Después del suceso de las lágrimas de Yuri, donde este solo explicó que había visto imágenes extrañas en su cabeza. Se levantaron, Yuuri debía trabajar así que se dio una ducha rápida mientras el rubio preparaba el desayuno, el cual se quemó por estar distraído pensando en quien sería aquella persona. Yuuri le dijo que no tenía importancia el quemar algo de vez en cuando, que más le preocupaba el porqué había sucedido aquello. El rubio respondió que quizás estaba defectuoso a lo que recibió una pequeña palmada en el trasero— ¡Oye! —se quejó inmediatamente.

No digas eso, tu no estás defectuoso —Yuuri lo miró serio— debo irme a trabajar así que comeré algo allá.

El azabache se acercó al de ojos verdes y depositó un beso en los labios del otro, cerrando los ojos al mismo tiempo que lo hacía. Yuri pensó que se veía lindo, pero no se lo diría— no comas cosas con muchas calorías o te convertirás realmente en un cerdo —fue lo más romántico que se le ocurrió decir.

Yuuri puso una cara de pocos amigos— ¿Acaso me dejaras si estoy gordo? —su voz sonó ofendida— claro, como tú no engordas.

¿Qué? No me importa si eres un luchador de Sumo —dijo Yuri serio— es por tu bienestar, puede darte un ataque o algo así y yo necesito que vivas mucho —lo último lo soltó sin procesarlo antes, por lo que se avergonzó al instante, cambiando el tema y mirando a otro lado— hay que comprar mas víveres… —¿Así de sentía la vergüenza? Creía que podía morir ahí mismo.

Yuri —el otro lo miró— gracias —Yuuri sonrió como solo lo hacía con el rubio— quiero que mi próximo día libre tengamos nuestra primera cita.

Tras decir esto, Yuuri dio media vuelta rápidamente y se retiro del departamento sin siquiera escuchar la respuesta a su propuesta o decir adiós, dejando a un humanoide sin palabras.

El azabache debía ir rápido a su trabajo, por lo que tomo el primer taxi vacío que apareció— buenos días —saludó sin mirar al chofer.

Buenos días —recibió como respuesta— ¡Ah! Usted es el chico de anoche —Yuuri se espantó por haber sido reconocido— y ¿Se arreglaron con su pareja?

Creo… creo que ese no es su asunto —respondió con vergüenza

Lo siento por ser un entrometido, señor. Es que se veía que ese chico malhumorado lo quiere mucho —dijo sonriendo, ya no estaba aquel rubio para intimidarlo— por cierto, mi nombre es Richard.

So- soy Yuuri —así se fueron conversando todo el trayecto hasta el trabajo del otro. Richard le dio su número para que lo llamara en caso de que necesitara transporte y este se lo agradeció dando una leve reverencia.

El chofer era bastante simpático, al parecer y sin quererlo se había hecho de un amigo más. Su círculo de amistades estaba creciendo todo gracias a su novio. "Mi novio" pensó, sonaba raro hasta en su cabeza, pero así eran las cosas ahora.

Llegó al trabajo y se dedicó a lo suyo, ya no volvería tarde a casa nuevamente, puesto que quería tener tiempo de calidad con Yuri. Quería que vieran películas, jugar videojuegos (aunque a él no le gustaran mucho), acurrucarse en la cama, besarse, acariciarse y… no, aún no pasaría eso de nuevo. Debían ir despacio, el mismo se lo había propuesto y debía cumplir.

Al salir del trabajo se sorprendió al encontrar a Chris ahí— hola —lo saludó aquel hombre, levantando su mano a modo de saludo y caminando en dirección hacia él— creo que me debes un café —se acercó mas hasta alcanzar con su boca la altura de la oreja del otro— y un beso —susurró en su oído.

Yuuri sintió un escalofrío, pero no uno placentero. No esperaba encontrarse a ese rubio pervertido fuera de su lugar de trabajo ¿Cómo sabía donde trabajaba?— Ho-hola Chris, creo que te debo un café y solo eso —intentó sonreír con naturalidad, pero solo salió una mueca deforme. Chris rio ante eso.

Bien, entonces vamos ahora —el rubio pervertido tomó el brazo de Yuuri para guiarlo, pero este se soltó de inmediato, mirando con miedo a todos lados. Como si el otro rubio pudiese aparecer de la nada.

Lo siento, pero ahora no puedo. Debo volver a casa

Entiendo ¿Cuándo entonces? —Chris no se daría vencido tan fácilmente, si algo le gustaba era tener competencia. Utilizaría todo lo que tenía para poder ganar.

Aun no lo sé, pero te avisaré —Yuuri utilizo el tono de voz más amable que podía— ahora realmente debo irme y… ¡Ah! —Yuuri quedó sin voz, al mirar por sobre el hombro de Chris pudo ver al otro rubio mirándolos en la distancia, apoyado de costado sobre un poste y con los brazos cruzados. Su mirada no era para nada amigable.

Chris siguió la mirada del azabache encontrándose con la del otro rubio, sonrió al ver lo que pasaba y se acercó a Yuuri para darle un abrazo, pero no alcanzó. El azabache lo esquivó hábilmente y pasó rápidamente por su lado, corriendo a los brazos del otro. Chris se sintió derrotado incluso antes de haber iniciado esta silenciosa guerra, al parecer Yuuri no tenía ojos para nadie más, sería mejor que dejara ese capricho de lado.

Yuri recibió al japonés entre sus brazos y lo apretó con fuerza, por un momento el miedo de que el otro tipejo estuviera convenciendo a su humano (ahora novio) de que él era una mejor opción, lo había invadido. El siempre era seguro de sí mismo, así lo habían creado, pero Yuuri a veces lograba hacerlo sentir inestable, inseguro. ¿Esto era lo que producía el amor?

El rubio gruñón pudo ver como el rubio pervertido se retiraba del lugar— ¿Qué hacía él aquí? —preguntó de inmediato, mostrando sus celos sin ningún pudor.

Vino a pedirme que termináramos con lo que empezamos antes —Yuri lo miró molesto ¿De verdad ese otro hombre creía que Yuuri lo besaría? El rubio creyó que debería darle una paliza para hacerlo entender.

Cerdo ¿Por qué creyó que podía venir a besarte? —su tono de voz era notoriamente molesto.

¿Besarme? —preguntó sin entender. Después de unos segundo hizo la relación de palabras— Chris se refería a tomar café, no al beso —Yuuri comenzó a reír por la confusión, pero al rubio no le hacía ninguna gracia. Aunque se sentía aliviado de que fuera eso y no lo que había pensado.

Tomaron rumbo a su casa, caminando hacia el transporte público mientras entrelazaban sus dedos, sin importarles las miradas de la gente a su alrededor y se fueron de pie abrazados en el transporte al no haber asientos disponibles. Al llegar a casa, Yuri comenzó a preparar la cena. Yuuri comió, luego se dió una ducha y se sentaron con el rubio en la sala a ver una película.

Todo se sentía tan natural como respirar. Yuuri se acomodaba entre los brazos del rubio como si estuviesen hechos para encajar el uno con el otro, como si hubiesen creado a Yuri especialmente para el japonés. Después de la película se fueron a acostar y al igual que la noche anterior durmieron juntos. Yuri no volvió a tener el mismo sueño y no sabía si eso lo frustraba o lo aliviaba. Sentía que debía saber quien estaba en aquellas imágenes que parecían venir de su memoria, algo le decía que todo eso era parte de él.

La semana pasó normal, los Yuris se hicieron una rutina donde después del trabajo, el rubio iba a buscar al japonés y se iban juntos a casa, luego se mimaban un rato, recreaban su mente con alguna película o videojuego en el que Yuuri siempre perdía y luego dormían abrazados.

El fin de semana llegó y Yuuri había preparado un panorama especial para ambos, quería que su primera cita fuera memorable. Aprovecharían de comprar el regalo de bodas de Phichit ya que saldrían de casa.

Se alistaron y Yuuri desayunó. El azabache tomó el numero de Richard y lo llamó por si estaba desocupado y pudiera venir con ellos, este contesto enseguida y accedió de inmediato "cualquier cosa por los amigos" había dicho antes de colgar.

Los Yuris subieron al taxi, saludando a Richard. Yuri lo miró con molestia ¿Por qué ese tipo era tan amigable con su novio? Yuuri le explicó que ahora eran amigos y que el chofer sabía que eran novios. Eso tranquilizó al rubio, logrando que este fuera cortés y saludara también.

El taxi los llevó hasta una pista de hielo abierta al público. Bajaron del vehículo y al entrar al lugar los ojos de Yuri se expandieron— ¿Qué es este lugar? Parece invierno —Yuuri rio ante la comparación.

Es una pista de hielo, antes… —se detuvo tras el recuerdo que vino a su mente, el recuerdo de Víctor enseñándole a patinar por primera vez, el recuerdo de él aferrado a los brazos del otro que no lo dejaría caer por nada del mundo— antes solía venir aquí —terminó la frase bajando su tono de voz, al parecer los recuerdos ya no dolían, pero si lo hacían sentir nostálgico. Era un avance.

Yuri pudo darse cuenta que algo había cambiado en el ambiente— apuesto a que aprenderé más rápido que tu cer-di-to —dijo sonriendo con superioridad, quería que su Yuuri cambiara ese raro rostro.

Eso lo veremos —sonrió para el rubio y se dirigieron al lugar donde les entregaban los patines, se los pusieron y fueron a la pista. Yuuri entró primero, deslizándose fácilmente y sonriéndole de manera desafiante al rubio, algo así como "veamos que tienes". Yuri entendió el mensaje y entró en la pista seguro de sí mismo.

Ambos Yuris se sorprendieron al ver que al rubio se le daba bastante bien deslizarse sobre el hielo. Lo adjudicaron a que quizás estaba en la programación del otro.

Yuuri al no haber venido en mucho tiempo, le costaba un poco de trabajo mantener una velocidad constante al patinar, así que patino de la mano con su rubio novio. Después de un rato jugaron al pillarse y Yuuri siempre terminaba envuelto en los fuertes brazos de Yuri. En un momento el azabache intentó alcanzar al de ojos verdes logrando que ambos cayeran. En medio de la caída, imágenes pasaron por la cabeza de Yuri. Imágenes de él patinando dando una que otra pirueta, mientras alguien que no conocía lo halagaba por su gran habilidad; una caída nada grave sobre el hielo donde él se sentía mucho más pequeño de lo que era y un azabache adolescente, que se le hacía familiar, le extendía una mano para ayudarlo a levantarse.

Todas las imágenes se fueron al escuchar un quejido de dolor por parte de Yuuri. Como si despertara de un transe, sacudió su cabeza y observó como su novio se agarraba el tobillo con sus manos, a un costado de él quien permanecía acostado en el hielo. Se apresuró a acercarse al azabachepreguntándole preocupado si estaba bien.

Creo que me torcí el tobillo al caer —Yuuri intentaba ocultar el dolor en sus palabras, pero era casi imposible. Estaba apunto de llorar. Los encargados del lugar llamaron a una ambulancia y la cita terminó en el hospital.

Lo siento Yuri —dijo el azabache con tristeza— fue mi culpa, debí saber que no podíamos jugar así cuando yo llevo años sin patinar.

La lesión no había sido grave, por lo que solo le vendaron el tobillo y en unos días estaría bien— tsk, deja de preocuparte por eso, lo importante es que estás bien —Yuri estaba molesto por no haber logrado atrapar a su novio, era su deber cuidar del humano.

El rubio se sentó en la camilla donde Yuuri permanecía quieto y mirando sus manos que estaban sobre sus rodillas. Apoyó su cabeza sobre la del azabache y cerró los ojos, le tranquilizaba saber que no había sido nada grave.

Prometo que la próxima será mej-

No logró terminar la frase porque el rubio lo silenció con un beso corto en los labios. Lo había agarrado del mentón rápidamente para poder alcanzar su boca— esta fue la mejor, porque fue la primera —miró directo a sus ojos— porque fue contigo.

Yuuri se sonrojó por completo y agradecía estar en un hospital por si llegaba a desmayarse ¿Se podía colapsar por amor? Si así era, sería mejor que los paramédicos estuvieran cerca.

Continuará…