-Ya habrá otra ocasión…-
Eso era lo que solía decir su tío Qrow, siempre habría otra ocasión, puede que esa vez hubiera fallado, pero la próxima vez sería mejor, no debía de desanimarse. En la vida siempre tocaba ganar o perder, esta vez le tocó la segunda, pero quizás la próxima vez, estaba completamente que lo lograría la próxima vez.
En el ático no pudo evitar ver algo que le llamó la atención, estaba en búsqueda de algo para poder presentar en su clase sobre quienes eran sus padres, había encontrado un viejo libro de cuentos, un par de fotografías y una vieja funda de guadaña.
Pero entre las cosas ella encontró un objeto que le llamo la atención, una vieja capa de su madre. Noto que esta tenía algo grabado en ella, no parecía nada que hubiera visto antes. Tardó en descifrarlo, pero al verla detenidamente quedó en shock, no era un dibujo o un bordado, era una mancha de sangre.
Ruby la soltó de inmediato asustada por aquella horrible visión. Pero al volver a tomarla entre sus manos pudo notar algo peculiar, el manto parecía no estar manchado, parecía el dibujo de una rosa roja, pintada con un color rojo muy oscuro. Al percibir su olor se dio cuenta de que no olía mal, claro olía a polvo, pero parecía que su padre la había querido lavar en varias ocasiones diferentes.
Pero la mancha seguía ahí, era hasta irónico la capa que le pertenecía a su madre tenía pintada una rosa hecha de su propia sangre, quizás por esa razón papá la había ocultado, ver algo así de duro habría herido su frágil mente infantil, y haberse encontrado con esta pequeña reliquia del pasado, la hacía preguntarse cómo pudo haber sido esa misión.
A veces se quedaba despierta en las noches imaginándolo, solía tener pesadillas al pensar en cómo su madre había muerto, sumado a la impotencia y el miedo que sentía por verla en el peor estado, pero ella entendía su sacrificio, tanto su tío como su padre se lo contaban, ella todo lo que hizo lo hizo por amor y por su familia. Jamás hubo un momento donde ella dudará de hacer lo correcto, por las personas que amaba o por sus hijas.
Luchó por mantener su hogar unida y reforzar los lazos que se habían quebrado, ese era el ejemplo que le había dejado. No enfocarse en lo que se había perdido, seguir adelante con lo que tenías a pesar de las dificultades y aceptar lo que vendría con una sonrisa, esa era su madre y aunque su rostro siempre se viera borroso en sus recuerdos, las fotos la ayudaban a recordarla mejor.
Entonces escuchó a alguien subiendo las escalerillas del ático interrumpiendo sus pensamientos
-Oh Yang…- Ruby habló sorprendida al ver a su hermana acercándose.
-Hola Ruby, ¿cómo te va? ¿Te diviertes en el ático?- Le preguntó riendo levemente, mientras reía por ese pequeño juego de palabras.
-Sí, solo revisaba las viejas cosas de mamá…- Mencionó Ruby al ver la capa de su madre en sus manos y Yang al verla dio un jadeo de sorpresa.
-Oh, ya veo…- Yang susurró rodeando a su pequeña hermana con su brazo.
-La extraño mucho Yang…- Ruby le dijo tristemente sintiendo la cercanía de su hermana mayor.
-Ya, ya… yo también la extraño Ruby- Respondió Yang apoyando su cabeza sobre la de su hermana pequeña.
-Se fue muy pronto, y a veces siento que no tengo memorias o recuerdos de mamá Yang…- Le decía apoyando su cabeza sobre el hombro de su hermana mayor.
-Lo sé Ruby, pero no te preocupes- Dijo Yang viéndola a los ojos.
-Mamá… donde quiera que esté, nos sigue cuidando. Sin importar el tiempo que pase o las cosas que hagamos, ella siempre estará con nosotras– mencionó ayudándola a secar sus lágrimas.
-Ya no llores Ruby, de todas formas, papá hizo galletas. Vamos antes de que él o Zwey se las terminen- Dijo guiñándole un ojo para levantarse y bajar por las escaleras del ático.
-Jeh… Voy detrás de ti hermana- Dijo Ruby acomodando el manto blanco en la pequeña caja donde lo había encontrado, para entonces ir junto a su hermana, pero no sin antes dar una última mirada al pequeño espacio donde las cosas de su mamá estaban almacenadas y cuidadas con mucho afecto.
-Buenas noches mami…- Susurró finalmente para salir del ático donde:
En aquel hogar, existía un lienzo, un lienzo perdido entre cosas y recuerdos. Un lienzo pintado con sangre y lágrimas. Un lienzo que existía para ser un recuerdo, un lienzo que contaba una historia de un amor entre dos personas quienes habían sido abandonadas, superándose a sí mismos para así formar una familia, un lienzo que contaba el trágico desenlace de esa familia. Marcada eternamente con la mancha de una rosa Sangrienta.
Pero en lugar de darle fin a una historia inconclusa, le dio vida a una historia que apenas comenzaba de una manchada de sangre, la voluntad de dos niñas creció, no solo para seguir el ejemplo de sus padres, sino para poder superar el dolor. La historia de una mujer valiente, gentil, noble y bondadosa, que les enseñó que no debían afligirse por lo que habían perdido, pero sí seguir adelante con lo que ya tenían. Una hermosa historia contada en un lienzo perdido.
Cadena de Rosas.
El recuerdo de un adiós, días lejanos que se van.
Pinturas viejas en el desván, que el tiempo encontrara.
Acuarelas de amistad en rojo y gris ahí estaré cada vez que al sonreír resista el amor.
De ese cuadro que pintamos tu y yo corazón de un lienzo que no ha perdido su color.
Si tus manos y el calor se funden con mis sueños hoy
¿Porque morir? No hay una razón, no hay ningún por qué.
Si morir y amar se enredan hilos del amor, Cadena de rosas.
Llorare tu adiós y reirá el dolor, pero amarte en esta vida es resistir.
Luchar vencer la eternidad, quedar en pie solo yo.
El recuerdo de un adiós, los días que pasan sin querer.
Si nos falta algo por contar palabras que decir.
Tu mirada que se pierde tan dispersa como el mar.
Y a pesar de todo contigo seguiré.
La armonía entrelazada de este amor
Tu y yo canciones que brotaran del corazón y el sonido de tu voz
Cantara junto a la mía al fin y por una vez
Si hay una razón si hay algún porque, que morir y amar sean uno.
Al unir la cadena de Rosas
Ríos de pasión llenaran mi mar y por cada piel mil lágrimas de amor y yo cantando junto a ti.
La melodía sin fin.
La canción que ya no está, es un recuerdo que se fue.
Y que regresa al revivir cada momento igual.
Nuestros sueños ya no están ya no es lo mismo de ayer.
Y el amor no volverá, no sé a dónde voy.
La distancia no ayudó a continuar, se esfumó… la magia que existía entre tu y yo.
Pero fuerte es el amor y fue como se despertó. Y así volvió.
Y ahora aquí ya estás y ya no te irás, mi destino es no olvidarte, a tu lado estoy, no podrás marcharte.
La canción que ya no escuchabas más, por qué así llegó a nuestra vida y es así, como nunca me olvidarás…
La Cadena de Rosas Nos Unió.
Continuará en: RWBY: Black Rose.
