SONRISAS
LAVENDER BROWN
Septiembre de 1996
Lavender es mala persona.
La gente le resta importancia: afirma que las malas personas no existen; que, en caso de hacerlo, solo son incomprendidas, dolidas, diferentes.
Pero Lavender es mala persona.
Lo es cuando se asoma en su bola de cristal.
Lo es cuando se imagina el más fúnebre de los finales para el mundo que la rodea.
Lo es cuando besa a Ron Weasley.
«Ro-Ro».
Es increíble que nadie sea capaz de verlo. ¿Cómo su grotesca parafernalia ha conseguido convencer a todo Gryffindor?
—Lav… —El chico se gira en dirección a su novia y está a punto de decir algo. La chica se gira y lo besa, antes de que consiga despegar los labios y romper el silencio con una de sus tontas intervenciones.
¿Que por qué lo hace? Puede que por aburrimiento. Puede que para molestar a Hermione. Puede que tan solo le guste tener a alguien a su merced. Tal vez no tiene nada que ver con lo anterior. Quizás ella tampoco es capaz de entenderlo.
—Ro-Ro… —La adolescente pasea su índice por el cuello del otro, desde detrás de la oreja hasta su nuez. Suelta los botones de su camiseta mágicamente y continúa su paseo por la piel pálida y llena de pecas «Marca Weasley»— Podríamos ir a tu habitación.
La muchacha le dedica la mejor de sus sonrisas. Ron duda; cualquier sitio es mejor que el pasillo, eso está claro, pero no se ve capaz de encerrarse con Lavender. Bueno, ni con Lavender ni con ninguna chica. Balbucea algo incomprensible y niega con la cabeza. Separa las manos de la camisa de la otra y abrocha concienzudamente los botones de la suya. Tiene las mejillas encendidas, del mismo color que el pelo.
Brown observa divertida la situación, se encoge de hombros y se coloca el pelo. Le da otro beso y se apoya en su hombro.
Un pensamiento atraviesa su mente. Lo descarta en seguida, es completamente improbable.
Pero…
… ¿Y si Ron Weasley le gusta… de verdad?
