Capítulo 15.

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Entrada la tarde el caballero de Libra se dirigía al consultorio médico para visitar a su hija y a la amiga de ésta pues según el médico hasta esa hora podrían recibir visitas. De camino alcanzó al carnero junior mientras este había pasado por Piscis a saludar al de cabellos aguamarina.

Luego de que el pelirosa finalizara su conversación se unió al Dohko ya que él también se dirigía a ver su chica y darle quizá un poco de su sangre para que esta recuperara mejor su energías- aún recordaba que la albina la había forzado a beber la suya para hacerla pelear- y bueno, a lo mejor y la morena lo necesitaba.

Camus se unió cuando ambos hombres pasaron por Acuario y a su vez, Milo hizo acto de presencia para acompañar a los demás argumentando que no tenía nada mejor que hacer y ver a dos semi moribundas sería algo divertido. Tras decir esto se gano una mirada nada grata por los tres hombres.

Ya en el consultorio médico Marín les había dicho que era la hora de comer de las chicas, así que ellos amablemente se ofrecieron a llevar los alimentos para ellas. Mientras iban por el pasillo tranquilamente pues no había más personas los cuatro escucharon unos gritos provenientes de la habitación donde las muchachas estaban, así que, alertados corrieron alertados, no sabían si podía ser un nuevo peligro:

-¡Deja de lanzarme el suero Arianna! ¡Te volviste loca!

-Eso te ganas ¡monja mentirosa! - gritó fuertemente la morena mientras se encontraba posicionada a horcajadas de la albina y le vaciaba una bolsa de suero.

-¡Voy a matarte maldito demonio de baja categoría!- contestó amablemente la chica mientras forcejeaba con la morena logrando salpicarla también. Con un movimiento ágil de sus piernas logró hacer un impulso que hizo caer a Ariana al suelo de sentón y en consecuencia la chica le dio una mirada de querer matarla.

-¡Voy a anticiparte aún más la muerte, bruja! Además, no puedes maldecir, eres una monja, estúpida- respondió nuevamente la morena al insulto y acto hecho por su en ese momento enemiga.

-No seas dramática. Pareces una niña haciendo berrinche. No tengo que consultarte nada… ¡Aquí la bruja eres tú! Además…Ya te dije que soy aspirante, así que puedo maldecir lo que quiera… ¡Maldita, maldita, maldita!- Al escuchar lo dicho por su amiga Arianna se levantó del suelo rápidamente lanzándole encima a la chica que se encontraba aún en la cama viéndola desde abajo.

Los varones presenciaban la escena anonadados. Aquella habitación estaba desordenada, con los utensilios médicos tirados por el suelo y la almohada de Arianna, en apariencia, destrozada. Ambas estaban mojadas de un líquido que catalogaron como suero pues fue lo que presenciaron al momento de abrir la puerta.

Lo que más les sorprendía a los hombres eran las miradas de furia que se echaban la una a la otra ya que, Arianna literalmente se convertía en un caramelo andante cuando la de ojos zafiros se encontraba presente, mientras que la albina generalmente mostraba una paciencia imperturbable sin importar la persona y ahora, ambas estaban gritando y lanzándose insultos. Tenían un repertorio bastante variado valga señalar.

Cuando el de Libra notó las intenciones de su hija de lanzarse nuevamente sobre el cuerpo de su amiga, con rapidez la tomó por la cintura y la sostuvo evitando que la aspirante fuera nuevamente golpeada.

-¿Se pueden saber qué les pasa a ustedes dos?- Dijo con un tono de voz fuerte haciendo que ambas salieran de su estado colérico y notaran a los restantes caballeros de pie en el marco de la puerta. Al saberse descubiertas ambas enrojecieron varios tonos por debajo del rojo y al ser tan blancas fue bastante notorio por lo que se dispusieron a desviar la mirada.

Unos segundos después, Dohko las hizo sentarse en la cama con dirección a él mientras su miraba expresaba un regaño silencioso y los valientes varones se quedaban atrás viendo como sus chicas eran regañadas por el maestro. A decir verdad, Camus y Mu también esperaban una explicación ante tal comportamiento.

-¿Y bien?¿Cuál hablará primero?- reiteró viendo como ambas bajaban la mirada.

-Fue ella- respondió rápidamente Arianna.

-¡¿Disculpa?!...Fuiste tú quien empezó todo- le respondió Danna indignada. Lo que le faltaba, ahora la quería hacer quedar como la culpable de todo.

-¡Me mentiste! No me dijiste que ibas a morir pronto- respondió molesta la morena haciendo que más de uno ahí empezara a entender las razones del enojo de la pelinegra.

-No tengo que decírtelo todo, ¡No eres mi madre!

-¡Esto sí!

-¡Agh! ¡Estas haciendo un drama por nada! Ni siquiera me dejaste explicarte las razones, solo te me lanzaste encima como el animal que eres…

-No me llames animal…monja mentirosa…

-¡Basta las dos! -regañó nuevamente Dohko harto de la situación- Discutiendo de esta forma no lograrán aclarar absolutamente nada…además, ambas vienen recuperándose, no deberían estar peleando entre ustedes.

-¿ Y a ti quién te metió en la discusión de todas maneras?- respondió altanera la morena. No sabía por qué pero ver a Dohko ahí le molestaba, ese viejo estaba actuando como si realmente fuera su…padre y eso la molestó.

-¡Es cierto!- secundó la ojos zafiro mirándolo con reproche.

-Es increíble que para esto si se unan mocosas malcriadas- se quejó Dohko mientras les daban un merecido golpe en la cabeza.

Sobra decir que esta acción fue errónea pues empezó a sentir un aire hostil y frío a sus espaldas, no había que ser un genio para saber cuáles niños eran los que estaban expresando su enojo.

-¡Es todo! Me largo de aquí- afirmó la albina mientras se incorporaba y se dirigía molesta hacia la salida.

-¿A dónde vas?- preguntó Arianna molesta, aún no habían terminado su conversación y la muy cobarde huía.

-A donde no tenga que ver tu cara ni tenga que soportar tus acosos…- no finalizó su oración ya que la hija de Dohko la tomó por los pies haciéndola caer y nuevamente se puso sobre ella y empezó a tocarle descaradamente los pechos frente a todos los varones.

-Puedo abusarte si quieres- le dijo con una mirada divertida pues sabía que el punto débil de su amiga radicaba exclusivamente en que era muy tímida en el ámbito sexual. Ellas no eran dadas a hablar de sexo ya que la chica enrojecía y se desmayaba anta tales comentarios "vulgares"- ahora que recuerdo tu tienes pechos grandes Danna- Milo al ver tal escena a la que calificó como "prospecto de lesbianismo erótico", empezó a dar gracias a Athena por tan buena decisión que tomó al decidir acompañarlos.

Mu palideció seriamente con la escena pues ahora si que estaba empezando a dudar sobre los gustos de su chica. Al parecer sus celos en principio si eran justificados…

Camus, contra todo pronóstico y como un acto que se ve una vez cada doscientos años enrojeció ligeramente cuando realmente cayó en cuenta de los GRANDES ATRIBUTOS que poseía la albina y que eran recalcados por el masaje que la morena hacía. Se empezó a imaginar unas cuantas cosas que podría hacer él y entonces se sintió sucio por manchar en su mente a una persona tan angelical como Danna.

-¡SI NO TE QUITAS DE ENCIMA LE DIRÉ A DOHKO LO QUE TÚ Y MU HICIERON!- Gritó Danna a todo lo que sus pulmones dieron haciendo que Arianna parara en seco su acción y se pusiera pálida.

-¿Cómo es que… -empezó a decir pero rápidamente se mordió la lengua. No se echaría al agua con Dohko ahí, era más que seguro que haría un escándalo peor.

La albina al sentirse en libertad se levantó y salió corriendo lo más rápido que pudo de la habitación dejando a los implicados con un pequeño problema…

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Danna corrió lo más rápido que su salud física le permitió, llegando a una especie de claro. Empezó a sudar frio porque, a pesar de que era un lugar precioso, no tenía i idea de como llegó ahí y por tanto no sabría como volver.

-¡Aquí estas!- exclamó Camus quien la siguió tan pronto la vio salir. La verdad es que con lo revelado por Danna no quería quedarse en esa habitación, sin mencionar que realmente se preocupó por la salud de la mujer.

-¿Ahora eres una especie de acosador? Antes a mucho costo hablabas- le reprochó Danna algo molesta. Cuando estaba enojada siempre le gustó que la dejaran sola hasta que se calmara y ver al caballero ahí le estaba empezando a caer como un golpe en el hígado.

-Hoy andas muy temperamental- le respondió Camus con sorna. Aún no se sacaba la espina con esa mocosa. Él no era dado a molestar a las personas, pero admitía como placer culposo que le gustaba ver a la chica molesta. Su cara enrojecía y hacia gestos por lo demás graciosos.

-No me quites la paciencia tu también caballero porque te juro que no respondo.

-¿Y qué me harás?- le dijo seductoramente mientras se acercaba a una distancia que Danna consideró peligrosa y que atentaba contra su ministerio de no hombres.- A lo mejor…y quiero que respondas…mocosa.

¡Ese tipo iba a besarla! Debía hacer algo, ella no podía estar con nadie, ella no podía enamorarse, ella no quería que la maldición se cumpliera, ella no perdería su hábito…

-T-Tengo que rezar- dijo nerviosa poniendo sus manos sobre la boca del muchacho quien se sorprendió ante el rechazo de la chica.- R-Rezaré para calmarme…entonces puedes irte, tu no compartes mi creencia después de todo jeje- finalizó tratando de desviar el tema.

Camus la miró seriamente mientras se incorporaba y la veía sentarse en el pasto con un rosario de cruz que la chica sacó de su bolsillo. La vio hacer unas señas en su cara con su mano derecha y cerrar los ojos, para concentrarse supuso.

No le daría el gusto. Él era tolerante con las religiones, así que, se sentó y chocó su amplia espalda con la de pequeña figura de ella.

-¿Q-Qué estas haciendo?- preguntó Danna nerviosa. Sentía perfectamente la gran musculatura que el caballero de acuario tenía en su espalda. "No pienses nada impuro Danna" fue lo que pensó rápidamente.

-Empieza a rezar, lo haré contigo…aunque no sepa nada- contestó Camus mirando fijamente al cielo y empezando a escuchar la voz de la albina emitir oraciones una y otra vez.

No sabía como explicarlo, pero en esos momentos sentía una paz como nunca en su vida tuvo. Era como si justo al lado de ella los problemas y las guerras no existieran, como si la guerra contra Lucifer no existiera, como si realmente esa tal maldición no existiera.

Cuando la escuchó tartamudear al sentir su espalda chocar sonrió ligeramente, alegre por presenciar nuevamente esa parte tímida de ella, misma que se intensificaba cuando él estaba cerca. Su mente empezó a divagar con el sonido de la voz de ella, tan suave, tan amena…Se preguntó ¿qué era aquello que le atraía tanto de ella? Y la respuesta fue "su santidad…Danna era tan pulcra, tan sacra, como un ángel" Su belleza no tenía comparación…era sin duda un ser divino.

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-¿Hay algo de lo que deba enterarme?- preguntó Dohko a los jóvenes restantes en la habitación, Milo por su parte decidió irse en cuando vio a su amigo helado irse detrás de la chica monja. A veces no entendía a su amigo, es decir, Camus tenía mujeres haciendo fila literalmente por salir una noche con él, y resulta que se encapricha con una que por su religión debe ser virgen para siempre.

-Pues la verdad es, que de nada sirve ocultarlo. Mu y yo…-no terminó su oración ya que el pelirosa tapó su boca impidiéndole seguir hablando y por ende decirle la verdad a su padre.

-Estuvimos entrenando maestro. V-Verá, Arianna me pidió que en principio lo guardara en secreto ya que usted podría molestarse.

-¿Por qué me molestaría algo como eso?- preguntó extrañado Dohko. Algo le olía medio extraño ahí.

-Arianna pensó que a lo mejor usted querría entrenarla y bueno, al decirme a mi…-Arianna lo veía incrédula. Mu era un cobarde.

-Pues no tengo problema Arianna. Puedes entrenar con Mu…Por cierto, viendo que estas mejor te dejo la comida que Marin te mandó, yo debo ir a hacer patrulla con Aldebarán. Nos vemos.

Cuando se aseguró que Dohko estaba fuera del área soltó a la chica y está lo miró increpándolo con una ceja levantada:

-¿Por qué le mentiste?

-B-Bueno…p-pienso que…no deberíamos andar revelando nuestra intimidad a los demás. Es algo privado…-dijo con nerviosismo, al parecer Arianna era una persona que decía las cosas sin pensar mucho en las consecuencias.

La vio darle una mirada no tan convencida, pero luego ella se acercó a la bandeja traía por Dohko y miró con desagrado los alimentos. En verdad que ni porque era su propio padre sabía que ella no ingería comida humana. Es un idiota.

-Puedes alimentarte de mi si quieres- le dijo Mu con una sonrisa tan encantadora que el enojo que sentía ante la mentira de su amigo se le bajó en un instante.

-S-Solo un poco- le contestó ella algo sonrojada y nerviosa. Cuando lo vio desabrochar un poco su camisa para darle acceso a su vena principal recordó parte de los sucesos vividos la mañana del día de ayer y nuevamente se sonrojó.

Lentamente se acercó y con mucho cuidado empezó a morder aplicando la fuerza suficiente para rasgar la piel. Sería mucho mas delicada esta vez.

Mu la sostenía por la cintura mientras la sentaba en sus regazos, se sentía tranquilo cada vez que ella hacía eso y no podía mentir, era algo que a él lo llenaba de éxtasis.

-Sabes, nunca te vi peleando de esa manera con tu amiga. Parecías una niña pequeña y hacías gestos en verdad adorables- comentó riendo por lo bajo el dorado. A pesar de su sorpresa al ver el cuadro montado por ambas chicas en el fondo se sintió conmovido por la ternura que su chica demostraba mientras hacia una especie de "berrinche".

ÉL entendía ciertamente la molestia de la chica. Cuando escucharon al ángel decir que la albina tenía poco tiempo de vida se llenaron de sorpresa y preocupación, además, él sabía que ambas mujeres tenían un lazo que más que una amistad era de familiaridad.

Arianna al escuchar el tono burlón con el que el muchacho habló mordió un poco más fuerte haciéndolo emitir un quejido esta vez de dolor.

-Vamos, vamos, no te enfades linda.

-Deja de decir cosas vergonzosas- habló por fin la chica separándose de él y buscando una toalla de papel para limpiarse los restos del líquido carmín de sus labios. Mu se abrochó la camisa y se encaminó a abrazarla por la espalda, sentía que luego de todo lo sucedido creció en él un miedo a perderla como nunca lo imaginó.

-Ari lo siento. Debí haberlas ayudado antes de que las lastimaran tanto. Te juro por Athena que no permitiré que nadie vuelva a tocarte nunca más, ni siquiera un cabello.- habló serio en el cuello de la mujer que amaba disfrutando a la vez del olor de ella. Lavanda…ella en sí misma era como un tranquilizante para él.

-Está bien. No necesito que me protejas. Soy una mujer independiente- Mu quedó sorprendido pero de inmediato río, era más que obvio que debió esperarse una respuesta así. Su chica no era una princesa que requería ser salvada, era una compañera con la que formaría un equipo.

-Hoy te ves feliz Mu- señaló ella ante los numerosos gestos y sonrisas que en ese corto tiempo él había demostrado.

-Si, lo estoy. Gracias a ti me siento feliz.

-O-Oye Mu, ¿crees que podríamos repetir lo de ayer?- preguntó de pronto la morena sonrojada. La verdad es que…ese momento romántico con el caballero la había vuelto a hacer sentir el mismo cosquilleo en su parte baja.

Al principio Mu iba a negarse, estaban aún en el hospital después de todo, pero al ver el gesto tan tierno que tenía en esos momentos su chica debido a la propuesta descartó la idea. Ya se ocuparía él de no hacerla gemir muy fuerte, así creerían que estaban en la visita aún.

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¡Capítulo 15! ¡Up!

Saben, de verdad me dio mucha gracias escribir una parte donde tanto Arianna como Danna pelearan entre ellas. Siento que la conversación siguiente que se viene entre ellas será profunda y muy significativa para que ambas crezcan como mujeres así que no se lo pierdan.

No se por qué pero siento una dualidad en ambas parejas. Con Camus y Danna solo puedo pensar en una cosa: son una pareja en extremo dulce. Siento que, en el caso de Camus está lleno de paciencia, entendiendo la forma de ser y las creencias de Danna y considero que eso es parte de su actitud calmada y fría.

Por otra parte, Mu y Arianna son fuego y pasión. Si lo notan son los que más acción íntima han tenido y no lo digo exactamente porque sean los protagonistas.

Sin más, ¡nos leemos!