacia los vestidores. Miró a Ginny, que estaba de pie en le centro del campo con las manos en la cadera, respirando pesadamente. Hicieron contacto visual y los labios de Ginny se partieron en una enorme sonrisa. Katie volvió a carcajearse.

—Yo… Yo aún no tengo idea del por qué todo el mundo piensa que esto es gracioso. Fue totalmente barbárico. —Hermione negó con la cabeza y miró a Katie.

—Bueno, Hermione —dijo Katie—.Oliver Wood podrá ser el réferi del partido de hoy, pero parece que serás tú quien decida quién ganó —Katie sonrió alegremente.

Hermione pestañeó. Miró hacia el otro lado del campo, donde estaba Ron, con las manos de Oliver sobre los hombros; y después hacia los vestidores donde Harry y Draco habían desaparecido; el resto del equipo de Departamento de Aurores los siguió.

Hermione volteó hacia Katie, que estaba agitando las cejas mientras la miraba, y frunció el ceño. —Dime tú. Esperar o Asentarse. —Le dio la espalda a Katie y se dirigió hacia las gradas a reunir sus pertenencias.

El juego se pospuso. Skeeter intentó entrevistarla mientras daba zancadas en dirección a los vestidores, pero Hermione descubrió que el silencio era el mejor remedio contra Rita Skeeter.

—¡Srta. Granger! ¿Cuál de estos dos apuestos caballeros tiene su corazón? ¿Le ha contado a Ron Weasley su romance con Draco Malfoy? ¿Aún está esperando que acepte su propuesta? ¿Piensa que alguno de estos dos hombres en verdad ganó la pelea?

—Pienso que ambos son unos imbéciles —murmuró Hermione mientras sobrepasó a Skeeter y sus ridículos tacones, que se hundían en el pasto.

—¿Qué? ¿Qué fue eso? ¿Srta. Granger?

Hermione la ignoró y continuó caminando. Se aproximó a la puerta de los vestidores justo cuando Draco y Harry salían. Los ojos de Draco estaban hinchados y tenía un corte a lo largo de su ceja. También se estaba formando un moretón en su mandíbula. Harry la vio marchando en su dirección y rápidamente se hizo a un lado. Hombre listo.

—¿Estás bien? —Hermione se detuvo frente a Draco, su cabello estaba húmedo por la ducha.

Draco la miró y apretó la mandíbula —Estoy bien.

—Bien —Hermione lo empujó por los hombros—. ¡¿Qué demonios te pasa?!

Draco trastabilló debido a la sorpresa y chocó de espalda contra la puerta del vestidor.

—¿A mí?

—¡Sí! ¿Por qué le estás dando a Skeeter más municiones? —Hermione volvió a empujarlo—. ¡Sabes que la fotografía de su altercado aparecerá en todos los periódicos de mañana!

—¿Y qué te hace pensar que la pelea tiene que ver contigo, Granger? —le siseó, apartándose de la puerta. Hermione se mantuvo firme.

—¡Por supuesto que tiene que ver conmigo, porque ustedes nunca pueden estar en paz!

—Para tu información, he ansiado golpearlo desde el día en que lo conocí.

—Sí, y estoy segura de que lo que fuera que dijiste para hacerlo golpearte primero no tuvo nada que ver conmigo. ¡Has estado hostigándolo todo el fin de semana!

—¿Hostigándolo? Creo que no estoy entendiendo lo que quieres decir-

—Oh, Malfoy, por favor. ¿Las mentas? —dijo Hermione. Draco reprimió una sonrisa y se mordió la lengua entre los dientes.

—Esas son mis mentas favoritas, Granger. ¿Cómo lo averiguaste?

—Y sabías que Ron estaría conmigo cuando llegó tu regalo-

—Y, por cierto, de nada por eso —sonrió de lado—. ¿O aún no has podido descifrarlo?

Hermione jadeó —¿Qué no he podido descifrarlo? ¡Por supuesto que lo hice! Incluso alguien tan bobalicona como tu chica del Jueves podría haberlo deducido.

—Oh, tenía curiosidad, en vista de que no recibí ninguna tarjeta de agradecimiento-

—Pues gracias, Malfoy, por llegar a salvarme de mi ignorancia-

—De nuevo es Malfoy, ¿verdad? Pensé que estábamos llegando a alguna parte, Granger.

—Sí, cuando te comportas como un absoluto imbécil, es Malfoy.

—¿Y cuándo es Draco?

—¡Cuando eres un absoluto cabrón! —Hermione lo empujó nuevamente por los hombros—. No te atrevas a convertirme en una mezquina de nuevo. —lo apuntó con un dedo en el rostro.

—Yo no te he convertido en nada, Granger. Fue él.

—Si quieres golpearlo, golpéalo. No me uses a mi para hacer que te golpee primero —siseó Hermione.

Justo en ese momento, una luz destelló a su izquierda. Hermione se giró para encontrar la cámara, a Skeeter, y a Harry, Ginny y algunos otros miembros de los dos equipos mirándolos.

—Lamento que su juego se arruinara —dijo Hermione. Se marchó justo cuando Ron y Oliver Wood se dirigían al otro vestidor.

—Hermione- —la voz de Ron.

—¡No empieces, Ronald Weasley! —le gruñó y continuó su camino fuera del campo.

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El resto del día estuvo arruinado. Hermione se despidió de una sonriente Katie Bell y fue directamente a la biblioteca para continuar redactando su nueva propuesta. Su objetivo era dejarla en el escritorio de Mathilda por la mañana y exigir una reunión al día siguiente. Le escribió una nota a Kingsley preguntándole si podían reunirse mañana por la tarde. Su determinación la distrajo del abrumador deseo de golpear a alguien.

Llegó a casa justo antes de la cena y encontró a Harry y Ron todavía en su sala de estar. Ambos dejaron de hablar en cuanto entró y la miraron. Ginny asomó la cabeza desde la cocina.

—¿Quieres cenar, Hermione?

—No gracias. —Su estómago gruñó. Se giró hacia Ron—. ¿No tenías que irte ésta noche?

—Sí, —Ron se levantó y apartó los ojos de la alfombra—. Quería despedirme antes de irme.

—Adiós. —Hermione se giró y se dirigió hacia su habitación. Arrojó su bolso sobre la cama y encendió las luces con su varita. Escuchó el crujido de la puerta y se giró para fruncir el ceño a un Ron Weasley de apariencia empequeñecida apoyado contra el marco de su puerta.

—Lo siento. —Ron hizo una mueca.

—¿Por? —Hermione colocó sus manos sobre la cadera.

—... por lo que sea que estés enojada conmigo.

Hermione alzó las manos y gruñó. —¡No es suficiente, Ron!

—Mira, ¡no sé qué decir! —Ron entró en la habitación y dejó la puerta lo suficientemente entreabierta para que inevitablemente Harry y Ginny escucharan a escondidas—. Debiste haber escuchado lo que dijo sobre ti, Hermione. ¡También lo habrías golpeado!

Hermione sintió que un sonrojo subía por su cuello. —¡Entonces déjame golpearlo!

—Estaba defendiéndote-

—No, estabas reclamando una pertenencia —dijo Hermione. Ron la miró. —No sé que crees que pasa entre nosotros-

—Vi los periódicos —dijo Ron—. Los vi juntos en las fotografías.

—¡Oh maravilloso! —se jactó Hermione—. Sabes, Skeeter publicó que Harry y yo salíamos cuando teníamos catorce años, ¡y eso era igual de cierto!

Ron miró el piso. Hermione se acercó a él y lo tomó del brazo.

—Ron, quiero asegurarme de que estamos claros —dijo en voz baja—. Tú y yo no estamos saliendo. —Ron la miró—. Es imposible hacerlo en este momento, y... y de todos modos, no creo que sea lo que ambos queremos. —Ron abrió la boca, y antes de que dijera algo de lo que ambos pudieran arrepentirse respecto a sus sentimientos, Hermione dijo: —Y voy a comenzar a salir con otras personas. —Ron cerró la boca—. No puedes venir a golpear en la cara a la gente cada vez que me veas fotografiada con ellos en el periódico.

Ron asintió y miró su rostro, examinándola. —Entonces, ¿no hay nada entre Draco Malfoy y tú?"

Hermione miró los ojos azules de Ron y pensó en un anillo de Slytherin pasándole una bebida, ojos grises brillando al verla, calentándola, una voz plateada susurrando ¿Crees que por eso te llaman la Chica Dorada?, el fantasma de una mano guiándola a través de la calle, la presión de su cadera contra el mostrador de Cornerstone mientras aquel cuerpo invadía su espacio... y el calor de aquel aliento contra su rostro mientras le siseaba el número 35,000.

Aquellos momentos que sólo fueron momentos; no lo suficiente como para esperar algo, no lo suficiente como para pretender soñar con eso.

Hermione parpadeó y no mintió. —No hay nada entre Malfoy y yo.

Después de eso, Ron se fue. La abrazó y sonrió con tristeza mientras cerraba la puerta. Hermione se quedó allí, escuchándolo hacer planes con Ginny para Navidad, y realmente sintió, por primera vez en casi diez años, que ella y Ron Weasley no se casarían ni tendrían hijos algún día. Sintió una pérdida, pero no tan aguda como la que la acosaba ahora que había sopesado su "relación" con Draco Malfoy.

Tal vez debería contactar a Rita Skeeter; estaría devastada al escuchar que no había elegido a ninguno de los caballeros para ser su galán. Hermione se rió de sí misma cuando llamaron a la puerta.

Harry se apoyó contra el marco de la puerta. —Ya se fue.

Hermione asintió y se giró para doblar algunas prendas. Harry era el único al que conocía que elegiría hacer ciertas tareas domésticas al estilo Muggle, al igual que ella.

—Sabes, —continuó Harry—, no lo entendí durante mucho tiempo.

Hermione lo miró, levantando las cejas interrogantemente, y eligiendo una prenda para doblar.

—Pensaba... bueno, pensaba que era muy extraño... y no muy propio de ti.

—Harry, ¿de qué estás-?

—Pero hoy los vi juntos. Y creo que ahora lo entiendo.

Hermione frunció el ceño. —¿Nos viste…?

—A ti y a Malfoy.

Sus manos dejaron de doblar los jeans en los que estaba trabajando. —¿Nos viste? ¿A qué te refieres?

Harry miró sus zapatos. Usaba tenis, notó Hermione, y su corazón se entibio ante esa normalidad.

—Ustedes dos son muy parecidos. Ambos leen mucho, ambos son apasionados. Y cuando pelean... No es como cuando peleas con Ron. Y creo que ahora lo entiendo.

Harry levantó la vista hacia ella y sonrió fugazmente.

—No hay nada que entender, —dijo en voz baja—. Malfoy y yo no tenemos una relación.

Harry parpadeó y volvió a mirar sus zapatos. —Ok.

Hermione se volteó y continuó doblando sus jeans. Escuchó a Harry cerrar la puerta.

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La fecha en el periódico decía 1 de noviembre de 1999. Hoy era el día en que Draco anunciaría su Firma de Consultoría, impresionando a todo el Mundo Mágico con lo lejos que había llegado y lo ambicioso que era. En cambio, estaba golpeando a Ron Weasley en la cara.

¡LA LUCHA POR EL CORAZÓN DE HERMIONE GRANGER!

por Rita Skeeter

Hermione frunció el ceño. Le dolía la cabeza. El artículo presentaba algunas fotografías maravillosas de la pelea, pero algunas otras de Hermione, de pie en el borde del campo con Katie; Hermione empujando a Draco; Hermione saliendo del campo.

Lo que más enfureció a Hermione sobre el artículo fue su precisión. No había nada por lo que pelear con Skeeter. Los dos chicos comenzaron una pelea en el campo de Quidditch y tuvo algo que ver con ella. Skeeter no exageró nada.

Hermione arrojó el periódico a la basura. Tomó la red Flú hacia su trabajo e ignoró las miradas y las conversaciones que se detenían mientras pasaba. Llegó a su escritorio y encontró siete Vociferadores esperándola. Frunció el ceño y los envió a la sala de conferencias, donde lanzó un hechizo silenciador.

Después de treinta minutos de soportar al Club de Fans de Ron Weasley, la Sociedad para la Preservación del Linaje de Draco Malfoy, y a algunos entusiastas del Quidditch que realmente estaban ansiosos por ver el final del partido de ayer, Hermione por fin pudo entregar su propuesta a Mathilda. Regresó a su escritorio para encontrar una nota de Narcissa, solicitando que se reunieran en un lugar privado para almorzar esa tarde; y sorprendentemente, sugirió una pequeña tienda en el Londres Muggle.

Hermione estaba aún más sorprendida de que Narcissa aún quisiera reunirse con ella. Si Hermione estaba teniendo un día difícil, Draco y Narcissa también debían estar rebasados.

Hermione llegó a la cafetería y encontró a Narcissa escondida en una esquina al lado de una estantería. Estaba vestida tan "Muggle" como podía esperarse de Narcissa Malfoy, aún parecía el epítome de la gracia y la moda.

—Oh, Hermione, cariño, —Narcissa se levantó y la abrazó—. Qué día debes estar teniendo, estoy segura.

—Sí, —dijo Hermione, apartándose—. Ha sido difícil. ¿Pero cómo estás tú? ¿No se suponía que Draco anunciaría hoy su Firma de Consultoría?

Narcissa apretó los labios. —Sí. Sí, lo haría. Y ahora debe posponerse una semana por lo menos. —Narcissa agitó la servilleta sobre su regazo.

—Lo siento mucho, Narcissa.

—Oh, no es tu culpa. no te metiste en un duelo de "quién jode más" frente a la cámara. —Narcissa presionó una mano contra su sien y los ojos de Hermione se ampliaron ante el vocabulario—. Lo siento. Estoy bajo mucho estrés.

Hermione reprimió una sonrisa. —No te preocupes. Y por favor dime si hay algo que pueda hacer para ayudar a... "controlar el daño". Aunque sospecho que lo mejor que puedo hacer es mantenerme al margen.

Los ojos de Narcissa destellaron y llegó el mesero. Narcissa ordenó un té para ella y café para Hermione, pero cuando el mesero le preguntó si lo deseaba en prensa francesa, americano, descafeinado, expreso, macchiato, observó las cejas de Narcissa levantarse en confusión. Hermione intervino y dijo que un café regular con un poco de leche sería perfecto.

Narcissa volteo a verla y dijo, —En fin, antes de que comenzaran las desventuras de éste fin de semana, pretendía invitarte a almorzar con un propósito específico, Hermione.

—¿Ah? —Hermione bajó el menú para prestarle a Narcissa toda su atención. Narcissa la miró a los ojos.

—Hermione, —comenzó—, ¿Sabes lo agradecida que estoy de que hayas decidido hablar en el juicio de Draco?

Hermione parpadeó. —Oh... sí, por supuesto. Era la forma correcta te actuar.

—Realmente le has dado una segunda oportunidad. Éste negocio –si es que alguna vez logra arrancar, —murmuró Narcissa, rodando los ojos antes de continuar—, será realmente una oportunidad para que Draco demuestre quién es. Para desligarlo de la Guerra y de la reputación de Lucius. No hay forma en que pueda agradecerte lo suficiente esa oportunidad.

Hermione estaba agradecida de que el mesero llegara con sus bebidas y tomara la orden. Nunca había escuchado a Narcissa hablar sobre Lucius y no sabía para nada cómo responder a eso. Tenía una vaga memoria de Narcissa usando su apellido de soltera cuando reservaba libros en Cornerstone. El camarero se alejó y Hermione se aferró a su taza de café.

—Yo- sí, también me alegra que Draco tenga ésta oportunidad. Tiene ojo agudo para encontrar oportunidades de negocio.

Narcissa tomó un sorbo de té y la miró por encima de su taza antes de bajarla. —También le dije a Lucius lo fundamental que has sido en la nueva vida de Draco. Tu amistad y la del Sr. Potter han sido de lo más influyentes.

Hermione parpadeó. Narcissa continuó.

—A Lucius también le gustaría tener la oportunidad de agradecerte por hablar en el juicio de Draco. —Los ojos de Narcissa brillaron y Hermione se puso rígida—. También le dije que ahora eres una muy querida amiga mía, y que debía... comportarse apropiadamente, para llegar a conocerte mejor.

Narcissa agregó un toque más de azúcar a su té. Lo agitó con la cuchara y observó el rostro de Hermione.

—Lucius estaría honrado de que lo visitaras en Azkaban el Sábado que viene.