-Dan...- habló alguien al Caballero Pegaso.- Dan, despierta, por favor.

El pequeño guerrero levantó la cara algo sucia y manchada de sangre, intentando ver donde se encontraba pero le era difícil ya que su mirada estaba nublada por un color rojizo. Finalmente, se talló la cara y logró ver dos siluetas vestidas con armaduras. Pero esas dos personas fueron transformadas en una mujer con un vestido blanco quien tenía un báculo y un demonio quien tenía una espada familiar para Dan el cual se abalanzó contra la mujer y levantó su espada en contra de ella.

-A... ¡Athena!- recordó Dan y corrió a una velocidad inimaginable hacia donde él pensaba que se encontraba Ally.

-Espera, Dan.- dijo Zulle quien lo tomó del brazo.

-Suéltenme, Athena está en peligro.- gruñó Dan y empujo a su amiga contra un muro.- ¡Athena! ¡No la dañes, Zalgo!

-¡Dan, reacciona!- ordenó Kevin y golpeo a su amigo en la cara.

-Ag... ¿Qué... que paso?- preguntó Dan.- ¿Y Ally? ¿Donde está, Ally?

-¿No estaba contigo?- se preocupó Zulle.

-Alguien nos atacó y...- Dan comenzó a recordar las alas del extraño que disparo la flecha a Ally.- Fue Sagitario Oscuro... ¡Él fue!

-¿La contraparte de Seiya?- se preguntó Kevin.

-Si... debemos de seguir.- ordenó Dan quien se encontraba arañado de los hombros.- Debemos de evitar que Saga la mate.

-¡Espera, Dan, Saga...!- gritó el Caballero Halcón a su amigo el cual comenzó a subir la montaña de una forma extraña.

-¿Soy yo o Dan es...?- preguntó Zulle viendo la rara forma de trepar de su amigo.

-No importa, sigamos.- sugirió Kevin y ambos se fueron detrás de Dan en busca de Athena.

Mientras tanto, Yellow se encontraba luchando contra Acuario Oscuro, donde el rival parecía más fuerte de lo que esperaba. Fue suficiente con una Ejecución de Cositos para destruir por completo la armadura de Cisne hasta hacerla nada más que pedazos de hielos.

-¿Qué no lo sabes?- se burló Acuario.- Tu armadura de bronce no resiste para nada el poder del Cero Absoluto.

-Lo...lo sé...- dijo Yellow mientras se ponía de pie.- Diana... me lo dijo...

-¿Andrómeda?- se preguntó Acuario.- Descuida, esa chiquilla ya murió y pronto iras con ella.

-¡CALLATE!- chilló Yellow y saltó para usar su técnica.- ¡POLVO DE DIAMANTES!

-¿Eh?- se extrañó Acuario al ver como sus pies se congelaban.- Lo aprendiste de Hyoga, ¿cierto?

-Así es, y ahora verás ¡HAAA!- gritó Yellow, pero sus puños se congelaron antes de golpear a Acuario Oscuro.

-Créeme, yo sé todos los movimientos de Hyoga, Cisne.- dijo con frialdad Acuario liberándose de los hielos de sus pies.- Lo que hagas, ya sé lo que es.

-¡Entonces, prepárate para esto!- dijo Yellow mientras desprendía un aura de color morado.- ¡Galick Gun!

Un rayo purpura salió de las manos congeladas de Yellow en dirección hacia acuario el cual no pudo esquivar la técnica que lo hizo retroceder hasta una columna del templo donde estaban. Ese ataque era muy similar al Kame Hame Ha

-¡Aaaag!- gritó Acuario cuando la técnica logró destruir su casco, mostrando una larga cabellera azul verdosa.

-¡Rayo de Aurora!- musito Yellow y lanzó una fuerte brisa azul en dirección a Acuario quien uso de nuevo su Ejecución de Cositos para chocar con el ataque de su oponente.

Hubo un fuerte torbellino de hielo que congeló toda la zona de batalla, dando un poco de luz debido al reflejo de la luna en el hielo. La armadura de Acuario logró congelarse en la parte del brazo izquierdo.

-¡Maldita!- dijo entre dientes el Caballero Oscuro.- ¿De dónde aprendiste esa técnica?

-El Galick Gun es la técnica del maestro Vegeta.- respondió Yellow.- Mario me la enseñó, batalle mucho para dominarla.

-Admito que es muy poderosa.- dijo Acuario quien se veía muy furioso.- Pero no has logrado romper la barrera hacia el Séptimo Sentido y necesitas hacerlo para que el Galick Gun pueda herirme.

-¿Uh?- dudó Yellow.

-¡Si no lo despiertas, no sirves, MUERE, EJECUCION DE COSITOS!- gritó Acuario, lanzando a Yellow contra un enorme muro de hielo del cual sobresalían pequeñas puntas afiladas que se clavaron en la espalda de la muchacha.

-¡Ahhh!- gritó de dolor la Amazona de Bronce mientras sentía como las puntas salían de su espalda al mismo tiempo que ella caía al suelo. Comenzó a sangrar severamente y a ver nublado.

-¡Adiós, Cisne!- dijo Acuario y levantó su mano de la cual salió un rayo helado que atacó a Yellow hasta que la dejo en un enorme cubo de hielo. Ahora la Amazona Cisne estaba encerrada en un ataúd de hielo. Era cuestión de segundos para que el frio la matara.

En cuanto a la batalla que había iniciado entre el antropomorfo guerrero y Libra Oscuro, esta fue aun más intensa que todas las dadas por Dan y sus amigos en todo este tiempo. Las montañas caían por los choques de puñetazos de ambos guerreros, las olas del océano creaban pequeños torbellinos de agua cuando sobrevolaban el mismo, evitando las técnicas del otro, las nubes se dispersaban cuando lograban golpearse. Sin embargo, Libra Oscuro parecía estar en cabeza al tener el una armadura que lo protegía en lugar del extraño que solo tenía una débil vestimenta de combate.

-¿Qué pasa, niño?- se burló Libra.- ¿No ibas a vencerme?- preguntó y dio un fuerte puñetazo al pobre hombre peludo.

-Yo... no creí que...- decía el salvador de Dan.- dejaras atrás el respeto al oponente, viejo maestro...

-Es mejor no ser tan tonto como para retirar mi armadura.- aseguró Libra.

-¿Eh?- se sorprendió el antropomorfo al ver fijamente a Libra a los ojos y vio algo muy distinto a lo que su físico decía.- ¿Es... está llorando...sangre?

-Morirás...- dijo Libra sin mostrar algún rastro de tristeza, pero antes de atacar al rival fue detenido por él mismo, tomándolo de la espalda.

-¡Estrella Rodante!- musitó el guerrero peludo y se convirtió en un cometa que se elevo demasiado alto para caer con un gran impacto, hiriendo a Libra.

-¡Las Cien Quimeras!- musitó Libra y cien dragones con varias cabezas atacaron al encapuchado, lanzándolo contra una enorme roca.

-D... Dohko... - dijo con voz débil el guerrero quien se encontraba con la ropa destrozada, ya sin media camisa.- ¡Dohko!

Ante este nombre, el Caballero Oscuro de Libra comenzó a sentir un dolor enorme que lo hizo caer de rodillas mientras jadeaba. De alguna extraña manera, ese nombre le hacia alguna clase de daño.

-¿Qué crees que haces?- preguntó una voz demoniaca en la mente de Libra Oscuro.

-No... Athena... en peligro... ¡Libéranos!- gritaba consecutivamente el Caballero Oscuro muy enojado y frustrado.

-Dohko, se que sigues ahí.- dijo el guerrero quien se acercaba poco a poco a su rival.

-¡La oscuridad...- habló Libra.- siempre gana! ¡NO! Siempre perderás, maldito... ¡Gag!

-¡Luche, maestro, luche!- dijo el antropomorfo, pero un fuerte golpe en el estomago fue lo suficiente para callarlo.

-¡LAS CIEN QUIMERAS!- musitó Libra y tanto él como el encapuchado fueron cubiertos por una luz morada que se extendió a lo más lejos del Santuario.

Regresando a la batalla de Yellow contra Acuario Oscuro, mientras esperaba la muerte bajo los fríos del Cero Absoluto, la Amazona Cisne logró escuchar una voz muy familiar para ella.

-Yellow... ¡Yellow!- la llamó la voz.

-¿Ma... maestro... Hyoga?- preguntó Yellow abriendo los ojos poco a poco y con mucha dificultad.

-Yellow, vamos, no sucumbas ante el Cero Absoluto.- sugirió Hyoga.

-Pero, Hyoga, ya no me quedan nada... mi armadura... su armadura, maestro, fue... destrozada...- dijo la chica algo lamentada.

-¿Y eso que tiene que ver?- preguntó el Caballero Acuario.- Eres la Amazona Cisne, con o sin tu armadura, siempre serás una Amazona de Athena.

-Maestro...- dijo Yellow y el hielo donde estaba comenzó a presentar pequeñas grietas en él.

-¿Qué demonios?- se sorprendió Acuario al ver como Yellow seguía con energías.

El enorme ataúd de hielo comenzó a hundirse en un brillo dorado que ocultó a Yellow la cual comenzó a sentir más poder una vez que logró despertar el legendario Séptimo Sentido. Los muros de hielo que la atraparon se estaban resquebrajando liberando haces de luz dorada a través de las grietas hasta que el ataúd explotara y mostrara a una silueta dorada.

-¡Acuario!- gruñó Yellow quien vestía la armadura de Cisne renacida.- La armadura de Cisne fue bañada con la sangre de un Caballero Dorado, obteniendo así la resistencia al Cero Absoluto. Lo único que necesitaba el Cisne era que despertara de una vez mi Séptimo Sentido.

-¿Qué es este cosmo?- se preocupó Acuario y levantó sus manos que se tomaron mutuamente para crear una bola de energía negra que desprendía copos de nieve.

-¿Harás de nuevo la Ejecución de Cositos?- se rió Yellow.- Bien, te mostraré que esta técnica es muy superior a la tuya.

Yellow hizo la misma pose de Acuario Oscuro, solo que la esfera desprendía una luz blanca con copos de nieve dorados. El cosmo de Yellow congelo medio cuerpo de su adversario, dejándolo sin escape de su técnica y obligado a chocar con el ataque que iba a realizar.

-¡EJECUCION DE COSITOS!- musitó muy asustado Acuario Oscuro por el poder del Cisne Dorado.

-¡EJECUCION AURORA!- contraatacó Yellow sin preocupación alguna y amabas Ejecuciones Heladas crearon una tormenta de hielo que destruyo todo a su paso.

-¡NOOOO!- se angustio Acuario al ver como sus brazos y pecho comenzaban a ser congelados por la Ejecución Aurora de Yellow.

-¿Qué pasa?- se burló Yellow.- ¿Te sorprende lo que una simple Amazona de Bronce puede hacer? Créeme, los Caballeros de Bronce siempre están llenos de sorpresa... y Hyoga también lo estaba...

-S... si,- afirmó Acuario mientras era cubierto por el hielo.- Hyoga siempre fue un poderoso oponente... y alumno...

-¿Alumno?- se extrañó Yellow y recordó algo que Hyoga le dijo sobre como aprendió la Ejecución Aurora.- ¡¿Camus?!

Yellow detuvo la Ejecución Aurora y esquivo la Ejecución de Cositos para ver a la cara al Caballero Oscuro y verificar si en efecto era Camus, el antiguo Caballero de Acuario y maestro de Hyoga. Se acercó y logró acertar, era Camus, pero ya era tarde para salvarlo, su cara había sido cubierta por los hielos al igual que el resto de su cuerpo, siendo destruido en mil pedazos.

-Sigue, Yellow, sigue...- dijo Camus usando su poco cosmo antes de ir al mundo de los muertos.- Protege a Athena, como se lo encargue a Hyoga...

-Camus...- dijo Yellow algo triste.- Bien, seguiré... gracias por enseñarme todo lo que he aprendido de Hyoga...Ahora, debo de detener...a Mario antes de que vaya por Dan... ¡Descuiden, amigos, allá voy!

Y así, Yellow se dirigió con su nueva armadura de Cisne hacia donde estaban Dan, Kevin, Zulle y, hasta donde ella sabía, Ally, para avisar sobre el peligro que corrían gracias al Satán Imperial que dominaba a Mario y el cual le mando a ir por el Caballero de Pegaso, vivo o muerto, ante Zalgo.

Volviendo a la batalla contra Libra Oscuro, este parecía estar muy debilitado por alguna extraña razón.

-¡MORIRÁS, PEGASO!- gruñó el Caballero Oscuro y tomó al ser antropomórfico del cuello.

-¡Hazlo, entonces!- gruñó el guerrero mientras sangraba por el hocico.- ¡Si me matas, ella... se pondrá muy triste! ¿A caso buscas entristecer a Athena? ¿A Saori?

-Athena...- dijo con voz débil el Caballero de Libra y de nuevo sintió un dolor inmenso y trató de luchar, pero en cambio el dolor se volvió insoportable.- Ma...mat... ¡MATAME!

-¿Qué dice?- se extrañó el encapuchado de pelaje castaño oscuro. Ante estas palabras su sangre se congeló del suspenso.- Pero, maestro...

-¡HAZLO... AHHHH...PARA QUE VAYAS CON ÉL...AHHHH...!- gritaba de agonía el Caballero Libra, quitándose su armadura para hacer la tarea acomendada mas fácil.

-¡No lo haré, maestro!- dijo el ser.- Por ningún motiva levantaré mi puño contra usted. Shiryu me mataría...

-Míralo así... Ag...- exclamó Libra.- Si me matas, evitarás que Shiryu se decepcione de mi... Ag... no quiero que el alumno a quien considere como un hijo... me vea de esta forma... ¿entiendes?... ¡APRESURATE, NO PUEDO CONTENERLO POR MAS TIEMPO!

-¡Maestro...perdóneme...!- dijo el antropomorfo entre lágrimas y su aura dorada comenzaba a desprender lo que parecían estrellas azules que se juntaron en su puño derecho mientras realizaba su constelación protectora. Esa constelación era similar a la de Dan. Entonces musitó con voz gruesa.- ¡METEOROS DE PEGASO!

Increíblemente, el extraño que salvó a Dan también tenía como constelación protectora al legendario Pegaso, uno de los Caballeros más leales de Athena. Sus Meteoros de Pegaso fueron demasiado rápidos que estaban literalmente a milímetros del cuerpo de Libra.

Sin embargo, en el último momento, Libra Oscuro esquivó el poderoso ataque característico de los Caballeros Pegaso con una velocidad inimaginable. Su cosmo comenzó a arder sin límites y musitó:

-¡LAS CIEN QUIMERAS!- el ataque fue casi un millón de veces más poderoso que la última vez.

-No...- dijo el guerrero peludo.- ¡TRUENO ATOMICO!

De forma sorprendente, el antropomorfo logró realizar la misma técnica del poderoso Caballero Dorado de Sagitario, el Trueno Atómico. La técnica era igual a los Meteoros de Pegaso, a excepción que estas ráfagas no eran de una tonalidad azul sino dorada y estaban acompañadas por descargas de más de los diez mil volteos, sumado a la velocidad de la luz que nació gracias al poder de la constelación de Sagitario.

Ambas técnicas chocaron y crearon una gran colisión. Las enormes Quimeras eran brutalmente detenidas por las descargas de los golpes de la velocidad de la luz de Sagitario. Sin embargo, hubo un momento en el que una Quimera logró alcanzar el hombro del oponente, hiriéndolo de gravedad y haciendo que las demás avanzaran para atacar. Pero el salvador de Dan aumentó su cosmo y el aura que lo rodeaba logró iluminarlo mejor.

Su aspecto era de un par de ojos castaños brillantes que desprendían reflejos de esperanza y dolor a la vez, su pelaje era de un color castaño oscuro a excepción de la parte baja del enorme hocico del ser que era de un color blanco intenso al igual que sus pectorales y abdomen. Sus orejas eran grandes y si las bajaba llegarían a la mitad de sus mejillas. Su cola era grande y le llegaba casi a los tobillos. Era un hombre lobo sin duda alguna cuando comenzó a dar un poderoso rugido acompañado de un aullido que salía de los lobos que estaban cerca de la zona de pelea.

Conforme el poder del hombre lobo aumentó, la velocidad y potencia del Trueno Atómico se hizo abismal, tanto que hizo trizas a las cien Quimeras de Libra Oscuro.

-¡AGGGGG!- gritó de dolor el Caballero Oscuro mientras era electrocutado y apaleado por las ráfagas doradas del golpe del hombre lobo.

Libra Oscuro por fin fue derrotado.

-¡Maestro!- gritó el hombre lobo muy lamentado y dio un salto para atrapar el cuerpo golpeado de su enemigo.

-P...Por... favor...- suplicó con sus último aliento.- Pro... protege a... a... a... su hijo... a... Dan...

-No tienes porque repetírmelo...- dijo el guerrero entre lagrimas.- Le prometí que daría mi vida por él...

-¿Es... él... su...?- preguntó Libra.

-No lo sé... pero si ella lo dijo... lo es...- aseguró el licántropo.

Y así es como el cuerpo y alma de Libra Oscuro desaparecieron al igual que su cosmo el cual desprendía tristeza por todas partes en su trayectoria hacia las estrellas.

A lo lejos, los Caballeros Dorados y los Guerreros Z volvían al Santuario para ayudar a Seiya en el combate contra Zalgo una vez más. Shiryu, entonces, sintió un cosmo muy familiar para él y no pudo evitar derramar lágrimas de tristeza.

-Dohko...- dijo en voz baja el Caballero Dorado de Libra.- Debemos de darnos prisa...

-Si... ¡deprisa!- asintió Piccolo y todos aceleraron el paso para llegar antes de que fuera demasiado tarde.

Mientras el guerrero licántropo se dirigía hacia donde estaba Dan, este y sus amigos se dirigían al Caballero Sagitario Oscuro, para rendir cuentas por lo que hizo con Ally, sobre todo Dan quien estaba muy furioso.

-¡Deprisa, debemos de ir por ese desgraciado!- dijo Dan mientras corría a toda velocidad hacia donde el cosmo de Sagitario lo guió.

-Espera...- dijo Kevin deteniéndose en seco y muy pensativo.

-¿Qué sucede, Kevin?- preguntó Zulle muy preocupada al sentir que un cosmo los perseguía.

-Bien...- dijo Dan algo lamentado.- Te dejaré, pero prométeme que regresarás.

-Si...- asintió Kevin dando media vuelta para recibir a un nuevo oponente y comenzó a arder su Séptimo Sentido.- ¡Váyanse!

-Cuídate...- suplicó Zulle y tomó junto al Caballero Pegaso el curso de su camino, subiendo unas escaleras en mal estado.

Kevin comenzó a extender sus alas de Halcón las cuales desprendían luces doradas que daban mucha iluminación y logró ver al extraño que comenzó a seguirlos. No lo creía, el cosmo que dio un disturbio en el Universo fue el de nada menos que Mario, el Caballero Fénix.

-¡Mario!- se alegró Kevin y abandonó su pose de combate.- ¿Y Yellow?

-¿Dónde está Pegaso?- gruñó Mario haciendo arder su cosmo y desprendiendo un aura de fuego que lo rodeó para dar forma a un Ave Fénix.

-Ha despertado el Séptimo Sentido.- se sorprendió el Caballero Halcón.

-Te pregunte ¿Dónde está Pegaso?- repitió el Caballero Fénix quien tenía una armadura con brillo dorado al igual que la de Kevin.

-¿Qué es este mal augurio?- se asustó Kevin al ver como salían rayos rojos y negros del cuerpo de Mario.- ¡No te diré donde hasta que...!

Antes de que el Caballero Halcón terminara de hablar, Mario le propino un poderoso golpe en el pecho, sacándole el aire y dejándolo de rodillas muy fácilmente. Comenzó a sangrar por la boca.

-Me dirás donde esta él, ahora.- dijo Mario tomando del cuello a Kevin y preparado para darle un Ave Fénix en el rostro.

-Ja...Jamás...- jadeo Kevin tomando del brazo a Fénix y dándole una patada en el pómulo derecho.- ¡Garras Estelares!

-Puño Fantasma del Fénix.- musitó muy tranquilo Mario y de su dedo índice un rayo negro con ondas de fuego salió disparada hacia el cerebro de Kevin, haciendo que perdiera total control de su cuerpo por unos instantes.

-¡Puño Meteórico!- intervino Zulle, pero su ataque fue en vano y Mario la señaló.

-¿Qué te parece si lo acompañas?- se burló Mario y lanzó su técnica una vez más hacia Zulle y esta cayó en una visión creada por la técnica.

La visión de Kevin fue la misma que la de Zulle era horrorosa. Veían como se encontraba en medio de una arena de combate oscura, en frente tenia a nada menos que Zalgo (una sombra con varios colmillos derramando sangre era como él lo veía) quien tomó a Zulle en su mano, tomándola del cuello y levantando una espada contra ella. Zalgo comenzó a apuñalarla una tras otra y otra vez hasta que se aburrió y la arrojo al resto del equipo los cuales estaban totalmente masacrados. Mario estaba con un enorme hoyo en su abdomen, Diana tenía su propia cadena incrustada en su cuerpo, Yellow estaba con una enorme roca de hielo hundida en su espalda, Leo tenía sus costillas expuestas incluso con su armadura, Alan estaba hecho pedazos y lo único cerca de su torso fue su cabeza, May estaba con el rostro desfigurado totalmente, Diego tenia los huesos de sus extremidades triturados y sus brazos parecían una capa de piel sin nada dentro, Héctor tenía sus dos guadañas clavadas en sus ojos y sus alas atravesaron su pecho y salían en la espalda, Carl tenía su corazón fuera de su cuerpo, Ally estaba en una roca incrustada por su cetro y Dan estaba con su espada en su corazón y tenia los huesos de sus brazos expuestos incluyendo los de las manos. Zalgo se acercó a Kevin y lo atacó con un solo golpe que logró destruir su cabeza, dejando su cuerpo deambulando por sí solo.

-Es... espera... jadeó Zulle haciendo desaparecer el Puño Fantasma del Fénix de su mente.

-Tu... no eres Mario...- gruñó Kevin haciendo arder su cosmo hasta el máximo.

-¿Piensan enfrentarme?- se rio Mario y comenzó a elevar el Séptimo Sentido.

-No lo pensamos...- aseguró Kevin.- ¡Lo haremos, Garras Estelares!

-¡Puño Meteórico!- musitó Zulle y ambos ataques se fusionaron en uno solo.

-¡Ave Fénix!- contrastó Mario y su Fénix salió de su puño en dirección a chocar en contra de las Garras Estelares y el Puño Meteórico.

Una nueva batalla estaba a punto de iniciar. Las aves legendarias, Fénix, Águila y Halcón, a excepción del Cisne quien se encontraba muy lejos de la batalla, comenzaron a luchar con sus poderosas alas y velocidad hasta la muerte.

Finalmente, Dan llegó a un templo azul lleno de antorchas verdes y cubierto de una oscuridad que parecía expandirse hacia adentro del templo. Al momento en el que atravesó la entrada, esta fue sellada por una enorme roca que cayó detrás del Caballero acompañada de una inmensa ráfaga de cosmo que llamó la atención de Dan.

-¿Mario...?- se extrañó Dan al sentir el cosmo de su amigo se había hecho presente en aquella colisión.

-Ni siquiera lo pienses, Pegaso.- habló una voz de un hombre vestido con armadura negra.

-Sagitario...- dijo Dan y miró hacia el Caballero Oscuro.- ¿Dónde está Ally?

-¡Dan!- gritó otra voz muy familiar para el Caballero proveniente de una esfera morada brillante y transparente.

-¡Ally!- se asustó Dan al ver que su amiga estaba encerrada en esa esfera la cual comenzó a llenarse de un liquido verdoso.- ¡Te sacaré de ahí, aguanta! ¡Meteoros de Pegaso!

-¡Trueno Infernal!- musitó Sagitario Oscuro y el ataque mando a Dan a volar hasta estrellarse en el techo y caer de cabeza. Tu no la liberarás hasta haberme vencido, Pegaso... ¿Crees que Zalgo te lo dejará así de fácil termine esta batalla?

-¿Z...Zalgo está aquí?- preguntó Dan mientras se ponía de nuevo en pie algo adolorido.

-Yo soy la única defensa que le queda.- aseguró Sagitario.- Una vez que me derrotes, lograrás llegar ante él.

-¡Dan!- suplicó Ally mientras el líquido llego a sus rodillas.

-¿Y Athena?- preguntó Dan.- ¿No la sacarás?

-Lo haré, pero solo si me vences y demuestras que Athena está encomendada a tu cuidado como Caballero, ¿oíste?- aclaró Sagitario tomando su arco y apuntando a Dan.

-Ah...- se sorprendió Dan al ver como Sagitario no estaba en ningún juego.

-Dan.- habló Ally.- Derrótalo y despierta el Séptimo Sentido.

-Sí, Ally.- asintió Dan tomando más valor que nunca y desenvainando su espada, ardiendo su cosmo.- ¡Athena... dame el poder!

Una vez más, el legendario Pegaso se enfrentaría para salvar a la diosa Athena y derrotar al Centauro de los Infiernos, la contraparte del Centauro Dorado, para así llegar finalmente a Zalgo, Dios de la Oscuridad.

La batalla mortal esta cerca de comenzar, ¿La luz podrá derrocar una vez más a la Oscuridad?