Capítulo XV: El descenlace

Rachel saltó a través de la ventana, subió las escaleras prácticamente de dos en dos, con la única finalidad de llegar al cuarto de dónde sale la música, sólo para descubrir que el cuarto ya no está a la derecha, sino hacia la izquierda.

Con la única finalidad de encontrar a la chica que estaba hechada en la cama médica, quien, a pesar de sólo verla un segundo, le pareció familiar y le dio un tirón al corazón, imposible de ignorar.

Piense lo que piense Jack Fabray y lo que decida hacer, a partir de ese momento.

Ella corre a través del largo pasadizo escuchando que vienen corriendo detrás de ella más de una persona, llamándola y gritando, ella no voltea, tiene que llegar a ese cuarto, y al abrir la puerta la ve, y no puede creer que sea ella, debe ser su gemela, no puede ser real.

Una chica muy hermosa, de tez clara, pelo rubio, la hermosa criatura que Rachel había conocido y de la cual se había enamorado perdidamente. Quinn estaba en la cama conectada a todos esos equipos mencionados antes, un respirador artificial, diversas sondas, maquina de soporte vital, otra que registra todo, pulso, presión, etc

Ella entra quedándose petrificada al no saber qué hacer, su amor está en esa cama, y sólo tarda un par de segundos para que Sam esté encima de ella tratando de detenerla.

Ella forcejea con él.

Santana llega atrás gritando – no la toques, suéltala boca de trucha ¡ - poniéndose a forcejear con él también. Brittany llega atrás diciendo – no, no lo muerdas - a alguna de las dos chicas, Finn llega después para coger del cuello a Sam y golpearlo por tocar a sus chicas y atrás llega Jack que se queda atónito en la puerta viendo todo.

Cuando una bendición disfrazada de caos ocurre.

El forcejeo de todos ellos ocurrió sobre Quinn, y en todas las maniobras realizadas, una de ellas hizo que la cama que estaba elevada en 45 grados, cayera y estuviera a un plano de 180 grados, haciendo que los cables y cosas, algunas de ellas se desconecten.

Entre ellas, el implemento de respiración asistida, Quinn empezó a moverse de manera errática y hacer ruidos de gorgoteos.

- Se está ahogando¡ - gritó Sam, soltando a Rachel y queriendo poner lo de nuevo, Santana observa el milagro reproduciéndose frente a ella, al observar profundamente a Quinn.

- Para – le ordena Santana a Sam – Brittany por favor – le ruega y ella asiente.

- Haz algo – pide Jack desesperado a quién sea que pueda ayudar.

- Finn ayuda – pide Santana y él lo entiende muy rápido, Santana se iba a hacer cargo y necesitaba ayuda deteniendo al boca de trucha, que de por sí ya le tenía ganas, con lo que aprovecha para desquitarse, nockeandolo con un golpe en la mandíbula muy bien ejecutado. Después se va a detener a Jack, bloqueándolo en la entrada pidiendo – por favor Señor Jack, ella sabe lo que hace – le suplica sin querer ir en plan físico sobre él, por respeto, por miedo, y pro no poder cargarlo contra él, después de todo Jack había sido un marine.

Santana con ayuda de Brittany, se rosea alcohol sobre ambas manos de forma abundante tratando de esterilizarla en lo máximo que pueda, para después remover el aparato respiratorio a Quinn, ante gritos de fondo de Jack para que se detuviera notando ella y después todos que Quinn está respirando por sí sola.

Es ahí cuándo Finn se quita del medio permitiendo a Jack Fabray pasar y ver a su sobrina.

- Mi bebé Lucy – susurra él con mucho amor, muy conmovido

- Se llama Quinn – dice Rachel muy confundida a punto de explotarle el corazón y la cabeza al no comprender lo que está pasando.

- Lucy Quinn Fabray, mi bebé – susurra él, mirando no a Rachel, sino a la mano derecha de Quinn qué tiene un agarre de muerte en un dedo de Rachel. Notando así que aparte de respirar sola, se ha movida también sola, aunque sea un poquito, eso es suficiente para hacerlo llorar cómo un niño.

Su bebé se ha movido y ya puede respirar sola, después de 5 años tendida en la cama.

Eso es una bendición y aunque al inicio estaba disfrazada tras todo el caos ocurrido, sigue siendo una gran bendición, una grana maravilla a toda regla.

Con Jack llorando de felicidad, Rachel también se pone a llorar, pero no sabe bien si es de felicidad que esta hermosa criatura esté bien y se vaya a recuperar o de inmensa tristeza porque esta hermosa criatura, es su hermosa criatura, su Quinn de la cuál está sumamente enamorada y está aquí y no en el bosque.

Finn siendo consciente de todo el ambiente, decide que tienen que darle privacidad, así que él arrastra a Sam fuera del cuarto y lo pone en el pasadizo sentándose junto a él. Brittany con Santana salen y se sientan en el pasadizo también.

Todos dándoles privacidad a los tres: Rachel, Jack y Quinn dentro del cuarto que tienen la puerta abierta y que aún a varios metros de la puerta desde el pasadizo ellos pueden escuchar la mayoría de cosas.

Alice llega momentos después sin saber qué pasa, Finn le pide que se siente junto a él, entrelazando las manos con ella.

- Rachel, ella te ha cogido de la mano – dice demasiado feliz y sonriendo enormemente, Rachel sigue triste porque está demasiado confundida para decir algo.

- Oh cariño – nota él, el gran shock en la niña que también es muy pequeña, al igual que su Quinn – ven aquí, cariño – pide abriendo los brazos, yendo a su encuentro ya que Rachel no quiere forzar a Quinn para que le suelte el dedo.

Ella llora un poco más y él la sostiene todo el tiempo, besándole la cabeza y calmándola.

- Vamos a llevarla al hospital para que la evalúen – dice él, y Rachel le da un beso en la manito de Quinn y sin soltarla dice – estoy muy confundida Jack – y él en un gesto muy sobreprotector le limpia las lágrimas de su carita y le asegura – todo va a estar muy bien Rachel, tranquila, te diré lo que necesitas saber. Pero primero Quinn.

- Primero Quinn – dice ella dándole un beso en los labios con lo que Jack sonríe más grande, estando totalmente de acuerdo con Rachel.

Ella se convertiría en unas de sus personas favoritas en el mundo, después de Quinn obviamente.

La ambulancia viene a los diez minutos llevando a Quinn y subiendo en ella Santana y Brittany al tener formación médica y de ser de completa confianza de Jack y Rachel.

Con la llegada de la ambulancia, a Rachel le pudieron curar su manito, por suerte fue superficial.

Después Rachel y Jack, se suben después al Audi rojo.

- Sabías que lo he manejado antes – dice Rachel con una sonrisa pequeña

- Ya lo sabía mi niña, todas las veces y me parece perfecto – dice él con una gran sonrisa, entregándole las llaves para que ella conduzca.

Más atrás, Finn se sube al carro con Alice a su costado y Sam echado atrás.

- Le has pegado fuerte – dice Alice mirando a ambos, Finn no dice nada, él sólo sonríe, boca de trucha lo ha pagado por afanar a su novia en la primera y segunda fiesta. Ya están a mano.

Finn también por las manos libres le informa la situación al papá de Rachel y él al de Santana para que lo esperen en la entrada, diciéndole lo básico.

- ¿Está bien mi bebé? – preguntaron ambos padres por sus niñas

- Ambas señor – les aseguró Finn, al menos físicamente se pone a pensar, haciendo escuchado que la chica del bosque de Rachel es la misma sobrina de Jack, Quinn.

Media hora después, todos llegan al hospital.

Quinn es trasladada a un cuarto y a por todos los estudios que vayan a hacerle. Sam que está despierto para ese momento junto a Brittany le dicen todo el avance que ha tenido durante los 5 años. Ellos incluso se comunican con el que era el doctor de cabecera de Quinn para mayor información.

Santana y Brittany se quedan junto a los doctores de Quinn y a por los estudios necesarios sin preocuparse por el costo, ya que Jack está dispuesto a pagarlo todo.

Sam se va hacia la sala de emergencia a conseguir algo de hielo para su mandíbula. Finn y Alice se quedan en la sala de espera, mientras que Jack y Rachel se quedan esperando en un cuarto frente al de Quinn, para mayor privacidad para que puedan conversar, y a la vez pudiendo verla desde el gran ventanal en ambos cuartos, dándoles así un poco de tranquilidad a ambos.

En ese momento ya nadie le tiene miedo a Jack quien demuestra ser un enorme oso de peluche en vida.

Jack y Rachel se ponen al día…

Jack le dice que su bebé, su sobrina Quinn sufrió un accidente, provocado por su padre. Ella fue evacuada a una clínica privada para salvar su vida y cuándo estuvo estable se le llevó a New York para un mejor estudio y muchos tratamientos novedosos que terminaron en nada. Quinn entró en coma, después de su última operación y el doctor de ese entonces le dijo que así estaría hasta el día de su muerte. Después de dos años de buscar una y otra tecnología nueva para ayudarla, sin encontrar nada, Quinn regresó a Lima Ohio, y estuvo un tiempo en la casa de su infancia y luego en la caza de él, escuchando la misma música que a ella le gustaba a fin de rememorar en ella algo.

Quinn estuvo asistida médicamente cinco años seguidos sin encontrar alguna prueba que vaya a mejorar, hasta que llegó Rachel.

Rachel le dice que el gran misterio en su vida empezó por ir a una fiesta en el Audi rojo, lo que le llevó a investigar más y para que Jack estuviera seguro, ella le asegura que nunca fue morbo o simple curiosidad. Hay algo que la llamó a ella desde un inicio a por proteger a la pequeña Lucy F. cómo si su alma anhelara la compañía de la suya, cómo si la reconociera. También le contó todo sobre su Quinn del bosque, cómo la conoció, cómo se enamoró, cómo Russell apareció ahí amedrentándolos y lo insulso que nadie más que ella la pudiera ver, ni sus amigos, ni nadie más. Y por último le narra el gran shock de comprobar que su Quinn es la Quinn de él, que no lo entiende.

- ¿La cabaña en el bosque dices? – pregunta él pensativo recordando algo.

- Sí, en el bosque, en ese pedacito de cielo – contesta Rachel confundida.

- Ahí está la casa de campo, la de nuestra familia – contesta él. Tratando de explicarle que talvez Quinn al asociarse con recuerdos felices, se pudo quedar ahí. ¿Cómo? ninguno de los dos entiende.

- Russell se aparecía de noche para atormentarla, una vez fui un poco ebria, por eso asocié el recuerdo cómo que no pasó. Al día siguiente tuve un corte en el brazo, demostrando que sí fue muy real. – respondió Rachel mirándolo y enseñándole la cicatriz que el había quedado.

- ¿Él atormenta a mi bebé? – preguntó enojado. Rachel asintió, entonces él dijo – tengo que verlo, ese hijo de puta tiene que parar – dijo con enojo cómo si se tratara de alguien real, muy vivo – ayúdame Rachel – le pidió y ella asintió.

Ese hijo de puta, tenía que parar, nadie iba a hacerle daño a su Quinn, a la Quinn de ambos.

Y así Rachel sin saber cómo es que su Quinn del bosque es la misma de la cama de hospital, va al encuentro de Russell, qué también ella no sabe cuál es el del bosque y cuál es el del cementerio.

Para ese momento Rachel está jodidamente confundida, lo único claro, su amor sigue intacto.

Ya entrada la noche, ella se sube en el Audi rojo y se va conduciendo hacia el bosque con Jack en el asiento del copiloto y pasada media hora, Jack le enseña una ruta secreta para llegar más cerca de la cabaña.

Ruta que está cubierta por hojarasca pero que cumple con su cometido.

Ellos llegan cerca de la cabaña, en distancia cómo a una cuadra de la misma, de la cuál pueden observar su mismo estado desfasado, hecho mierda, cómo él que vio Rachel junto a sus amigos.

- Es raro – dice ella – de día esa casa era bellísima – dice creyendo que es la misma.

- Déjame adivinar – sugiere Jack caminando junto a ella, y haciendo un enorme esfuerzo debido a su edad – era color natural, una hamaca en el frente, un porche con una vista alucinante, cocina y comedor conectada a la sala de estar, un cuarto en el fondo y un jardín en el frente.

- Sí, así es – dice impresionada.

- Entonces, esa es la casa, la de la infancia de Quinn, recuerdo que veníamos todos los fines de semana - comenta con añoranza – e íbamos hacia el río, ahí hay una casita de árbol, pero se quedó en construcción.

- Sí – asegura Rachel al haberla visto – y el ¿escondite? – pregunta ella

- Oh, el escondite – dice riendo – mi Quinn lo encontró, solía esconderse ahí y asustarme a muerte – finaliza con más risas. Y Rachel también ríe imaginando a una pequeña Quinn con su melena de leoncito corriendo y riendo con travesura.

Ambos ríen por un buen tiempo y pasado eso Rachel pregunta - ¿Crees que veamos a Russell? – reconociendo que ya era más de media noche, siguen avanzando, llegando poco después a la casa.

Y cómo si el mismo bosque le respondiera, se escucharon disparos, Jack y Rachel se agacharon dentro de la casa creyendo que podía ser un invasor, decidieron esperar.

Jack se arrastró por dentro de la casa, sacando un arma vieja, un revolver con 6 balas en él, debajo del colchón en la parte de la cabecera – por si acaso – dice un poco asustado por todo. Rachel asiente. Ella no tiene miedo de Jack, ella se siente segura con él.

Esperan un poco, hasta que se vuelve a escuchar varios disparos seguido de - ¿Dónde coño te encuentras Quinn? Voy a cazarte¡ - un grito horroroso con la voz muy nítida de Russell.

- Ese hijo de puta – dice Jack enojado, a pesar de que es su hermano muerto el que grita y - ¿cómo grita si está muerto? - se pregunta Rachel – del mismo modo en que te ha disparado – se responde sola internamente.

Decir que Rachel está confundida, es adornarlo.

Russell sigue gritando y disparando.

- Creo que está cerca al río – susurra Jack – quédate aquí, voy a por él

Y con eso sale precavido moviéndose hacia dónde cree que está él, apuntando el arma siempre hacia dónde cree que viene la voz.

Rachel cómo siempre no se queda quieta, y muy cabreada con este tipo que está acosando a su Quinn va en busca de él, tratando de guiarse por sus gritos que continuamente siguen.

Pasados 15 minutos, talvez, ella agachada detrás de un árbol, lo ve, creyendo que tenía que ser él.

Él estaba de espalda con escopeta en mano, Rachel cree que tiene que ser él, por el porte y contextura, al igual que la vez pasada.

Rachel decide plantar cara, no remedia en pensar si es un movimiento inteligente o no.

- Eh tú, maldito¡ - le grita y Russell voltea con un rostro macabro cómo el de las fotos que vió en la casa de Jack – no puedes hacerle daño¡ - le grita por más que esté aterrada

- Carajo – susurra Jack al darse cuenta que Rachel a encontrado a Russell y le está gritando, él corre tan rápido cómo puede aun encontrándose lejos.

- ¿Así? – pregunta Russell – vamos a probarlo – responde con sonrisa macabra que manda una cadena de escalofríos directo a la médula de Rachel.

- Te ordeno que te vayas a dónde perteneces – ordena con autoridad – púdrete en el infierno ¡ - grita ella

Él parece afectado, pero igual levanta la escopeta contra ella, es cuándo cierra los ojos, y después se oyen dos disparos nítidos.