Capítulo 16: La batalla final
La situación era tan tensa que el aire cortaba la respiración. Rena Rouge y Caparace mantenían posiciones esperando las órdenes de Chat Noir. Hawkmoth estaba rodeado por los tres flancos, quedando Chat Noir entre él y Ladybug. La oportunidad de crear el akumatizado más poderoso jamás visto se le estaba escapando de entre los dedos.
Hawkmoth miró a su alrededor, buscando una alternativa. No podía hacer más de un akuma por vez y, aunque pudiera, no serviría de nada. En cuanto lanzara el akuma quedaría expuesto a los otros tres miembros del grupo. Por muy rápido y fuerte que fuera el akuma, él sería detenido por alguno de los compañeros de Ladybug. Necesitaba ahorrar energía para escapar.
- ¡Maldita sea! Esta vez estaba a punto de lograrlo. Maldito seas Chat, siempre en medio… - dijo Hawkmoth apretando los dientes y mirando a su alrededor sin cesar. Chat se incorporó, con un destello verde en la mirada. Era ira.
- Caparace, enciérranos. – dijo por único comentario sin apartar la vista de su enemigo.
Caparace asintió. Chat Noir salió corriendo hacia Hawkmoth con el bastón en ristre al tiempo que Caparace creaba un escudo que los dejó encerrados. Hawkmoth no tuvo tiempo de reaccionar. Chat Noir le lanzó un golpe con el bastón que el otro apenas pudo esquivar por unos segundos. Chat Noir llegó a su altura y le lanzó un zarpazo a la cara. Hawkmoth se echó para atrás, evitando por unos milímetros las afiladas garras del felino. En contraataque, Hawkmoth le lanzó una patada a las costillas, lanzando al gato contra una de las paredes del escudo. Hawkmoth vio su oportunidad para lanzar el akuma, pero Chat se incorporó inmediatamente y se lanzó contra él.
- Rena, ve a por Ladybug, yo mantendré el escudo mientras tanto. – dijo Caparace a su chica mientras aguantaba cada embestida de los luchadores contra las paredes del escudo. Chat Noir y Hawkmoth estaban enzarzados en un baile violento, lanzándose puñetazos, patadas y zarpazos uno al otro, evitando los ataques del contrario por los pelos. La lucha estaba muy reñida. El kwami del gato era más poderoso que el de la mariposa, pero Hawkmoth tenía más experiencia.
- Está bien. Volveré para ayudarte en cuanto la saque de aquí. – Rena Rouge le dio un rápido beso en la mejilla y se lanzó hacia Ladybug.
Con un ágil giro de la flauta, Rena Rouge rompió los eslabones que mantenían a Ladybug capturada. La portadora de la mariquita cayó a sus brazos sin fuerzas.
- ¡Ladybug! ¿Estás bien? – dijo Rena Rouge preocupada al ver a su heroína flácida y sin energía. Tras ellas, Chat Noir y Hawkmoth seguían su lucha. De pronto otro pitido de los pendientes resonó en la sala.
- Sáca-Sácame de aquí Alya. – dijo Ladybug con los ojos casi cerrados. De pronto, toda la tensión del momento, sumado al dolor incesante de cabeza, hicieron que Ladybug cayera en el agotamiento.
Rena Rouge asintió, un poco conmocionada por verla así. Con ella en brazos salió de la sala por el agujero que habían creado para entrar.
Mientras tanto, Chat Noir y Hawkmoth seguían en su lucha. Caparace estaba empezando a notar los estragos de mantener un escudo tan grande durante tanto tiempo, pero se mantenía erguido, controlando su respiración y desoyendo los pinchazos que le venían de piernas y brazos.
Chat se lanzó hacia una de las paredes de la semiesfera, corriendo sobre ella hasta llegar a Hawkmoth. Se lanzó hacia él haciendo girar el bastón sobre su cabeza para después descargar todo el impulso sobre la cabeza del contrincante. Hawkmoth se cubrió con el brazo para parar el golpe, pero el impulso era tal que le hizo hincar la rodilla en el suelo.
Entonces, con una media sonrisa de suficiencia, Hawkmoth tomó el bastón con el brazo que le quedaba libre y lanzó el akuma.
- ¡Chat! – gritó Caparace desde el otro lado del escudo. Chat Noir miró hacia él y vio cómo en el reflejo de ellos un akuma se acercaba volando hacia él desde atrás. Frunció el ceño.
Dio un salto hacia arriba y en el aire se lanzó hacia el akuma gritando "Cataclism". La mariposa se rompió como una hoja seca entre los dedos del gato que estaba arrodillado de espaldas a Hawkmoth. El villano contempló sorprendido la escena. Se suponía que eso no podía pasar, que el único que podía contrarrestar el efecto de los akumas era el miraculous de la mariquita. Sin embargo ahí estaba Chat Noir, sin cambios.
Chat Noir respiraba agitadamente y miraba hacia donde antes había estado el akuma. Estaba furioso, sí, pero sobre todo dolido. Una lágrima rebelde cayó por su mejilla. Chat Noir se puso de pie y se secó el rostro con el dorso de al mano. Entonces se giró hacia Hawkmoth, que seguía estupefacto en el suelo.
Todo Chat vibraba. Una ira visceral, mezclada con un odio hacia ese individuo que tenía delante, hacia que todo su ser rezumara deseos de venganza.
Chat se lanzó hacia él.
- ¡¿Por qué?! – gritó mientras lanzaba un puñetazo a su oponente. Hawkmoth se llevó los brazos a la cara a modo de escudo.
En cuanto el felino lo atacó, Hwakmoth giró sobre sí mismo, alejándose de Chat, pero no lo bastante rápido como para evitar que una patada le diera en el costado y lo lanzara contra el escudo que vibró por unos instantes. Caparace fuera contuvo un gruñido. Estaba al límite de sus fuerzas. Puso la rodilla en el suelo y tomó aire de nuevo. Tenía que aguantar.
Hawkmoth se llevó una mano al costado mientras con la otra se limpió un hilillo de sangre que salía de su comisura. Intentó incorporarse apoyándose del escudo, pero no pudo. Chat llegó ágil a su lado, lo enganchó de la pechera y lo lanzó contra otra zona del escudo.
- ¡Chat! ¡Por favor! – gritó Caparace desde fuera. Le temblaban los brazos y el sudor le empapaba el traje. Estaba a punto de desfallecer. Pero Chat Noir no lo oía.
- ¡¿POR QUÉ?! – chilló desgarrado Chat Noir. Se acercó lentamente hacia Hawkmoth, quien apenas se movía, mientras las lágrimas se movían raudas por su rostro. Cuando lo alcanzó, se puso a sobre él, impidiéndole con su cuerpo moverse y extendió sus garras.
- ¡Chat, no puedo aguantar más! – le instó Caparace, pero su compañero sólo tenía ojos para Hawkmoth.
- ¿Por qué?... – susurró con la voz entrecortada por el llanto. Hawkmoth maltrecho no era capaz de actuar.
La barrera de Caparace tintineó un par de veces y, tras un grito de esfuerzo, se desmoronó. Ya sólo quedaban Chat Noir y Hawkmoth.
Y entonces, la garra de Chat Noir descendió rauda hasta el cuello de su enemigo.
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Rena Rouge sacó a Ladybug de la sala donde Hawkmoth y Chat Noir estaban peleando para llegar a un recibidor luminoso y blanco con unas grandes escaleras en el centro de la estancia. Ladybug abrió mucho los ojos. Reconocía ese sitio. Había estado ahí varias veces. Era la casa de Adrien. Pero eso significaba que…
- Oh, no… - susurró. Al mirar a su alrededor se dio cuenta de que Natalie, la acompañante de Adrien, estaba tirada en el suelo, desmayada. Ladybug cerró los ojos un momento. Estaba tan cansada… Y entonces el último pitido sonó y una luz roja iluminó la sala.
- ¿Marinette? – susurró Rena mientras dejaba a su amiga en una silla cercana. Marinette la miró con ojos de disculpa mientras intentaba no caer de cansancio. Rena Rouge la miró con ojos como platos y una mano en la boca escondiendo malamente una expresión de sorpresa. Entonces la muchacha cambió de expresión a una de entendimiento. – Ahora entiendo muchas cosas…
- Perdona por no decírtelo antes, pero no me estaba permitido. – dijo Marinette mientras metía la mano en el bolso en busca de galletas para Tikki. La kwami, exhausta también, fue volando hasta las manos de su portadora y se quedó reposando allí mientras se tomaba los dulces. Rena Rouge miró a la kwami moteada y le hizo una pregunta sin palabras. Marinette asintió. – Alya te presento a Tikki. Tikki, Alya.
Las dos se dieron la mano (o más bien la mano y el dedo) en un saludo. Marinette tomó otra de las galletas de su bolso y se la comió. El azúcar le vendría bien aunque solo fuera como paliativo al cansancio y el estrés. Mientras lo hacía miró a su alrededor.
Encima del salón había un gran agujero que daba a la calle. Sin duda aquella había sido la entrada de sus compañeros. Un poco a la derecha, descansaba Natalie, y a la derecha de ésta, el guardaespaldas de Adrien. Marinette miró a su amiga.
- ¿Qué ha pasado con ellos? – preguntó apenada.
- Pues… al llegar nos hemos encontrado con la portadora del pavo real. Pensábamos que íbamos a tener que pelear con ella antes de encontrarte, pero resulta que le dio un ataque o algo y cayó desmayada al suelo. Al instante ha llegado el otro con intención de defender a su amiga, pero Chat Noir lo ha dejado K.O. en un instante.
- ¿La portadora del pavo real? Pero, ¿habéis recuperado el miraculous? – dijo preocupada Marinette. Rena Rouge asintió.
– Lo lleva Caparace en su mochila. -
- Menos mal – suspiró Marinette llevándose una mano al pecho.
Y entonces, un grito de Caparace hizo que ambas se giraran hacia a la apertura. A Rena Rouge se le heló la sangre y Marinette sintió un escalofrío. Miró a su kwami, quien asintió. Con un giro, se transformó en Ladybug y, con las fuerzas algo recuperadas, ambas se lanzaron a la carga.
