Cuenta regresiva

Sumario: Desde que era muy joven, Draco sabía que sólo sería cuestión de tiempo para que el Señor Tenebroso fuese a buscarlo.

Género: Aventura/Romance, fantasía, friendship.

Claves: Drarry eventual. AU. Perteneciente a la Serie ¡Cambio de Casa! (Draco!Elegido/Harry!Slytherin)

Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.


y resultados

La cabeza le palpitaba, puntos negros danzaban frente a sus ojos cuando los abría e intentaba parpadear para enfocarse. El aire era pesado, húmedo, demasiado cálido para su gusto.

¿Qué era? ¿Dónde estaba?

¿Qué pasó?

La cicatriz en el pómulo aún cosquilleaba, la sensación hormigueante se había extendido por todo el lado izquierdo de su rostro, y durante un momento, le costó concentrarse en algo más.

Las voces llegaron antes a sus oídos. Claras e identificables, luego difusas y lejanas, de nuevo claras, hasta que se ajustaron a lo que supuso que era el volumen regular.

—...es una tarea sencilla, Longbottom. Viertes sólo un delgado hilo en sus copas, no sé cómo, no me importa, invéntate una excusa, tírate contra la mesa de los profesores y derrama todas sus bebidas, di que lo sientes, que eres torpe. A nadie le sorprendería. Sé que a mí no, al menos. Cuando lo hayas hecho- cuando lo hayas hecho...fíjate, nuestro invitado se está despertando, anda, acércate a él. Que lo primero que vea sea a su amigo- ¡te dije que fueras!

Draco logró distinguir un suelo húmedo, ¿de piedra? ¿Dónde era?

Luego la cara redonda, aniñada y angustiada de Neville apareció en su campo de visión. Se veía de ese modo en que lucía cada vez que pedía perdón por otro incidente en clase de Pociones; fue ese detalle el que le hizo hervir la sangre y centrarse en medio de la bruma del dolor palpitante que tenía en la nuca.

Pateó sin medir la fuerza. Neville recibió el impacto justo en la mejilla, su cabeza se giró y cayó de lado al perder el equilibrio. Entonces se dio cuenta de que, por supuesto, tenía esa vista porque estaba levitando a más de un metro por encima del suelo.

—¡¿Cómo se te ocurre…?! —Draco se retorció, ahogando los quejidos al morderse el labio hasta sacarse sangre. Miró a los lados, a las cuerdas que se le enroscaban en los brazos y torso, y lo mantenían suspendido, las mismas con una similitud escalofriante con las serpientes constrictoras, que brotaban de algún punto en la nada y eran producto de magia pura. Magia oscura. El hormigueo de la cicatriz le decía, por si no podía llegar a la conclusión por sí mismo, de quién era la magia creadora de estas.

Neville escupió la sangre que le quedó en la boca y levantó la cabeza hacia él, los ojos humedecidos, la mano apoyada contra la mejilla y la barbilla donde fue el golpe.

—Yo no quería- —Soltó un grito estrangulado cuando una mano se cerró sobre su cabello y le echó la cabeza hacia atrás de pronto, en un ángulo que no pudo ser nada más que doloroso. Respiraba con dificultad.

—¿Qué te dije, Longbottom? No- me- agradan- los- niños- llorones —Movió su cabeza en cada una de las pausas, adelante y atrás, y le arrancó un quejido más fuerte al empujarlo contra el suelo después, mientras su voz suave convertía la letra final de esa palabra en una larga 's' siseante, de reptil.

El Gryffindor temblaba en el piso, las manos presionadas entre los charcos para no quedar del todo tumbado. Potter chasqueó la lengua y le pasó por un lado, metiéndose dentro de su campo de visión entonces. Aún sonreía, los ojos increíblemente rojos y anormales brillaban. En cada paso que daba, su imagen se difumaba y otra ocupaba su lugar, una de un adolescente, borrosa, imprecisa, que también se perdía para cederle el puesto a la del niño.

Riddle.No podía ser otro que Tom Riddle.

—Al fin puedo ver al famoso Draco Malfoy, sin tener que fingir- bueno, no he fingido demasiado estos días, ¿cierto? —Meneó la cabeza, sin esperar una verdadera respuesta de su parte—. No, claro que no. Y aun así, no supiste ver las pistas, los detalles. ¿Se supone que venciste a mi versión adulta? ¿Tú, siendo un bebé, derrotaste al gran y poderoso Lord Voldemort? —Se rio. Era una risa sin humor, amarga, vacía—. No sé qué habrá pasado con mi versión adulta, pero es claro que tendré mucho que corregir cuando haya regresado al poder.

—Tú nunca vas a regresar al poder, Tom.

Un instante, era Riddle quien lo veía con las cejas arqueadas. Al siguiente, era Harry Potter. Riddle, luego Harry, después Riddle, Potter.

Estaba inestable. Estaba demasiado inestable.

—Pudiste hacer algo grande, te lo reconozco —Aceptó él, uniendo las manos por detrás del cuerpo. Estrechó los ojos, primero verdes, después castaños, y por último, rojizos, en su dirección—. Me recuerdas a esa persona. No- no a tu padre —Draco contuvo un sobresalto cuando sintió el tacto frío y ligero de la legeremancia en un lado de la cabeza; lo reconocía de las veces en que Snape había hecho lo mismo con él, en especial cuando era pequeño, para que se calmase—, aunque te ves como él físicamente. No, niño, tú me recuerdas a tu madre. Mientras estuve en posesión de la guardiana del diario, me contó muchas cosas, me las mostró. Lo que ella hizo, por ejemplo.

Draco apretó la mandíbula tan fuerte que le dolió, para contener cualquier posible respuesta. Riddle/Potter lucía complacido con su reacción.

—Dilo. Anda, dilo —Se burló—, quiero ver que me amenaces desde tu posición.

—Si vuelves a mencionar a mi ma…

No pudo terminar. Sus palabras se convirtieron en un grito ahogado cuando las cuerdas de los brazos y el torso jalaron en sentidos opuestos, los músculos tensos, el agarre firme. Se quedó sin aliento cuando lo atravesó una punzada de dolor, la sensación de estar a punto de ser despedazado.

Probó más sangre de su labio inferior y su lengua cuando se mordió a sí mismo. No iba a pedirle que se detuviese. No iba a lloriquear. No iba a suplicar.

Apretó los párpados y dejó que el dolor ardiente en las extremidades sólo sucediese. Que pasase, que siguiese.

Luchó por concentrarse en inhalar, en exhalar, buscó el aroma de la humedad y pensó en eso. Intentó, intentó, intentó. Luego, de repente, ya no sentía los brazos acalambrados y los tirones cesaban.

Parpadeó a través de las lágrimas, boqueando. Riddle/Potter tenía la mirada fija en él.

Hizo un vago gesto con la mano.

Comételo.

Riddle/Potter se apartó, para dirigirse a un círculo de calderos y viales flotantes, llenándose de un líquido negro. Más allá de su reducido campo de visión por la posición que tenía, percibió el sonido de arrastre, el traqueteo que abría una nueva salida, y el desliz.

El desliz de una enorme serpiente.

—¡No! —Neville ahogó un sollozo. No podía mirarlo, no sabía a dónde se había metido, pero su voz hizo eco por el espacio amplio en que estaban— ¡dijiste que no lo matarías! ¡Dijiste que sólo necesitabas retenerlo! ¡Me dijiste...!

—Te mentí, ya supéralo.

La respuesta, escueta, vacía, lo silenció con la misma rapidez que un hechizo.

La serpiente se acercaba, se acercaba, se acercaba.

Draco notó, por el rabillo del ojo, la cabellera rubia de Neville. Riddle/Potter estaba más lejos para ese momento, concentrado en su verdadera tarea.

La serpiente se acercaba, se acercaba, se acercaba.

—Lo siento —Escuchó el llanto entrecortado de Neville, que intentó alcanzar una de sus piernas y tirar de su pantalón. Él hizo ademán de darle otra patada y le frunció el ceño—, lo si- siento-

—No es a mí a quien vas a pedir disculpas —Le espetó, en un susurro contenido—. Al menos, yo veré ahora a mis padres, y les diré que no pude hacer nada, pero intenté lo que ellos hubiesen hecho. ¿Tú qué le dirías a los tuyos, Neville?

No pudo lograr que le importase la expresión destrozada que le causó. No en ese instante. No después de lo que hizo.

Draco cerró los ojos cuando una de las cuerdas se deslizó por su hombro, reptando con vida propia, y empujó su barbilla hacia arriba. Sabía que estaba de frente al Basilisco sólo por la exhalación fuerte que lo golpeó cuando respiró. Él contuvo el aliento, en cambio.

—Abre los ojos, Malfoy, abre los ojos. ¿No estabas ansioso de ver a tus padres? ¿No lo has deseado durante todos estos años?

Él intentó girar la cabeza, sin éxito. Una de las cuerdas comenzaba a enroscarse en torno a su cuello, la presión crecía segundo a segundo. ¿El aire siempre fue tan difícil de inhalar?

—Longbottom, aquí. Estos son los que vas a usar...

Pasos se alejaban, un titubeo, un trastabilleo.

El aliento fétido lo alcanzó con la siguiente exhalación. Podía sentirlo cerca, sin necesidad de abrir los ojos, e imaginar la mandíbula que se abría, los colmillos amarillos que se cerraban alrededor de él.

Mordería, habría un chasquido, y si el despedazamiento no lo mataba, lo haría el veneno. Sonaba doloroso en ambos casos.

En el momento de la verdad, no paraba de temblar. Tenía un nudo en la garganta, quería a su padrino, quería a Regulus, quería su cuarto escondido del mal abajo del castillo. Quería que el nudo en la garganta bajase, que las lágrimas tras sus párpados no saliesen.

Quería ser lo que fueron sus padres. Quería ser Lucius, que murió con su varita en mano, o Narcissa, a quien las historias atribuían haberle cortado más de la mitad de la cara a Voldemort, antes de recibir una sola maldición de su parte.

Pero sólo era él. Y tenía tanto miedo.

Apretó los párpados para mantener los ojos cerrados ante el repentino traqueteo y choque de metales. Hubo un grito, otro desliz. Draco parpadeó, aturdido, lágrimas nublándole la vista de la escena que se desarrollaba.

Neville tenía un caldero colgado del brazo y uno más entre las manos. Riddle/Potter estaba empapado de pies a cabeza de un líquido negro, su rostro cambiante y difuso tornándose rojo de la rabia.

¡A él! ¡A él primero! —Siseó al Basilisco, que se había acercado a su amo tan pronto como percibió la conmoción.

El pequeño Gryffindor empalideció. El caldero vacío se le resbaló cuando abrazó el segundo y echó a correr, tropezándose, deslizándose entre la superficie de los charcos.

Riddle/Potter alzó un brazo y Neville gritó al ser levantado varios centímetros en el aire. Se retorció, en vano. El Basilisco iba hacia él.

Era una oportunidad.

Draco miró alrededor. Necesitaba, necesitaba, necesitaba-

Suéltame —Pidió a la serpiente-cuerda, con suavidad—, suéltame. Por favor, suéltame. Suéltame. Por favor, por favor, suéltame.

Aflojó sólo un poco. Después su agarre se afianzó por un segundo y fue suficiente para que ahogase otro quejido.

Si no servía por las buenas, lo haría por las malas. Se retorció con fuerza, moviendo la cabeza y extremidades a la vez, y alcanzó un pedazo de la cuerda escamosa y fría. Arrugó la nariz, se dijo que valdría la pena si funcionaba, y cerró los dientes sobre la piel de la falsa serpiente.

Hubo un siseo amenazador, luego el agarre cedía. Draco todavía pensaba en lo asqueroso que fue cuando cayó con un ruido sordo, salpicando en el charco y seguido de un latigazo de dolor que no lo dejó levantarse de inmediato.

La serpiente se arrojó en su dirección. Su cabeza no tenía ojos, pero la mandíbula enorme y los colmillos eran lo que en verdad importaba, e iban directo hacia él.

Draco se impulsó hacia arriba con las manos, ahogó un grito por el dolor ardiente al apoyar el pie derecho y se tumbó de lado, en una inspiración de último minuto, para rodar por el suelo, lejos de su alcance. La serpiente se golpeó contra la piedra, pero se recuperó enseguida, para enroscarse y alzar la cabeza.

Cuando hizo ademán de volver a abalanzarse sobre él, se arrastró con manos y rodillas tan lejos como podía. El pie derecho punzaba, el latigazo que le recorría la pierna lo inmovilizaba y le robaba el aliento cuando intentaba pararse. No tenía tiempo para dedicarse a ver el daño de la caída.

Neville había pasado a ocupar su posición, el caldero entre las manos, el Basilisco de frente. Él no tenía su túnica, no tenía la varita, no tenía la espalda de Gryffindor. La serpiente decidió morder justo sobre su tobillo derecho y el dolor lo mareó.

Quizás fue la razón de que no notase el peso extra en uno de sus bolsillos. Quizás no.

Se hirió los dedos, intentando aferrarse a la piedra del suelo, para que la serpiente no lo jalase con los dientes del tobillo. Las lágrimas no lo dejaban ver y la cabeza comenzaba a darle vueltas.

Fue un simple descuido, unos segundos de libertad. La serpiente iba a volver a morder, Draco se lastimó los codos al recargarse en estos y empujarse hacia arriba, trastabilló, el peso extra en su bolsillo se desplazó hacia afuera.

Si no se le hubiese enseñado a mantener sus más viejas tradiciones sangrepura, Draco jamás habría llevado un reloj de bolsillo en el pantalón, ni habría sabido ajustarlo como era debido.

El reloj quedó suspendido en el aire, la cadena expuesta por completo. Y el tiempo se detuvo.

Draco contenía el aliento, incrédulo, mientras el mundo dentro de la Cámara retomaba su curso a un ritmo imposiblemente lento. La serpiente aún no lo tenía, avanzaba un milímetro por minuto. El Basilisco tenía la mandíbula sobre Neville, sin morderlo, el niño arrojaba el contenido del segundo caldero sobre la lengua áspera de la criatura. Riddle/Potter acababa de darse cuenta de sus intenciones.

Se echó hacia atrás, vacilante. Al notar que continuaba así, que era real, avanzó entre saltos sobre un pie, para buscar el reloj que pendía de su bolsillo y parecía levitar en el aire.

Se quitó del trayecto de la serpiente. La cadena se acortaba. Saltó en un pie hacia Riddle/Potter. La cadena se acortaba más. ¿Qué podía usar? ¿Qué tenía?

El tiempo volvió a su transcurso regular. La serpiente chocó contra el suelo con la boca abierta y siseó al herirse los colmillos. El Basilisco se tragó a Neville de un bocado.

Draco se deslizó detrás de Riddle/Potter y le dio en la cabeza con el caldero recién vaciado y lleno de viales sin usar.

Hubo un grito, un jadeo, otro siseo. Ocurrió muy rápido.

Riddle/Potter se llevaba la mano a la nuca sangrante y giraba la cabeza; de pronto, sus ojos eran verdes y estaban tan aterrados como él se sentía. Verde contra rojo, verde contra castaño, verde contra rojo de nuevo. A unos metros, el Basilisco reptaba hacia su amo, tambaleándose, y al caer de lado, paralizado, escupía una figura pequeña que rodaba en el suelo y podía distinguir a Neville en medio del líquido denso, negro, y la saliva de serpiente mágica.

—Tú...—Al ver el caos provocado, Riddle/Potter se lanzó contra él, ignorando las facilidades de un mago, y el agarre firme que se cerró en su cuello lo alzó del suelo.

Le dio el ángulo perfecto en que podía ver el diario negro metido en un bolsillo de la túnica de Potter.

Neville intentaba ponerse de pie, el Basilisco se retorcía. Riddle/Potter le cortaba el paso de aire.

Sólo necesitó un sonido. Una, dos voces, pronunciando un encantamiento. Eso bastó para que Riddle desviase la mirada un segundo y Draco tanteó el aire con ambos brazos hasta tomar el diario y quitárselo. Lanzó una patada sin objetivo, le atinó en el estómago, y ahogó un grito cuando volvió a ser tirado contra el suelo y el pie lastimado lo reprendió con otra punzada ardiente.

El diario era suyo. Neville estaba de pie, boquiabierto.

En la entrada de la Cámara de los Secretos, la profesora A y su padrino adoptaban una postura idéntica, que era la responsable de alzar, sin varitas, la barrera que encerró a Riddle/Potter.

—¡¿Cómo están?! —La bruja le dio un vistazo al Basilisco retorciéndose, arrugó el entrecejo, luego siguió un giro de muñeca y la barrida con el brazo. Riddle/Potter empezó a golpear una pared invisible y sus gritos no emitían sonido alguno.

—Vi- vivos —Balbuceó Neville, aturdido.

—¡Draco! —Le gritó Snape. Él levantó el pulgar, todavía tirado en el suelo, jadeante, y sucio hasta el cabello. Por la expresión de su padrino, comenzaba a pensar que Riddle era más seguro que el regaño que lo esperaba.

—¡Horrocrux en mano! —Lo agitó para que pudiesen verlo— ¡pero necesitaré ayuda para ir hasta allá!

Mientras ambos profesores retenían al mago poseído, Neville trastabilló al correr hacia él. Le ofreció ambas manos.

Draco lo observó desde abajo por un momento. Tenía la mejilla hinchada y roja allí donde lo pateó, la boca cubierta de sangre seca, el cabello y la ropa mojados y goteando ese veneno negro.

Se metió el diario bajo el brazo y estiró los suyos, para sostenerse de él.

—Nunca más —Advirtió, dándole una mirada que le decía lo que pensaba hacerle si volvía a traicionarlos. Lo notó tragar en seco, luego un tirón suave lo alzó.

—Nunca más —Juró, inclinándose para ver cuál era su tobillo herido y de qué lado colocarse para hacer de apoyo.

—Nev —Llamó, en voz baja, cuando empezaron a caminar hacia los profesores, rodeando el Basilisco inmóvil y la celda invisible—, ellos estarían orgullosos de ti.

Giró el rostro para simular que no había dicho nada y que no notaba cómo ahogaba un sollozo al asentir. En el fondo, sabía que era lo que a él le hubiese gustado escuchar.

—Ellos- ellos también —Volteó lo justo para verlo de reojo. Neville rehuía de su mirada y balbuceaba, de nuevo—, digo- ellos- no los conocí, pe- pero estarían- cualquiera estaría- o- o- es- bu- bueno-

Draco se empezó a reír, y siguió haciéndolo incluso cuando Neville formaba pucheros y lo llevaba a la salida.


Ahora sí, dejaré esto hasta aquí uwu queda muy, muy poco del segundo año, pero sé que les encantará lo que sigue ;)

Me encanta este porque es bien movido, nace mi friendship fav ¿? y muestra a mi pequeño héroe adorable. La verdad es que yo no sirvo para ser héroe de nada, porque no me andaría metiendo en problemas como Harry, y tampoco me imagino a Draco haciéndolo ¿? Me gusta mucho el concepto de un héroe que se asusta, no sabe qué hacer, llora y tiene que arreglar sus asuntos sin un fénix que aparece de repente con la espada. Aunque esa escena es re wowowow en las películas, jajajaja.

Alguien me había preguntado sobre el reloj que le dieron a Dracobebé y ahí está la respuesta, le dije que esperara por eso xd si me han leído antes, saben que siento un amor demasiado profundo por los artículos mágicos extraños, djdkdk.

También me dejaron una pregunta en comentarios, pero simplemente no la entendí, perdón. Como adulto responsable (y más si es tu representado quien lo hace), no puedes dejar que un niño le hable a otro adulto como Draco le habló a Dumbledore, sólo eso. Me pareció una cuestión de lógica, en realidad, no sé, a lo mejor me apendejé y por eso les quedó la duda xdxd

En cualquier caso, pronto actualizaré y volveremos a un punto más feliz ¿?

¡Gracias por leer!