Capítulo 15: Te amo de verdad


El avión había despegado hace una hora.

Viktor agarró la mano de Yuuri acariciando la misma, entrelazando sus dedos con los de Yuuri, y jugando con cada uno de ellos mientras Yuuri corresponde a sus caricias, transmitiendo así un sentimiento de plena seguridad al japonés.

—¿Estás nervioso, Yuuri? —Yuuri miró fijamente a Viktor—. Tus dedos tiemblan un poco cuando los toco.

—Solo un poco —Viktor le devolvió la sonrisa, apretando aún más sus dedos—. Estaré bien, Viktor.

Observar a Yuuri de forma prolongada, ayudó a Viktor a darse cuenta que el japonés ya estaba metido en su corazón de mil maneras, y que ese era el único lugar en donde Viktor podía asegurar que estaba cuidando de Yuuri, y bueno, Viktor sabía que, hacer sentir a Yuuri seguro de sí mismo, iba a ser un reto.

Para Viktor, Yuuri era lo más hermoso del mundo, era el hombre indicado que debía amar y respetar todo lo que hace, era esa persona con quien realmente deseaba estar y darle todo su amor, su apoyo y su comprensión.

Y Yuuri por su lado pensaba en él mismo, pero era por lo nervioso que estaba debido al vuelo, así que para calmarse un poco pensó en las cosas probables que podían suceder en ese viaje, o lo que pasaría al estar en Turquía.

Además, mirar a Viktor lo tranquilizaba, y cuando Yuuri lo miraba de forma fija, siempre era atrapado por esa sonrisa rompecorazones, de modo que Yuuri quedaba como un rompecabezas, buscando la pieza que hacía falta para encajar no sólo en los pensamientos del ruso.

—Viktor: ¿Estás pensando en mí?

—Sí —afirmó el ruso de forma inmediata—. Cada minuto que pasa no hay manera que no deje pensar en ti, Yuuri.

—Yo también, Viktor —y sin perder el tiempo replicó sonriendo—, no puedo dejar de pensar en ti tampoco, son muchas cosas que tengo en la cabeza, no sé por dónde empezar.

—Empieza por donde más te guste, Yuuri —susurró Viktor.

Y así fue, el lado que más le gusta a Yuuri, y del cual tiene curiosidad, es el lado del placer. Yuuri necesita combinar ambos para superar su creciente problema de nervios.

¿Qué representa el placer para Yuuri ahora que tenía a alguien a su lado?

Yuuri por un momento pensó que parte del placer era tener que chupar el miembro del ruso en el avión, justo allí en el asiento, o tal vez ir al baño y tener sexo salvaje como segunda opción, pero ese no iba a ser el lugar donde iba a perder su virginidad.

No, Yuuri no accedería a esas dos primeras opciones. Era demasiado pronto para él.

Yuuri es virgen.

Nunca se la ha chupado a ningún hombre, pero a él le gustaría hacerlo sin duda alguna con la persona indicada.

Yuuri nunca se ha atrevido a meterse un dildo o un pepino en el culo. Él quiere que Viktor lo haga, porque es la persona que ama.

Yuuri nunca ha tenido tiempo para el amor, no hasta que llegó Viktor a su vida y encendió la vela apagada de su corazón.

Y ahora que Yuuri piensa de forma seria en amar a alguien, es que se vienen todos esos deseos insanos a su cabeza como parte del amor en la relación de pareja, pero ahora vienen con más frecuencia que antes.

Desde que conoció a Viktor, Yuuri se ha masturbado varias veces con fotos del ruso en su cuarto.

Es que Yuuri lo pensaba muy bien todo, sabía que eso era realmente bueno, positivo, y por supuesto que muy sano. Masturbarse no tiene nada de malo.

Así que en una mente desesperada por conocer placer no era malo pensar en eso y todas las posibilidades de placer existentes.

Lo cierto es que aparte de todo eso, Yuuri se estaba enamorando del hombre más maravilloso que jamás conoció en su vida, él también creía firmemente que Viktor era su persona indicada.

Yuuri sonrió y se calmó, intentando sostener la dulce mirada de Viktor.

En definitiva, no estaba de más fantasear con un hombre mayor como Viktor, un hombre que le hiciera cosas fuera de este mundo, y no precisamente en su primera noche de sexo, porque en su primera noche harían el amor, que era distinto.

—Viktor: Me gustan muchas cosas que quisiera probar, pero tengo algunas dudas existenciales, ya sabes...

Yuuri vaciló un poco en sacar sus dudas, al ver la mirada de Viktor calarse y atrapar la suya con ese azul intenso, esa mirada brillante y dulce con esas pupilas dilatadas lo decían todo, todo lo que un hombre enamorado no se atrevía a decir.

Los ojos de Viktor parecían contarle a Yuuri una historia profunda acerca de su pasado, un pasado aparte de tener ese deseo intenso por su Yuuri. Sus ojos querían decirle algo más que la búsqueda de fuego para calentarse en medio de un invierno frío.

—No tengas miedo de preguntar, Yuuri, yo también tengo miedo de muchas cosas, además, prometiste que harías mi sueño realidad.

—Sí, jugar contigo a las verdades y mentiras sexuales con el amor de tu vida, y si dices que yo soy el amor de tu vida, entonces debo jugar con Viktor.

—Lo eres, y estoy seguro de ello, Yuuri. ¿Jugamos? O tú eres el inseguro

—Claro que estoy seguro de mí, Viktor, y vamos a jugar como los adolescentes cuando juegan a la botella para demostrarlo, solo que, en este juego, quien no diga mentiras tendrá un beneficio por cada verdad dicha, y si dice una sola mentira, es un mes entero sin hablar, sin besos, ni mimos.

—Es bueno oír eso, mi Yuuri —el japonés le regaló otras de sus sonrisas al ver a Viktor tan seguro—, y créeme, no estoy dispuesto a perder ese beneficio puesto que no te puedo mentir, lo eres todo para mí ahora, por eso quiero que te abras a mis sentimientos, a ese amor que siento por ti y que palpita deseoso.

El corazón de Yuuri bombeó agitado y feliz, al punto de provocar un leve sonrojo en sus mejillas como respuesta a esa declaración.

Viktor traspasaba cada ventana cerrada de su alma con cada una de sus palabras. Cada vez se sentía más seguro de sí mismo.

—Viktor, eres maravilloso, en serio. Si no te hubiese conocido, tal vez mi vida hubiese sido muy aburrida el resto de mis días.

Viktor no dijo nada, solo apretó más a Yuuri contra su pecho, jugando con sus cabellos, oliendo su dulce aroma, él sólo dejó que Yuuri lo embriagara con sus palabras, realmente se había enamorado de Yuuri.

—Tú sí que eres lo más hermoso que me ha pasado, si no fuera por insistencia de Chris —recordó a su amigo, porque aún lo era—. Tal vez no hubiese venido a Japón a tratar las lesiones contigo.

Eso último que dijo puso a Yuuri algo melancólico de forma repentina, pero no lo suficiente para arruinar el momento, al menos Viktor estaba siendo sincero, y eso ya decía mucho de él como hombre.

Por Dios, es que Viktor era hermoso en todos los sentidos del mundo habidos y por haber. No podía quitar la mirada de ese hombre, y mucho menos sus pensamientos, aquellos en los que Yuuri se sumergía y no quería salir a la superficie.

A Yuuri le gustaba el fondo de sus pensamientos porque era cálido y estaban llenos de su amor por Viktor.

—Bueno, te voy a creer, pero antes de empezar, ¿puedo contarte algo que soñé esta madrugada?

—Déjame adivinar —Viktor quitó el separador que estaba entre ambos puestos para abrazar mejor a Yuuri—. Fue malo, y por eso estaba de mal humor esta mañana. ¿No es así?

Yuuri impresionado por su acierto, asintió, correspondiendo a su abrazo le contó lo que soñó, y todo lo que alguien en su cabeza con una voz parecida al de su mejor amigo, le dijo en esa pesadilla.

Viktor se quedó extrañado al principio, pero su rostro se relajó y sonrió, luego le dio un beso y lo estrujó más hacia sí mismo, dándole más seguridad a Yuuri. No sabía en qué nivel de seguridad estaba, Viktor solo quería proteger a Yuuri y esa sonrisa que desarma corazones.

—Y eso fue lo que sucedió —se removió inquieto y alzó la vista a los labios de Viktor—. Tengo miedo, Viktor, miedo de que te vayas o que suceda algo inesperado y no vuelvas a mi lado, solo desearía poder tenerte a mi lado y que nunca te fueras, esa es la verdad. Son muchas cosas las que tengo en mi cabeza que da vueltas y son algo egoístas.

—Yuuri, mírame —Viktor sostuvo la barbilla de Yuuri con sumo cuidado, atrapando también la mirada de esos ojos temblorosos—, el subconsciente de una persona es muy traicionero. Hay cosas que has visto u oído que se quedan retenidas de muchas maneras, ya sea en tu mente o en tu corazón, pero es cierto que las promesas se rompen, las personas que amas te lastiman de mil maneras, y tú las perdonas porque realmente las amas y las admiras, pero todo tiene un límite —Yuuri se acurrucó más en su regazo, absorto ante sus palabras—, y otras veces por tanto amor que tengas, no es fácil perdonar, y si lo haces es para estar bien contigo mismo, pero en tu imperfección como humano aprendes, aunque otros no lo hagan, míralo como una ventaja para ti.

Viktor acortó la distancia entre ambos hasta dejar que sus respiraciones se tocaran.

—Yuuri: Sé que cuesta creer en un mañana para ambos, pero la vida es un ciclo casi repetitivo, y eres tú el único ser capaz de poner fin a ese ciclo, porque eres dueño de ti mismo, de tus acciones, de todo lo que haces que afecte al futuro.

Yuuri había aprendido una lección al instante de esas fuertes palabras de aliento y amor; era que la vida oscilaba de acuerdo a la forma en que la sueltas, y ésta choca contra la vida de alguien más, trayendo consigo diferentes realidades y repercusiones inesperadas, que hacen de tu vida un mejor o peor lugar, pero solo tú decides las prioridades de tus decisiones y la manera en que te afecta.

—Yo podré ser un hombre alabado, un absurdo daddy cotizado y amado por el mundo, pero jamás seré perfecto, de hecho, nadie lo es. En verdad siento no serlo y darte la suficiente razón para que no confíes en mí como quisiera, y sí, eso es parte de los temores que yo también tengo, esos mismos miedos me unen a ti, no me gustaría transmitirte sentimientos erróneos con mis palabras, porque lo que quiero demostrarte es que todo lo que hago va muy en serio, y solo si me das el tiempo necesario verás que tan real es lo que siento por ti, y de que no me quiero ir de tu lado tampoco, Yuuri.

Yuuri era joven, no sabía mucho más que las cosas que leía y que le contaban allí afuera su mejor amigo, el noticiero, su madre, su padre, Minako y su hermana.

¿Yuuri se había enamorado de Viktor y no quería decirle abiertamente esos sentimientos? Pues sí, iba a esperar un poco más, aunque le doliera todo y Viktor tuviese mucha razón.

—Sé que la perfección no existe, y con todas esas palabras llenas de razón, sé que tus acciones hablarán por ti en el tiempo indicado, y eso me ayudará a ser fuerte y creer más en nuestro futuro juntos. Ahora solo prefiero pensar que puedo crear algo parecido a la perfección, para cuidar de estos sentimientos que me estás dando, así podré protegerlos incluso hasta de mis propios miedos y de tus miedos —Viktor acarició su suave mejilla, dejando que Yuuri lo sacara todo—, yo solo quiero un lugar donde no todo sea fácil, pero tampoco imposible, quiero un lugar seguro, cálido, donde la vida social no influya, y que el amor prevalezca siempre. El amor es la cura de muchas cosas, puesto que sin amor yo no hubiese podido sanar tu pierna, ni haberte conocido, ni sentir nada hacia ti. Viktor: Yo contigo conocí el amor de verdad y quiero mantener ese sentimiento en mi alma.

—Cariño —el ruso no lo soportó más—. No digas más, solo quiero que sepas esto y no le des más vueltas, dejemos que todo suceda.

Viktor atrapó a Yuuri con su mirada azulada una vez más.

—Vitya... —susurró Yuuri, hambriento por probar sus labios.

—Te amo. Me enamoré de ti sin pensarlo, esa es mi verdad —confesó ante el rostro lleno de sorpresa del nipón—. Las personas dirán que es muy pronto, que apenas tenemos unos meses de conocernos, pero no, Yuuri, el amor no avisa, el amor solo viene y se aloja en el corazón haciendo su nido, buscando todo el cariño posible para llenarse de recuerdos bonitos, mi Yuuri—Yuuri estaba algo agitado, pero feliz de escuchar eso—, yo me voy a quedar contigo, Yuuri, porque soy yo el que no quiere perderte, ya no quiero huir más Yuuri, soy yo quien tiene más miedo que nadie de arruinarlo todo.

¿En qué momento el juego de las verdades había comenzado? No, un momento, no era un juego, era una confesión.

Parece que Viktor había empezado justo ahora, sin embargo, algo que inquietó a Yuuri, y es la forma desesperada en que lloraba el ruso, era como un adolescente que perdió su rumbo, pero lo entendía, Yuuri entendía ese sentimiento perfectamente y debía hacer algo pronto.

Esa es la parte de su vida a la que Yuuri llamaba felicidad. Había decidido que su hora había llegado, y que debía hablar con Viktor apenas llegasen a Turquía. Yuuri también iba a expresar todos sus sentimientos a su modo.


Música del capítulo por: Jacob Lee - Chariot

Matta Ne~