Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, pero la historia es completamente mía. Está PROHIBIDA su copia, ya sea parcial o total. Di NO al plagio. CONTIENE ESCENAS SEXUALES + 18.
Recomiendo: Music To My Eyes – Lady Gaga (feat. Bradley Cooper)
Capítulo beteado por Melina Aragón: Beta del grupo Élite Fanfiction.
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Capítulo 15:
Eres mi vida
PARTE I
"Eres música para mis ojos
Tuve que escuchar para encontrarte
Me gustaría que me permitieras cantar contigo
Encontrar una melodía para sentir
Quiero aprenderme cada una de tus líneas
(…) Amor, deja que tu música sea mía
(…) Estoy enamorado de tu música, cariño
(…) Escuché una canción y luego te vi
Me aprendí las letras y supe que eras mío
(…) Quiero cantarte un amanecer
Y ser el atardecer que sé que te moverá…"
No soportaba el dolor en su pecho, sentía que iba a ahogarse en su propio llanto.
—Quiero odiarte, maldita sea, quiero odiarte —gruñó, pasándose las manos por la cara.
Corrió con la maleta una vez que las puertas se abrieron y cuando vio el taxi que llevaba esperándola, sintió que la llamaban desde el otro lado.
—¡Bella! —exclamó Edward, quien había bajado las escaleras de manera veloz para poder alcanzarla.
Cerró los ojos una vez que pudo entrar y le pidió al conductor que avanzara, la sola idea de seguir discutiendo con él la estaba destrozando más de lo que podía soportar. Miró por la ventana trasera cómo él arqueaba las cejas y caía de rodillas al suelo, suplicándole que se quedara. Bella gimió y se quedó llorando mientras se abrazaba como un feto, desde las rodillas, congelada por el dolor. Claro que moría por quedarse, pero sentía tanta rabia y tanta traición que solo podía llorar. Ni siquiera podía coordinar la respiración, estaba hecha un huracán sin sentido.
—Al aeropuerto, ¿no es así, señorita?
—Sí —respondió mientras se limpiaba la nariz con el dorso de su mano—. Al aeropuerto.
Bella se quedó mirando los paisajes de Londres con un sabor muy amargo en su boca. Mirar los paisajes era revivir a Edward, lo que a ratos la hacía llorar con tanta viveza que sentía cómo el taxista parecía muy preocupado. Lo peor fue cuando pasaron por el London Eye, lo que le hizo revivir enormemente lo que Edward hizo por ella en lo alto de la noria. De solo rememorar sus besos y el "te quiero" saliendo de sus labios, quería abrir la puerta del coche y correr hacia sus brazos, pero… la imagen de Tanya en su pecho… su desnudez…
Apretó los párpados.
.
Edward sentía que su barbilla temblaba tanto como todo su cuerpo. Tenía los músculos tensos sobre el cemento, mirando aquel camino en el que se fue. Nunca pensó que la posibilidad de perderla fuera una realidad y que doliera tanto que no podía respirar.
Se pasó las manos por el rostro para limpiarse las lágrimas con rabia, pero fue en vano, él seguía llorando como un niño pequeño, sin Bella nada tenía sentido, sin ella no quería enfrentar nada. Lo era todo.
Pero por más que intentaba recordar qué había pasado esa noche, solo se veían las imágenes de él pidiendo por Bella una y otra vez. No recordaba haber besado a esa mujer, ni siquiera haber acabado en esa habitación de hotel, estaba demasiado borracho para siquiera mover los pies por sí solo. ¡Además, él jamás tomaría en cuenta a otra mujer que no fuera Bella! No era ese tipo de hombre que amaba y traicionaba, eso le parecía inconcebible…
Apretó la tierra y el cemento bajo sus manos, temblando de rabia, con los músculos nuevamente tensados. Bella iba a irse, iba a irse y no le permitiría afirmarle que la amaba y que todo esto era una jugarreta de una mujer despechada… ¿No confiaba en él? ¿No…?
Y entonces recordó lo que le dijo producto de la rabia. "Creo que ha vuelto la leucemia", fue lo que dijo. El desgarro en su pecho fue aún más intenso, tanto que se le acabó la respiración por unos segundos.
—Estabas pasando por eso y no me dijiste —murmuró, haciendo un mohín mientras se agarraba de los cabellos y sollozaba con fuerza—. Querías que no me desconcentrara, ¿por qué, Bella?
Imaginarse perdiéndola por esa enfermedad era incluso más doloroso que el hecho de no poder amarla. Si bien, la posibilidad de que ella no lo quisiera más en su vida, pero estando bien, existiendo, siendo feliz… lo compensaba todo. No concebía la idea de que existiera un mundo sin ella, sin su Dra. Gruñona, sin…
—Mi amor —susurró, tapándose el rostro ante el llanto.
No, no podía dejar que se fuera. A la mierda todo, ¿qué importancia tenían todos esos imbéciles a los que solo le interesaba él para beneficio propio?
—Bella —insistió, levantándose del suelo y tomando su móvil para llamar rápidamente a Garrett, Jasper, a sus padres y a los padres de ella.
Se metió al Bentley y aceleró sin mirar señalética, realizando la carrera hacia el aeropuerto tan pronto como fuera posible.
—Garrett —gimió.
—Mierda, hombre, ¿qué ha pasado? Esa tipa está diciendo mierdas en ese programa de televisión…
—Necesito que vayas al bar y al hotel que te escribiré en el mensaje. Sigue las coordenadas. Ofrece todas las libras posibles para que te entreguen las cámaras de seguridad, ¿bien? Si es posible, habla con el barman, lo necesito para denunciar a esta tipa. Por favor —gimió.
—Claro que lo haré, amigo, iré de inmediato para allá. —Hizo una pausa—. Ella está muy dolida, ¿no?
Edward tragó fuertemente el nudo.
—Me dejó —susurró—. Por favor, ayúdame, ¿sí?
—Voy en camino.
Cuando cortó, llamó rápidamente a Jasper, quien estaba con Alice en ese momento. Edward les contó todo y la enfermera rápidamente instó a que consiguieran las grabaciones.
—Debió drogarte, Edward, eso es grave —exclamó la enfermera—. Iré con Jasper mientras declara ante la policía.
—Sí. Edward tuvo alucinaciones cuando lo encontré. Solo tenía el pecho desnudo —respondió Jasper mientras tomaba sus cosas para irse en su coche.
—Eso ocurre cuando se mezclan los barbitúricos con el alcohol —afirmó Alice—. Y si pudo llevarte a algún lado o besarte sin tu consentimiento, está claro que usó una droga de voluntad, como la escopolamina.
—Voy a llegar al fondo de esto —gruñó Edward—, ahora… yo tengo que ir con Bella. No puedo dejar que se vaya.
Cuando cortó, él aceleró, apretando el pie fuertemente en la palanca y esquivando cada coche en la carretera. Tenía que encontrarla antes que fuera demasiado tarde.
.
Bella miraba la pantalla con los aviones que iban a despegar. Ya habían llamado a que se subieran al suyo, pero sus pies estaban estancados en el suelo. Miraba hacia el frente mientras sentía la necesidad de correr a sus brazos, una y otra vez, sin descanso.
"Último llamado a abordar vuelo a Nueva Jersey, salida a las…"
Su móvil no dejaba de sonar. Primero fue Edward, luego sus padres y finalmente Alice.
Giró la cabeza y vio cómo Tanya hablaba de su noche con Edward en el programa de espectáculos más desastroso y carnívoro de Inglaterra y el mundo. Los detalles le hicieron vomitar más de tres veces y, porque además, cada vez que sentía el aroma a pollo asado que había cerca del andén, su estómago se revolvía sin parar.
Bella amaba a Edward de una manera tan intensa. No iba a dejar de sentirlo nunca, ella sabía que este amor se diferenciaba de todo lo posible porque él… era diferente. Cerró sus ojos al recordar esa sonrisa, y ni hablar de su sentido del humor. Era un hombre cariñoso, atento… un hombre que jamás la traicionaría así, ¿no?
Arqueó las cejas y pegó la frente al vidrio mientras lloraba de impotencia. No quería que la dañaran como esa niña que esperaba a papá a altas horas de la madrugada, no quería sufrir como sufría mamá al momento de saber que la engañaba, no quería llorar más como en aquellos tiempos.
—Sí, la verdad es que Edward fue bastante atento. Estuvo todo el tiempo llamándome para que lo repitiéramos, y cuando supe que mi amiga era su novia, todo el mundo se me cayó al suelo… —decía Tanya en televisión.
Bella frunció el ceño.
—¿Cuándo fue que ocurrió aquello? —le preguntó la periodista.
—El martes quince de junio, está perfectamente grabado en mi cabeza.
—Entonces, ¿ese día te propuso que volvieran a encontrarse? —inquirió.
—Sí, fue de noche, y Edward estaba en su departamento en ese momento. Me envió fotos comprometedoras…
Bella frunció el ceño otra vez, más marcado, más… colérica.
Quince de junio, días atrás. Ese quince de junio lo recordaba perfectamente, porque fue el momento en el que la subió a la noria. Estuvieron juntos toda la noche y Edward apagó el móvil antes de que vivieran su romance juntos. ¿Edward en su departamento? No, él estaba en el suyo.
Tragó, apretando los párpados.
¿Cómo iba a creerle a esa mujer? Tanya siempre fue ambiciosa. ¿Cómo obtuvo su trabajo? Bella solamente sabía que lo realizó acostándose con el director. Sus artimañas eran así, buscaba el éxito a costa de otros. ¿O no olvidaba cómo hizo lo posible para destruir el matrimonio de otro de los mayores directores de las grandes prensas estadounidenses?
Pero, ¿y las fotografías? ¿Qué significaban esas fotografías que mostró y que además sacaron otros periodistas? Edward dijo que no recordaba nada. ¿Y si Tanya hizo algo? ¿Podía llegar a hacer todo eso con tal de tener al jugador del momento a como diera lugar?
Se pasó la mano por el pecho mientras escuchaba el último llamado a abordar el avión. Y cuando supo que tenía que tomar la decisión final, ya estaba volviendo a la salida del aeropuerto, dispuesta a tomar un taxi y dirigirse a Edward.
.
Edward manejaba cerca de la noria del London Eye cuando sintió que debía bajarse antes de encontrarse con Bella. Aún le quedaban unos minutos de ventaja. Cuando vio que estaba la tienda de regalos abierta, buscó lo que tanto esperaba: era una estatuilla de la noria, hecha de bronce y plata, y en la plataforma había una pareja mirándose. Fue como verse a sí mismos.
—Lo quiero —susurró.
—¿Para regalo?
Él asintió, ansioso por dárselo.
Cuando regresó al coche, Edward recibió el llamado de los mayores representantes de la selección inglesa.
—¿Qué quiere, Sr. Higgs? —preguntó, mientras encendía el coche.
—Edward, estamos esperándote. No te presentaste al avión, ¿qué demonios…?
—No iré, Sr. Higgs.
—¡¿Qué?! ¡¿Estás loco?!
—Posiblemente. Pero no estoy interesado en seguir en este momento, mi familia es mi prioridad ahora.
—¿Tu familia…?
—Bella —dijo—. Sé lo que hicieron producto del escándalo. Después de todo, todos somos reemplazables si dejamos de ser útiles.
—Edward…
—No iré a la copa. Consíganse a un delantero, yo no voy.
Cuando cortó, aceleró tan rápido como pudo, contrariado con el tiempo y no considerando que, cuando cruzaba cerca del London Eye, un coche ajeno venía en sentido contrario.
El impacto fue instantáneo.
.
—Vaya más rápido, ¿sí? —le pidió al conductor mientras miraba la hora.
Edward debía estar preparándose para irse al aeropuerto privado. No quería llegar tarde, necesitaba verlo, escucharlo… Era lo que tenía que hacer, por el amor que le tenía. Necesitaba confiar en aquel hombre que había hecho tanto por ella y con la paciencia en cada gesto y palabra.
Su móvil no dejaba de sonar. Era incesante. Comprobó que no fuera Edward y, en el instante en que vio que efectivamente no se trataba de él, prefirió prescindir. Era solo con él con quien quería hablar.
El taxi pasó cerca del London Eye, donde había más gente que de costumbre. Bella no había tomado en cuenta la situación de no haber visto la ambulancia y los bomberos en el lugar… y Bentley de Edward destrozado a un lado de la noria en la que ellos sellaron todos sus sentimientos.
Nunca había gritado tanto como aquella vez.
Salió rápidamente del taxi, no importándole que este estuviera ligeramente en movimiento, y corrió hacia donde estaban los bomberos y paramédicos.
—Señorita, no puede pasar —le dijo uno de ellos.
—¡Edward! —gimió, empujándolo para poder meterse ahí.
Lo estaban sacando del destrozado coche. Bella solo vio la sangre y su corazón se detuvo de tal manera que el llanto se hizo tan desesperante como explosivo.
—Señorita…
—¡Soy médico, maldita sea! ¡Déjame pasar! —le gritó.
Corrió hasta su encuentro, dificultada por las lágrimas y se arrodilló junto a él mientras lo inmovilizaba con sus manos. Él tenía los ojos cerrados y en su mano había una bolsa de regalo con su nombre en la solapa. No la había soltado.
—Edward, mi amor —le susurró, tocándole el pecho—, no me hagas esto.
—Doctora Swan —comentó alguien.
Miró y se dio cuenta, muy frenéticamente, que era un paramédico con el que trabajó hacía algún tiempo.
—Necesitamos que nos acompañe. El Sr. Cullen tiene pronóstico incierto.
Ella dejó de escuchar y simplemente le acarició la mejilla, viendo los golpes en su piel. No podía ser cierto, era un hombre fuerte, su engreído, aquel jugador maravilloso que tenía tanto que hacer por delante.
—Dra. Swan —insistió el paramédico.
Si él se iba… ¿qué iba a ser de ella? Ni siquiera había alcanzado a decirle que lo amaba.
Se limpió las lágrimas y miró al hombre.
—Súbanlo. Cuidado con la cervical. Control de extremidades —ordenó.
Arriba de la ambulancia, Bella lo único que hacía era llorar mientras intentaba actuar con compostura. Tomó la linterna y buscó signos de compromiso neurológico, pero fue difícil de precisar.
—Anisocoria negativa —afirmó, tomándole la mano y besándosela con cuidado.
—Saturación de noventa y dos —le informó la otra paramédico—. ¿Oxígeno, doctora?
Bella tragó mientras cerraba sus ojos, explotando en otro fuerte sollozo.
—No puedo —susurró, acomodándose a su lado—. No puedo.
Todos se miraron mientras ella se comportaba como lo que era, una mujer que veía al hombre que amaba completamente inerte en la camilla.
—No puedo perderte, Edward —le dijo al oído—. ¿Qué hará esta gruñona sin su engreído? Dime, ¿qué hago?
Bella ya no era el médico ahí, ni siquiera podía actuar con profesionalismo, estaba tan destrozada que solo quería llorar a su lado.
—Quédate conmigo —le suplicó—, quédate conmigo y así podremos arreglar toda esta mierda, Edward, por favor —gimió.
La llegada al hospital fue tan caótica como desastrosa. La prensa estaba afuera, sabiendo lo que había pasado. Bella no tomó en cuenta lo que ocurría, solo se quedó a su lado, cuidando de sus heridas. Edward tenía una pierna rota y posiblemente un trauma torácico inespecífico. Su saturación era inestable y el ritmo de su corazón iba cada vez en aumento. Bella le suplicaba, incluso corriendo a su lado de la camilla, que se quedara, que por favor lo hiciera.
—Quédate conmigo, amor, por favor —pedía, tomando su mano.
El médico de turno dio la orden de no permitir la entrada de nadie más, incluida de Bella, lo que la desesperó.
—¡Déjeme pasar! —ordenó con furia y desesperación.
—Quédese en la sala de espera, señorita, por favor —insistió.
Sus rodillas cedieron y se tuvo que sujetar de la pared para no caer.
—Edward —gimió, viéndolo desaparecer tras las puertas de la urgencia.
Bella tuvo que cerrar los ojos mientras su corazón le preguntaba qué iba a hacer si él dejaba de existir, qué iba a pasar si sus últimas palabras realmente eran aquellas que se dijeron llenas de rabia, en especial ella. Qué iba a pasar si todo este amor que sentía quedaba en un recuerdo lleno de dolor. El mundo sin Edward era insoportable, no lo quería sin él.
—¡Hija! —gritó Charlie, quien venía con Renée, con medio abrigo puesto.
Ella dejó que la abrazaran mientras seguía llorando de una forma que jamás había experimentado, se desgarraba en cada grito, como si expulsara todo aquello que siempre temió hacer.
—Todo va a pasar —le susurraron sus padres—, todo pasará, tranquila. Edward estará bien.
Renée le susurró a Charlie que fuera a buscar un té para su hija, a lo que él asintió y corrió hacia la cafetería del hospital. Cuando su madre pudo hacer que se sentara al verla tan pálida, simplemente le acarició el cabello con cuidado como cuando era más pequeña.
—Sé que no es el mejor lugar para hablar de eso, pero… quiero que me perdones —le dijo ella, tomándole la mano.
Bella la miró con los ojos hinchados.
—Debí ser sincera contigo en el instante en que las cosas con tu padre fueron yendo hasta ese punto —se sinceró.
—Mamá…
—Bella, yo sé que quieres odiarnos por todo lo que pasó, y hasta cierto punto tienes razón en quererlo, pero ¿no confías en mí? ¿De verdad crees que yo no tendría razones suficientes para perdonarlo?
—¿Perdonarlo?
Renée asintió y suspiró.
—Tu papá tiene mucho que decir, sabes bien que siempre lo he amado…
—Pero no volverías a lo mismo si no tuvieras razones para perdonarlo —murmuró ella con la voz entrecortada mientras comprendía poco a poco las cosas.
Su madre sonrió.
—Es normal que hayas actuado así, todo fue de golpe, ¿no?
—Mamá —gimió, abrazándola.
Renée juntó sus labios a sus cabellos y cerró los ojos.
—Dime que Edward estará bien —suplicó.
—Lo estará. Ten presente que él no te dejaría jamás.
Tragó.
—Debí escucharlo, ¿no?
La mujer entendía a qué se refería.
—Actuaste como cualquier mujer a la que le dicen que la han engañado. —Se encogió de hombros—. Y con todo lo demás… Nadie sabe lo que puede pasar a futuro, no te sientas culpable.
—Es imposible que no, mamá. ¿Qué pasa si lo último que pudimos hablar fueron los gritos que le di?
—No, shh…
La volvió a abrazar.
—¿Crees que Edward pudo hacerte algo así? —le preguntó al oído—. Independiente de esas fotografías tan… nauseabundas.
Bella negó y apretó los párpados.
—Le creí a esa mujer. ¿Cómo pude? Durante todo este tiempo me demostró de lo que es capaz, mientras Edward…
—Basta ya de recriminarse, él estará ahí, esperándote con los brazos abiertos —afirmó ella.
Bella tembló ante la posibilidad de no volver a ver sus ojos nuevamente. Ese iris verde, tan cálido, tan lleno de diversión… No lo soportaba, no soportaba la idea de no volver a verlo, de no escuchar su voz, de no verlo reír…
—Dra. Swan —la llamó uno de los paramédicos.
Ella miró. Tenía la bolsa de Edward en las manos.
—Esto era del Sr. Cullen. Imagino que quiere tenerlo usted.
Sus ojos volvieron a escocer.
—Gracias —fue lo único que pudo responder.
Bella miró la bolsa de regalo. Edward le había escrito su nombre en una pequeña tarjeta que aguardaba una carta. Ella respiró hondo y la abrió, desdoblando con las gotas de lágrimas cayendo al papel. Sonrió cuando se dio cuenta de que lo había escrito muy rápido, quizá unos minutos antes de aquel accidente.
"Mi querida gruñona, mi Bella
Sé que me odias en este momento y que probablemente no quieras escucharme cuando te entregue esto, pero haré el intento en este corto periodo, porque tengo mucho que decir y tengo terror de que me envíes al carajo.
Bien, puede que dudes de mí, es normal luego de esas fotografías de mierda, pero hay algo en lo que nunca debes dudar, y es en lo mucho que siento por ti. Jamás te haría esto, cariño, no podría. Y sí, no recuerdo una mierda de todo lo que pasó, pero sé que no podría traicionarte de esta manera, no podría hacerlo con la mujer de mi vida. Sabes bien que te quiero conmigo y yo contigo todo el tiempo que podamos vivir juntos. Dame la chance de seguir demostrándote cuánto me importas y cuánto soy capaz de hacer por ti, solo confía en mí, cariño, yo… ¿De qué manera te hago entender que lo eres todo para mí? ¿Qué todo lo que se habla es una simple jugarreta de alguien que quiere un beneficio propio?
Y no puedo sacarme de la cabeza todo lo que me dijiste al marcharte. No dejo de pensar en eso. Déjame estar contigo, déjame abrazarte, no huyas de mí, por favor, confía en lo que te he dicho, en lo mucho que te quiero y en cuánto te amo, porque sí, te amo de una manera loca, tal como soy yo, y sería capaz de dejar todo por ti si tú me lo pidieras.
Te amo, Isabella Swan.
PD: pasaba por el London Eye y vi esto para ti. Fue inevitable comprarlo para que recuerdes el momento en el que entendí que nunca podría olvidarme de ti.
Tuyo completamente
Edward Cullen"
Bella sentía que iba a desmayarse de dolor mientras leía, una y otra vez, aquel "te amo" escrito por él, cada palabra que había escrito bajo la desesperación de imaginar que iba a dejarlo. Si tan solo no hubiera salido tan deprisa, si lo hubiera escuchado, Edward jamás habría acabado así.
Con el nudo en la garganta, ella desdobló la bolsa y vio lo que había adentro: una figurilla del London Eye con una pareja mirándose frente a la noria. Era hermosa y con una carga de significados tan inmensa que sollozó con fuerza, llamando la atención de su madre, quien corrió para cobijarla.
—Mamá, es mi culpa —gimió—. No lo escuché…
—Tranquila, no te atormentes ahora, ¿sí?
—¿Y si no puedo decírselo? —inquirió.
—¿Qué?
Se miraron.
—Que lo amo.
Renée le acarició la mejilla mientras sonreía.
—Lo harás. Confía en mí.
Antes de poder contestar, vio cómo Charlie le ofrecía un té y una dona. Fue con lo primero que pudo sonreír.
—Gracias, papá —respondió, recibiéndolo con los dedos temblorosos—. Tenía antojo de donas.
Charlie le acarició el cabello y se sentó a su lado, abrazándola con fuerza. Bella no se quitó y lo abrazó más fuerte.
.
Ella se había quedado dormida en el hombro de su padre mientras Renée le tomaba la mano con cuidado.
Los más cercanos a Edward habían comenzado a llegar, como sus padres, quienes estaban destrozados, y luego sus amigos, en especial Jasper, Garrett, Alice y Emmett; el último incluso había viajado de vuelta, negándose a participar de Rusia. Todos miraban a Bella con el dolor en la piel, y si bien el dolor de sus padres no se comparaba con nada, todos ellos sabían que él había hecho aquella carrera por buscarla y que su último pensamiento había sido precisamente su doctora.
—Quiero que quiten a esa mujer de la televisión —afirmó Esme, rechinando los dientes luego de llorar por horas debido a la incertidumbre—. Gracias a esa barata asquerosa todo esto acabó así —gruñó.
Carlisle la abrazó.
—¿Qué podemos hacer para demandar? Sus difamaciones… —La voz del padre de Edward se quebró—. No puedo creer todo lo que habló de mi hijo y de Bella, ¡todo es mentira! Él sería incapaz.
Charlie suspiró y caminó hacia ellos, dejando a Bella junto a su mamá.
—Así es esta mierda —susurró—. Son carnívoros. Deben demandar, no hay otra solución, por mi hija y por Edward. Sé que él no haría nada en contra de Bella, la ama demasiado para eso.
—Y mi pequeño está allá —gimió Esme, mirando la puerta de la urgencia—, quizá… no vuelva…
—No diga eso, Sra. Cullen —suplicó Jasper, que no dejaba de dar vueltas como un león encarcelado.
Bella abrió sus ojos y vio a los padres de Edward frente a ella. Al enfrentar la realidad, recordando lo que había ocurrido, sus ojos escocieron con fuerza. Ella iba a levantarse para abrazarlos, pero el médico a cargo de la unidad salió de la sala de emergencia. Todos corrieron a su encuentro, pero a Bella no le respondían las piernas, estaba paralizada ante la cara de cansancio y seriedad del profesional.
—¿Es la familia de Edward Cullen? —preguntó, mirándolos a todos.
—¡Nosotros somos los padres y ella la novia! —exclamó Esme con las manos temblorosas.
Bella usó todas sus fuerzas para levantarse y lo contempló, con el corazón en la mano y el llanto a punto de salir. El médico se quitó los anteojos y miró a los demás en medio de un suspiro.
Buenas tardes, les traigo el capítulo final, pero sí, parte I. Quise dividirlo ya que la carga de emociones era mucha, ¿y qué mejor para ustedes que un respiro? Lo sé, quieren más, pero no demorará mucho. ¿Qué piensan de todo lo que pasó con Edward y Bella? ¿Qué piensan de las acciones que los llevaron a esto? ¿Qué creen que pasará en lo que sigue? ¿Bella está enferma? ¿Edward volverá a abrir los ojos? ¿Qué ocurrirá con Tanya y Jacob? ¡Cuéntenme qué les ha parecido! Ya saben cómo me gusta leerlas
Agradezco los comentarios de CazaDragones, Valevalverde57, selenne88, Pancardo, Yoliki, cavendano13, Rose Hernndez, Andre22twi, Elmi, Lily Black Masen, Claudia, JELI, maribel hernandez cullen, rosycanul10, rjnavajas, JohaMalfoyCullenLightwood Bane, Conni Stew, Flor Santana, Nelly McCarthy, AnabellaCS, catableu, Maria Ds, PatyMC, JMMA, LuAnka, Valeeecu, Brenda Cullenn, danielapavezparedes, Noriitha, Pam Malfoy Black, crazzyRR, zary65, LoreVab, Dominic Muoz Leiva, Gladys Nilda, VeroG, Jenni98isa, FlorVillu, freedom2604, damaris14, micalu, Vanina Iliana, patymdn, calia19, MEL. ACS, michi'cullen, Chiqui Covet, valentinadelafuente, DanitLuna, Iza, Tata XOXO, almacullenmasen, Soly, CeCiegarcia, kathlenayala, Diana2GT, SeguidoradeChile, Dania, debynoe12, Liz Vidal, saraipineda44, Liliana Macias, MariaL8, LicetSalvatore, AstridCP, bbluelilas, Ceci Machin, lindys ortiz, Diana, Luisa huiniguir, Mela Masen, MaleCullen, Alimrobsten, Milacaceres11039, Tina Lightwood, twilightter, A k, Abigail, krisr0405, BellaWoods13, camilitha cullen, Roxy de roca, beakis, Rero96, Belli swan dwyer, Lore562, hanna1441, Kelly, jupy, georginiuxa, seelie lune, Kamile PattzCullen, Lola, AndreaSL, Ilucena928, Gabs Frape, Pili, Tereyasha Mooz, ELIZABETH, miop, carlita16, sool21, angi Marie cullen, catalinaacarreno, Ronnie86, liduvina, Fallen Dark Angel 07, isbella cullen's swan, Mar91, Olga Javier Hdez, andreamar00, Lizdayanna, Valentina Paez, Jocelyn, Car Cullen Stewart Pattinson, Salveelatun, santa, Smedina, Fernanda21, Reva4, marieisahale, Robaddict18, alejandra1987, Markeniris, Gabi, Mayraargo25, YessyVL13, Miranda24, ManitoIzquierdaxd, PameHart, florcitacullen1, joabruno, Sabrina, Srita Cullen brandon, Maca Ugarte Diaz, JadeHSos, kaja0507, Johanna22, Annie Cullen Massen, Alexandra Nash, BellaNympha, Claribel, Miriam Oyarce, nicomartin, Nat Cullen, Angelus285, josalq, Duniis, Little Whitiee, NadiaGarcia, SolyC, Aidee Bells, lunadragneel15 y Guest (capítulo 12), Vanina Iliana, SeguidoradeChile, Jenni98isa, Jeli, Car Cullen Stewart Pattinson, maribel hernandez cullen, Mayraargo25, Pancardo, inii93, BellaWoods13, Coni, Diana, Sanveronica22, Gigi, VeroG, kathlenayala, Dominic Muoz Leiva, santa, Luisa huiniguir, barbya95, Lizdayanna, selenne88, Pam Malfoy Black, VampireQueenR18, AnabellaCS, Robaddict18, BellaNympha, freedom2604, Lilly Black Masen, Brenda Cullenn, calia19, Fernanda javiera, BreezeCullenSwan, Tata XOXO, Noriitha, roxannecullenswan, SolyC, Gladys Nilda, andreamar00, Tereyasha Mooz, Milacaceres11039, Ig27sola, rjnavajas, Yoliki, Rose Hernndez, carlita16, Roxy de roca, lindys ortiz, Olga Javier Hdez, LuAnka, MaleCullen, DanitLuna, Flori97, danielapavezparedes, Ilucena928, jupy, Beastyle, catableu, Angelus285, patymdn, Liliana Macias, NadiaGarcia, PatyMC, Nelly McCarthy, may jhonson D, Rero96, Nat Cullen, josalq, Ceci Machin, Andre22twi, rosycanul10, Jade HSos, FlorVillu, CeCiegarcia, debynoe12, Valevalverde57, Tina Lightwood, Belli swan dwyer, Gibel, valentinadelafuente, sool21, Chiqui Covet, saraipienda44, Jeli, Noriitha, Abigail, AndreaSL, seelie lune, Mela Masen, ValeH1996, Fernanda21, liduvina, Fallen Dark Angel 07, Adriana Carrera, Liz Vidal, damaris14, krisr0405, almacullenmasen, Smedina, sool21, Lulugrimes98, Elmi, NarMaVeg, LicetSalvatore, A k, CazaDragones, Milacaceres11039, camilitha cullen, Aidee Bells, Valentina Paez, ELIZABETH, Pili, AstridCP, michi'cullen, cavendano13, Markeniris, Sandoval Violeta, georginiuxa, Miranda24, JMMA, Flor Santana, Reva4, YessyVL13, Diana2GT, Alimrobsten, kaja0507, isbella cullen's swan, beakis, florcitacullen1, Mar91, miop, twilightter, Alejandraltm, joabruno, Alexandra Nash, Jocelyn, alejandra1987, marieisahale, GabySS501, Miriam, Iza, JocelynSalasHuitron, lunadragneel15 y Guest (capítulo 13), espero volver a leerlas a todas nuevamente, cada gracias que ustedes me dejan es invaluable para mí, de verdad significa mucho
Gracias Melina por betearme el capi, fuiste muy rápida, ¡gracias, gracias, gracias! Y perdón por hacerte llorar jaja
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Baisers!
