Disclaimer: Ni yo ni CatlynGunn poseemos los derechos de Invader Zim. Sin ánimos de lucro.
Fic original de CatlynGunn~
Notas de la increíble autora: Permitidme saltar al vagón de "Zim en un vestido" porque dios mío, ¿dónde estaba eso cuando tenía trece y recién llegaba a IZ?
Además tengo una debilidad terrible por mis parejas bailando así que… aquí tenéis.
PARTE PRIMERA DE LA SERIE INTERESTELAR
POLARIS
Capítulo 15
Aun siendo una escuela enorme, los rumores se habían esparcido rápidamente por la Academia Polaris. En cuestión de los próximos días todo el mundo estaba hablando de qué había pasado entre Dib, Zim y el grupo de Greel. Por el lado bueno, nadie se metía más con Dib y Zim. Bueno, todavía habían un montón de miradas de desprecio, pero nadie se atrevía a dirigir ni el insulto más bajito en su dirección. Dib no estaba seguro de cómo se sentía con respecto a eso. Había sido visto como el niño loco antes, pero no le gustaba realmente la idea de volver a serlo. Pero, si mantenía a los imbéciles lejos de Zim, no podía hacer que le importara mucho.
También se sintió un poco mejor cuando un día escuchó a un grupo hablando en los Archivos, diciendo que Greel había sido expulsado, y que sus dos esbirros habían sido castigados con tareas de limpieza. Dib, por algún milagro, sólo recibió una mera advertencia de Adalet. Probablemente porque había estado luchando por salvar la vida de Zim.
Hablando de Zim, Dib no había pensado mucho sobre lo que había pasado en ese armario de almacenamiento. Podía fácilmente decirse que no había pasado realmente nada, pero muy, muy en el fondo sabía que era una mentira. Quizás no había pasado nada extremo, pero… era como hundir un dedo del pie en una piscina, y si pensaba mucho en ello, se preguntaría que hubiera pasado si hubiera proseguido.
Así que no pensaba en ello.
Le gustaba ser amigo de Zim. El cambio había sido raro y parecía haber pasado sin que se enterara, pero ahora estaba muy alegre de que hubiera ocurrido. No quería arruinar eso. Sí, se sentía atraído al Irken, hasta el punto al que probablemente era dañino, pero también sabía que le gustaba a Zim de forma romántica. Dib sentía que dar cualquier paso para satisfacer sus horribles deseos sería tomar ventaja de los sentimientos de Zim, y la verdad es que no quería herirle. O molestarle.
Las cosas estaban bien como estaban, de todos modos. No había por qué cambiarlas.
000000000000000
Les llegó el mensaje de su primera sesión de entrenamiento en grupo y una semana o así después de todo el incidente con Greel. Les dijeron que fueran con sus uniformes, pero llevando un cambio de ropa con el que salir. Al parecer era un ritual el salir por la cuidad después de entrenar. Dib no había tenido realmente oportunidades de salir con sus nuevos compañeros (además de Dek y Midge) desde que llegaron a Polaris, así que estaba bastante emocionado por volver a ver a todo el mundo de nuevo. Bueno, en un ambiente donde sean iguales y no un estudiante e instructor.
Dib y Zim fueron hasta Holocubierta 4 como fueron instruidos. No había mucha gente rondando los pasillos, ya que era un día libre y era bastante tarde de noche. Vieron a E.J. esperando por ellos mientras se acercaban, saludándoles con la mano.
-¿Cómo va todo? –Les preguntó en voz baja-. Escuché lo que ocurrió.
Dib frunció el ceño.
-Tú y todo el mundo.
-Heh. Apuesto a que sí. Vamos, os enseñaré donde poner vuestras cosas.
Hizo un gesto para que Dib y Zim le siguieran, guiándolos a una pequeña sala de taquillas. Encontraron dos taquillas que estaban juntas y pusieron su cambio de ropa allí. Cuando estaban de nuevo fuera y en fila E.J. los condujo a una sala enorme. Era dolorosamente brillante, con paredes, techo y suelo blancos. El resto de la tripulación ya estaba allí, reunida en círculo en medio de la sala. Dek y Midge estaban de pie enfrente de ellos, charlando en voz baja de vez en cuando.
Una vez todos estuvieron reunidos en círculo, Dek dio un paso adelante.
-De acuerdo, es bueno ver que todos estáis aquí –empezó, escaneando la habitación-. Como todos sabéis, esta será la primera sesión de entrenamiento en grupo para nuestros dos nuevos reclutas.
Señaló a Dib y a Zim. Dib saludó con la mano, avergonzado. Zim posó dramáticamente como si fuera la persona más importante de la sala.
-Así que no seamos muy duros con ellos, ¿de acuerdo?
Hubo una serie de risitas por el grupo. Midge le dirigió a Dek una mirada inexpresiva. Dek no pareció darse cuenta mientras se giraba y removía el interior de una bolsa. Cuando se volvió a levantar, enseñó dos orbes que brillaban, uno verde y el otro azul.
-Normalmente, en la mayoría de nuestras sesiones de entrenamiento, nos juntamos todos y hacemos un ejercicio –explicó-. Hoy, vamos a hacer algo un poco distinto.
Midge sonrió ampliamente al mismo tiempo que sacaba su comunicador y hablaba por él.
-Cargadla.
El crudo blanco de la Holocubierta empezó a emitir hondas, antes de que píxeles de distintos colores empezaran a expandirse por la habitación como una ola del océano. Lentamente, el paisaje cambió, tomando la forma de piedra musgosa y gris. Dek usó sus pulgares para pulsar un botón en cada orbe que sujetaba con las manos, antes de dejarlas ir flotando en el aire. Giraron a su alrededor un tiempo, haciendo una vuelta o dos alrededor del grupo, antes de salir disparados en direcciones opuestas.
-Hoy vamos a tener un poquito de competición –dijo Dek con una sonrisa.
Midge se alejó para traer un par de bolsas más. Se veían grandes y voluminosas, pero ella las traía sin esforzarse. Abrió las bolsas y empezó a sacar equipamiento que se veía como los chalecos y pistolas que uno usaría para un Láser Tag.
-Vamos a separarnos en dos equipos. Estos orbes corresponderán al color de cada equipo. Será vuestro trabajo el capturar el orbe del equipo contrario antes de que ellos capturen el vuestro –asintió hacia donde Midge estaba sacando el equipamiento-. Poneos el uniforme.
El grupo obedeció, cada uno agarrando un chaleco y un arma. Dib se fijó en que Zim estaba esforzándose para poder conseguir que el chaleco encajara alrededor de su PAK, así que hizo un esfuerzo para ayudarle, ignorando las protestas del Irken. Una vez todos estuvieron uniformados, Dek continuó.
-También tendréis que preocuparos de ser disparados. Las luces de estos chalecos cambiarán de color correspondiendo al equipo al que seáis elegidos. Si sois disparados tres veces, estáis fuera. Si un equipo resulta eliminado, el otro equipo gana por defecto.
Era lo bastante fácil como para entenderlo. Era básicamente una versión ultra tecnológica de Captura la Bandera mezclado con un poco de Láser Tag. Dib se preguntó si Dek y Midge se habían inspirado al estar en la Tierra. Se supuso que les preguntaría más tarde.
-De acuerdo –dijo Dek con una sonrisa-. Midge y yo actuaremos como capitanes de grupo. Yo soy el equipo verde y ella es el equipo azul. Por tanto, cuando digamos vuestro nombre, tomaréis lugar detrás de uno de nosotros.
Suspiró.
-Y desgraciadamente alguien hizo trampas a las damas y ella va primero.
-¡No hice trampas! –Protestó Midge. Dib rió y escuchó a un par de los demás intentando cubrir sus carcajadas. Ella rodó los ojos antes de escanear el grupo. Sonrió con malicia y se cruzó de brazos-. Zim.
Hubo un silencio estupefacto, y el grupo al completo se giró a mirar a Zim. Zim entrecerró un ojo, siempre sospechando de los motivos de la Lazurothiana.
-No tengo interés alguno en formar parte de tu equipo, Midge-comadreja.
Midge no lucía molesta.
-Bueno, en cierto punto, no tienes opción –le dijo con un encogimiento de hombros-. Ahora ven aquí antes de que te vayas al banquillo por insubordinación.
Zim gruñó, no gustándole el tener que seguir órdenes de esta chica loca, peliblanca y pequeña. Pero, quería participar. Era muy competitivo, después de todo. Así que a regañadientes caminó hacia delante y tomó lugar al lado de Midge. Las luces de su chaleco empezaron a brillar de un azul radiante.
Dek se vio perplejo por un segundo antes de simplemente encogerse de hombros.
-Eso fue inesperado. Sin embargo, eso me beneficia más –miró directamente a Dib y le hizo un gesto para que fuera hacia adelante-. Vamos, Membrana.
Dib casi salta al ser llamado tan pronto. En la Tierra siempre era escogido el último en los deportes de equipo, si no era dejado de lado completamente. Pero se recompuso bastante rápido, adelantándose para tomar su puesto en el equipo de Dek. Las luces de su chaleco cambiaron a verde.
A un par de los agentes de rango más bajo se les dijo de sentarse fuera y trabajar como vigilancia desde el exterior para guiar a su equipo por el laberinto. Era sobre todo debido a ser un grupo moderadamente amplio. Milgor también se sentó fuera, recuperándose de una quemadura no letal por un experimento reciente que se torció. Todos los otros agentes de rango alto se quedaron en los equipos de campo, y ambos lados tenían un total de seis miembros. Además de él mismo, el equipo de Dek también incluía a Yara y a Krugg, mientras que el equipo de Midge tenía a Zim, a E.J. y a Matsuri.
-Así que, las normas son las siguientes –anunció Dek, sosteniendo su arma-. No está permitido cubrir las luces con vuestras manos o armas. Sin embargo, podéis cubriros tras paredes. No se puede dañar el equipo de la Holocubierta. Lo más importante es que debéis trabajar como un equipo y obedecer a vuestros líderes.
Escaneó la habitación.
-¿Alguna pregunta?
Cuando nadie levantó la mano, Dek asintió.
-De acuerdo entonces, tenemos cuarenta y cinco segundos para encontrar nuestros orbes. Desde que los cuarenta y cinco segundos se acaben, empieza el juego.
Todos asintieron, dividiéndose para ir en direcciones opuestas. Dib sonrió mientras gritaba por encima del hombro.
-¡Vas a caer, Chico del Espacio!
Zim se giró, dándole una sonrisa a Dib con todos los dientes.
-¡Venga, Dib-simio!
El juego era de locos. Tan pronto ambos lados encontraron sus propios orbes y los dejaron sueltos para capturar los del otro equipo, era casi caótico. Dib hizo lo que pudo para prestar atención a las órdenes de Dek, manteniéndose vigilante de cualquiera del equipo azul. Especialmente Zim. El laberinto que había sido creado era bastante sombrío en cuestión a luz, pero sabía que Zim podía ver en la oscuridad. Por suerte, con solo un pequeño ajuste en sus nuevas gafas, él también podía.
Fue el juego de Laser Tag más brutal que Dib había jugado nunca. En un momento dado hubo una gran pelea de armas entre ambos lados. Dib, Dek y Yara estaban cubriéndose tras una pared, disparando a Midge y a un par de miembros azules más. Dib hizo un inciso gritando.
-¡En mi último cumpleaños me tuviste engañado, Midge!
-¡Te dije que las primeras impresiones no lo son todo! –Le gritó de vuelta de forma engreída.
Dek se asomó por la esquina y disparó, dándole de lleno a Midge en el pecho. Las luces de su chaleco parpadearon rápidamente por unos cuantos segundos.
-¡Quiero el divorcio! –Declaró Midge, Dib la vio agacharse y rodar para evitar más daño.
-No puedes divorciarte de un emparejamiento permanente –replicó Dek burlonamente-. Estás atrapada conmigo de por vida.
-Bueno, mierda –bromeó Midge-. Tenía que haber leído la letra pequeña.
-¡Midge-boba! –Siseó Zim desde algún lugar cercano-. ¡Deja de flirtear con tu pareja y concéntrate, por el amor de Bloop!
-¡Aquí la líder soy yo, no tú! –Discutió Midge.
Dib dejó de prestar atención a la discusión, observando sus alrededores.
-Si solo nos alejamos a hurtadillas podemos dividirnos y conseguir su orbe –mencionó. El laberinto era lo suficientemente fácil de entender tras estar un tiempo en él.
Dek parecía considerar aquello.
-De acuerdo –dijo con un asentimiento-. Sin embargo, creo que tienen a E.J. guardándolo. Y créeme, no es fácil de superar.
-Sólo déjamelo a mi –dijo Yara con aire astuto.
Dib alzó una ceja ante ella y Dek.
-A vosotros sí que os encanta competir con vuestras parejas, ¿eh?
Se sentía raro diciendo la palabra "pareja" (esto es porque en inglés, la palabra mate solo se usa en cuestión de pareja para los animales). Para todo el mundo era la palabra más común, pero, para él, no lo era.
-No hay diversión si no supone un reto –respondió Yara con una sonrisa.
-Estoy totalmente de acuerdo –añadió Dek-. Además, Midge es incorregible cuando gana.
Dib rió, sintiendo una pizca de compasión por su oficial al mando.
000000000000000000
El juego había estado súper cerca, culminando en la victoria del equipo verde. Midge puso pucheros dramáticamente hasta que Dek le dijo que parara, por temor a que su rostro se quedara petrificado tal cual. Zim se quedó sin fin, culpando a Midge por distraerse fácilmente, o a E.J. por no pasarse con Yara. Incluso culpó a Dib por una razón sin sentido, pero Dib estaba bastante acostumbrado a que Zim hiciera eso.
Después de haberse duchado y cambiado, Dib se encontró sintiéndose emocionado por salir con el equipo. E.J. había mencionado que iban a ir a un bar agradable un poco alejado, donde había una pista de baile y las mejores bebidas de la galaxia. Dib no tenía muchas ganas de bailar o beber, pero era bonito el poder quedar con un grupo de personas así, sin tener que pretender que era algo que no era, o sintiéndose como si no perteneciera.
Dib casi se ríe en voz alta. Claro que se sentiría justo en casa con un montón de aliens.
Justo cuando salía de la sala de las taquillas, en búsqueda del resto del grupo, sintió su respiración cortarse tan fuerte que casi soltó un chillido. Sus ojos se abrieron hasta el punto que tomaban todo el espacio disponible de sus gafas. Sintió como el calor consumía todo su cuerpo.
Al otro lado de la habitación, Zim estaba charlando felizmente con Midge, Dek estando de pie a su lado y asintiendo de vez en cuando. Sin embargo, Zim, sólo él, era el único foco de atención de Dib. El Irken llevaba definitivamente un vestido morado. Se veía demasiado largo para ser una túnica, bajando por sus rodillas, con dos hendiduras a cada lado que casi llegaban a su cadera. Las mangas eran cortas, exponiendo la piel de sus brazos, que no estaba cubierta por sus guantes. Todavía usaba sus leggings y botas negras.
Sin embargo, lo que más llamó la atención de Dib fue la parte trasera del vestido. La mayoría de las camisas y túnicas de Zim habían sido modificadas con la ayuda de Matsuri, ajustándose alrededor de su PAK. Este, sin embargo, no hacía eso. La parte de la espalda bajaba en una V extrema, el punto más bajo casi chocando con el coxis de Zim. Dib encontró difícil el respirar. Oh, dios, se veía bien.
-Em… ¿Dib? –Preguntó alguien detrás suya. Él saltó, encontrándose a Yara dándole una mirada preocupada-. ¿Estás bien?
-¿Eh? ¡Oh, sí! ¡Estoy genial! –Tartamudeó Dib.
Como era de esperarse, Yara no se veía convencida.
-Tu rostro está muy rojo. ¿Debería informar a Midge?
-¿¡Qué!? No, no. Está todo bien. Solo me… estoy recuperando todavía de nuestro entrenamiento.
Yara parpadeó.
-Los humanos son criaturas extrañas –afirmó.
Dib no se molestó en discutirlo.
00000000000000000000
Dib se dijo que no estaba evitando a Zim. No lo estaba realmente. No estaba en lo absoluto asegurándose de que permanecía lo más lejos posible de ese Irken de aspecto incitante. Era suficiente para Dib el ir al bar y conseguir una bebida, incluso sin tener idea de qué pedir. Tuvo el error de decirle al barman que le sorprendiera, y ahora estaba haciendo durar alguna mezcla de licor súper fuerte que era de un tono azul muy brillante.
Sin embargo, Zim no había mostrado señales de haberse dado cuenta, charlando con entusiasmo con otros miembros de su tripulación. De tanto a tanto Dib se pillaba mirándole fijamente duramente mucho tiempo antes de apartar la vista y tomar otro sorbo de su bebida. Sabía que probablemente no debería buscar consuelo en alcohol, pero ahora mismo no estaba seguro de qué más hacer. No confiaba en sí mismo a la hora de estar cerca de Zim.
Dib se regañó mentalmente. Estaba actuando tan nerviosa y estúpidamente. Era solo Zim. Ruidoso, molesto, ridículo, hermoso, sexy Zim. Dib tomó un sorbo más largo de su bebida, esperando sacarse esos pensamientos de la cabeza. No quería complicar las cosas. Y si actuaba en base de lo que estaba sintiendo en ese momento definitivamente complicaría las cosas.
-¿Estás bien? –Preguntó alguien mientras se sentaba en el taburete que había a su lado. Dib miró hacia arriba para encontrarse a Matsuri mirándole curiosa.
Dib la miró, la pajita de su bebida sepultada entre sus labios. Tomó otro sorbo antes de dejarla en la barra.
-Estoy bien.
-¿Entonces por qué estás aquí por tu cuenta? –Preguntó ella, sonando sinceramente preocupada.
Dib sacudió la cabeza tercamente.
-Por nada.
Definitivamente no tenía nada que ver con Zim. Ni hablar.
Matsuri se encogió de hombros.
-Lo que tú digas.
Le echó un vistazo al grupo un momento. Algunos de los agentes habían empezado a bailar al ritmo de la música, aunque la mayoría permanecía sentada, hablando y riendo.
-Por cierto –continuó Matsuri-. Escuché lo que pasó con el PAK de Zim. Tenía que haber sabido desde el principio que ese niño daría problemas.
Dib sacudió la cabeza.
-No es como si fuera culpa tuya –dijo sinceramente-. De hecho, he querido darte las gracias por lo que hiciste en el día de la orientación.
-No fue nada del otro mundo –respondió Matsuri dulcemente-. Todos esos estudiantes crecieron en la Alianza Galáctica, y no entienden que es solo una olla gigante de diferentes especies y culturas derritiéndose y mezclándose. La mayoría de ellos miran a cualquier raza que no esté en la Alianza como forasteros, como sino encajasen. Dado el caso, no es realmente una excusa. Yo también crecí en la Alianza, pero mis padres eran personas de mente extremadamente abierta y viajaban fuera muy a menudo.
Se encogió de hombros de nuevo.
-Es por eso que me metí en Lingüística. Puedes aprender tanto sobre la cultura de una raza solo aprendiendo su idioma.
Dib solo asintió. Todavía era tan difícil de creer cómo de cerradas podían ser las mentes de los estudiantes que se había encontrado. Y él había pensado que los humanos eran malos.
Pero el tema del que hablaban salió de su mente ante la tentación verde que estaba sentada en el sillón al otro lado del bar con ese demasiado sexy para ser legal vestido.
-Así que, ¿sabes Lazurothiano? –Le preguntó Dib a Matsuri.
Matsuri sonrió a sabiendas.
-Tú sólo quieres agarrar desprevenida a Midge-
-Eh. Pensé que sería divertido.
Matsuri le estudió un instante antes de girar su taburete a un lado, emoción brillando en sus ojos.
-De acuerdo entonces. Repite después de mí…
000000000000000000
Zim no estaba feliz. Aquí estaba, llevando su mejor conjunto, su favorito por mucho, viéndose incluso más increíble de lo normal, y de verdad socializando por primera vez en eones, y Dib estaba sentado al otro lado del bar solo, ignorándole completamente.
Al principio, Zim le restó importancia. Dib tenía momentos raros en los que le gustaba estar solo. Zim sabía eso muy bien. Estaba bien hasta que esa medusa sucia y despreciable de Oficial de Comunicaciones fuera hasta allí y le empezara a hablar. Ahora mismo se estaba acercando a él, riendo de vez en cuando, e incluso haciendo que su Dib riera de vuelta. Ira al rojo vivo corría por las venas de Zim. Acabaría con esa remera repelente ahí mismo, ahora mismo.
Antes de darse cuenta, se había levantado de su asiento, en un intento de lograr su objetivo, cuando alguien le agarró del brazo.
-Quieto.
Zim se giró, tirando violentamente de su brazo para liberarlo del agarre de Midge.
-¡Suéltame, princesa de hielo!
Midge parpadeó hacia él.
-Te ves como si estuvieras a punto de matar a alguien –señaló ella-. Y asesinar como que está mal visto en Polaris.
-¡Haré lo que me de la gana! –Gruñó Zim tercamente, empezando a pisar fuerte hacia allí.
Midge lo sujetó una vez más.
-No puedes matar a Matsuri.
Zim gruñó. ¿¡Cómo esa comadreja de nieve terrible sabía esas cosas!?
-¿¡Por qué no!? –Inquirió con irritación.
-Porque es la Oficial Superior de las Comunicaciones en toda la Flota Galáctica –explicó Midge-. Es vital para el Equipo Nébula. Y es nuestra camarada y nuestra amiga.
Zim temblaba por la fuerza de su furia. Debatía los pros y los contras de despedazar a Midge en trozos para seguir con su camino, pero sabía que eso sólo acabaría con Dek intentando matarle. Y en ese momento no estaba seguro de si Dib le defendería contra Dek, o si él también intentaría vengar a Midge. De cualquier manera, daría más problemas de los que merecía. Sin embargo, quería que Dib se alejara de esa fémina de cabeza larguirucha. ¡Su atención debería estar siempre solo en Zim!
Midge de repente se terminó su bebida y puso el vaso en una mesa cercana. Fijó la vista en Zim con una sonrisa extraña.
-¿Quieres su atención? –Le preguntó, asintiendo en dirección a Dib.
Zim dudó. Obviamente, Midge tenía una idea. Una idea posiblemente horrible. Sin embargo, ya que no podía darle una paliza de muerte a Matsuri con el taburete del bar en el que ella se sentaba, se dio cuenta de que no tenía muchas otras opciones.
-¿Qué tienes en mente?
Midge sonrió, agarrando la mano de Zim y arrastrándole con ella.
-Vamos.
A Zim ya no le gustaba esto. ¿Quién se creía esta mujer que era, arrastrándole de ese modo? Cuando se dio cuenta de que estaban en la pista de baile improvisada, su ceño fruncido se pronunció más.
-¿Qué hacemos aquí? –Le exigió.
Midge ignoró su pregunta, tomando una de sus manos por la fuerza en una de las suyas, y poniendo su otra mano en su hombro. Zim se tensó. No estaba acostumbrado a que la gente estuviera tan cerca de él, a menos que fuera Dib. Abrió su boca para protestar, pero ella le cortó.
-Pon tu mano en mi cintura –le ordenó.
-No haré tal cosa, vil, horrible-,
-Zim –repitió firmemente, su voz casi un gruñido-. Pon tu mano. En mi cintura.
Zim apretó los dientes. Odiaba tanto esa ida, pero Midge parecía bastante segura de que esto ganaría la atención de Dib. Además, Midge sonaba muy seria. Por supuesto, sentía que podía derrotarla en una pelea, pero, una vez más, acabaría en muchos problemas.
-Más vale que esto valga la pena, Midge-enana –se quejó, poniendo su mano vergonzosamente en su pequeña cintura. Una canción con un ritmo un poco rápido empezó a sonar.
Midge sonrió victoriosamente.
-¿Quieres apostar? –Preguntó ella- Cincuenta Créditos Galácticos dirán que Dib estará por aquí cayendo a tus pies antes de que esta canción se acabe.
Zim entrecerró un ojo, contemplando la oferta. Conocía a Dib mejor que nadie allí. Esto probablemente atraería su atención, ¿pero como para "caer a sus pies"? Un poco más improbable.
-Trato –dijo Zim con determinación.
-Bien –dijo ella-. Ahora sígueme.
Empezó a mover sus pies, tirando de Zim hacia adelante y atrás en un ritmo rápido pero firme y constante. Zim al principio encontró un poco difícil el seguirle el ritmo, pero rápidamente lo pillo. Cuidó el asegurarse de que Midge no le pisaba. No quería que sus increíbles botas quedaran marcadas.
-Estás demasiado rígido –mencionó Midge, sacudiendo su hombro amablemente-. Sólo… suéltate y sigue la música.
Zim entrecerró los ojos, pero hizo el intento de lo que Midge sugirió. Descubrió que una vez se relajó un poco fue mucho más fácil el seguir los movimientos de Midge. Tan pronto sintió la música fluyendo por él, llenándole de una energía que acababa de descubrir. Sus movimientos se volvieron más seguros, y eventualmente era capaz de encargarse del baile.
-Bien hecho –dijo Midge sonriente mientras Zim soltó su cintura para hacerla girar-. Lo captas rápido.
-Claro que lo hago –dijo Zim con orgullo, haciéndola dar una pirueta antes de volver a atraerla a sí-. No te conviertes en Invasor siendo lento.
Midge soltó una risita.
-Supongo que no.
Zim sintió una sonrisa extraña reptar por su rostro. Es cierto que no se había preocupado por Midge al principio, pero ahora sentía una camaradería con ella que se sentía muy rara. No era como la que tenía con Dib (nada podía compararse a lo que tenía con Dib), pero estaba de pronto muy feliz de que ella estuviera aquí. De que hubiese cumplido su misión de reclutarles a ambos en el Equipo Nébula.
Ayudó que, incluso si Dib no estaba mirando en su dirección, que Zim se estuviera divirtiendo.
000000000000000000000000
-Hey, Dib –llamó de pronto E.J. desde el otro lado del bar, interrumpiendo de manera improvisada la lección de Lazurothiano de Dib con Matsuri. Dib miró hacia arriba para ver al ingeniero sentarse con su brazo alrededor de Yara, asintiendo hacia la pista de baile-. Tu amigo sabe cómo moverse.
Dib elevó una ceja. ¿Su amigo? ¿Qué amigo? Huh, nunca pensé que esa podría ser una pregunta, pensó, sin poder evitar el sonreír. Sin embargo, podía de alguna forma adivinar de quién hablaba E.J. Curioso, se excusó de su conversación con Matsuri y se dirigió a la pista de baile. Una pequeña multitud se había formado, pero por suerte era alto, y podía ver por encima de muchos de ellos.
Lo que vio hizo que se le desencajara la mandíbula.
Zim y Midge estaban bailando. Y sólo eso, Zim estaba bailando bien, dándole vueltas a Midge aquí y allí y haciendo un par de movimientos elegantes. No podía desviar su mirada de cómo se movía Zim. Cómo sus caderas se balanceaban ligeramente. Como sus pies encontraron el ritmo perfecto. Cómo… Zim estaba riendo y sonriéndole a alguien que no era él.
Algo se revolvió en las entrañas de Dib. Algo horrible e ilógico. Midge estaba vinculada a alguien más. A Dek. Dib se dijo que no había nada aquí, que Zim y Midge eran sólo amigos, y que estaba siendo estúpido porque Zim no le pertenecía ni nada…
Pero así… no podía evitar el arrebato de celos puro que sintió al ver lo que veía.
Entonces, alguien se aclaró la garganta. Dib observó cómo Midge y Zim miraban hacia arriba para ver a Dek. El híbrido tenía los brazos cruzados, mirando a Midge como uno miraría a un niño pillado robando galletas del tarro de galletas. Midge sólo sonrió de vuelta y entonces se giró a Zim.
-Lo siento, Zim. Se acabó la diversión.
Zim hizo un ademán de despedida con una sonrisa en su propio rostro.
-Eh. No fue tan divertido, de todos modos.
Midge rió incluso cuando Dek tomó su mano y la atrajo a sí. Sacudió la cabeza en su dirección, pero no parecía enfadado de verdad.
Una vez la multitud se dispersó lo suficiente, Dib se abrió camino hacia adelante, llegando al lado del Irken. Zim miró hacia él. Sus ojos rubí se abrieron más por la fracción de un segundo antes de que sonriera ampliamente.
-¿Supongo que viste mis movimientos superiores de baile, Dib-cosa? ¡Es verdad, me he convertido en el MAESTRO del BAILE, usaré este poder para conquistar todo el universo!
Dib sólo se le quedó mirando, intentando averiguar qué decir. El estúpido y delicioso vestido que Zim llevaba estaba confundiendo su cerebro. Ugh, era un genio titulado y su inteligencia había sido completamente nublada por un vestido púrpura que mostraba la piel de su antiguo némesis.
Entonces, Zim tomó su mano y le empujó hacia adelante, casi causando que Dib se cayera.
-Empezando contigo –dijo Zim, poniendo una de las manos de Dib en su propia mientras su otra mano se instaló en el hombro de Dib.
El cerebro de Dib intentó desesperadamente ponerse al tanto de lo que ocurría.
-Espera, ¿qué?
Zim rodó los ojos.
-Sólo pon tu mano en mi cintura, cerebro apestoso.
Dib lo fulminó con la mirada, pero obedeció, poniendo con indecisión su mano en la cadera de Zim. Sintió sus pulsaciones aumentarse, sintiendo cómo si fuera a salir de su pecho en cualquier momento.
Zim empezó a mover sus pies de un lado a otro, con confianza mejorando su previo ritmo. Dib se tropezó un par de veces al principio antes de encontrar el patrón. Empezó a seguir a Zim sin errores en cuestión de pocos segundos, sonriendo con orgullo.
-Bueno, mira eso –dijo Zim burlonamente-. Supongo que no eres el idiota torpe que pensaba que eras.
Dib le dedicó una mirada cabreada, pero comprendió que Zim le estaba retando. En un movimiento atrevido tomó el control de su baile de ritmo acelerado, haciendo girar a Zim hacia afuera antes de atraerlo de vuelta. Zim aterrizó con su espalda en el torso de Dib, los brazos de Dib enredados a su alrededor.
-¿Fue lo suficientemente coordinado para ti? –Preguntó Dib, sonriendo con suficiencia. Él estaba en verdad impresionado de haber sacado eso adelante.
Zim se vio cogido por sorpresa por un instante antes de sonreír diabólicamente. Se contoneó fuera del abrazo de Dib, volviendo a tomar el control de su baile. Dib sintió su mano aterrizar en la zona lumbar de Zim, sintiendo donde había piel verde pero tan suave inmediatamente expuesta. Sentía como si puro fuego corriera por sus venas.
-Si estás intentando impresionarme –dijo Zim, su voz de pronto grave y seductora, sus ojos ardiendo en desafío-, vas a tener que hacerlo mucho mejor.
En represalia, Dib atrajo a Zim más cerca de él, haciendo que Zim hiciera un sonido de sorpresa. Su rostro se sonrojó de verde oscuro y lo miró lleno de fastidio. Dib no le dejó decir su queja, empezando a liderar el baile con un vigor y elegancia que ni sabía que tenía. Zim le siguió a la perfección, mayormente porque con cómo Dib le estaba sujetando, no tenía elección.
Dib se encontró sonriendo, sintiendo algo desconocido borbotear en su estómago. La última vez que se había acercado a tal nivel diversión había sido en su último cumpleaños, cuando su padre le había llevado con Gaz y Midge al Láser Tag. Sin embargo, encontró esto aún más emocionante, bailando de un lado a otro con Zim, la música coordinada con cada uno de sus movimientos. Su mirada se cruzó con la de Zim y se encontró con el Irken sonriendo, soltando risitas incluso. El corazón de Dib se disparó.
Hacia el final de la canción, Dib consiguió otra explosión de confianza. Hizo girar a Zim una vez más, solo que esta vez asegurándose de que aterrizara de una manera en la que Dib pudiera agarrarle en una caída desde abajo. Su brazo sostuvo firmemente a Zim por la cadera, inclinándose sobre él. Se rió de buena gana ante la mirada furiosa que recibió.
-Oh, sí, ahora ríete –se quejó Zim-. Puedes haber ganado esta vez, Dib-peste, pero no tendrás tanta suerte la próxima vez.
-No sabía que estuviéramos compitiendo –dijo Dib, aunque con total sinceridad sí lo había sabido.
-¡Tch! Y por eso es que fracasas –se mofó Zim.
Dib sólo rió alegremente, sacudiendo la cabeza. Cuando volvió a mirar a Zim sus ojos se encontraron. Esos ojos rubí siempre fueron imposiblemente profundos. Cautivadores. Hipnotizantes. La mano de Dib descansaba en la espalda de Zim, pero el sentimiento de la piel desnuda palidecía ante la mirada que recibía de esos orbes. Eran tan cálidos. Tan grandes y brillantes. Tan deseosos.
Fue también otro momento donde el tiempo se detuvo. La otra gente del bar, incluyendo a sus compañeros de tripulación, desaparecieron completamente. Todo lo que quedaba en el universo eran Zim y él. Él y la única cosa que importaba. La única cosa que siempre había importado desde el mismo principio.
Cuando Dib se dio cuenta de que se estaba inclinando, su rostro a meros centímetros del de Zim, se le heló la sangre.
No. No, no, no.
Podía manejar el sentirse atraído físicamente. Podía manejar los deseos inapropiados y efímeros. Pero… esto…
Dib se aclaró la garganta, poniéndose de pie recto y tirando de Zim con él. Se alejó, soltando la mano de Zim. Ansiedad le inundó en olas horribles, y murmuró que necesitaba algo de aire antes de alejarse caminando, yendo hacia afuera.
Polaris nunca era frío, siempre se mantenía a una temperatura que la mayoría de las especies pudieran manejar. Pero aún así, Dib temblaba, intentando desesperadamente calmarse.
Esto era completamente sin precedentes. Le había pillado completamente sin aviso, y ahora no tenía ni idea de qué hacer. Sentía miedo en sus entrañas, comprimiendo su pecho. No se suponía que fuera a pasar aquello. Una cosa era estar atraído a Zim, que le gustara como se veía y querer algo físico. Pero, lo que tuvo sólo mirando en esos ojos, lo que estaba sintiendo en ese preciso momento, era mucho peor que eso.
Se estaba enamorando de Zim.
Y, oh, se estaba enamorando perdidamente.
Esto no podía estar pasando. Se suponía que lo iba a superar. Superarlo, terminar todo esto del Equipo Nébula, salvar al universo, volver a casa, conseguir una mejor posición en los Ojos Hinchados, y quizás, eventualmente, sentar la cabeza con alguna mujer humano. No estaba seguro de cómo iba a funcionar, ya que prácticamente todas las mujeres humanas que conocía le habían evitado, pero estaba seguro de que algún día, alguien, querría estar con él.
Alguien quiere estar contigo ahora mismo, susurró una pequeña voz en su cabeza.
Dib se libró de ello, lo enterró. No se daría por vencido en esto. Las cosas iban bien del modo en el que estaban. El intentar llevar las cosas más allá sólo acabaría de mala manera. No había manera de que funcionara. Ellos constantemente peleaban y eran de dos mundos distintos, bastante literalmente. Probablemente acabarían odiándose de nuevo.
Dib había pasado mucho tiempo siendo herido y decepcionado por la gente de su alrededor. Su padre, sus compañeros de clase, el personal del colegio (llamado Dwicky, quien fuera aquel hijo de puta). No iba sólo a abrirse para que le hicieran daño de nuevo. Zim ya tenía mucho control sobre él. La idea de darle más era demasiado espantoso como para pensarlo.
Así que, no lo haría. Se mantendría precavido, como siempre hizo.
Porque esa era la acción más inteligente.
Era la acción más segura…
Siento haber tardado tanto, estos últimos 5 meses han sido un total infierno para mí. Os presento mi capítulo favorito en cuestión de ver a Dib sufriendo por controlarse de todo Polaris. Intentaré no volver a tardar tanto. Disfrutad.
