Capitulo 13: Revelaciones

Era de madrugada cuando Akane despertó al sentir unas pisadas cerca de su habitación, suponía quien era y fingiría estar dormida, aún no estaba preparada mentalmente para la conversación. Tal y como lo pensó, sintió como Kasumi se quedó unos minutos tras la puerta y de repente la abrió de sorpresa, intentando tomarla desprevenida. La mayor de las Tendo se acercó hasta la cama de su hermana y la vio durmiendo, sola. Suspiró y salió del lugar, ya más tranquila.

- No puedo creer que Kasumi continúe haciendo esto, ya no soy una niña… no sé cómo hablarlo con ella sin sentirme mal, ella solo se preocupa por mi… pero yo debo vivir mi vida, como ella vive la suya – pensó Akane haciendo el intento de obligarse a dormir.

Kasumi fue directo a su habitación, antes de dormir no había conseguido hablar con su hermana menor debido a que Nodoka se le adelantó, hubiese querido quedarse espiando pero no se atrevió a hacerlo, de seguro la conversación que tuvieron fue interesante. El tema de como Akane llevaba su relación con Ranma le preocupaba un poco, ella quería que su hermana fuese feliz y sabía que lo sería con él, pero tampoco quería ellos hicieran muchos avances antes de la boda, no era así como se hacían las cosas. Ya relajada decidió seguir durmiendo, había despertado solo por la ansiedad de querer asegurarse de que su hermana estuviese durmiendo sola.

Las horas pasaron y llegó la hora de levantarse, Kasumi lo hizo apenas sonó su despertador y fue directo a la cocina para empezar a preparar el desayuno.

Todos ya estaban listos para empezar a comer, menos Ranma y Akane que seguían durmiendo.

- Por lo que veo están agotados… ¿Qué habrán hecho antes de venir aquí? Ayer llegaron bastante tarde de su viaje…– dijo Nabiki con su peculiar sonrisa, sabía que ese era un tema para su hermana mayor y quería ver si podía molestarla un poco solo por diversión, aunque fue ignorada, Kasumi con su habitual elegancia hizo oídos sordos a las provocaciones, pero en su mente pensaba parecido

- El viaje en tren debió cansarlos, no están acostumbrados a viajar así… hay que ir a despertarlos! – dijo Nodoka partiendo rumbo al segundo piso para despertar a la pareja.

Los patriarcas solo observaban todo sin opinar, las mujeres de la casa eran de temer, no querían decir nada que enojara a ninguna.

Nodoka pasó por la habitación de Ranma y de Akane para despertarlos, rápidamente los muchachos se arreglaron, suponían que no faltaba mucho para que llegara algun desquiciado a molestar. Se toparon en la escalera antes de bajar, miraron a ambos lados y se aseguraron de estar solos. Ranma la miro como si no la hubiese visto en años, pasó la peor noche de su vida sin ella. Akane se sonrojó por la intensidad de la mirada de su prometido, a pesar de que ya estaban en otro nivel de confianza, seguía sintiendo ese ligero rubor.

- Buenos días, Akane – dijo el muchacho besándola lentamente mientras la tomaba de la cintura, sentía la presencia de todos abajo así que sabía que no serían vistos.

- Buenos días, Ranma… te ves cansado ¿dormiste mal? – preguntó la chica viéndolo fijamente, dl joven traía unas grandes ojeras.

- Un poco… será un poco cursi… pero te extrañe… - dijo el chico de la trenza un poco tímido, volver a la casa le hacía sentir de nuevo esos nervios, a pesar de que ellos seguían siendo los mismos.

- Ranma… yo también te extrañé… - contestó ella para después darle un beso tierno, él la abrazó con fuerza y puso su cabeza entre el cuello y el hombro de su prometida, para aspirar toda su fragancia. Iba a besarla nuevamente cuando escucharon un grito.

- RANMA, AKANE! YA VENGAN A COMER! – grito Soun, su hija mayor y Nodoka no querían dejarlos comer hasta que todos estuviesen en la mesa y él con su amigo Genma empezaban a desesperarse.

- Bajemos, seguiremos hablando después – dijo Akane bajando por las escaleras seguida de su prometido. Ranma solo suspiró, ni siquiera llevaban 24 horas y ya no podían estar juntos a gusto.

- ¿Por qué demoraban tanto? Es muy temprano para estar haciendo travesuras – dijo Nabiki con alzando las cejas de modo sugestivo, no perdería la oportunidad de molestarlos.

- ¿Nunca dejarás de decir estas cosas? Al parecer es en lo único que piensas – dijo Akane sentándose a la mesa, intentando verse seria para no caer en el juego de su hermana.

- Uff con ese ánimo veo que no estuvo muy bien… Ranma debes hacerlo mejor si quieres que Akane tenga buen humor – dijo Nabiki empezando a comer, los patriarcas solo observaron y quitaron sus platos de la mesa, de seguro empezaban una pelea. Ranma se sintió molesto por el comentario, su cuñada insinuaba que no era lo suficiente hombre para contentar a su prometida, pero sabía que las palabras de la chica solo eran para enfurecerlo y esta vez decidió no decir nada, al igual que Akane.

- Basta de esos comentarios, Nabiki – dijo Kasumi mirándola severamente, la mediana no tuvo más remedio que hacer caso, aunque a veces intentara molestar a Kasumi no le gustaban sus regaños.

Después de eso el desayuno continuó con tranquilidad, volvieron las peleas habituales de Ranma con su padre por la comida, que siempre terminaban igual: con Ranma convertido en la pelirroja. Ya se había transformado a su aspecto normal cuando apareció Kuno.

- Akane Tendo! Tanto tiempo he esperado para que volvamos a encontrarnos… - dijo Tatewaki abalanzándose a donde estaba el objeto de su obsesión, Ranma rápidamente la tomó y la cambió de lugar para que Kuno no alcanzara ni a rosarla. Los presentes que ya habían terminado de comer, salieron de la sala pero continuaron cerca para poder saber que pasaría.

- Basta Kuno! Vete y no molestes más – dijo Akane, esperaba que esta vez el chico si entendiera que ella no lo quería. Ranma aún tenía sus manos sobre ella, su instinto de protección estaba elevado al máximo.

- Este hechicero te alejó de mí por tanto tiempo! Vuelve a mis brazos, amada mía – dijo el ex rayo azul de la escuela Furinkan, haciendo caso omiso de las palabras de la chica. Se acercó a ella y nuevamente Ranma la cambió de lugar, como si la muchacha no pudiese desplazarse por sí misma. – Ranma Saotome, ya no soportaré que intentes alejarme de mi tigresa! – gritó el muchacho levantando su espada.

- Soy yo la que no quiere estar cerca de ti! Entiéndelo de una maldita vez! – dijo Akane muy enfadada, en otra ocasión ya lo habría mandado a volar lejos, pero queria intentar hablar con él.

- Kuno, ¿Cuánto tiempo seguirás así? Akane ya aceptó casarse conmigo – dijo Ranma con orgullo, inflaba el pecho para verse más valeroso.

- De seguro la hechizaste y la obligaste! ¿Por qué alguien querría casarse contigo si puede hacerlo conmigo? – dijo en el tono más egocéntrico posible.

- No necesito esos trucos baratos! ¿Cuándo vas a entenderlo? – dijo Ranma desesperándose por la tozudez de su rival, al parecer nadie queria aceptar que él y Akane querían casarse.

- Kuno, tú me pretendes desde mucho antes de que Ranma llegara y aun así no quise salir contigo… ¿En serio eso no te dice nada? – preguntó la peliazul intentando calmarse, necesitaba intentar hablar con él antes que solo golpearlo pues ya tenía claro que eso no solucionaba nada, lo había hecho miles de veces y siempre volvía.

- Lo que sucede es que tú eres una chica muy tímida, mi querida Akane Tendo… suelo causar ese efecto en las muchachas – dijo Tatewaki negando la realidad, parecía vivir en un mundo de fantasías. Ranma estaba a punto de golpearlo para que los dejara en paz, no soportaba más los discursos de ese idiota.

- NO SOY TÍMIDA! Busca una mujer que sí te quiera, Kuno… tu y yo nunca estaremos juntos porque yo quiero a Ranma… tú puedes conseguir un verdadero amor! – dijo Akane, esperaba que ahora si entendiera, ya empezaba a perder la paciencia.

- Solo tú eres mi verdadero amor, querida mía… No entiendo porque querrías casarte con el idiota de Saotome, Yo soy un hombre guapo, fuerte y millonario… él no tiene donde caerse muerto, no me llega ni a los talones! Solo yo soy digno de ti – dijo Kuno intentando abogar por sí mismo, ya no podía seguir esquivando las palabras de Akane.

- Este no es un tema de dinero, Kuno… yo no soy el tipo de mujer al que le interesan esas cosas – dijo la menor de las Tendo de forma lenta y pausada, ya no sabía que más decirle a Kuno para que la dejara en paz, siempre había pensado que una vez que el joven egresara del Furinkan se olvidaría de ella pero no fue así. Ranma por su lado estaba que estallaba de rabia, el ex rayo azul de la escuela Furinkan lo había insultado y encima continuaba insistiendo en cortejar a Akane.

- Oh mi amada Diosa con alma de tigresa! No lo acepto, sé que me amas y te da vergüenza admitirlo, el amor con diferencias de clases sociales ya no es un tabú… y a mí no me importa! – dijo Kuno ignorando todo lo anterior.

- Maldición! Kuno entiende, YO AMO A RANMA Y ME CASARÉ CON ÉL! NO ME HECHIZÓ, NI ME ESTÁ OBLIGANDO, YO QUIERO!... Si me amas tanto como dices me dejarías ser feliz, solo tienes una maldita obsesión conmigo – dijo Akane perdiendo la paciencia, una más y lo golpearía para que se fuera. Ranma se sorprendió por la intensidad de las palabras de su prometida, la fuerza y seguridad con las que las había dicho eran admirables.

- Mira lo que traje para ti, amada mía – dijo Kuno ignorando todo y sacando de su bolsillo una caja, la abrió y dejó a la vista un collar y unos pendientes, que brillaban con intensidad – Todo esto y más puedo ofrecerte, lo que tú quieras solo pídelo y lo traeré para ti!

- Solo quiero que me dejes en paz – dijo la muchacha respirando lento para serenarse. La familia que estaba en la cocina oyendo todo no podía creer en la insistencia del joven kendoista, realmente se notaba que era capaz de bajar la luna y las estrellas para Akane si ella se lo pidiera. Nabiki sintió un poco de celos, si un hombre con tanto dinero la pretendiera ella no dudaría.

- No puedo, mi corazón no me lo permite! Lucharé hasta el final! – dijo Kuno en pose dramática, arrojando algunas lágrimas desde sus ojos. Akane se sintió un poco conmovida por el llanto del chico pero rápidamente recordó como era el joven en realidad, y se puso nuevamente rígida. Ranma notó como su prometida estaba a punto de ceder, su buen corazón siempre provocaba que sintiera lástima por los demás, así que decidió intervenir.

- Kuno ¿Recuerdas cuando dijiste que solo podría salir con Akane alguien que la venciera en combate? – dijo Ranma, nuevamente lo intentaría por las buenas, si no pues ya lo golpearía. Kuno asintió a la pregunta del chico de la trenza – Pues te digo que yo he vencido a Akane más de una vez, tengo todo el derecho para estar con ella.

- Entonces tendrás que vencerme a mí también, en una pelea de verdad! No me restringiré en nada Ranma Saotome! – dijo Tatewaki con fuego en la mirada, daría todo de sí para ganar el amor de Akane.

- Ya te he vencido muchas veces… es una pérdida de tiempo! Solo vete y no molestes – dijo Ranma tomando la mano de Akane, pensaba irse del lugar. La muchacha estaba sorprendida, no había recordado sobre el tema de ser vencida, desde que Ranma llegó las luchas por salir con ella habían cesado.

- Ranma Saotome ¿Acaso tienes miedo de perder? Te dije que esta lucha será distinta, es el todo o nada! – replicó Kuno en tono desafiante, esta vez pelearía con todo lo que tuviese, así mismo terminara muerto.

- Nunca perdería ante un idiota como tú, si quieres pelear, PELEAREMOS! – dijo el chico de la trenza adoptando una pose desafiante. Akane solo rodó los ojos, esperaba que esto si funcionara y una vez que Ranma derrotara a Kuno la dejara en paz.

Se encaminaron al Dojo, seguidos por la familia que enterados de todo quisieron observar de cerca la pelea, más que nada porque se supone que era "La pelea final" por Akane. A Soun Tendo le hacía mucha ilusión ver como su yerno peleaba por el amor de su pequeña.

La familia se ubicó donde siempre cada vez que iban a presenciar una pelea y se sentaron, Akane no quiso hacerlo pues intuía que la lucha duraría muy poco.

- Te destruiré Ranma Saotome! – gritó Kuno mientras corría blandiendo su espada hacia Ranma.

Ante estas palabras, el chico de la trenza solo sonrío. Cuando Tatewaki llegó hasta él lo esquivó rápidamente y le dio una patada en el tórax que le quitó todo el aire, el joven kendoista cayó de rodillas sin poder respirar, se sintió humillado. Para Ranma esto no fue suficiente, tenía rabia por las palabras que le había dicho anteriormente, sobre todo en las que Kuno hacía gala de su enorme fortuna, así que de otra patada lo lanzó hacia una de las paredes del Dojo. Tatewaki quedó tirado en la cubierta del lugar, intentando reponer aire para continuar con la batalla, no se daría por vencido tan rápido, la humillación por los golpes recibidos y el pánico de perder la oportunidad de reclamar a Akane para él le dieron la fuerza necesaria para volver a levantarse y continuar. Se levantó y corrió nuevamente con su espada en alto, Ranma se sorprendió por el entusiasmo que ponía el chico al pelear, al parecer si queria realmente a Akane, lástima que él igual por ende, no tendría piedad. Antes de que Kuno llegara ante él Ranma saltó y le puso el pie en una de las piernas para que cayera, cuando ya estuvo en el suelo le apretó los puntos vitales para dejarlo noqueado rápidamente.

Todos estaban sorprendidos por la rapidez en que Ranma había finalizado todo, sabían que sería él quien ganaría pero esta vez ni siquiera dejó que Kuno se acercara lo suficiente como para intentar darle un golpe. Akane lo vio y le sonrió, dándole ánimos a través de su mirada. La familia aplaudió la victoria del chico de la trenza, Kasumi fue por agua para despertar a Kuno y cuando regresó se la vertió encima, consiguiendo su objetivo.

- ¿Qué sucedió? – pregunto el joven visiblemente desorientado, seguía en el piso pero ahora se encontraba sentado.

- Sucedió que perdiste… ahora no tienes motivos para continuar tras de mi prometida, si tienes honor cumplirás con tu promesa – dijo Ranma viéndolo despectivamente.

- Yo no prometí nada… en cuestiones del amor un verdadero hombre jamás se rinde! – dijo Kuno levantándose, Ranma se enojó, la pelea no serviría para nada al parecer. Lo tomó de la camisa con fuerza.

- Un verdadero hombre sabe cuándo marcharse! Akane no te ama! – gritó el chico de la trenza mientras miraba fijamente con ojos asesinos a Kuno, aún lo sostenía por la camisa.

- Kuno, perdiste… ese era el trato… creí que eras honorable – dijo Akane acercándose, la mirada de Ranma no le gustó para nada, no queria que el joven en un arranque de ira golpeara de más a Kuno y terminaran lamentándolo.

- Akane Tendo… si eres tú quien me lo pide… me marcharé, pero… si te arrepientes estaré esperando por ti, cada día, por el resto de mi vida! – dijo Kuno en su pose dramática, sus palabras eran hermosas y Akane se hubiese derretido si no fuesen dichas por él.

- No me arrepentiré, Kuno, no esperes nada de mi… es hora de que te marches – dijo la peliazul mirándolo fijamente, no le gustaba ser descortés pero ya estaba harta de escuchar al chico.

- Siempre esperaré por ti, mi Diosa con alma de tigresa… - dijo Kuno marchándose, no podía creer que había perdido, pero se negaba a creer que sería para siempre. Se fue del lugar seguro de que Akane lo seguiría en algún momento.

La familia estaba perpleja presenciando el "show" proporcionado por Kuno, en realidad el joven era muy galante y sus palabras eran hermosas, lamentablemente la locura que las acompañaba junto a la obsesión, hacían que el chico dejara de ser atractivo.

- No puede ser! Se fue! Gracias Ranma! – dijo Akane lanzándose a los brazos de su prometido sin pensar en nada más, al fin se habían desasido de Kuno, que había estado acosándola desde la secundaria. Estaba feliz.

- Solo hice lo que debía… no soportaba más a ese idiota! Espero le haya quedado claro que me perteneces – dijo Ranma tomándola por la cintura y mirándola fijamente.

Al parecer ambos habían olvidado que la familia seguía ahí, estaban extasiados por perder a uno de los acosadores de siempre, uno era mejor que ninguno.

- ¿Cómo es eso de que Akane te pertenece? Eso sonó muy posesivo, cuñadito – dijo Nabiki inmiscuyéndose una vez más, la familia estaba en silencio y muy sorprendida por las palabras de Ranma, sabían que el muchacho era celoso pero no pensaron que fuese posesivo a tal extremo. Kasumi interpretó las palabras por otro sentido y suspiró hondo, ansiaba tener una conversación ya con su hermana menor.

- Muy pronto será mi esposa, solo era un decir – contestó el chico de la trenza alejándose de su prometida, las palabras de su cuñada lo devolvieron a la realidad y recordó donde y con quienes estaban.

- Ya hija, no los molestes… nosotros nos vamos de vuelta a la casa jeje – dijo Soun Tendo decidido a evitar cualquier problema en la familia, sabía que para eso bastaba solo controlar a Nabiki.

Todos avanzaron hacia la casa y Ranma al fin pudo terminar de desayunar, debido a que cuando Kuno llegó aún no terminaba, Akane bebía té a su lado, Soun y Genma jugaban shogi, Nabiki leía una revista y Kasumi con Nodoka estaban en la cocina.

Cuando Ranma terminó miró a Akane para ver si había terminado de beber su té, al percatarse de que sí le habló para dar el siguiente paso.

- ¿Te parece si vamos ahora donde Ukyo? – preguntó el chico de la trenza, ansiaba devolverle el dinero del carrito a su amiga, eso era lo único que "los ataba".

- Sí, ¿sabes cuánto costaba el carrito si quiera? – preguntó la peliazul, segura de que su prometido no había ni pensado en eso.

- No… no lo sé ¿Cuánto crees que sea?

- Yo diría que unos 50000 yenes, cuñado – dijo Nabiki sin quitar los ojos de su revista, pero atenta a la conversación de los prometidos.

- También creo lo mismo, ¿Estás dispuesto a darle todo ese dinero? – preguntó Akane, no queria que Ranma perdiera su dinero solo por su culpa.

- Sí… es lo correcto, aunque debería ser mi papá quien lo pagara… pero eso no pasará, ni modo – dijo el muchacho resignado. Genma hizo oídos sordos ante ese tema y continuó jugando como si nada.

- Ya, voy por las cosas y vamos – dijo la chica sonriendo, al acto se levantó para ir hasta su habitación a tomar su bolso, donde aún tenía todos los documentos de Ranma.

- Akane, ¿llevas todo? – preguntó Ranma cuando vio a su prometida llegar a sala.

- Sí… el cheque es mejor que lo llenes aquí, allá no creo que de tiempo – dijo la muchacha sentándose junto a su prometido. La palabra cheque hizo que Genma y Nabiki dejaran lo que hacían para observar a la pareja.

- Llénalo tú, Akane… yo no sé hacer estas cosas! Solo dime donde firmar – dijo Ranma haciendo gesto de pereza.

- Tienes que aprender a hacer tus trámites solo, no puedes esperar que siempre esté llenando tus formularios y demás – dijo Akane alzando las cejas viéndolo fijamente.

- Vamos, Akane! Lo hiciste muy bien con todos los trámites… aparte mi caligrafía es muy fea – dijo el chico excusándose.

- Así que mi hermanita hizo tus trámites… y veo que tienes chequera… ¿Dónde está el dinero? – preguntó Nabiki sin tapujos, Genma escuchaba atento.

- Eso no es problema tuyo, Nabiki. El dinero es de Ranma y solo a él debe importarle donde está – contestó Akane mirando fieramente a su hermana, desde que llegaron solo la había visto así y no pensaba bajar la guardia.

- Vamos! Yo revisé sus cuentas y no estaba… ¿Abriste otra para despistarme? ¿Me crees capaz de robarte, cuñado? – dijo Nabiki haciéndose la ofendida.

- ¿Por qué revisaste nuestras cuentas? Siempre eres tan entrometida! Ya no te debo nada, mi dinero solo es asunto mío y de Akane – dijo Ranma muy serio, estaba harto de no tener privacidad.

- Así que asunto tuyo y de Akane… vaya, felicidades hermanita, lo traes de las orejas! ¿Cómo lo hiciste? – dijo la mediana sonriendo de lado. El chico de la trenza al percatarse de sus dichos se ruborizó, pero no desdijo nada pues era cierto, Akane iba a ser su esposa por lo que todo lo de él le pertenecia también a ella.

- Hijo, dediqué mi vida a tu entrenamiento e hice enormes sacrificios para que seas quien eres ahora… ¿No compartirás con tu padre un poco de tu triunfo? Yo diría que es un triunfo de ambos – dijo Genma intentando apelar al enorme sentido del deber que tenía su hijo, que obviamente no había heredado de él.

- Nabiki, no digas idioteces! – dijo Akane furiosa, empezó a llenar el cheque para poder irse pronto.

- Papá, no te mereces ni un mísero yen! Tuve que abrir otra cuenta para que no me robaras ¿Qué clase de padre eres? – dijo el chico de la trenza irradiando ira, su padre era muy cínico cuando le convenía.

- Igual descubrirá tu clave, Ranma, eres muy predecible – dijo Nabiki, había vuelto a poner sus ojos en la revista.

- Esta vez no, Nabiki – dijo Akane mientras le pasaba el cheque a Ranma, que sin ni siquiera revisarlo firmó donde su chica le marcó.

- Por lo que veo tienes más control sobre Ranma de lo que pensé… si dices eso de seguro sabes su clave… y ni siquiera revisó el cheque, solo firmó!... bien hecho, hermana! No somos tan distintas después de todo – dijo Nabiki sonriendo honestamente.

- ¿Es cierto eso, hija? – preguntó Soun por mera curiosidad, Genma se encontraba sorprendido al ver como Akane tenia acceso a todo lo de su hijo, cosa que ni él que lo conocía de toda la vida había conseguido.

- No digas estupideces Nabiki, Akane jamás intentaría robarme ni nada por el estilo – dijo Ranma ya poniéndose de pie, queria irse pronto de la casa.

- Es cierto papá, pero no es porque lo esté controlando! Solo ayudo en lo que me pide… yo no le he exigido nada, ni nunca lo haría – dijo la peliazul, sintió que su hermana prácticamente dijo que ella controlaba la vida de Ranma y no era cierto.

- Akane tiene razón, yo le he pedido su ayuda porque confío en ella, y eso no es asunto de nadie más! Adiós, volveremos a almorzar – dijo el muchacho tomando de la mano a su prometida para empezar jalarla hacia la puerta.

- No sean entrometidos! Adiós – dijo Akane dejándose conducir.

- Impresionante, un par de días y Akane consigue el control total sobre el dinero de Ranma… tiene más habilidades de lo que creí – dijo Nabiki en voz alta, sin dirigir la conversación a nadie.

- Eso se llama amor y confianza, querida – dijo Nodoka saliendo de la cocina, ella y Kasumi habían oído todo desde ahí, sentía alegría por los jóvenes. Eso demostraba la real confianza que tenía su hijo con su prometida, solo podía augurar felicidad en su futuro juntos. Nabiki solo la miró y no dijo nada más, siempre limitaba sus comentarios a Kasumi y Tía Nodoka. Por su lado, Genma sentía envidia de que su nuera consiguiera tan fácilmente el acceso al dinero de su hijo, él por ser su padre tenía más derecho, al menos estaba seguro de que gracias al buen corazón de ella, Ranma jamás le echaría de la casa y viviría bien siempre.

Los jóvenes ya se habían alejado del Dojo Tendo, iban de la mano como una pareja normal por primera vez en Nerima, tenían una sensación de adrenalina pura. Ranma se detuvo y observó para todas partes, al comprobar que no había nadie pegó a Akane a la pared y la besó, llevaba esperando eso desde que venció a Kuno. La muchacha respondió alegre la caricia de él, y pasando sus brazos por el cuello profundizó el beso.

Disfrutaban de su momento juntos cuando apareció una tercera persona en el lugar.

- Saotome, veo que te fue bien! – dijo Mousse acomodándose los lentes, venia de entregar un pedido cuando divisó a la pareja besándose.

- Maldición Mousse! Me asustas! – dijo Ranma ruborizándose por haber sido sorprendido en un momento tan personal, aunque estaba en la vía pública.

- Felicitaciones Saotome, Felicitaciones Tendo! Espero sean muy felices – dijo Mousse, sus palabras eran alegres pero su semblante denotaba tristeza.

- Muchas gracias Mousse, pero te noto extraño… ¿Te sucede algo? – preguntó Akane con un poco de preocupación, Ranma también había notado que el chico pato estaba triste pero él no era bueno en eso de los sentimientos, prefirió dejárselo a Akane pero se mantuvo ahí junto a ella.

- Nada fuera de lo normal… a pesar de que ahora soy el prometido oficial de Shampoo, ella sigue persiguiendo a Saotome… de todas formas, me iré dentro de unos días de vuelta a mi tribu… ya no continuaré esperándola – dijo Mousse con un semblante cada vez más triste, pero con un tono de voz que denotaba seguridad.

- Lo siento mucho, Mousse… tú eres un buen chico, además de fuerte y muy guapo… de seguro encontrarás una mujer que si te valore… o tal vez cuando te marches Shampoo se dé cuenta de lo que se pierde – dijo Akane posando su mano en el hombro del chico pato, regalándole una de sus más amables sonrisas. Ranma se sintió celoso de las palabras de su prometida para Mousse, y cuando lo tocó ya fue mucho para él.

- Nosotros nos vamos, te aseguro que no caeré en las trampas de Shampoo! Adiós – dijo el chico de la trenza, jalando nuevamente a Akane lejos. Los celos lo estaban corroyendo.

- Ay Saotome, ya ni te esfuerzas en ocultar tus celos – dijo Mousse sonriendo, como deseaba tener algo parecido a la relación que tenían Ranma y Akane.

- ¿Qué pasa, Ranma? ¿Por qué nos marchamos así? Eso fue muy descortés, Mousse necesitaba apoyo... – dijo la muchacha sin entender nada. El chico se detuvo y la besó con fuerza, ella se sorprendió pero aprovechando que estaban lejos de casa se dejó.

- No me gusta que le digas tantas cosas lindas a otros hombres, ni que los toques, ni que les sonrías! – dijo Ranma mirándola fijamente. Akane alzó las cejas comprendiendo todo.

- Ósea que nos fuimos porque estabas celoso… Ranma, Mousse estaba muy triste, solo quise animarlo!

- No es necesario que lo animes tanto – dijo el chico en tono serio. No valía la pena hacer como antaño y alegar que no eran celos los que lo motivaban a realizar tales acciones.

- Alguien me dijo una vez que cuando los celos son tan grandes dejan de ser lindos… - dijo la chica haciéndole recordar a su prometido cuando él le dijo eso. Ranma solo la observó y continuó caminando – no te pongas así, ¿quieres que lleguemos peleados donde Ukyo?

- No estamos peleando… solo no me gustó que fueses tan amable con Mousse, como es de idiota tal vez solo por unas palabras lindas se enamora de ti

- Si lo hiciera no deberías preocuparte, ya decidí estar contigo…

- De todas formas prefiero evitar tener más enemigos… ya estamos llegando… ¿Estás lista? – preguntó el chico de la trenza a su prometida, intentado cambiar de tema para así olvidar sus celos.

- Sí, pero el que debe estar listo eres tú… yo no tengo nada que ver en este asunto – dijo la muchacha muy seria, esperaba que Ranma no se acobardara y la dejara a ella hacer lo desagradable.

- Lo sé… solo quiero que estés ahí… no me sorprendería que intentara algo para lanzarse a mí – dijo el muchacho, ya habían llegado y estaban afuera, en la puerta estaba el letrero de abierto.

- Ni que lo intente… entremos… - dijo Akane pasando por la puerta.

Dentro del lugar había un par de clientes, Ukyo y su fiel ayudante, Konatsu.

- Señorita Akane, Señorito Ranma… Bienvenidos y felicitaciones por su futura boda – dijo Konatsu inclinándose en señal de respeto, a él le agradaban los chicos y la noticia de que se casarian solo le traía beneficios.

- Gracias, Konatsu – dijo Akane sinceramente y sonriendo.

- Ukyo, anoche te dije que te devolvería el dinero del carrito… y aquí está – dijo extendiéndole el cheque que Akane rápidamente sacó de su bolso. Ukyo sintió su sangre arder al ver eso, que la menor de las Tendo fuera quien traía el cheque era una burla para ella.

- No necesito el dinero, Ranma… yo te quiero a ti – dijo la chica de las espátulas mientras cocinaba un okonomiyaki.

- Lo siento, Ukyo… ya hablamos… sabes que te quiero pero como amiga – dijo Ranma aún con el brazo estirado.

- Toma, come este okonomiyaki… es de camarón, tu preferido – dijo Ukyo ignorando las palabras de Ranma y la presencia de Akane.

- No voy a comer nada U-chan… por favor, acepta el dinero! Te prometo que con Akane seremos discretos en la escuela para que no te sientas incomoda… no tenemos que dejar de hablar, seguiremos siendo amigos – dijo el chico de la trenza en el tono más conciliador que pudo, su prometida solo lo observó, no podía olvidar que su escuela es "todo vale" y en ese momento el chico se encontraba en una batalla.

- Ran-chan… si es lo que quieres, lo aceptaré… no quiero perder tu amistad – dijo Ukyo, cualquiera hubiese pensado que sus palabras eran reales, pero Akane había aprendido mucho de Nabiki sobre el arte del engaño y podía detectar las mentiras a lo lejos.

- Gracias U-chan! Me hace feliz saber que lo aceptas – dijo Ranma sentándose en el mesón, ahora si iba a aceptar la comida. Tomó el banquito que estaba al lado y lo palmeo, haciéndole un ademan a su prometida para que se siente a su lado.

- Solo quiero tu felicidad, siempre seremos amigos… Akane ¿tu que vas a querer? – dijo la chica de las espátulas dirigiéndose por primera vez a su rival, Akane no se quitaba de la mente la idea de que Ukyo mentía.

- Uno de vegetales, por favor – dijo la peliazul intentando fingir que se lo había creído todo, pero estaría alerta al máximo.

- Me alegro que todo se solucionara! Les deseo lo mejor en su futuro matrimonio – dijo Konatsu muy alegre, esperaba que Ukyo ahora si correspondiera a sus sentimientos.

- Esperamos verte allí, Konatsu, te haremos llegar tu invitación – dijo Akane muy amable, observando las reacciones de Ukyo, pudiendo notar como se le tensaron los músculos. Ahora estaba segura, la cocinera mentía.

- Gracias señorita! Adoro las bodas! Espero tomar el ramo jiji – dijo Konatsu poniendo su mano en la boca muy femeninamente, todos rieron.

Cuando terminaron de comer se quedaron un tiempo más charlando con su "amiga" Ukyo, sobre temas como la escuela. La cocinera ansiaba la hora de que la pareja se fuera, estaban sentados tomados de la mano frente a ella mientras conversaban, en su propia cara! Había decidido fingir que todo estaba bien y que los dejaba en paz, los vigilaría de cerca y a penas encontrara una manera atacaría para obtener a Ranma. De todas formas no podía rechazar el dinero, le debía mucho a Nabiki y no queria perder su restaurant.

Después de un rato los jóvenes decidieron marcharse, ya tenían que volver a casa pues se acercaba la hora del almuerzo.

- Todo salió muy bien! Sabía que U-chan entendería por las buenas – dijo Ranma en tono positivo mientras caminaba. De sus acosadoras, siempre creyó que Ukyo era la más sensata.

- Yo no estoy tan segura, fue demasiado fácil… y sus gestos… se me hicieron muy falsos – dijo la peliazul en tono preocupado, había disimulado durante su estadía en el restaurant para no levantar sospechas, pero ahora debía contarle a Ranma.

- ¿Por qué iba a mentirnos? – preguntó el chico de la trenza.

- Para que bajemos la guardia, claro… debemos seguir alertas, Ranma – dijo Akane en tono serio, no queria que su reciente felicidad se acabara por no estar lo suficientemente atenta.

- No lo sé, tal vez estés exagerando un poco… ¿Crees que Ukyo está tramando algo?

- Sí, no me extrañaría… pero bueno, si cobra el cheque ya no podrá reclamarte como su prometido, no tendrá que usar a su favor – dijo la muchacha intentando bajar su preocupación, cuando un enemigo se fingía amigo podía causar muchas desgracias.

- Si estás más tranquila así, no bajaremos la guardia… pero fingiremos que sí nos creimos todo –dijo el chico para tranquilizar a su prometida, podía notar que realmente estaba preocupada y era mejor prevenir que lamentar.

- Gracias, Ranma – dijo la chica más tranquila, teniendo a Ranma con ella se sentía segura.

Continuaron el camino a casa juntos, de la mano, como hacían desde hace unos días. Andar así por Nerima era más excitante por el hecho de que ahí todos los conocían y probablemente no existía habitante que no supiera su historia. Aprovecharon una calle desierta para darse algunos mimos, en casa estaban todos y ya no querían ser sorprendidos nuevamente en ese tipo de actos.

Cuando llegaron a la residencia Tendo almorzaron y pasaron tiempo con la familia, quienes se encontraban ya más tranquilos al saber que Ukyo supuestamente había aceptado la relación de los jóvenes, en un solo día se habían librado de dos de los locos, la boda se sentía cada vez más segura.

- Ahora que ya hay menos enemigos podríamos llevar a cabo la fiesta de compromiso… ¿Qué creen ustedes? – preguntó Nodoka mientras todos tomaban el té.

- Me parece una excelente idea, señora Saotome! Hay que celebrar la pronta unión de las escuelas! – dijo Soun Tendo, adoraba las celebraciones y esta la llevaba esperando por años.

- Tía, creo que deberíamos esperar un poco más… Shampoo dijo que volvería y ella sola es capaz de arruinar todo – dijo Akane, no queria bajar las expectativas de su suegra pero tampoco queria que su esfuerzo quedara hecho trizas.

- Pero hija, ya queda muy poco para la boda… hay que hacer la fiesta cuanto antes! – decía Nodoka en ese tono en el que no le podían decir que no. Ranma solo observaba, no sabía que decir, por un lado no queria contradecir a Akane para no pelear y por el otro, no queria desilusionar a su mamá.

- Lo sé, pero me gustaría que todo saliera bien esta vez… ¿puede esperar unos días? – insistió la peliazul.

- Está bien… será el próximo sábado entonces! Inviten a sus amigos de la escuela, será muy divertido – dijo la señora Saotome muy conforme, deseaba realizar la fiesta para celebrar el amor y la felicidad de su hijo, y que todo fuera de forma tradicional solo la emocionaba más.

- Bueno, tía… - dijo Akane resoplando, hubiese esperado que le dieran más días para deshacerse de la amazona, para el sábado quedaban exactamente 6 días. Ranma notó todo eso y por debajo de la mesa le dio un apretón a su mano para darle apoyo moral y ella le respondió sonriendo.

- Entonces tendremos ceremonia de compromiso! Tanto tiempo esperé este momento! – dijo Soun Tendo muy emocionado.

- Al fin Tendo! – dijo Genma, le gustaban las celebraciones porque podía comer y beber de más sin ser regañado por Nodoka.

- Tendremos que ver que es lo que ofreceremos y cuantas personas vendrán, hay que preparar todo para que nada falte – dijo Kasumi empezando a hacer un menú en su mente.

- Sí, querida, desde mañana empezaremos a planear todo! Ranma, Akane, deben decirnos pronto cuantos invitados traerán – dijo Nodoka muy risueña.

- Sí – respondieron ambos a la vez.

Tras estar un buen rato oyendo como Nodoka organizaba la fiesta junto a Kasumi, que se encargaría de ayudarla en el banquete y Nabiki, quien ayudaría a administrar el dinero, los prometidos decidieron que harían algo que no hacían en muchos días: entrenar en el Dojo.

Las artes marciales eran su vida, de hecho, si no fuera por ellas es probable que ni se hubiesen conocido y ya sentían como les hacía falta entrenar juntos, el arte los había unido mucho más que cualquiera de los intentos de sus padres por juntarlos.

Habían pasado varios días sin practicar por lo que pensaban recuperar el tiempo perdido esa misma tarde, y así aprovechaban de pasar tiempo juntos sin que nadie les molestara. Era notable como ellos habían cambiado, mientras peleaban aprovechaban de darse pequeñas caricias, casi como un juego. Pasaron así hasta que se acercaba la hora de la cena, Akane fue la primera en ir a bañarse, cuando terminó fue el turno de Ranma.

La cena transcurrió con tranquilidad, la felicidad se sentía en el hogar sobre todo en la señora Saotome que lucía reluciente. Su vida había sido bastante triste desde que su esposo se llevó a su hijo para entrenarlo, pero desde que los encontró todo había cambiado, sobre todo al saber que Genma cumplió su promesa y a pesar de que Ranma se convierta en mujer por la maldición de Jusenkyo, es un verdadero hombre entre hombres.

Kasumi estaba contenta por la fiesta que preparaban para su hermana, pero aún sentía deseos de conversar con ella y hasta el momento no había podido, Akane estaba siempre acompañada de Ranma y aunque el tema también fuese sobre él, era una charla que solo les correspondía a ellas dos, o así lo veía la mayor de las Tendo.

Después de la cena se quedó nuevamente toda la familia junta en la sala para ver una película, al día siguiente los menores volvían a la escuela y Nabiki a la universidad, así que de seguro no podían disfrutar momentos así tan seguido, Ranma y Akane nuevamente se encontraban atrás de todos, sentían vergüenza pero cada vez disminuía más, deseaban que la familia y ellos mismo se acostumbraran para que no hicieran un escándalo cada vez que los encontraran siendo cariñosos. Agradecían la tranquilidad que respiraban, a pesar de las predicciones de Nabiki, Shampoo y Ryoga no se habían presentado ese día en la residencia Tendo, pero eso no significaba que los dos prometidos no estuviesen en estado de alerta, aunque Akane solo pensaba en Shampoo, para ella Ryoga no era un peligro pues no sabía que él la queria como algo más que una amiga.

La película terminó y ya todos debían irse a la cama, Akane subió rápidamente a su habitación porque aún debía ordenar sus cosas para asistir a la escuela al día siguiente y también a esperar a que su prometido fuese a despedirse correctamente de ella, aún no hablaba con Kasumi por lo que aun no podían continuar durmiendo juntos, por más que quisieran.

Ranma no podía esperar más para ir donde su prometida, la noche anterior la había pasado fatal y sabía que si nuevamente no dormía con ella, al día siguiente estaría gruñón y decaído por el mal descanso. Se había quedado en la sala esperando que todos fueran a sus respectivas habitaciones, una vez Kasumi se despidió de él, que era siempre la última en acostarse, fue a su cuarto para ponerse su ropa de dormir y salió al patio para subir por la ventana hacia la habitación de Akane.

La muchacha había dejado su ventana abierta, lista para que él entrara y lo esperaba sentada en la cama. Previamente había cerrado la puerta con llave desde dentro y se había cambiado a su amado pijama amarillo. Ranma entró y se sentó al lado de ella tomándole las manos, sabía que ella no había hablado con Kasumi aun pero en serio queria quedarse a dormir allí.

- Akane… yo sé que se supone vine a despedirme… pero anoche dormí muy mal ¿puedo quedarme contigo? – preguntó el chico de la trenza esperando una respuesta afirmativa. Para lograr su cometido empezó a acariciar despacio el muslo de ella.

- Aún no he hablado con Kasumi, no tuve tiempo de decírtelo hoy pero… anoche si vino y hasta se acercó a la cama para asegurarse que estaba sola, fingí que dormía – dijo la peliazul con pesar, ella igual deseaba aunque sea poder dormir con él, a ratos se cuestionaba su decisión de hacer la boda después de la graduación.

- Pero cuando sienta que viene me esconderé… - dijo el muchacho, a Akane le pareció muy tierno que él expresara su deseo de dormir con ella, sabía que para él era un poco difícil sobre todo por su gran orgullo.

- Pero Ranma, tú tienes el sueño muy pesado… ni siquiera alcanzaría a despertarte antes de que Kasumi entre – dijo la chica apesadumbrada, no queria decirle que no a Ranma, pero tenía que ser realista.

- ¿A qué hora vino ayer? Puedo venir después… - dijo Ranma, no queria ser insistente pero prefirió decir todas las opciones.

- No lo sé… creo que eran como las 2 de la mañana, solo un día más… prometo que mañana hablaré con ella sí o sí – dijo la peliazul viendo a Ranma directamente para que no tuviera dudas.

- Está bien… entonces ¿puedo quedarme un rato? Hasta que nos de sueño, prometo que me iré – dijo el muchacho en tono suplicante y poniendo ojos de cachorrito, no podría dormir con ella pero al menos queria disfrutar de un momento a solas.

- Bien… pero apenas te de sueño irás a tu habitación – dijo la chica mirándolo con una ceja levantada, para hacerle ver que el tema no estaba a discusión. Ranma asintió contento.

Akane arregló lo último que le faltaba para asistir a la escuela al día siguiente y apagó la luz, dejando la habitación iluminada solo por la lámpara. Se acostó e inmediatamente Ranma se metió con ella a la cama, le parecía tan lejano el viaje que habían tenido, donde estuvo con ella solo durante días, la extrañaba mucho a pesar de que habían estado todo el día juntos.

Estaban frente a frente conversando sobre cómo sería ir a la escuela y enfrentar las habladurías de sus compañeros hasta que el chico no soportó más y besó a su prometida, primero con un pequeño roce de labios que poco a poco se volvió en un beso ansioso, que expresaba lo mucho que se habían extrañado, se acariciaban despacio a pesar de las ganas que sentían de hacerlo con más fuerzas, no querían que la cama empezara a sonar, Ranma cambió la dirección de sus besos hacia el cuello de Akane mientras metía sus manos bajo el pijama de esta para acariciar sus pechos, la muchacha estaba inmersa en las sensaciones que él le provocaba, lo jaló de la trenza para que sus labios volvieran a unirse, sus besos eran húmedos y bruscos, el control estaba desapareciendo.

Estaban a gusto acariciándose cuando sus sentidos de artista marcial les avisó que alguien iba en el pasillo, Akane abrió los ojos como platos y se separó de Ranma, quien inmediatamente se levantó de la cama. La chica empezó a desesperarse porque los pasos se sentían casi fuera de su habitación y su prometido continuaba en mitad del lugar paralizado, finalmente ella se levantó y le abrió las puertas del armario, el muchacho entendió y se introdujo por su propia cuenta, podía ver hacia afuera por una pequeña abertura. La peliazul se acomodó y volvió a acostarse, estaba en una posición bastante común cuando la puerta se abrió, Kasumi había utilizado su llave.

- Hola Akane… ¿Por qué tenías la habitación cerrada con seguro? – preguntó la mayor ingresando a la habitación.

- No me gusta que me vean mientras duermo… como anoche – dijo Akane con firmeza, se había sentado nuevamente en la cama. Al parecer la conversación que tenían pendiente sería en ese momento, con Ranma oyendo todo desde el armario.

- Así que estabas despierta… desde que llegaste he querido hablar contigo, creo que no habrá otro momento más que este… - dijo Kasumi en tono neutral y con mirada seria. Ranma desde el armario podía ver justo a las dos hermanas frente a frente y escuchaba a la perfección, su corazón se aceleró al saber que tendrían "la conversación" frente a él.

- Yo también queria hablar contigo… no sé cómo decirte esto, sé que intentas protegerme pero ya soy una mujer adulta, no quiero que estés entrando a mi habitación durante las noches, ni me estés acosando sobre si Ranma me respeta o no, yo sé cuidarme muy bien sola – dijo la peliazul soltando todo de una sola vez, esperaba que eso fuera suficiente pues no queria discutir con su hermana.

- Akane… yo solo intento cuidarte… no quiero que se aprovechen de ti, no me parece correcto que Ranma te haya dado ese traje de baño tan osado ¿te obligó a comprarlo? ¿te sentiste presionada a usarlo? – preguntó la mayor sin ningún tapujo. Ranma estaba sorprendido escuchando, no podía creer que Kasumi pensara tan mal de él.

- Que rayos! Claro que no y nadie se ha aprovechado de mí! Recuerda que estás hablando de Ranma, ha vivido aquí casi tres años… ¿Acaso te desagrada? ¿Por qué desconfías tanto? – preguntó Akane, si la conversación seguía así tendría que contraatacar de una forma no muy agradable. El chico estaba atento esperando escuchar la respuesta de su cuñada.

- Por supuesto que no me desagrada, sé que Ranma es un buen joven, que te quiere mucho y que serás muy feliz con él… Yo solo intento cuidarte, no quiero que tu honor sea mancillado… hay tradiciones que debemos respetar y ahora quiero que me respondas con la verdad – dijo Kasumi viendo fijamente a su hermana, si le mentía lo descubriría rápidamente, por su parte Akane y Ranma estaban expectantes - Durmieron juntos durante el viaje ¿sí o no?

- Eso no es asunto tuyo ni de nadie! ¿Por qué te interesa tanto? – dijo la muchacha intentando evadir la pregunta.

- Me interesa porque soy tu hermana mayor, ahora responde… ¿sí o no? – insistió la mayor, el chico de la trenza estaba nervioso, no sabía cuál sería la respuesta de Akane.

- Uff… si tanto te interesa, la respuesta no te agradará… sí dormí con él – dijo la peliazul ruborizándose, le costaba admitir públicamente esas cosas, sobre todo porque sabía que Kasumi la regañaría. Ranma se quedó de piedra, estaba seguro de que su prometida negaría todo, ya que, en eso habían quedado.

- Pero Akane… ¿todo lo que te he enseñado no ha servido de nada? Yo te eduqué de forma que respetaras las tradiciones y esto… ¿Qué más paso? ¿solo durmieron? – continuó con sus cuestionamientos la castaña, su semblante se había endurecido y Akane lo notó, pero no se amilanó. Ranma empezó a sudar frío, deseaba estar en cualquier otro lugar menos en ese armario.

- ¿No crees que estás preguntando mucho? Kasumi, yo sé que me cuidaste como si fuera tu hija… pero eso no es excusa para que estés haciéndome esto… ni siquiera papá se ha preocupado! – dijo la menor de las Tendo, no queria responder esa pregunta, de seguro su hermana mayor armaba un escándalo y la sermonearía.

- A papá no le importaría que te embarazaras ahora mismo con tal de tener un nieto… yo soy quien se ha encargado de ti ¿Por qué no me respondes? – dijo Kasumi aún con su tono serio y duro, había sopesado todas las respuestas de su hermana y sabía que eran posibles desde antes, lo notó desde que llegó del viaje pero ver que sus sospechas eran reales la enojaba.

- No responderé eso… yo no me entrometo en tus cosas!

- El que calla otorga, hermana… me decepciona saber que todo lo que te enseñé no sirvió de nada, tu honor… - empezaba la castaña a dar su discurso cuando Akane la interrumpió.

- ¿Por qué te obcecas en saber esas cosas de mí? ¿Y por qué es solo conmigo?! A Nabiki nunca le has dicho nada, no le has dado ni la mitad de tus sermones sobre las tradiciones y el respetarse hasta el matrimonio… teniendo motivos de sobra! – soltó la muchacha, tenía esa duda hace bastante tiempo. Ranma no se esperó ese contraataque de su prometida, recordó cuando le dijo que ella y sus hermanas guardaban varios secretos, al parecer ya sabía uno de Nabiki.

- Nabiki es mayor y… - intentó decir Kasumi cuando nuevamente fue interrumpida.

- Es mayor solo un año! Y sabes muy bien que empezó cuando recién entró a la preparatoria, era menor de lo que yo soy ahora! ¿Por qué a ella nunca le dijiste nada? – dijo Akane ofuscada, luchaba internamente por controlarse pero no podía, siempre sintió muy injusto el trato de Kasumi, siendo estricta solo con ella. El chico dentro del armario estaba que no podía más de impacto, había vivido años junto a Nabiki y nunca notó que saliera con chicos y ahora se enteraba que hasta ya había pasado varios niveles!.

- Nabiki tiene una personalidad más fuerte

- ¿Y por eso no importa que se acueste con cualquier idiota?

- Nabiki no va al caso, estamos hablando de ti… de todo lo que te enseñé y por lo que veo, no sirvió… ¿Por qué lo hiciste? – preguntó Kasumi, queria que Akane lo admitiera. Su hermana tenía razón y nunca había sido dura con Nabiki, pero es que su hermana de en medio era incontrolable y a pesar de que antes le daba las mismas charlas que a Akane, ella nunca las tomó en cuenta.

- Porque lo amo! ¿Por qué más? Y no empieces a preguntar si es que me obligó o presionó, sabes que no es así! – dijo la peliazul ofuscada, no queria hablar sobre ese tema con su hermana pero ya había superado su límite, por el momento solo podía controlar el volumen de su voz para no despertar a nadie. Ranma no esperó que Akane confesara algo así, ella era muy reservada e intuyó que estaba llegando a su límite.

- Me siento decepcionada… ¿no podías esperar hasta tu matrimonio? Faltaba tan poco – dijo la mayor en tono duro, sus mayores temores se hicieron realidad, le dolía ver que su pequeña hermana ya era una mujer, exactamente era la mujer de Ranma.

- Uff… hermana, no queria tener que llegar a esto pero… tú no eres precisamente quién para decirme algo así… - dijo Akane mirando hacia el piso, le dolía tener que confrontarla de esta manera. Kasumi se quedó de piedra y no respondió por lo que la muchacha continuó – Al menos Ranma y yo estamos comprometidos, hemos vivido juntos por años… pero tú… escabulléndote hasta la clínica del Doctor!

- ¿Qué dices? Eso no es cierto! – dijo Kasumi con los ojos abiertos como platos, su hermana la había descubierto. Ranma estaba con la boca abierta hasta el piso, no esperó escuchar algo así ni en un millón de años, Kasumi, quien siempre le daba catedra a todos sobre las tradiciones y a su prometida sobre la pureza, faltando a su propia palabra.

- Claro que es cierto! No es necesario que finjas conmigo… lo sé desde hace mucho pero siempre creí que aceptarías pronto tu relación con el Doctor, estoy segura que él no es del tipo de hombre que está de esa forma con una mujer sin querer casarse con ella – soltó la peliazul, llevaba guardando ese secreto hace tanto tiempo, que se sentía un poco liberada al decirle a su hermana que lo sabía todo.

- ¿Pero cómo supiste? – pregunto la castaña en un tono afligido, ya no podía ser tan cínica de reclamarle a su hermana cosas que ella también hacia, lo peor es que Akane tenía razón y al menos ella ya estaba comprometida.

- Hace un poco más de un año… me enfermé del estómago en la noche y no encontré las medicinas… fui a buscarte para preguntar dónde estaban y cuando entré en tu habitación tu cama estaba impecable, eran altas horas de la noche… pensé que tal vez habías querido salir con tus amigas sin preocupar a nadie y por eso no dije ni pregunté nada… pero un par de días después, yo estaba observando por mi ventana cuando te vi salir de casa en la noche… no sé porque pero quise seguirte y vi como el Doctor te recibió afectuosamente y comprendí… no queria entrometerme, es tu vida y por eso no dije nada – terminó de relatar, se sentía mucho más liviana al contarlo todo. Ranma estaba que ni se la creía, su prometida no le había comentado nada de eso, y él ni sospechó, al parecer las hermanas Tendo eran expertas en ocultar secretos y escabullirse sin ser notadas, más que por ellas mismas.

- Es complicado… tú no lo entenderías, no tienes que vivir igual que yo

- Ya deberías dejar de pensar que soy una niña que no entiende nada, ya estoy harta! Si no me vas a contar, por lo menos, espero que ya no te entrometas en mis asuntos ni vengas a vigilarme de noche… un día tal vez veas algo que no quieres – dijo la peliazul en tono duro, no pensaba dar su brazo a torcer. Kasumi la miró perpleja, su hermana menor se escuchaba tan madura. Ranma estaba expectante a la respuesta de Kasumi, toda la conversación había sido un descubrir para él.

- No quiero que pienses mal de mí… por supuesto que el Doctor me ha pedido matrimonio pero, yo no puedo aceptar… casarme significa que debo marcharme ¿y quién cuidaría de ustedes? – dijo la castaña mirando el suelo, se avergonzaba de tener una aventura antes de casarse pero amaba al Doctor y por el momento, era la única forma que tenia para estar con él.

- No deberías preocuparte de nosotros, todos somos adultos… Nabiki se irá apenas termine la universidad, Ranma y yo nos iremos apenas podamos, y papá de seguro se quedara con el tío Genma, y de ellos se encargara la tía Nodoka… debes vivir tu vida sin pensar tanto en el resto… si sigues así el Doctor ya no querrá continuar, de seguro él ansia una familia y estar contigo sin esconderse… no es correcto que te esclavices por nosotros, si lo haces te arrepentirás – dijo Akane obligando a su hermana que la viera a los ojos, necesitaba que le quedara claro, ahora comprendía un poco mejor a Kasumi.

- Yo debo pensarlo bien… tienes razón, ya no eres una niña… - dijo la mayor mientras sonreía levemente, su hermana menor le había abierto los ojos y encontró mucha razón en sus palabras, algun día todos harían sus vidas y ella quedaría sin nada.

- No lo pienses tanto, todos sabemos que el Doctor te quiere y estarán muy felices de que formalicen su relación, de todas formas si te da miedo estar lejos de nosotros, vivimos muy cerca de la clínica, podrías venir todos los días – dijo la muchacha sonriendo, queria que su hermana entendiera que debía hacer su vida propia.

- Tienes razón… es hora de que me vaya… pero no puedo evitar sentirme triste, yo queria que tú si hicieras las cosas bien – dijo Kasumi, sus ojos se veían tristes. Ranma se había relajado pero volvió a tensarse al escuchar a su cuñada decir eso, de seguro ahora lo odiaría.

- Yo no he hecho nada malo… y en serio espero que no vuelvas a meterte así a mi habitación, ni de día ni de noche… yo sé cómo manejo mi relación y mi propia vida – contestó Akane muy seria, a pesar de toda la conversación que tuvieron su hermana insistía e insistía – Aparte ya no hay nada que hacer, lo hecho está hecho y yo no me arrepiento de nada.

- Ya veo… quisiera tener la mitad de decisión que tú… ya no me inmiscuiré, no debes preocuparte… solo espero que puedas confiar en mí, si algo malo sucede… y que Ranma te respete siempre, de cierto modo si esto iba a pasar, me alegra que sea con él – dijo la castaña levantándose, su hermana le dejó mucho en que pensar.

- Por favor, no te sientas mal… siempre he confiado en ti

- No te preocupes, estoy bien… pero es hora de que me marche, tienes razón y no me meteré más en tus cosas… Buenas noches, hermanita – dijo Kasumi dándole un beso en la frente a la muchacha y emprendiendo el camino de regreso a su cuarto.

- Buenas noches, hermana – soltó Akane antes de que su hermana cerrara la puerta de su habitación.

Apenas Kasumi se fue, Akane empezó a sollozar levemente y Ranma salió de su escondite, se preocupó al ver el estado de su prometida. Se acercó a ella y la abrazó, la muchacha comenzó a llorar más fuerte. El chico se sentía preocupado, en parte culpable pues la discusión básicamente había tratado de que él y Akane habían hecho cosas que no deberían hacer sin casarse. Solo la consoló con caricias, sabía que si habría la boca podía echarlo a perder.

- Soy la peor hermana del mundo… yo no queria decirle esas cosas!... – dijo la muchacha entre sollozos. Ranma la apretó más contra sí mismo y le acarició el cabello.

- No digas eso… estoy seguro de que a Kasumi le sirvió hablar contigo

- Pero yo no queria revelar su secreto! Solo queria que nos dejara en paz – continuó la peliazul, ya sollozaba menos.

- Yo no se lo diré a nadie… me sorprendí mucho eso sí, no me lo esperaba de Kasumi… pero gracias a que se lo dijiste ella dijo que ya no se metería – dijo Ranma, pensaba bien cada palabra no queria hacer llorar más fuerte a su prometida.

- Lo sé… pero yo no soy así, no soy del tipo de persona que chantajea a otra

- No la chantajeaste! Solo le hiciste ver que no era nada malo que estemos juntos, de esa forma… creo que le sirvió que le dijeras todo, tal vez ahora si se atreva a vivir su vida libremente y bueno… nos deje vivir a nosotros tambien– dijo el chico de la trenza, continuaba acariciándola.

- Eso espero, yo quiero que sea feliz… y que nos dejen ser felices a nosotros… ¿Vas a quedarte a dormir? – preguntó Akane levantando el rostro para verlo, Ranma sonrió instantáneamente.

- ¿Puedo?

- Sí, ya no hay nada que lo impida… pero de todas formas cerraremos con seguro… ¿quieres? – pregunto la muchacha, sentía que necesitaba más que nunca el apoyo de Ranma, se sentía fatal, la conversación había ido mucho más lejos de lo que ella esperó.

- Sí quiero! – dijo el joven Saotome y tras cerrar la puerta y apagar todo se acostaron.

Estaban abrazados en la pequeña cama, no tenia comparación a la del hotel donde habían estado, pero a Ranma le hacía feliz que fuera así pues podría estar más cerca de ella. No estaban diciéndose nada, el chico le acariciaba el vientre bajo el pijama a Akane, le gustaba lo suave y tersa que era su piel.

- ¿Crees que Kasumi me odie? Ahora bueno que… ya sabes… sabe que tu y yo… - preguntó nervioso el chico de la trenza, empezó a pensar eso desde que Kasumi se enteró y al haber escuchado las palabras de desconfianza, pensó que era probable que ella cambiara su trato con él.

- No lo creo… ella no es de odiar, creo que ya entendió… si fuese por eso yo debería odiar al Doctor y a los idiotas de Nabiki – soltó la muchacha sin medir sus palabras, sentía tanta confianza con Ranma que ya ni se preocupaba de eso

- ¿Los idiotas? ¿Es más de uno? – preguntó el ojiazul sorprendido, las hermanas Tendo eran de temer, por lo que podía apreciar.

- No te diré más de las intimidades de mis hermanas… no es algo que nos interese – dijo Akane apretando las manos de su prometido que le tocaban el vientre.

- Ya, está bien… veo que era verdad eso de que ustedes tenían secretos… ¿Acaso tú me ocultas algo? – prefirió preguntar que enterarse de algo después.

- Mmmm no sé… ay sí!... aunque no sé si cuente… pero es mejor que lo sepas, pero no te pongas celoso! Te lo diré solo para que no te enojes si es que alguien lo comenta… - empezó a decir la muchacha, Ranma se tensó un poco, la palabra celos era igual a hombres involucrados con ella y eso no le agradó pero espero en silencio a que continuara – Bueno, cuando iba en secundaria me enviaba cartas con uno de mis compañeros… salimos un par de veces, en realidad éramos unos niños, ni siquiera contaban como citas… finalmente su padre fue transferido a otra ciudad por lo que se mudó, y no volví a verlo nunca… - terminó la chica, esa historia solo la sabían sus amigas.

- ¿Y te ha seguido enviado cartas, ese idiota? – preguntó en tono osco, efectivamente se había puesto celoso, de hecho, pasó de apretar el vientre a subir hasta el pecho de ella, en un acto de posesividad, sabia que solo él la habia tocado así y nadie más lo haría.

- Creo que hace un par de años me envió una postal de Navidad, pero nada más… te dije que no te pusieras celoso! En ese tiempo probablemente tenia 13 o 14 años y no pasó nada para que te pongas así… ni siquiera nos tomamos de la mano! – dijo Akane, podía notar que el semblante de él había cambiado, pero prefirió decírselo pues sus amigas a veces comentaban sobre aquel muchacho y no queria que él hiciera un escándalo.

- Ya veo… si te vuelve a enviar algo, lo pagará muy caro!

- Aish… que idiota te pones… ya es hora de dormir! Mañana hay clases – dijo la peliazul intentando cambiar de tema, el día siguiente sería muy duro.

- Lo digo en serio… ahora tu eres mía, aunque no estemos casados ya eres mi mujer – dijo el muchacho dándole un beso en el cuello.

- No seas tan posesivo… ni tan celoso… solo te amo a ti – dijo mientras se daba vuelta para quedar frente a él.

- También te amo, buenas noches… - respondió el chico de la trenza, sabía que estar celoso de un chico que ni conocía era estúpido, era él quien estaba con ella, en su cama y acariciándola. Pero le costaba aun asimilar que todo era real.

Akane le dio un dulce beso de buenas noches, el regreso a Nerima no había sido para nada como ella lo esperó, pero estar así con Ranma compartiendo la cama tranquilos, le decía que todo terminaría bien, ellos superarían cualquier problema que viniera. Pusieron el despertador un poco antes para que él se fuera a su cuarto y no levantar sospechas, y se lanzaron juntos al mundo de los sueños. A contrario de la anterior, esa noche Ranma durmió excelente.

Continuará…


Hola a todos! Ahora sí pude subir bien este capitulo, al igual que el anterior se le cambiaban algunas palabras que modificaban todo el sentido de la historia! Espero que ahora si esté bien :)

Les comento que tal vez empiece a tarde un poco más en actualizar, a partir de enero vuelvo a clases y tengo un montón de trabajos por hacer y documentos por leer! de todas formas actualizaré si o si cada semana aunque sea una vez, si no se me olvidarán las ideas jajaja

Espero les guste este capitulo!