Normal Pov
Kokoro había pronunciado que el día sería libre de actividades por lo que Aya tenía pensado usarlo para pasarlo con Hina pero…
—Muy bien, lo primero que debes hacer es preparar la masa y entonces…
—¡Oh! Ya veo, gracias Lisa-chi.
—Imai-san necesito ayuda.
—Ya voy para allá, Sayo.
Si, para la mala suerte de Aya su amiga/interés amoroso, había decidido aprender a cocinar galletas en compañía de su hermana y su amiga Lisa.
«Que desgracia»
Aya había aceptado que tal vez la despistada de su amiga no la vería de la misma manera que ella la veía, después de todo Hina es tan distraída como un protagonista de un shonen en una comedia romántica.
—Maruyama-san— una voz la había llamado, era Sayo.
—¿Si?
—Tus galletas están quemándose.
Acto seguido Aya intento apagar el fuego pero en el proceso se quemó la mano.
—Eres muy descuidada Aya-chan— expreso Hina mientras aplicaba una pomada y algunos vendajes a la herida.
«¡Mira quien habla!»
Aya miro a todos lados en busca de Lisa y Sayo.
—Si buscas a Lisa-chi y a Onee-chan, siguen cocinando galletas.
—¿Eh? ¿Tu no continuarás?— pregunto ella.
—Nah, la verdad es que aprendí la receta muy rápido.
«Te envidio»
—En fin, Aya-chan ¿te parece si vemos una película?— pregunto Hina mientras buscaba algo en su mochila.
—Claro, no tengo problema.
—Muy bien, lo bueno es que traje esto— Hina mostró la película y eso solo hizo que el corazón de Aya se moviera un poco.
—Eso es…
—Si, el primer concierto que hicimos.
—Pero ese concierto…
—Si, lo se. Fue doloroso pero también me hizo darme cuenta de algo.
—¿De que?— pregunto Aya.
—De que te envidio— respondió Hina.
—¿Eh? ¿Por qué?— Aya aún seguía confundida.
—Porque a pesar de todo te mantuviste tranquila y tratando de sonreír, porque de esa manera hiciste que incluso alguien como yo que lo daba por perdido se sintiera segura.
—¿¡Eh!?
—Aya-chan— Hina se acercó a Aya.
—¿S-si?
—Respóndeme con sinceridad, ¿Qué piensas de mí?— pregunto Hina con ¿un sonrojo en su rostro?
—Y-yo creo que eres rara, eres insensible y a veces no sabes leer el ambiente— contesto Aya.
—Ya veo…
—Pero… también eres alguien graciosa, gentil y que se preocupa por los demás, la prueba de eso es que intentaste y lograste ayudar a Sayo-chan o que me ayudaste en varias ocasiones.
Hina sonrió ante lo dicho por su amiga y no pudo hacer otra cosa más que abrazarla.
—Por eso pienso, que… me gustas— finalmente Aya se pudo sacar esas palabras de la boca.
—Ya veo, en ese caso no te molestará esto ¿verdad?— dicho eso Hina acorto la distancia entre ambas y depósito en un beso la comisura de sus labios.
Mientras esto sucedió Lisa y Sayo solo miraron la escena con una sonrisa. Si, el plan no era de ninguna de ambas, el plan fue de quién nadie lo esperaría, de Hina.
Al ver el final de la escena Sayo y Lisa decidieron continuar con las galletas, aunque de alguna manera la actitud de Hina afecto a Sayo.
—S-A-Y-O— Lisa llamo a su amiga.
—Imai-san ¿Qué sucede?
—Nada es solo que te ví distraída.
—Ah, es solo que nunca espere que Hina nos pudiera ayuda para confesarse a Maruyama-san.
—Cierto, fue algo sorpresivo yo siempre pensé que al final la que lo haría sería Aya.
—Ni que lo digas.
—Hablare con Kanon y Misaki para ver si quieren galletas— dicho eso Lisa salió casi corriendo.
Para su mala suerte había un poco de masa en el suelo por lo que al correr ella piso la masa y, posteriormente, estaba casi cerca del suelo.
Para su suerte ella nunca cayó, pues debajo de ella se encontraba Sayo quien había hecho de cama para ablandar la caída de Lisa. Aunque el costo de dicha acción fue que ambas quedaron en una posición muy comprometedora.
Con sus labios a escasos centímetros de tocarse, Lisa no dijo nada y Sayo solo miro a la chica frente a ella.
—¿Estas bien, Imai-san?— pregunto Sayo.
—S-si, gracias Sayo.
—No, no te preocupes es lo que cualquiera haría.
—Ya veo, entonces en ese caso— sin pensárselo dos veces Lisa le dio un tierno beso a Sayo en los labios.
Sayo no supo que hacer, aunque para este punto ella ya no pensaba en nada solo se dejó llevar en aquel dulce beso. Su corazón actuó por ella, la razón ya la regañaría después…
En otro lugar…
Yukina y Ran aún seguían en la escritura de la canción de amor que tantos problemas le estaba dando a la última.
Aunque para la mala suerte de ambas ninguna tenía una idea clara de que plasmar en dicha canción. Había usado todo, el amor a su banda, a la música, a sus amigas, a su familia, incluso el amor externo (de otras parejas); pero al final nada resultó. La canción requería amor real.
—Me rindo— hablo Yukina.
—¡Eso fue rápido!— exclamó Ran.
—Es que ya no tengo idea del amor, es un sentimiento que no ha surgido en mí.
—Ni en mi.
En la única cosa en la que ambas coincidían era esa, el amor era algo complicado para ellas, era algo que debían experimentar al máximo para poder plasmarlo.
Dicho eso, Yukina y Ran decidieron darse un tiempo para salir y relajarse, para eso ambas fueron con las personas en las que más confiaban.
Yukina fue con Lisa, a quien encontró en pleno beso con Sayo.
—Vaya, tardaron más de lo que pensé— dijo Yukina con un tono de burla.
—¡Yukina/Minato-san!— exclamaron ambas chicas.
—Sayo disculpa la osadía pero necesito que me prestes a Lisa por un rato, ya después puedes seguir besándola.
Aquellas palabras dejaron a Sayo con el color de piel similar al de un cangrejo cocinándose.
—¿Qué sucede?— pregunto Lisa quien aún trataba de arreglar su ropa por lo sucedido.
—Antes que nada felicitaciones, ¿Cuándo será la boda?— pregunto Yukina.
—Deja de bromear, aun somos estudiantes de preparatoria— contesto Lisa con una risita nerviosa.
—Si que tardo en decirte, bueno no lo haré largo necesito que me digas ¿Cómo surge el amor, como se siente?— pregunto Yukina.
—Esa es una pregunta difícil, después de todo comienza con algo muy simple.
—¿Simple?
—El sentimiento de querer estar con alguien, querer estar con ella en todo momento, apoyarla y sobre todo; que está este siempre en tu pensamiento.
Las palabras de Lisa hicieron que Yukina reflexionará, si lo que su amiga había dicho entonces…
—Así que me gusta Mitake-san, ¿eh?
Lisa solo pudo asentir con la cabeza a la pregunta planteada por Yukina.
—Exactamente, tu te has enamorado.
Yukina había comenzado a tener esos extraños "síntomas" en cuanto se sincero con Ran, en ese momento en el que ella se abrió ante la menor, en el momento en el que ambas de abrazaron y fueron sinceras la una con la otra. Si, en ese momento ella había caído en el amor.
«Vaya día» pensó Yukina.
—¿Y bien? ¿Qué harás?— pregunto Lisa.
—¿Acaso no es obvio?— Lisa conocía esa sonrisa y ese tono de voz, era el tono que usaba Yukina cuando se proponía algo.
—Ya veo— sin nada más que decir Lisa regreso.
—Gracias, Lisa— dicho eso Yukina también se fue de regreso.
Mientras tanto Ran…
Ran partió en busca de la persona que experimento el amor desde la infancia, uno que era honesto y fuerte.
—¡Tsugumi, Moca!— exclamó Ran mientras entraba al cuarto donde ambas dormían.
Su sorpresa fue ver a sus amigas, desnudas, la una encima de la otra… y jadeando.
—¡Oh, Ran! ¿quieres unirte?— pregunto Moca con naturalidad.
—¡Moca-chan!— exclamó Tsugumi.
—Lo esperaba de Moca, pero ¿tu también Tsugumi?— dijo con algo de decepción Ran.
—Aunque no lo creas ella es bastante su- antes de que Moca dijera algo más fue interrumpida por una almohadazo en su cara.
—¿Podrías salir un momento, Ran-chan?— pregunto Tsugumi.
—C-claro— contesto Ran con algo de temor.
«Es la primera vez que veo así a Tsugumi» pensó Ran.
Parece que el día aún sería largo para Ran…
Continuará…
