LA OTRA HERMIONE
MALFOY MANOR
Draco se encontraba echado bocarriba en su cama, no podía dormir pensando en lo extraño que sentía ahora la mirada de Nicte —¿Qué le pasará a esa loca? —se preguntaba una y otra vez. Se veía distinta; ya no irradiaba esa aura oscura como al principio— ¡Bah! Qué me interesa esa perra odiosa, que se joda ella y sus malditos progenitores.
—No está bien que te refieras así a un miembro de la familia —le increpó su madre al ingresar a su habitación, con el rostro serio—, aunque se lo merezca —dijo esto último mostrando una sonrisa cómplice, que su hijo devolvió. Narcisa se sentó al lado del rubio, pero no dijo nada, se le veía inquieta y se refregaba las manos como símbolo de su estado.
—¿Qué pasa madre? —preguntó preocupado que algo haya pasado, la mujer mayor respiró hondo para luego acariciar el rostro de su único hijo.
—Daría cualquier cosa porque te encuentres fuera de todo esto —dijo mostrando tristeza en su mirada—, pero sé que no puedo y eso me carcome por dentro; saber que pones en riesgo tu vida constantemente.
—Ya lo sabes ¿No? —ella solo asintió— Voy a estar bien madre, no debes de preocuparte —su madre soltó una lágrima, algo muy raro en ella que no perdía nunca la compostura—. Es una misión simple, no debes preocuparte por mi —trató de tranquilizarla—, voy a estar bien.
—Sabemos muy bien que esa misión dista de ser simple —le frunció el ceño—, no trates de aminorar eso, sé muy bien que son esas cosas que tienen que traer y encima con Nicte va a ser más peligroso —le dijo preocupada.
—Puedo cuidarme solo madre y creo que ella no va a ser ningún problema —le respondió mientras acariciaba las manos de su progenitora— ¿Realmente crees que ella es ese ser oscuro que me contaste? —esta pregunta sorprendió a Narcisa.
—Draco no me asustes ¿Tú no estarás… —pero fue interrumpida inmediatamente por su hijo.
—¡No! Por Merlín no —se rió por las ocurrencias de la rubia mayor—, que cosas dices madre —la mujer solo respiró aliviada.
—Me dejas tranquila, nada bueno saldría de tener sentimientos por alguien que lo más posible es que carezca de ellos.
—A eso iba madre, vi algo distinto en ella hoy —le contó a Narcisa—, en su mirada y su forma de actuar —su madre lo miró extrañada—. Debió ser mi imaginación, pero se veía terror en su mirada cuando el Señor Oscuro nos llamó.
—Tienes razón hijo, eso es raro. Ya eh visto a esa chica frente a él y nunca demuestra debilidad alguna —coincidió la rubia—. Bueno aunque debo de admitir que ser hija de él no debe de ser fácil —de pronto unos golpes en la puerta llamaron la atención de ambos.
—¿Quién es? —preguntó malhumorado el slytherin por ser interrumpido.
—Vengo a dejarle un mensaje del Señor Oscuro —se sintió una voz profunda del otro lado de la puerta.
—Bien, pasa a dejarlo y lárgate —respondió el rubio .Su madre sin embargo fue a abrir la puerta y echó una pequeña sonrisa.
—Mejor me retiro querido, ya luego hablamos —dijo Narcisa retirándose de la habitación y dejando la puerta abierta para que el visitante ingrese.
—Bien ¿qué esperas? Da el maldito mensaje de una puta vez —volvió a decir el rubio.
—Yo que tu madre, te lavaría la boca con jabón —escuchó una voz muy conocida—. Eres un grosero por Merlín —el rubio volteó rápidamente y al ver quien se encontraba frente a él, se le formó una enorme sonrisa en el rostro.
GRIMMAULD PLACE
—Ahora si Herms, cuéntanos ¿Cómo lo lograste? —Preguntó Fred.
—Sí, dinos como burlaste a esos idiotas de los mortíbobos —secundó George, para luego ambos reírse de sus propias ocurrencias; seguidos por los demás chicos, menos Nicte que ya estaba harta de las interrogantes ¿Es que no sabían cuando quedarse callados?
—Bueno yo… —suspiró para tener tiempo y pensar en algo— Fue gracias a Ron —dijo y todos pusieron cara de desconcierto—. Sí, como les dije él estaba siendo torturado y no pude soportar más sus gritos —puso cara de sufrimiento y prosiguió— Aproveché que solo había un guardia en los calabozos y me las arreglé para quitarle la varita, me vestí de mortífago para no ser reconocida y esperé a que devuelvan a Ronald a su celda y… Bueno lo siguiente es historia —se alzó de hombros restándole importancia.
—Y eso ¿Es todo? —preguntó impactado Harry— ¿Así de fácil? —volvió a preguntar, algo que los demás también pensaba; pues se notaba en sus caras.
—Créanme que no fue tan fácil como suena —respondió en un tono brusco, poco característico de la castaña—, pero no estoy de humor para saciar su vena cotilla y contarles todo con lujo de detalles —todos la quedaron mirando con los ojos bien abiertos; ya que Hermione normalmente no explotaba de esa forma—. Así que si ya terminó el interrogatorio, me siento muy cansada y necesito dormir —dio por terminada la sesión de preguntas, dejando el ambiente suficientemente tenso como para ser cortado con un cuchillo. Luego de unos segundos, Luna se aclaró la garganta para hablar.
—Bueno Herms tiene razón —la apoyó, recibiendo una sonrisa de agradecimiento de Nicte—, creo que no es momento de atosigarla. Dejémosla descansar.
—Sí Hermy, no les hagas caso a los chicos —dijo Ginny, volteando a ver a los tres implicados con una dura mirada, muy al estilo Molly—. Ya sabemos que los hombres tienen la delicadeza de un troll —terminó para luego soltar una risa, junto a la rubia.
—Gracias chicas —les sonrió la ahora castaña.
—Muy bien, vamos de una vez a tu habitación para que te acuestes y repongas energías —iba dirigiendo Ginny, mientras ayudaba a su amiga, seguida de Luna. Las tres subieron a la habitación de la castaña mientras los tres chicos quedaron viéndose las caras, escuchando la sarta de órdenes que daba la pelirroja.
—¡Diablos! ¡Sí que es igualita a mamá! —exclamó Fred.
—¿Igualita? ¡Bah! Está corregida y aumentada —secundó George, mientras los otros dos chicos asintieron, dándole la razón.
—Harry —le llamaron la atención al pelinegro ambos gemelos—. Mis condolencias —terminaron por decir, para luego retirarse entre carcajadas; dejando al pobre Gryfindor solo.
—Mierda…
MALFOY MANOR
—¿Qué diablos haces aquí? —preguntó el rubio sorprendido.
—En serio Draco, cualquiera diría que no eres mi amigo con tal recibimiento —le reclamó el recién llegado—; vas a hacer que me ofenda terriblemente.
—Créeme Zabini, tú no te ofendes con nada —se burló Draco, para luego acercarse a darle un abrazo a su otro amigo de infancia—. Creí que no te volvería a ver.
—Yo también pensé eso —indicó el moreno—, pero mi amorosa madre no soportó más de dos semanas mi presencia y me ofreció al servicio del todopoderoso Señor Oscuro —dijo esto último tratando de ocultar la tristeza en sus ojos, pero el rubio lo conocía bien y sabía que él sufría por la indiferencia de su progenitora.
—Olvídalo, ya estás acá —trató de dispersar el tema—. Hay que aprovechar el tiempo; ya que mañana salgo de misión con mi prima.
—¿Aprovechar el tiempo? —preguntó el moreno levantando las cejas sugestivamente— Mierda Draco recién llego y ya te me quieres echar encima —el rubio lo vio con cara de asco al comprender por donde iba—. Lo siento pero no eres mi tipo, así que mantén tus pálidas manos lejos de este adonis.
—Por Merlín yo no te tocaría ni con un palo —le increpó— ¡Qué asco Blaise! Me dejarás la imagen —dijo esto último moviendo la cabeza, tratando de diluirla de su mente.
—Jajaja… ya está bien —aceptó el moreno—. Ahora si dime ¿Cómo es eso que saldrás de misión con tu prima? —se puso serio— ¿Tienes una prima? —preguntó para luego poner una mirada juguetona—. Y ¿Está buena?
—Ni lo sueñes Zabini, no te meterás con nadie de mi familia —le indicó señalándolo con el dedo—. Además, créeme cuando te digo que te conviene mantenerte alejado de esa psicópata.
—Huy no me digas, la chica es agresiva y posesiva —preguntó sobándose las manos, como si de un delicioso plato se tratara.
—¡Merlín! Zabini eres un puerco —puso cara de asco el rubio—. Pero no, no es por eso. El significado es literal —dijo esta vez con el rostro serio—. Esa mujer está loca.
Los dos viejos amigos dejaron el tema de Nicte y se dedicaron a ponerse al día de todo lo acontecido en esos meses separados. Blaise le contó al rubio, todos los cambios que se habían dado en el colegio desde su partida abrupta. Ahora que Dumbledore estaba muerto, los mortífagos habían tomado posesión de Hogwarts, con Snape como nuevo director.
—Así que mi padrino es el nuevo director —se dijo Draco—, sinceramente no me sorprende. Aprovechó el momento y ahora tiene la total confianza del Lord Oscuro.
—Sí, pero el problema no es Snape —le siguió contando el moreno—. A él casi no se le ve. Sin embargo, en su lugar están los nuevos profesores que hacen ver a tu padrino como un tierno unicornio.
—¿Nuevos profesores?
—Sí, los Carrow son unos hijos de perra —le comentó—. Aunque no me puedo quejar, los sangrepura no tenemos problema alguno; al igual que la mayoría de mestizos. Pero los pocos sangresucia que se atrevieron a quedar en el colegio son usados como conejillos de india para las maldiciones y hechizos que nos enseñan en el nuevo curso de Artes Oscuras.
—Que mierda Blaise, no me digas que utilizan las… —de tan solo pensarlo, se le ponían los pelos de punta.
—Imperdonables, sí esas mismas —completó la frase el moreno—. Lo han estado haciendo desde que llegaron y ni McGonagall a podido impedirlo —se notaba la pesadez en las palabras y rostro de su amigo—. Draco no quiero ser parte de esto, no me importa decir que estoy acojonado si esto me excluye de toda esta mierda.
—Lo sé, pero jamás debes repetirlo Zabini —le dijo serio el rubio— si tan solo existe alguna duda sobre tu lealtad, te matarán —Draco puso una mano en el hombro de su amigo—. No quiero ni pensar si esa tarea me la impusieran a mí, estaríamos jodidos.
—Yo ya lo decidí amigo, yo me largo de aquí y me voy a uno de esos países de Sudamérica —le dijo decidido— ya estoy harto de esta mierda de vida, donde no tienes opción a elegir. Tu deberías hacer lo mismo y venir conmigo.
—No puedo Blaise —negó el rubio— y tú tampoco o ¿Crees que el Señor Oscuro no te encontraría?
—No me creo tan importante como para que pierda el tiempo buscando a un chico.
—No se trata de importancia, sino de mostrar que a él nadie lo traiciona —trató de persuadirlo— no hagas estupideces, que ya casi ni me quedan amigos.
—¿Esa es tu forma de decirme que no me quieres perder? —trató de bromear el moreno, para aligerar el ambiente.
—Es mi forma de decirte que no seas un reverendo imbécil y termines arrastrándome a mi madre y a mí en tus locuras.
—Como digas —se alzó de hombros Zabini, para luego componer una sonrisa—, igual sé que no me quieres perder.
—En tus sueños Zabini.
GRIMAULD PLACE
Eran la medianoche y todos dormían, menos una persona. No sabía qué le pasaba con ese pelirrojo, pero no lograba sacárselo de la cabeza —Pero si es tan insignificante —resopló Nicte echada en su cama, mirando el techo—, ¿Qué diablos me pasa? ¿Por qué me preocupa? —se preguntaba una y otra vez, sin lograr conseguir una respuesta que la convenza— Pero que mierda Nicte contrólate, tienes que seguir el plan tal como lo estructuraste —se regañó asimisma.
—¿Ya habrá retomado el conocimiento? —se preguntó esta vez.
No pudo más y se levantó de la cama, dispuesta a tomar un poco de leche tibia para haber si así lograba conciliar el sueño. Se encaminó escaleras abajo para llegar a las cocinas, pero se detuvo cuando pasó frente a la habitación de Ron. Sus manos le escocían por entrar y ver si el chico ya se encontraba mejor de como lo dejó. Luego de quedarse parada por unos buenos segundos deliberando qué hacer, entró de la forma más silenciosa posible a la habitación que se encontraba a penumbras, solo levemente alumbrada por la luna. Escuchó un ronquido y enseguida pudo ver un bulto en la cama, era el pelirrojo que dormía tranquilo, solo unas vendas en la cabeza rompían la armonía de su rostro.
Nicte se acercó más para poder verlo mejor, ahí estaba aquel chico tan valiente que se atrevió a desafiar al monstruo de su padre —Si tan solo yo tuviera tu valor, para hacer lo mismo —le dijo en un susurro, mientras se atrevió a acariciar sus cabellos.
—Hermione… —se escuchó en los labios del durmiente y Nicte retiró su mano como si se la hubieran quemado.
—Así que mi hermanita —se dijo la ahora castaña—. Mejor para mí, conseguir tu cariño será más fácil.
Luego de estar unos minutos más contemplando la dormida silueta del pelirrojo, se despidió con un beso en su frente; gesto que no quiso ahondar mucho del porqué. Estaba cerrando la puerta de la habitación, cuando una voz la sobresaltó.
—¿Todavía despierta? —preguntó con una voz suave, muy característica de Luna— ¿Realmente te preocupa no?
—Obvio que me preocupa —respondió Nicte, pensando que al ser Hermione, sería obvia su preocupación por sus amigos.
—Interesante —se dijo la rubia, más para sí que para la chica frente a ella—, y pensar que recién lo conoces —esto impactó a la ahora castaña; ya que entendió la implicación de esa frase, ella lo sabía ¿Pero cómo?
—¿De qué hablas Luna? —trató de hacerse la extrañada— Conozco a Ronald desde los 11 años ¿Por qué me dices eso?
—Hermione lo conoce desde los 11 años —le replicó—, tú lo conoces recién
—¿Qué quieres decir? —esta vez preguntó con un tono brusco, preparada para hechizarla si era necesario y prueba de ello, eran las chistas que salía de sus dedos con la magia picándole por usarla.
—Tu no eres Hermione, eres su gemela.
…..
Hola a todos y mil disculpas por la desaparición, pero estas últimas semanas he tenido mucha carga laboral por un caso muy difícil en mi trabajo. De todas maneras, no pienso por ningún motivo dejar esta historia hasta terminarla y en muestra de disculpas, entre mañana y pasado voy a subir un capítulo más.
Espero que les guste y continúen siguiendo esta historia. Se les quiere.
Nota: Ningún personaje del mundo de Harry Potter me pertenece. Todo este extraordinario mundo le pertenece a la grandiosa J.K. ROWLING.
