Feliz navidad! Y como santa lo hace cada año, yo les traje de regalo la actualización del penúltimo capitulo de esta maravillosa historia!
Capitulo 15
Era principios de año, Takamachi Nanoha respiraba tranquilamente bebiendo un té en la cocina de su hogar. Había preparado el desayuno para sus padres, ahora tenía el tiempo suficiente al estar libre de la escuela, era casi un mes el que podía disfrutar sin el estrés estudiantil. Tomo lugar en la mesa, mientras recordaba sus últimos días antes de salir de vacaciones. Le costó varias disculpas para que sus amigos la perdonaran de tan pesada broma, hasta Svent no le hablo por una semana, a veces no contenía su risa al recordarlos cubiertos de plumas y estos, ofendidos se hacían las víctimas. Aunque Hayate reconoció, que su piel le había quedado suave como de bebe. En la universidad parecía que se habían puesto de acuerdo para aplicar la ley del hielo hacia Fate y ella. Castigo que para la rubia no duro mucho, seguía siendo asechada por chicas, aunque esta vez vistiendo lo usual. Y al fin, un milagro divino, no fue molestada ni por Vince ni por otro del grupo, parecía que se habían evaporado después de la humillación.
-Hija- Decía su madre bajando, sacándola de sus pensamientos -De nuevo cocinaste- Negando con la cabeza
-Si mamá, sabes que me gusta- Dijo con atención, olvidando sus recuerdos.
-Deberías estar dormida, disfruta tus días libres
-No puedo estar de ociosa, me irrita- Su madre sonrió, se habían ganado la lotería con una hija tan amable y perseverante. Momoko se sentía feliz por Nanoha, y no pasaba desapercibida su nueva actitud, ya no volvió a la ropa que no dejaba relucir sus encantos, ahora vestía como toda una señorita de su edad, se veía preciosa. No faltaron los pretendientes que buscando alguna oportunidad con la pelirroja, venían a buscarla e intentar salir con ella. Shiro estaba irritado, prefería a su antigua Nanoha, aparte, aunque no lo demostrara, quería a Fate como su nuera.
-Mmm huele delicioso- Hablo el señor Takamachi bajando las escaleras- ¿De nuevo cocinaste, hija? - Una sonriente pelirroja asintió, este la beso en la mejilla -Gracias-
Sus padres comenzaron a desayunar, deleitándose con lo que había preparado Nanoha. La joven observo como su mascota venia entrando, ya no era el cachorro que vio por vez primera ese memorable día.
-Hasta que te levantas- Le reprocho entre risas a Nat, este ladro indiferente. -Creo que ya es tiempo de que te llevemos al veterinario por tus vacunas- El aludido gruño, como si entendiera que "vacuna" era sinónimo de "dolor".
Los Takamachi soltaron una carcajada, para escuchar como tocaron a la puerta, varias veces. Shiro miro la hora.
-Es muy temprano para que Fate venga con flores- Sonriendo, Nanoha hizo una mueca, pero no pudo evitar ruborizarse. El susodicho seguía tocando.
-Yo abro- Parándose, siendo seguida por el husky siberiano. Se encamino hasta la sala, cuestionándose quien podría ser a esta hora, su padre tenía razón, Testarossa no suele madrugar, aunque estos últimos días no ha dejado de sorprenderla con sus acciones. -¡Ya voy! - Grito al estar cerca de los golpeteos, abrió la puerta algo irritada -Pero que…
En la cocina se oyó el grito de Nanoha, haciendo que sus padres se miraran entre ambos y parándose de inmediato se dirigieron hacia la sala. Observaron como su hija era abrazada por un chico alto quien la tenia dando vueltas, el cachorro Nat ladraba de un lado a otro, la pelirroja no dejaba de gritar de emoción.
-¡Detente! - Chillo -O harás que vomite- Sin dejar de reír. El chico se detuvo, dejando a salvo a la pelirroja, y quedando frente a los señores Takamachi, el cachorro guardo silencio observando atento la escena.
Momoko llevo las manos a su pecho, sintió como un hoyo le obstaculizaba el respirar. Shiro lo observo detenidamente, ese cabello largo, teñido de negro, los pantalones rasgados, esos tenis rotos bastante sucios, y aquella camisa entallada. Nanoha no pudo contenerse y volvió a abrazar al chico.
-Basta Nanoha, me ahorcaras
-¡Lo siento! Te extrañe a horrores- Lo soltó de nuevo, sus ojos verde aceitunado se posaron sobre los Takamachi.
-¿Y… no me darás un abrazo?, mamá- Esta reacciono, su cuerpo le permitió moverse y se lanzo hacia su hijo, el mayor.
-¡Pero mira que delgado estas! - Lo apretó contra su pecho -Creí que no volvería a verte- Dejando correr las lagrimas, Nanoha también se conmovió y soltó a llorar. Shiro no se movía, no había visto a su hijo desde hace 5 años, cuando decidió irse al continente americano a realizar su "american dream", y convertirse en un "rock star".
-Se me hace tarde para ir a trabajar- Dijo el Sr. Takamachi, dándose vuelta e ignorando el alboroto.
-¿Papa? - Dijo el joven, haciendo que se detuviera. -No me das la bienvenida
-Hace 5 años te advertí que si volvías a Uminari no vinieras a buscarnos, este no es tu hogar… tú no eres mi hijo- Este sintió un nudo en la garganta al escuchar las palabras de su padre.
-¡Shiro! - Le reprendió Momoko -¡No seas infantil! ¡Es nuestro hijo! ¡Y es bienvenido a esta casa!
El señor Takamachi soltó un bufido, sin voltear camino en dirección a la cocina, saliendo por la puerta de atrás.
-Está bien mamá, no te preocupes. Sabes que es terco, ya me perdonara- Sonriendo. Momoko seco sus lagrimas, tomando con fuerza las manos del joven.
-Kyouya… - Dijo la señora Takamachi, se sintió rara al pronunciar el nombre, tenia años que no lo hacía -No sabes cuánto te he extrañado, estoy tan contenta de que estés aquí, dime que no estoy soñando- Tomando las mejillas de su hijo.
-No mamá, aquí estoy- Giro sus ojos hacia su hermana pequeña -Aquí estamos juntos- Después enfoco su vista al cachorro que movía la cola entusiasmado, sabía que debía estar contento por su dueña -¿Y tu, quien eres? - Acariciando las orejas a Nat, quien se dejo y lamió las manos del joven.
-Increíble, le agradas- Madre e hija sonrieron.
Kyouya Takamachi tenía 18 años cuando salió de su casa en busca de su meta, ser un músico internacional, y solo lo conseguiría mudándose a Los Ángeles, California, Estados Unidos. Sus padres desaprobaron su decisión, como iba a aventurarse tan chico, debía terminar una carrera, algo de provecho, pero este no hizo caso.
-Vaya, quitaron todas mis fotos- Recorriendo la sala -Parece como si yo no existiera
-Las pondremos de vuelta, ese viejo terco debe entender de una vez- Los tres sonrieron.
-Todo ha cambiando- Miro a su hermanita -…Wow Nanoha, no te reconocí, te ves divina, ¿desde cuando no usas Lentes?
-No hace mucho- Sonriendo, por un instante recordó como Kyouya la defendía en la primaria de las burlas.
-Es a causa de Fate- Susurro su madre
-Fate, eh- Con ese tono burlón.
-¡Ay mamá! - Chillo la pelirroja -No hablemos de eso, mejor dinos, que has hecho este tiempo, no sabemos nada de ti desde hace 3 años
-Vale, vale, lo sé, soy un desconsiderado, pero si hablaba con ustedes, estaba seguro que desistiría y volvería a casa. No saben cómo los he extrañado- Momoko acariciaba el cabello negro de su hijo, quien continuaba tiñéndolo desde que tenía 17, trato de imaginarlo con ese castaño rojizo natural. -Pero tengo una buena razón para volver- Se levanto -He firmado un contrato con un sello discográfico- Aquellas mujeres se pusieron de pie emocionadas, Nat ladraba por los gritos.
-¡Hermano, es genial! - Abrazándolo
-Estoy orgullosa de ti, alcanzaste lo que te propusiste
Toda la mañana se la pasaron charlando, actualizándose con acontecimientos, reviviendo los viejos recuerdos y planeando a futuro. Nanoha no pudo escapar de conversar sobre el tema de Fate, pues Kyouya insistía que como hermano mayor, debía estar al tanto de sus relaciones amorosas, a Nanoha le causo gracia cuando se refirió a eso como plural.
-¡No hay trato! ¡Entiéndalo! - Grito una fastidiada Fate ante sus hermanos -No conseguirán sacar ni un centavo más de esto- Mirando a ambos hombres.
Ya llevaban más de media hora discutiendo en los jardines de la mansión, lejos del cuarto de Oleg. Hasta ahora la rubia no se doblegaba ante las palabras filosas de los mayores Testarossa.
-Es algo que por derecho nos corresponde- Contesto Demian irritado. Leandro guardaba la calma, como es lo usual.
-No puedes interponerte en eso, Fate- Respondió sereno.
-Voy a hacer lo que sea necesario hacer, no diré nada por respeto a nuestro propio padre, no puedo creer que lo sigan viendo como una "chequera" viviente. Son unos males agradecidos
-Uy la hija prodiga a hablado- Se burlo Leandro -Eras igual que nosotros, que alardes
-Era… hace mucho que deje de ser la misma
-El amor te cambio- Ambos hombres soltaron las carcajadas. La rubia respiro hondo.
-Si… vieran que bonito es… ahora… diré esto una vez, quiero que se vayan de la mansión, o me encargare que pasen sus últimos años en una fría celda
-No serias capaz- Parando de reír.
-Pruébenme- Desafiante
-¿Con que cargos?
-Con los que sean necesarios. Les doy una semana- Fate se retiro y camino hacia la mansión.
Ambos intercambiaron miradas, Leandro tenía antecedentes por fraude en Alemania, por eso evitaba volver a Berlín, había usado la empresa de su padre como un medio para ganar más dinero.
-¿Yo me voy hacia el hipódromo, vienes? - Demian capto su atención.
-No… tengo cosas que hacer- El rubio cenizo hizo una mueca
-Como quieras- Yendo hacia donde estaba aparcado su carro.
Fate toco la puerta despacio, dejando los problemas de sus hermanos fuera de ella.
-Adelante- Escucho de Oleg
-Hola, te ves de buen humor- Sonriendo y acercándose a su cama -Buenos días madre- Precia saludo a su hija, era común verla siempre junto a su esposo.
-Oh lo estoy, es una bella mañana- Respondió Oleg mirando a ambas mujeres. El Señor Testarossa se recuperaba, era un hombre fuerte y lo estaba demostrando con su pronta sanación. -Cariño, podrías traerme un poco de helado, de limón si es posible
-Pero… - Hizo un gesto de suplica -Bien… veré que hago- La señora Testarossa salió de la alcoba.
-Y… de que deseas hablarme- Dijo su padre
-Eh… - Se sintió tonta, era tan obvia, la conocía tan bien -He estado dudando
-¿Sobre qué? - Admirado
-Berlín… ya no estoy segura si deseo irme
-¡Bah! Pero que cosas dices, si es algo que has estado deseando desde que cumpliste los 20, irte a otro país donde ni tu madre y yo podamos vigilarte.
-Lo sé pero…
-¿Pero?
-Hay algo que me retiene aquí
-¿No te quedaras por mi?
-…No habrá problema si me quedo
-¡Escucha! Si no tomas ese avión a Alemania, te desheredo- Bromeo -Vamos, si tu eres firme siempre en lo que decides, que te hizo cambiar de opinión
Fate estaba dispuesta a hablarle acerca de Nanoha, su padre ya no sufriría un paro, podría soportar la noticia, y si la desheredaba, que importaba. ¿Aunque si la corría de la casa y la alejaba de la familia? Ahora más que nunca debía estar al cuidado, con sus hermanos planeando maneras de obtener a como sea las riquezas de los Testarossa.
-Yo…
La puerta se abrió, entro una mucama con una bandeja y sobre la bandeja una copa de nieve sabor limón, Precia entro seguida de la chica.
-Mmm gracias- Tomo la cuchara como tal niño feliz de comer helado.
-Solo espero no enfermes de la garganta
-¡Oh que va, mujer! Si mi sistema inmunológico va mejorando
Fate sonrió de ver a sus padres discutir de esta manera, imaginarse así con Nanoha en un futuro, hacia que su corazón saltara como loco.
"¡Vamos! ¡Corre! ¡Corre! ¡Vamos caballo de mierda! ¡Corre!" Grito Demian sintiendo la adrenalina pasando por sus venas, hace tiempo que no se aparecía por el hipódromo. Apostar lo excitaba de sobremanera. "¡Vamos!" Grito observando la última vuelta, el animal con numero 11 debía ganar y así saldar esa enorme cuenta con la mafia italiana. Se concentro en los trotes de los caballos, el sonido de sus pesuñas contra la tierra por cado paso que daban. Demian sujeto con fuerza el barandal, faltaban unos segundos para que llegaran a la meta. "¡No! ¡Maldito caballo!" Dijo golpeando con fuerza el tubo de fierro. Había perdido, estaba perdido. Se paso las manos por la cabeza, sintiéndose desesperado, hablaría con su padre, este debía perdonarle, era su hijo. A menos que prefiera verlo en un ataúd. Mientras andaba con paso apresurado para llegar a la mansión Testarossa, reflexionaba sobre todo el dinero que había derrochado en apuestas, era una adicción para él, y ahora su vida estaba en peligro a causa de ello. Sintió vibrar su celular, asustado lo tomo y no reconoció el numero.
-¿Bueno? - Dijo evitando tartamudear.
-Tienes el dinero- Reconoció ese acento.
-Me falta poco- Mintió -Quizá mañana yo…
-No hay mañana para ti… lo tienes sí o no
-Escucha, si me das un día puedo pagar un poco más, solo es cuest…
-El jefe detesta a los llorones como tú, no es cuestión de dinero, sino de palabra, no cumpliste tu trato, atente a las consecuencias- Colgando.
Demian se congelo con el celular en la oreja, bajándolo lentamente al reaccionar. No tenía salida, comenzó a voltear hacia los lados, identificando algún hombre sospecho, entro en un estado de paranoia. Decidió abandonar su auto por si tenía alguna bomba, camino apresurado sin dejar de girar hacia todas direcciones. "¡Apresúrate Vanya!" Grito una mujer del otro lado de la calle, distrayendo a Demian, a su lado venia un niño quien intento acelerar su paso para alcanzar a la señora, pero se le cayeron unas monedas al piso, el rubio cenizo miro como a unos metros del cruce el pequeño se apresuro a rejuntar su dinero, entonces escucho un chillido de llanta, giro hacia la derecha y observo como un auto negro venia a toda velocidad, corrió tratando de empujar al niño lejos del impacto, este soltó las monedas por el golpe y rodó al piso, mientras el joven Testarossa recibía el choque del coche sobre su cuerpo, miro por unos segundos al conductor, era Colagero sin ningún gesto en su rostro, después sintió otro golpe cuando aterrizo en el piso.
El lujoso automóvil se estaciono frente a la casa, de este descendió una joven de cabello negro, quien miro a ambos lados, algo incomoda, como si estuviera cerciorándose de un camino seguro.
-No hay Nat a la vista- Hablo consigo misma, dando pasos ligeros para no ser escuchada. El sol estaba a punto de marcharse, haciendo que su sombra se estirara, pareciendo escapar. -Lo logre- Sonriendo ante la puerta, levanto su mano cerrándola en un puño, antes de tocar, un ladrido le hizo dar un pequeño brinco de sorpresa. -Hum… - Golpeteo levemente.
Escucho pasos lejanos que se hicieron cercanos, tomaron la perilla y giraron para abrir.
-Hola- Sonrió antes de estar frente a frente -Yo eh… - Callo, antes de decir algo, se alejo un poco y se aseguro que fuera la casa correcta, si, lo era -Am… ¿tu quien eres? - Al observar aquel chico pecoso de cabello largo.
Este sonrió de manera familiar, mientras el cachorro estaba a su lado, gruñéndole a Testarossa.
-¿Fate… cierto? - Nat ladro, mientras la chica fruncía el ceño, porque este sujeto sabia de ella, si ella no sabía nada de él. No dijo nada, espero que el respondiera -Vale, soy Kyouya- Alzando la mano -Hermano mayor de Nanoha
-¿Hermano? - Se sorprendió, mirando con intensidad al joven e identificar algún rastro Takamachi. Encontró varias similitudes en su rostro.
-Así es, mayor- Recalcando -Entonces, eres la ex de mi hermanita- La rubia raspo los dientes, le molestaban esas dos letras -Sí que eres guapa- Miro tras su espalda -Qow un Cadillac Escalade- Observando la camioneta y dejando salir un silbido -Que lujo…
-Eh… si, no me quejo…
-Hagamos un trato, tú me das tu auto y yo te doy a Nanoha- Cruzándose de brazos y recargándose en el marco de la puerta. Nat se lanzo sobre los zapatos de la rubia.
-¡No otra vez! ¡Detente! - Miro al chico -No pienso intercambiarla, no es un objeto- Sacudiendo su pierna
-Vale, vale, es una broma- Kyouya se agacho y tomo al perro -Calma- Riendo -Que no tenemos para pagar unos zapatos así- Acariciándolo
Fate frunció el ceño, se sintió un poco dolida, Nat prefería a ese tipo en vez que a ella. Aunque, trato de ponerse en las garras del cachorro, si fuera él, también se aborrecería a sí misma después de lo que hizo sufrir a la pelirroja.
-¿Y esta Nanoha?
-¿Para que la quieres? - Hizo una mueca, su cuñado no le agradaba
-Eso no te incumbe
-Claro que sí, es mi hermana, y ahora que volví, desenvolveré mi papel y la protegeré de… - Miro a la chica -Personas que quieran hacerle daño
-No pienso lastimarla
-Lo hiciste una vez, ¿quien dice que no lo harás de nuevo?
-Aprendí mi lección- Miro dentro de la casa -¡Nanoha! - Grito -¡Pelirroja sal!
-Es en vano, no vendrá
-¿Porque no?
-No está
-¿Como?
-Salió, tenía una cita
-¿Que?
-Es broma- Riendo -Hubieras visto tu cara- Fate no dijo nada, este tipo la estaba molestando, dio media vuelta sin despedirse. -¡Hey! ¿No quieres saber a donde fue?
-No, ya sabré luego
-Uy, como quieras… sabes, no me agradas- La rubia se detuvo y giro para verle -Pero a mi hermana si… - Dicho esto entro dentro de la casa. Quizá el tal Kyouya no era tan desagradable después de todo.
El repiqueteo de esas campanas cada que alguien entraba o salía del local, comenzaba a volverse insoportable. Los clientes habituales seguían asistiendo, y aquellos que acudieron al intentar conquistar a la bella pelirroja, terminaron; resignados, quedándose por el buen café. Aunque había uno que otro sin rendirse, Takamachi se hacia la difícil.
-Por lo tanto tu y yo podríamos tener niños muy lindos- Sonrió el chico con el capuchino en su mano izquierda.
Nanoha le miro seria, dejando de limpiar el mostrador, este se sintió algo incomodo, ¿que no entendió su chiste?
-Testarossa a la vista- Dijo Kyle mientras pasaba cerca del mostrador, el del capuchino giro hacia la puerta y la vio entrar. Ese repiqueteo.
En cuanto la pelirroja levanto la vista, la repisa se encontraba despejada, ¿como era posible que la rubia causara ese efecto? Por un momento pensó en imprimir una foto tamaño natural para ahuyentar a esos enfadosos, y también para poder admirarla. Sacudió su cabeza a ese último pensamiento. Fate tenía un gesto de molestia en su rostro, la conocía tan bien que adivinaba lo que había pasado.
-Porque no me dijiste que tenías un hermano- Con el semblante serio.
Nanoha sonrió, dejando que esos hoyuelos en sus mejillas le saludaran. Por un momento Testarossa olvido que estaba molesta.
-No es algo de lo que me guste hablar, tenía casi 5 años sin verle- Continuo haciendo sus tareas.
Svent apareció con un pedido, entrego la nota a la pelirroja.
-¿Ya están los cafés de la mesa 5? - Pregunto
-Si- Colocando los vasos cerca de Svent, este los tomo y coloco en una bandeja -Ah se acabo el chocolate, ¿puedes ir atrás por mas?
-Lo siento Nanoha, estoy algo ocupado- Con un gesto de pena.
-Vale, no te preocupes- Con una sonrisa.
El chico se alejo de ahí, Testarossa tuvo que hacerse a un lado para dejarlo pasar. Takamachi no pudo evitar reír, desde la broma con miel y plumas, Svent ignoraba a Fate, como si no existiera.
-Ahora vuelvo
-Te acompaño, que no te escapas de esto- La rubia entro levantando la repisa, Nanoha de inmediato observo sus zapatos, las risas salieron sin poder retenerlas -Oh claro…
Desde lo sucedido, cada que Testarossa aparecía en su casa, era atacada por Nat, generalmente sus zapatos eran los principales dañados. Parecía que su cachorro se vengaba por ella.
-Lo siento, es que… - Trato de calmarse -No entiendo de donde tomo esa maña
-Ya no importa- Respondió, siguiendo a la pelirroja que entro al cuarto de atrás. La vio prender la luz y buscar en unas cajas. –Así que, un hermano mayor eh- Nanoha miro hacia ella -Que ya sabe de mi… estaba consciente de quién era yo cuando me vio llegar
-Oh seguro mamá le ha de haber contado- La pelirroja continuo en su búsqueda del chocolate. Mientras Fate sintió ese golpe bajo, ella no era un tema importante para hablar con su hermano después de 5 años de no verle.
-Ya veo- Observo detenidamente a la pelirroja de espaldas, se estaba acostumbrando a ver más piel por parte de Nanoha. ¿Era solo ella o hacia calor dentro de aquel cuarto?
-Aquí esta- Hablo Takamachi tomando la botella de plástico del chocolate líquido, le reprocharía a Kyle por no acomodarlo en un lugar accesible. De pronto sintió unas manos que la rodeaban por la cintura, el calor de un cuerpo pegándose tras su espalda, sintió el aliento de Fate tras su oreja.
-Te necesito Nanoha- Susurro, haciendo que cerrara los ojos, soltó un hondo suspiro. ¿Como resistirse a esa sensación? Testarossa era una droga, que la hacía querer más y más. Sintió sus labios besar parte de su cuello, inconsciente de sus actos, movió su cabeza hacia un lado, haciéndolo más fácil para la rubia, quien la atrajo más hacia ella -Vuelve conmigo… - La pelirroja estaba a punto de responder que sí, que importaba si se iba en febrero, si nunca la aceptaban en la familia, si a muchos no le parecía correcta su relación, que importaba.
-¿Nanoha? - Dijo Kyle, trayendo de regreso a una muy ruborizada Takamachi, quien se separo de golpe del abrazo de Fate -Encontraste el chocolate
-Eh si, aquí esta- Nerviosa lo mostró, se le resbalo de las manos pero lo atrapo antes que cayera al piso. Fate miro al chico con reproche, había interrumpido un bello momento.
-Regresa al mostrador entonces, está llegando gente
-Cla… claro, ya voy- Miro a la rubia unos segundos, después camino hacia la salida de aquel cuarto.
Testarossa respiro hondo, unos segundos más y le hubiera robado un beso. Lástima que el trato del pase por aquella fiesta ya había caducado.
-Te pido de favor que no interrumpas con los labores de Nanoha
-¿Oh si no que? - Dijo Fate desafiante, Kyle palideció, tartamudeo un poco.
-Pues… entonces, la… la gente no tendría su café- Riendo nervioso. Palmeo sus manos y giro sobre si para salir apresurado.
La chica le siguió, al llegar al mostrador miro como la pelirroja preparaba una bebida, se aprovecho de nuevo que estaba de espaldas.
-¿Todo bien? - Susurro en su oreja, haciendo que Nanoha diera un brinco por la sorpresa.
-Am, si, todo bien- Riendo nerviosa por la cercanía.
-Me alegro- Dándole un beso en la mejilla, ruborizando a Takamachi, segundos después Fate estaba frente a ella fuera del mostrador. -¿Y que harás ya que salgas?
Ya calmada por los latidos de su corazón, le sonrió. La rubia seguía intentándolo una y otra vez.
-Saldré con Kyouya
-¿Kyouya? ¿Quien es el? - Frunció el ceño, molestándose.
-Mi hermano, tonta
-Ah, claro, claro- Un poco más tranquila. Un celular interrumpió, Testarossa lo saco de su bolso -¿Bueno? - Contestando -¿Como? Pero… si ya veo… - Nanoha observo cómo sus ojos azules se mostraban preocupados -Si, enseguida voy… - Colgó. Se miraba pensativa.
-¿Paso algo malo? - Pensando en Oleg Testarossa.
-Si, es Demian- Miro a la pelirroja -Tuvo un accidente
-Oh Fate, cuanto lo siento
-No te preocupes, debo irme
-Claro, espero que no sea nada grave
-Si… con permiso- Retirándose.
Nanoha se sintió fatal al observar su rostro afligido, le dieron unas ganas inmensas de abrazarla y consolarla. Por más que luchaba, no soportaba verla triste.
Precia Testarossa se cuestionaba así misma si había cometido algún delito grave ante los ojos de Dios, porque estaba pagando con sus seres amados. Primero Oleg, y ahora Demian.
-¿Que ha sucedido? - Pregunto Fate al llegar junto a su madre y hermano mayor. La señora Testarossa tomo las manos de la chica.
-Oh hija, que bueno que estas aquí- Apoyándose en ella, la rubia lanzo una mirada rápida a Leandro -Un accidente, un auto casi arrolla aun pequeño pero Demian intervino y lo salvo
-¿Como? - Dudando
-Tu hermano, es un héroe. Ya he preguntado por el niño, solo sufrió unos cuantos rasguños. Solo quisiera detener al desgraciado que causo esto- Se guardo las lagrimas.
-¿Como está el?
-No lo sabemos, no nos han dicho nada
De pronto un medico se acerco a ellos.
-Señora Testarossa- Los tres le pusieron atención -Temo decirle que su hijo sufrió un fuerte golpe en la cabeza, aparte de uno cuantos huesos rotos, su estado es delicado
-¡No! - Precia sintió temblar sus piernas, se aferro a sus dos hijos.
-Estaremos haciendo todo lo posible, parece que es fuerte, está luchando. Eso nos dice que desea recuperarse. Bien, con permiso, le informare de lo que suceda- El médico se retiro.
-Mama no te preocupes, estará bien- Dijo el mayor, llevando a Precia a sentarse.
-Sí, solo nos queda esperar- Respirando hondo para calmarse.
Observaron como el ama de llaves de la familia entraba por el pasillo, se aproximo hacia ellos, sentándose junto a Precia.
-El señor Oleg pregunta por ustedes, sospecha que ha ocurrido algo malo, está muy inquieto
-¿No le has dicho nada?
-Oh no, claro que no
-Bien, ya que estemos mejor enterados, le haré saber todo
Fate tomo a Leandro del brazo, le indico con la mirada que se alejaran un poco, dejando a las dos mujeres conversando. Ya situados a unos cuantos metros, la rubia hablo en voz baja.
-¿Sabes lo que en realidad paso?
-Si- Preocupado -Lo encontraron, pero fue mi culpa, actué muy tarde- Cerrando sus manos en un puño apretado.
-¿De que hablas?
-Le dije que apostara en las carreras de caballos, era solo una lección que pensaba darle, el perdería, pero yo ganaría lo suficiente para saldar ambas deudas
-Leandro…
-Es cierto, no regresamos por nuestro padre, nos escondíamos. Cometí varios fraudes en Alemania, pero ahora tengo con que pagarlos. Me siento culpable-
La rubia observo a su hermano, se veía arrepentido, por momentos le creyó.
-Crees que esto evita lo que les pedí, aun deseo que te vayas. Regresa a Alemania, si ahora tienes con que pagar tu libertad
Este le miro sorprendido, pero entendió a su hermana.
-Claro- Asintiendo -En cuanto Demian se recupere, me iré
-Gracias
Fate regreso junto a su madre, se sintió aliviada. Al fin los mayores Testarossa ya no tenían que hacer en Uminari.
-Vaya que esta vez se lucio- Hayate reía junto a Nanoha. Ambas se encontraban en la sala de la casa Takamachi.
-Deja de eso, a la mañana siguiente los vecinos se molestaron, pensaron que estaban tirando bombas- Sonrió -Pero admito que fue un bonito espectáculo de luces
Fate había mandado juegos pirotécnicos con figuras de corazones.
-Creo que lo mejor fue lo del avión
-¡Calla! ¡No me lo recuerdes! Kyle se molesto porque irrito a los clientes
-¡Pero fue tan cursi! "Nanoha te amo" dentro de un corazón de humo en el cielo- Soltando un suspiro.
Fate había mandando escribir aquello en un día precioso.
-Bueno fue un lindo detalle
-Y todas los lirios que envió, inundo tu casa
-¡Oh si! - Empezaron a reír -Nat casi se vuelve loco
Kyouya paso por la sala, traía una bolsa de hielo en la cabeza. La pelirroja al verlo se mordió los labios para evitar reír, este solo le lanzo una mirada de reproche y subió las escaleras seguido por el cachorro.
-¿Que le paso? - Pregunto Hayate
-La abuela lo perdono, le dio un bastonazo
Ambas chicas soltaron las carcajadas. Las cosas en la familia Takamachi estaban calmadas, Shiro termino perdonando a Kyouya, aunque la madre de este no dijera lo mismo.
-En serio Nanoha, te presentare a un primo
-¿De que hablas?
-Vamos, si ya rechazaste a Fate sabe cuántas veces, es porque piensas seguir adelante, ¿no?
-Bue… pues yo…
-Vale, es broma. Pero debes decidirte, sigues aferrada a ella, creo que te ha demostrado que te ama. No sé porque no regresas
-Deberías escucharte a ti misma, ¿ahora estas de su lado? - Hayate negó -Sabes, nunca entendí porque nunca te agrado, me decías lo de tu prima, pero no pienso que el dolor ajeno sea lo tuyo
-Hum… te contare esto, pero no porque aun signifique algo para mí, es algo del pasado, y no tiene importancia- Nanoha asintió -Yo tuve algo con Fate
-¿Que?
-¡Espera! No te alteres, fue durante la preparatoria, ni siquiera te conocía, fui muy ilusa, Testarossa me prometió la luna y las estrellas, pero solo quería acostarse conmigo
-Hayate…
-Lo se… no importa, ya paso. Pero admito que estaba algo celosa, tú lograste lo que muchas chicas alguna vez desearon- Sonrió.
-Mmm ahora entiendo un poco tu odio
-Si… y por eso te digo esto Nanoha. Yo sé como era Fate, y créeme, esta es muy diferente a la antigua, de verdad está luchando por ti
La pelirroja guardo silencio, creía en sus palabras, pero aun no estaba segura si
Fate se encontraba lista para dejarla entrar a su vida, sin excusas, sin escondites.
-Me alegra mucho que Demian se encuentre bien- Fate ponía al tanto a la pelirroja de los recientes acontecimientos ocurridos en la casa Testarossa. Hace días se había enterado que Leandro había partido a Alemania -Es una pena que no recuerde casi nada
-Eso está bien, podré inyectar su cerebro de cosas buenas- Sonrieron.
Nanoha observo su perfil, el semblante de su rostro le hacía fácil adivinar sus pensamientos, solo que esta vez notaba un aire diferente. Poso sus ojos en el atardecer, había sido un día bello. El frío comenzaba a sentirse, se encontraban frente a la casa de la pelirroja, esta recordó por un momento cuando cambio su idea esa noche en el parque. Testarossa le decía otra vez "¿Y si la respuesta es no. Puedo cambiar tu idea? De nuevo".
-Al fin las cosas se calmaron- Suspiro.
La rubia le miro de reojo, era cierto, en casa parecía ir bien todo, sus hermanos ya no cometerían alguna locura, su padre mejoraba, pero ella en sí, no era feliz, no completamente.
-Si… - La pelirroja intuyo esa calma, la antecesora de que estaba por explotar -Escucha Nanoha yo… - Ahí va de nuevo -Quiero que vuelvas conmigo, ya lo dije, las cosas pueden funcionar, solo serán cuatro meses, casi cinco y…
-Basta Fate- La rubia callo, mirando hacia el piso -Entiende, lo nuestro es complicado, no es suficiente con que tú me ames y yo… - La miro a las ojos -También te ame. No es suficiente con los sentimientos
-¡Claro que lo es! Cuando quieres algo haces hasta lo imposible
-¡No! Porque lo estas forzando a que funcione, y no debe ser así, a veces las circunstancias simplemente, no favorecen
-Esas son las palabras de una cobarde… ¿a que le temes?
-A salir lastimada
-Oh vamos, ¿crees que a mí no me asusta? Pero trato de que no me afecte- Tomo sus manos -Se que, si lo intentamos, si ponemos la chispa, podremos funcionar, como antes, porque, estábamos bien, en parte, y yo… confió en que, nos moveremos hacia delante
La pelirroja se soltó, dio un paso hacia atrás, sin convencerse.
-Lo siento Fate, no lo veo así
¡Testarossa se molesto, porque era tan terca! ¡Por que no veía las cosas como ella, si era sencillo! No veía el problema, estaba dispuesta a gritar a todo el mundo que amaba a Takamachi Nanoha, sin importar nada ni nadie. Quizá, habría que tomar medidas más drásticas, ya había usado casi todo lo que estaba en sus manos. No pensó que tendría que recurrir aquello.
-Entonces… - Trago saliva -No… - Apretó los dientes -Ya veo, creo que, te he rogado demasiado, y parece que nunca lograre cambiar tu idea- La pelirroja sintió vértigo en su estomago -Lo mejor, es que me vaya con dignidad. Siento que no funcionara Takamachi Nanoha, no lo intente bastante. No volveré a molestarte, ya pronto me iré de Uminari, no vendré a despedirme, así que supongo esta es la última vez- Camino hacia su auto.
-Fate… - Logro dejar salir, la aludida detuvo su paso –Suerte
Testarossa asintió, sin voltearse, no soportaría ver esos ojos verde gris. La estaba dejando ir, ¿que acaso no le importaba? Una parte de Nanoha deseaba pararle, y la otra le decía que hacia lo correcto. Era una batalla interna con la que lidiaba.
La observo subir a su coche y partir. Nunca antes le había dolido así al respirar, como si en vez de inhalar aire, fueran fragmentos de vidrio entrando por sus pulmones, dejando pequeños cortes que ardían cada vez mas fuerte con cada intento de respiro.
Estaba acostumbrada a vivir aprisa, siempre apresurándose para poder completar todas las actividades que realizaba durante el día, así que el tiempo se parecía a una sopa instantánea, o sea así de rápido. Pero últimamente, se le a figuraba que todo marchaba despacio, se volvía tedioso, no encontraba con que mantenerse ocupada después de efectuar sus labores. Las vacaciones eran un calvario. O más bien, aquel suplicio se debía a que ella no estaba, y tenía esa sensación de que la había perdido.
-Que te parece si vamos de compras- Trato de animarla su madre
-No tengo ganas- Respondió secamente
-Y porque no sacas a pasear a Nat
-Kyouya lo hará
-Mmm estás muy pesimista
-Es solo que no me apetece moverme- Sentada en el sillón.
Su madre asintió, yendo hacia la cocina, dejándola sola en su lamento. Los Takamachi estaban preocupados por la actitud de la pelirroja, y aunque trataran de racionar con ella, simplemente se cerraba. Sabían que todo se debía a la ausencia de esa cabeza rubia. Escucho como tocaban a la puerta, un poco ilusionada se enderezo.
-¡Ya voy! - Desde la cocina apareció su hermano, abriendo -Oh genial- Recibiendo una caja de pizza.
La pelirroja se dejo caer desilusionada, suspiro hondamente.
-Gracias- Despidiendo al repartidor, camino por donde vino -¿Quieres?
-No…
-Hum… - Se sentó a su lado y comenzó a comer -Uy está caliente- Pero no fue impedimento para que mordiera -Mmm si estas así es porque tu quieres- Masticando -Si bien te cansas de esperar, ve tu a buscarla
-No espero nada, solo estoy sentada tranquilamente
-¿Tranquilamente? Si parece que te pondrás a llorar- La chica le miro con reproche -Ve, esa Testarossa no me agrada, pero a ti, te hace feliz, y si yo puedo ver eso, tu también deberías intentar verlo. No sé de dónde tanta obstinación- Tomando otro trozo -Tu que siempre fuiste tan madura, te estás comportando como una niña de seis años
-Claro que no- Cruzándose de brazos
-Lo ves- Le señalo con la pizza -¿A que le temes? Si ya paso una semana, y sientes que no sobrevives un día mas, pues, demonios, ya cede. ¡Ve por ella!
-Pero es que…
-¡No! Es mas- Hizo ademán de sacar algo de su bolsillo del pantalón -Toma mi
auto, ve por ella
-Son mis llaves
-Por eso digo, llévate tu auto, y ve y busca a Testarossa
-¡Tienes razón! - Se puso de pie -…diug, tienen grasa de la pizza- Limpiando sus dedos
-Oh, lo siento
La pelirroja sonrió, había sido demasiado testaruda, pero ahora se quitaba esa venda de los ojos. No volvería a ser una cobarde, y si salía lastimada, pues, que importaba. La verdad que Fate Testarossa valía la pena. Salió apresurada de su casa, pasando semáforos en amarillo y haciendo semi altos, aquellos actos que consideraba delictivos, carecían de importancia cuando sentía que cada segundo la perdía. Al llegar a la mansión Testarossa, el guardia de la caseta dudo en abrirle, pero la pelirroja le amenazo con tirar las puertas de metal, aunque destruyera su auto. Paso el jardín en pocos minutos, sin admirar el paisaje. Aparco su coche en la entrada, que contrastaba con lo bello de la decoración, bajo sin cerrar y con las llaves conectadas. Subió las escaleras y se situó frente a la puerta. Debía calmarse, o no podría articular las palabras adecuadas frente a Fate, dentro escucho la voz de una mujer.
-Pero que es ese escándalo
-Ya voy a averiguar- Reconoció a la anciana, le abrieron -¿Pero niña Nanoha que hace aquí? - Se sorprendió Lilith. Tras de ella estaba la señora Precia.
-¿Nanoha? - Repitió, observando a la pelirroja -Acaso es…
-Hola… ¿esta Fate? - Sonriendo.
La señora Testarossa miro hacia afuera, aquel auto viejo que desairaba su pomposo jardín. Poso sus ojos en la chica, no era de las que su hija solía conquistar en fiestas, esta era diferente. Era bonita, sencilla, y por su forma de vestir, denotaba que no pertenecía a su clase. Esa pelirroja, ¿la había visto antes? Claro, ¿pero que no su nombre era Misha? Y ya no usaba esas ropas extrañas.
-¿Y esta reunión? - Oleg Testarossa se apoyaba sobre un bastón, miraba a las tres mujeres -¿Quien eres tu? - Sonriéndole, siempre era amable con chicas lindas.
-Soy Takamachi Nanoha, y… disculpe mi interrupción… pero vine a buscar a Fate
-¿Si? - El señor rió -Te prometió algo, dijo se casaría contigo- Precia y el dejaron salir risas -Perdona, esa hija mía es una pilla
-Lo entiendo, y… la verdad que no hemos hablado acerca de eso… apenas si… pretendo recuperarla
Los Testarossa se pusieron serios, Lilith parecía nerviosa.
-¿Como? - Se sorprendió Oleg
-¿Es ella, no es así? - Le pregunto Precia a la anciana, esta asintió.
-¿Que? ¿De que hablas?
-Es Nanoha, la Nanoha de la que siempre hablaba Fate
-¿Que?
La pelirroja se ruborizo, su existencia no era tan anónima después de todo.
-Pero… mi hija no está, se ha ido a Alemania
Nanoha sintió un nudo en la garganta, había dejado correr el tiempo y ahora era tarde. Era su culpa, por ser tan terca. Sus ojos se humedecieron.
-Ya veo… yo… siento las molestias que he causado… no volverán a…
-¿Nanoha? - Cerro sus ojos, ya alucinaba su voz.
-¿Fate? ¡Qué demonios haces aquí! Si te fuiste apenas ayer
La rubia estaba a unos metros de ellos, dejo su maleta en el piso y se aproximo. Su impresión era enorme, no contaba con encontrársela aquí, justo cuando tenía pensando contarle a sus padres sobre ella.
-Lo se papá, pero no pude, deberás lo intente, pero no puedo estar allá si mi corazón se encuentra aquí- Observando sus ojos verde grisáceos.
-¿Como? Estas enamorada de… de esta chica. Tu sabes que no es…
-¡Si! Quizá su familia no sea adinerada, ni de renombre, pero eso a mí no me importa- Estando frente a Nanoha.
-¿Y has desistido de estudiar en Berlín, por ella? ¡Te retrasaras!
-¡Bha! Luego lo repongo
Oleg busco ayuda en su esposa, pero esta solo miraba maravilla la alegría que irradiaba su hija al estar cerca de esa pelirroja. Le costaba comprenderlo, pero con solo verlo, parecía entender.
-Te… te desheredare… - Dijo el señor Testarossa como último recurso.
Fate sonrió, y miro a sus padres. Tarde o temprano lo asimilarían.
-Sé que he venido a parar con la mujer que no soñé jamás… - Giro su rostro hacia la pelirroja -Pero también jamás fui tan feliz
Al escuchar sus palabras, Nanoha entendió que Fate estaba lista para dejarla entrar por la puerta grande a su mundo. Sus padres se miraron entre sí, confusos, ¿tanto le importaba esa chica? Lilith ya estaba llorando por la escena, la rubia se acerco a Nanoha, coloco sus manos en la cintura y su rostro se encontraba a escasos centímetros, Takamachi se dejo llevar. Se besaron como hace tanto no lo hacían, como si fuera la primera vez, como si no quedara tiempo y fuera el ultimo.
Entregándose y dejándose arrastrar.
-Te amo- Dijo la pelirroja al mirar esos ojos rojos frente a ella. Testarossa se sintió feliz, al fin lo escuchaba de sus labios.
-Yo también te amo- Le respondió sin perder el contacto visual.
-¡Ay! Que emoción- Chillo la anciana sonando fuerte su nariz con un pañuelo.
-Nos vemos, volveré a casa cuando acepten a mi novia
-Qué pero… - Precia puso su mano en el hombro de Oleg, este guardo silencio.
Las observaron caminar hacia aquel auto feo, subiendo felices y sonrientes. "Nadie es perfecto hasta que te enamoras de él", decía aquella frase, y la verdad que era una teoría bastante comprobada. No todos los seres humanos pueden llegar a experimentar ese precioso sentimiento. Es entregarse por completo y aun así sentir que te queda más por ofrecer. Complementarse, crecer, pelear, saber que por más tormentosa que sea la situación, tienes en quien apoyarte, y confrontarlo. Vale, que el amor es todo eso y mucho más. Y ahora que Fate y Nanoha lo habían comprendido, no les quedaba más que disfrutar una de la otra por el resto de sus vidas.
FIN
Gracias a:
KatitoHTT : Me tientas me tientas, gracias por tu recomendacion ñ.ñ
maikysmithsa : Me alaga mucho que dejes de escribir por ponerte a leer un capitulo de esta historia, muchas gracias por eso, me hiciste el dia
tsuki1519 : Me agrada tu idea, me pondre a buscar, muchas gracias por tu sugerencia.
Lectores fantasmas: A ustedes tambien gracias por seguir leyendo.
Nos leemos en el epilogo, bye!
