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Olvidar
Capítulo XV
Pasado
07 de Noviembre de 2008
Craige St.
Boston, Massachusetts.
Había un silencio que no la hacía sentir muy cómoda, y, apenas terminó su helado de chocolate, puso a un lado la taza y se sentó justo en frente de donde se encontraba Sasuke leyendo el periódico, en una extensa poltrona color crema.
El hombre, un tanto sorprendido por el acto, levantó la mirada y la clavó en los ojos jade de su esposa, quien lucía un tenue sonrojo en las mejillas.
-¿Estás bien? ¿Necesitas algo más?.
Sakura ladeó la cabeza.
-Eres un hombre callado Sasuke-kun. Pero últimamente apenas sí puedes decir "Hola" y "Adiós".
Sasuke dobló el periódico con un rápido movimiento de muñecas, y lo apartó.
-¿De qué estás hablando?.
-¿Es por que nos vienen a visitar nuestros padres?.
Sasuke debatió de modo rápido en su cabeza la respuesta. Si, no, sí, tal vez…
-No.
-¿Entonces?.
El hombre parpadeó concentrándose en el rostro femenino y delicadamente bello de Sakura. El embarazo había hecho que estuviera un poco más pálida de lo normal, pero la había dotado de algo que no lograba descifrar con exactitud que se le hacía precioso.
-No sé a lo que te refieres.
Sakura asintió, primero lento, luego más rápido y con energía.
-Entiendo.
Y como un resorte, se levantó de la silla, corriendo hacia las escaleras. Solamente cuando Sasuke escuchó el portazo en la habitación matrimonial supo que había metido la pata.
Acto seguido, se dispuso a levantarse con lentitud, tanteando mejor las palabras de disculpas que le brindaría a su esposa. Se sentía como un niño pequeño aprendiendo a hacer algo absolutamente nuevo que estaba fallando y recibía un regaño de su tutor.
-Ojalá fuera tan fácil como eso.
Se respondió a sí mismo.
Francamente, no era tan fácil. Un matrimonio no era nada sencillo de llevar. Entender y compartir el mismo espacio, escuchar y consolar cuando es necesario, estimular sentimientos y afectos continuamente, eran cosas agotadoras para alguien tan introvertido y duro como él.
Pero ahora, estaba obligado a hacerlo. No. En definitiva, no obligado: él quería hacerlo, por primera vez en su frívola existencia, él lo quería hacer.
Sólo que le salía mal, muy mal. Su manera de demostrar amor y protección eran los celos, vaya estupidez. Y, últimamente, había cargado con el mal del insomnio y las pesadillas constantes que reflejaban sus nervios de padre primerizo, lo que no ayudaba de alguna manera a tener días de buen humor como antes, en días tan lúcidos y amables en los que se podía dedicar a hablar hasta que le doliera la garganta con su esposa. A esto, debía agregar que las revistas de paternidad, entre otros artículos médicos en el internet, lo habían plagado de imágenes que lo atormentaban día tras día, arrebatándole temas de conversación que no fueran distintos a los del embarazo y el bienestar de Sakura.
Subiendo a las escaleras entendió que se sentía cansado de ello, y quería hablarlo con su mujer, pero luego recordó que sus pequeñas no se podían enterar de eso. No. Lo mejor era crear un ambiente sano y tranquilo para mantener a la madre estable y en buena salud, así que era mejor ahorrarse toda una plática sobre su evidente preocupación para no perderlas de manera trágica y dramática a las dos.
Cuando estuvo enfrente de la habitación dio dos golpes en seco, aunque no se escuchaba mucho ruido dentro.
-¿Sakura?.
Cuando abrió la puerta, Sakura estaba sentada en el nicho de la ventana, viendo hacia los árboles desojados de la calle. Acariciaba inconscientemente su barriga de siete meses, y Sasuke podía percibir que había algo que la perturbaba profundamente.
-Detente.
Sasuke quedó congelado ante la petición de su esposa.
-¿Qué?.
-Necesito tiempo para estar sola.
La voz de ella estaba calmada, y eso asustó de sobremanera a Sasuke, quien en un segundo estuvo junto a ella.
-Mírame.
De cerca, se fijó en los caminos cristalinos que se habían formado en las mejillas de ella. Había llorado, o peor, estaba llorando aun.
-No quiero.
Sasuke se sentó junto a ella, recostando su peso en la viga que sostenía el marco de la ventana. Ahí, la vio llorar en silencio un poco más, hasta que se sintió suficientemente tonto e inútil y se acercó para abrazarla.
-Vete.
-No quiero.
-Déjame sola-la voz de ella era calmada, pero era evidentemente una calma falsa, pues se resistía abiertamente al abrazo de su esposo.
-Repito, no quiero.
Era como atrapar un gatito asustado. Sasuke levantó su pierna para poder rodearla y atraparla, y con algo de fuerza la obligó a acostarse en su pecho, al punto que el olor de cerezos y vainilla de su pelo le llenaron la nariz. Ahí, forcejeó un poco, pero desistió y se quedó absolutamente quieta.
-¿Por qué eres tan insufrible?.
Sasuke sostuvo el rostro de Sakura, acariciando un poco su piel suave y bonita.
-Ni yo lo sé. No me cuestiones.
Ella, por su lado, se quedó en silencio.
-Lo siento, sabes que esto me pone emocionalmente inestable.
-No tienes que decir nada más. Soy yo quien lamenta ser tan lento. Mi inteligencia emocional es, realmente, pero realmente, limitada.
Sakura sonríe, y Sasuke puede sentirlo por el movimiento sobre su pecho y debajo de las yemas de sus dedos.
-Es comprensible. Ahora mismo, yo misma estoy inestable a más no poder.
-No tanto como crees. Pero es mejor que no nos torturemos pensando en algunas cosas que no salen tan bien. Es mejor que pensemos en lo bueno, y abrazar la situación.
Sakura levantó su rostro para ver a Sasuke a los ojos. Su ceja estaba levantada, denotando su duda.
-¿Estuviste leyendo algunos de los libros motivacionales que enviaron los Hyuuga?. Dime que no, por favor.
Sasuke sonríe, y, como antes, parece un niño pequeño a punto de hacer una travesura.
-Por supuesto que los he leído. Cómo si no diría una frase así de cursi.
Sakura se ríe bajito, y recuesta su frente en el pecho de su esposo.
-He querido decirte algo…
Sasuke acomoda su cuerpo de tal forma que los dos se funden en un abrazo cómodo y holgado, viéndose al rostro con facilidad.
-¿De qué se trata?.
-Quiero que la niña se llame Hikari.
Sasuke frunce el ceño.
-¿Hikari?.
Sakura levanta de nuevo el rostro, y un mechón de cabello rosa cae sobre un lado de su cara, dándole un aspecto angelical.
-Sí… es un nombre muy bonito. No le pondré nada extranjero a nuestra primogénita, sería un escupitajo para nuestros padres.
-¿No crees que Hikari es algo… común?.
Sakura agita la cabeza mientras chasquea la lengua.
-No es tan común como parece.
Sasuke sonríe de medio lado.
-Al menos, la mitad de las mujeres del distrito de Ginza se llama Hikari.
-¡Eso no es cierto!.
Él sonríe de manera amplia de nuevo, por supuesto que no era cierto.
-Quisiera que reconsideraras la decisión, esposa.
Sasuke extiende la mano y atrapa la mejilla de Sakura, derritiéndola esta vez con la cálida caricia.
-¿Y qué sugieres tú, esposo?.
El hombre mantiene su mano en el rostro de ella, mientras pone su rostro una expresión pensativa.
-No quisiera un nombre común y vulgar para mi primogénita. Eso está claro.
-¿Y cuál quisieras tú, entonces?.
-Lo he meditado un poco y no he sabido cómo explicarlo, pero creo tener una idea-Dijo él-Dado que nuestra familia es originaria de la isla de Chikubu, y debido a que pasé gran parte de mi infancia ahí, era y es muy frecuente que asistamos a los templos de la diosa Sarada.
-¿Sarada?
Sakura posó su mano en su vientre redondeado.
-Sí… es la diosa de todo lo que fluye: el agua, el tiempo, las palabras, los discursos, la elocuencia, la música, y, por obviedad, del conocimiento. Nuestra familia le rinde tributo de manera generosa.
-No hay que pensarlo más-Susurró Sakura-Creo que a nuestra Sarada le ha gustado su nombre ya.
Sakura sonrió sintiendo cómo la niña retozaba en su vientre. Era una gran elección.
27 de diciembre de 2008
Brigham And Women's Hospital
Boston, Massachusetts.
-¿Podrías sentarte al menos cinco segundos Sasuke? Dañarás la alfombra-Itachi estiró su cuerpo estilizado en el sillón mirando fijamente la sombra de Sasuke junto a la ventana. Era un día realmente nublado, con altas probabilidades de nieve, pero que aún guardaba un encanto invernal interesante.
Sasuke caminaba de un lado a otro mirando hacia el infinito a través del cristal, tratando de ocultar que el corazón estaba a punto de salírsele. Ese día usaba un jean y una camisa de lino negra que hacía juego con las pronunciadas ojeras bajo sus ojos.
-Sasuke, es suficiente-Sasuke giró la cabeza captando la grave voz del padre de Sakura, Hizashi. Pudo notar que su semblante era serio y bastante tenaz, pero ahora mismo lo veía como a cualquier decoración más de la sala de espera privada.
Durante cinco meses, cinco, había ocultado las pesadillas pavorosas que lo habían acompañado noche tras noche al saber que Sakura esperaba a su primer bebé. Despertaba en medio de sudores fríos y una inquietud tan grande que tenía que obligarse a estudiar hasta que veía el sol salir por la ventana.
¿Era aquello normal en todos los padres primerizos?.
Aunque Sakura pudo encontrar en su esposo un apoyo incondicional, a veces sentía que se retraía hasta un punto incomprensible y guardaba casi tanto silencio como el día en que se casaron. Ya no reían tanto como antes de que les dieron la noticia, ni tampoco pasaban demasiado tiempo juntos y ella podía sentir que había algo que lo consternaba hasta decir no más, solamente que no sabía de qué se trataba.
Sasuke llevó una mano detrás de su cuello, denotando la tensión que pasaba.
En un parto, todo estaba dado para la muerte y el caos: Un vaso roto ilocalizable, una escalada en la presión sanguínea súbita, taquicardia, shock, trombosis, la maldita eclampsia, un cordón umbilical problemático, ¿Quién sabe? Era como un juego de dados. A veces, ni siquiera los mejores doctores en el mundo podían hacer mucho por la paciente. A veces, simplemente un segundo podía hacer la diferencia entre la sanidad y la enfermedad perpetua, o la vida y la muerte. Y todo eso lo atormentaba de manera tan profunda que a veces se sorprendía a sí mismo viendo el nivel de importancia que ahora tenían Sakura y su bebé para él. Quién diría lo sobreprotector que era. Francamente, eso lo desconocía hasta él mismo.
Bufó queriendo que su madre estuviera en ese momento para él, para decirle que ella lo hizo perfectamente con dos niños, que nacieron sanos y bien constituidos.
-¿Por qué se demoran tanto? ¿Qué carajos sucede allá adentro?.
Sasuke no pudo ocultar demasiado tiempo el mal humor que le brotaba desde lo más profundo de su ser dándole una mirada mortal a la puerta que comunicaba la sala con la habitación en donde se encontraba Sakura en compañía de su madre. Itachi dio un largo suspiro, el trabajo de parto de Sakura había tenido cierta complicación, pues dos días antes de lo esperado había roto fuente y su presión sanguínea se había elevado de forma súbita, haciendo que los doctores tomaran más precauciones en su proceso y se estaban tomando más tiempo del debido.
-Cada mujer es distinta Sasuke, pero te prometo que Sakura lo está haciendo bien.
Un grito contrarió el discurso de Hizashi. Sasuke dio cinco pasos largos y abrió la puerta de un empujón, sorprendiendo a todo el equipo de médicos que corría de un lado a otro atendiendo a su pobre mujer.
-Please sir, calm down and leave, she's doing fine.
Sasuke vio con ojos endemoniados a la pequeña enfermera que lo sostenía por el pecho, él quería estar junto a su mujer ahora mismo, sostener su mano y no permitir que nada malo le pasara. La vio tan bañada en sudor que se trasladó de inmediato a una de sus pesadillas más horribles.
-¿She's fine? ¿And the baby?.
Sasuke fue poco a poco sacado de la sala de nuevo, y él lo permitió, pues Sakura ni siquiera se inmutó de la presencia de su esposo, estaba muy concentrada en pujar y apretar de manera brutal la mano de su madre.
En poco tiempo, el padre novato estuvo sentado en el sillón más próximo con demasiado miedo como para razonar. Lo que había visto no le habían gustado para nada.
-Sasuke-Itachi se sentó junto a él. Debía admitir que esta situación era un poco extraña para él, en teoría, él pudo haber sido el que tenía que estar en esta situación, pero esa era otra cuestión-Cálmate hermano, todo va a salir bien, estamos en uno de los mejores hospitales del mundo en cuestiones de partos y todas esas cosas, sólo debes relajarte y tener fe.
Pero Sasuke se volvió a contraer como una caracola.
Era porque recordaba una pesadilla en especial.
Una en que su esposa gritaba porque le dolía demasiado, y él corría a ayudarla, pero había un enorme vidrio que no lo dejaba seguir a auxiliarla, y ella se extinguía en gritos hasta que en la sábana de su camilla no quedaba nadie. Simplemente se evaporaba, dejando todo en silencio.
¿Era eso a lo que estaba condenado? ¿A la impotencia de no ayudar?.
Itachi le puso una mano en el hombro cuando vino una sucesión de gritos del cuarto de al lado. Sakura no lo estaba pasando tan bien.
-Dijo que no quería infestar a nuestro bebé de químicos, pero mira el resultado.
Itachi tensa los labios, y mira con severidad a su hermano. En definitiva, está peor de lo que imaginó, lo nota al ver las manos con los nudillos blancos a punto de estallar.
-Sé que secretamente siempre haz querido tener una familia Sasuke. Pero esto es solamente un pequeño bache para obtenerla-Sasuke mira fijamente los ojos de su hermano mayor, ambos, tan oscuros como piedras ónix-Si vas a ser padre, es mejor que te acostumbres a todos los grandes riesgos del mundo, además de la evidente imposibilidad de controlar todo lo que ocurre a nuestro alrededor.
El menor de los Uchiha curva su espalda y recarga su peso en sus codos. Como acto reflejo ya usual en momentos tensos, lleva sus manos detrás de su cuello, y siente sus agitadas palpitaciones, cierra sus ojos también contando hasta diez y meditando, tomando de a pocos aire y relajándose. Nadie pronunció una palabra más, ni siquiera Itachi, quien empezó a ver con verdadera preocupación a su hermano.
Hizashi, quien estaba prestando atención de manera disimulada a la plática, ocultó de nueva cuenta su mirada en una revista de finanzas y dio un vistazo a su reloj, faltaban menos de veinte minutos para que el día se oscureciera y Boston quedara sumido en una capa densa de frío y niebla. Qué mal tiempo para que su nieta naciera. Como sospechaba, el viejo truco de poner a dos jóvenes en plena flor de su juventud a convivir había dado tan buenos resultados, que ni siquiera tuvieron tiempo de planificar o establecer una fecha mejor para el nacimiento de su hijo.
-Las hormonas…-Dijo de manera potente Hizashi mientras pasaba la página de la revista-…En muchas ocasiones, los hombres somos receptores de la ingente cantidad de hormonas que producen las mujeres durante la gestación. Nos ponen sensibles, sobreprotectores, es algo muy animal y primitivo de nuestra especie.
Sasuke e Itachi levantaron una ceja al mismo tiempo, justo antes de que una enfermera abriera la puerta que conectaba a la sala con la habitación.
-Congratulations, Mr. Uchiha. It's a healthy little girl.
Los ojos azules como topacios de la enfermera brillaron al sonreír a la cara pálida de Sasuke, quien quedó patidifuso por la intempestiva noticia.
Itachi, quien salió de la impresión más rápido, sonrió, y luego, se carcajeó. Al acto, Hizashi se levanto de su lugar y corrió a felicitar a su hijo político, dándole golpes en el hombro para que reaccionara.
-Vale, vale…¡Ya eres todo un padre! ¡Levántate y conoce a tu hija!.
Itachi se levantó, tomando por los hombros a su hermano, ayudándolo a incorporarse. Sasuke estaba tan evidentemente débil que Itachi lo tuvo que llevar hasta la entrada de la habitación, ocultando sus ganas de reírse a pulmón herido por la reacción de su hermano. Pero él olvidó el sufrimiento, los nervios, todo, cuando las vio.
Era una imagen que siempre llevaría consigo, siempre.
Su esposa, empapada en sudor pero con una sonrisa hermosa tallada en la cara, sosteniendo a su pequeña bebé entre los brazos.
-Madre mía, cómo ha dolido parirla…-Dijo aun viéndola acariciando su pequeña naricita-…Tenía el cérvix demasiado estrecho y me han tenido que abrir con fórceps, pero ha valido toda la pena-Sasuke se acercó lentamente a las dos, casi con la respiración cortada, hasta que fue capaz de ver a su primogénita-Sostenla. Anda.
Sakura extendió a la niña, quien apenas sí se removió un poco cuando su padre la sostuvo con los ojos bien abiertos entre sus manos.
-Es tan…-dijo Sasuke analizándola con ojo minucioso. De vista, lo que había dicho la enfermera era verdad. Lucía como una niña sana, completa y sonrojada-…Pequeña.
Sakura sonrió intentando acomodarse mejor en la cama.
-Lo sé…
Sasuke se acercó a la pequeña al rostro, y le susurró algo que Sakura no escuchó. Solamente alcanzó a ver una sonrisa casi tan brillante como el primer sol de primavera.
-Gracias, Sakura-Dijo él aún viendo como su mayor tesoro bostezaba-Me haz dado lo más preciado en el mundo entero.
Sakura, quien estaba un poco contrariada por la actitud mostrada por él los últimos meses, puso un rostro de confusión que él vio comprendiendo todo. Él sonríe y se quita diez años de encima de nuevo y se sienta justo junto a su esposa.
-Yo…nunca había tenido la oportunidad de decirlo…-Dijo él mientras pasaba a su hija al respaldo de su brazo, acunándola y acomodando su mantita blanca-…todos estos meses han sido de mucho pensar las cosas entre los dos. Siendo franco, no logro encontrar el punto exacto en que me fue imposible tramitar los papeles de divorcio, o en el que imaginarte con otra persona me dolía tanto al punto de perder la cordura, algo por lo cual me excuso enormemente…
Sakura escuchaba atentamente sin comprender todavía a qué venía todo esto.
-Sasuke, no te fuerces a decir cosas porque tuvimos una hija… está bien…
-No me estoy forzando a nada Sakura, solamente…escucha con atención esta vez-Sakura se quedó en silencio, indicando que estaba bien que prosiguiera con su discurso-…Yo podría entender que tu juventud y la mía, nuestra falta de experiencia, o incluso, la falta de una relación verdadera de por medio sean suficientes argumentos para quererte divorciar. Y siéndote franco, yo también lo creo.
Sasuke guarda silencio. Luego, prosigue con cuidado.
-Una bebé no debe ser, por ningún motivo, una atadura para una persona que es infeliz en una relación que nunca deseó ni desea. Por ello, te doy esa opción abiertamente Sakura, y quiero que seas consciente de ello, eres libre de hacer lo que te haga más feliz. Sé que me he comportado como un machista posesivo de película y deseo resarcir mis errores dándote esa opción… En un par de meses regresaré a Japón y, si tu deseo es regresar como Sakura Haruno de nuevo, cuentas con mi más fiel apoyo.
Sakura se queda tan absorta que apenas puede hablar.
-¿A qué carajos estás refiriéndote?.
Sasuke levanta un hombro.
-No quiero que estés en una familia en donde la infelicidad sea lo que nos ate a todos. Ya viví toda mi vida con la distancia y el desafecto de mis padres, no puedo sentenciar a mi hija a lo mismo.
La mujer se acomoda tanto en su lugar que su peso parece querer atravezar el colchón de la camilla. Su cara se frunce, y Sasuke siente que lo que ha dicho se le ha salido imprudentemente, pero no ha podido reservárselo durante más tiempo.
-¿Y tú? ¿Qué es lo que quieres tú?.
Sasuke balancea el peso hacia un lado, sopesando la pregunta, que se demora en salir para herir a Sakura, quien batalla por no llorar.
-Hacerlas felices, protegerlas-Susurra él viéndola fijamente. Sakura ve el semblante triste que ha puesto su esposo, y siente que ya puede llorar libremente.-Lo siento, Sakura. No ha sido mi intención lastimarte, pero creo que no he podido guardarme más los sentimientos con los que he lidiado todo este tiempo.
-¿Nos quieres abandonar?.
El hombre suspira.
-No. Eso jamás. Pero no puedo limitar tus posibilidades como mujer, debes poder buscar los caminos que quieras tomar, quizá, encontrar a alguien a quien ames de verdad y no vivir bajo un matrimonio falso que te obliga a dejar tus metas a un lado.
-¿Es que no lo haz entendido aún?-dice Sakura hundiéndose en las cobijas-Yo…Sasuke…Hace mucho tiempo que decidimos seguir adelante con este matrimonio, y eso fue mucho antes de quedar embarazada.
El hombre toma la mano derecha de su mujer, que reposaba enredada en su pecho, acariciando el diamante de su anillo matrimonial.
-No te estoy presionando Sakura, la decisión será enteramente tuya. Cuenta con mi protección y afecto en cualquier decisión que tomes.
-¡No hay ninguna decisión qué tomar, manipulador!. ¡Yo te amo Sasuke Uchiha! ¿Qué no lo entiendes?.
Sasuke casi brinca con la declaración.
-Lo…lo siento, no quise parecer como un manipulador.
-Sólo…sólo dime que me amas y cállate.
El hombre se intimida, pero asiente mientras se acerca a su esposa. La mira fijamente sonriendo con suavidad, toma su rostro pálido y desaliñado, mirando la secreta belleza que solamente él ha podido encontrar en ella cuando la ve sin tantos arreglos absurdos.
-Te amo, Sakura Uchiha, como nunca he sentido amar a alguien.
Y un beso, íntimo y sencillo, sella para siempre su trato.
13 de Junio de 2012
Toscana italiana
Esta era su elección. Solamente suya.
Ese día el sol, como era tan característico de la costa italiana, brillaba con intensidad sobre el mar mediterráneo, otorgando cierto brillo a los pocos asistentes a la reunión que se llevaba a cabo en la playa, en donde la norma era asistir usando el color blanco. Ese mismo sol cercano al atardecer, pero no tan lejano del candor del mediodía, casi elevaba a una belleza extraterrenal a la joven mujer que hacía una entrada sencilla al lugar, arrastrando un largo vestido blanco, muy sencillo y delicado, con pequeñas piezas de crochet en el ruedo y botonaduras de perla en la espalda.
En el sitio no había sillas, ni mesas, ni nada que indicara qué evento se estaba realizando, el orden de las cosas la daban las personas ahí reunidas, quienes se podían contar fácilmente con los dedos de dos manos. También no había más música que el sonido de las olas, y la voz dulce de una morena que entonaba una balada en italiano romántica y ronca, que daba ritmo a los pequeños pasos de los pies descalzos de la novia.
El novio, desprovisto de la elegancia y rectitud que le caracterizaban tanto estéticamente como en su carácter, usaba de atuendo una simple camisa de lino blanca, un pantalón del mismo color, y, así como todos los asistentes, estaba descalzo. Para la novia, estaba perfecto de ese modo, pues la luz que empapaba su ropa demostraba el carácter jovial y fresco que poseía solamente en los ambientes más íntimos.
El pensamiento hizo que los labios sonrosados de la mujer se expandieran, haciendo a su vez sonreír a su pareja, que esperaba en el invisible altar con el corazón en la garganta a su ya esposa, a la par que apretaba la pequeña manita de su hija entre sus manos grandes y fuertes.
-¡Mamá!-exclamó la pequeña al ver acercarse a progenitora, y quien quiso salir corriendo a los brazos de su mamá, pero fue recogida por los brazos de su padre, impidiendo su intención.
-Claro que es mamá.
Susurró él aun con una sonrisa pintada en el rostro a la pequeña de rasgos y apariencia física tan similar a él, quien recostó su cabecita en el hombro de su padre. La niña, así como los asistentes, usaba una batita blanca de organza color hueso que resaltaba su cabello y ojos oscuros.
Cuando al fin los dos novios estuvieron juntos, frente a frente, el jade de los ojos de la novia se proyectó con tanta intensidad sobre los negros de él, que ambos sintieron sus entrañas burbujear con algo similar a las famosas "mariposas en el estómago".
-¡Mamá!.
-Mamá-repitió ella sonriéndole enormemente. Sasuke comprendió que los 24 años casi recién cumplidos de ella le habían sentado demasiado bien, otorgándole cierta madurez a sus rasgos que la hacían ver más atractiva que nunca. Muy pocos atinarían a decir que esa bellísima mujer, que bien podría estar en cualquier revista siendo el rostro de una famosa marca, fue en algún otro momento de su vida un patito feo-Estoy aquí, mi bebé.
-Hola a todos-habló una mujer caucásica que estaba junto a la familia Uchiha en el altar. Era Kendra, la amiga de Sakura de la universidad de Harvard-Antes de iniciar esta ceremonia, quisiera invitarlos a acercarnos a este altar de amor y vida, para escuchar mejor los votos de nuestros amigos.
Muchos pensarían que en esta muy privada ceremonia estarían los familiares más cercanos a los dos festejados. Pero no era así.
Impulsados por un afán experimentado después de enterarse que estaban esperando a su segundo vástago, los Uchiha habían tomado la lisonjera decisión de casarse justo una semana después, cuando todos sus conocidos y parientes tenían una agenda ya confirmada e imposible de aplazar por volar directo hasta el castillo solariego de los Uchiha en la Toscana italiana.
De todos modos, no dieron muchos detalles sobre qué se trataba su particular y repentina invitación, por lo que la propuesta fue declinada hasta por el mejor amigo de Sasuke, quien se encontraba recién convertido en padre también. Los pocos asistentes a la unión fueron algunos de los compañeros de universidad de ambos, y su maestro Kakashi Hatake junto con su esposa Hanare, quienes amablemente aceptaron por su necesidad de pasar unas buenas vacaciones alejados del ruido y la frivolidad de Boston.
Bueno, solamente querían hacerlo de forma voluntaria e íntima, y la ceremonia que llevaban a cabo ahora, sin sacerdotes ni papeleos, cumplía con los requisitos de manera perfecta. Además, sentían que estaban en un punto de su relación en donde lo único que necesitaban para sentirse bien era estar juntos, sanos y salvos. El resto era añadidura.
Como Kendra ordenó, los asistentes se acercaron a la pareja para escuchar mejor las palabras de la oficiante y de los novios.
-Sasuke y Sakura-dijo fuerte y claro la mujer, cuyos ojos de topacio combinaron con el mar de fondo-Hoy, están rodeados por sus amigos y cercanos, por todos aquellos que los han visto crecer como una pareja sólida y que quieren celebrar con ustedes la alegría que significa amar y unirse en un mundo donde hacerlo cada vez es más extraño.
Hoy y aquí, frente a este precioso mar, ustedes renovarán sus votos matrimoniales siendo conscientes de que aunque el futuro sea vasto y desconocido, algo completamente misterioso cuya visión se nos escapa por completo de las manos, quieren vivirlo juntos, disfrutando de experiencias y alegrías, apoyándose el uno al otro y amándose hasta el fin de sus días.
Creo que, todos podemos intuir de la gran responsabilidad que esto significa. Un matrimonio significa tener alguien en quién depositar el peso de tus días, alguien a quién darle un buenas noches con la certeza de un nuevo día venidero, alguien con quien construir tus valores y hacer realidad tus sueños. También significa cosas no tan bellas, como lidiar con los desperfectos del otro, morir a muchos de nuestras metas individuales para perseguir las de pareja, desprendernos de la perfidia y el orgullo para aceptar nuestros errores, y todo esto que como seres humanos nos es tan difícil, para poder crecer como un amor maduro, cuya naturaleza se desenvuelva en su entorno en armonía y mucha luz para los que les rodean.
Es a esto a lo que están dispuestos a renovarse. A hacerse mejores personas, a continuar creyendo que el amor es lo que impulsa sus vidas y los llena de gozo y tranquilidad, a cambiar también a quienes los acompañan en este camino mediante su devoción, cariño y templanza, a seguir pensando que el amor que se han brindado y continuarán brindándose no tiene medida ni igual.
También es una forma de recordarse que deben tratarse con respeto, y que, como todos, cometemos errores que pueden ser simplemente superados por el don del perdón y lavados por el amor. Que cuando la frustración, la dificultad, la enfermedad o los miedos atacan la relación se deben mantener enfocados en decisiones que mantengan la balanza de su bienestar a su favor. Finalmente, también sirve para recordar que un matrimonio es tener la responsabilidad diaria y constante de hacer sentir al otro a salvo y seguro, otorgándole un lugar prioritario a tu compañero, cuidando de él y de ella con la gentileza y amabilidad que su relación merece.
Habiendo dicho esto, los invito a compartir sus votos, para reafirmar su lazo y hacer de esta ceremonia válida ante los ojos de la sociedad y de Dios.
Sakura y Sasuke, quienes habían permanecido viéndose fijamente durante todo el discurso de Kendra, reaccionaron apenas sí unos segundos después por el silencio que los rodeó de súbito.
-Yo inicio-dijo algo confundido Sasuke, quien bajó a Sarada de su brazo y la depositó en la suave arena-Recalco que no soy muy bueno hablando, pero me ha tomado más de una noche escribir mis votos.
Sasuke lleva una mano al bolsillo trasero de su pantalón, en donde ha guardado previamente dos hojas de papel dobladas perfectamente. Sakura siente su corazón arrebatarse al ver cómo la timidez oculta de su esposo hace que se demore de más en continuar con la ceremonia, negando las palabras en su boca.
-Me encuentro en una confusa mitad. Me refiero a que no he querido de ninguna forma escribir unos votos matrimoniales protocolarios, con un léxico y redacción impecable, así como los de nuestra boda en Malasia-Sasuke da un suspiro largo y Sakura puede notar cuánto le cuesta hacer esto enfrente de tanta gente-Pero tampoco quería exponer todas las intimidades de nuestra relación al mundo, pues, como bien sabrás, soy bastante posesivo con lo que considero preciado para mí. En vez de eso, mi voto será tan simple y franco como yo.
Debo decir que nunca imaginé enamorarme de alguien de la manera en que me enamoré de ti, Sakura. Hiciste que todas las cosas que imaginé imposibles, e incluso, hasta ridículas, tomaran forma y valor y se convirtieran en una total adicción para mí. Esto en un principio fue algo demoledor y muy difícil de aceptar, pero creo que tú mejor que nadie supo comprender mis silencios, mis letargos y mis manías como ninguna otra persona en el mundo ha podido hacerlo, y me ayudaste a entender que la madeja de sensaciones en mi cabeza y en mi ser no tenían otro nombre sino amor.
Me ayudaste a ver con más claridad las cosas, me enseñaste a caminar a otros ritmos, me reprendiste por acciones por las que nunca esperé ser reprendido, como ser arrogante y malhumorado. Me enseñaste que para darnos vida solamente basta un beso en las mañanas, y un dulces sueños en las noches. Me hiciste ver que el mundo pierde valor y el dinero se vuelve vulgar si no te tengo a mi lado, pues me ayudaste a conformar lo que más había anhelado toda mi vida: mi propia familia.
Por ello, por todas tus maravillosas enseñanzas, yo Sasuke Uchiha, pongo hasta la última gota de mis fuerzas y mi vida para levantarte cuando estés débil. Yo seré tú música cuando no puedas escuchar más, tu guía cuando no puedas ver, y tu voz cuando no puedas hablar. Procuraré brindarte todo de mí; mi afecto, mi amor, mi devoción entera y mi protección a toda costa, y haré que cada noche y día que vivamos juntos esté llena de sentimientos buenos, en donde no haya cabida para el dolor y el desengaño.
El hombre interrumpe su lectura, y queda en blanco de repente.
-¿Qué ocurre?.
Sakura, quien es un mar de lágrimas desde el principio al fin, se obliga a salir de la conmoción y le pregunta el por qué su silencio repentino. Sasuke está frunciendo el ceño, mirando la hoja de papel como si la odiara, luego, mira a su esposa y se acerca a ella para susurrarle algo al oído.
-Estoy a punto de llorar en frente de toda esta gente, y lo odio.
Sakura lanza una carcajada tan alta que los presentes se sorprenden. La mujer prácticamente se deshace en risas, olvidando la emoción provocada por el discurso de Sasuke.
-Yo también te amo Sasuke-kun, y aunque, a veces te cueste decirlo, son tus acciones y tus pequeños gestos los que me lo dicen todos los días. Contrario a ti, no escribí mis votos por que sé que tienes claro qué te puedo ofrecer: mi alma, mi cuerpo y mi corazón te pertenecen completamente a ti, así como mi fuerza, mi valentía y todos mis esfuerzos por mantenernos unidos, sanos y salvos, y cosechando cada día los frutos de nuestro amor.
Sasuke frunce de nuevo el cejo, y niega tranquilamente mientras reprime unas ganas enormes de besar a su esposa antes de tiempo.
-¿Ya está?-dice Kendra, sonriendo a la pareja. Sakura asiente sonriendo, mientras que Sasuke levanta los hombros-Bien, en tal caso, pueden besarse ahora.
Sakura es quien da un pequeño brinco para quedar brevemente a la altura de los labios de su esposo, quien le saca una cabeza y media con facilidad, y le planta un beso profundo y brusco que lo incita a él a desquitarse de las ganas de besarla. El pequeño grupo aplaude y lanza hurras y silbidos, y Sarada se aparta tomando a Kendra del vestido que usaba para pedirle que la lleve a caminar en el agua del mar sin entender por qué tanta algarabía y bullicio.
Sasuke siente que la emoción es tan fuerte que no le cabe en el pecho, por lo que se separa y le susurra de nueva cuenta.
-Ahora sí, eres mí esposa por voluntad.
Sakura se ríe con la misma franqueza que antes.
-Es que los otros seis años han sido de simulacro.
Sakura sonríe de nuevo cuando vuelven a sumergirse en un beso largo y demoledor, aún rodeados de los aplausos y la calidez de los pocos asistentes a su verdadero matrimonio.
Hola a todos.
Este capítulo es resubido, no sé por qué tuvo errores de carga. Gracias a todos aquellos que amablemente me avisaron del error.
Por otra parte, este capítulo es un plus que tenía guardado, y son todos los recuerdos que no incluí en la narración original, tómenlo como un receso o un descanso. El capítulo final está aun en corrección, quisiera que fuera lo suficientemente claro como para cerrar bien la trama y no dejar muchos vacíos.
Ciertamente, me gustaría saber cuáles son sus expectativas frente al final. Estaría muy bien leer sus comentarios al respecto.
Sin más, les deseo paz y luz para sus días.
L.C.
