Se quien eres
Jackson vs. Víctor
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Jackson levantó la vista y una sonrisa asomo en su rostro. Se enderezó y dio un tirón a su camiseta, revelando un chaleco antibalas
—Llámame paranoico pero siempre cargo con uno.
La sonrisa de Víctor desaparecio y volvio a tirar del gatillo, esta vez apuntando a la cabeza, pero solo recibió en respuesta un chasquido indicando el cargador vació.
—¡Perdiste!
Jackson cargo contra Víctor, este al verlo venir arrojó el maletín y se puso en guardia, recibiendo de lleno al hombre cuyo metro ochenta le derribó.
Jackson tomó la mano donde Víctor sostenía el arma y la golpeó repetidas veces contra el piso, tratando de hacer que la soltará, este frunció el ceño e inclinó la cabeza hacia atrás, tomó fuerza y le dio un cabezazo a Jackson que lo aturdió el tiempo suficiente para que Víctor se lo quitará de encima. Este se enderezo e inmediatamente le dio un culatazo en la nuca a Jackson, pero contrario a lo que esperaba, resistió el golpe y le sujeto de la muñeca. Por inercia, Víctor se echó hacia atrás soltando el arma en el proceso, dio una vuelta sobre sí y se puso de pie, encarando una vez más a Jackson, quien ya se había puesto de pie, arrojando lejos el arma.
Víctor reviso su reloj de muñeca en un vistazo rápido y torció los labios con disgusto.
—¿Llevas prisa? —preguntó Jackson con la respiración agitada y la guardia en alto.
—Ahora que lo mencionas, sí, este no es el lugar ni el momento para esto, anciano —le advirtió dando un paso atrás—, pero estoy seguro que ya has avisado de nuestro situación, así que no podemos irnos de aquí. Al menos no tan fácilmente.
—Estas en lo correcto —afirmó Jackson mirandole—, solo recuerda una cosa, estas contra un ex-militar, una pelea cuerpo a cuerpo, no es opcional, entrégate.
Víctor sonrió levemente.
—¿Por qué no me obligas?
Jackson dio un paso cuando Víctor se abalanzó contra él soltando un puñetazo desde la derecha que Jackson bloqueo, retrocedió un instante y soltó un gancho directo al estómago de Víctor, que le saco el aire. Sus piernas temblaron y se obligó a mantenerse de pie, cuando recibió otro golpe en el mentón que lo hizo irse de espaldas contra el escritorio. Se incorporó inmediatamente solo para recibir otro golpe de lleno en la nariz, sintiendo la tibia sangre bajar por su nariz hasta su mentón.
Frunció visiblemente el ceño y un fuerte gruñido subió por su garganta. Jackson lo estaba sometiendo y esa sensación no le agradaba para nada.
Mierda, no quería usarla en él, pero ya no hay tiempo
Víctor fue arrojado contra el suelo, Jackson avanzaba hacia él cuando Víctor dió un giro rápido abalanzándose sobre el hombre mayor, este se puso en pose defensiva, listo para bloquear el golpe, pero una jeringa en su cuello hizo que todo a su alrededor comenzará a dar vueltas.
Se llevó su mano izquierda la zona afectada, mientras retrocedía alejándose de Víctor.
—¡Pero que desperdicio! —gruño Víctor dándole una patada en el abdomen. Jackson se desplomó, golpeando su cabeza contra el borde de la mesa, a causa del golpe, por unos segundos todo se volvió negro y los sonidos parecían oscilar.
Desde el suelo, vió a duras penas como Víctor tomaba el maletín y se dirigía hacia la puerta. Incapaz de moverse y ya con la vista nublada, lo único que pudo hacer fue apretar los puños con impotencia.
—Tenía pensado usar esa droga con Yuuri, pero dada la situación, la he perdido en ti —dijo deteniéndose en la puerta mirándole con rencor—, mi secreto muere contigo, Folch —dicho esto, inmediatamente se perdió en el desolado pasillo de aquella estación.
Jackson entonces acomplo todos los datos en una sola imagen. Su niño corría peligro. Y él muy estúpidamente había permitido que fuera hasta las fauces del lobo.
Un fuerte retumbar en el edificio, le hizo darse cuenta de la insistencia del albino por querer irse cuanto antes. Había colocado una bomba en el lugar y esta ya había estallado. Intentó arrastrarse pero estaba tan desorientado que apenas podía mover la cabeza. A su alrededor el sonido menguaba y su cabeza daba vueltas.
Comenzó a sentir como el calor aumentaba lentamente y como la habitación se llenaba de humo. Si habían dinamitado la bomba en el piso inferior, ocurrirían dos cosas, el piso en el que estaba sedería o el humo lo asfixiaría. Cualquiera no era mejor al anterior. En ese punto, no podía pedir ayuda ni escapar, su única opción era quedarse tendido y esperar por su final.
Jackson sintió su cabeza doler, su cuerpo entumecido y el calor en aumento, pero en lo único que pensaba era en Yuuri, en cómo se pondría al enterarse de su muerte, en si podría superarlo y lo que más abarcaba, era el peligro que corría ahora con ese loco suelto y sin nadie que supiera su identidad. La impotencia lo atacó y no pudo evitar comenzar a llorar, pues ahora, no podría protegerlo como se juró hacerlo años atrás.
Una triste sonrisa se acopló en su rostro. A su alrededor el humo negro ya lo había envuelto y respirar se había vuelto difícil.
—Perdón Yuuri... creo que no podremos vernos más tarde.
Pichit levantó la vista cuando el foco dentro del laboratorio comenzó a titilar, al notarlo frunció el ceño extrañado. Este se levantó de su asiento dispuesto a salir para investigar qué ocurría cuando Georgie entró en la habitación. Pichit se detuvo en seco al verlo detenerse en la puerta.
¡Oh, mierda!
—Pichit, están evacuando las instalaciones, creo que hay un incendio —anunció con voz preocupada. Sin embargo para el chico tailandes, su rostro distaba mucho de lo que su voz transmitía.
Se obligó a calmarse y respirar profundo. Después de una larga e intensa plática con Mila y Yura, le habían metido en la cabeza de la probabilidad de que Georgie comprometía la investigación y peor aún, que él formará parte del dúo asesino. Ciertamente se había negado en creer algo así en un principio, pero dado su comportamiento y actitud, algo no estaba donde debería de estar.
—¡Oh! Aquí la alarma no suena, gracias por advertirme, creo que deberíamos de salir cuanto antes —dijo volviendo a su escritorio para tomar su celular.
Advirtio que Georgie no se había movido, ni siquiera había parpadeado, eso hizo que todo las alarmas en su cuerpo saltaran gritando que debía salir de ese lugar cuanto antes.
—¿Donde guardan los registros de los cuerpos? —preguntó de pronto sin dejar de seguir los movimientos del chico pelinegro.
Pichit guardó su teléfono en el bolsillo de su bata antes de voltear a verle.
—En aquel estante, ¿por qué?
—Si es un incendio, considero prudente sacar todo respecto al caso antes de que se destruya —comentó mirando hacia una gaveta a su derecha, arriba de esta, varias cajas apiladas esperaban.
Pichit, lo considero sensato, sin embargo, había algo en el comportamiento de su amigo que comenzaba a ponerlo más y más nervioso. Definitivamente no era su actuar común.
—Georgie, creo prudente irnos antes de que-
—¿De qué? ¿De qué el incendio nos mate? Tendría que venirse abajo la estructura entera para que algo como eso ocurriera y lo sabes, ¿verdad? —cuestiono bajando un par de cajas, revolviendo el interior de estas.
Pichit respiro ondo y miró hacia la salida de emergencia, está parpadeaba invitandole a cruzar corriendo por su puerta.
—Este lugar no puede incendiarse, ¿lo sabes? —repitió la pregunta comenzando a sacar uno que otro archivo de la caja—. Esta diseñado para que en caso de contingencia, ya sea aquí o afuera, nada se destruya de más, ya sabes, aislamiento.
—¿Entonces por qué tú-?
—¿Quieres que te cuente una historia, Pichit?
Georgie entonces se incorporó guardando un archivo entre los pliegues de su gabardina. Sus ojos azules penetraban al chico moreno que había quedado paralizado detrás de su escritorio. La mirada de Georgie era claro, él le mataría si intentaba cualquier cosa.
—Entonces era cierto, ¿Georgie?
Una suave sonrisa comenzó a formarse en los labios de este.
—¿Fue muy estúpido de mi parte verdad? —inquirio fingiendo pesar—. No había testigos, no había huellas, no nada, pudimos seguir haciendo esto por meses, años inclusive y probablemente nunca nos hubieran atrapado —se mofó con una sonrisa cada vez más grande en su rostro.
—Eso no lo sabes, pudieron cometer un error, un desliz, lo que fuera, esto no iba a durar para siempre —contradijo Pichit con todo el valor que pudo reunir, en ese punto sabía que su única opción de salvarse, era haciéndolo monologar.
Georgi al escucharle comenzó a avanzar hacia él.
—Puede que tengas razón, sin embargo, ¿quieres saber por qué cambié la lista? —preguntó ladeando levemente el rostro sin desaparecer aquella sonrisa inquietante—. En su tiempo, cuando me lo preguntaron, no supe que responder, pero no porque no supiera la respuesta, mi pellejo se hubiera ido en ello de haber dicho la verdad —aclaro mirando levemente hacia el techo, como si estuviera recordando cierto momento.
Pichit le vió detenerse delante de él, del otro lado de ese pequeño escritorio.
—¡Todo se había vuelto tan aburrido! —grito, al decirlo estrello las manos contra el escritorio, sobresaltando al chico que ya había comenzado a temblar—, era la misma mierda, el mismo patrón, nada iba a cambiar si no hacia algo. ¡Lo hice por él y aún así se molesto conmigo!
—Georgie... por favor... —intentó calmarlo pero apenas abrió la boca los ojos de Georgie le taladraron.
Desenfundo su arma y disparó contra la pared a un costado del chico moreno, este se encogió en su sitio soltando un leve grito y comenzó a temblar, ahora si que era notable, esto causó una gran risa de alegría en Georgie.
Ni siquiera midió palabras, ¡esta demente!
—Es de mala educación interrumpir a la gente, Pichit, creí que era más adecuado amigo —musitó sacudiendo el revólver frente al chico que no paraba de temblar—, Víctor no sabe dar gracias —dijo retomando la platica como si el acontecimiento anterior no hubiera ocurrido.
—¿V-Víctor? —su voz salió temblorosa pero la incredulidad en ella era más que evidente.
—¡Si, si! Ese bastardo malagradecido, gracias a mí tuvo más oportunidades para acercarse a su esposo y no lo aprovechaba, es un idiota —gruño molesto rascándose con ira la cabeza—, inclusive le dejaba el camino libre a Plisetsky, ¡en serio que no lo entiendo!
La mente de Pichit iba a mil por hora tras escuchar el nombre de Víctor salir de sus labios.
—¡Pero ahora eso ya no importa! —dijo mirando levemente al arma y luego a Pichit—, nada de eso importa ya. Se acabaron todos los obstáculos.
Pichit al escucharle se imagino lo peor.
—¿A qué te re-refieres?
—Víctor asesinara a Jackson, luego a Plisetsky y entonces se marchará con Yuuri, sin tener ninguna persona que controle su mente, Yuuri por fin entenderá con quien debe de estar realmente —aseguro sin despegar la vista de Pichit.
Víctor... si que lo ha manipulado, ahora se quién es el sumiso en la relación
—¿Pe-pero que hay de ti? —cuestionó enderezandose un poco. La puerta de entrada al laboratorio se abrió y noto como Mila iba entrando levemente encorvada y con el arma desenfundada. Cuando sus ojos hicieron contacto visual, esta se llevo el dedo indice a los labios, indicando silencio. Pichit entendió el mensaje y se centro una vez más en Georgie, quien no parecía notar nada ajeno a lo que tenía frente a él.
—¿Ya puedo contarte esa historia?
Pichit solo asintió con la cabeza levemente.
—Adelante.
¡Viene lo difícil!
Es un poco complicado de expresar el deseo de matar, en el siguiente capítulo, Georgie nos tratara de explicar eso, espero que todas esas horas viendo ID y programas de asesinatos me esten sirviendo.
No me odien, en serio amo a Jackson, a pesar de ser un personaje que cree me he encariñado mucho mucho con él :c debo dejar de encariñarme con mis personajes si se que les echare la soga al cuello :c
