Y como es costumbre he aquí el descargo de responsabilidad. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de la gran autora DeJean Smith, yo solo traduzco.

Gracias mil a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme en una aventura más.


~EE~

Capítulo 14: El romance está en el aire

El miércoles pasó sin incidentes. De hecho, Bella no había visto o escuchado del señor y la señora Newton o la señora Stanley, una bendición de la que estaba muy agradecida. Después del incidente en el estudio del señor Newton, Bella estaba bastante segura que haría lo que Lorena Bobbit (1) si él se le acercaba de nuevo.

Bella llegó a la casa de los Newton muy temprano y encontró la puerta principal ligeramente abierta. Considerando lo extraña que toda la familia había sido últimamente, Bella no le dio importancia y ascendió las escaleras a la sala de clases y le enseñó a los niños sus lecciones. Durante el día, sintió como si ojos la siguieran a donde sea que fuera, pero cada vez que trataba de ver al responsable, se encontró decepcionada. Finalmente, se cansó de perseguir fantasmas y continuó con su día, ignorando la sensación de estar bajo vigilancia.

El jueves, los Newton se movían por la casa, obviamente intentando rehuir el contacto con Bella, lo que a ella le pareció muy bien. Cada vez que la señora Newton veía a Bella en el pasillo o en el jardín, se detenía, tragaba con fuerza, y de prisa se escabullía en la dirección opuesta como una cucaracha expuesta a la luz. Después de la cuarta vez, Bella encontró toda la interacción sumamente divertida y buscaba excusas para deambular por la casa solo para provocarle a la señora Newton un paro cardíaco. Puede que se vaya al infierno por sus acciones, pero Bella decidió que iba a disfrutar del viaje.

L se emocionaba cada vez más a medida que la semana avanzaba y empezó a recordarle a Bella a una pequeña niña cuando se acercaba la mañana de Navidad. Al principio, L intentó hacerlo pasar como que no cabía en sí de contenta por Bella cuando en verdad, era debido al hecho que en todos sus años, L nunca había ido a un baile, mucho menos como la acompañante de un invitado. Lo más cerca que había estado a eso fue una vez viendo un baile en un granero hace mucho, mucho tiempo, por detrás de una paca de heno en el tapanco. Mary Frances la había puesto a hacer los quehaceres de la casa durante una semana después de encontrar a L espiando a los adultos pero para L, había valido la pena. Los hermosos vestidos, los giros de los que bailaban y los sonidos joviales de la música saturaron su memoria y la ayudaron a hacer frente a los días más tristes. Ahora, L sentía como si este fuera su baile de graduación, e iba a disfrutar cada minuto de anticipación.

Bella sonreía de forma indulgente cada vez que L hablaba del baile, pero ya que estaba maldecida con dos pies izquierdos, a Bella no le ilusionaba estar sentada a un lado viendo a otros bailar. Al haber tenido una crianza más feliz y por la insistencia de su madre Renee, Bella había asistido a unos cuantos bailes del instituto, pero después de quebrar el pie de Eric Yorkie en un accidente en un loco baile de línea, Bella se había marginado.

L le aseguró que habría muchos jóvenes guapos dispuestos a enseñarle las finas artes del último baile de moda, el vals vienés, sonrojándose al explicar dónde iban las manos del hombre y el poco espacio entre parejas. Bella escuchó pacientemente pero estaba segura que si escuchaba que contaba uno, dos, tres una vez más, iba a volverse loca.

Después de un largo día cubriendo más verbos irregulares en francés, multiplicaciones de dos dígitos por dos dígitos, y comenzar a diagramar oraciones. Bella caminó a casa agotada con L a su lado, charlando despreocupadamente de las últimas noticias de la tienda.

"Así que, al parecer la señorita Weber va a asistir a la fiesta con un católico. Su padre está hecho una furia. Recuerdas que su padre es el reverendo Weber, ¿verdad? Él es de la Iglesia de Inglaterra, por supuesto. ¿Puedes imaginarlo? No que me importe, de todos modos. Quiero decir, en serio. ¿Va a haber una parte Católica en el cielo, y una parte Metodista, y una parte Bautista? No lo creo." L apenas respiró entre palabras, asombrando a Bella con sus habilidades fonéticas.

Bella asintió distraídamente mientras L hablaba sin parar. En su mente, ya estaba arriba en su habitación, vestida con su camisón, escribiendo furiosamente en su diario. Algunas veces la vida real proporcionaba personajes mucho más creativos que los que un autor podía inventar y la comedia de la señora Newton escabulléndose cada vez que Bella la veía era escritura de oro puro. Bella solo esperaba que pudiera capturar fielmente cada matiz del rostro de la señora Newton parecido al de un pequinés en sus descripciones.

"¿Ya viste tu vestido?" L preguntó con curiosidad. Después de recibir un gesto negativo de cabeza, L continuó con su prédica. "Oh, yo sí. Vas a estar absolutamente espectacular, cariño. No que no lo estés ya, pero ese vestido hará que la cabeza de todos los hombres se gire en tu dirección. Bueno, todos menos Will. Y Carlisle. Y probablemente Emmett y Jasper tampoco. Pero tengo el presentimiento que cualquier otro hombre… y posiblemente algunas mujeres… estarán completamente fascinados."

"¡L!" Bella jadeó, sorprendida por lo que su tía había insinuado.

"Sin juzgar, querida. Solo digo que si estás interesada, estoy segura que habrá interés más que suficiente sin importar de qué lado bateen."

Bella se dio por vencida y sacudió su cabeza por la total falta de filtro de su tía.

"Tengo que entregar unos zapatos de París que Esme ordenó," continuó L, ignorando la interrupción. "Son del más hermoso tono plateado con pequeñas rosas color borgoña sobre la punta. El tacón es un poco alto para mí, pero estoy segura que una mujer con la gracia de Esme no tendrá problemas…"

Bella y L acababan de doblar en Meyer Lane cuando L de pronto dejó de hablar. Bella la vio inquisitivamente para ver la mirada de L enfocada en Twilight atado en el poste al frente de su casa.

"Al parecer tienes la visita de un caballero," murmuró L con una pequeña sonrisa.

"¿Quién…?" Empezó a decir Bella antes de ver al señor Cullen apoyado casualmente en el árbol del patio delantero. Su respiración se detuvo por un momento al ver la guapa figura que hacía, vestido en pantalones marrón claro, botas altas color negro, chaqueta y abrigo negro, camisa blanca y un pañuelo verde esmeralda. Traía puesto un sombrero alto color negro sobre sus rizos bronce, presentando una figura bastante elegante.

"No lo echaría de mi cama por comer galletas," murmuró L, tirando del brazo de Bella.

"¡Tiíta!" Exclamó Bella, tornándose a un vivo color rojo.

"Buenas tardes, señorita L," murmuró Will, apareciendo repentinamente, y dejando un beso en la mejilla de L. Bella notó que el señor Lawrence llevaba puesto un traje similar pero con su pañuelo de un hermoso color azul rey y sombrero en mano.

"Estaba hablando del señor Lawrence," sonrió L con picardía, dejando un beso en la mejilla de Will. "Pero si sientes lo mismo por el señor Cullen, no voy a discutir. Es un encanto, pero prefiero a mis hombres un poco mayores. Y con un poco más de experiencia."

"Dios, mátame ahora," Bella murmuró demasiado bajo para que escuchara L.

Desde el otro lado del patio delantero, Edward trató de contener una carcajada al disimularla con tos. Bella lo miró inquisitivamente. Seguramente no la escuchó, ¿o sí?

L soltó el brazo de Bella y entrelazó su brazo con el de Will, sonriéndole ampliamente, ignorando por completo la boca abierta de Bella.

"Por qué no vas a darle la bienvenida a tu visitante, y yo iré a prepararnos a todos unos refrigerios," L insistió, sonriéndole a Edward al entrar a su casa.

Bella se paró al final de la caminata, un poco sorprendida porque la dejaran sola con el señor Cullen. Reuniendo el coraje, Bella se acercó lentamente a la puerta principal.

"Señorita Swan," murmuró Edward, inclinando levemente su cabeza en saludo.

"Señor Cullen. ¿A qué debo el placer de su visita?" Bella metió un rizo distraídamente detrás de su oreja.

"Lord Masen me pidió entregarle esta carta," Edward dijo en voz baja, tendiéndole un sobre color crema con un sello rojo de cera.

"¿Y esa es parte de su descripción de trabajo como abogado?" Dijo bromeando, tomando la carta y pasando su dedo ligeramente sobre la elegante escritura de su nombre al frente. "¿Es una orden de cese y desista o una orden de restricción manteniéndome a no menos de 500 yardas de distancia de lord Masen?"

"No," Edward se echó a reír. "Nada tan drástico. Solo es una carta que yo sepa. Debo admitir, que deseaba verla de nuevo. Así que me ofrecí a entregarla cuando la vi en su escritorio." Bella sonrió al enterarse que se había ofrecido a entregar la carta. Luego, cayó en cuenta que fue lord Masen el que había escrito la misiva y su sonrisa se desvaneció un poco.

"¿Le gustaría entrar, señor Cullen?" Bella hizo un gesto hacia la puerta principal.

"Bueno, se supone que debo esperar hasta que me dé su respuesta. Lord Masen fue muy específico en eso. ¿Vamos?" Le ofreció su brazo, el que ella tomó con una débil sonrisa y acompañó a Edward dentro.

"¡Diríjanse directamente al salón!" L gritó desde la cocina tan pronto como escuchó abrirse la puerta principal.

Bella se quitó su capota y su chal y los colocó en el perchero como era su costumbre mientras Edward se quitaba su sombrero y su abrigo, entregándoselos a Bella que tenía sus manos tendidas, esperando por ellos. Bella los colgó con cuidado también. Se dio cuenta de lo cómodo que se sintió con eso y suspiró contenta por lo hogareño de su interacción. Por el más breve de los momentos, imaginó una escena doméstica tras otra en todas apareciendo ella y el señor Cullen y sintió un revoloteo en su corazón que nunca había experimentado.

"¿Está usted bien, señorita Swan?" Edward preguntó, arqueando una ceja, obviamente preocupado. "Se ve un poco sonrojada." Con cuidado levantó una mano y acarició ligeramente su mejilla con sus nudillos. Edward sonrió de forma tranquilizadora, ganándose una sonrisa en respuesta.

Bella cerró sus ojos suavemente y suspiró contenta al sentir la frialdad de sus manos y por un momento, se perdió por completo en la ternura de sus acciones. De pronto recordó dónde estaban, y sus ojos se abrieron de golpe por el miedo a ser descubierta en una situación comprometedora.

"¿Qué? Oh, sí. Gracias." Bella aclaró su garganta y trató de recuperar la compostura mientras colocaba sus manos en sus mejillas, tratando de desvanecer el sonrojo que sabía estaba ahí. "Solo sentí un poco de calor por un momento. Pero ya pasó."

"Tal vez debería tomar asiento. ¿Por dónde?"

"Por aquí," Bella murmuró, haciendo pasar a Edward al salón.

Bella vio que la pequeña mesa que normalmente estaba junto a una pared, la habían movido al centro de la habitación con cuatro sillas colocadas alrededor. Era íntimo y acogedor aunque desmerecía un poco. Se había arrojado un mantel blanco limpio de lino sobre la mesa, cubriendo la pátina de manchas de agua y marcas que tenía la madera vieja. Las paredes cubiertas con estanterías y libros le daban a la habitación el aroma a roble viejo y encuadernados de cuero, recordándole a Bella sus librerías favoritas de libros usados en su antigua casa y en seguida hizo que se relajara.

A Bella le gustaba esta habitación por su aire hogareño y esperaba que la humilde morada de L no hiciera sentir incómodo al señor Cullen. Sabía que él estaba acostumbrado a estar rodeado de cosas mucho más finas y rezaba porque la modesta casa de su tía no disuadiera sus atenciones, ya que de pronto se dio cuenta que realmente le agradaría ser la que recibe en una relación con el educado señor Cullen. Ahora que una relación con el caballero grosero e insolente que la había atropellado en su primer día de trabajo en casa de los Newton sería imposible.

Bella sonrió en agradecimiento cuando sacó una silla para ella y tomó el asiento ofrecido. El latido de su corazón más veloz por esa pequeña amabilidad.

Si Bella hubiese visto más de cerca a Edward en el salón tenuemente iluminado, habría notado que sus ojos habitualmente color ámbar se habían oscurecido casi a un color negro y que pareció tragar frecuentemente entre el pasillo y el salón. Pero, estaba tan ocupada eludiendo intencionalmente mirarlo a los ojos que se lo perdió todo.

"Toma asiento," L le sonrió a Edward mientras cargaba una bandeja con dos tazas y una tetera. "Nos preparé algo de té, Bella, mientras los hombres disfrutan de lo más fuerte." Asintió hacia la licorera colocada al otro lado de la habitación, desviando la mirada hacia Edward que inclinó su cabeza, dejándole saber que entendió. "Will la trajo esta tarde de su propia colección. Creyó que sería algo relajante al final del día."

Como si le hubiera dado una señal, Will entró en la habitación con dos copas color rojo rubí y cruzó la habitación a donde estaba la licorera y sirvió ambas. Le ofreció una a Edward en silencio, que hizo un breve gesto de brindis y bebió profundamente. Edward disfrutó de la sensación calmante que le dio la bebida al saciar la sed que quemaba su garganta. Al menos por un momento.

Bella aceptó alegremente una taza de té de L y empezó a remover un solo terrón de azúcar cuando su rostro palideció una vez más. Dejó caer su taza y platillo sobre la mesa con un fuerte estruendo, manchando el mantel de lino.

"¿Bella?" Preguntó L, preocupada por el repentino cambio en su sobrina. "¿Estás bien, querida?"

"Cobre. Sal," Bella murmuró antes de que todo se volviera negro. Edward la atrapó antes de que cayera al suelo.

"¿Qué pasó?" Preguntó Will, tirando de la mesa hacia atrás para que Edward pudiera recostar a Bella en el suelo.

"Yo… no lo sé. ¡Un minuto sonreía y le daba a Edward una mirada de soslayo y el siguiente, todo el color desapareció de su rostro y simplemente se desmayó!" Exclamó L. "¿Está bien?"

Edward levantó la vista al permanecer sobre una rodilla junto a Bella. Asintió bruscamente, sacando su móvil que sonaba furiosamente de su bolsillo.

"¿Sí, Alice?" Edward murmuró.

"¿Traes tu teléfono contigo? ¡Edward! ¡Sabes que es contra las reglas!" L lo reprendió antes que Will la apartara y cubriera su boca con una mano.

"Shh, Liriope. No sabes lo que está pasando," Will la reprendió. "No te enojes antes que él te explique."

"Bien," bufó L, empujando su brazo. "Pero será mejor que tenga una maldita buena excusa."

Will asintió mientras esperaban a que Edward terminara su veloz conversación telefónica. Con un decisivo clic, Edward cerró su teléfono y se enderezó.

"Bella se desmaya cuando está en presencia de sangre," dijo simplemente.

Will estalló en carcajadas antes que cubriera rápidamente su boca, tratando de verse contrito. Falló espectacularmente.

"Muy probablemente eres el único vampiro en el mundo que podría enamorarse de una chica que desmaya por la mera presencia de sangre, Edward," Will se rio entre dientes, ganándose una mala mirada de Edward y un golpe en el brazo de L.

"Sé amable, Will," ordenó L, arrugando su frente y tratando de parecer enojada. "No es culpa de Bella. Yo tampoco soy muy aficionada a ella. ¿Qué dijo Alice?"

"Estará bien en unos cinco minutos," Edward siguió sobre una rodilla junto a Bella, masajeando ligeramente su mano entre las de él. "Avergonzada, pero bien."

"¿Tal vez deberíamos levantarla del piso? Llevarla arriba a su cama o algo," L dijo preocupada.

"¿Y cómo explicaríamos eso?" Edward demandó con un poco de dureza, devolviendo su mirada a Bella que yacía perfectamente pálida e inmóvil en la alfombra.

"Solo trataba de ayudar," L dijo enfurruñada. Pensó por un momento en silencio antes de correr a la cocina y regresar con una pequeña toalla.

"Dame tu copa," le demandó a Will, tomándola cuando se la ofreció.

L vertió con cuidado un poco del contenido en la toalla, devolvió la copa y luego dobló la toalla y la envolvió en su mano.

"Átala, por favor," le pidió, tendiéndole su mano a Will que anudó las puntas con cuidado. "Perfecto."

"¿Y de qué sirve todo eso?" Edward preguntó, arqueándole una ceja a L.

"Me corté," sonrió L. "Bella no recordará lo que ocurrió justo antes que se desmayara, ¿verdad, señor Tres Títulos en Medicina?"

Edward asintió.

"Entonces, no recordará que no tenía el vendaje antes de que se desmayara. La sangre en esto," levantó su mano, "explicará todo. Ahora, Will querido, por favor, deshazte del jugo causante del desmayo."

Will se apresuró a obedecer, retirando la licorera y las dos copas rojo rubí, volviendo con nuevas copias sin sangre.

"Que perfectas anfitrionas resultamos ser," murmuró L, mirando a Bella que empezaba a despertar.

"¿Señorita Swan?" Edward le susurró con cariño, acariciando su mano con dulzura. "¿Está usted bien?"

Los ojos de Bella revolotearon momentáneamente antes de abrirse de golpe con un fuerte jadeo. Trató de sentarse solo para que la frenaran un poco.

"Está bien, señorita Swan. Se desmayó."

"Yo… olí sangre," Bella dijo bajito, mientras seguí intentando sentarse.

"Nos diste un buen susto," dijo L, arrodillándose del otro lado de Bella, ocultando su mano cautelosamente por el momento. "Arriba."

L tomó un brazo mientras Edward tomaba el otro y juntos pusieron a Bella cuidadosamente de pie. L se apartó discretamente, dejando a Bella en brazos de Edward mientras él trataba de estabilizarla.

"¿Está usted bien?" Preguntó él, sus ojos llenos de preocupación.

Bella asintió en silencio y trató de sentarse. Una vez en su lugar, sonrió avergonzada a los rostros ansiosos en torno a ella.

"Creo que esto fue el responsable," dijo L, mostrando su vendaje y luego ocultándolo detrás de su espalda cuando el rostro de Bella empezó a palidecer una vez más. "Me corté preparando los sándwiches. Sabes que a veces soy un peligro con un cuchillo. Quizás sería mejor si Will y yo disfrutamos de nuestro té en la cocina. Sé que no es muy apropiado pero bajo las circunstancias, ¿tal vez?"

"Puedo volver más tarde," ofreció Edward.

"¡No!" Bella exclamó, alcanzando su brazo. "Quiero decir, vino hasta aquí a entregar un mensaje, y odiaría meterlo en problemas con su empleador solo por un pequeño desmayo. Estoy bien. Lo prometo." Ella hizo un gesto para que él se sentara frente a ella.

Una enorme sonrisa iluminó el rostro de Edward al tomar la silla ofrecida. Bella notó que su sonrisa no era perfecta. De hecho, estaba ligeramente torcida, dándole una expresión bastante traviesa que ella encontró muy atractiva.

"Entonces, estaremos en la cocina," L cogió una sola taza y le sonrió a la pareja. "Recuerden que puedo escuchar todo desde ahí."

"También nosotros, tiíta," dijo Bella con una risita, ganándose un carraspeo indignado de su tía antes que ella y Will desaparecieran al entrar a la otra habitación. "Es muy divertido tomarle el pelo."

"¿Fue una mentira la que acabo de escuchar que dijiste, Liriope?" Susurró Will de forma burlona cuando salieron del salón.

L asintió en silencio, con ojos amplios por la conmoción ante esa revelación.

"Creo que todavía podemos convertirte en un verdadero vampiro," sonrió, siguiéndola a la cocina, dándole a su trasero una cariñosa nalgada y ganándose una risita en respuesta.

Bella cogió la sencilla tetera e hizo un gesto hacia una de las tazas de té disparejas sobre la mesa. Agradeció en seguida al creador, que L se hubiese asegurado de traer las tazas que no estaban despostilladas o cuarteadas.

"Gracias," Edward respondió a la pregunta tácita, tomando la taza de té caliente con una sonrisa. Hizo alarde de tomar un sorbo antes de colocar la taza sobre la mesa. "Supongo que debería leer la carta."

Bella dejó caer ligeramente sus hombros, y se preguntó si él estaba intentando poner fin a su tiempo juntos, lo que después de su desmayo. Si ese fuera el caso, ella podría entender completamente.

"Pero se supone que me quede hasta que redacte una respuesta, y no hay nada que diga que tenga que hacerlo en este momento," continuó. "No tengo que estar en ningún otro lado hasta la mañana. Me refiero a que, no tengo otros planes hasta una reunión con lord Masen a las diez."

Ahora, si hubiera sido Bella la que errara verbalmente de esa forma, se habría tornado a catorce tonos diferentes de rojo pero porque fue Edward, simplemente sonrió con gentileza y esperó que ella no se sintiera ofendida por lo que acababa de decir. No parecía estar ofendida en lo más mínimo.

"Ya veo. Bueno, no quiero meterlo en problemas al no responder, pero me temo que no tengo ningún papel adecuado para escribir. Utilicé el último el domingo y planeaba ir a la librería mañana a conseguir más. Espero que lord Masen no esté muy molesto por este dilema. ¿Quizás pueda venir mañana por la tarde por té y mi respuesta?" Bella tomó un sorbo de su té y con cuidado volvió a colocar la taza donde estaba.

"Estoy seguro que se sobrepondrá a cualquier molestia cuando le explique que fue inevitable. Además, me proporcionará otra oportunidad de pasar tiempo en su compañía." Edward sonrió ampliamente al pensar en su invitación.

"¿Y eso es algo que a usted le gustaría?" Preguntó ella, agachando su cabeza muy ligeramente al inquirir. Bella se sorprendió al comenzar a morderse su labio inferior e hizo un esfuerzo consciente por no hacerlo. Odiaba ese hábito y realmente estaba esforzándose por romperlo.

"Mucho," sonrió. "Encuentro muy placentera su compañía, señorita Swan."

"¿Sobre todo cuando no estoy desmayada en el piso?" Los ojos de Bella brillaron con picardía.

"Sobre todo entonces."

Los dos tomaron en silencio unos cuantos sorbos más de su té. Bella alisó su vestido y luego cruzó sus tobillos, tratando de sentarse adecuadamente.

"Creo que tengo una deuda de gratitud con usted, señor Cullen," Bella murmuró, peinando un rizo detrás de su oreja antes de descansar su brazo sobre la mesa.

"Cómo es eso, señorita Swan?"

"Por hablar en mi nombre con lord Masen. Al parecer varias personas saben que las noticias de mi compromiso con lord Masen eran un malentendido. Es eso o no les importó. Los únicos que causaron un leve problema fueron mis empleadores y ellos son muy… diferentes por decir lo menos."

"Fue un placer, señorita Swan." Edward tomó con delicadeza la mano de Bella y rozó ligeramente un beso en la punta de sus dedos, ganándose una sonrisa en el proceso. Bella tristemente retiró su mano poco a poco, extrañando en seguida su toque.

"Me temo que las horas de cortejo han terminado, señor Cullen," sonrió L, sin perderse el gemido que se escapó de los labios de su sobrina.

"Entonces, debo despedirme y, ¿la veré mañana por la tarde, señorita Swan?" Edward dijo tranquilamente, poniéndose de pie mientras hablaba.

"Eso me gustaría mucho." Bella se levantó, un poco cohibida respecto a qué hacer a continuación.

"Hasta entonces. Señora McCarty." Se inclinó ligeramente hacia L que hizo una reverencia en respuesta. "Señorita Swan." Tomó su mano y dejó un suave beso en el dorso. "Conozco el camino."

"No creo que compartir una taza de té sea cortejar, tiíta," Bella siseó avergonzada, observando a Edward desaparecer por el pasillo.

"¿Y cómo lo llamarías, querida? ¿Juego previo?"

"¡Tiíta!"

"Niña, te iluminas como un árbol de Navidad cuando lo ves. ¿Él se 'ofreció' a traerte una carta? Sostenía tu mano cuando entré. Te gusta, tú le gustas."

"No es tan simple."

"Entonces, explícame por qué no puedes disfrutar de sus atenciones."

L se quedó ahí con los brazos cruzados sobre su pecho, esperando una respuesta. Bella se quedó en silencio, tratando de pensar en cómo responderle a su tía.

"Sabes que todavía puedes alcanzarlo en el pasillo," L murmuró en voz baja. "Los buenos modales dictan que lo acompañes a la puerta. ¿Tal vez por un beso de buenas noches?"

Bella empezó a pensar en cómo refutar pero decidió no hacerlo y se apresuró por el pasillo a tiempo para encontrar a Edward con su mano en el pomo. Se detuvo abruptamente a unos metros de él.

"¿Pasa algo, señorita Swan?" Inquirió, con una ceja levantada.

"Solo quería asegurarme que encontrara el camino a la salida."

Él hizo una pausa antes de responder con una ligera sonrisa, "Sí, la vuelta a la izquierda al salir de la habitación me confundió un poco."

"Ahora se está burlando de mí," Bella hizo un ligero puchero, sintiéndose avergonzada por sus acciones.

"Nunca, señorita Swan."

"Bueno, um, buenas noches, señor Cullen."

"Buenas noches, Isabella."

Bella se estremeció por la forma en que su nombre rodó en su lengua. Se preguntó si había una versión masculina de las sirenas y si sonaban la mitad de sexy que Edward Cullen. En el fondo, Bella realmente lo dudaba. Salió de sus cavilaciones por el sonido de alguien llamándola por su nombre.

"¿Isabella?"

"¿Sí?" Bella levantó la vista para ver a Edward parado directamente frente a ella, separados por unos cuantos centímetros.

"Desearía intentar algo," murmuró antes de inclinarse y besar dulcemente su mejilla.

Bella abrió los ojos para ver su rostro sonriente. Estaba segura que la sonrisa en su propio rostro eclipsaba la de él, pero ahora no era el momento de medir los resultados.

"Buenas noches, Isabella."

"Buenas noches, Edward."

Si era posible, su sonrisa se hizo más grande cuando ella dijo su nombre e inclinando su sombrero, Edward partió de la casa, dejando a Bella con las rodillas débiles en el vestíbulo. Comenzó a darse la vuelta para volver al salón cuando la puerta se abrió. Bella se giró de nuevo hacia la entrada para ver a Edward de pie ahí.

Sin decir nada, se acercó a ella, cerrando la distancia con solo dos pasos. Tocando su mejilla con una mano, bajó su rostro al de ella. Bella cerró sus ojos en anticipación al beso que sabía llegaría pronto.

"¿Qué me has hecho?" Edward susurró, cerniéndose sobre sus labios.

"Yo…" Bella comenzó a decir antes que él la silenciara.

"Pregunta retórica," murmuró con una sonrisa.

Edward titubeó solo un poco antes de inclinarse aún más, besándola con dulzura. Bella sintió al instante como si un circuito se hubiera completado. Todo su cuerpo, electrificado al momento del contacto, se tensó ligeramente antes de relajarse y centrarse en nada más que sus labios contra los suyos. Sin pensarlo, sus manos se asieron de las solapas de la chaqueta de Edward, acercándolo y perdiéndose en una tormenta de fuego de labios, dientes y lenguas, de necesidad, pasión y deseo.

Demasiado pronto, Edward se apartó un poco, rompiendo la conexión. Edward notó la figura ligeramente jadeante de Bella y sonrió cuando se dio cuenta que ella aún se aferraba a su chaqueta.

Después de un momento, Bella fue consciente de lo que estaba haciendo y la soltó de prisa, alisando delicadamente las solapas arrugadas. Edward pudo ver que se sonrojaba al hacerlo y con ternura sujetó sus dos manos en las suyas.

"Lo siento," murmuró contrita.

"No te disculpes," susurró Edward.

Los dos permanecieron inmóviles durante varios minutos en silencio antes de escuchar el reloj de carruaje sonar a la hora en el salón.

"Debo irme," dijo con tristeza, soltando sus manos.

"¿Te veré mañana?"

"Estoy deseando que llegue, señorita Swan," Edward sonrió antes de darse la vuelta y partir, pero no sin antes lanzar una última mirada por encima de hombro para verla despedirse titubeante con su mano antes que se cerrara la puerta.

"¿Buenas noches?" Una pequeña voz habló junto al codo de Edward mientras se preparaba para montar a Twilight.

"Muy buenas noches, Alice," murmuró Edward, mirando hacia atrás a la casa como si repentinamente pudiera ver a través de las paredes.

Los dos caminaron lentamente con Twilight por la calle.

"Algo está mal," murmuró Alice.

"¿Qué es lo que ves?"

Alice suspiró con tristeza al repetir la visión que la había atormentado unos minutos antes. En ella, Edward vio el salón de L hecho totalmente pedazos. Los muebles habían sido convertidos en leña inservible y las pocas fotos en las paredes arrancadas de sus marcos. Pero la imagen más perturbadora de todas era el charco de sangre oscura en el suelo.

"¿Quién?"

"Eso no puedo decirlo. No sé si es de Bella o alguien más. Solo veo lo que acabas de ver." Alice se veía incluso más pequeña de lo normal, frustrada por la falta de claridad que tenía esta visión.

"¿Cuándo?"

"El domingo. Tal vez el martes."

"¡Alice!" Edward gruñó.

"Hay muchas variables en juego aquí, Edward. La oportunidad se da en ambos días. No soy completamente infalible."

"Lo sé," suspiró, agachando la cabeza en arrepentimiento. "Lo siento."

"Por cierto, ¿cómo estuvo el beso?"

"Dijiste que estaría comprometida con lord Masen cuando ocurriera."

"Y ella decidió que no quería comprometerse con él que fue una variable en el futuro. Él hizo algún tipo de propuesta. Ella lo rechazó totalmente. Por cierto, una pésima propuesta, querido hermano. Espero que la verdadera no sea el desastre que fue esa."

"Gracias por la motivación," Edward murmuró con sarcasmo.

"Siempre aquí para ti," Alice dijo con una sonrisa. "No respondiste."

"Soy más fuerte de lo que pensé."

"Sabía eso. Solo tienes que tener fe en ti mismo."

Los dos caminaron al final de la cuadra en un silencio cómodo.

"Bueno, en este momento la pelota está del lado de lord Masen," Edward declaró simplemente. "Ella tiene su carta para leer y redactar una respuesta."

Alice miró hacia las estrellas con aire pensativo por un momento. Edward la miró inquisitivo, deseando en secreto que parara y desistiera de catalogar mentalmente la moda de los zapatos a través de los siglos.

"No le molesta la máscara, de modo que eso es un punto a tu favor. Se siente atraída a ti por sobre lord Masen, pero algunas circunstancias van a empujarla hacia él."

"Alice," gruñó él.

"Y se sentirá terriblemente culpable por todo. Buena suerte con eso. Carlisle quiere que todos vayamos a la casa a las once. Vístete bien. ¡Adióóóóós!" Soltó una risita antes de desaparecer por una calle lateral.

"Malditas hermanas," murmuró Edward, montando en Twilight y cabalgando hacia la Mansión Masen, deseando sinceramente que algunas veces Alice simplemente mantuviera la boca cerrada.

Mientras tanto, Bella ayudab limpiar los pocos platos sucios y desplazó los muebles de vuelta a su lugar correcto.

"Creo que voy a subir a leer mi carta," dijo Bella, sosteniendo el sobre color crema.

"Suena fabuloso," sonrió L. "Creo que Will y yo vamos a empezar la cena."

"¿Nos acompañará?"

"No lo creo. Dijo que tenía una reunión con el doctor Cullen."

"Está bien. Solo quería saber si debería cambiarme para la cena o si podía usar mi bata."

"Señor, sí. Ponte cómoda. Sé que voy a quitarme unas cuantas prendas una vez que él salga por la puerta." L agarró sus costados con firmeza y sacudió ligeramente sus hombros. "Estos soportes tienen que haber sido diseñados por hombres."

Bella ascendió las escaleras, cerró la puerta de su recámara detrás de ella y se dejó caer sobre su cama con un profundo suspiro de satisfacción. Rápidamente reprodujo los eventos de la noche en su mente, su pulso acelerándose cuando recordó el beso de despedida en la puerta. Bella podía verse enamorándose rápidamente y con intensidad de cierto guapo caballero de cabello color bronce y por primera vez en su vida, no sintió las ganas de salir corriendo ante la idea de una relación romántica.

Se rodó sobre su estómago, pateando alegremente con sus pies mientras analizaba cada milésima de segundo cuando abrió la puerta, acercándola a él, y besándola como si fuera la única mujer en el mundo. Un chillido digno de una fangirl puede que escapara de sus labios, provocando que Bella tapara su boca de prisa con sus manos y mirara culpable alrededor de la habitación para ver si alguien la había escuchado. Bella liberó una risita, agradecida que nadie estuviera cerca.

Con un suspiro de felicidad, Bella se relajó sobre la colcha, despatarrada sobre la cama. Su cabeza se levantó cuando sintió el suave papel de lino justo en las puntas de sus dedos. Con un suspiro, cogió el sobre que tenía la carta de lord Masen y se le quedó viendo por unos segundos.

"Bueno, lord Masen, qué tiene que decir esta noche," murmuró, abriendo la carta. Dentro del sobre encontró una sola pieza de papel de lino color marfil inscrita con la elegante caligrafía de lord Masen. El más ligero indicio de lavanda emergió del papel y Bella se dio cuenta que la tinta estaba aromatizada con el más relajante de los aromas.

Señorita Swan,

Me he paseado nerviosamente de un lado al otro del piso de mi recámara por horas, intentando determinar inútilmente cómo rectificar este atroz error que cometí contra usted. Fui mal educado e insensible con su persona, y estuve totalmente fuera de lugar. Por eso, me disculpo.

Recuerdo al poeta lord Byron, cuando pienso en usted…

Camina bella, como la noche
De climas despejados y de cielos estrellados,
Y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz
Resplandece en su aspecto y en sus ojos,
Enriquecida así por esa tierna luz
Que el cielo niega al vulgar día.

Una sombra de más, un rayo de menos,
Hubieran mermado la gracia inefable
Que se agita en cada trenza suya de negro brillo,
O ilumina suavemente su rostro,
Donde dulces pensamientos expresan
Cuán pura, cuán adorable es su morada.

Y en esa mejilla, y sobre esa frente,
Son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes,
Las sonrisas que vencen, los matices que iluminan
Y hablan de días vividos con felicidad.
Una mente en paz con todo,
¡Un corazón con inocente amor!

Con solo conocerla, me ha sacado de la oscuridad hacia la luz. Solo puedo suplicarle de rodillas que perdone mi desconsiderado comportamiento. Suponiendo que simplemente estaba deslumbrado por su belleza, su inteligencia y su ser y no pude pensar claramente en su presencia.

Como resultado de mis pobres decisiones, puedo entender si me ignorara por completo, pero le suplico humildemente su perdón y le pido otra oportunidad.

Si no es demasiado tarde, le estaré eternamente agradecido si me reserva el primer baile el sábado.

Siempre suyo,

X, lord Masen

Bella volvió a leer la misiva, antes de colocarla delicadamente sobre la mesita junto a su cama. Todo el mensaje la dejó un poco emocional, levemente decepcionada, y totalmente confundida. A primera vista, era una carta encantadora que te hacía querer desfallecer. Él se sentía mal por haberla ofendido, se disculpó y citó un poema de amor de Byron. En general, era absolutamente perfecto. Rígida, tediosa, pero caballerosamente perfecta. Por si fuera poco, lord Masen estaba dispuesto a poner su vida en peligro al invitarla a reservar un baile para él. Eso tenía que tener su mérito después de todo.

De pronto, se dio cuenta que muy probablemente los ojos de todos estarían centrados en lord Masen en la fiesta. Después de todo, era por su cumpleaños y sería descortés de parte de los reunidos ignorar al anfitrión. Bella no estaba segura de querer exhibir su incapacidad de caminar por una superficie plana, mucho menos girar por la pista de baile con quién sabe cuántas otras personas, para ser el entretenimiento de la noche. Esa podría ser más tentación de lo que permitiría el destino. Quizás reservarle un baile no sería una muy buena idea, racionalizó, evocando imágenes de miembros rotos en varios asistentes a la fiesta.

Y luego estaba todo el asunto con Edward Cullen. Había tomado la iniciativa de entregar la misiva a fin de verla. Eso tenía su mérito, ¿verdad? Se había sentado con ella a tomar el té, incluso después del desastre de su desmayo, sin una sola palabra contra ella. Eso probó que podía ser cortés y encantador. Y fue Edward quién le besó la mejilla.

La mano de Bella voló a su rostro como si imprimiera más el beso en su piel e hiciera que penetrara en su memoria. Había durado solo unos segundos más que un simple besito en la mejilla entre amigos. Tenía que haber sido el beso más sensual de la joven vida de Bella hasta ese punto que lamentablemente, no fue muy difícil de superar.

Y luego estaba EL beso. El que le dio cuando abrió la puerta de golpe, se le quedó mirando por un segundo y luego la acercó a él y le preguntó qué le estaba haciendo ella. Bella soltó un resoplido. ¿Qué le estaba haciendo ella a él? Dios mío, era al revés, ¿no es así? ¡Él le estaba haciendo todo a ella!

Desde el momento que sus labios tocaron los de ella, se sintió completa. Como si dos partes se hubiesen vuelto a unir y se convirtieran en uno. Los ángeles cantaban, el chocolate se volvía libre de calorías y la vida era fabulosa.

Entonces, la realidad cayó sobre Bella. Se dio cuenta que tenía no uno sino dos caballeros compitiendo por su afecto. Emocionalmente, se sentía atraída a uno. Lógicamente, le atraía el otro. ¿Qué hacer, qué hacer?

Siempre lógica, Bella sacó rápidamente un pedazo de papel y un lápiz de grafito y dibujó rápidamente una cuadrícula al frente y en la parte de atrás y comenzó a escribir frenéticamente los pros y los contras de continuar cualquier forma de relación con lord Masen por un lado y Edward Cullen por el otro.

"Sé honesta, Bella," se murmuró a sí misma mientras anotaba furiosamente una idea y luego otra, volteando su papel a medida que llegaban las ideas.

Mientras tanto, abajo en la cocina, algo se calentaba que no tenía nada que ver con la hora de la cena. L estaba sentada contenta en el regazo de Will con uno de los brazos de él alrededor de su cintura y el otro cubriendo casualmente sus piernas. Acarició dulcemente su mejilla con su nariz mientras su mano se arrastraba ligeramente por su pantorrilla y rodeaba su tobillo.

"Will," advirtió L, su voz apenas más que un susurro.

"¿Sí, L?" Murmuró él, mientras seguía pasando su dedo por su tobillo, bajo su vestido.

"Tienes que detenerte."

"¿Por qué?" Le dio una amplia sonrisa mientras su mano subía por su pantorrilla.

"Me estás haciendo sentir frustrada," hizo un puchero.

"¿Cómo?" Will besó suavemente el pequeño punto debajo de su oreja que sabía la haría estremecer. No quedó decepcionado y se rio entre dientes al ver su reacción.

"William Alexander Lawrence," advirtió ella, tratando de levantarse de su regazo pero solo sintió que los brazos de él se ceñían a su alrededor.

"Liriope Missouri Hermitage," dijo él, ganándose un codazo en las costillas. Sus ojos se oscurecieron un poco y su voz sonó más profunda cuando susurró, "Que pronto será Lawrence."

"Algún día," L sonrió, acomodándose en sus brazos y cerrando los ojos.

"No."

"¿No?" Preguntó ella bastante sorprendida por su negativa, abriendo mucho sus ojos. L se giró para verlo, tratando de averiguar qué estaba mal, su corazón apretándose en su pecho.

"No." Will meneó el dedo meñique del brazo alrededor de la cintura de ella, llamando su atención.

L miró hacia abajo y jadeó. Justo antes del primer nudillo, casi en la punta de su dedo estaba un anillo de oro con esmalte negro. Pudo distinguir que tenía letras doradas en lo negro pero no podía leerlas.

Will sonrió ampliamente al quitar el anillo de su dedo y colocarlo en la palma de su mano. Era aparentemente pesado pero bellamente hecho. L pudo distinguir las palabras, "soy de mi amado" por fuera del anillo. Ella cogió el anillo con cuidado y vio su propio nombre así como el de Will grabados por dentro. El mayor shock vino con la fecha inscrita.

"Will," susurró L, agarrando el anillo con fuerza en su puño cerrado.

"Ya hablé con Carlisle y dijo que si tú quieres, él llevará a cabo el servicio."

"¿Esta noche?" Chilló L, enderezándose en su regazo, sin notar la mueca de dolor cuando se golpeó con fuerza contra él.

"Si dices que sí."

"Will…"

"Tengo un anillo a juego para mí." Levantó su mano derecha y L notó que en el suyo continuaba el verso con las palabras 'y yo soy de mi amada' en el esmalte negro. "Incluso si dices que no, aún soy tuyo, L."

"Nunca podría decirte que no, Will," murmuró L, tocando ligeramente el anillo en la mano de él.

"No has dicho precisamente que sí, Liriope."

"Tú no has preguntado precisamente, William," L bromeó.

Will deslizó a L delicadamente de su regazo y se arrodilló a sus pies, provocando que L se sonrojara furiosamente. Ella trató de alejar su mano pero él se rehusó a soltarla.

"Señorita Liriope, te has adueñado de mi corazón que no ha latido en más de doscientos años, desde el momento en que te vi. No soy perfecto, pero por ti, quiero serlo. He hablado con Carlisle y con Emmett y dieron su permiso. L, ¿quieres por favor ser mi esposa?"

Incapaz de responder, L asintió furiosamente antes de arrojar sus brazos alrededor del cuello de Will.

"¿Estás bien, querida?" Preguntó Will, riendo cuando L asintió de nuevo enmudecida.

"Silencio," lo reprendió, golpeándolo en el pecho con su mano. "No te burles de la novia."

Will se rio, se puso de pie, rodeó su cintura con sus brazos y la besó en la sien.

L de pronto se enderezó, con una expresión de terror absoluto en su rostro.

"¡Will! ¡No tengo un vestido! ¿Le decimos a Bella? ¿Qué hay de…?"

Will puso un dedo suavemente sobre su boca para silenciarla.

"Alice estaba ahí cuando pedí el permiso de Carlisle y de Emmett para pedir tu mano. Ella se ha encargado de todo."

"Oh, Dios."

"Incluso dispuso un lugar para nosotros para esta noche."

"Oh, Dios."

"Y ella y Rosalie y Esme quieren hablar contigo de inmediato."

"¡Oh, Dios!" L cubrió su boca. "Ellas van a…"

"¿Ellas van a qué?"

"Darme la charla del sexo," susurró L, enterrando su cabeza en su pecho. "Me han amenazado por décadas. En burla, claro está, pero acabo de enterarme que tienen una presentación PowerPoint y diapositivas y…"

Will podría haber jurado que escuchó a L lloriquear antes que unos suaves golpecitos en la puerta de la cocina los interrumpiera. Ahí, en la puerta estaba Esme, Rosalie y Alice con enormes sonrisas en sus rostros.

"No dejes que me lleven," susurró L, aferrándose con más fuerza a su nuevo prometido.

"Bueno, L," Alice dijo con una risita, liberándola de los brazos de Will. "Sabes al igual que yo que esto tiene que hacerse. No podríamos permitir que nuestra hermana y tía favorita se case sin una despedida de soltera, ¿o sí?"

"De verdad, no tienen que hacerme una despedida," insistió L, tratando de volver con Will que sabiamente retrocedió y dejó que las tres mujeres agarraran a L por los brazos.

"En ese caso, ¿qué vas a hacer mientras los chicos se llevan a Will?" Rosalie demandó, apuntando hacia el vestíbulo donde estaban Emmett, Jasper y Carlisle.

L dejó caer los hombros derrotada y arrojó sus manos hacia arriba en rendición.

"¿Puede estar Bella ahí? ¿Por favor? Puedo tratar de borrar el recuerdo o alterarlo o algo así, pero ella es la única familia que he conocido," suplicó.

Todos los ojos volaron hacia Alice que después de un momento breve, sacudió su cabeza.

"No en esta. Lo siento, L. De verdad que sí," respondió Alice. Realmente se veía contrita lo que tranquilizó un poco la mente de L. "Edward cuidará a Bella esta noche para asegurarse que James no vuelva, y ustedes dos puedan disfrutar de algo de tiempo a solas."

"¿Pero él va estar en la boda?"

"No se la perdería."

L asintió en comprensión y le dio a Will un rápido beso en la mejilla.

"Solo unas cuantas horas, Liriope," susurró, acariciando ligeramente su mandíbula con la punta de sus dedos, ganándose un escalofrío que lo hizo sonreír.

"Seré la de…" La voz de L se apagó, sin saber de qué color sería su vestido.

"Blanco," ofreció Alice.

"Como si hubiera otro color para la más vieja de las…" Rosalie empezó a decir antes que Esme le diera un codazo.

"Está bien, Esme," L le aseguró a su amiga. Se volvió de nuevo hacia Will. "Seré la de blanco."

Y con eso, las mujeres salieron por una puerta mientras los hombres se iban por su lado hacia la oscuridad de una noche en Evermore.

~EE~


(1) Lorena Bobbitt se hizo famosa mundialmente por cortarle el pene a su marido mientras dormía, el 23 de junio de 1993. Según Lorena, la noche del suceso su marido llegó borracho y la violó; la motivación de su acción se basó en que John la sometía a humillaciones y maltrato continuo.


¡Tendremos boda! Lástima que no es todavía la de Bella con alguno de sus dos caballeros, pero L se nos casa. Y ahora le toca recibir su charla de sexo jajajajaja. Como dijo Rosalie, ¿qué otro color podría usar la más vieja de las vírgenes? Ya le tocaba a la pobre de L jejeje. Bueno, ahora empieza la competencia, Edward ya empezó su cortejo, y tal parece que a pesar de la metida de pata de lord Masen, esa carta logro redimirlo un poco a los ojos de Bella. ¿Aceptará reservarle un baile a lord Masen? ¿Qué hará Edward ahora? Algo complicado cuando los dos son el mismo. Ya veremos cómo lo resuelven. ¿Y de quién será la sangre en la visión de Alice? ¿Será que James va a atacar? Al parecer se acercan momentos de tensión en la historia. Espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, estaré esperando sus reviews para saber qué les pareció, qué fue lo que más les gustó y qué piensan que pasará ahora. Recuerden que con ellos, son USTEDES los que mantienen con vida el fandom, eviten que más autoras y traductoras dejen el fandom expresando su agradecimiento con un review en los capis que leen. No les cuesta nada, solo unos minutos de su tiempo, escribir unas cuantas palabras y enviar :)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: JessMel, Sully YM, Lectora de Fics, myaenriquez02, Maribel 1925, Ilucena928, liduvina, kaja0507, Rosii, PRISOL, Vanenaguilar, Leah De Call, Techu, Shikara65, jupy, paupau1, freedom2604, Manligrez, Gabriela Cullen, alejandra1987, Amy Lee Figueroa, rjnavajas, Vrigny, Tecupi, Car Cullen Stewart Pattinson, Yoliki, lagie, aliceforever85, Marie Sellory, glow0718, Lizdayanna, tulgarita, Brenda Cullenn, Lady Grigori, Ali-Lu Kuran Hale, Pam Malfoy Black, Adriu, Tata XOXO, AriGooz, saraipineda44, Pili, NarMaVeg, EriCastelo, Liz Vidal, EriCastelo, MariePrewettMellark, patymdn, Kriss21, Mafer y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? Depende de USTEDES.