Capitulo 14: "Empezando de nuevo"

Luffy

Torao se comienza a remover otra vez, me enderezo un poco, pero de nuevo vuelve a dormirse, está totalmente noqueado. Me vuelvo a dejar caer sobre la orilla de la cama, haciendo un puchero. Torao ya llevaba durmiendo un día entero, de todas maneras, le habían puesto una sustancia misteriosa que lo había obligado a quedar inconsciente del mundo.

Cuando llegaron a la clínica, les explicaron que el cuerpo de Torao había estado sometido a un estrés intenso, y que gracias a eso había logrado permanecer consciente por tanto tiempo, pero una vez pasado el peligro, su cuerpo simplemente había colapsado. También la pérdida de sangre por sus muñecas lastimadas había sido grave, un poco más y podían haberse infectado, ya que las esposas estaban asquerosas, y con las heridas abiertas, Torao podía haber contraído una infección grave.

Luego de una breve, pero urgente cirugía, habían dejado a Torao descansando en una habitación. Los demás, luego de saber que estaba bien, se habían ido a solucionar otros problemas.

Jii-chan y papá se habían ido a la comisaría a ver cómo iba la investigación y la búsqueda del grupo de Mingo. Sabo y Ace habían ido a solucionar unos asuntos legales, cuando les pregunte, sólo me dijeron que no me preocupara y que descansara.

Zoro y el resto del equipo habían hecho exactamente eso, descansar. Habían tenido, eso sí, que ingresar a Sanji en la clínica. Descubrieron que la lesión que le había hecho Machvise, había resultado más grave de lo que habían pensado en un principio. Por lo menos, por lo que les habían dicho los doctores, en dos semanas, con los debidos cuidados y unos ejercicios diarios, volvería a quedar como nuevo.

A pesar de que me lo pidieron, me negué a irme a descansar. Así que pedí que me trajeran un cambio de ropa del departamento, me bañe aquí en la clínica, y con Cora-san nos hemos quedado aquí, velando por Torao. Cora-san está durmiendo en un sillón, y yo estoy en una silla, con mis brazos apoyados sobre la cama de Torao.

Dormí en la madrugada y ahora estoy aburrido, quiero que despierte, pero sé que el moreno necesita dormir. Así que me dedico a mirarlo descansar, me gustaba hacerlo, se veía tranquilo, sin arrugar el entrecejo, pero no me basta. Quería sentirlo más cerca, que él me abrazara, tener su calor y olor conmigo.

Decido acercarme un poco más, me subo sobre la cama, y me acurruco contra él, por lo menos soy pequeño, es fácil acomodarse, pese a que esta es una cama para una persona. Busco una posición cómoda y me recuesto a su lado. Sin darme cuenta, me quedo dormido.

Lo que me despierta, es nada más y nada menos, que el mismo Torao. Al mirar alrededor, veo que Cora-san se ha ido, no sé a dónde.

Con su mano me está acariciando la cara, aprovecha también de ordenar algunos mechones rebeldes de mi pelo, y apartarlo de mis ojos. Su tacto es apenas un roce, y lo hace con una pasibilidad increíble. No sé porque, pero que me esté tratando con tanta dulzura, luego de todo lo que tuvo que pasar, hace que se me encoja el corazón. Me comienzan a arder los ojos, me acurruco más fuerte contra su pecho.

-No te recordaba tan llorón Muwigara-ya- me susurra este en mi oído. Pese a sus palabras, con cuidado, ya que tiene cables conectados a una de sus muñecas vendadas, Torao me abraza y me acaricia la espalda.

-...Casi mueres...-le susurro. También aprovecho de abrazarlo, con cuidado, pero me hundo en su pecho y en su olor. Cierro los ojos respirando, el olor de Torao era intoxicante, podía darme una paz como la que sentía en estos momentos, o podía hacer que me pusiera duro como roca y necesitado de un buen revolcón.

-Pero no lo hice...gracias a ti...-este me alza el rostro y lentamente va acercando su rostro al mío. Lo miro, y voy cerrando mis ojos y dejo que me bese. Sus labios son duros, él es duro, pero conmigo se suaviza, sus labios comienzan a ir más lento, se deslizan con los míos de forma precisa, de forma lenta. Me apoya su mano en mi mejilla, me acurruco más contra él, incluso le paso una pierna por su cintura para acercarlo más a mí.

Este se queja, abro los ojos preocupado, tal vez le llegue a hacer daño, después de todo está convaleciente, pero no. Este se quejó por la incomodad de las sabanas, que no le permitían abrazarme como quería, eso es lo que me dice.

Riéndome, pateo las sabanas y le vuelvo a pasar mi pierna por la cintura. Este me encierra entre sus brazos y me vuelve a besar, esta vez, siento su lengua que me insta a abrir mi boca. Nuestras lenguas chocan mientras nuestros labios se encuentran otra vez. Nos besamos lentamente, como memorizando los labios del otro. Luego este me besa la mejilla, me besa el cuello, me vuelve a besar los labios, la cosa es que no es sólo un beso, es casi una lamida.

Comienzo a acalorarme, mi corazón comienza a tronar más fuerte. Los jeans comienzan a picarme, me están molestando y apretando en una forma incomoda, intento reacomodarme, pero sólo logro frotarme contra el cuerpo de Torao, lo cual, no ayuda.

...Torao...-le digo al oído, aprovecho de morderlo, este gime, mis mejillas arden, pero lo quería, lo había extrañado tanto, aunque sólo fueron un par de días. Lo extrañaba, mi cuerpo lo extrañaba, mi cuerpo ya tenía incorporado la forma y el olor de Torao, con sólo tenerlo ahora tan cerca, estaba haciendo que a mi cuerpo le bajaran las necesidades-Torao...-le vuelvo a susurrar-te quiero dentro...-lo beso, este gime y se mueve bruscamente, y me deja abajo suyo, nos seguimos besando, pero este se separa.

-No podemos Luffy, estamos en la clínica-me dice este, hago un puchero molesto.

- ¡Tacaño!, fueron tus besos los que me dejaron así-le inflo los cachetes, molesto. Este se ríe, pero mira hacía la puerta de la habitación, la piensa un poco y luego sonríe de lado.

-Anda a cerrar la puerta-me dice, se mueve para que pueda levantarme.

- ¿En serio? -me levanto rápidamente y voy a cerrar. Aprovechó también de cerrar la persiana de la ventana que da al pasillo. Regreso rápidamente con Torao, los jeans enserio estaban siendo muy incomodos.

-No puedo hacerlo contigo ahora-abro la boca para reclamarle por haberme mentido, pero este me besa y me calla-no puedo, porque todavía me siento un poco débil, no voy a cumplir con mi máxima capacidad si lo hago contigo ahora, tú sabes que tengo mi orgullo, pero...-me besa. Intento separarme, para de nuevo reclamarle, pero este con sus manos de cirujano, con una velocidad y precisión, me baja el cierre de los jeans, me aparta el bóxer y me agarra mis tesoros-puedo ayudarte a aliviarte-me sonríe.

Los colores se me suben, siento mis mejillas arder, la mano de Torao estaba cálida, y era grande. Mi sangre vuelve a fluir fuertemente hacía mi miembro, el cual da un espasmo y se levanta más fuertemente. Torao vuelve a sonreír, sabedor que es su mano y rudeza lo que me ha puesto a mil.

Me recuesto debajo de Torao, abro un poco más mis piernas y le sonrió de devuelta. Este se recuesta conmigo, me besa y mientras lo hace, comienza a apretar mi pene. Suelto un resuello contra su boca, instintivamente levanto mis caderas contra su mano.

Este saca su mano de mis pantalones, estoy a punto de reclamarle, pero este escupe un poco en su mano y vuelve a masturbarme. Se me olvida nuevamente quien soy yo, y me concentro en su tacto. El calor de la mano de Torao, junto con la humedad de su saliva me comienzan a enloquecer. Me vuelve a palpitar el miembro, me restriego fuertemente contra la mano del moreno.

-Hey, más lento-me dice este, deteniéndose un poco.

-...Torao...sólo apriétalo-le digo, este suelta un resuello divertido, pero sigue. Me pasa la mano a lo largo de mi pene, apretándolo, de arriba abajo. Las mejillas me arden, comienzo a respirar más fuerte. Torao toma mis kintamas, las acaricia, y luego las aprieta. Suelto otro gemido, siento otro espasmo.

-Ves...ya te salió el pre semen-me susurra este. Lo miro en una nube acalorado, mi respiración comienza a acelerarse. Torao agarra mi miembro y con mi propio líquido, me lo embarra por la punta y comienza con su pulgar, a apretar.

-Ah-ahí...-trago saliva-aprieta justo ahí...-me vuelvo a frotar contra su mano.

-... ¿Aquí? ...-este aprieta un punto preciso en mi pene, que me hace arquear mi espalda y clavar mis uñas en su espalda, mientras suelto un largo suspiro aliviado. El orgasmo me había estado llegado lentamente, pero de repente, ante el tacto de Torao, fue como acelerar de 50 a 100 km al instante.

Sigo resollando, mientras sentía como mi pene iba soltando semen en la mano del moreno. A medida que el orgasmo se iba desvaneciendo, iba botando un poco más de semen, mientras mi cuerpo se relajaba.

-... O te calientas luego de un partido, o en serio me extrañaste-me susurra este, alargando su mano en busca del paquete de pañuelos, para limpiarse.

-...Shishishi...creo que fue un poco de los dos...-vuelvo a tomar un respiro-...gomen, quedaste todo sucio por mi culpa-le sonrió un poco, pero la verdad es que no me preocupaba mucho, no era la primera vez, aunque si la mejor, diría yo, que quedábamos manchados de la esencia del otro.

-No importa, supongo que quería hacerlo-dice este, mientras se limpia.

- ¿Por qué? ...-cierro los ojos feliz, todo mi cuerpo relajado y en paz, luego del orgasmo.

-...Supongo que quería sentir que eras mío...solamente mío-abro los ojos, nos miramos y nos besamos.

-Soy tuyo-beso-y tú eres mío, sólo mío-le respondo, este me sonríe.

Luego de quitar el cerrojo a la puerta. Nos quedamos una media hora de esta manera. Abrazados y besándonos mientras hablábamos de tonterías.

Podríamos haber estado toda la tarde así, pero escuchamos como tocan a la puerta. De esta se asoma Cora-san.

- ¿Se puede? -pregunta.

-Claro, pasa-le responde Torao. Estamos abrazados, pero con toda la ropa en su lugar, aunque no es que me importe mucho, es decir, Cora-san me había visto en bóxer los primeros días, ¿qué más me quedaba por esconder?

-Cuando desperté, los encontré dormidos juntos, se veían muy tiernos, no los quise despertar, así que me fui- nos dice este, sonriendo. Torao se sonroja, yo sólo me río. Me separo un poco del moreno, y me siento en la orilla de la cama.

-Bueno, ¿cómo van las cosas?, ¿qué ha ocurrido mientras estaba dormido? -pregunta el moreno.

-Pues…-el rubio suspira, se recuesta en su silla-te realizaron exámenes, para saber tu estado físico, y…-este duda, lo miro confuso, pero Torao parece entender enseguida.

-… ¿Exámenes para saber si fui violado? – dice este con voz plana, pero puedo ver como aprieta los puños. Me vuelve a dar rabia, quería patear el trasero de Mingo.

-…Así es, en estas situaciones, lamentablemente se piden comprobantes, de lo que se dice sea verdad…-Cora-san se pasa la mano por el pelo rubio-los exámenes dictan que efectivamente por años, pues…si has sido vi-violado-tartamudea el mayor, este toma una bocanada de aire, intentando reponerse.

-Ossan…-digo mientras me levanto, parecía que iba a colapsar de nuevo.

-No, estoy bien, descuida Luffy-kun-me sonríe este, le devuelvo la sonrisa, luego me giro hacía mi moreno. Esta mirando hacía la nada, se está mordiendo el labio. Por instinto, le tomó la mano y se la aprieto, este parece reaccionar y vuelve a enfocarse. Me mira, yo le sonrió, este suspira, pero me muestra una sonrisa, me devuelve el apretón.

-Está bien, estoy bien… sigue Cora-san-le pide Torao al mayor.

-Pues, esos exámenes, más las diferentes heridas y cicatrices en tu cuerpo, a través de los años, se armaron en un expediente clínico, y este se lo facilite a Sabo-kun, quien ahora está en el tribunal de justicia, representando tu caso-explica el rubio.

- ¡¿QUÉ?!-exclamamos al mismo tiempo Torao y yo, confundidos y sorprendidos.

- ¡Ahí que eso era lo que habían ido a hacer!, ¡que son malos, no me quisieron decir nada! -exclamó haciendo un puchero.

- ¿Sabo-ya me está representando en el juzgado, ahora mismo? -Torao luce confuso y un poco exaltado-pe-pero…no sé se supone que, si me están defendiendo, ¿no debería estar yo presente? -exclama este.

-En la mayoría de los casos, pero Law, tú no eres un criminal, o por lo menos no tienes un historial, además, estabas hospitalizado. Todo lo que tuviste que hacer, fue por coacción de mi hermano. Ahora que te hemos recuperado, y sabemos lo que tuviste que pasar, podemos armar una defensa, y por lo que me dijo Sabo-kun, es mejor hacerlo rápido, a si parece que no tienes nada que ocultar. Ya que, lamentablemente, todavía no sabemos donde está mi hermano…hay avisos de búsqueda y captura es varias partes, pero aún así, hay que separarte de él, en todos los sentidos, lo más pronto posible- explica el rubio.

-…Entiendo…si Sabo-ya piensa que es lo mejor, sólo me queda confiar en él-dice Torao, suspirando.

-Descuida, confía en Sabo, él es el mejor abogado shishishi, él es muy inteligente-le cuento, intentando animarlo, este me sonríe y asiente.

-Confío en tus hermanos…en toda tu familia, luego de lo que hicieron por mí, ¿cómo no confiar en ellos? -me sonríe el moreno, le vuelvo a apretar la mano.

-Bueno, eso fue hace unas horas ya. Sabo-kun me comunicó que hace poco terminó la sesión, y que ahora están en camino con las noticias-los dos asentimos, confió en que mis hermanos traigan la solución, cualquiera que sea-bueno, lo otro que tienen que saber, es esto- Cora-san nos extiende algo, lo miramos confusos, pero yo me acerco a mirar. Me doy cuenta que es un periódico.

Apenas lo abro, puedo ver una foto de Torao y yo, conversando y tomados de la mano. No me acordaba cuando fue eso, en alguna cita, pero no recuerdo. Apenas veo el titular me quedó aún más sorprendido.

- ¿Qué pasa? -me apremia Torao. Me acercó a él, y le paso el diario.

-Shishishi, parece que cuando dije eso en el estadio, se pusieron a investigar, bueno, ¡ahora sí que es oficial! -me río más fuerte.

- ¡Esto no está pasando…! -Torao se queda mirando la portada con ojos como platos.

-Hay que decir que se ven bien- Cora-san se notaba que se estaba aguantando la sonrisa.

- ¡Esto…no…maldición! - se lamenta Torao, yo me río más fuerte.

- ¡Vamos Torao, no es tan grave!, ¡ahora tú también eres famoso shishishi! – me apoyo sobre él para volver a ver la portada.

- "El joven jugador estrella de Fútbol, Monkey D Luffy, se encuentra en una relación amorosa con el joven, pero reconocido doctor y cirujano, Trafalgar D Law"- lee el titular Torao, con cara todavía de asombro.

- "Tras el término del último partido, donde el equipo de los Muwigaras, liderados por Monkey, aplastaron al equipo rival de La Familia. La comunidad de fans y periodistas quedaron en shock, ante las declaraciones de Monkey, donde el jugador declaró abiertamente y feliz que, tras su victoria, iba a celebrar en compañía de su pareja actual. La sorpresa vino cuando se confirmó que su pareja, era el doctor y cirujano, Trafalgar D Law. Por lo que hemos investigado como medio, Trafalgar es reconocido en el mundo médico, primero por su juventud, y ya ser un exitoso doctor. Y segundo, por aportar nuevas técnicas en el área de la cardiología, en la cual él se especializa. La comunidad deportiva y los fans de Monkey, quedaron sorprendidos, ya que con esto se confirman los rumores sobre su homosexualidad. A pesar de algunas decepcionadas fans femeninas, la pareja fue celebrada y altamente comentada en redes sociales"- lee esta vez Cora-san el resto del artículo, a un lado de Torao.

-No lo puedo creer…-Torao se queda mirando la portada.

- ¡Shishishi, ahora somos famosos como pareja! -me acerco y le beso la mejilla al moreno, ya sin aguantarme. Este parece reaccionar, suelta un largo suspiro, pero luego de un minuto, me devuelve el beso.

-Ya que, no hay nada que hacer-vuelve a suspirar Torao, apartando el artículo. Con Cora-san nos reímos un poco, por su cara de "matare al diario".

En ese momento tocan a la puerta, es el médico que esta revisando a Torao. Nos hacen salir un momento, mientras lo examinan y ven su condición física. Mientras esperamos, escucho que me llaman.

- ¡Luffy! -me pongo a buscar alrededor, y veo una cabellera rubia.

- ¡Sabo, por aquí! -le agito mi brazo, este llega con nosotros en compañía de Ace.

-Hey, ¿cómo les fue? - pregunto.

-Bien, muy bien la verdad, tenemos importantes noticias-comenta Ace.

- ¡¿En serio?!- grita Cora-san aliviado.

-Oigan, ¿y por qué no me dijeron que habían ido a representar legalmente a Torao? -les hago un puchero molesto.

-Sabo es el abogado, y yo serví como testigo, sobre como rescatamos a Law. Era mejor que te quedaras aquí con él, ahora todos saben que tienen una relación, no hubieras sido muy objetivo ante la vista de la jueza- me dice Ace, le vuelvo a hacer una mueca, este se ríe y me desordena el pelo, le codeo siguiéndole el juego.

-Bueno bueno, ahora lo importante es hablar con Law, ¿por qué están afuera? – nos pregunta Sabo.

-Lo están revisando- contesta Cora-san. A penas dice eso, la puerta de la habitación se abre, y sale el doctor- ¡ah, Uryu-san!, ¿cómo está mi hijo? -le pregunta al doctor, parece que igual se conocían.

-Bien, las muñecas de Law-san están evolucionando bien, tiene unos cuantos moretones, pero lo más serio fueron las muñecas, y el estrés, pero ya está mucho mejor. Eso sí, conversé con él, según los exámenes, en su sangre detectamos una dosis de tranquilizantes varios-cuenta el doctor.

- ¿Tranquilizantes? -pregunto confuso.

El doctor cruza una mirada con Cora-san-descuida, puedes hablar libremente, son de confianza-dice el rubio, el doctor asiente.

-Pues eso, remedios que te tranquilizan. Law-san, como doctor, sabía bien cómo administrárselas sin ocasionar un cuadro médico peligroso, pero los remedios se requieren de una receta, que él no tiene, además, tanta pastilla igual le estaba provocando un cuadro de dependencia, leve, pero presente. En el último día y medio, lo hemos dejado reposar, acabó de hablar con él, y está de acuerdo en comenzar a reducir paulatinamente, la ingesta de estos medicamentos-aquí el doctor se frena un poco, se muerde el labio.

Lo miramos confusos-conozco a Law-san, trabajamos juntos, pero nunca me hubiera imaginado todo con lo que tenía que lidiar, y lo que había vivido. Las pastillas tranquilizantes son lo de menos, podría haber sido mucho peor, mucho peor…. -todos tragamos saliva. Eso era verdad, Torao había resistido a todo eso en buen estado. El moreno no se cortaba las venas, ni consumía grandes cantidades de alcohol, ni se drogaba, él era fuerte. Sonrío aún más enamorado del moreno, si eso era posible.

Luego que el doctor nos deja pasar, entramos otra vez al cuarto. Torao nos ve pasar, me acerco a su cama, y me siento a su lado otra vez.

- ¡Hey, por fin despiertas Trafalgar!, ¿cómo te encuentras? - le pregunta Ace, acercándose a saludarlo.

-Mejor, mucho mejor-le sonríe Torao.

-Eso es bueno, te venimos a traer importantes y buenas noticias-le dice Sabo, también acercándose a saludarlo.

- ¿Ah sí?, pues dispara-Torao se acomoda un poco, todos miramos a Sabo.

-Bueno, no sé si ya te contaron, pero luego de hacerte unos exámenes, comencé a hacer un expediente para presentarlo ante el juez. Sabemos que todos los crímenes que hiciste, lo hiciste por coacción y miedo de Doflamingo. Bueno, reuní pruebas para ameritar eso, y con ayuda de unos conocidos, logré conseguir archivos de tu celular…lamento haber curioseado en tu teléfono, lo hice con permiso de Cora-san-le dice Sabo rascándose la mejilla.

-Eh…no importa, era algo importante-Torao lo deja pasar.

-Bien, la cosa es que conseguimos varios mensajes donde Doflamingo queda en evidencia, y más los exámenes médicos, que ameritan que fuiste…umm…-Sabo tose un poco, incomodo.

Torao vuelve a suspirar-violado, descuida, sigue-.

-Bueno, con esas pruebas y con testigos, logramos llegar a un acuerdo. Primero, tienes que saber que, si tuvieras un historial de crímenes como el que tienes, y fueras un cualquiera, es decir, no tuvieras tan buenas notas, tanto en el colegio como en la universidad, premios, y reconocimiento en el mundo médico. Y buen comportamiento civil y buena referencia con nosotros, todos tus conocidos, que apuestan por ti, la sentencia serían unos 6 años en la cárcel si o si-dice Sabo, escucho más atentamente a mi hermano. No estoy preocupado, confió en Sabo.

-Además, por lo menos en tu historial, no hay crímenes por algún asesinato, así que eso es bueno. La cosa es que, como pudimos demostrar que estos crímenes los hiciste bajo coacción, la sentencia bajo a dos años y medio de cárcel-dice Sabo.

-… ¿Entonces, tengo que pasar ese tiempo en prisión? -dice Torao lentamente, pero tranquilo. Lo miro alarmado, me giro a ver a Sabo. Cora-san hace otro tanto.

-Eso si fueras un cualquiera. Como dije, eres un gran profesional, tus habilidades son valiosas y costosas-todos lo miramos confusos, menos Ace. Sabo suspira, pero sonríe-este es el trato, los dos años y medio, en vez de pasarlos en la cárcel, lo pasaras haciendo trabajo comunitario-.

-… ¿Qué? -exclamamos Cora-san, Torao y yo al mismo tiempo.

-Trabajaras en un hospital público. La gente que no tiene mucho dinero, no puede atenderse con doctores tan cualificados como tú, por eso, vas a hacerles un gran favor trabajando y atendiendo a esa gente más pobre. Por esos dos años y medio, no se te va a pagar, y tienes que trabajar una cuota de 78 horas semanales, tú veras como distribuir tú tiempo trabajando aquí, en la clínica Grand Line, y el hospital público. Y una vez que completes los dos años y medio, puedes dejarlo, aunque si quieres puedes seguir trabajando, como quieras-Sabo sonríe. Todos nos lo quedamos mirando, pero luego comenzamos a sonreír también y a gritar felices.

- ¡Eres genial Sabo!, ¡eres el mejor abogado que existe! -le grito mientras abrazo a mi hermano feliz, este me sonríe.

-Tuviste que verlo en el estrado, Sabo realmente se lució-me dice Ace codeando a Sabo, yo sonrió, el rubio se sonroja un poco, pero sonríe feliz.

- ¡Realmente, muchas gracias, Sabo-kun! -le estrecha la mano Cora-san a mi hermano, derramando lágrimas de felicidad.

- ¿Es…es en serio?, ¿puedo librarme de todo, y sólo tengo que atender gente de forma gratuita? -pregunta Torao, apenas con un hilo de voz.

-Así es- le dice Sabo.

- ¡Oh!, el Jiji y Dragon vienen para acá, al parecer han capturado a algunos ejecutivos de Doflamingo, a él todavía no, pero ya lo van a atrapar, es cuestión de tiempo, está acorralado-nos cuenta Ace, leyendo el mensaje de su teléfono.

- ¿En serio?, eso es bueno, creo que le voy a preguntar un poco más del tema a Koala-comenta Sabo despreocupadamente. Con Ace nos miramos alertas, y luego miramos a Sabo fijamente- ¿qué? -pregunta este de vuelta.

- ¿Quién es Koala? -ataca Ace, Sabo abre los ojos como platos.

- ¿Ella era la chica que habías conocido? -pregunto yo esta vez.

- ¿Ya es tu novia? – le insinúa Ace sonriendo.

- ¿Qué?, ¿ya te acostaste con ella?, ¿cuándo pasó? – pregunto curioso.

-Ustedes…-Sabo se sonroja y levanta el puño- ¡ustedes son unos cabrones entrometidos! - nos comienza a perseguir, nosotros escapamos.

-Pero queremos saber Sabo, ¡tacaño! – me cruzo de brazos.

-Es verdad, como tus hermanos, estamos preocupados, ahora eres el único soltero -razona Ace.

-Eso…-Sabo nos da unos fuertes puñetazos a los dos, que quedamos en el suelo- ¡no es de su incumbencia! - el mayor suspira- ella es una amiga, trabaja como policía de investigaciones, ella me ayudo a hackear y revisar el teléfono de Law, y esta al tanto del caso de Doflamingo-explica este rápidamente, mientras se sienta.

-Ustedes en verdad son unos hermanos con mucha energía-dice Cora-san con una gotita en la cabeza, mirando como quedamos en el piso.

Estoy a punto de reclamarle a Sabo, puedo sentir como Ace se mueve también, listo para contratacar, pero algo nos detiene- gracias…-todos nos giramos a ver a Torao en la cama. Esta sentado mirando los papeles que le dio Sabo, y con la mano se aprieta los ojos que derraman lágrimas. Me levanto en seguida y me acerco a él- gracias, por to-todo…-las lágrimas de Torao siguen cayendo, se lleva las manos a la cara, con Cora-san le apoyamos una mano en la espalda-gracias…-suspiramos, pero sonreímos. Ahora estaba viendo la luz al final del túnel. Todos iba a estar bien.

Cuando llegan papá y Jii-chan, nos cuentan que ahora toda la policía estaba buscando a Mingo. Y que los ejecutivos habían caído, sólo faltaban los altos ejecutivos y Mingo, y eso era cuestión de tiempo. Lo iban a atrapar, Torao estaba a salvo, y libre de crímenes. Y por lo que dijo más tarde, estaba más que feliz por tener que trabajar en un hospital público.

Ahora, sujetando la mano de Torao a mi lado, y este sonriéndome, y con todos alrededor, no podía sentirme más feliz.