Quizá no había sido la mejor idea. Quizá Zenitsu había tenido razón al decirle que necesitaba pensar en lo que hacía en lugar de sólo dejarse ir. La música del radio de Sanemi era lo único que llenaba el silencio, mientras ambos miraban a puntos inciertos a través del parabrisas, como esperando que el otro comenzara la conversación. En el brillo de sus ojos negros creyó notar que esperaba algo distinto cuando le abrió la puerta del auto, no que enseguida se abrazara a sus rodillas, murmurando que sólo le había buscado porque necesitaba hablar con él.
-Me gusta tu chamarra, es muy bonita- dijo Muichirou por fin, conteniéndose para no acariciar el cuero negro, ni levantar de más la vista.
-Es bonita pero no sirve de mucho, si estuviéramos allá afuera ya se me habría congelado el culo- ladeó una sonrisa, cansado, reclinándose en el asiento-¿Cómo has estado?-
-No muy bien, la verdad. Yuichirou está muy molesto conmigo-
-Lo imaginé- suspiró, tentando la cajetilla de cigarros en su bolsillo, decidiendo que no era buena idea- Genya también estuvo muy distante conmigo unos días, pero al final hablamos y creo que ya estamos bien, dice que Yui y él están intentando arreglar las cosas también-
-No sabía que Genya te mintiera- dijo francamente sorprendido, recargando la cabeza en le ventana, dudando si podía subir un poco el volumen, esa canción le gustaba mucho- no han vuelto a hablarse tampoco e incluso Yui lo tiene bloqueado en las redes sociales, no creo que se estén arreglando-
-No tenía idea- resopló, preocupado- no quiero tener otra discusión con él, pero supongo que de alguna manera deberé sacarle la verdad- suspiró, ladeándose para mirar a Muichirou, rozando sus dedos con un mechón de su cabello, enredándolos- pero estoy seguro que no me buscaste para hablar de mi hermano-
-No- se tensó, sintiendo su corazón dolerle por la rapidez que ese pequeño y casi inocente roce le hizo alterarse - creo que debemos dejar de vernos, Sanemi-
-Nunca estuvimos saliendo, niño, esto no es necesario- sonrió, buscando su mano para besarla- pero te agradezco que te tomaras la molestia de decírmelo-
-¿Qué se supone que estábamos haciendo juntos, entonces?- dijo con suavidad, apartando su mano del otro.
-Arriesgándonos a arruinarnos la vida, al parecer- se rió con esa amargura que le acompañaba siempre, que le hacía desear frenar sus palabras y abrazarlo, decirle algo menos hiriente- nunca te he mentido, Mui. A mí me importa un carajo la edad que tengas, me gustas mucho. Me hubiera encantado ser quien te reventara la cereza, pero no si el precio era perder a mi hermano. Ya he perdido mucho en esta vida, Genya es lo único que me queda y sólo por él es que no te volví a buscar. Tú tienes una buena familia, amigos, no deberías estarte involucrando con personas mayores y te lo dije. No voy a hacerme el inocente, desde el principio quise que pasara algo entre nosotros, desde que fuiste por primera vez a mi casa con tu hermano, pensé que eras la cosita más linda que había visto en mi vida-
-Cuando fuimos a tu casa todavía teníamos trece-
-No te estoy negando que soy un monstruo.Pero en mi defensa es algo que sólo me ha pasado contigo. Parecías siempre tan atento a lo que decía, me buscabas tanto que fue imposible no encariñarme contigo. Quise pensar que era porque me hacías sentir menos solo, me gustaba que siempre estuvieras cerca de mí. No le des muchas vueltas a lo que voy a decirte- inhaló profundamente- estoy enamorado de ti, sí. Sin embargo el amor que tengo para darte no es el que necesitas y si lo aceptas, los dos vamos a acabar perdiendo a todas nuestras personas queridas, nos vamos a llenar de rencor por esto y al final vamos a acabar más jodidos de lo que estamos ahora. Podemos intentar ser amigos, pero espero que hayas aprendido lo suficiente para entender que en algún momento vamos a bajar la guardia y vamos a acabar cediendo. Por más que te quiera, nunca te voy a querer más que a Genya, así que por mi parte, te lo dije, no es necesario que te despidas, esto ya quedó más que acabado-
-A veces puedes ser muy cruel- Muichirou se limpió disimuladamente una lágrima, sin entender muy bien de dónde había venido- ¿Podemos al menos darnos un último beso?-
-No lo hagas más difícil para los dos- trató de sonreír, logrando sólo un temblor en sus labios que intentó disimular, quitándose la chaqueta- hace un poco de frío y esa camisa que llevas no se ve muy abrigadora, ten-
-Gracias- sollozó, aceptándola, apretándola mientras abría la puerta del auto. Siguió derecho hasta la esquina donde le esperaba su amigo, tomándole de la mano para que siguieran caminando sin voltear atrás.
Quería llegar a su cama, Recostarse y dormir sin pensar en nada más, ese día apenas se acercaba a las ocho de la noche y ya lo había molido por completo. Sus padres tardarían más de una hora en llegar todavía y por primera vez agradeció que su hermano estuviera tan distante. No quería hablar de lo ocurrido, a pesar de estar abrazando la chamarra de Sanemi como si envolviera la verdad del universo ahí. Subió las escaleras, abrió la puerta de su habitación y se recostó en su cama. Pestañeó. Miró de nuevo. Volvió a pestañear.
La cama de Yuichirou no estaba. Giró la cabeza, su ropero estaba abierto y faltaba casi toda la mitad de su ropa. Sus libros del librero, su computadora. Bajó las escaleras, sin saber qué hacer ¿Habría sido un ladrón? Pero ¿Por qué se habría llevado sólo las cosas de Yui? ¿Alguna clase de acosador, tal vez? Corrió a la cocina por un cuchillo, sin estar muy seguro qué debía hacer. Primero debía llamar a sus padres, era lo más lógico. Pero no quería preocuparlos. Quizá a Tanjirou, seguro él al menos sabría qué debía hacer. Respiró más profundo, escuchando unos ruidos venir del cuarto de huéspedes que tenían en el piso de abajo, junto a las escaleras. Sus manos temblaban mientras pegó su oreja a la puerta, volviendo a escuchar ruidos y conteniendo el aliento, abrió la puerta. Su hermano se giró para verlo, con una mueca burlona ante el cuchillo para mantequilla que tenía en las manos. Después volvió a acomodar los libros en la pequeña mesa de noche, mirando los que seguían en la cama y cómo podía acomodarlos.
-¿Qué hacen tus cosas aquí?-
-Por el momento nuestros padres no pueden costear construir una nueva habitación, pero mamá dijo que podía quedarme aquí mientras tanto- Muichirou no tuvo tiempo de alegrarse porque su hermano por fin le estaba dirigiendo la palabra de forma más o menos calmada.
-¿Qué tonterías estás diciendo? Ya tenemos una habitación-
-Ya no quiero dormir contigo. Creo que esto es lo que los dos necesitamos. No quiero estar tan enojado todo el tiempo, me va a hacer daño. Así también vas a tener privacidad, los dos ganamos-
-¡No quiero privacidad!- pateó el suelo, tomando las ropas que había en una caja- no se supone que esto pase así-
-No creo que esperes que lleguemos a los cincuenta todavía durmiendo juntos, creo que necesitamos madurar y a lo mejor esto fue una buena oportunidad-
-Cuando vayamos a la universidad vamos a dejar de vivir juntos y podemos ser todo lo independientes que quieras. Pero para eso todavía faltan unos años ¿Por qué me quieres quitar nuestro tiempo juntos antes?-
-Todo siempre se trata de ti ¿No es cierto? Siempre es lo que Mui quiera, lo que Mui necesita. No quiero pasar más tiempo contigo, quiero mi propio espacio. Estoy cansado de pensar primero en ti que en mí, hermano. Necesito que me dejes en paz, por favor-
-No puedo- se limpió la nariz con el dorso de su chamarra, mirando al suelo- quiero ser una mejor persona, quiero pensar en los demás también, como tú, como Tanjirou. Pero no puedo hacer lo que me pides, no puedo aceptarlo. Eres mi único hermano, siempre has cuidado de mí. No quiero que te alejes, quiero que incluso en las vidas siguientes volvamos a ser hermanos, siempre has sido mi mejor amigo, mi refugio. Sé que soy un egoísta, pero por favor, no me pidas que te deje alejar. No puedo, Yui, pídeme cualquier otra cosa. Pero no que no te necesite, no quiero que las cosas cambien, no quiero dejar de usar la misma ropa, no quiero que dejes de darme mi beso de buenas noches, no quiero que dejemos de burlarnos porque incluso nuestra orientación sexual es la misma, porque sólo tú y yo podemos distinguir nuestros cepillos de dientes, quiero que me regañes por bajar mis notas, por cruzar la calle sin fijarme. Quiero que te preocupes por mí, quiero que seamos tú y yo, como siempre. Lamento haber sido tan malo contigo, lamento haberte dañado, lamento estar poniendo tanta responsabilidad en tus hombros, pero eres mi hermano mayor-
-Me lastimaste mucho, Mui. Una disculpa a veces no es suficiente- suspiró, dejando los libros de vuelta en la cama, acercándose a su hermano para abrazarlo- pero al menos es un principio. Yo tampoco quiero seguir enojado contigo- Mui asintió, restregando su cara en su pecho, abrazándolo más fuerte- no hagas eso, me estás ensuciando-
-De por sí ya estás lleno de polvo, no ibas a salvarte del baño- ambos se rieron, muy bajo, casi con pena- ¿Cómo es que lograste bajar todo esto tú solo?-
-Inosuke vino a ayudarme, deberé darle una porción extra de pastel para nuestro cumpleaños- suspiró, sentándose junto a su hermano en el suelo, sujetando su mano- para ese momento pensaba que no íbamos a festejar nada-
-Había olvidado que un una semana es nuestro cumpleaños- volteó a verlo con duda, nervioso-Vamos a festejarlo ¿Verdad?- Yui se quedó pensándolo un momento, antes de asentir.-¿Quieres que vengan nuestros amigos a casa como la vez pasada? Fue muy divertido-
-Me encantaría, pero... Me daría un poco de pena por Genya, no sé si quiera venir-
-Creo que él es muy maduro, si yo lo invito no creo que se rehúse o si lo hace, al menos no será por causa nuestra-
-Bueno, hermanito- Yui había comenzado a frotarse la nuca, visiblemente tenso- hay algo que creo que no sabes- el chico se quedó mirándole atento- recuerda que estaba muy enojado, sé que no es excusa, pero- suspiró, mirando hacia el techo- una noche me colé a su casa y pinté en toda la puerta y las ventanas " pedófilo" y sé que lo vio porque por la mañana cuando iba a la escuela lo vi limpiar la pintura y le hice una seña obscena. Ahora me siento un poco apenado-
-Yui- Muichirou abrió los ojos hasta los límites, con un tono más que sorprendido, escandalizado. Después se comenzó a reír, cubriéndose la boca-voy a fingir que no me lo contaste cuando le diga que venga a casa, puede que sirva para que las cosas se arreglen entre ustedes, ni tú ni él tienen la culpa de mis estupideces y creo que también a él le debo una disculpa-
-Creo que voy a dejar de hablarte más seguido, mira lo mucho que maduraste en tan poco- le revolvió el cabello, ignorando su puchero- no puedo negarte que lo extraño mucho y me siento mal por eso, pero tampoco sé si podamos arreglarnos. El problema fue porque se vieron involucrados tú y Sanemi, para mí tú eres tan importante como Sanemi lo es para Genya y no hay manera que ninguno de a torcer su brazo en este tema. Una de las cosas que más me conquistó de él fue la lealtad que le tiene a su familia, no es algo en lo que quiera intervenir pero yo tampoco puedo cambiar de postura si te involucra a ti, Mui-
-Siempre has sido el mejor hermano de todos- suspiró, recargando su cabeza en su hombro, entrelazando sus dedos- eres una persona increíble y si las cosas con Genya al final son insalvables, no importa, Te ayudaré a conseguir otro novio. No de nuestro grupo, todos son feos o tontos- Yui gruñó- a lo mejor el primo o no sé que sea de Zenitsu, es bastante guapo, lo hubieras visto. O podemos compartir a Tanjirou. Tú de lunesa miércoles y yo el resto de días o podemos dividírnoslo por horas- Yui se quedó callado, como si lo estuviera analizando, Oh, por Dios ¿En serio lo estás pensando?¡Era una broma!- comenzó a reírse, picándole las costillas-¿Te gusta mi novio? ¡No lo creería de ti!-
-¡Cierra la boca, tú fuiste el que lo propuso!- también comenzó a hacerle cosquillas- ¡No quiero nada que tenga tus babas, quédatelo tú!- su padre pasó al lado de la habitación para huéspedes, contagiado de sus risas, mucho más tranquilo al saber que sus hijos por fin habían arreglado sus diferencias.
