PERSONAJE: Itsuka Kendo
SHIP: Itsuka x Izuku/ Kendo x Midoriya
GÉNERO: Drama, Thriller, Misterio (Asesinato).
ADVERTENCIAS: Universo Alterno; algo de OcC; mención de ships CRACKS; muerte de personajes, y algunas relaciones familiares fueron "añadidas" con motivo de ayudar a la historia, pero estas relaciones no existen en el canon.
"LA CHICA DE A LADO"
Kendo era su hermosa vecina, y él solo era un chico amable con cara de bebe con quien aparentemente todas las chicas del pueblo querían salir ahora que estaba en el equipo de Lacrosse. Pero el solo quiere la atención de esa chica en particular con la que creció.
¿Quién diría que el asesinato del chico dorado del pueblo ayudaría a que Itsuka Kendo su mejor amiga de la infancia volviera a hablarle?
-¿Qué quieres que?-Izuku termino de guardar sus cosas en su mochila de deporte y alzó la mirada confuso para encontrarse con los ojos expectantes de su ex mejor amiga y actual crush.
-Sé que suena estúpido, e incluso insensible, pero realmente necesito que me ayudes a entrar a la casa de los Todoroki.
Izuku sentía que las entrañas se le revolvían y licuaron las mariposas que sintió por Kendo hasta convertirlas en un desagradable charco de sangre e insectos muertos. Hablo con una voz ronca, incomoda.
-Shoto me mataría si supiera, sobre todo ahora, ¿Para qué demonios quieres entrar?-Trato de sonar exasperado, aunque se denotaba que estaba temblando de nervios, y más que enojado, se le notaba frustrado.
Kendo abrió la boca, pero cualquiera que fueran las palabras que iba a decirle murieron en sus labios antes de siquiera ser pronunciadas. La chica se desanimó y bajo la mirada, jugando con el anillo cápsula de su abuela entre sus inquietos dedos. Izuku la conocía bien como para saber que ese tic nervioso que tenia solo se daba cuando la chica hacía cosas que no quería hacer.
-Yo... no puedo decirte.
Izuku usualmente era una persona noble que confiaba ciegamente en sus amigos; pero lo cierto es que Kendo dejó de hablarle en los últimos dos años y lo que le pedía ponía en riesgo otra amistad que apreciaba mucho: la de Shoto.
Desde que Itsuka lo mandó a la friendzone, sin saberlo, hace dos años, y su grupito de amigos, constituido por ella y Bakugo, se desintegró por completo, Shoto Todoroki se había vuelto su mejor amigo, como resultado había hecho nuevas amistades en los dos últimos años, y con las que Kendo Itsuka había quedado muy afuera de su círculo social. De no ser porque son vecinos, posiblemente ella se habría olvidado ya de él, o al menos eso pensaba Izuku.
Aunque siempre podrían hacer las paces; por ejemplo, su amistad con Bakugo sano recientemente cuando el rubio empezó a salir con Ochako, una de sus nuevas amigas.
Y ya que su actual mejor amiga castaña, estaba obligándolos a convivir ignorando su turbulento pasado, y al hecho de que Bakugo era mejor chico cuando estaba con ella, igual de tsundere y mal hablado; pero la verdad era más agradable a como lo recordaba Midoriya. No era que Ochako lo hubiera cambiado, más bien la chica había empezado a salir con él cuando este empezó a madurar.
Posiblemente la madurez de Bakugo vino a raíz de que Itsuka le hubiera roto el corazón; pero eso es harina de otro costal.
El punto era que todo estaba mejorando. Luego de todo el drama del primer año, Izuku al fin podía tener una vida social sana y próspera, incluso había entrado a un equipo deportivo. Las cosas en el pueblo de Kawatani estaban normales, y todo era tan maravilloso que casi resultaba aburrido... Hasta que hace una semana encontraron el cuerpo de Toya Todoroki en el río de Amaimisu.
Y todo se fue a la mierda.
Izuku como buen amigo y compañero estuvo ahí para ayudar a Shoto a sobrepasar la pena de perder a un hermano, sobretodo de esa manera tan violenta. Y lo peor era que todo el pueblo de Kawatani tenía el ojo puesto en la familia Todoroki, cosa que Shoto odiaba en sobremanera y no lo ayudaba a que pudiera hacer el duelo en paz.
Izuku estaba al tanto de los chismes y trataba de mantener alejado a Shoto de la morbosidad tóxica que exhalaban sus compañeros; era un trabajo difícil, que él no tenía por qué hacer, pero así era Izuku Midoriya, un buen chico con buenas intenciones de querer salvar a todos. ¡Así que era el colmo que su crush de toda la vida venga a pedirle que la colara al funeral de Toya este sábado!.
De antemano sabía que Itsuka no era la clase de mujer chismosa que buscaba una exclusiva para el periódico del colegio a costa de sus compañeros. Mina era más de ese tipo, ¿Pero Itsuka Kendo? No, ella era buena persona.
O eso siempre creyó Izuku, aunque a él siempre le gustó creer que todos eran buenas personas en el fondo.
Aun así...
-Te meteré a casa de los Todoroki como mi acompañante.-Itzuka sonrió agradecida, e Izuku se preguntó mentalmente cómo le explicaría a su madre que la desinvitaría de un funeral, no podía llevar a más de un persona sin parecer que llevaba a la multitud a un evento tan cerrado y solemne. Por ahora, solo debía hacer hablar a la chica.
-Con la condición de que me digas porque quieres que te lleve al funeral y que vas a buscar ahí.
La chica suspiro frustrada.
-¡Maldición Izuku! ¡Está bien!
No, no estaba bien.
Mientras Itsuka e Ibara, su recatada prima segunda, le mostraban las grotescas fotos del forense. Izuku solo podía pensar que aquello era de lo más enfermo que había visto en su vida. Él era un chico sensible a la sangre, por lo que aquellas fotos fueron suficiente evidencia como para dejarlo sin apetito por una vida.
Él conocía a Toya, y a diferencia del resto de la escuela; que tenía una imagen de chico popular que le agradaba a todo el mundo; él tuvo un vistazo más íntimo a su vida por Shoto. Ahora sentía que estaba viendo aquellas imágenes desde afuera, como si él estuviera viendo una película sobre sí mismo viendo las fotos. Era una imagen muy irreal. Muy cruda para la poca viveza que sentía al respecto.
Al parecer la madre de Ibara, que era la forense del pueblo, llevo algo de trabajo a casa debido a que la investigación era demasiado complicada con el río habiéndose llevado casi toda evidencia, pero dejando marcas incompresibles en el cuerpo del chico.
-Creemos estar más cerca del asesino, por la trayectoria del cuerpo debió ser asesinado en los terrenos de las escuela...-Dijo Itsuka seriamente.
Izuku alzó sus ojos verdes para toparse con las miradas decididas de las chicas.
-¿Por qué no le das tu teoría a la policía?-cuestionó el chico.
Ibara gruño a su primo segundo.
-¡Mi madre me mataría si se entera que estuve hurgando en una investigación!
Itsuka se sonrojo furiosamente de vergüenza ante tal afirmación, y sus dedos se movieron de nuevo a jugar con su anillo. Izuku las miró exasperado.
-¡Es que no deberías haber husmeado!-Izuku empezó a masajearse el puente de la nariz frustrado.-¿Están metidas hasta el cuello verdad?
Ibara suspiro, pero fue Itsuka quien hablo esta vez.
-Mi hermano es uno de los sospechosos...-Susurro ella con dolor.- La policía está investigándonos, lo sé.
Oh, el hermano mayor de Itsuka, eso eran malas noticias. Izuku alzó la mirada y se encontró con la mirada seria y desolada de Kendo. Ibara habló.
-Están investigando a todo el equipo de Lacrosse, eso te incluye...
Izuku miro a Ibara con el ceño fruncido.
-Incumbe a todo el pueblo, a mi parecer, pero no veo a nadie más robándole a la policía.
Deku se levantó sin mirarlas cerrando la carpeta que estaba en la mesa.
-Ya que tu hermano salía con Fuyumi Todoroki, llamaras mucho la atención, así que te recomiendo que seas discreta, paso por ti a las siete y...-Izuku miro con ojos entrecerrados a Ibara.-No le diré a la tía Cece sobre lo que hiciste, pero te recomiendo que hables pronto con ella, no quiero que lo que pase quede en tu conciencia.
Ibara relajo su ceño fruncido y le sonrió dulcemente.
-Siempre eres amable, hasta cuando te enojas...
Izuku suspiro y llevo su mochila al hombro para irse del salón dedicado al periódico escolar: Ao o Kin.
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Itsuka se había probado un vestido negro que resultó ser demasiado revelador y fiestero como para un funeral de instituto y al final tuvo que optar por una falda de tubo negra y una camiseta formal blanca; ya que parecía que llovería, llevó la gabardina negra de su madre, que resultó ser azul muy marino y un paraguas transparente. Venga, que lucía formal de una manera casi forzada.
Izuku por su parte había tomado prestado el automóvil de su padrastro para poder recoger a Izuka en medio de la lluvia que se había soltado bruscamente sobre la tierra, de manera torrencial y con vientos despiadados que no permitían a los paraguas hacer su trabajo de proteger a sus usuarios, porque los doblaban, el agua venía prácticamente de lado y se colaba directamente debajo de la capa protectora. Era un desastre mojado del que nadie saldría seco.
Cuando recogió a Izuka pudo sentir de nuevo las mariposas haciéndole cosquillas en el estómago, y provocando cierto temblor en sus manos ya muy sudorosas.
¿Qué le estaba pasando? ¡Ya no era un niñito de quince años! ¡Era un joven fuerte e independiente de diecisiete años a punto de entrar a la universidad!
¿Entonces porque cada vez que la pelirroja lo saludaba sentía que el mundo le daba vueltas y las mejillas sufrir una recarga por toda la sangre acumulada en su sonrojado rostro? Él quería madurar, pero el amor no lo dejaba.
Wow. ¿Después de todos estos años... Itsuka? ¿La...?
Sacudió la cabeza ante esos extraños pensamientos en cuanto a la chica de sus sueños. Quien entraba al auto cubriéndose con un paraguas y tratando de cerrarlo torpemente una vez adentro. Ella empezó a balbucear completamente apenada por estar empapada.
-Disculpa la tardanza, leí tu mensaje pero la lluvia esta asquerosa y este paraguas es inútil... y... ¿Deku?
El chico sintió como su cerebro se había desconectado al ver como ella entraba con los cabellos pelirrojos mojados cayendo como perfectos rizos de cobre sobre su rostro lechoso y las pecas sobre su nariz que parecían besos del sol. Sus enormes ojos azules pestañearon con sus inmensas pestañas fogosas. ¿Eh? ¿Ella dijo algo?
-¿Deku?
-¿Eh?
-¿Estas bien? ¿Crees que estoy hecha un desastre?
-Estas perfecta...
-¿Eh?
-Digo, para el funeral, nadie lo notara, creo que ellos estarán peor... ¡arg! Mejor vámonos...
5 horas después.
Izuku salió de una merecida ducha y reviso las notificaciones de su teléfono, el mensaje de voz de la chica pelirroja duraba casi cinco minutos. El chico se fijó en su ventana, desde donde podía ver perfectamente la ventana de la habitación de Kendo, la chica tenía las luces encendidas pero las cortinas cerradas.
Fue un funeral demasiado... simplemente demasiado.
Digamos que los padres de Shoto pelearon frente a medio pueblo, Fuyumi se soltó a llorar mientras destrozaba el pastel de la mesa de bocadillos y Shoto metió el auto de su padre en la piscina.
La familia Todoroki era un desastre.
Pero aprovechando ese caos, él y Kendo se colaron en los pasillos de la mansión; y tal parece que la chica encontró algo terrible... preocupante... algo que no quiso revelarle a Izuku.
El audio que le enviaba Kendo era básicamente ella balbuceando sobre sus dudas existenciales, solo dándole más preguntas al joven Midoriya, sin resolver nada, o darle aunque sea un poco de información. Todos eran preguntas y más preguntas. Izuku le contestó con un simple mensaje.
"Te veo en el refugio"
Oh, el refugio.
Cuando el padre de Izuku seguía viviendo en el pueblo, antes del divorcio, fue el mejor amigo del padre de Itsuka, y como buenos amigos y vecinos, decidieron hacerles a sus hijos una casa del árbol compartida entre las dos propiedades, aunque algo oculta en el bosque.
La madre de Izuku tenía sus dudas respecto a la casita del árbol, porque aparte de ser una mamá gallina, la señora vio "El puente a Terabitia" y al igual que todos los espectadores quedó profundamente traumada y llorando sobre sus palomitas de microondas.
Aun con eso, en realidad Izuku nunca se lastimó en la casita del árbol; aunque irónicamente, si se rompió un brazo y una pierna a los nueve años dentro de la casa, ayudando a su madre a poner el árbol de navidad... Esa semana Itsuka, su hermano mayor Keigo, y Bakugo lo habían llevado de un lado a otro en silla de ruedas para que todo el pueblo firmará cada centímetro del yeso.
Actualmente el yeso estaba como decoración en la casa del árbol, era lo primero que veías al cruzar la puerta; y cuando Itsuka subió detrás de Izuku las escaleras del tronco, con la linterna entre los labios iluminando el oscuro bosque y el interior de su refugio de la niñez, la pelirroja deseo volver a esas épocas en que solo eran ellos cuatro.
Los kanjis de sus nombres, que grabaron con navajas en la madera de la casita del árbol una calurosa tarde de verano, ahí estaban tallados de manera brusca: Itsuka, Bakugo, Keigo y Deku.
Pero la burbuja de la nostalgia se rompió pronto, sintió el frío viento de la madrugada sobre su piel, y todo olía a tierra mojada. Siguió a Izuku al interior de la casita de madera en la que por increíble que parezca, aún cabían, ambos se sentaron frente al otro, inundados por la oscuridad de la noche, y solo con la fría luz de la pequeña linterna entre ellos, a modo de una fogata blanca y artificial.
Hubo un corto silencio, en el que se miraron a los ojos, y de pronto Itsuka se rompió a llorar.
Izuku no supo qué decir, el llanto de la chica solo empeoraba con cada segundo, parecía que el aire se le estaba escapando de los pulmones... ¡en cualquier segundo esta se desvaneceria y se ahogaría en si misma!
Antes de que Itsuka pudiera exhalar, en medio de su ardiente desesperación... sintió los labios fríos de Izuku sobre los suyos.
Le siguió la corriente del beso, como si quisiera devorarlo, el chico hizo lo mismo, sintiendo las mejillas mojadas de lágrimas de Kendo.
Antes de que se separaran, como si de repente los labios del otro quemaran.
Kendo se limpió las lágrimas y sonrió, más que nerviosa, aliviada. Izuku por su parte sentía que el corazón se le iba a salir del pecho y ahora estaba flotando en una realidad alterna viéndose desde lo alto. ¿Esto era real? ¿Acababan de besarse?
Itsuka se inclinó para adelante y besó la mejilla de Izuku, regresandole el alma al cuerpo. Fue cuando el joven notó que había algo extraño en su mirada azulada.
-Gracias, Deku...-la chica junto sus frentes y lo miraba a los ojos. Deku iba a hablar pero sintió como Itsuka dejaba algo en su mano, como si fuera una caja, ella cerró sus dedos alrededor de un objeto que su piel no reconocía. Pero él estaba más concentrado en la mirada intensa que Itsuka le daba.-Cuidalo con tu vida...
-Itsuka...-Antes de poder preguntarle que sucedía, el chico sintió otro beso sobre sus labios y respondió rápido.
Luego otro beso, más desesperado, y otro beso menos rápido más lento, aferrándose a él de una manera hambrienta y temerosa, para irse separando gradualmente como una placentera tortura.
Ella se levantó para bajar de la casa del árbol.
-Te veré mañana, y te explicare todo, pero tengo que hacer algo antes...-dijo ella dedicándole una última mirada antes de desaparecer en la penumbra del bosque.
Izuku tenía muchas dudas, pero todas se disiparon en una neblina de confusión ante el reciente beso.
¿Fue una declaración?
Había esperado toda su vida por aquel contacto con la chica de a lado, con su mejor amiga... pero le había sabido amargo. Algo estaba mal en eso.
Abrió la palma de su mano donde estaba el objeto que le encargaban.
Lo reconocería donde fuera, era el anillo de la abuela de Itsuka.
¿Por qué se lo daba?
A la mañana siguiente Itsuka no apareció en la escuela, Deku la estuvo esperando junto a su casillero toda la mañana, incluso en el receso, con el anillo antiguo que a la chica le había fascinado toda su niñez y cuido como un tesoro toda su vida.
Quería preguntarle cosas, quería hablar de todo y de nada con ella.
Pero Itsuka no apareció en todo el dia.
Le mando mensajes, la chica no contestaba.
Le llamo, y esta jamás atendió su celular.
Izuku no quería pensar en cuánto la había afectado lo que fuera que ella hubiera encontrado en la mansión Todoroki el día del entierro; pero le preocupaba más que la chica se hubiera metido en algún problema por meter su nariz donde no la llaman.
El día estaba nublado, y mientras Izuku hablaba tranquilamente con Ochako camino a casa, una patrulla pasó a su lado a toda velocidad, seguida de una ambulancia.
Ochako y él se miraron confundidos. La castaña habló.
-Iban hacia el río Amaimisu...
Una desagradable sensación de Dejavu asalto a Izuku.
Sin darle tiempo a Ochako de decir algo, Izuku salió corriendo en dirección al río.
No quería ni pensarlo.
Apretó con fuerza el anillo de Itsuka en su mano.
Casi podía sentir como el metal viejo le lastimaba la carne y pequeños cortes escurrían sangre.
Sus pies ya no aguantaban la carrera sobre las piedras del bosque.
Su respiración se había cortado.
De nuevo policías que no dejaban pasar a nadie.
Pero él no tenía que ver entre las personas, para saber que el llanto que escuchaba era de la madre de Itsuka Kendo.
Y su mente puso sola la imagen del cuerpo helado y empapado de Itsuka sobre las rocas del río. Con los labios azules y mirando al vacío.
El escalofrio lo recorrio.
Y un pitido ensordecedor anuló todos los sonidos a su alrededor cuando vio a los forenses mover un cuerpo en una bolsa negra dentro de la ambulancia.
El joven se desmayó sobre las rocas.
Lo último que alcanzo a ver fue como terminaban de cerrar la bolsa, cubriendo el rostro pálido de Itsuka sin vida, antes de perder la conciencia.
NOTA DE LA AUTORA:
Es un One-shot largo. Pero en caso de que no lo notaran, esta historia fue inspirada por RIVERDALE (primera temporada, la buena); inspirada, porque cambie muchos aspectos. Pero de hecho el pueblo donde viven si es en Japón, aunque cambie los nombres de los lugares a su versión japonesa.
Rio Amaimisu: Rio Sweetwater
Periódico Ao o Kin: Periódico Azul y Oro
Pueblo de Kawatani: Pueblo de Riverdale.
Por cierto, esta historia de asesinato, puede que tenga más drabbles en la colección de Izuku (con otros personajes como su "interés amoroso" porque Itsuka está bien muerta aquí), y eventualmente resolver el misterio, desgraciadamente no sera nuestra querida Itsuka quien resuelva el misterio... ¿o ya lo hizo?
Me gustan las historias de misterio, aunque no suelo escribir de ellas. Lo cual debe cambiar. Me fui por el giro dramático, trágico y perturbador; porque realmente siento que necesitamos bajarle a la dulzura.
Llevo meses tratando de terminar este shot, y dije: ¡al chile! ¡Ya súbelo! ¡Ya edítalo!
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