LAS CRONICAS DE NARNIA: EL RETORNO DE LA REINA.
Disclaimer: Las Crónicas de Narnia no me pertenecen.
Capítulo 15: Una Mano Para Ayudar
Susan había intentado explicarles a sus hijos lo mejor posible la historia de como es que sus hermanos estaban vivos y todos ellos habían terminado en Narnia, había ayudado todas esas historias que contará a sus hijos a la hora de dormir, donde había relatado las aventuras de ella y sus hermanos cuando habían ingresado a Narnia por un armario y habían enfrentado a la Bruja Blanca, después volviendo para ayudar al destronado Príncipe Caspian a derrotar al usurpador Miraz. Y aun sin haberlo vivido narro como se había fundado Narnia frente al profesor Kirke y después como Eustace y Jill habían salvado al secuestrado hijo del Príncipe Caspian. Claro que había cambiado su nombre y el de sus hermanos por los de sus hijos.
Marco había aceptado sus palabras como si fueran la verdad más grande, Leah había guardado silencio sin cuestionar nada y casi fingiendo que no la escuchaba, mientras que Ian se veía dudoso, Susan sabia que intuía que había algo más, pues prudentemente había omitido el como a ella no se le había permitido regresar debido a la perdida de su fe en Narnia y al mismo tiempo como esto era resultado de su amor fallido con el Príncipe Caspian. Mientras que Marco se maravillaba de que su hermano tuviera el nombre de un rey de un mundo fantástico, Ian se preguntaba que significaba realmente el que su madre le hubiera puesto por nombre el de un hombre que a penas y había conocido unos días durante su juventud.
En fin, sus hijos eran muy diferentes entre sí, y Susan había aprendido a tenerle cierto respeto al intelecto de su hijo mayor. Pero dejo pasar la incertidumbre que la invadía por esos momentos para deleitarse los próximos días en la alegría de tener a sus hijos con ella en la fantástica Narnia. Por fin su familia estaba reunida.
Los próximos días sus hermanos y ella se habían trasladado a Reignis donde esperaban estar en paz conociéndose como la gran familia que eran.
Mientras que Marco se había integrado rápidamente a la pandilla que formaban Anna, Cedric y Lily, Leah e Ian se mantenían un tanto al margen, si bien se mantenían cerca de ellos no participaban activamente en los juegos y la dinámica del grupo. Susan se preocupaba por ambos, deseaba que se comportaran como todos los niños, que jugaran, que rieran y que por una vez dejaran de lado toda preocupación que ningún niño debía tener.
Sus hermanos convivían el máximo tiempo posible con sus hijos, pese que un par de días después de llegar a Reignis, Lucy se tuvo que embarcar en ayuda de Eustace y Jill para rastrear la varita de Kattherinn, cosa que mantenía a todos mas que un poco preocupados.
Mas de una vez Peter y Edmund habían comentado la seriedad que parecía envolver a Leah e Ian a quienes no se les veía correr y jugar con sus primos. Sin embargo, Susan los hizo ver que simplemente cada uno de sus hijos era diferente, aunque aun a Emma se le podía notar la vivacidad con sus apenas 10 meses de vida. A pesar de todo la vida era realmente buena para todos.
Menos para Narina, que llevaba varias semanas sin tener realmente un buen humor. Pensaba que el haber solucionado la situación de Susan y sus hijos le otorgaría algo de paz a su siempre analítica mente, pero lo cierto es que ahora no podía olvidar las palabras de Aslan con las cuales le advertía que un gran problema se avecinaba y se preguntaba si había sido una buena idea mandar a Eustace tras la varita de Kattherinn.
Al principio se dijo que era lo mejor, encontrar la varita era primordial, un objeto de tanta magia no podía estar perdido así no más, menos con la Policía Secreta fortaleciéndose día a día en su afán de traer de vuelta a Jadis. Además, Eustace estaba mas que calificado para cumplir con la misión después de todo ya lo había mandado en más de una ocasión a cumplir con algunos mandatos y cada vez volvía a salvo. No tenia sentido la inseguridad que de pronto había comenzado a invadirla. Pero de todos modos decidió mandar a Jill y a Lucy como refuerzos, solo por si acaso.
Así que Narina no entendía la inquietud que esa noche la hacia permanecer despierta. Todo estaría bien se repetía una y otra vez y al final se quedo dormida sobre el pecho de Peter cuando ya pasaba la medianoche. Narina ya estaba acostumbrada a tener sueños inquietos que la despertaban muy temprano y no la dejaban realmente tener un sueño reparador. Esa noche no fue diferente.
Recordó inquieta pasajes de su vida que incluso había olvidado. Escenas de su vida se sucedieron rápidamente. El día en que Aslan la había llevado con los primeros reyes de Narnia, cuando conoció a Zafira, a Zaccaria, cuando construyo el castillo de Reignis, cuando fue secuestrada con Jadis y conoció a los Reyes de Antaño. Recordó su boda y el nacimiento de sus hijas, y de pronto se encontró de pie en medio de la cubierta de un barco que reconoció como El Aquamarina, un barco que llevaba mas de 50 años en su poder y en el cual Peter y ella habían pasado su luna de miel mientras se dirigían a Nayka para un gran festejo por su matrimonio.
Esa luna de miel había sido idea de Caspian, convencido de que, aunque ya estaban casados debían conocerse aun mas y así quizás surgiera, aunque sea algo de cariño entre ellos. Peter y Narina no habían protestado mucho, pasar semanas en altamar de luna de miel parecía ser tan buena idea como cualquiera. Al principio ambos habían guardado una respetuosa distancia, fingiendo frente a la tripulación que su relación iba de maravilla, pero la realidad era que apenas si se hablaban.
Entonces sucedió, una estúpida discusión cambio todo, y allí fue donde comenzó su recuerdo. Narina y Peter se encontraban en cubierta, donde la tripulación había servido un suculento desayuno, ambos comían en silencio cuando Narina noto como Peter tomaba un objeto de un pequeño recipiente que ella no tenia cerca, frunció el ceño al notar que dicho objeto era una manzana.
Para ser sincera no es que Narina tuviera un trauma o algo parecido acerca de estos frutos, era simplemente que no le era agradable comer de aquella fruta de la que ella misma había nacido alguna vez, era comprensible según su propio razonamiento. Así que había solo algo que Narina prohibía expresamente que pusieran en su mesa, y eso eran manzanas. Así que acentuando mas aun su ceño arrebato de las manos de Peter el fruto.
-Oye ¿Pero que...?- cuestiono Peter con sorpresa, sin embargo Narina hizo un gesto rápido callando sus palabras.
-LARA- grito Narina, llamando a la muchacha que Kattherinn había elegido expresamente para que la atendiera durante esa travesía -LARA.
-¿Sucede algo señora?- cuestiono la chica llegando rápidamente ante ella.
-¿Qué es esto?- cuestiono mostrándole el fruto que le había arrebatado a su recién adquirido marido.
-Una manzana, mi reina- respondió la chica, encogiendo los hombros algo temerosa.
-¿No te dije que solo había una cosa que no toleraba que pusieran en mi mesa, en mi comida, en mi presencia?- pregunto la reina pelirroja. La muchacha asintió sonrojándose presuntamente por su descuido -Entonces ¿Qué hace esta manzana aquí?
-Enseguida las retiro señora- se apresuro la muchacha tomando la bandeja con las manzanas que continuaban en la mesa. Narina extendió la fruta que ella seguía manteniendo en sus manos, con la intención de que también fuera retirada de su presencia, pero levantándose solo un poco de su silla, Peter le devolvió el gesto a su esposa y arrebato el fruto de sus manos.
-¿Disculpa?- cuestiono Narina recuperando su ceño fruncido.
-Te disculpo- murmuro Peter sonriendo cínicamente, mientras se volvía a sentar en su lugar -¿No crees que es una actitud un poco exagerada para tratarse de una simple manzana?
-Para mi no es una simple manzana -respondió Narina recuperando la manzana y parándose de la silla -No lo entenderías, pero solo debes saber que no me gustan y nadie las come en mi presencia.
Peter siguió a Narina que había caminado hasta situarse cerca de la barandilla del barco, en la cual se recargo apretando los labios en disgusto, y antes de que Narina pudiera reaccionar arrebato la ya manoseada manzana de sus manos.
-Pues que contradictorio porque yo en cambio adoro las manzanas, y no dejare de comerlas- afirmo con fuerza Peter, antes de morder la manzana con fuerza y sonreír complacido, sonrisa que se le borro de la boca al sentir como la pelirroja le arrebataba el fruto y extendía la mano dejando que la manzana colgara de la misma a punto de caer y precipitarse hacia el mar -No te atreverías.
-Pruébame- sonrió Narina sin amedrentarse por los ojos azules entrecerrados.
-Si la arrojas te hare bajar por ella- amenazo el rubio ladeando el rostro intentando verse amenazante pero la realidad es que le parecía mas bien hilarante. Sin embargo, Narina sonrió mas ampliamente y tiro la manzana al mar -Te lo advertí.
-Pues no creo que…- pero las palabras de Narina se vieron interrumpidas por las acciones de su esposo, que la tomo por la cintura y cargándola estilo princesa la levanto sobre la barandilla mientras Narina gritaba enfadada -NO TE ATREVAS PETER, NO SE NADAR.
Peter apretó a Narina contra su pecho ante sus últimas palabras dispuesto bajarla al suelo, antes de analizar bien sus palabras.
-Vete al diablo, si sabes nadar, te he visto hacerlo- y sin mas Peter soltó sus manos para hacerla caer al agua, pero no había contado con que Narina se aferraría a su cuello jalándolo en un intento de no caer al agua -NARINA, ME HARAS RESBA..
Pero Peter no pudo terminar sus palabras antes de que lo que temiera sucediera y ambos se precipitaran gritando al mar, el golpe con el agua a penas y había dolido y Narina recordaba que ambos habían salido riendo y empujándose entre ellos mientras se echaban la culpa de lo que había ocurrido, pero esta ves en su sueño cuando salía del agua se topaba con un escenario distinto.
Era de noche en lugar de día, el mar se encontraba revuelto en lugar de apacible como ese día, y frente a ella se encontraba un navío con la cubierta totalmente en llamas, en un costado del barco se alcanzaba a leer entre las llamas el nombre de la nave "El Guardian". Narina contuvo el aliento con fuerza, ese era el barco de Eustace.
Narina giro su cabeza de un lado a otro, intentando saber donde estaba o donde se encontraba Eustace, pero la noche estaba tan oscura que no captaba nada solo escuchaba a la lejanía gritos ahogados pidiendo ayuda. Cuando giro logro ver un inmenso navío que se dirigía directamente hacia ella, en la proa del barco se distinguía la figura de una mujer hermosamente tallada y con una corona en la cabeza que extendía las dos manos, un cuchillo en cada una. Narina se hundió rápidamente intentando evitar la colisión con el navío, pero no fue necesario, con un fuerte sobresalto despertó de su sueño completamente alterada.
No podía ser solo su imaginación que le jugaba una jugarreta. Estaba segura de que algo había pasado con Eustace, Jill y Lucy. Conteniendo el aliento Narina removió a Peter por el hombro hasta lograr despertarlo.
-¿Qué pasa?- murmuro Peter aun adormilado, entreabrió a penas los ojos para mirar a su esposa, pero la imagen que vio termino por espabilarlo, Narina lucia mas que un poco alarmada, con el aliento contenido, incorporándose Peter abrazo a Narina intentando que esta volviera a respirar -Dime que pasa.
-Lo vi.. yo lo vi.. el barco en llamas y todos corrían.. peligro- susurro Narina apretando los ojos, sabia que no era un simple sueño -El barco nau-naufra-frago.
-¿De que barco hablas Narina?- cuestiono Peter, sintiendo un escalofrió subir por su espalda al recordar a su hermana que días atrás había partido en un barco propiedad de su primo -¿El Guardian? ¿Viste al Guardian naufragar?
-Tal vez solo fue un simple sueño- se encogió de hombros Narina, intentando tranquilizarse.
-Tu nunca tienes simples sueños, Narina- negó el rubio incorporándose en la cama y comenzando a vestirse -Organizare una partida de búsqueda ¿Sabes dónde estaba el barco?
-No vi nada, estaba muy oscuro- negó Narina, mirando como Peter se calzaba las botas y salía apresurado de la habitación a despertar a todo el mundo y partir en la búsqueda.
-Oh Aslan, sabía que algo saldría mal- susurro Narina golpeándose la cabeza con la palma de su mano, ese sentimiento intermitente de preocupación que había sentido en el pasado ahora se había instalado en su pecho, esta vez al parecer para no irse.
En cuanto amaneció Narina, Peter, Edmund, Kattherinn y Susan partieron a bordo de la Reina Roja, su nave de ataque más poderosa, siguiendo el rastro dejado por el Guardian en su travesía, afortunadamente Aslan los favorecía con un viento mas que favorable. A pesar de que no querían dejar a los niños solos, ninguno había estado de acuerdo en no asistir a la búsqueda de Jill, Eustace y Lucy, después de todo eran su familia. Así que los niños se habían quedado en Reignis vigilados por cerca de 20 guardianes e incluso Stefan había sido convocado al castillo para atender cualquier emergencia que pudiera surgir.
-Según lo que dijo Stefan que sus fuentes le habían informado, Eustace se desvió de la isla de Bridstone hace 2 días, hoy debía estar llegando a los limites de Mágissa- informo Narina mientras todos estaban reunidos en el cuarto de navegación, planeando su ruta a seguir -Si seguimos esta ruta y usamos magia para darle mas velocidad al barco, deberemos alcanzarlos en 12 horas.
-Si usas demasiada magia para impulsar el barco terminaras agotada y no podrás luchar si algo llega a suceder- repuso Peter, nervioso de las consecuencias que podría llegar a tener un descuido por su parte.
-Kattherinn me ayudara- contesto la pelirroja mirando a la mujer que alguna vez había criado como su hija.
-No puedo hacer magia sin mi varita, Narina- negó la reina de Nayka con cierta impotencia -Lo siento.
-Por eso traje la mía- respondió Narina sonriendo con suficiencia, mostrándoles una caja de madera que había puesto en la mesa al entrar y la abrió dejando ver una varita similar a la que años atrás le regalara a la pelinegra -Te la prestare, pero no la pierdas.
Kattherinn tomo la varita que su madre le extendía, mirándola de manera sarcástica ante su ultimo comentario.
-Hay que darnos prisa- murmuro Susan angustiada -No sabemos el verdadero riesgo que corren.
Caspian no había querido regresar a Cair Paravel pero tampoco acompañar a los Reyes de Antaño a Reignis, pues consideraba que era un asunto mas bien familiar y pese a que los reyes y el se apreciaban mucho decidió que no debía meterse en la convivencia de los hermanos Pavensie con los recién llegados hijos de Susan. Es por eso que decidió embarcarse junto al Viajero del Alba en busca de pistas de su hijo Rilian pues eso de no tener noticias de el en un mes realmente lo estaba preocupando. Después de algunos días de navegar sobre las aguas cerca de Maior, al fin aquella brújula que Narina le regalara años atrás le había dado una ruta, esta seguía la ruta marítima hacia Mágissa. Estaba a menos de un día de llegar cuando del cielo ya alumbrado por el amanecer dejo ver a Zaccaria descendiendo sobre su embarcación.
-¿Zaccaria?- cuestiono Caspian sorprendido -Disculpa mi sorpresa pero ¿Qué haces aquí.
-El Guardian naufrago esta madrugada- contesto la estrella luciendo pálido -Sus pasajeros siguen sin ser localizados, Narina y los demás se dirigen hacia acá, me mandaron a pedirte te reúnas con ellos en Mágissa, tu brújula les será útil.
-¿Naufrago? ¿Cómo es eso posible? - pregunto el telmarino completamente sorprendido -El Guardian era una de las mejores embarcaciones de Narnia.
-Fue atacado, mejor dicho, aunque Narina no tiene muchos detalles- respondió Zaccaria, suspirando con desazón.
-Ahora mismo iba camino a Mágissa- agrego Caspian con seriedad -Sigo un rastro de Rilian, no tardare en llegar al lugar del encuentro.
-Allí nos veremos entonces- asintió Zaccaria antes de elevarse en el cielo con cara de cansancio.
Caspian llego a media tarde a Mágissa y espero junto con Zaccaria en el puerto hasta que cuando faltaba poco menos de una hora para el atardecer, divisaron la Reina Roja, que se acercaba a la máxima velocidad que podía evocar el viento y la magia. Sin acercarse a la costa desde la proa Narina les indico que subieran al barco. Zaccaria ni siquiera le pregunto, solo tomo a Caspian del brazo y se elevo en el cielo descendiendo casi inmediatamente sobre el barco de la reina narniana.
-Necesito tu brújula Caspian- ordeno Narina al instante, mientras el telmarino intentaba recuperarse del súbito mareo que lo invadió por el repentino viaje -Ya nos llevan bastante ventaja, vamos apresúrate.
-Siempre tan considerada Narina- respondió Caspian mientras le extendía la brújula llevándose una mano a su cabeza, que comenzaba a palpitarle.
-No hay tiempo que perder- dijo la pelirroja sonriendo cínicamente, mientras abría la brújula y la miraba atentamente -¡DIRIJAN EL BARCO HACIA EL OESTE!
-¿Escuchaste algo mas Zaccaria?- cuestiono Peter acercándose a la estrella, quien había pasado todo el día en el cielo buscando pistas del barco que se había llevado a su hermana, aunque sin tener el nombre de este era una tarea más que difícil.
-No mucho- negó Zaccaria suspirando con pesar -Algo extraño sucede allá arriba, las estrellas duermen por ser de día y aquellas que decidieron atenderme solo me daban rodeos, no respondían claramente.
-¿Una estrella que no habla claramente?- dijo Narina sarcásticamente, sin apartar su mirada de la brújula -Que extraño es eso.
-¿Qué era lo que te decían?- cuestiono Kattherinn frunciendo el ceño.
-Algo sobre el destino, el camino trazado, la vida.. aunque una estrella me dijo algo que de verdad llamo mi atención- respondió Zaccaria frunciendo el ceño con extrañeza -Me dijo que no me preocupara, que pronto llegaría una mano para ayudar.
-¿Una mano para ayudar?- pregunto Peter extrañado -¿A qué se refería?
-¿De verdad importa?- intervino Edmund -Si viene para ayudar no nos caería mal.
-Por ahora seguiremos el curso que la brújula de Caspian nos indica- dijo Narina con seriedad -Lo demás lo veremos después.
La brújula de Caspian había sido creada por Narina, encantada para que señalara a aquello que su poseedor mas deseaba. Caspian había pasado un par de años intentando desentrañar sus misterios, el como usarla siendo el mayor misterio, pues esta cambiaba de dirección llevándolo muchas veces a ninguna parte.
Cuando Caspian se había acercado a Narina cuestionándola sobre como usar correctamente la brújula, la pelirroja había sido muy clara al respecto.
-Eres como el mar Caspian, cambiante como sus olas, por eso encuentras paz al navegar, tus ideas prácticamente nunca están claras y la brújula lo sabe- respondió la hija de Aslan -No tienes claro lo que deseas, debes dejar tu mente en claro y saber de verdad que es lo que quieres, si no lo sabes la brújula seguirá llevándote a ninguna parte y no te servirá.
Y sosteniendo la brújula y acariciando la inscripción sobre ella que rezaba "Donde está tu tesoro allí estará tu corazón", agrego en tono suave:
-Este artefacto tiene mucha magia en ella Caspian, ahora ni yo puedo controlarla, tiene mente propia casi- y mirando la confusión en el rostro del telmarino, sonrió misteriosamente -En ocasiones la brújula no te llevara a donde quieres, sino a donde necesitas.
Después de eso a Caspian le fue mucho más fácil usar la brújula, aunque aún a veces sentía que esta se resistía a llevarlo a donde el quería. Y para mala suerte de todos en el barco, esta vez la brújula se resistió a guiar a Narina.
Después de avanzar algunos kilómetros al este la aguja de la brújula comenzó a girar incontrolablemente, sin indicar ningún punto.
-¿Qué demonios le sucede a esta cosa?- pregunto Narina furiosa, parada en mitad de la cubierta.
-¿Se rompió quizás?- sugirió Peter tomándola de las manos de su esposa.
-Es una brújula mágica, Peter- contesto Kattherinn al ver a su madre dirigirle una mirada iracunda al rubio -Las cosas mágicas no se pueden romper, así como así.
De uno en uno fueron probando la brújula, manteniendo la mente en blanco y pensando con fuerza en que querían ir a donde Lucy, Eustace y Jill se encontraban, pero la brújula no dejaba de girar incontrolablemente.
-Tal vez ya llegamos a nuestro destino- murmuro Kattherinn insegura.
-¿Bromeas?- cuestiono la pelirroja caminando completamente furiosa hasta casi caerse por la borda del barco -AQUÍ NO HAY NADA.
Frente a ellos se encontraba una pequeña cala de arena completamente blanca, detrás de ella el sol casi terminaba de meterse. En la cala no había absolutamente nada, solo algunas gaviotas que caminaban sobre la blanca arena.
-Es la única posibilidad- dijo Peter, aun sin estar convencido -Hay que desembarcar, esperaremos un poco aquí, tal vez suceda algo.
Inseguros, Peter, Narina, Zaccaria, Kattherinn, Edmund, Susan y Caspian se repartieron en dos botes y remaron hasta la cala, dejando al resto de la tripulación a bordo.
Caspian se cuidó de no subirse en el mismo bote que Susan, lo cierto es que sabia que había muchas cosas para hablar, pero esperaba el momento preciso, mientras intentaba ordenar las ideas en su cabeza, disfrutando en silencio de la paz que parecía invadir a la benévola ahora que sus hijos estaban en Narnia.
Pronto llegaron a la cala, y mientras Edmund, Kattherinn y Susan se sentaron en la blanca arena observando el atardecer, Peter, Zaccaria y Caspian se mantenían de pie, observando a Narina dar vueltas sin control por la playa mirando la brújula y golpeándola contra la palma de su mano cuando esta no reaccionaba.
-¿Por qué demonios no funciona?- murmuraba la pelirroja sin dejar de caminar -Esto no debería de pasar… maldita sea.. agggh estúpida brújula..
-Tranquilízate Narina- murmuro Caspian quitándole la brújula de la mano, intentando blanquear su mente y concentrarse en su destino -Algo debe de suceder, jamás había pasado esto.
-Ya se que nunca había pasado- dijo Narina con enojo, arrebatando de nuevo la brújula de manos de Caspian -Yo misma la diseñe, debería de funcionar perfectamente.
-Deja de golpearla- ordeno el rey telmarino, al ver que la pelirroja seguía golpeando la brújula con su mano intentando que funcionara -Dámela.
-Déjame intento…-susurraba Narina sosteniendo con fuerza la brújula e intentando apartarla de las manos del hombre que la agarraba con fuerza queriendo quitársela de las manos -Suelta la brújula Caspian…
-Suéltala tu- dijo Caspian tirando de la brújula con fuerza pero sin conseguir que la pelirroja liberara el objeto -La romperás, dámela..
-Ya basta los dos- ordeno Zaccaria con fuerza, frunciendo el ceño ante su actitud infantil -No es momento de comportarse como niños, eso no sol…
-¿Qué es eso?- interrumpió Peter señalando el cielo donde se veía una luz brillando con fuerza.
-Es una estrella- dijo Kattherinn, incorporándose de prisa de su lugar en la arena, seguida rápidamente por Susan y Edmund.
La brillante luz se hizo cada vez mas fuerte hasta aterrizar a unos metros de ellos, dejando detrás de ella la luz del atardecer que se extinguió con un ultimo rayo de sol antes de que este terminara de ocultarse. Peter experimento un fuerte sentimiento de déja vu al ver a la estrella una vez su brillo la dejo ver.
Tenia el cabello rubio blanquecino cortado hasta el hombro, ojos azul oscuro brillante, vestía unos shorts de un blanco inmaculado y una playera azul cielo que caía de un hombro dejando ver su piel pálida y el tirante de una blusa color negro. Iba descalza con un collar de plata en el cuello de una luna menguante y una estrella, y llevaba preciosos anillos en cada uno de sus dedos, excepto en el dedo anular izquierdo, allí donde llevaría una argolla matrimonial si estuviera casada. Su cara y el resto de su cuerpo era iluminada por un tenue brillo que la mayoría de las estrellas despedían aun estando en tierra, y su boca sonreía débilmente.
Por un momento ninguno de ellos reacciono, Zaccaria había palidecido tanto que parecía que en cualquier momento se desmayaría, mientras que Narina de la impresión soltó la brújula que hasta hacia algunos momentos se disputaba con Caspian, a quien el objeto le resbalo de las manos hasta colgar precariamente de uno de sus dedos.
-¿Zafira?- cuestiono Narina saliendo de su impresión.
La estrella sonrió más ampliamente, y se adelanto envolviendo a la impresionada reina en un abrazo.
-Narina- murmuro Zafira entre risas -Te vez muy bien.
La pelirroja no salió de su impresión antes de que la estrella se separara de ella y comenzara a abrazar a Caspian, quien aun entre la sorpresa le devolvió el abrazo. Zafira saludo de la misma manera a Peter, y luego a Edmund y Kattherinn a quien también alago diciéndole lo bien que lucía. Después se acercó a Susan y le dio un rápido abrazo.
-Se que no nos conocemos reina Susan, pero hacia mucho que esperaba tu regreso- hablo Zafira, apoyando sus manos en los hombros de Susan, quien no podía creer que frente a ella tenia a la famosa hechicera que alguna vez pronosticara que ella y sus hermanos vencerían a la Bruja Blanca, y que desde hace mas de 5 años había dejado Narnia.
Al final se acerco a Zaccaria, que seguía igual de pálido y la veía con los ojos enormes por la impresión. Zafira lo envolvió en un cálido abrazo, y este pareció que eso era lo que necesitaba para reaccionar pues rápidamente la tomo de los brazos fuertemente apartándola algunos centímetros de él, mientras su rostro se pintaba de un rojo furioso.
-¿Qué demonios haces aquí?- pregunto Zaccaria en un susurro furioso -¿Cómo te atreves a regresar?
-Aunque no lo creas ustedes son parte de mi familia- respondió Zafira haciendo una leve mueca de dolor ante el apretón de la otra estrella -Tenía que estar aquí ahora que la recta final se acerca.
-¿Recta final?- susurro Kattherinn preocupada pero ninguna de las dos estrellas giro a verla.
-¿Estar con nosotros? ¿Tu familia?- dijo Zaccaria riendo cruelmente y empujando a Zafira soltándola de su agarre-¿Cómo puedes decir eso luego de que nos abandonaste?
-Yo no los abandone Zaccaria- negó Zafira, envolviendo su cuerpo con sus brazos, de pronto sintiendo frio -Era tiempo, debida irme.
-TE LARGASTE- grito Zaccaria apretando los puños -NO TE IMPORTO NINGUNO DE NOSOTROS, TOMASTE UNA DECISION, PUES AHORA LARGATE.
-Zaccaria- lo llamo Narina, adelantándose y colocando una mano en su hombro, antes de mirar a Zafira severamente -¿A que viniste Zafira? Te fuiste hace años, querías ver por ti misma, pues entonces regresa del lugar que viniste y déjanos en paz.
-Me fui, es cierto- asintió Zafira tristemente, el brillo de su cuerpo apagándose un poco -Pero yo nunca los abandoné.
-Pues así se sintió- respondió Zaccaria, apretando la mano de Narina que tenia en el hombro -Así que vete inmediatamente, no te queremos aquí.
-No me iré- negó la estrella con firmeza, colocando las manos a sus costados y acercándose mas a ellos -Soy solo… una mano para ayudar.
-Bueno ya basta- intervino Peter, adelantándose hasta colocarse en medio de las tres figuras -No es momento para esto, luego arreglaran sus problemas, bienvenida Zafira.
-¿Sabes algo de Lucy, Jill y Eustace?- pregunto Susan esperanzada.
-Si, los tres junto con el resto de la tripulación se encuentran en un barco llamado La Destructora, deberían de llegar en aproximadamente una hora a esta ubicación- contesto Zafira con rostro serio -Deben prepararse, sé que están a bordo, pero no que tan difícil será sacarlos. Con vida.
-Hay que prepararnos para la batalla- dijo Narina, separándose de Zaccaria que ahora portaba una máscara de fría indiferencia, y encaminándose a uno de los botes -La Reina Roja tiene los mejores cañones de mi flota, abordaremos el barco para sacarlos antes de volarlo.
Pronto todos se encontraban de nuevo a bordo del navío, esta vez acompañados de la hechicera a quien Zaccaria y Narina le enviaban miradas rencorosas. Aguardaban en cubierta la llegada del enemigo cuando paso.
-Peter, Caspian y yo abordaremos el barco con el primer y el segundo escuadrón, encontraremos y sacaremos a los prisioneros, sin embargo, no nos esperen- explicaba Narina el plan de ataque -Kattherinn y Edmund se quedan a cargo de la Reina Roja, disparen a las velas para detenerlos y crear el caos. Zaccaria y Susan deben de dirigir a los arqueros. Dispárenle a todo lo que se mueva excepto a nosotros.
-Narina será mejor que te quedes en la Reina Roja- objeto la estrella caminando rápidamente hasta ella y parándose enfrente -No puedes abordar la nave enemiga.
-¿Quién lo dice? ¿Tú?- pregunto irónicamente la pelirroja.
-Narina, hace ya 6 años yo acudí a ti para darte la noticia de que te encontrabas en cinta, esperando a la ansiada niña de la profecía- respondió Zafira tomando entre sus manos las de la reina narniana -Ahora tengo de nuevo el honor de darte estas buenas nuevas.
-¿A que te refieres?- pregunto Narina, sintiendo como una roca caía en su estómago, presagiando que lo que seguía no le agradaría.
-Narina, tienes 7 semanas de embarazo- informo Zafira, provocando en todos un shock parecido al que había generado su llegada -Felicidades.
-No es cierto- negó Narina riendo con un poco de histeria -Que broma tan de mal gusto.
-No bromeo- negó la rubia con firmeza -Estas en espera de tu tercer hijo.
-Eso es imposible- negó Narina dejando de reír y viéndola con la misma firmeza -Sabes perfectamente que me cuido, uso una poción que…
-Que no es infalible- negó Zafira frunciendo el ceño -Sabes que puede fallar y no eres la primera mujer a la que le pasa.
-No te creo- negó Narina tercamente, soltando sus manos del agarre de la estrella -¿Por qué mientes así? ¿Qué ganas con…
Pero Narina no termino su pregunta pues Zafira tomo su mano derecha y la obligo a colocarla sobre su abdomen, donde emitió un brillo leve. Entonces, como si de magia se tratara un suave latir se comenzó a huir, era un leve pum-pum pero que ninguno tuvo duda de que era. El latir de una vida que se comenzaba a formar en el vientre de la pelirroja.
Narina aparto la mano de Zafira retrocediendo un paso torpemente. Sentía una niebla invadir su mente y mil pensamientos la invadieron.
-Felicidades- interrumpió Edmund, colocando una mano en el hombro de Peter, quien se había congelado ante la noticia dada por la estrella, pero que ahora, ante lo dicho por su hermano, sonreía levemente.
Por la mente de Peter solo un pensamiento revoloteaba, la realidad de que pronto se convertiría en padre nuevamente. Poco a poco la sorpresa paso de cada uno de ellos, y felicitaron a Peter por su próxima paternidad, sin embargo, miraban a Narina dudosos, pues la hija de Aslan parecía paralizada debido a la impresión, y ni la misma Zafira o Zaccaria se atrevían a acercarse a ella.
Al final, Peter fue el valiente que decidió acercarse a la mujer, quien le daba la espalda aun con las manos colocadas en su abdomen. El rubio rodeo a su esposa con los brazos colocando sus manos sobre las de ella. Gesto único que la mujer necesito para despertar de su ensoñación, desgraciadamente no reacciono de la manera en la que estaban esperando, bueno no todos ellos.
Girándose rápidamente Narina empujo a Peter fuertemente antes de estrellar su mano en su mejilla propinándole una bofetada.
-ESTO ES TU CULPA- gritaba la mujer mientras seguía empujando a Peter con los puños cerrados -ROMPISTE EL TRATO, ES TU CULPA…
Peter no hizo gesto alguno para quitarse de encima a la enojada pelirroja que gritaba, fue Zafira quien se acerco y aparto a la reina de Narnia, rodeándola con sus brazos para que dejara sus acometidas.
-YA BASTA, NARINA- grito fuertemente Susan, interviniendo en la escena al ver el rostro serio de su hermano que sabía contenía un dolor muy grande, y puesto que la reina no dejaba de gritar y revolverse le cruzo la cara de una fuerte cachetada que al fin la hizo callar, para en cambio dirigirle una fiera mirada a la benévola -Tienes que tranquilizarte, es una gran noticia.
-¿Una gran noticia?- pregunto sarcásticamente la pelirroja, siendo liberada por Zafira al ver que esta había parado su ataque -Yo nunca quise ser madre, accedí por la estúpida profecía y deje claro que solamente daría ese hijo.
-Pues te aguantas- afirmo Susan con vehemencia -Los embarazos son consecuencia de tener sexo, no puedes aceptar el sexo y pensar que no tendrá consecuencias. No puedes renegar de un hijo.
-Puedo y lo hare- afirmo la pelirroja con los dientes apretados -YO NO QUERI…
De pronto lo que Narina iba a gritar quedo acallado por Kattherinn quien inesperadamente se había acercado a la mujer que alguna vez llamo madre y le dio su segunda cachetada del día mientras la miraba fríamente.
-¿Cómo puedes decir eso?.- cuestiono Kattherinn con cierta amargura -Tantas personas, deseando el regalo que se te a concedido, y que tu te das el lujo de pisotear. Has perdido el juicio.
Todos miraron impresionados el arranque de la reina pelinegra, quien de pronto perdió su mirada fría y Narina observo desconcertada como sus ojos se llenaban de lágrimas no derramadas.
-Aslan nunca debió de dejarte concebir si quiera a tus primeras hijas- negó Kattherinn en un susurro roto por las lagrimas contenidas -Sigues siendo una mujer sin corazón.
Y dándose la vuelta abandono la escena corriendo.
-KATTHERINN- grito Edmund, siguiendo a su esposa mientras dirigía miradas fatales a la desconcertada pelirroja.
-¿Qué acaba de pasar?- murmuro Caspian impresionado, siendo el primero en recuperar el habla.
Zafira retrocedió unos pasos y colocándose a un costado de Narina, suspiro tristemente llamando la atención de todos.
-Hace mas de cinco años, cuando Kattherinn iba a dar a luz, yo acudí junto con los mejores curanderos de Reignis para atenderla- confeso Zafira en un susurro triste, colocando un peso extra en el corazón de Narina, quien presentía que lo que se avecinaba no le agradaría -Sin embargo y a pesar de nuestros esfuerzos el parto se complicó. El niño nació bien, pero Kattherinn casi muere, apenas y pudimos salvarle la vida, pero por las condiciones en que quedo supimos que nunca podría tener hijos de nuevo.
-¿Qué?- exclamo sorprendido Peter -¿Quieres decir que Kattherinn no puede volver a ser madre? ¿Nunca?
-Lamentablemente no- negó la estrella tristemente -Se que Kattherinn lo ha intentado mucho, pero es francamente imposible.
-¿Por eso tardaste tres días en avisarnos del nacimiento?- conjeturo Caspian mirando a la estrella quien asintió.
-Quise dar oportunidad a que Kattherinn se recuperara y que asimilara la noticia- agrego Zafira desviando la mirada ante los ojos acusadores de la pelirroja.
-¿Por qué no me lo dijiste antes?- cuestiono sorprendida Narina, sintiendo su ira crecer dentro de ella -¿Por qué hasta ahora?
-Kattherinn no quiso- hablo una voz a espaldas de todos, al girar la mirada se encontraron con Edmund quien había regresado teniendo los ojos rojos y un rostro serio -Por años se negó a decirlo, aunque le dolía cuando todos preguntaban porque no habíamos tenido más hijos.
-He aprendido que no es bueno guardar silencio respecto al dolor de los demás, aunque estos quieran ocultarlo- agrego Zafira, intentando explicar el porque hablaba ahora -Es importante compartir nuestras penas, y tener el apoyo de aquellos que nos aman cuando pasamos por momentos tan difíciles.
Narina guardo silencio, y se encamino al camarote de Kattherinn sin que ninguno de los presentes le impidiera el paso. Sabían que la pelirroja y su hija tenían una plática pendiente.
Al llegar al camarote Narina se detuvo insegura de entrar o no, la puerta se encontraba levemente entreabierta, pero no se escuchaba ningún ruido proveniente de los aposentos. Narina sabia que había perdido el control, la escena que había montado abajo había estado completamente fuera de lugar, sabia que ahora también le debía una disculpa a Peter.
Dando un fuerte suspiro Narina empujo la puerta y entro a la habitación, cerró la puerta detrás de ella antes de girarse y buscar con la mirada a la pelinegra. La encontró sentada en la cama con la espalda apoyada en la cabecera y las piernas destendidas, no levanto la mirada, manteniendo sus ojos clavados en su mano, donde se encontraba su argolla matrimonial. Narina camino hasta sentarse en la orilla de la cama, dándole la espalda a Kattherinn.
-¿Por qué no me lo dijiste?- pregunto Narina frunciendo el ceño. La respuesta tardo en llegar.
-Al principio me negué a creerlo- comenzó a contar la reina de Nayka, sin necesitar preguntar a que se refería su madre. Presentía que al fin Zafira la había desatado-No podía creerlo, mi embarazo se había llevado a cabo con completa normalidad. Pero el parto… estuve casi un día con los dolores, creí que moriría. Cuando al fin me recuperé y creí que ya todo había terminado, me dieron la noticia. Seria casi imposible que mi cuerpo pudiera volver a retener a un bebé.
-Tal vez haya solución- murmuro Narina, sintiendo su corazón flaquear ante el dolor hilado en el tono de la otra mujer.
-Lo intente por dos años, a penas acabe de amamantar a Cedric, me resistía a que fuera verdad- prosiguió Kattherinn, dándole una respuesta a quien una vez llamara madre -Quede embarazada dos veces, y las dos veces los perdí a las semanas de haberlos concebido. Comprendí que no podía hacer nada, ni aun usando magia, así que decidí usar mejor un hechizo que no me dejara volver a embarazarme. Permanentemente. Seria muy duro volver a pasar por la perdida.
Narina guardo silencio esta vez. Sabia de que hechizo hablaba su hija, ella había estado tentada a hacerlo por algún tiempo, pero siempre se arrepentí en el ultimo momento. El hechizo no se podía retirar después, ni aun con toda su magia.
-Edmund dice que esta bien, se que le duele, pero Cedric lo consuela, aunque siempre quiso una familia tan grande como la suya- continuo la pelinegra después del tenso silencio -Pero yo me sentía avergonzada de no ser capaz de darle mas hijos, mi cuerpo se negaba a cooperar. Así que creo que siempre viviré con ese vacío en mi corazón, y no me malentiendas, Cedric me da una felicidad tan grande. Pero siento que incluso a el le robe algo, el amor que podría tener de un hermano. Algo que ya no le puedo dar.
-No se como ser madre- dijo Narina de pronto, sintiendo sus ojos quemar ante las lagrimas contenidas por la historia de Kattherinn -Nunca recibí realmente el amor de una familia, así que realmente no puedo darles ese amor a mis hijos. Desde hace siglos que decidí que no quería ser madre ¿Por qué dañar a un ser inocente trayéndolo a la vida sin poder darle todo el amor que necesita? No quería que creciera con las mismas carencias emocionales que yo. Pero parece que la vida se empeña en que lo sea.
Narina suspiro fuertemente, sintiendo una lagrima resbalar por su mejilla. Jamás había sido alguien sentimental, pero justo ahora sentía que sus emociones giraban sin control dentro de ella.
-Primero contigo, intenté que fueras feliz, pero se que hubo muchas cosas que no te pude dar. Ni siquiera te pude criar dándote todas las cosas materiales que una princesa debe de tener, todo por mi necedad de retar a Aslan fundando una nación mejor que la suya- Narina rio sarcásticamente, recordando las carencias que ella y los narnianos que la habían seguido, tuvieron que pasar mientras levantaban Nayka -Se que Anna y Lily son amadas por muchas personas, y Peter se encarga de darles todo el amor que puede, pero aun así, cuando me miran, se que anhelan un amor que no les puedo mostrar, se que siempre necesitaran una madre. Y a ellas les toco la peor. No duermo por las noches imaginando el día que se enteren de la profecía y sepan la razón por la que fueron concebidas y entonces perdonaran a Peter, quien se hace amar por quien sea que lo conozca. Pero a mí, me despreciaran.
Kattherinn guardo silencio, pensativa ante las confesiones que Narina le hacía, tan poco dada a contar sus sentimientos y sus pensares.
-Y pensar que ahora traeré un nuevo niño a este mundo, en medio de una guerra, y siendo un blanco principal por ser hijo de quien es- Narina negó repetidamente con su cabeza -Se que no nací para ser madre. Me aterra pensar en que ellos paguen mis culpas.
Kattherinn se movió de su lugar en la cama hasta sentarse a lado de Narina y tomar una de sus manos para colocarla entre las suyas.
-No fuiste una mala madre Narina- negó la pelinegra sonriéndole tiernamente -Y el que estés tan asustada pensando en que pueda pasarles a tus hijos es la mayor prueba de lo mucho que los amas.
Narina intento sonreír ante las palabras de la pelinegra pero solo le salió una mueca que demostraba lo profundo de sus temores.
-BARCO A LA VISTA- se escuchó un grito por todo el barco, alertándolas de lo que se avecinaba.
Ambas mujeres se pusieron en pie y salieron a la cubierta donde todos se preparaban para abordar el barco. Peter se encontraba cerca del borde del barco, observando la nave enemiga que a penas se alcanzaba a ver en la lejanía.
Sabía que su mente debía de concentrarse en lo que estaba por venir, pero no dejaba de pensar en lo que había ocurrido momentos atrás, en la mirada de Narina al sentirse traicionada. Ella nunca había negado que jamás había querido tener hijos, y Peter reconocía que no era la mujer más cariñosa del mundo, ni con el ni con sus hijas, pero a lo largo de esos años había aprendido a distinguir los pequeños gestos que demostraban el cariño que Narina sentía. Era la mas fiel protectora de sus hijas, siempre al pendiente de ellas, de que tuvieran todo y jamás estuvieran solas. Incluso liberándolo a el de sus responsabilidades para que pudiera ir con ellas a jugar cuando estas se lo pedían.
Peter se había dado cuenta de que cuando eso ocurría siempre terminaba ella viéndolos desde las sombras, vigilante a que nada ocurriera. Con el tiempo, Peter lograba conseguir que esta se integrara a la dinámica que él tenía con sus hijas, momento en que sus hijas parecían brillar de la felicidad. Todo esto le había hecho pensar que, si bien Narina no bailaría del gusto por volver a ser madre, al menos se tomaría con calma el hecho, no que reaccionara hecha una furia.
Peter ya no sabia que esperar de su esposa, se preguntaba si realmente ella lo amaba, si no se habría confundido en el pasado, creyendo que lo amaba. Y si realmente lo amaba, Peter se preguntaba que había hecho para enamorarla. Que hacer para que lo demostrara.
-Peter- lo llamo Narina, de pronto apareciendo a su lado, sin que él se diera cuenta, sin embargo, el rubio no giro a mirarla -Lo siento. Por todo.
-Realmente no importa- negó Peter, girando para unirse al resto de la tripulación quienes preparaban los cañones para él ataque, pero antes se detuvo aun sin ver a la pelirroja -Quédate en el barco, Edmund tomara tú lugar. Y no cometas locuras.
Narina asintió, comprendiendo que este se encontraba demasiado molesto aun para querer verla. Apenas Peter se había marchado de su lado cuando sintió una nueva presencia a su lado. Al instante supo de quien se trataba, aun sin girar a verla.
-Siento si mi presencia te molesta- dijo Zafira de pie a su lado -Pero aun así no pienso irme.
-No me molesta- negó Narina, ignorando la punzada en su corazón que le decía que estaba mintiendo -Solo es que Zaccaria sufrió mucho cuando te marchaste, tu lo sabias antes de irte y no te importo.
-Lo hizo- suspiro Zafira tristemente -Pero no es algo que quiera tratar contigo. No regrese por eso.
-¿Por qué volviste en realidad?- pregunto Narina a la estrella, sin apartar su mirada del mar, y del barco que cada vez se acercaba más.
-Cuando morí después de la batalla de Maior, tuve muchas visiones, la mayoría no las comprendí- conto Zafira mirando atentamente las expresiones de la pelirroja -En parte por eso me fui, estaba completamente abrumada por las pocas cosas que había entendido. Necesitaba paz para poder lograr desentrañar todos los misterios que había en esas visiones.
-¿Pudiste hacerlo?- cuestiono Narina, curiosa sobre las cosas que había descubierto la estrella.
-Algunas… otras son mas complicadas de entender- dijo Zafira resignada -Pero se lo suficiente como para saber que esta a punto de comenzar algo muy grande. Ahora el menor de tus problemas es la profecía y el inminente regreso de Jadis.
Narina giro a mirarla curiosa, ya había presentido que una amenaza mas grande que Jadis venia en su contra, las palabras de la estrella solo se lo confirmaban.
-Si no quieres mi ayuda Narina, al menos escucha mi advertencia- prosiguió Zafira mirando a los ojos a la reina de Narnia-Te enfrentas a un nuevo enemigo, no podrás enfrentarlo sola. Y cuando la hora de la verdad llegue, solo el tener alguien que te cuide las espaldas podrá salvarte la vida. Lo sé con certeza. ¿Estas preparada?
-Yo nací preparada- sonrió Narina cínicamente. Delante de ella el barco enemigo se había colocado en la posición perfecta para ser un buen blanco, mirándolo con los ojos entrecerrados, Narina tomo la espada de su cinturón y la apunto al cielo antes de gritar -FUEGO.
Los cañones de la Reina Roja impactaron en la vela mayor del barco enemigo, destrozándola completamente mientras se dirigía velozmente a él. Una ráfaga mas impacto con el barco destruyendo otra de sus velas. Pronto una lluvia de flechas cayo sobre el enemigo mientras la tripulación de la Reina Roja lanzaba cuerdas al navío llamado la Destructora para abordarlo y rescatar a los sobrevivientes del Guardian.
El infierno se desato en la cubierta de la Destructora, con forma de los reyes y reinas de Narnia.
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Hola, aquí yo de nuevo con el siguiente capítulo. He de decir que de verdad me presionaron, lograron llegar a los 300 review mas pronto de lo que pensaba. Debo decir que anhelaba mucho que este capitulo llegará ¡ZAFIRA ESTA DE VUELTA! Nada me dolió tanto como cuando hice que se marchara, pero era necesario.
Creo que este capitulo trajo muchas sorpresas. La escena en la cual Zafira regresaba la tenía planeada desde el momento en que decidí que Zafira moriría, al principio después de revivirla planeaba dejarla a lado de Zaccaria, pero al final decidí que Zaccaria merecía sufrir un poco más. Allí fue cuando idee esta emocionante escena de su regreso. Cuando la planee decidí que la primera gran noticia que Zafira daría sería el nacimiento de un nuevo hijo de Peter y Narina.
Ahora la situación de Kattherinn, no quise ahondar mucho en el porqué de que Kattherinn ya no pudiera tener hijos, miren que no soy doctora. Imagine esto desde la hija perdida, así que es una idea que me emociona al fin poder desarrollarla. Pero no se preocupen que tengo planeado algo muy bueno para ella.
Se que a algunos les desconcertará y hasta molestará la reacción de Narina, pero en su platica con Kattherinn quise dejar ver un poco del porque de su actitud, la cual exploraremos más en los próximos capítulos.
Ahora quiero anunciar oficialmente que solo quedan 3 capítulos y un epilogo para que esta historia termine. Después nos meteremos de lleno en secuela final.
Próximamente:
Las Crónicas de Narnia: La Caída de un Imperio
Lucy contemplaba las olas chocar contra la playa, en sus manos sostenía una copa de vino que bebía lentamente observando el horizonte en la lejanía, siempre en la misma dirección. No sabía que pretendía yendo todas las noches a observar anhelante el infinito. Hacia mucho tiempo que Lucy no creía en cuentos de hadas, y de la manera más dura había aprendido que en ocasiones el amor no lo podía todo. Ahora vivía como una autentica guerrera, trabajando codo con codo con los guardianes de Nayka en busca de capturar a la culpable de su desgracia. Si tan solo hubiera hecho caso a esa voz misteriosa que le pidiera escapar de la Destructora antes de que Ella llegara. Sus palabras llenas de veneno la habían enloquecido. En fin, el amor no lo podía todo.
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A la distancia sus hijos jugaban a la pelota. Mientras Marco le arrojaba la pelota, su pequeña Emma la pateaba y después volvían a empezar. Leah se mantenía a su lado, un libro en sus manos que leía con avidez. Recostado contra un árbol se encontraba su primogénito, quien miraba el cielo mientras se acariciaba un anillo que había llevado toda su vida en su mano. El anillo había sido heredado muchos años atrás por su padre, cada vez que Susan lo veía tocarlo con esa mirada sagaz en su rostro, sentía que lo perdía un poco. Se preguntaba si hubiera sido diferente la vida de haber sido sincera con sus hijos y sus hermanos desde el principio. Debió de confiar más. Pero simplemente en ocasiones, el amor no lo podía todo.
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Gracias por todos sus review, espero poder subir el siguiente capitulo en poco tiempo. Pero no prometo nada. Del mismo modo espero alcanzar los 400 review con este capítulo, porfis ayúdenme a obtenerlos, de ese modo alimentan mi imaginación. Nos vemos en el siguiente capitulo titulado "Rilian Pierde la Cabeza".
Fanny
