Y no podemos pasar por alto el descargo de responsabilidad requerido. Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la trama de la historia a la grandiosa autora pattyrose, yo solo traduzco.

Y como siempre, gracias a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme con mis horrores :P


After Christmas – Capítulo 13

Hubo un corte de energía justo antes que dejáramos la casa. Ocurrió casi tan pronto como conecté mi secadora en el baño.

"Oh, mierda. ¡Edward, creo que quemé uno de tus fusibles!"

Se materializó detrás de mí, curveando sus manos alrededor de mis hombros y mirándome por el espejo, sonriéndome de forma torcida.

"Relájate, no fuiste tú. ¿Recuerdas que te había dicho que tenemos cortes de energía casi diario?

"Tienes razón," asentí, "me lo dijiste. Creí que había sido mi gran devorador de energía americano, a pesar del convertidor de voltaje que utilicé."

"No. Puedes estar tranquila; no quemaste mi fusible. Aunque no puedo garantizar que no termines por quemarlo mientras estés aquí."

Me di la vuelta y utilicé su cabello como algo con lo que sujetarme para estirarme. "Algunas veces no te das cuenta de las cosas tan descaradas que insinúas," me reí entre dientes contra sus labios, recordando su comparación accidental a una regla de treinta centímetros cuando nos conocimos.

Edward frunció el ceño. "¿Ah, sí? Porque estoy muy seguro que sé exactamente qué acabo de insinuar." Estalló en carcajadas cuando le di un manotazo en su brazo en fingida indignación. "Solo bromeaba… por ahora. Pero es por eso que no encontrarás muchos productos perecederos en el refrigerador, y por qué tendemos a hacer compras diarias por aquí. Algunas veces, los cortes de energía solo duran unos minutos; otras duran unas cuantas horas."

"¿Es así en todas partes de Katmandú?"

"Básicamente," Edward asintió. "Es un poco mejor aquí en Thamel por la comunidad turista y los extranjeros. Tratan de mantenernos conectados con algo de regularidad. La oficina de HPH también está en un distrito muy bien conectado."

Suspirando, me volví de nuevo hacia el espejo y admiré mi cabello al natural. "Supongo que hoy voy a lucir mis ondas, pero no tengo una verdadera razón para quejarme, así que no lo haré," sonreí.

Se acercó nuevamente y dejó unos cuantos suaves besos en mi hombro. "Me encantan tus ondas naturales. Por otro lado, también me encanta cuando te lo secas, y me encanta largo, y me encanta corto, y solo… mmm, ya me entiendes," murmuró, sus labios rozando mi cuello hacia arriba y hacia abajo. Sus manos bajaron por mis brazos y me rodearon para agarrar mis pechos.

"Edward…"

Mi espalda se arqueó mientras nos veía a través del espejo: la cabeza de Edward moviéndose por mi cuello, el reflejo de mi mano perdiéndose en su suave cabello… sus largas manos apretando y acariciándome.

"Dios, chica Jersey, no puedo tener suficiente de ti," me dijo al oído entre su aliento.

Mi pecho subía y bajaba, y mis piernas comenzaron a debilitarse. Cuando se agachó y se pegó a mí, meciendo nuestros cuerpos juntos, mi boca se abrió con una serie de respiraciones irregulares. Por un momento, vi nuestros reflejos en el espejo.

"Edward… si no nos marchamos ahora, casi puedo garantizar que nunca lograremos salir de esta casa," dije con un susurro tembloroso.

"¿Dónde está el problema con eso?" Murmuró, mordisqueando el lóbulo de mi oreja. Pero entonces, con un último beso en mi garganta, Edward se enderezó y me sonrió a través del espejo. "Tienes razón, tienes razón." Con un suspiro, se apartó y comenzó a darse la vuelta.

Agarré su mano y dirigí su atención de vuelta a mí. "Y solo para que estés listo para esta noche, planeo quemar tu fusible."

"Oh, tú lo pediste," dijo antes de apresurarse hacia mí. En una serie de fluidos movimientos, me dio la vuelta, encontró mi cierre, y bajó simultáneamente mis jeans y mis bragas.

"Dios… sujétate del lavabo, nena."

Me aferré a la orilla del lavabo, mientras pude escuchar que caían sus jeans detrás de mí. Por dos largos segundos, mi corazón se aceleró en anticipación hasta que agarró mis caderas, empujó su rodilla entre mis piernas, se agachó y me penetró con un fuerte gemido.

Mis ojos se cerraron, y luego… con mis propios gemidos y lloriqueos… empujé hacia atrás mientras Edward empujaba hacia adelante.

"Mira hacia arriba, Bella, mira hacia arriba."

Cuando levanté la cabeza, vi a Edward y a mí a través del espejo del baño, nuestros rostros sonrojados, nuestros cuerpos ondulándose rítmicamente.

Sonrió. "¿Ves eso? Somos nosotros haciendo el amor, y cuando estés de vuelta en casa extrañándome, quiero que cierres tus ojos y recuerdes cómo nos vemos cuando estamos juntos así."

"Lo haré," logré decir entre mi aliento. "Lo haré, Edward."

Pasaron otros cuarenta y cinco minutos antes que finalmente saliéramos de la casa.

OOOOOOOOOO

Salimos de su casa rentada de la mano, sumamente felices y satisfechos.

"¿Ves? Finalmente logramos salir." Edward me dio una sonrisa pícara.

Sacudí mi cabeza. "Vas a llegar muy tarde. Tal vez deberías considerar moderarte. No es posible que puedas mantener este ritmo por nueve días más."

"Crees que no, ¿eh? Pruébame," sonrió con suficiencia.

"Oh, planeo hacerlo," le dije, riendo.

En cuestión de segundos, nuestras bromas pasaron a un segundo plano. Fue el ruido lo que primero llamó mi atención. Aquí afuera, todo ápice de silencio debido a cortes de energía era inexistente. Aunque la cuadra en la que residía Edward era relativamente tranquila, justo a la siguiente cuadra, el caos mal que bien parecía imperar. Coches, bicicletas, rickshaws (1) y taxis, todos recorrían la estrecha calle, esquivando peatones con poco cuidado por el espacio o la seguridad.

"Santo cielo," dije entre mi aliento. Mientras tanto, Edward me llevaba de la mano porque estaba teniendo problemas para apartar la mirada del frenesí una cuadra más allá. "¿Qué está pasando?"

"Eso, amor mío, es una mañana típica en Thamel."

Nos detuvimos frente a un escaparate entablado un par de propiedades más allá, con un montón de ladrillos rojos esparcidos desordenadamente al frente. La noche anterior, entre mi agotamiento y mi ansiedad en cuanto a cómo me recibiría Edward, solo noté vagamente las señales de tráfico caídas aquí y allá, vallas publicitarias derribadas al borde del camino, las esquinas desmoronadas llenas de escombros en algunas curvas. Edward me había contado de los recordatorios diarios que quedaban del terremoto que devastó Nepal dos años antes, solo unos meses antes que Edward viniera a ayudar a reconstruir.

Frente a los ladrillos rojos estaban estacionados un rickshaw y dos motocicletas. Edward se detuvo frente a la motocicleta negra y abrió su mochila, metiendo su mano y sacando un casco negro.

"¡Tu moto!" Exclamé. La moto que figuraba en bastantes publicaciones y fotos de Edward.

"Sip," confirmó. "Te he contado lo loco que normalmente es el tráfico por aquí. Es la forma más fácil de desplazarse. Ya lo verás."

"Sí, noté el desquiciado tráfico y la loca conducción cuando llegué anoche. ¿Pero qué hay de ti?" Pregunté cuando puso el casco sobre mi cabeza en vez de en la suya.

Se encogió de hombros. "Tengo uno extra en la oficina." Me ayudó a ponérmelo, luego se situó frente a mí, mientras yo rodeaba emocionada su cintura con mis brazos.

"¿No te detienen los policías si no llevas puesto un casco?"

Edward arrojó su cabeza hacia atrás y se rio con ganas, acelerando el motor y dándole vida a la motocicleta.

"Sujétate, mono araña."

Lo que siguió fue un agitado viaje con paradas ocasionales a través de las estrechas y vibrantes calles de Thamel. Las calles no tenían regla alguna de tránsito—sin semáforos, sin pasos peatonales, ningún derecho de paso.

"¡Emmett estaría en el cielo!" Grité.

"También Jasper," Edward se rio. "¡Thamel es una de las áreas en Katmandú en dónde los extranjeros eligen vivir por lo mucho que tiene que ofrecer!" Gritó por encima del caótico bullicio del tráfico, voces y la actividad por todas partes. "Hay todo tipo de servicios así como suministros, restaurantes, cafés internet, entretenimiento, etcétera. ¡Lo que se te ocurra, lo puedes encontrar aquí en Thamel!"

Examiné el área completamente maravillada, admirando las diferentes tiendas ofreciendo de todo desde recuerdos a comestibles a guías ofreciendo sus habilidades para ascender al Monte Everest, equipo de excursionismo y más. Hombres vestidos con camisas blancas largas y pantalones en puestos vendiendo café y té, mientras mujeres vestidas con largas blusas coloridas y faldas vendían alfarería, máscaras, guirnaldas de flores frescas y todo tipo de artesanías sentadas en alfombras tejidas. Pubs, casas de cambio y clubes cubrían las aceras. Montones de nacionales y turistas deambulaban igual de maravillados que yo, algunos dando vueltas y otros con un propósito y destino definidos.

"¡Todo esto es asombroso!" Chillé con alegría.

Edward se echó a reír, metiéndose de forma experta a través de callejones llenos de más vendedores, con miles de banderas coloridas colgando de las ventanas, líneas eléctricas colgando peligrosamente bajo y enredadas en postes, y—"

"¿Monos?" Grité. "Oye, ¿por qué hay monos colgando de las líneas eléctricas?"

"Migraron del Templo del mono como a media hora de aquí. Son considerados sagrados. Te llevaré ahí a ver los espectáculos de los monos."

Sonreí con un abrumador desconcierto. La verdad es que nunca había salido de los Estados Unidos. En preparación para mi visita a Edward, había tenido que sacar mi primer pasaporte así como recibir una serie de vacunas que, honestamente, me hicieron desconfiar de por qué necesitaba vacunas y qué encontraría al otro lado del océano. Pero ahora, no podían importarme menos las vacunas o el desfase horario o el choque cultural. Era el paraíso de los turistas; la cereza en un ya delicioso pastel de Edward. Los monos sagrados eran solo otro recordatorio de la riqueza cultural de Nepal. Casi en cada esquina que Edward atravesaba se alzaba una estupa—un santuario budista con forma de domo, o pagoda—los templos budistas con sus muchos niveles fácilmente reconocidos en todo el mundo.

"¡Todo es muy hermoso!"

Los ojos de Edward se dispararon hacia atrás por medio segundo. "No has visto nada todavía. Thamel es divertido, sí; ecléctico, lleno de vida y acción, pero no es un verdadero reflejo de Katmandú."

"Entonces, ¿cuál es el verdadero Katmandú?"

En respuesta, presionó más el acelerador, mientras yo chillaba y reía, sujetándome con fuerza a la cintura de Edward cuando aceleramos y dejamos atrás el frenesí de Thamel.


(1) Un rickshaw es un vehículo ligero de dos ruedas que se desplaza por tracción humana, bien a pie o a pedales. Muy popular en países como China, Japón o India, su uso se ha extendido a otras ciudades de todo el mundo, a menudo como reclamo turístico o en servicio de bicitaxi.


¡Qué emoción! Conocer un país como ese, con tanta variedad cultural. Y con un guía como Edward para conocerlo mmmm… Y como dijo Bella, a ver si puede mantener Edward ese ritmo durante los días que Bella esté ahí jejeje. Vaya que están aprovechando el tiempo. Ahora sí, veremos qué pasa en ese encuentro con Irina. De nuevo estuvo cortito, pero esperemos que le echen ganas para que puedan leer pronto el otro ;) Mientras tanto, espero que hayan disfrutado de este y por supuesto, que me lo digan con un review, recuerden que con ellos son USTEDES quienes mantienen con vida el fandom. Alientan a autoras y traductoras a seguir aquí.

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: miop, keyra100, Adriu, somas, NarMaVeg, Car Cullen Stewart Pattinson, Esal, NaNYs SANZ, aliceforever85, AnnieOR, ariyasy, EriCastelo, Allie, Vanenaguilar, Leah De Call, BereB, Rosii, bbluelilas, Manligrez, rjnavajas, Lizdayanna, mony17, Say's, Shikara65, Sully YM, tulgarita, patymnd, LicetSalvatore, Aislinn Massi, freedom2604, Adriana Molina, Krom, Ali-Lu Kuran Hale, Vanina Iliana, Pili, angryc, alejandra1987, florcitacullen1, EmmaBe, Bertlin, Renesmee Alicy, Tata XOXO, saraipineda44, bealnum, Gabriela Cullen, injoa, Vrigny, Isabelfromnowon, Yendry Villachica, Kriss21, Liz Vidal, PRISOL, Lectora de Fics, Tecupi, kaja0507, Sindey Uchiha Hale Malfoy, Mafer, lagie, Lady Grigori, Pam Malfoy Black, Valevalverde57, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? Depende de USTEDES.