Hola a todos! Como prometí este cap llego más rápido. Igual se suponía que iba a ser cortito y al final no lo fue tanto. Solo una advertencia antes de que empiecen: Este cap es mi niña de 10 años interna soñando momentos tiernos que podría tener esta pareja. Solo eso. Difruten!
Capitulo 16. Momento de Hablar.
Esta vez no la sorprendió el llegar a su casa y sentir el agradable aroma de una comida casera. Había estado toda la tarde esperando el poder volver a su hogar sabiendo que Lucifer estaría allí, esperándola con la comida preparada.
Nunca se lo había dicho pero era un placer que él, le había devuelto. Desde que su padre había muerto, nunca más había tenido alguien que la esperara con la comida en la mesa. Su madre no cocinaría ni para salvar su vida, por lo que desde el momento en que quedaron solas, era ella quien tenía que esperarla con la comida en la mesa cuando volvía de sus grabaciones. Dan, cuando recién se mudaban a vivir juntos, participaba mucho más de las tareas de la casa pero, con el paso del tiempo, había ido dejando en ella el peso de cocinar y limpiar. Si sabía que ella no iba a querer hacerlo cuando llegase, la esperaba con comida comprada. Y la mayor parte de las veces, ni siquiera eso.
Respiró profundo. Olía a especias picantes y ahumadas.
Lucifer tenía la tendencia de meterse a su cocina para cocinar siempre que podía. Cierto que se olvidaba de la importancia de pedir permiso para meterse en una casa ajena y siempre se quejaba de la mala calidad de los vinos que tenía, pero lo compensaba con platillos deliciosos que hasta Trixie quería probar.
Se preguntaba si podría sostenerlo en el tiempo. Si podría ser así de casero. O si por el contrario terminaría cansándose y dejándola para que ella haga todo el trabajo domestico como había pasado con Dan.
Se sonrió. Casi podía escuchar a Lucifer decir con esa sonrisa creída "Tú sabes que soy incansable Detective".
Era cierto. Por sobre todo, si ella le llegaba a decir lo mucho que le gustaba llegar y que hubiese ese aroma en toda la casa, no la dejaría volver a cocinar… aunque probablemente contrataría algún cocinero extravagante para que le preparase platillos a diario. Lucifer no conocía los puntos medios, pero sabía que él haría lo que fuese por hacerla feliz.
Y ella tenía que hacer lo mismo. Tenía que dejar de pensar y angustiarse por un futuro que sabía perfectamente que no iban a tener y disfrutar junto a él los momentos que si tenían.
No era ingenua respecto de lo que iba a pasar. Sabía que el dolor que sería para ella el volver a perderlo, no se comparaba a lo que el tendría que sentir. Ella se quedaría en la tierra con su hija, sus amigos y familia. Incluso con una parte de la familia del propio Lucifer. Mientras él volvería a un lugar que detestaba y donde estaría solo por cientos de miles de años… quizás más.
De la nada se le vino a la memoria una parte de la conversación telefónica que había tenido ese día con Maze. Cuando le había dicho que la policía la iba a extrañar en el momento en que no estuviese más para perseguir y atrapar a los que se fugaban, Maze le había respondido que ella no se iba a ir a ningún lado, que se quedaría a proteger a Charlie y a Trixie hasta que ambos se hubiesen ido a la Ciudad de Plata.
Aunque no lo dijo sabía que también se quedaba a protegerla a ella.
Pasaría cientos de años hasta que Maze volviese con él.
Pasarían cientos de años hasta que alguien en quien él confiara volviese a estar a su lado.
Y ya nunca se volverían a ver…
Si ella se iba al cielo…
Pero Lucifer nunca le permitiría ir al infierno con él. Ni siquiera sabía si era posible que ellos estuviesen juntos allá.
- ¿Hay algún motivo por el que te hayas quedado congelada en la puerta Detective?- escuchó que le preguntaba desde el sillón del living. –No me puedes decir que no sabías que iba a estar cocinando en tu casa. Hasta toque el timbre y todo.- agregó mientras se ponía de pie y se acercaba a ella.
Estaba tan guapo como siempre, aunque su camisa estaba un poco arrugada (raro en él) y parecía que algún pensamiento tortuoso había estado ocupando su cabeza hasta hacía poco.
Con la decisión tomada de ser feliz por el tiempo que tuvieran, tiro todas las cosas que llevaba en sus manos y se dirigió a toda velocidad para besarlo.
Había pensado en solo darle un pico de saludo pero de alguna manera sus manos terminaron detrás de su cabeza y las manos de él la levantaron como si no pesara nada, permitiéndole enredar las piernas en sus caderas. Parecían una pareja que llevaba semanas sin verse y no dos personas que se habían despertado juntas esa misma mañana.
Después de unos momentos Lucifer la ayudo a volver a posar sus pies en el suelo mientras le dejaba cortos besos en el cuello.
- Vaya Chloe, tú si que sabes hacer que un diablo se sienta bienvenido.-
- Solo a este diablo. – dijo sonriéndole. Le dio un último pequeño beso y fue a buscar la cartera, el saco y los archivos que había tirado. – ¿Todo bien con Trixie?
- Si… ella es… un pequeña decidida.
Lo miro con duda. Eso sonaba a que Trixie se había salido con la suya en algo y no sabía si quería saberlo. - ¿Dan te dijo algo cuando vino por ella?
- No… en su mayoría fue Trixie hablándole sin parar sobre la pizza que iban a comer y por que se merecía helado y el detective inútil con su cara de siempre sin dirigirme una mirada.
Se lo quedo mirando por un momento boquiabierta por lo que había pasado.
-¿Lucifer acabas de llama a mi hija por su nombre? ¿Nada de engendro o pequeña humana?- le preguntó sorprendida. ¿Lo habrían golpeado en la cabeza camino a su casa? Claramente no lo habían cambiado por otro Diablo por que aun seguía llamando a su ex de la misma manera. -¿Te diste un golpe en la cabeza o algo?
- Detective, si mal no recuerdo tu misma me golpeaste hoy por no llamar así a tu hija. He decidido respetar el nombre de ramera que le diste para no seguir siendo un pobre diablo maltratado.- dijo con una sonrisa amplia. – Además Trixie parece considerar que decirle de esa manera es autoexplicativo y, como prefiero hablar lo mínimo posible con el engendro, creo que lo mantendré.
Se acerco nuevamente y le dio un suave golpe en el mismo lugar que esa mañana. –No es nombre de ramera.- le dio un pequeño beso en el mismo punto. -¿Qué quieres decir con eso de autoexplicativo?
- No tiene importancia.- dijo tomando las cosas que todavía llevaba en las manos y empezando a acomodarlas por la casa. -¿Quieres ponerte ropa más cómoda o prefieres cenar primero?
Algo le pasaba. Alguna idea lo estaba molestando. Lo conocía lo suficiente como para saber que tenía que darle tiempo. Lo contaría cuando estuviese listo. –Comamos.- lo miro de reojo y agregó. –La ropa que tenía en mente ponerme no se caracteriza tanto por su comodidad como por su… originalidad.- y con eso se dio vuelta y comenzó a caminar hacia la cocina.
No sabía por que se había tardado tanto en caer bajo los encantos de Lucifer.
Sonrió. Recién ahora que se rendía ante lo que sentía, podía comenzar a jugar ella también.
Lucifer tardo un momento en volver a arrancar y en lugar de dirigirse a la mesa, fue por dos platos con tapa de metal que, estaba segura, nunca antes había visto.
- Eso no es mío.- le dijo.
- A partir de ahora lo son.- contestó con una sonrisa torcida. –Como puedes haber sobrevivido tantos años sin platos térmicos es una pregunta que no logro responderme.
- Mmm...… ¿será por que no los necesito?
- Cuando tienes un excelente cocinero a tu disposición si lo necesitas.- aclaro él. Sirvió lo que parecía un plato gourmet de pescado y se puso a abrir el vino.
- Ese vino tampoco estaba aquí.- dijo con sospecha. Lucifer iba a empezar a hablar pero lo cortó. –No me digas nada, ¿cuando tienes un excelente cocinero a tu disposición también necesitas un buen vino?
- Que rápido aprendes Detective. – dijo con una sonrisa petulante que lo hacía ver aun mas guapo. –Ahora dime, ¿Cómo va nuestro caso?
Suspiro. –No estoy segura.- la información que había encontrado esa tarde no le gustaba demasiado. –Maze me paso el nombre de otra victima de Lilith. Amelie Molinari.
- ¿Por qué me suena ese nombre?- preguntó confundido Lucifer mientras servía.
- Por que debes de haberla escuchado nombrar. Era una cantante extraordinaria, aun que se dedicaba casi de forma exclusiva al canto lírico.
- Ahh… ahora la recuerdo. Nos presentamos juntos en una ocasión en el Lux. Su voz fue capaz de arrancarle una lágrima a la mismísima Maze. Aun que, si mal no recuerdo, algo parecido le ocurría a ella misma por que parecía siempre triste. Tanto escucharse a ella misma cantar, ni siquiera yo pude alegrarla.
- ¿Dormiste con ella?- preguntó no del todo sorprendida.
- No… Era poco más que una niña. Casi no consigo que la dejasen presentarse en el Lux por su edad. Pero, fue lindo tocar con ella. Mi piano y su voz se mezclaban de una manera hermosa. Recuerdo que quise alegrarla invitándola a participar de la fiesta pero me dijo que no le gustaban. Con esos ojos brillantes, te daban más ganas de prestarle un hombro para llorar que una cama para revolcarse.
Revoleo los ojos. Siempre podías contar con Lucifer para hacer un comentario sexual sobre una victima de asesinato
–Pienso que, el que todos supusieran que había sido un suicidio, fue lo que le permitió a Maze acceder a la información de su muerte. La muchacha tenía solo 20 años pero muchos decían que parecía estar siempre sufriendo. La encontraron flotando en el mar y asumieron que el aspecto momificado se debía a algún químico con el que se había cruzado en el agua. Aun que no se mucho sobre su vida, si se que en su funeral se presentaron alrededor de 30 niños de entre 6 y 15 años. Todos ellos lloraban por la perdida de la persona que los había ayudado y cuidado en el momento mas complicado de sus vidas.- la información pareció generar algo en Lucifer por que se perdió en sus pensamientos por unos momentos. -¿Ocurre algo?
- Es que uno de mis tantos hermanos…- empezó lentamente Lucifer. –Cassiel… ¿alguna vez lo has oído nombrar?
- No me suena…
- Ray-Ray solía llamarlo "el ángel de las lágrimas" por que siempre parecía triste.- dijo con una sonrisa suave.
- ¿Quién es Ray-Ray?
- Azrael, una de mis hermanas menores. Como sea, Cassiel tenía la costumbre de velar por todos aquellos seres olvidados o vulnerables. Tenía debilidad por los niños y solía irritar mucho a Uriel por que, junto con Gabriel, solían esperar y acompañar las almas de los niños que llegaban a la Ciudad de Plata. Y así le impedían dar su discurso.- sonrió con suficiencia. –Entre nosotros; eso en realidad fue una recomendación mía. Uriel te aburría hasta la muerte sin importar la edad que tuvieses, mis hermanos se tomaron muy en serio lo de proteger a los pequeños de más sufrimiento.
- Exactamente ¿Cuántos hermanos tienes Lucifer?- algunos de los nombres los estaba escuchando por primera vez.
- ¿Miles? ¿Millones? No lo se con certeza. Tampoco los conozco a todos.
- Y… ¿Todos tienen poderes especiales como tú o Amenadiel?
- No somos mutatentes como los de la tele Detective. No son poderes. Simplemente algunos tienen mayor habilidad, en algunas cosas, que otros.
- ¿Ósea que si quisieras podrías parar el tiempo como Amenadiel?-
- Si y no.- tomo un trago de vino y continuo. –Es como los policías en la estación. Todos son humanos y podrían hacer, si quisieran, las mismas cosas, pero algunos tienen más talento para determinadas funciones. Y hay casos excepcionales, como por ejemplo Royce el técnico de laboratorio tan bueno con los patrones, que puede hacer algunas cosas que otros no. Con los ángeles pasa algo parecido. Todos tenemos más o menos las mismas capacidades pero se desarrollan diferente. Todos somos empáticos, pero solo Gabi puede despertar la pureza. Yo en cambio despierto mas los deseos. Misma capacidad diferentes resultados.
- ¿Ósea que todos podrían parar el tiempo?
- A eso iba Detective. De todos los ángeles que mi Padre creo, hubo algunos como Amenadiel o como yo, que se nos fue otorgada la capacidad de modificar ciertos aspectos de la realidad. Son lo que comúnmente se llaman Arcángeles. De nuevo, todos tenemos la capacidad de modificar la realidad pero lo desarrollamos de diferentes maneras para cumplir las tareas que nuestro padre nos encomendaba. Amenadiel puede manipular el tiempo y yo…
- Tú eres Lucifer… Estrella de la Mañana.
- Exacto. También conocido como Lightbringer o portador de la Luz.- sonrió como si estuviesen hablando del clima. – ¿No es el mejor salmón que has comido Detective?
Nunca se había parado a pensar detenidamente en eso…
"Dios le pidió que trajese la luz y él creó las estrellas." Había leído esa frase cuando estaba investigando en Roma. De hecho la había llevado a replantearse un poco la maldad del compañero que había dejado abandonado en Los Ángeles.
Lucifer.
El mismo que había cocinado salmón con setas para la cena.
Al que había besado hacía unos minutos.
El hombre para el que se había comprado esa escandalosa lencería roja que sabía que le encantaría.
El diablo que también era un Arcángel.
De repente la mano de Lucifer se cruzo con su mirada como intentando captar su atención. -¿Estas bien Chloe?- preguntó preocupado.
Por un segundo había caído sobre ella la locura en que se había convertido su vida. – Si, lo siento. En ocasiones aun me sobrepasa la inmensidad de todo lo que tú eres. Emm… por... ¿Por qué mencionaste a Cassiel?
- Lo que dijiste de Amelie me lo recordó. Cassiel cantaba de una forma única. Su voz expresaba las emociones con la misma claridad con la que mi padre podía hacerlo. La descripción de Amelie me hizo acordar a él.
- ¿Piensas que nuestras victimas de asesinato pudiesen tener algo que ver con tus hermanos?
- No necesariamente. Hay humanos que simplemente desarrollan características similares a las divinas. También puede que sean almas renacidas que hayan tenido mucho contacto con alguno de mis hermanos allá arriba. No es tan raro.
- Espera… ¿me estas diciendo que existen las reencarnaciones?
- De nuevo si y no. No es como lo muestra la tele. Solo las almas, la esencia de una persona, van a la Ciudad de Plata. Cuando estas allí puedes quedarte o puedes volver. Es la forma en que mi Padre permite que el libre albedrío se sostenga.- Lucifer hizo una mueca. –Si te quedas, permaneces como la persona que llegaste a ser, generalmente en el cuerpo en el que te sentiste mejor, pero si eliges volver a la tierra, lo que vuelve es solo la esencia, nada más. Tú podrías reencarnar y ser una persona absolutamente diferente por que tus recuerdos y entorno lo son. Incluso podrías terminar en el infierno si tus decisiones a eso te llevan.
- ¿Piensas que son estas almas las que esta eligiendo Lilith?
- No lo se. Quizá sea una coincidencia. Además, como te dije, que sea un alma reencarnada no significa que sea una buena persona…- Lucifer dejo de hablar pero siguió jugando con el vino.
- ¿Qué ocurre Lucifer?
- Es que me cuesta entender como Lilith podría conocerlos. Mis hermanos despreciaban a Lilith y se que ella jamás llegó hasta la Ciudad de Plata. No se me ocurre como haría para reconocer personas con cualidades similares a las de mis hermanos si no los conoce a ellos.
- ¿Hay alguna especie de registro celestial que puedas revisar?
Lucifer se rió.- La burocracia solamente existe en el infierno y solo por que me gustan los castigos irónicos. Además Chloe, te repito, no significa nada el reencarnar. Más de la mitad de las almas reencarnan y muchas tienen contacto con mis hermanos y nada de eso significa que vayan a ser material divino.
Mientras terminaba de dar cuenta del delicioso salmón que tenía en frente consideró la idea de la reencarnación. -¿Yo podría reencarnar y volver a la tierra?- talvez hubiese una manera de que volviesen a estar juntos después de todo. Quizá alguno de sus hermanos podría ayudarla a mantener su memoria o algo así.
- Si.- contestó distraídamente mientras hacia girar el vino en su copa.
- ¿Tu podrías encontrarme si lo hiciera?
- No lo se...– suspiró. –Se lo que estas pensando pero Chloe, no funciona así y no desearía eso para ti tampoco.
- ¿Por qué? Si Amenadiel o alguno de tus hermanos nos ayudase…
- Primero, no creo que ninguno de mis hermanos nos quisiese ayudar. Segundo, aun si hubiese alguno que quisiese hacerlo, imagínate la frustración, la tristeza y la soledad que sentirías recordando quien eres pero habiendo perdido absolutamente todo lo que era tu marco de referencia… tu casa, tu trabajo, tu cuerpo, tu familia… hasta tus sensaciones serían diferentes por que traerías tus recuerdos de quien eras pero tu cerebro no sería el mismo. Te perderías a ti misma antes de cumplir la edad de tu hija.
Intentó imaginarse en esa situación. Como un bebe conciente de ser un adulto. De saber como es tener hijos, hacer el amor, trabajar, pero no pudiendo ni siquiera caminar.
- Quizá… podría resistirlo.- dijo aun que ya no tan segura.
Él negó con la cabeza. – Hoy le propuse a Trixie ayudarla a que me olvidará. Borrar su memoria y que ya no estuviese triste por mi ausencia.- el cambio en su mirada le decía que ese era el pensamiento que lo había estado perturbando antes de su llegada. –Ella se negó… me dijo que cuando amas a alguien lo extrañas cuando se va y lo disfrutas cuando está contigo… Quizá algún día mi padre te permita reencontrarnos, pero solo él tiene la capacidad de hacerlo sin que eso signifique más sufrimiento para ti. Y créeme que reencarnar no sería la respuesta.- tomó su mano a través de la mesa. –Disfrutemos el tiempo que tenemos Chloe. Si nos concentramos en intentar robarle tiempo al destino, nos perderemos de disfrutar lo que conseguimos juntos. Si encontramos una guerra que luchar para poder estar juntos, la lucharemos… pero tengo la impresión que esa guerra se peleo hace mucho tiempo y yo fui el perdedor…
Miro las manos entrelazas.
La llenaba de amor darse cuenta de lo mucho había cambiado Lucifer desde el momento en que se conocieron. Lo mucho que había madurado. Eran extrañas para ella las ocasiones en que podía verlo así, despojado de toda mascara. Vulnerable pero, al mismo tiempo, indestructible.
Le sonrió con dulzura y llevó la mano de él hasta sus labios y deposito un beso sobre sus dedos entrelazados. –Nada me gustaría más.
- Así me gusta Detective.- dijo con más ánimo. -¿Estas lista para el postre?
- Siempre.- le contestó y sin soltar su mano se puso de pie y se dirigió a las escaleras.
- 0 –
Recuperar el aliento.
Eso era en lo único que podía concentrarse.
Se encontraba desparramada sobre su cama, apoyada sobre su estomago tal cual como había quedado después de la última vez que Lucifer la había hecho llegar a la cima. No podía moverse. Todo su cuerpo había quedado atrapado por la potencia de ese último clímax.
Por el rabillo del ojo podía ver el sexy y ahora inutilizable body rojo con encaje que había comprado esa misma tarde. Después de la primera vez que habían hecho el amor de forma lenta y apasionada, se le había ocurrido modelar para Lucifer su nueva adquisición.
Se le escapo una sonrisa satisfecha. En su defensa podía decir que se había contenido lo suficiente como para dejarla pasearse por la pieza una vez y hacerle dos poses sugerentes… entonces todo había sido fuego y placer.
Lamentablemente el body no había sobrevivido a la experiencia.
Podía sentir como Lucifer trazaba patrones aleatorios por su espalda lo que le generaban unas cosquillas muy placenteras. Tampoco es como si tuviese fuerzas como para darse vuelta, por lo que solo coloco sus manos bajo su cabeza para que le sirvieran de almohada y lo dejo continuar
- Sabes…- dijo de la nada su compañero. –Nunca te lo dije pero me obsesionaba tu espalda.-
Sonrió sin darse vuelta. –Por lo que recuerdo lo que te obsesionaba era mi trasero Lucifer.
- Eso también.- contestó alegremente mientras le daba una palmada en ese lugar. –Pero tu espalda Chloe me atraía como un imán. Me imaginaba colocando toda la palma sobre tu espalda desnuda,- dijo mientras colocaba su mano en la base de su cuello. –y recorriendo todo el camino de tu columna.- sus manos empezaron a bajar lentamente.
- ¿Por eso insististe tanto en que te mostrara mi espalda cuando estábamos en el caso ese de la secta?- preguntó en voz baja, adormecida por las caricias que le prodigaba.
- No. En esa época estaba seguro de que eras un ángel mandado por mi padre. Solo eso tenía sentido. Tu espalda y la fascinación que me causaba solo podía ser producto de las alas que creía que iba a encontrar.- siguió acariciándole la espalda apenas con la puntas de sus dedos. –Esa fue la segunda alerta que tuve de que eras especial.
- ¿Cuál fue la primera?- le preguntó casi ronroneando por el placentero tratamiento.
- Nuestro primer caso.- las manos de Lucifer se dirigieron al lugar donde ella sabía que se encontraba la cicatriz de salida de la bala que Jimmy Barnes le había disparado. –Aunque hubiese querido, no habría podido explicar lo que sentí cuando te vi allí desplomada, sangrando. Tenías que salvarte. Solo eso importaba.- lo sintió depositar un beso sobre la cicatriz. –Cuando los policías llegaron y te subieron a la ambulancia, les dije que yo iría contigo. Solo uno se atrevió a negarse.-
Casi podía imaginárselo en aquel momento, con esa sonrisa peligrosa que ponía cuando alguien se interponía entre él y sus deseos.
Ese día, cuando Dan había llevado a Trixie a verla, le había contado que Lucifer había amenazado a los agentes que la llevaban al hospital para subir con ella en la ambulancia. Ahora que lo conocía bien suponía que eso no había sido necesario. Solo habría necesitado poner esa mirada dura que le informaba, a quien estuviese molestándolo, que podría pagar muy caro por esa decisión, y nadie le hubiese impedido subir.
- En ningún momento se me cruzo por la cabeza irme.- continuó después de un momento Lucifer. –Algo más fuerte que yo me decía que tenía que asegurarme que abrieses nuevamente los ojos… y cuando finalmente lo hiciste… recuerdo haber pensado que tus ojos eran más hermosos que la más brillantes de mis estrellas.- sintió como depositaba otro beso, esta vez en su hombro. –Tu me miraste y me sonreíste y, por un segundo, el mundo se paro. Desearía haber entendido entonces lo que todo eso significaba.– siguió dejando besos por diferentes partes de su espalda. –En cambio, me convencí de que solo era curiosidad lo que me mantenía cerca de ti. Y cuando me enteré que eras un milagro de mi padre… cuando me aleje y me fui a las vegas, me dije que era solo para proteger tu capacidad de elegir… pero en realidad tenía miedo de lo mucho que significabas para mí.
-Cuando fui a tu casa y vi los muebles cubiertos por sabanas…- recordaba muy bien la confusión y la angustia que había sentido creyendo que no volvería a verlo – y después de eso, cuando apareciste casado con Candy… yo también opté por no reconocer lo mucho que me había dolido... Preferí recuperar tu amistad en lugar de arriesgarme... Fuimos unos tontos.
Intento darse vuelta, para quedar de frente a él, pero no la dejo. Empezó a masajear con un poco mas de presión sus hombros antes de continuar. –Yo fui el más cobarde. Desde el momento en que entendí que estaba enamorado de ti Chloe, -bajo sus manos presionando con cuidado sus costados aliviando cualquier tipo de tensión en su espalda. –complique todo para los dos. Sabía que te merecías mucho más que un ángel convertido en un monstruo y que no podía dejar que lo nuestro avanzara sin que supieses lo que era yo en realidad. Siempre supe que me temerías y por eso nunca hice lo correcto… tenía tanto miedo de que me rechazaras y te alejaras de mí, que preferí una media vida a tu lado pero manteniéndote en la oscuridad.- volvió a besar suavemente su espalda. –perdóname por no haber confiado en ti.
Cerró los ojos agobiada por el peso de lo que Lucifer le estaba diciendo. Como podía el culparse si ella había hecho exactamente lo que él había temido. Había huido.
- ¿Cómo puedes pedirme perdón Lucifer? Soy yo quien debería hacerlo. Me fui. Ni siquiera te di la posibilidad de explicarte. Ni te agradecí por salvarme la vida. Solo huí… Te defraude.-
No era la primera vez que deseaba haber podido hacer las cosas diferente. En aquel momento, solo había podido pensar en todo lo que sabía sobre la figura del Diablo. Nunca había sido particularmente creyente pero recordaba cosas como "malvado", "mentiroso", "devorador de almas" y solo se le había ocurrido tomar a su hija y correr. Había pensado en decirle a Dan que fuera con ellas pero no creía que el fuese a creerle y la habría detenido. Además, el Diablo no se había interesado en él tanto como en ella y su hija.
Lo sintió moverse y colocarse un poco más arriba de la cama. Puso un simple beso en su mejilla y luego continuó trazando formas aleatorias en su espalda. –Tonterías Chloe. Hiciste lo que tenías que hacer. Protegiste a Trixie de quien creías que podría dañarla.
-No fue solo eso.- le confesó. –Tenía mucho miedo de lo que sentía por ti y como quería convencerme a mi misma de que no eras malo por que, si lo eras, entonces yo me había enamorado de una mentira. Cuando estaba en Roma, seguía buscando alguna prueba de que eras bueno para justificar mi necesidad de volver a verte.- sonrió tristemente. –Si en lugar de Kingley me hubiese encontrado a alguien como a Bishop, probablemente nada de esto hubiese pasado. En cambio, Kingley dijo todas las cosas que yo necesitaba oír para convencerme de que era mi deseo que fueras bueno y no la realidad.
- No puedes culparte por que un loco obsesionado conmigo te haya encontrado. No se quien es ese tal Bishop pero si es más o menos decente no hubiese estado tan interesado en mi.- dijo con desden. –Aparte tiene nombre de depravado.
No pudo evitar reírse. -Veo que el padre Frank no mejoró tu concepto de los religiosos.
- Detective, nadie que siga demasiado al pie de la letra lo que creen que dijo mi padre merece demasiado de mi respeto. El padre Frank fue la excepción que confirma la regla.
Le parecía muy tierno el aprecio que Lucifer le tenía aún a el sacerdote. –Creo que el padre Bishop tampoco te habría desagradado tanto. Kingley lo quiso convencer de que tu eras el Diablo y él fue el que ayudo a que pudiésemos detenerlo. Cuando se estaban llevando a Kingley me dijo que la maldad es una decisión de cada uno y no obra del Diablo.- Se dio vuelta para poder mirarlo a los ojos antes de continuar. –Y que alguien que me amaba como tú lo hacías, difícilmente podía ser malo.
Lo miro con una sonrisa y se acerco para besarlo lentamente. Al principio fue lento pero rápidamente la temperatura volvió a subir entre ellos. Nunca más se iba a burlar de su resistencia.
- Sabes Detective… hablando de pecados… ¿alguna vez te dije lo pecaminoso de ese pequeño lunar?- dijo con una sonrisa traviesa Lucifer.
-¿Me vas a castigar por mis pecados?- le respondió alegremente.
-Te confundes de ser divino detective. Yo no voy a castigarte por ellos. Voy a premiarte.- y sin decir otra palabra empezó a besarla nuevamente.
Parecía que el tiempo de hablar se había terminado.
- 0 –
Al igual que el día anterior, se despertó con una sensación placentera en todo su cuerpo que le informaba que Lucifer había estado con ella toda la noche para espantar las pesadillas.
Aun con los ojos cerrados, se movió para intentar tocarlo pero no lo encontró. Abrió los ojos pero no halló ni rastros de él, solo su camisa y pantalón tirados al costado de la cama.
Le gustaba que, fuese lo que fuese que estuviese haciendo, lo estaría haciendo desnudo.
Se sonrojó pensando en algunas de las cosas que habían hecho la noche anterior. Si bien ella no era ninguna virgen pudorosa, tampoco había sido nunca tan aventurera. Pero la noche anterior había sido diferente. Por momentos había podido sentir lo que era el Diablo perdiendo el control detrás de ella. Y debajo. Y en varias otras posiciones.
No pudo evitar la sonrisa satisfecha que se extendió por su rostro. A cada momento desenfrenado había seguido uno tierno y lento.
Miro la hora en el reloj despertador. Aun quedaba más de una hora para que tuviese que irse a trabajar. Incluso un poco más ya que no tenía que llevar a Trixie a la escuela. Una chica responsable volvería a dormir ya que no creía haber descansado más d horas la noche anterior.
Sonrió. Ella prefería aprovechar mejor el tiempo.
Contenta con la idea se estiro un poco para sacarse el sopor de encima y salio de la cama. Tomó su camisa para ponérsela. Lucifer era tan alto que le serviría para tapar todo lo importante.
Como siempre su ropa era de la mejor calidad. Casi se arrepentía de haberle arrancado un botón la noche anterior en su apuro para poder tocar su piel.
Casi.
Se miro en el espejo que colgaba al costado de su guardarropa. Su pelo era un desastre e iba a necesitar que lo lavara antes de ir a trabajar. Lo acomodo un poco pasando sus dedos pero no se lo ato. Conocía bastante a Lucifer y sabía que bajar las escaleras solo con su camisa y el cabello suelto sería suficiente para tenerlo a sus pies.
Y el podía hacer algunas cosas realmente interesantes cuando estaba a sus pies.
Se lavo los dientes y la cara y se dispuso a ir en su búsqueda.
En cuanto salio de la habitación pudo sentir el aroma a café recién preparado. Siguió el sonido de alguien tarareando en su cocina para encontrarse con un Diablo en boxer preparando lo que parecían unos huevos revueltos.
Se aclaro la garganta suavemente para que notara su presencia.
- Detec…- empezó a decir mientras se giraba cuando de repente pareció quedarse sin palabras.
Sonrió. Al parecer había logrado su cometido. Sus ojos brillaban con lo que, ahora sabía, era fuego.
La noche anterior lo había notado por primera vez… en algunas oportunidades, como la primera vez que estuvieron juntos, cuando él perdía el control sus alas se liberaban. Pero en otras, en aquellos momentos en donde la parte mas primitiva de Lucifer aparecía, entonces sus ojos se ponían rojos como una braza encendida. Él le había pedido disculpas por asustarla y ella había saltado sobre él completamente excitada.
Amaba todo de Lucifer. Ángel y Demonio. Por sobre todo amaba que perdiera el control. Eso le decía lo mucho que confiaba en ella.
Supo el momento exacto en que recupero algo de control por que sus ojos recuperaron su color chocolate.
- Me desperté y te habías ido.- le dijo haciendo un pequeño puchero.
Lucifer se aclaro la garganta antes de hablar. – Em… Detective, veo que mi ropa te sienta de maravilla. Casi lamento tener que ponérmela yo de nuevo. Dudo poder lucirla tan bien.
- Me gusta tu camisa. Tendré que pensar si te la devuelvo.
- Lo mío es tuyo Detective, aun que no se como le explicaras a tus vecinos el hombre medio desnudo saliendo de tu casa.- dijo con una sonrisa.
Se acerco lentamente a donde él estaba aun con la sartén en la mano. –Podría mantenerte aquí encerrado y así nadie se enteraría.- se acerco a su cuello y le dio una pequeña lamida. –Algo huele muy rico aquí.
Escuchó más que vio, como apoyaba las cosas que tenía en la mano. Sin darle tiempo a responder él se dio vuelta y la alzó para sentarla sobre la mesa y se acomodó entre sus piernas.
- Eres una tentación caminante Chloe.- dijo mientras empezaba a dejar besos por su cuello y por el escote de la camisa.
Movió su cabeza para darle un mejor acceso y dejó bagar sus manos por toda la espalda desnuda de Lucifer.
Mientras la boca de él subió hasta sus labios y empezó a besarla, sus manos se ubicaron debajo de la camisa y empezaron a subir por sus muslos. Sentía como el fuego comenzaba a encenderse dentro de ella.
De repente, el ruido de su propio estomago cortó el momento.
Muerta de vergüenza separo sus labios y apoyo la cara contra su pecho. Solo a ella podía ocurrirle que su estomago matase ese excitante momento con su compañero.
Lucifer empezó a reírse y la abrazó. – Eres tan humana a veces.- dijo sonriendo.
- Lo siento.- le contestó aun sonrojada por lo inoportuno de su cuerpo.
- Tonterías Detective. Alimentarte es otro de mis placeres.- le dio un pequeño beso en los labios y volvió a ponerse con la comida que había estado preparando. – De hecho se suponía que te quedarías en la cama hasta que yo terminara de preparar el desayuno.
- Es que me desperté y tú no estabas… pero tu ropa sí...- se bajo de la mesa aun poco sonrojada y se puso a servir dos tasas de café.
- Así que pensaste en venir y aprovecharte de este pobre Diablo indefenso.- completó Lucifer con una sonrisa.
- Exacto.- No iba a mentirle. Su primera idea cuando había visto su ropa en el piso había sido aprovechar la situación.
Le dejó una tasa a su lado en la mesada y deposito un beso en su hombro antes de ir a sentarse en una de las sillas. – Claramente no salio como yo quería.
- Aun hay tiempo para que te aproveches de mi Detective. Solo debo alimentarte primero.- Lucifer depositó el contenido de la sartén en un plato y lo dejo frente a ella. –Así que chop chop Detective. Come rápido y continuaremos donde lo dejamos.
Llevo su propio plato y una bandeja con tostadas a la mesa y se sentó delante de ella.
- ¿Tienes planes para hoy?- le preguntó. -Porque sino pensaba que podrías venir conmigo a la estación.- no recordaba hacía cuanto no disfrutaba tanto de un desayuno. Por la comida y por la vista. –Seguramente Ella y todas las otras policías mujeres van a estar feliz de verte.
Lucifer suspiro. –No lo se Chloe. Aun que me daría gusto ver a la señorita López, no se si quiero tener que despedirme también de ella. Además- agregó, aunque algo le decía que era mas para distraerla del pensamiento deprimente de su partida –Tendría que reunirme con mis hermanos para ver que haremos con Lilith cuando la encontremos.
A pesar de todo, el comentario atrajo su atención. -¿Qué quieres decir?
- Que supongo que deberían tener derecho a opinar sobre su castigo. Lo cierto es que no veo muchas opciones. O la eliminamos de la existencia o la encerramos en el infierno.
- Tú no quieres matarla.
Aun que no era una pregunta, Lucifer respondió de todas maneras. –No lo se. Como te dije el otro día Chloe, es difícil para mí juzgar a Lilith cuando en realidad no tenía muchas opciones. Eliminarla de la existencia sería demasiado definitivo pero encerrarla implicaría tener que custodiarla por toda la eternidad. Aun si la pongo en el primer anillo del infierno, nada garantiza que no vuelva a escapar.
- ¿Qué es el primer anillo del infierno?
- Vaya que nos despertamos inquisitivas hoy Detective.- le dedicó una sonrisa que le daba a entender que no le molestaban sus preguntas. –El infierno tiene cuatro niveles de profundidad. El primero es donde están los humanos que se torturan con su propia culpa; en el segundo se encuentran los humanos que han hecho actos terribles pero que no sienten culpa...
- ¿Cómo Hitler por ejemplo?- lo cortó.
Lucifer le sonrió antes de responder. -Curiosamente él esta en el cuarto.
- ¿Qué hay en el cuarto?- no sabia como había pasado tanto tiempo con el Rey del Infierno y nunca se le había ocurrido preguntarle como funcionaban las cosas ahí abajo y que personajes conocidos estaban ahí. Seria un divertido juego de domingo por la tarde. "Adivinando el destino eterno de los famosos".
- Tranquila Detective. Ya llegaremos ahí. En el segundo se encuentran personas como psicópatas, pedófilos y ese estilo de personas. A ellos los visitan mis demonios para ocuparse que reciban lo que merecen. Debo reconocer que sus torturas carecen de la sutileza y sofisticación del nivel uno.- se detuvo y miro para otro lado evitando su mirada. –En el nivel tres están atrapados los seres que no son de la tierra pero que sienten culpa por lo que sean que crean que hicieron. Ese nivel esta lleno casi en su totalidad por mis hermanos. Aquellos que se rebelaron a mi lado como Maalick y Puriel.
Eso explicaba muchas cosas. Principalmente la presencia de ambos el día anterior y la cercanía con ellos a pesar de que nunca antes los había mencionado. La alegraba saber que no estaba solo con los demonios allí abajo.
- ¿Tú los liberaste de su castigo? ¿Por eso vinieron a ayudarte? La primera noche mencionaste algo de que Abyzou y tu hermano eran cercanos pero no dijiste mucho más sobre ellos.
- Si, Abyzou y Maalick son "pareja" aun que no se muy bien como funciona eso con una demonia. Y no, no los libere yo. Solo uno mismo puede romper las cadenas de un bucle infernal. Yo solo entre por sus puertas para intentar hacerles ver que se estaban autocastigando. Hace unos siete u ocho años Maalick logró liberarse. Él es mucho mejor para ayudar a nuestros otros hermanos igual. El consiguió que Muzania saliese dos años después y ayudo mucho también con Puriel.
Lucifer parecía avergonzado por lo que estaba contando y no lograba entender el por que.
- La mayoría están allí desde la rebelión.- continuó sin mirarla. –Cayeron en el Infierno por seguirme y a mí nunca se me ocurrió ir a verlos. Me daba demasiada vergüenza el saber que era responsable del contenido de esos bucles.
Estiro su mano para tocar la mejilla del diablo sentado frente a ella y que volviese a mirarla. –Para ser alguien que defiende el libre albedrío,- le dijo –se lo estas quitando a todos ellos Lucifer. Si algunos de tus hermanos y hermanas decidieron seguirte es por que creían en la causa por la que luchaban. No puedes echarte la culpa por que ellos fuesen castigados. En todo caso el culpable es el cretino de tu padre que los castigo de esa manera.
Volvió a sonreírle de esa manera abierta y honesta que tanto amaba. –No se si ya te lo dije pero eres increíble Chloe.
- Me lo dijiste anoche, pero creo que tenía que ver con ese truquito que hago con mi lengua en cierta parte sensible del diablo.- contenta de que parecía que se había borrado la tristeza de sus ojos continuo. – Todavía no me dijiste que hay en el cuarto nivel.
- Seres poderosos que no sienten culpa por las cosas que han hecho. Mi mamá por ejemplo estuvo encadenada allí. Algunos demonios de alto rango que han osado desobedecerme. Ese tipo de cosas.
- ¿Hitler era un demonio?- preguntó sorprendida.
- Muy bien Detective.- tomó la mano que antes había posado sobre su mejilla y que ahora descansaba sobre la mesa y le dio un suave beso luego de entrelazar sus dedos. – El maldito consideraba que debíamos aumentar la población del infierno así que busco un lilim para poseer y empezó a sembrar el odio en la tierra.
- ¿Por que piensas que Lilith podría escapar de allí?
- Porque la inmortalidad es un largo tiempo para encontrar una salida… No lo se…
- Lucifer, entiendo que no te parezca correcto juzgar a Lilith por que piensas que su única opción era elegir entre libertad y sumisión pero, sea cual sea el motivo por el que llegó a eso, esta asesinando personas inocentes cuyo único error fue ser buenos.
- Lo se, pero de alguna forma se siente algo hipócrita… al fin y al cabo, no es tan diferente de lo que yo hice. Chloe yo también he cometido actos que van en contra de todo lo que es bueno por que estaba convencido, como ella, de que era lo único que iba a poder ser en la vida. Cruel. Malvado. El Diablo. ¿Con que derecho puedo juzgarla si a ella también la dejaron a la deriva y rodeada de seres crueles que la convencieron de que era una más de ellos?
La mano de Lucifer que sujetaba la suya estaba tensa por lo que copio el gesto que él había tenido, acerco sus manos unidas y les dio un beso.
- Lamento que te hayas sentido así Lucifer. Ojala Lilith pudiese empezar de cero como tu lo hiciste- dijo dándole otro pequeño beso. –Ojala pudiese elegir olvidar todo y ser libre. Disfrutar de las posibilidades y la belleza que tiene este mundo. Pero no es tu responsabilidad si ella no puede elegir algo diferente. Tu viniste a la tierra decidido a dejar de regirte por la etiqueta de maldad que tu padre había puesto sobre tu cabeza.- se paro para ir a sentarse a horcajadas sobre él dejando sus ojos al mismo nivel. –Tú solo te convertiste en lo opuesto a lo que tu padre tu padre dijo que eras. Por eso te amo. Por que a pesar de todo, eres el ser mas bueno y noble que conozco.
Le dio un suave beso y lo abrazo dejando que Lucifer apoyara la cabeza sobre su pecho.
Si algún día llegaba a encontrarse con Dios, se encargaría de dejarle en claro varias cosas acerca de la crianza de los hijos.
El problema no era solo el hecho de que lo hubiese expulsado del paraíso, sino que le había dejado creer que no se merecía estar allí. Nunca le dio la oportunidad de ser algo diferente; o era el ángel Samael que cumplía con todos sus encargos sin quejarse, o era el mal personificado.
Como Lucifer seguía tensionado decidió ayudarlo a relajarse. –Ven conmigo hoy a la estación Lucifer. Podremos pasar el día juntos e incluso, si te portas bien y espantas a todas esas policías que siempre te rodean…- bajo su voz hasta convertirla en un susurro en su oreja. –podría consentir un rápido viaje al cuarto de evidencias a la hora del almuerzo.
Sonrió cuando sintió como el cuerpo de Lucifer reaccionaba ante la propuesta.
- ¿Estas intentando persuadirme con tu muy tentador cuerpo Detective?- pregunto con picardía. Las manos de Lucifer comenzaron a subir por sus muslos y por debajo de la camisa. Sus ojos brillaron cuando llego hasta su cintura sin encontrar ninguna otra prenda que se interpusiese entre ellos. –Vaya, vaya… ¿Sin ropa interior Chloe?- dijo sorprendido por su osadía.
Le sonrío con un poco de vergüenza. -¿Cómo iba aprovecharme de ti si la ropa se interponía?- comenzó a frotarse contra él, dejándolo sentir cuan excitada estaba.
Lo sintió bajar su mano para comprobar que ya estaba lista para él y ella, sin muchas dilaciones, le corrió el boxer lo suficiente como para liberar su erección.
En un rápido movimiento, y sin apartar los ojos de los suyos, lo sintió entrar completo en ella. Habían hecho el amor muchas veces la noche anterior pero su cuerpo parecía no poder dejar de necesitarlo.
Las manos de Lucifer estaban en su cadera para acompañar los movimientos pero dejándola hacer en libertad. Ella apoyo las manos en sus hombros para tener un mayor soporte y comenzó a moverse. Al principio sus movimientos eran lentos, sin romper el contacto con su mirada, pero cuando los ojos de Lucifer comenzaron a tomar el color del fuego no pudo mantener mas el movimiento lento y empezó a moverse con envistes rápidos y profundos.
Lucifer bajo su cabeza y empezó a depositar besos en cada porción de escote que la camisa abierta dejaba. Cuando creía que no podría aguantar más, una de las manos de Lucifer que ese encontraba apoyada en su cadera se movió para ubicarse en el punto exacto donde ella más lo necesitaba y empezó a frotar su clítoris hasta que no pudo aguantar mas y una explosión de placer le recorrió todo el cuerpo.
Lucifer continuó moviéndose debajo de ella hasta que él también alcanzó el clímax.
Permanecieron así como estaban, enredados en un abrazo con Lucifer aun dentro de ella.
- Te amo. No lo olvides nunca Lucifer.- le dijo suavemente al oído cuando su respiración volvió un poco a la normalidad.
- Y yo te amo a ti Chloe. El solo hecho de que existas hace que valga la pena todo lo que mi padre quiera lanzarme.- dejo otro beso en la parte expuesta de su escote y volvió a apoyar su cabeza sobre su pecho.
Así se quedaron por unos minutos, disfrutando del hecho de estar juntos, cuando , de repente Lucifer se separo de ella con la vista desenfocada.
- ¿Qué ocurre?- le preguntó pero tardo un momento en volver a mirarla y, cuando lo hizo, toda la relajación que había obtenido parecía haber desaparecido.
- Maalick tiene una pista sobre Abyzou.- comunicó y, sin decir otra palabra, la levantó como si no pesara nada y la llevó hasta dejarla sentada sobre el sillón. Luego salió disparado hacia la habitación.
No había llegado a entender siquiera que era lo que había pasado que Lucifer ya estaba de vuelta. Se había colocado los pantalones del día anterior pero no llevaba ni zapatos ni camisa.
- Espera Lucifer, ¿Dónde vas? Dame un minuto que me vista e iré contigo.
Comenzó a pararse del sillón pero él se lo impidió. –Quédate, por favor. No estoy seguro donde es pero Maalick me mostró que queda muy lejos. Debo volar para llegar.
- Lucifer ya has volado conmigo antes. Solo será un minuto.
- Chloe, por favor te lo pido. No podré concentrarme si se que te estoy poniendo en peligro. Por favor, quédate aquí. En cuanto sepa algo más te llamaré.
Parecía preocupado. No sabía que era lo que le había dicho Maalick pero claramente no le gustaba la situación.
Sabia que si presionaba un poco mas la llevaría con él, pero no quería ser una carga o, peor aun, volverlo vulnerable si tenía que pelear, por lo que solo asintió. –Esta bien, solo… avísame cuando tengas la dirección…- comenzó a desabrocharse la camisa para dársela.
La mano izquierda de Lucifer detuvo el proceso de desabotonarla mientras la derecha se posicionaba debajo de su mentón obligándola a mirarlo a los ojos. – Quédatela Detective.- dijo dándole un suave beso. –Así sabrás que volveré a buscarla. Además, no creo poder volver a usarla sin tener una erección permanente por culpa de las imágenes que acabas de grabar en mi cabeza.-
Le sonrió y le dio otro beso antes de dirigirse a la puerta trasera y verlo desplegar sus alas para irse.
Se quedo allí sentada sin saber muy bien que hacer. Tendría que ponerse en movimiento para llegar a horario al precinto pero no podía dejar de pensar en todo lo que habían hablado ese día.
De alguna forma el hombre que se había ido tampoco era exactamente el mismo que había conocido durante 4 años trabajando juntos. El Lucifer que había salido volando era mucho más reflexivo. En algún momento que ella no supo ver, había aceptado sus sentimientos por ella y todo lo que implicaba y había decidido hacerse responsable de ello.
Siempre había sido justo, aun que infantil y precipitado en la manera en que impartía la justicia. Pero ahora… ahora veía que la justicia tenia muchas variables. No quería solo castigar por el solo hecho de poder hacerlo.
En un acto precipitado junto sus manos y dirigió sus pensamientos a la figura abusiva del padre de Lucifer.
Dios el día que te tenga en frente espero que me expliques como pudiste hacerle eso a tu hijo. Al hombre que amo. Por que si él es el malvado, no se que adjetivo quedaría a ti.
Soltó sus manos y se acomodó un poco el cabello. No sabía para que se gastaba en hablar con él. No le respondía a aquellos a quienes le había dado la vida, menos le respondería a una insignificante humana.
- Ahora que terminaste de hablar con alguno de los tantos ángeles que te rodean y que por fin estamos a solas, hay un par de cosas que vas a tener que explicar humana.
BUeno Bueno... hasta aquí llega el PDV de Chloe. Los capítulos siguientes (no se si sera uno super largo o dos medianos) van a ser desde el PDV de Lucifer. Y con eso se terminaría esta historia. Espero que me cuenten lo que les pareció el capítulo! Los mensajes siempre son un aliciente para que me ponga a trabajar. =) Nos leemos luego!
