N/A: Le hice unas pequeñas modificaciones al capítulo anterior al final. Duro así medio día pero es mejor advertir.

Capítulo 15: Hostage

Estar completamente limpia se había convertido en una molestia, la primera semana pareció algo fácil pero mientras pasaban los días y con más tiempo libre en mis manos, una sensación de agobio, ansiedad y nerviosismo constante comenzó a invadirme. De pasar a ser fumadora ocasional, terminé con tres cajetillas en menos de una semana. En un momento irritaba con facilidad y al siguiente me sentía triste y decaída, comencé a tener pesadillas, a veces incluso despertaba sudando frío. La inquietud me perseguía constantemente.

Después de casi golpear a un cliente durante las horas de trabajo traté de mantenerme ocupada, pero después de dos días de agonía absoluta investigué en internet que tipo de sustancia podía sacar de mi sistema rápidamente.

–Hey Bis –dije mientras ingresaba en su zona de trabajo, un viejo almacén en donde trabajaba de herrera, lo hacía de pasatiempo más que nada. Hacía desde herramienta hasta armas blancas, Buck incluso tenía una bonita alabarda decorativa en su habitación que le compró hace tiempo.

A pesar de nuestro incómodo y nada usual primer encuentro me había convertido en compradora frecuente. La calidad de sus productos era bastante buena y vendía lo que decía. Por lo general se portaba cortes incluso amable conmigo.

–¿Qué?, ¿No vas a sacar tu maleta? –pregunté mientras buscaba su característico bolso de lona azul.

–No deberías estar aquí –respondió molestia sin ni siquiera mirarme.

–¿Otra vez vamos a pasar por eso? –Me exasperé –Solo necesito un par de cosas.

–Escuché que tuviste problemas con la policía, no te quiero aquí.

–Fue solo una multa de transito ¡No puedes hacerme eso!

–Lo estoy haciendo, vete o voy a sacarte a la fuerza –agregó tomando uno de los mazos con los que le daba forma al metal. –Hasta que estés fuera de cualquier tipo de problema legal no quiero verte –intenté replicar pero no era rival para su tamaño.

–¡Está bien, no te necesito, vete a la mierda! –Expresé antes de marcharme levantando el dedo medio. Antes de salir pateé lo más fuerte que pude la puerta corrediza de metal. Bismuto era demasiado precavida. Terminé vagando por la ciudad.

Por suerte más tarde me encontré con Buck, tenía un par de speeds a la mano así que me las dio. Ya que estar en casa no era una opción los convencí de salir de fiesta, me hicieron prometer que no bebería. Las cosas estuvieron bien una semana….

–Es la tercera de esta noche –dijo Sour mientras tomaba asiento a mi lado. –Ya ni siquiera estas siendo precavida estamos a mitad del lugar –señaló el establecimiento abarrotado.

–Nadie está mirando y no puedo tomar alcohol como todos los demás, deja que me divierta un poco –respondí.

–Vas a meterte en problemas –indicó. Nadie dijo nada más pero a partir de ese momento Buck dejó de venderme pastillas.

–Solo un mes y medio más –dijo cuándo lo confronté. –Vete a la mierda tú también.

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La primera vez que hablé en las reuniones de doble A fue para pedir consejo sobre cómo lidiar con el síndrome de abstinencia, incluso confesé que estaba usando otras sustancias para mantenerme cuerda. Me tomó un rato identificar la razón de mis síntomas, siempre pensé que en cualquier momento podía dejar cualquier tipo de sustancia, pero esto iba más allá de mi capacidad, me sentía física y psicológicamente mal. Estos casi ocho meses de fiesta constante me estaban afectado. Sin mencionar la frecuencia con la que solía beber y fumar porros mientras estaba con Jaspe.

Me asignaron un "padrino", una persona dentro del grupo con quien podía hablar más allá de las reuniones, el nombre de la chica era Rutilo, había dejado de inyectarse heroína por casi un año, la gente con todo tipo de adicciones venía a este grupo, debido a la pequeñez de la ciudad era imposible encontrar otro grupo de apoyo. Entre nosotros también había un codependiente, un apostador y un adicto al sexo.

Traté de hacer actividad física constante para mantener mi ansia alejada, comencé a escribir ya que leer era imposible con mi nivel de concentración, necesitaba estar en movimiento.

Para mi sorpresa Peridot se apareció en una de las reuniones, me había encontrado con ella brevemente mientras estaba con Rutilo y la había invitado, al parecer era bueno tener el apoyo de gente cercana.

–¿Cómo llevas las cosas? –preguntó una vez salimos.

–Es un asco. Por más que lo intento la ansiedad no se detiene.

–No creí que estuvieras tan grave –expresó mirándome con sorpresa.

–Yo tampoco… ni siquiera sé lo que me pasa.

–Deberías tratar otro enfoque –sugirió

–Lo tengo bajo control –expresé mientras buscaba en mi bolsillo trasero mi ficha de un mes en sobriedad.

–Estoy impresionada Lázuli –bromeó Peridot examinando la ficha. –¿No has pensado conseguir un empleo de tiempo completo? –preguntó mientras caminábamos por la arena.

–No lo sé.

–Tal vez deberías escuché que están buscando gente en el ayuntamiento –dijo con un encogimiento de hombros.

–Deja de presionarme –expresé molesta –Estoy pasando por muchas cosas ahora mismo. –entre mis problemas con la policía, mi distanciamiento con el trio de amigos y mi asistencia regular a las charlas de doble AA, sin mencionar los problemas en mi trabajo actual, me era difícil pensar en cualquier otra cosa.

–Tranquila –dijo levantando las manos –era un simple comentario.

–Sólo no es el momento –agregué mientras me recostaba en la arena.

–¿Qué haces? –preguntó la chica rubia mientras me observaba desde arriba. – Todavía está bastante frio.

–Solo quiero estar aquí un momento, es reconfortante la tranquilidad de la playa y el sonido del agua.

Peridot se sentó a mi lado al principio, pero cuando comencé a señalar el cielo nocturno se tiró a mi lado, era un nerd en todos los sentidos, tenía un amplio conocimiento sobre las constelaciones y los dioses de las diversas religiones que representaban. Debieron tener una vasta imaginación (o Peridot era muy mala explicándose) porque únicamente pude encontrar a Orion.

Caímos en un cómodo silencio hasta que puse mi cabeza sobre su hombro, pude sentir como se estremeció pero no me apartó.

–A veces solo quisiera volver a ser joven otra vez.

–Pero eres joven –señaló enarcando la ceja.

–Sabes a qué me refiero torpe –respondí dándole un ligero cabezazo –cuando no tenía preocupaciones más allá de la escuela. Ni siquiera me preocupaba mucho por la escuela –admití. –Apuesto a que tú eres un gran nerd.

–Uhm…

–Lo eras ¿verdad? –pregunté con una sonrisa divertida.

–Solo un poco. Era muy difícil para mí hacer amigos, solía ser socialmente inepta, por suerte, todo eso cambio cuando conocí a las chicas, pero sí, era el tipo de nerd que pasaba su tiempo libre jugando online, viendo series, ya sabes ese tipo de cosas ¿qué tipo de estudiante eras tú?

–Bastante mediocre en verdad, parecerá estúpido pero sentía que ir a clases era suficiente hasta décimo grado, cuando comencé a suspender materias, a partir de ahí tuve que comenzar a hacer tarea y estudiar de forma constante, lo suficiente para pasar, demasiado mediocre para sobresalir. No le digas a nadie pero también era un nerd –susurré recostando mi cabeza sobre el pecho de Peridot.

–¿Ah sí? –cuestionó dudosa.

–Bueno no en el mismo sentido que tú, pasaba mucho tiempo en comunidades de internet, foros, fandoms y esas cosas, pero deje de hacerlo en octavo grado, o eso creía. –reí divertida –nos mudamos de casa, así que, nueva escuela, nueva gente, comencé a salir con uno de los chicos "populares" y conocí el maravilloso mundo del hedonismo adolecente.

–¿Tuviste problemas para darte cuenta?

–¿De qué?

–De que te gustaban las mujeres.

–Ah, bueno también me gustan los chicos, realmente, siempre lo supe pero nunca le tomé importancia hasta que de alguna manera estaba en una relación con una chica –lancé un suspiro cansado –te sorprenderá saber cuántas veces me sucedió eso. ¿Qué hay de ti?

–Creí que era asexual hasta noveno grado ¿Podemos levantarnos? Creo que me estoy comenzando a congelar –pidió Peridot, aunque pareciera más bien que estaba evitando el tema.

Gracias por acompañarme –agradecí mientras entraba a la casa de la playa, me hubiera gustado quitado la chamarra pero la casa estaba apenas un par de grados arriba que el exterior.

–No fue nada, es agradable verte –se despidió Peridot con una sonrisa.

–Adiós –dije mientras me acercaba a besar su mejilla, pero en el último momento mi boca fue directo a la comisura de sus labios, apenas duró un segundo antes de que Peridot me apartara poniendo sus manos en mis brazos. –No –dijo molesta poniendo aún más distancia.

–Fue un accide…

–Solo no digas nada –expresó mientras pasaba sus manos por su cabello, me dio la mirada más sucia que pudo reunir, antes de marcharse...

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Gracias por leer, saber que hay gente siguiendo esta historia ha hecho que no la abandone como había planeado hace un año. Una vez que terminé esta continuaré la que dejé pendiente (Eso sí, con cambios notables). Iba ser más largo pero me dio bloqueo de escritor :C y la última vez tarde en actualizar dos años xD…