—(¿Judgment Cut?)— Se preguntaba el rubio. Había escuchado otra vez la voz y ahora era claramente entendible.
—(¿Qué es eso de Judgment Cut?)— Preguntó nuevamente. —(Tal vez un… ¿Movimiento? O ¿Algo así?)—
—¿Ocurre algo Naruto?— Dijo esta vez una Maou al lado del rubio.
—(En serio… ¿cuándo y cómo se mueve?)—
—N-nada… simplemente me pareció oír algo…— Contestó algo nervioso.
—Entonces ¿Con esto terminaría el intento?—
—Te mentiría diciendo sí, todavía quería hacer una cosa más antes de acabar, por lo que crees qué ¿Puedes esta vez centrar la mayor parte de tu poder en intentar mantener firme la barrera?—
—Sin problema, pero ¿Es tan necesario hacer eso?—
—No lo sé, por eso estoy tomando unas precauciones… o lo más parecido a eso…—
Con eso último dicho, Serafall se concentró plenamente en su barrera, mientras el rubio intentaba hacer algo que posiblemente no tendría sentido. Cómo el rubio no siempre iba con la lógica esta vez trataría de hacer algo temerario, esperando que este "pequeño" experimento funcione.
—(Antes de hacer lo que posiblemente te quite la vida… me gustaría mucho una explicación sobre esto… y que sea convincente Naruto, no quiero desaparecer y tener que aparecer en algún lugar al azar aquí)— Dijo un Kurama enojado
—(¿No se supone que era inmortal?)—
—(Si, pero como todo eso también tiene límites y no se si lo que tratas de hacer te lleve a ese límite)—
—(Entonces, ¿No debiste haberme dicho esos límites?)—
Al no tener una respuesta del Biju soltó un suspiro interno y volvió a hablar.
—(Creo que tendremos una larga conversación sobre eso… Tranquilízate, de todos modos lo que intento no hace peligrar mi vida. Simplemente quería hacer varios cortes al azar con una cantidad ligera de chakra y a gran velocidad…)—
—(Ahora ¿Cómo se supone que eso llegó a tu cabeza? ¿Sabes si quiera que eso podría o no hacer algo?)—
—(No, pero si no lo intento entonces nunca lo sabré, y sobre cómo llego a mi cabeza, ni yo mismo lo sé…)— Diciendo en voz baja lo último.
Sin decir nada más, cortó la comunicación con su compañero. Mirando fijamente a la pelinegra, noto que le asintió ligeramente. Esta vez, ligeramente preparado, colocó su mano en la empuñadura haciendo una ligera respiración profunda.
—(Vamos, debería de ser posible incluso para mí poder hacer esto. No es necesario que tenga años de experiencia sobre cómo mover la espada a gran velocidad ¿Verdad?)—
Dejando su último pensamiento, el arma empezó a soltar un brillo ligero junto a rayos que se movían de forma rápida.
Escuchando un ligero pitido como si Yamato estuviera indicando que estaba listo, movió la Katana lo más rápido que pudo mientras intentaba mantener la misma cantidad de Chakra en cada tajo.
Haciendo eso en cuestión de milisegundos puso nuevamente la hoja en su funda.
—Hmmm… Parece que n…— El rubio no pudo terminar de hablar ya que aparecieron unas imágenes residuales de varios cortes que parecían tener un brillo.
Lamentablemente todos los cortes terminaron en lugares al azar, algo que no esperaba el rubio. Él pensaba que todos sus cortes irían a un solo punto, no qué se expandieran por todos lados. Tuvo la fortuna de qué ninguno le diera a la barrera.
—¡Wow! ¿¡Cómo hiciste eso!?— Preguntó una asombrada Maou.
—Bueno… de algún modo ¿Apareció? Hmmm… la verdad no de cómo explicarlo, solo qué, no se ejecutó como yo pensé—. Contestó algo frustrado, pensaba que podría hacer de forma inmediata lo que le llegó a la cabeza, sin embargo lo previamente acontecido le hizo ver la realidad.
No importa si conseguiste un nuevo poder, no puedes dominar todo sin siquiera saber cómo funciona.
Eso también podría aplicar a su último poder adquirido en la guerra, solo tuvo unas cuantas horas y ni siquiera sabía de lo que era capaz de hacer por completo. Aparte de también averiguar qué poderes podría usar del Sharingan y Rinegan, si bien consiguo los ojos de su amigo, no estaba seguro si el también podía haber utilizado todo el poder en unas cuantas horas.
—Entoces ¿Quieres intentarlo otra vez?— Preguntó la pelinegra.
—Supongo que unos cuantos intentos más no podría hacer daño, así también podría entrenar de forma básica como usar un arma cómo esta—.
Con Kuroka
Ya había pasado unos cuantos días después del incidente que tuvo con Naruto. El enterarse que era de las razas más poderosas y también una de las más influyentes por no decir los únicos.
Se había sentido tan nerviosa cuando recobró el conocimiento, que no sabía que hacer. Nada más aparte de hacer dogeza, claro si es que simplemente lo tomaba de buena forma y ella quería seguir pensando que sí, y sí ese no era el caso, entonces ella aceptaría hacer cualquier cosa mientras su hermana no se vea perjudicada por su torpeza.
Pero, mientras más avanzaban los días, peor estado de ánimo tenía. Lo más extraño de todo es que las cosas estaban mejorando relativamente, no fueron a pasos agigantados, aun así se notaba que habían ligeras mejoras en su pobre estilo de vida.
—Nee-Chan…—
—¿Ah? Shirone-Chan ¿Sucede algo~Nya?—
—Estabas espaciandote otra vez…—
—Oh, perdón por eso~Nya… simplemente estaba pensando en algunas cosas…—
—Lo sé, desde hace unos días has repetido lo mismo ocurre algo ¿Nee-Chan?— Preguntó la pequeña peliplateada con clara preocupación.
Soltando una ligera sonrisa, Kuroka frotó su cabeza de forma gentil y le habló.
—A veces pareces la mayor aún si nos llevamos varios años~Nya—
—Entonces ¿Puedo recibir un dulce?—
—Buen intento~Nya, pero no lo suficiente—. Respondió de forma burlona.
—Al menos lo intenté…— Dijo una derrotada Shirone.
Pasando unos cuantos segundos en las que ambas rieron ligeramente, el ambiente se puso serio y la pelinegra habló.
—Dime… Shirone, crees que si alguien quiere disculparse enserio después de haber cometido una grave falta. ¿Le podrían disculpar?— Preguntó en su momento de fragilidad.
—¿Supongo que dependerá de la persona?— Contestó dando una pregunta llevando su cabeza al límite.
—Hm, esta vez podrías tener razón…— Dijo mirando el suelo, junto a una mirada ligeramente deprimida.
—Entonces ¿Conseguiré un dulce?— Preguntó la peliblanca nuevamente, mientras su cola se movía a ambos lados.
—Eso dependerá del día~Nya—. Le dijo con una ligera sonrisa. Olvidando por el momento su estado de ánimo.
Con Naruto
—*Jadeo* *Jadeo* ¿Cómo es que termine gastando la mitad de mi Chakra en esto?—
—(Podría ser que ¿Lo usaste de forma descontrolada? ¿Que más esperabas que pase? Ahora ¿Estás satisfecho por hoy? Si sigues así durante unas horas más, terminarás mal)—.
—(Está bien, ya terminé de entrenar con esto y creo que necesito un descanso. Y Serafall también, es sorprendente que haya logrado mantener la barrera…)—
—N-naruto… ¿T-terminaste?— Preguntó una Maou exhausta.
—Sí, acabe con todo. Ya puedes deshacer la barrera…— Contestó algo cansado.
No bastó decir más y la pelinegra termino derrumbada en el suelo.
—Ya me esperaba ésto… supongo que no se podrá mover… no tengo otra opción ¿Verdad?—
—(Vamos, tu causaste esto y ahora debes de responsabilizarte. Y tal vez…)—
—(Detente justo ahí ¡Sabes que no planeo eso!)—
—(Hmp, ya verás cuando pasen los años y te arrepientas de no haberme escuchado Gaki. Para cuando llegue ese momento, no aguantaré las ganas de reír y tendrás que soportarlo…)— Dijo con voz burlona.
—(Claro, lo que sea.)—
Viendo a la inconsciente Maou en el suelo, la cargo manteniéndola en su pecho. Soltando un ligero suspiro, camino lento hacia la mansión. Después de todo, él también estaba cansado.
Pasando unos cuantos minutos se encontró con unos cuantos sirvientes, mirándolo de forma sorprendida al notar que llevaba a Serafall en sus brazos.
Con los demonios que eran hombres simplemente se ganaba una mirada confundida y una ligera gota en su cabeza. Mientras con las mujeres, algunas tenían un ligero rubor y mirada soñadora. ¿Qué estarían pensando? Eso nunca lo sabría el rubio.
Cerca De La Habitación De Serafall
—Ya casi...— Decía un rubio algo cansado.
—¿Naruto?— Preguntó alguien a su espalda.
—Ahm… ¿Sí?— Dijo sin voltear. Reconociendo la voz y poniéndose algo estático.
—Ara… ¿Ocurrió algo?— Dijo otra vez la voz al ver que cargaba a la Maou.
—No, no, simplemente me ayudaba…— Respondió lo más rápido posible.
—Ufufu~ Tranquilo—. Habló nuevamente cortando lo que iba ha decir el rubio. —No pensé que esto llegaría a ocurrir tan pronto…— Dijo esta vez al frente suyo con su mano apoyada en su cara y con un ligero tinte de rojo en sus mejillas.
La persona frente a él, no era nadie más que la madre de la Maou que trae en sus brazos.
Consiguiendo un ligero rubor por entender la situación de la que hablaba. Intentó decir algo, pero el destino parecía no estar de su lado.
—Hm… Naruto… no te vayas…— Dijo Serafall adormilada y entre susurros, mientras se apegaba al rubio con fuerza.
—(¡Ahora no es un buen momento para que digas eso Serafall!)— Gritó mentalmente.
—(¡Ja! Y pensar que tu vida se volvería una comedia romántica…)— Comentó su compañero aguantando las carcajadas.
—(¡Ahora no es el momento Zorro de Mierda!)—
—(¡¿Ah?! ¡A quién le dices Zorro de…)—
Cortando rápidamente su enlace mental, volvió a la realidad para enfrentar la situación actual.
—Ara, no pensé que se movería tan rápido~— Comentó la Matriarca Sitri. —¿Supongo que tendré que hacer unos preparativos?— Se preguntaba a sí misma en su propio mundo.
—(¡Ahora que hago! ¡Ahora que hago! ¡Ahora que hago!)— Se repetía Naruto una y otra vez sin lograr hallar una salida.
—Ahm, disculpe, pero yo…— Decía un nervioso rubio.
—Tranquilo, se que esto será su primera vez y quieres privacidad. Ah, ahora recuerdo que tenía algo importante que hacer, no te preocupes por Sona, me la llevaré conmigo…—
Sin poder decir una palabra más, la matriarca lo dejo solo con Serafall en brazos mientras decía todo tipo de cosas al azar al momento de avanzar.
Sin contar que con tanto ruido, una cómoda pelinegra estaba despertándose. Moviendo ligeramente su mano hacia sus ojos, pudo visualizar a alguien muy parecido a Naruto frente suyo.
—¿Hm?— Decía Serafall adormilada.
Al abrir completamente su ojos y teniendo su vista clara, pudo ver que no era alguien parecido, se trataba del rubio. Mirando a su alrededor se dio cuenta que estaba siendo llevada en su brazos.
—(¿Eh?)— Se decía mentalmente. —(¿C-c-cómo llegué aquí?)— Preguntándose mentalmente mientras estrujaba cada rincón de su cabeza para recordar lo anteriormente acontecido, lamentablemente no tuvo éxito alguno.
—H-hola…— Fue lo único que pudo decir en esa situación.
—¿Hola?— Contestó un rubio algo nervioso y confundido.
Al llegar a un silencio incómodo, el rubio volvió a hablar.
—¿Te encuentras mejor?—
—Uh, sí… supongo que sí—.
—Bien, al menos una cosa que puedo quitarme de encima—.
—¿Oh? ¿Sucedió algo?—
—Bueno… ¿Nunca te dije que tu mamá puede ser algo precipitada?—
—No que yo recuerde…— Dijo aún siendo cargada en los brazos del rubio. En los cuales no tenía problema alguno.
—Entonces, te lo digo ahora—. Dijo ligeramente apenado. —Si que se precipitó…— Habló ligeramente bajo, pero con la suficiente fuerza para que ella lo escuché. —Y también es posible que debamos arreglar una pequeña cosa, que no es gran cosa, pero que es una cosa…— Habló rápido sin saber cómo decir las cosas correctamente.
—Esta bien, está bien. Deja de decir 'cosa' en cada frase. ¿Qué sucedió?— Preguntó esta vez más intrigada.
—No se como debería decirlo… pero, entre todo lo dicho habían 'unas preparaciones', 'un adelantamiento repentino', además de 'llevarse a Sona' para que 'no haya problemas' y 'sobre una primera vez'…— Dijo lo último ligeramente sonrojado.
—¿Q-qué?— Preguntó una sonrojada Maou.
—¿V-verdad que son cosas sin sentido?— Dijo mientras dejaba a la Maou en el suelo al mismo tiempo en que ella lo miraba fijamente.
—C-creo que debería de solucionar esto antes que vaya a mayores…— Hablando Naruto de forma nerviosa, se puso de espaldas apunto de dar el primer paso hacía adelante.
—¡Espera!— Gritó Serafall mientras jalaba su manga.
—¿Por qué me detienes? ¿No quieres que solucione esto?— Dijo sin voltear a verla.
—¿Qué ocurre si digo que no? Si, en verdad no quisiera que lo hagas—. Habló con voz entrecortada.
—No entiendo ¿Porque no quieres que lo haga?—
—Probablemente es algo imprevisto y sin ningún sentido, pero…— Parándose y soltando un ligero suspiro, lo miro directamente a sus ojos, cruzándose el azul con el morado en donde no parecía haber nada más importante alrededor, volvió a hablar. —Pero…—
—¿Pero?—
—Yo… ¡Yo! ¡No sé cómo explicarlo! ¡¿Bien?! ¡Es complicado para mí! ¡No logro comprender nada de lo que siento!— Exclamó con ojos llorosos. —¿Por qué no puedo decirlo?— Preguntó sin esperar respuesta alguna mientras volvía al suelo mirando hacía abajo.
El rubio se quedó en un momento de silencio, mirando a la pelinegra en el suelo. Dió un paso y se colocó a la misma altura, usando su mano derecha alzó el mentón de la Maou y le habló.
—Serafall…—
Mirando fijamente al rubio la Maou se sonrojo, no pudiendo apartar sus ojos.
—Creo qué logro entender ligeramente lo que quieres decir, o al menos eso pienso… de cualquier manera… ¿Que es lo que quieres?— Preguntó el rubio sin apartar su mirada mientras la Maou se acercaba lentamente a cada palabra dicha.
—Y-yo…—. Fue todo lo que pudo decir Serafall acercándose lentamente al rubio sin siquiera notar que lo hacía.
—(Ahora… ¿Qué más tenía que hacer?)— Se preguntaba mentalmente el rubio.
—(Debería estar maldiciendote ahora mismo, pero como siempre… tienes que ser idiota en momentos críticos…)—
—(¡Oye!)—
—(Has lo que deberías haber hecho hace unos segundos, dale un beso. ¡Y ya! Si hasta se lo diste a el Uchiha, no veo la diferencia ahora)—.
—(¡Deberías saber que eso no fue lo tenía planeado!)—
—(Entonces… ¿Te acercaste tanto porque…?)—
—(¡Es porque trataba de ver que tenía de especial Sasuke en ese tiempo!)—
Mientras el rubio seguía peleándose con su compañero, la pelinegra aprovecho en acercarse aún más uniendo de una vez sus labios con los del rubio. Acción que provocó que Naruto volviera a la realidad.
En Algún Lugar
Con Azazel
—*Suspiro* Hm. Este lugar se me hace conocido…— Decía el ángel caído mientras miraba las construcciones alrededor.
—Sería bueno si anunciará sus propósitos en este lugar, Señor líder de los Ángeles Caídos—. Dijo una mujer detrás de él.
—Oho~ y pensar que me encontraría tan fácilmente contigo… dime ¿Qué tal va todo?— Preguntó sin voltear a ver a la mujer.
—Lo que suceda en éste territorio no es de tu incumbencia—.
—Oh… no seas así conmigo, Yasaka…— Dijo con una sonrisa a la Kyubi frente a él.
—Deja de hablarme así, sabes que no me agradas—. Habló tajante junto a una mirada seria.
—Auch… y yo pensé que éramos amigos…— Contestó de forma burlona.
—Entonces ¿Vas a decirme que buscas?—
—Hmmm~ ¿Quién sabe? Tal vez ¿Algo de diversión? O simplemente ¿Un poco de relajo?— Decía con voz dudosa.
—¿Dejarás ya los juegos y me dirás de una vez que quieres?— Preguntó aún más seria mirando de forma amenazante.
—Hmp. Parece que alguien es corta de paciencia… o tal vez… ¿Ocurre algo~?— Contestó todavía burlando las preguntas que le hacían.
La Yokai al no aguantar más empezó a concentrar su chakra para atacar al ángel caído.
—Ey, ey, calma…— Dijo esta vez más serio. —No es necesario recurrir a la violencia, al menos no está vez—.
—Vas a responder ¿Sí o no?—
—Vaya que eres obstinada, pero ya que. No es como si tuviera un plan secreto o algo ahora mismo…— Dijo mirando el cielo.
—¿Qué?—
—Nada, nada, cosas mías—. Contestó soltando un ligero suspiro. —Ahora, ya que tanto quieres saber el por qué estoy aquí. Bueno, se puede resumir en una sola palabra—.
—¿Y eso sería?—
—Suerte, no, creo qué podría decirse que fue al azar. Aunque, ¿No parece que es la misma palabra? Bueno no importa, nunca imaginé que llegaría aquí, si fuera así. Hubiera buscado un buen restaurante o puesto de ramen, recientemente le agarré cierto gusto a esa comida ¿Sabías?—
—No me interesa tus gustos, pero ya que no querías venir a este lugar, márchate—.
—Hm~ ¿Por qué será que quieres que me vaya tan rápido?— Preguntó a la nada. —Será que…— Dejando un silencio mortal volvió a hablar. —¿La pequeña guerra que tienen entre ustedes se agravó?—
Al decir eso, la Kitsune en su presencia se sobresaltó ligeramente, dejando sentir un aura de hostilidad al ángel caído.
—Je~ así que acerté a la primera~ de acuerdo, me retiraré, no quiero causar más problemas… tengo cosas más interesantes que hacer—. Dijo mientras mostraba sus alas. —Oh, una cosa antes de irme—. Habló de imprevisto sorprendiendo a la Kitsune.
—Ten cuidado en quién confías… esto es un consejo que posiblemente sabes, pero nunca está mal recordarlo…— Sin decir más, se fue del lugar volando. Dejando a una Yasaka solitaria.
—Eso ya lo sé…— Susurró mientras regresaba a su destino anterior. Se había desviado al haber sentido al líder de los caídos, así que ahora podría regresar a casa sin problema alguno.
—Espero que padre se encuentre bien…— Soltó un susurro que solo ella podía escuchar mientras el viento llevaba esas palabras.
Lugar Desconocido
*Tarareo* Era lo único que se escuchaba en el solitario lugar que parecía ser un tipo de cueva.
En el lugar se encontraba lo que parecía ser una pequeña niña que usaba un conjunto de ropa oscura, si alguien se preguntaba como se podría definir a eso, era la imagen de una Loli gótica.
*Tarareo*
—Esto es difícil de hacer…— Decía la niña. —¿Cómo pueden las demás razas hacer esto?— Preguntaba a la nada con una expresión vacía.
—Disculpe, Ophis-Sama—. Dijo un "soldado" al azar.
—¿Que quieres?— Pregunto directa. Dándole una mirada vacía que parecía poner nervioso al "soldado" frente a ella.
—V-verá… Hay una noticia sobre un gran poder demoníaco que se pudo sentir en todo el Inframundo, al parecer muchos espías decían por palabra propia que podría tratarse de Lucifer—.
—¿El de cabello rojo?—
—No, el que se había revelado en contra del dios de la religión católica—.
—Extraño—. Dijo sin mirarlo. —¿Eso es todo?—
—¡Sí!—
—Entoces, largo…— Sin voltearse alzó ligeramente el poder que tenía y el "soldado" se fue lo más rápido posible.
—¿Podrías ser tú? ¿Uzumaki?— Preguntó a nadie mientras la comisura de su labio subía ligeramente.
De Vuelta Con Naruto
—(¡¿Hm?!)— Fue lo único que pensó al ser besado por la Maou.
Separándose ligeramente para conseguir algo de aire, tanto el rubio como la pelinegra estaban sonrojados.
—T-tú— Tartamudeo el rubio. Tomando un poco de aire volvió a hablar. —De verdad lo hiciste…—
—Sí—. Dijo sonrojada jugueteando con sus dedos. —Y-yo, no sabía cómo decir lo que sentía de otro modo… ¿Lo dije antes no? Esta es la primera vez que siento algo así...—
—No que yo recuerde…—
—O-oye… ¡E-eso lo dije yo antes!— Gritó algo molesta con el sonrojo en su cara.
—Entonces, creo que lo tomaré—. Dijo con una ligera sonrisa.
Tomó delicadamente la cabeza de la Maou y la colocó sobre su pecho. Dando un ligero abrazo a la sorprendiendo a la pelinegra por el repentino acercamiento.
Dejando un silencio cómodo donde Serafall se acurrucó ligeramente sobre el rubio, apoyo su quijada sobre el pecho del rubio, subió su mirada mirándolo fijamente con el sonrojo todavía en sus mejillas y dijo.
—Por cierto… ¿Puedo hacer una pregunta?—
—Claro…—
—¿Este… fue tu primer beso…?— Al hacer la pregunta su sonrojo se volvió más intenso, pero aún así no apartaba su mirada del rubio.
—(Hmmm… ¿Cómo hiciste para llegar a esto? Y también ¿Cómo podrás salir de esa pregunta sin que se vuelva incómodo?)—
—(Eso desearía saber yo…)—
—S-sí…— Contestó sin poder mirarla directamente.
Al estar en un estado completamente nuevo para la Maou, no tomó en cuenta el como había hablado el rubio y simplemente volvió a bajar su cabeza, regresando al abrazo anterior que tenían.
*Tos* *Tos*
Fue lo que escucharon atrás de ellos. Volteando ligeramente su cabeza pudieron ver a uno de los mayordomos que parecía estar alegre de algún modo.
—Disculpen la interrupción, pero se pidió la presencia de Leviathan-Sama en el comedor—.
—¿Podría saber quién requiere mi presencia?— Preguntó algo molesta.
—Es la señora Sitri, Leviathan-Sama. Me comunicó que necesitaba hablar con usted de algo… importante—. Habló diciendo lo último con una cara complicada.
—A-ah… claro ¡Iré inmediatamente!—
—(¡Salvado!)— Gritó mentalmente el rubio.
No tenía problema alguno en intentar algo con la Maou, pero no podía dejar de dar vueltas en su cabeza en que posiblemente éste apresurando las cosas entre ellos.
Aún así, él creía que no tenía razón para negarse. Quería de algún modo a Serafall, ahora podría ver si eso era amor o simple amistad.
—(Oye, gaki. ¿No crees que fue eso muy oportuno?)—
—(Claro que sí, pero en estos momentos estoy agradecido por esa repentina aparición)—.
—Bueno… supongo que yo también me iré… hoy fue un día largo…— Decía el rubio lentamente mientras miraba al mayordomo frente a él.
El mayordomo dio una ligera reverencia y tomaba dirección contraria del rubio.
Habitación de Naruto
—*Suspiro* De acuerdo, hoy no fue un gran día… es más me siento algo cansado, llevaba mucho tiempo sin sentirme así. Aunque, considerando que la guerra para mí fue hace "poco" no sé si la expresión sea bien usada—. Divagando un poco con sus palabras el rubio seguía caminando hasta sentarse en su cama.
—(De acuerdo, ahora ¿Me dirás porque esa repentina idea sobre querer hacer tanto esos cortes?)—
—(Sin problema, pero se me hace extraño que no hayas podido verlo…)—
—(¿Ver el qué?)—
—(¿El recuerdo que vi?)—
—(Que esté conectado contigo no quiere decir que vaya a poder ver todos tus recuerdos o cosas que ocurren en tu cabeza, el ejemplo de eso es cuando el viejo apareció, no pude enterarme del todo hasta después que me hayas dicho)—.
—(¿Así que no me lees la mente cada vez que quieras?)—
—(Podría, pero no lo haré sin tu permiso. O hasta que me den las ganas)— Comentó sin interés.
—(Eso suena perturbador… bueno, supongo que es algo que uno puede pagar al tener a un Biju como compañero…)— Dijo teniendo un escalofrío. —(Ahora, tenemos que hablar sobre esa "inmortalidad")—
—(De acuerdo, de todos modos tenía que decírtelo)— Estirándose ligeramente y volviendo a colocarse en una posición cómoda. El Biju empezó a hablar. —(Verás, tu inmortalidad no es del todo completa por decirlo así, podrías morir si me extraen de tí, también podrías morir por heridas en guerra. Aunque eso lo veo poco probable, tendrías que quedar sin una sola gota de Chakra al igual que yo, logrando que no te regeneres. Además, ahora mismo eres frágil)—.
—(¿Qué quieres decir con eso?)— Preguntó el rubio al no entender en qué sentido quería aplicar eso.
—(Tu cuerpo es frágil ahora mismo, tal vez no en tu paisaje mental donde podrías "Usar" todo tu poder sin afectar del todo tu cuerpo físico. Pero, si lo haces fuera de tu mente… Sabes a donde voy ¿Cierto?)—
—(Oh, genial… ¿Cómo se supone que pueda sobrevivir a ataques de posibles enemigos si no puedo usar mi propia fuerza?)—
—(Tienes dos cosas, usar el Senjutsu que de algún modo ayudó a que tu cuerpo se recupere a un buen ritmo, estoy seguro que no lo notaste…)— Dijo teniendo una mirada perdida. Sabía que el rubio no lo veía ya que no estaban hablando dentro de su mente, pero no lo dejaría de hacer aún si nadie lo ve.
—(¡Claro que lo noté! Además, ahora entiendo por qué me sentía muchísimo mejor al usarlo… entonces ¿Eso quiere decir que debería de usarlo todo el día?)—
—(No, aún si eso te ayuda. Lo otro que tienes que hacer es fortalecer tu cuerpo de la forma tradicional sin usar el Senjutsu, al menos no por ahora, ya que parece que también actúa de otra forma por aquí. O tal vez es así por que es el inframundo, una vez que llegues a salir de aquí intenta ver cómo va con el Senjutsu en el mundo humano. ¿Ese era el nombre que debería ponerles?)— Se cuestionó a si mismo al no saber exactamente como se debería de llamar el lugar.
—(De acuerdo, no abusar del Senjutsu. Solo espero no tener que pelear de nuevo con los malos sentimientos… de algún modo son fuertes… y unos cuantos ejercicios a cómo lo hacía Lee podrían servir…)— Al decir lo último un brillo apareció en sus ojos.
—(No. No puedes)—.
—(¿Ah? ¿Cómo puedes negar rotundamente sin siquiera haber escuchado lo que iba a decir?)—
—(Por que, se lo que vas a preguntar. Por más que quieras aprender las puertas internas, no vas a poder por que yo no sé cómo se puede aprender eso y menos tú)—.
—(*Suspiro* Ahí se va una sorpresa a los enemigos… aunque, si no mal recuerdo las técnicas no eran muy favorables hacia sus usuarios…)— Pensando los pro y contras de las ocho puertas, posiblemente no quiera aprenderlas.
—Creo que es suficiente de pensar… necesito una ducha y descansar…— Sin decir más hizo lo dicho y termino recostándose en la cama. Queriendo tener un momento de descanso sobre él.
Varios días después
—¿Estas seguro de querer hacerlo?— Preguntó Serafall mirando al rubio frente a ella.
—Sí, es algo que tengo que hacer…— Respondió mirándola a los ojos. Después del pequeño acontecimiento entre ambos, pudieron hablar con mucha más libertad.
—¿No quieres quedarte conmigo?— Con los ojos tristes la Maou no pudo evitar preguntar al ver a Naruto con gran dedicación al querer irse.
—No es eso—. Contestó al instante que le preguntaron. Si bien no paso mucha cosa en los días que pasaron pudo conocer aún mejor a la pelinegra y hasta el momento, si todo salía bien para el, trataría de hacer algo serio con ella. —Me gustaría seguir contigo, pero no me siento cómodo en el inframundo para serte sincero…—
—¿Entonces quieres irte por que no te gusta el lugar?—
—No, bueno, un poco tal vez, pero esa no es la razón principal—.
—¿Cuál es la razón entonces?— Pregunto está vez curiosa.
—(¿Le dirás que no te sientes muy cómodo al estar tanto tiempo sin nada que hacer?)—
—(Eso es lo que planeo, pero también es importante que salga de aquí para poder encontrar algún lugar donde pueda entrenar sin meter en problema a Serafall… no creo que alguien no empiece a cuestionar el por qué hay varios agujeros alrededor del lugar…)—
—(Tienes un punto, pero no creo que haya problema si fueras a algún lugar lejano de donde están todos los demonios. Suponiendo que solamente ellos son los que viven aquí)—.
—Entonces ¿Me dirás cuál es la razón de querer irte?—
—Estaba pensando en querer explorar el mundo humano… no se siente bien estar en un lugar desconocido y estar sin información alguna. Mi Sensei me enseñó a no permanecer sin conocimientos en los lugares donde estuviera—. Dijo Naruto con una pequeña sonrisa. Estaba diciendo la verdad sin decir las razones completas. Así que no estaba mintiendo en absoluto, algo que no se le daba bien. —Además, me dio curiosidad lo que me mostró Rias. Si no mal recuerdo esa cosa llamada anime estaba en un lugar llamado Japón… pensé en mirar un poco ese lugar. Además, parece que de ahí vinieron los ninjas… o al menos eso fue lo que me dijo—.
—*Suspiro* De acuerdo, si lo miras desde tu punto de vista no me sentiría cómoda en un lugar desconocido y sin saber nada… pero, dejando eso a un lado ¿Por qué siempre intentas hacer un corte de cruz con la Katana que tienes?—
—Eso, es para poder hacer una cosa que aprendí con Yamato. Es parecido a los portales que usan—.
—Entonces ¿Puedes viajar con eso?—
—Sí, así también puedo venir a visitar en cualquier momento al Inframundo. ¿No suena bien?—
—Creo que sí… ¿Ya sabes cuándo vas a partir?—
—Tenia planeado hablar con una persona antes de irme… así que no tengo una fecha previa para irme—. Contestó Naruto mientras sujetaba ligeramente su mentón.
—¿Por que necesitas hablar con alguien? ¿Se trata de Sirzechs-Chan?— Preguntó la pelinegra muy curiosa.
—Ahm… no, no es Sirzechs. Es alguien que podría necesitar de ayuda… y no creo que pueda irme dejando las cosas así…— Dijo con preocupación en su voz.
—*Suspiro* De acuerdo, no es como si vaya a negarme o algo. Si vas a ayudar, entonces hazlo. Después de todo, estás actuando tal y como eres haciendo eso ¿Cierto?— Finalizó con una sonrisa.
—Bien, iré a verlos. Nos vemos luego—.
Con Kuroka
—¿Por que ocurrió esto?— Se preguntaba la pelinegra al ver a su pequeña hermana.
Estaba enferma, pero no sabía de qué, tenía una fiebre alta y decía que tenía frío. Además, su flujo de chakra estaba actuando extraño. De algún modo estaba descontrolado, ella nunca experimento algo así.
—(Tal vez sí mamá estuviera aquí…)— Pensó. Su madre posiblemente tendría la posibilidad de saber que ocurría con ella.
—Tal vez, algo para bajar la fiebre ayude por el momento…— Dijo resignada al no entender que podría hacer para ayudar.
Mientras se dirigía a la cocina por un poco de agua y unos paños. Alguien estaba llamando a su puerta, sacándole un suspiro al no esperar una "visita" en un momento inoportuno.
—(No me importa quién será, mi prioridad es Shirone-chan)— Se dijo mentalmente dejando a la persona que estaba esperando en su puerta.
Unos cuantos minutos pasaron, habiendo colocado los paños en su hermana y hacer que este "fresca" para que su calor corporal no sea tan molesto era lo único que podía hacer por ella en esos momentos y esperaba encontrar una forma para que mejore. Dejando sola a la peliplata por unos momentos, fue con paso lento a la puerta esperando que se hubiera ido quien la "visitaba" para centrarse por completo en su hermana.
Abriendo ligeramente la puerta mientras miraba por la abertura de la misma, vio al rubio con el que había planeado disculparse.
—(Mierda…)— Fue lo único que pensó.
Ahora no sólo había hecho una falta de respeto hacia el una vez, si no que volvió a hacerlo al mantenerlo esperando afuera.
—(Posiblemente esto sea peor que lo de la otra vez, pero si recibo algún castigo no importará ya que, mi Shirone-chan está antes que todo…)— Pensó con convicción.
—¿Hm?— Dijo Naruto al ver como la Nekomata estaba mirándolo fijamente con convicción en sus ojos. —Hola, ¿Me permitirías entrar por un momento?— Preguntó amablemente. Había sentido que ambas hermanas estaban ahí, pero una de ellas tenía su chakra descontrolado.
Haciéndole recordar cuando Orochimaru le colocó un sello sobre el qué ya tenía en su estómago.
—¡C-claro! Adelante~Nya!— Respondió Kuroka nerviosa.
Tomando unos cuantos minutos para poder acomodarse y hablar con relativa tranquilidad, el rubio se quedó mirando a la Nekomata de forma pensativa.
—Kuroka—. Dijo firme y sin titubeos.
—¿S-si?— Contestó con claros nervios al escuchar como habló el rubio.
—Tengo una…— No pudo terminar de hablar al ver que la pelinegra estaba prácticamente tumbada en el suelo. —¿Qué se supone que haces?— Preguntó muy confundido al verla así. No le había hecho nada a él como para que ella hiciera una dogeza. Haciéndole recordar que él hizo lo mismo con el Raikage, sacándole una gota de sudor.
—¿Estoy pidiendo perdón~Nya?— Dijo con lo que parecía ser más una pregunta que una confirmación.
—Eso lo sé, me refiero a por que lo haces. No recuerdo que me hayas hecho algo…— Se dijo lo último a sí mismo como un susurro, pero la Nekomata lo escucho de todos modos.
—¿Entonces no está molesto por las ofensas que hice?— Preguntó sin notar que no uso el tic que tenía al hablar.
—(Kurama, ¿Por que ella actúa así de extraño?)—
—(¿Y te crees que yo lo sé?)—
No hubo una respuesta del rubio después de esa interacción.
—Está bien, no sé de qué te disculpas, pero si te hace sentir mejor te perdono de lo que sea que hayas hecho—. Dijo muy confundido.
—Gracias~Nya—. Contestó esta vez más alegre.
—De acuerdo, retomando lo que decía antes. Tengo una propuesta, que probablemente quieras aceptar, pero como no sé cuál sería tu respuesta, decidí preguntar antes de actuar—.
—¿Oh?— Dijo curiosa mientras sin querer su cola se movía ligeramente de un lado a otro. —¿Cuál es la propuesta~Nya?—
—¿Te gustaría salir del Inframundo?—
Fin del Capítulo
Bien, debo decir que me llevo mi tiempo hacer esto y lo peor de todo es que tenía planeado subirlo antes de fin de año… bueno, mejor tarde que nunca. Y ya que no puedo decir Feliz Navidad, Feliz Año Nuevo a todos. Aunque… probablemente ya no debería decirlo. Meh, a quien le importa. Si quiero decirlo lo diré. De todos modos ya lo hice.
Adiós y nos vemos en la próxima actualización.
¡Gracias por leer!
